Guerra de Reforma

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
La Guerra de Reforma
(Guerra de los 3 años)
Fecha 1857-1861
Lugar México
Resultado Victoria liberal
Consecuencias El último intento del ejército y la Iglesia Católica por establecer un gobierno monárquico y mantener el antiguo régimen de privilegios, los hace buscar la intervención extranjera provocando así la Segunda Intervención Francesa en México
Beligerantes
Flag of Mexico (1823-1864, 1867-1968).png Liberales Flag of Mexico (1823-1864, 1867-1968).png Conservadores
Comandantes
Santos Degollado
Jesús González Ortega
Ignacio Zaragoza
Miguel Miramón
Felix Zuloaga
Leonardo Márquez
[editar datos en Wikidata]
Rojo: Independientes, Naranja: Conservadores y Amarillos Liberales
Soldados de la guerra reformista

La Guerra de Reforma, también conocida como la Guerra de los Tres Años, transcurrió desde el 17 de diciembre de 1857[1] hasta el 1 de enero de 1861, que culmina con la entrada de Juárez a la capital del país. Fue el conflicto armado que enfrentó a los dos bandos en que se encontraba dividida la sociedad mexicana: liberales y conservadores. Dio inicio cuando el general conservador Félix Zuloaga dio a conocer el Plan de Tacubaya, el cual demandaba la abrogación de la Constitución de 1857, la permanencia de Ignacio Comonfort en la presidencia y la convocatoria de un Congreso extraordinario, el cual se encargaría de elaborar otra carta constitucional que, según los conservadores, "garantizara los verdaderos intereses del pueblo". Dos días después de su publicación, Comonfort (Presidente electo en ese momento) se adhirió al Plan de Tacubaya.

Benito Juárez (Presidente de la Suprema Corte de Justicia en ese momento) defendió enérgicamente la Constitución y se negó a colaborar con los conservadores. Por esta razón, Comonfort ordenó que lo detuvieran y lo mantuvieran en prisión. Con el transcurso de los años, la guerra se hizo más sangrienta y polarizó a la gente en la nación.

Muchos de los moderados se unieron a los liberales, convencidos de que era necesario acotar el gran poder económico y político de la Iglesia Católica. Por un tiempo los liberales y conservadores tuvieron gobiernos paralelos, con la sede del gobierno conservador en la Ciudad de México y los liberales en Veracruz. La guerra terminó con la victoria de los liberales, y el presidente Benito Juárez instaló su administración en la Ciudad de México. Una vez que el Congreso Constituyente había cumplido con su tarea de elaborar una nueva constitución, se hizo la convocatoria para realizar elecciones tanto de los poderes federales como los de los estados; tocó entonces a las legislaturas estatales el arreglo de las constituciones particulares de cada estado, de acuerdo con la constitución general. Se reunió así el primer Congreso Constitucional, que trabajaría ya bajo los principios de la carta magna de 1857.

Antecedentes[editar]

Pintura al oleo de Benito Juárez.

Después, en 1858, la situación llegó a ser delicada, mientras tanto que este primer Congreso Constitucional, que había elegido a Comonfort presidente de la República y a [Benito Juárez] presidente de la Suprema Corte de Justicia, confirió al Ejecutivo facultades extraordinarias para gobernar. El temor de los hechos impidió incluso que se respetaran los artículos constitucionales relativos a las garantías individuales en tanto continuara la inestabilidad, la cual más que disminuir aumentó en una de las guerras más cruentas del país.

En diciembre de 1858 se proclamó el Plan de Tacubaya en el que se estipulaba que cesaba de regir la Constitución y que Comonfort seguiría al frente del Ejecutivo, gobernando con amplias facultades; convocaba a un congreso extraordinario que redactaría una nueva constitución de acuerdo con la voluntad nacional, cesando entre tanto a todas aquellas autoridades que no secundasen este plan.

Presionado por las circunstancias, después Comonfort decidió unirse a los sublevados. Parte de su equipo de colaboradores renunció a sus puestos mientras que Benito Juárez, presidente de la Suprema Corte, Isidoro Olvera, presidente del Congreso y algunos diputados fueron conducidos a prisión. Los estados de la República se dividieron en aquellos que apoyaban al Plan de Tacubaya y los que defendían el orden constitucional.

Los conservadores, por su parte, presionaron a Comonfort para que derogara las reformas liberales, a lo cual él se negó. Luego, trató de buscar una reconciliación con el ala liberal; excarceló a Juárez y llevó a cabo enfrentamientos armados contra los conservadores, en los cuales saldría mal librado. Ante lo inútil de su resistencia decidió no continuar en la lucha y abandonó el país dejándolo inmerso en una guerra civil.

Guerra Civil[editar]

En consecuencia se dan dos gobiernos paralelos. Uno encabezado por Benito Juárez que en su calidad de presidente de la Suprema Corte debía ocupar el Ejecutivo en caso de que el presidente se ausentara; y el otro presidido por Félix Zuloaga, a quien una junta de representantes había electo presidente. El primero defendería el orden constitucional, mientras el segundo se encaminaría a su destrucción. Juárez estableció su gobierno, en un primer momento, en Guanajuato, mientras Zuloaga en la capital gobernaba con las llamadas Cinco Leyes, que de hecho derogaban algunas de las reformas liberales como la Ley Lerdo, la Ley Iglesias y la Ley Juárez entre otras. Las diversas entidades del país tomarían una posición y defenderían a uno de estos dos gobiernos.

El ejército y el gobierno liberal irían sufriendo severas derrotas a manos de los conservadores, en Puerto de Carretas, Atenquique, Ahualulco y Barranca de Beltrán, bajo el mando, en la primera batalla, de Luis G. Osollo y del general Miguel Miramón tras la muerte de aquel, derrotas que llevaron a Juárez a convertir su mandato en itinerante. Con todo y las penalidades a que se vio sujeto, este continuó dictando una serie de disposiciones legislativas que simbolizaron una postura aún más radical que la manejada en el congreso constituyente de 1857. La legislación dictada en Veracruz modificó sustancialmente diversos aspectos centrales de la vida nacional.

Leyes de Reforma[editar]

Las leyes decretadas por Juárez en Veracruz, mientras se encontraba sitiado dicho puerto, conocidas como Leyes de Reforma, establecieron al fin la separación de la Iglesia y el Estado. El 12 de julio de 1859 se promulgó la Ley de nacionalización de los bienes eclesiásticos; el 23, la Ley del matrimonio civil; el 28 la Ley orgánica del Registro Civil y la Ley sobre el estado civil de las personas; el 31, el decreto que declaraba que cesaba toda intervención del clero en cementerios y camposantos. El 11 de agosto se reglamentaron los días festivos y se prohibió la asistencia oficial a las funciones de la Iglesia. Un año más tarde, el 4 de diciembre de 1860, se expidió la Ley sobre libertad de cultos. Este conjunto de leyes fueron el inicio de una nueva era en la política, la economía y la cultura. Pero mientras esos ordenamientos se convertían en realidad, la guerra civil había agotado y empobrecido al país.

Intervención Extranjera[editar]

Desde el tratado de Guadalupe Hidalgo, los Estados unidos dejaban abierta la posibilidad de que en un futuro se negociara con México el libre paso de personas, mercancías y tropa estadounidense por el istmo de Tehuantepec. Por la coyuntura de la guerra de reforma, el gobierno representado por James Buchanan solicito a al gobierno de Juárez "una muestra de buena voluntad". Fue entonces cuando Melchor Ocampo y sus colaboradores redactaron el proyecto de tratado llamado McLane-Ocampo, por el cual se cedían a algunas de las exigencias estadounidenses a cambio de una alianza militar defensiva y ofensiva entre las dos naciones. Sin embargo este tratado nunca entró en vigor.

Por su parte los conservadores celebraron en el mismo año de 1959 el tratado Mon Almonte, con el representante de la corona de España en México. Esto como parte del proyecto monarquista que había sobrevivido en la facción conservadora desde el destronamiento de Iturbide (de hecho dicho proyecto nunca incluyo a Agustín I) pues se esperaba todavía que un monarca europeo gobernara como soberano Mexicano. Aunque oficialmente este tratado tampoco entro nunca en vigor, materialmente Miramón había conseguido el apoyo de naves de guerra españolas para atacar la ciudad de Veracruz donde se encontraba Juárez. Dichas naves siendo de procedencia española evitaron usar su correspondiente bandera en sus maniobras para no desencadenar algún problema diplomático mayor, por eso el gobierno Juarísta clamo la movilización de la marina estadounidense invocando un antiguo tratado de mutua cooperación para combatir la piratería. Los barcos que apoyaban a la reacción al no usar banderas fueron repelidos por la marina Norteamericana dándole al gobierno legitimo la oportunidad de resistir el sitio de Miramón.

No se puede negar que durante estos años la nación Mexicana estuvo a punto de desaparecer, fueron momentos difíciles en los que uno y otro bando recurrieron a recursos extremos, como lo dice don Justo Sierra "Los liberales empeñaron la soberanía nacional con el tratado McLane-Ocampo, pero los conservadores la regalaron la nación misma con el tratado Mon Almonte".</ref>

Conclusión[editar]

Después de tres años de guerra civil, las fuerzas liberales encabezadas por el general Jesús González Ortega, enfrentaron la que sería la última batalla contra las fuerzas conservadoras dirigidas por Miramón el 22 de diciembre de 1860. Los liberales vencieron a los debilitados conservadores definitivamente en la Batalla de Calpulalpan en el Estado de México el 22 de diciembre de 1860, y finalmente el 1 de enero de 1861, Juárez hizo su entrada triunfal a la capital.

Poco tiempo antes de que esto sucediera, pero convencido ya de la victoria de las fuerzas liberales sobre las conservadoras, Juárez expidió el 6 de noviembre de 1860, una convocatoria para las elecciones de diputados al Congreso de la Unión y para Presidente constitucional de la República en un plazo de dos meses. El presidente había venido gobernando con facultades extraordinarias, por lo cual le era apremiante restablecer la legalidad del gobierno a través del Congreso. Para este momento, el poder legislativo había inclinado el peso de la balanza a su favor constituyéndose sin duda en la fuerza política más importante y fuerte del momento, por encima incluso del Ejecutivo. Este, por su parte, necesitaba triunfar en las elecciones para poder gobernar dentro del orden constitucional.

Tras una votación muy cerrada, el gobierno juarista apenas pudo triunfar con unos votos de diferencia. El Congreso declaró presidente constitucional a Benito Juárez y a González Ortega presidente de la Suprema Corte de Justicia, cargo que llevaba implícito ser el sustituto legal del presidente.

Las sesiones en la cámara transcurrieron en medio de una gran tensión política, la cual obligó al presidente a suspender algunas de las garantías individuales consignadas en la Constitución. Una vez que se restableció el orden constitucional a nivel nacional, se buscó la manera de sostener las leyes dictadas en Veracruz y se expidieron algunas nuevas, como el decreto por el que quedan secularizados los hospitales y los establecimientos de beneficencia, emitido en diciembre de 1861.

Estos nuevos ataques a los intereses conservadores provocaron levantamientos por parte del ejército reaccionario. A pesar de haber sido derrotado por los liberales, Zuloaga hizo un nuevo pronunciamiento declarándose presidente de la República. La inquietud política se volvió a desatar y produjo fuertes enfrentamientos partidistas, incluso contra el presidente Juárez, que se esforzaba por mantenerse dentro del orden constitucional.

Sin embargo, las ejecuciones de Melchor Ocampo y de Santos Degollado, en 1861 llevados a cabo por las fuerzas conservadoras, contribuyeron a que la situación política, económica y social se tornará crítica. El gobierno juarista decidió suspender pagos, buscar la forma de allegarse recursos por cualquier medio y mantener la suspensión de garantías. Estas medidas resultan insuficientes para resolver los problemas financieros existentes y lograr la pacificación del país.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

  • Galindo y Galindo, Miguel (1987). Historia de México, La gran década nacional. Fondo de Cultura Económica (pag. 224). ISBN 1417504293. 
  • Trueba Lara, José Luis (2010...). La derrota de Dios. Suma de Letras.