Partido Conservador (México)

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Partido Conservador
Líder Anastasio Bustamante, Leonardo Márquez, Miguel Miramón, José Mariano Salas, Manuel María Lombardini, Juan Nepomuceno Almonte
Fundación 1849
Disolución 1867
Ideología Monarquismo
Europeismo
Conservadurismo
Conservadurismo social
Clericalismo
Hispanismo
Mercantilismo
Posición Derecha política
Sede Bandera de México Ciudad de México, México
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El Partido Conservador fue un partido político mexicano que buscó conservar la organización y valores coloniales, tanto en el gobierno como en la sociedad. Aunque como partido fue fundado en 1849, luego de la derrota de México en la guerra con Estados Unidos, su ideología descendió directamente de los jesuitas expulsados del país en el siglo XVIII, del criollismo surgido entonces y estuvo fuertemente influida por el pensamiento conservador europeo. Fue un partido de élite, conformado por aristócratas blancos y terratenientes que buscaban preservar la supremacía criolla sobre la población mestiza e indígena. Como partido desapareció en 1867, tras la caída de Maximiliano.[1]

Antecedentes[editar]

Lucas Alamán fundador del Partido Conservador, abogado, escritor y albacea de los bienes de los descendientes de Hernán Cortés

Su fundador fue Lucas Alamán, seguido por Ignacio Aguilar y Marocho, Francisco de Paula Arrangoiz, Antonio de Haro y Tamariz, Miguel Miramón y Leonardo Márquez, entre otros, quienes apoyaban el pensamiento centralista e insistían en que la solución para los problemas que enfrentaba el gobierno mexicano era la creación de una monarquía en lugar de un gobierno democrático basado en la elección popular. Los conservadores buscaban la protección paternalista de los reyes de España, deseando colocar a un príncipe de la Casa de Borbón, bajo la creencia de que bajo su tutela, la población indígena gozaría de su protección y cuidado. No obstante, el poder político sería detentado por las élites y por la nobleza mexicana.[2]

Ideología[editar]

Uno de los principales puntos de conflicto entre liberales y conservadores fue el del papel de la Iglesia Católica en México. Los conservadores se mantuvieron fieles a ella y luchaban porque su poder económico y social se mantuviera. Su lema de combate era “Religión y fueros”.[3]​ Entre sus principales postulados se encontraba el conservar la religión católica como la única religión tolerada y profesada por todos los mexicanos. También querían que esta conservara el monopolio de la educación, para evitar que se infiltrasen ideas liberales. Del mismo modo trataron de mantener los fueros militares manteniendo así su autonomía.[4]​ Las ideas conservadoras estaban basadas en ideas morales y religiosas aplicadas a los distintos ámbitos como son el respeto a la familia, a las tradiciones, a la propiedad individual y a la comunitaria. Buscaban que los gobernantes fueran hombres honrados y dignos portadores de los valores tradicionales.[5]​ Durante la intervención francesa en México, los conservadores ofrecieron a Maximiliano de Habsburgo la oportunidad de convertirse en el líder de un segundo imperio mexicano. Sin embargo, las ideas liberales y regalistas del archiduque austriaco terminaron por desencantar a varios líderes conservadores al punto de retirarle al emperador su apoyo. Sin embargo, las políticas adoptadas por el monarca fueron aplaudidas por varios conservadores de corte moderado.

Gobernantes conservadores[editar]

Los gobernantes con ideología conservadora[6]​ que estuvieron en el poder en las distintas etapas fueron:[7]

Primer Imperio[editar]

Primera República Federal[editar]

República Centralista[editar]

Segunda República Federal[editar]

La Reforma[editar]

Durante la guerra de reforma[editar]

Regencia[editar]

Como comentarios especiales, cabe aclarar que en la mayoría de sus gobiernos, Antonio López de Santa Anna estuvo más cerca de los conservadores que de los liberales.

Estrategias políticas[editar]

Durante la guerra de Reforma y los gobiernos simultáneos de Benito Juárez (Partido Liberal) y de Miguel Miramón (Partido Conservador) se firmaron dos tratados buscando el apoyo internacional:

El primero fue firmado el 14 de diciembre de 1859 por Melchor Ocampo y Robert McLane, embajador de los Estados Unidos en México. Simultáneamente, los conservadores buscaron ayuda en Europa. El 26 de septiembre de 1859, Juan Nepomuceno Almonte, ministro del gobierno conservador mexicano en París, firmó un tratado con el embajador de España en Francia, Alejandro Mon. El tratado Mon-Almonte restableció las relaciones de México con su ex metrópoli.

Durante la guerra de reforma en México (1858-1861), Zuloaga fue nombrado varias veces presidente provisional por los conservadores y abolió la Constitución y las leyes liberales que afectaban los privilegios de la iglesia tales como la Ley Lerdo. Para 1860 la decadencia del gobierno conservador era evidente. El 10 de mayo, el general Miguel Miramón sustituyó a Zuloaga y buscó derrotar a los liberales, pero estos le superaban en número dado que a diferencia de los conservadores, que solo tenían presencia en las ciudades, estos tenían el apoyo del campesinado mexicano. Finalmente Miramón fue vencido por los ejércitos liberales el 22 de diciembre de 1860 en la batalla de Capulalpan. Ésta batalla puso fin a la Guerra de Reforma, causó la huida de Miguel Miramón a Cuba y dejó como presidente único a Benito Juárez.

En 1861 los gobiernos de España, Francia e Inglaterra, tras la Convención de Londres, se enfrentaron al gobierno de Juárez, que se declaró en suspensión de pagos. Los liberales lograron convencer a España e Inglaterra que salieran del país de modo pacífico. No obstante, los franceses, enviados por Napoleón III, tenían el objetivo de establecer un imperio católico en México que detuviera el avance del protestantismo estadounidense y su creciente influencia en el resto del continente americano. Los conservadores acabaron por apoyar la propuesta, pues se alineaba con sus mismos intereses de establecer un gobierno monárquico.

El 10 de junio de 1863 el ejército francés tomó la Ciudad de México. Ese mismo año los conservadores lograron que Maximiliano de Habsburgo aceptara la corona del Imperio Mexicano. Una vez estando en el poder, los conservadores se percataron de que las prácticas regalistas de Maximiliano se encontraban más cerca de la ideología liberal que de la conservadora, por lo cual perdió su apoyo. Esto, aunado al retiro de las tropas francesas ante la proximidad de la guerra franco-prusiana, así como el apoyo del victorioso gobierno de Abraham Lincoln tras la guerra civil que su país había enfrentado, propició la victoria de los liberales en 1867; quienes fusilaron a Maximiliano y a los conservadores Miguel Miramón y Tomás Mejía. Los liberales recuperaron el poder y restauraron la república federal, con Benito Juárez al frente.

Referencias[editar]

  1. Figueroa Esquer Raúl; “El tiempo eje de México, 1855-1867.” En Estudios. Filosofía, historia, letras, México ITAM, 2012. pp 23-49
  2. Powell, Gene Thomas (1974). «III y IV». El liberalismo y el campesinado en el centro de México 1850-1876. México: SEP. 
  3. García Ugarte, Marta Eugenia; Poder político y religioso. México siglo XIX. México, Cámara de Diputados-UNAM-Asoc. Mexicana de Promoción y Cultura Social-Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana-Miguel Ángel Porrúa, 2010. Dos tomos.
  4. Mijangos Pablo; El pensamiento religioso de Lucas Alamán, ITAM.
  5. Alvear Acevedo, Carlos; Historia de México 2.ª edición, Limusa Noriega Editores, 2004
  6. Silva Ortiz, Luz María; “Gobernantes de México ordenados con la cronología presidencial de EUA.” En •Material exclusivo• Luz María Silva.com http://luzmariasilva.com
  7. Anexo:Gobernantes de México#Presidentes reconocidos por los conservadores durante la Guerra de Reforma