El Siglo Futuro

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El Siglo Futuro
Cabecera de El Siglo Futuro.jpg
País España
Sede Madrid
Fundación 19 de marzo de 1875
Fundador(a) Cándido Nocedal
Fin de publicación 18 de julio de 1936
Idioma castellano
Circulación diario
Director(a) Cándido Nocedal (1875-1885)
Ramón Nocedal (1885-1907)
Manuel Senante (1907-1936)
ISSN 1130-8494

El Siglo Futuro fue un periódico español publicado entre 1875 y 1936, vinculado al carlismo y al integrismo. Fue fundado por Cándido Nocedal[1]​ y estuvo inicialmente adscrito a la causa carlista,[2]​ de la cual según José Andrés Gallego «aspiró a convertirse en su portavoz oficial».[3]​ En 1888 se convirtió en el medio de difusión del Partido Integrista liderado por Ramón Nocedal, director del periódico.[4][3][5][a]​ En 1932 retornó al seno de la Comunión Tradicionalista, de la que sería el órgano oficioso hasta la Guerra Civil Española.[6]

Historia[editar]

Restauración alfonsina[editar]

Cándido Nocedal, primer director. Aguafuerte de Bartolomé Maura y Montaner, Biblioteca Nacional de España.

Tras el periodo convulso del Sexenio Democrático y un año antes de acabar la Tercera Guerra Carlista, el antiguo dirigente neocatólico y posteriormente carlista Cándido Nocedal decidió dirigir un diario e hizo diligencias para adquirir El Correo de España; al no conseguirlo, fundó El Siglo Futuro, que publicó su primer número el 19 de marzo de 1875.[1]​ En origen tenía un carácter simplemente católico, y —según Navarro Cabanes— al aparecer La Fé, se declararía carlista.[7]​ El nombre del periódico hacía referencia al siglo (edad) «invisible, espiritual, ordenado á Dios, siglo que comienza en la tierra y termina en el cielo».[1]​ El periódico contó con la colaboración desde el principio de Francisco Martín Melgar, Gabino Tejado, José Ramos González y notables personalidades del carlismo.[8]​ A lo largo de su historia fue dirigido por Cándido Nocedal,[9]Ramón Nocedal[10]​ y Manuel Senante.[11]

Comenzó con cuatro páginas de 56 por 44, a cinco columnas. Posteriormente varió de tamaño. Se imprimió en varias imprentas de Madrid. Publicó varios años un almanaque con grabados y artículos piadosos y literarios. En 1880 publicaba una edición grande, a 12 reales en Madrid al mes, y 40 en provincias al trimestre, y otra económica, más pequeña, a 6 y 20 reales respectivamente.[7]

Nombrado Cándido Nocedal jefe del partido carlista, quiso este erigirse en jefe político y religioso. La mayor parte de la prensa carlista era siglofuturista; vivió en plena disputa con algunos obispos españoles, a quienes acusaba de ser liberales,[7]​ haciendo bandera de la defensa del Syllabus del papa Pío IX contra los «errores modernos». En 1876 organizó una multitudinaria peregrinación a Roma[12]​ «por el triunfo de la Iglesia en todo el mundo, la libertad del Papa y el aumento y conservación de nuestra santa fé en España»,[13]​ que sería conocida como la «Romería de Santa Teresa».[12]

Pelea entre La Fé y El Siglo Futuro en una caricatura de Apeles Mestres (La Campana de Gracia, septiembre de 1880)

En Madrid se publicaban La Fé, El Siglo Futuro y El Fénix. Vivían en continua polémica, especialmente en relación a la actitud que debían tomar los carlistas respecto al proyecto de la Unión Católica, a la que se oponía El Siglo Futuro.[14]​ En su obra Datos para la historia del tradicionalismo político durante nuestra revolución (1909) el presbítero José Burch y Ventós afirmaría al respecto: «Divididos en dos pareceres los carlistas, tuvieron por órgano La Fé y El Fénix, por un lado, y El Siglo Futuro, por otro. No hay duda que, en general, los mejores y más sacrificados tradicionalistas estuvieron contra El Siglo Futuro».[7]​ Sin embargo, Melchor Ferrer cuestiona a Burch y Ventós, sosteniendo que con El Siglo Futuro y Cándido Nocedal estaba el propio Don Carlos y, junto a él, importantes jefes carlistas como el general Salvador y Palacios, el Marqués de Valde-Espina, Cavero, Bérriz, Maestre, Argüelles, Marco de Bello y Pérez de Guzmán, que fueron atacados por La Fé.[15]

Don Carlos trató de reconciliar a sus partidarios y, al no lograrlo, en enero de 1881 desautorizaría a La Fé, afirmando que había dejado de representar la política tradicionalista.[16]​ El arzobispo de Toledo, por su parte, llamó al orden para que hubiese paz entre los periódicos católicos, pero El Siglo Futuro se rebeló junto a otros periódicos nocedalistas, y los obispos condenaron a muchos de ellos.[17]​ En 1882 publicó su Letanía de San José, con listas de donativos, atacando a los obispos y periódicos católicos que no le obedecían.[17]

El Siglo Futuro

En su disputa con el diario pidaliano La Unión, partidario de la Unión Católica, El Siglo Futuro argumentaba en 1883 que «siendo liberales todos los partidos políticos de España, ménos el tradicionalista; y no siendo compatible el liberalismo con la Religión y la justicia, ¿cuál es ó cuáles son los partidos políticos de España con quien quiere La Unión que se componga y reconcilie el partido tradicionalista sin faltar a las prescripciones de la Encíclica Cum multa?». A este respecto, Lo Bon Católich, un semanario afecto a El Siglo Futuro, que sería prohibido y condenado por la autoridad eclesiástica, llegó a afirmar:

«Está claro: vosotros los de la Fé queréis ser católicos en abstracto sin las leyes y preceptos determinadamente católicos, y nosotros queremos y debemos ser y somos católicos con la necesidad de acatar y cumplir los preceptos y las leyes que el Catolicismo impone, y como sólo es católico verdadero este último, y este último en España hoy por hoy son los carlistas, de aquí que sólo los carlistas sean verdaderamente católicos, con exclusión de todos los demás partidos políticos, llámense como se llamen. (...)

¿No dijo el Papa á Nocedal que le daba autorización plena para que llevase á Roma una romería exclusivamente católica?... ¿No respondió Nocedal al Papa que estaba haciendo una romería exclusivamente católica? ¿No digeron también las Juntas diocesanas á Nocedal que estaban organizando la peregrinación con elementos exclusivamente católicos? ¿No digeron varios Obispos que esto no convenia porque era una manifestación carlista?... ¿No digeron los liberales y francmasones declarados, el Embajador en Roma y el Gobierno de Sagasta, La Epoca y todos los periódicos liberales de Madrid: Esto es carlista, esto es carlista?...
Luego los periódicos liberales de todos los colores, el Gobierno de Sagasta, el embajador en Roma, el Episcopado, todos identificaron con el carlismo, lo que según el Papa y Nocedal es exclusivamente católico.

Luego el Papa, el Episcopado, todos los liberales o españoles enemigos del Catolicismo declararon que en España hoy por hoy el Catolicismo es el carlismo y el carlismo es el Catolicismo. Y como es imposible que el carlismo concreto y determinado y el no carlismo determinado y concreto, sean simultáneamente católicos; de aquí que habiéndose declarado solemnemente que el carlismo es el Catolicismo, haya tambien que declarar con igual solemnidad que el no carlismo es el anti-Catolicismo. Y como el alfonsismo es el no carlismo, así como el amadeismo, republicanismo, etc., etc., de aqui que todo lo que dice que en los partidos políticos españoles diferentes del carlismo, hay ó puede haber actualmente Catolicismo, se opone al decirlo á la declaración solemne de la Iglesia docente y discente, que en sus juicios es infalible.»[18][19]

Ramón Nocedal, segundo director.

El Siglo Futuro haría suyas las ideas contenidas en El liberalismo es pecado, obra del sacerdote integrista y colaborador del diario Félix Sardá y Salvany.

El 9 de marzo de 1885 publicó un artículo titulado «La misma cuestión», que fue reprobado por el cardenal secretario de Estado Angelo Jacobini por las afirmaciones que hacía contra las facultades del Nuncio Apostólico.[17]​ Según Navarro Cabanes, El Siglo Futuro representaba en España una tendencia desarrollada en Italia y Francia, cuyos representantes eran el Journal de Rome y L'Univers.[17]

El 14 de diciembre de 1885 los obispos de Toledo, Zaragoza, Valencia, Valladolid, Granada, Jaca, Orihuela, Madrid, Cádiz, Córdoba, Málaga, Almería, Ávila, Vitoria, Barcelona, Sigüenza, Teruel y siete más, reunidos en Madrid, declararían que:

«ningún periódico, revista, folleto o publicación de cualquier género, sea cual fuera la autoridad que prestarles pueda el nombre de sus respectivos autores, tiene la misión de calificar, y menos de definir, si o tal cual teoría u opinión cabe o no dentro de la doctrina católica».[19]

Tras la muerte de Cándido Nocedal el 18 de julio de 1885, se encargó de todo el bagaje del periódico su hijo Ramón Nocedal, quien avivó las discordias contra La Fe y periódicos que no le eran afectos, y finalmente se rebeló contra Don Carlos, convocó a la manifestación de Burgos y fundó el partido integrista.[19]​ Al ser expulsados del carlismo los periódicos nocedalistas, Juan Manuel Ortí y Lara publicó en El Siglo Futuro un artículo en el que pretendía demostrar las contradicciones que existían entre la conducta y la política de Don Carlos y las encíclicas Immortale Dei y Libertas.[8]

A la muerte de Ramón Nocedal, el periódico pasó a propiedad de Juan de Olazábal Ramery,[20]​ y el 25 de julio de 1907 inició una segunda época con numeración nueva.[8]​ En noviembre del mismo año fue nombrado director Manuel Senante, diputado integrista por Azpeitia.[21]

Manuel Senante, tercer director.

En su línea habitual, el diario venía oponiéndose a la posición del «mal menor», partidaria de apoyar de manera permanente al Partido Liberal-Conservador, lo que creaba tensión entre los católicos. El 20 de febrero de 1906 el obispo de Madrid-Alcalá había recibido una carta del papa Pío X en la que el pontífice expresaba sus deseos de que terminaran las discusiones, que consideraba perjudiciales al interés de la Iglesia, y pedía la concordia entre los católicos. Los periódicos conservadores interpretaron la misiva como una condena o desautorización del integrismo. Para dilucidar la cuestión, Nocedal había propuesto ir a Roma y solicitar audiencia con el papa. El nuevo director de El Siglo Futuro, Manuel Senante, junto con el propietario Juan de Olazábal, José Sánchez Marco, Rafael Sánchez Guardamino y Juan Lamamié de Clairac, llevarían a cabo la visita en abril de 1908, y anunciaron al papa que estaban dispuestos a dejar de publicar el periódico y disolver el partido integrista si estimaba que era lo que convenía a los intereses de la Iglesia en España. Según manifestaría años después Senante, el papa les contestó «¡Eso, de ninguna manera! Sería aguar el buen vino de España», y les indicó a través del cardenal Vives que debían seguir defendiendo la unidad religiosa y combatiendo los errores reprobados en el Syllabus de Pío IX, dentro de los límites de la legalidad.[22]

En 1910, en relación al movimiento de catolicismo democrático de Le Sillon, Pío X afirmaría en su encíclica Notre charge apostolique que «los verdaderos amigos del pueblo no son ni revolucionarios ni innovadores, sino tradicionalistas». El Siglo Futuro publicó una traducción de dicha encíclica, con prólogo y notas del padre Ricardo y «Fabio». Además, el cardenal Merry del Val, secretario de Estado del papa, enviaría el 3 de mayo de 1911 unas «Normas para los católicos españoles» al cardenal Aguirre, arzobispo de Toledo, la primera de las cuales decía:

«Debe mantenerse como principio cierto, que en España se puede siempre sostener, como de hecho sostienen muchos nobilísimamente, la tesis católica y con ella el restablecimiento de la unidad religiosa. Es deber, además, de todo católico el combatir todos los errores reprobados por la Santa Sede, especialmente los comprendidos en el SYLLABUS y las libertades de perdición proclamados por el llamado "derecho nuevo" o liberalismo, cuya aplicación al gobierno de España es ocasión de tantos males. Esta acción de reconquista religiosa debe efectuarse dentro de los límites de la legalidad, utilizando todas las armas lícitas que aquélla ponga en manos de los ciudadanos españoles.»[23]

Este documento reforzaría las tesis integristas, por lo que sería exhibido constantemente por El Siglo Futuro y La Constancia, diario integrista de San Sebastián.[23]

Con motivo de la Semana Trágica de Barcelona, desde las páginas de El Siglo Futuro se pidió el «aplastamiento de la revolución» y se apoyó la campaña de Marruecos. Desde junio de 1917 el diario dedicó varios artículos a las Juntas de Defensa promovidas por el coronel Márquez, que el redactor Yáñez definió como «un salto en las tinieblas», viendo en ellas un amago revolucionario.[24]

Dictadura de Primo de Rivera[editar]

Redactores de El Siglo Futuro con el director (1925)

El acto de consagración al Sagrado Corazón de Jesús realizado en 1919 por Alfonso XIII en el Cerro de los Ángeles acercó a los integristas a la dinastía reinante. Este acercamiento se acentuó al instaurarse el Directorio militar de Primo de Rivera y se exteriorizó en noviembre de 1923 con motivo del viaje del rey a Italia y su visita al papa Pío XI. El Siglo Futuro comenzó a hacer referencia a Alfonso XIII como «Su Majestad Católica» y le dedicó un homenaje que se recogió en un folleto.[25]

Segunda República[editar]

En 1932, tras el retorno de los integristas al carlismo, el diario pasó a actuar como órgano de prensa de la Comunión Tradicionalista, lo que provocó recelos por parte del antiguo semanario jaimista madrileño El Cruzado Español.[26]​ Tras la sublevación de Sanjurjo en agosto de ese mismo año, El Siglo Futuro fue suspendido por el gobierno de Azaña junto con otros periódicos tradicionalistas y derechistas.[27]Olazábal cedió la propiedad del periódico a la sociedad anónima Editorial Tradicionalista,[20]​ constituida en mayo de 1933 por José María Lamamié de Clairac, Manuel Senante Martínez, Manuel Senante Esplá (en representación de Juan de Olazábal), José Ramón Botadilla Jiménez, Manuel González Quevedo, Adaucto Sevilla y José Sánchez Marco.[28]​ El diario se mostró favorable a que los tradicionalistas formaran coalición con otros partidos derechistas para las elecciones, pero se opuso al llamado adhesionismo (intención de adherirse a la República) propugnado por El Debate a partir de diciembre de 1933 y practicado por la CEDA.[29]

Portada de El Siglo Futuro del 8 de abril de 1936.

El 31 de marzo de 1935, el director del periódico, Manuel Senante, participó en una asamblea de directores y gerentes de la prensa tradicionalista. En ella se llegó a acuerdos sobre varios temas, como la relación del tradicionalismo con Acción Católica, la cuestión de la sucesión dinástica y la creación de una agencia informativa, que se iniciaría al año siguiente. Se abordó asimismo la necesidad de un empuje económico que proporcionase material, máquinas, linotipias y teletipos para la agencia. El nuevo jefe delegado de la Comunión Tradicionalista, Manuel Fal Conde, emprendería una campaña para un tipo nuevo de suscriptores.[30]​ Según Galindo Herrero, la campaña fue compensada con un constante aumento de las fuerzas carlistas, que vieron incrementadas sus filas con militantes procedentes de otros grupos derechistas como Acción Popular.[31]​ El 30 de noviembre la dirección de la Comunión dispuso que El Siglo Futuro fuese recibido por todos los centros y organizaciones tradicionalistas y que fuesen extendidas al máximo las suscripciones al diario, que realizaba una intensa campaña política.[32]

El 13 de marzo de 1936 unos individuos en Madrid trataron de asaltar la redacción y administración de El Siglo Futuro, pero fueron repelidos a tiros por un grupo de requetés que hacían la guardia.[33]​ El diario desapareció el 18 de julio de 1936 al ser incautado,[34]​ quedando sus talleres en poder de la CNT.[1]​ Según el propio Manuel Senante, los revolucionarios destruyeron la redacción y gran parte de la imprenta.[35]

Varios empleados y colaboradores del periódico perdieron la vida durante la guerra civil a causa de la represión en la zona republicana.[36]​ Las esquelas publicadas en la posguerra mencionaban a Juan de Olazábal y Ramery, fundador de la Editorial Tradicionalista; Manuel González Quevedo y José Ramón de Bobadilla, de la junta de gobierno de dicha editorial; Víctor Pradera, del consejo de la misma y colaborador del diario; Abelardo Da Riva y de Angulo, Francisco Baygual y Jesús Requejo, consejeros; Jaime Maestro Pérez, redactor jefe; José Fernández Montaña «J. Oros» (presbítero), Emilio Ruiz Muñoz «Fabio» (presbítero), Álvaro González de Amezua, Ricardo Gómez Rojí (presbítero), Justo Dorado, José Hermosa y Jesús Losa, redactores; Isaac Vázquez Amor, bibliotecario; Manuel Bellido, administrador; José María Ruano y Eduardo Navarro, colaboradores; Gerardo Darriba, Máximo Laborda, Luis Pérez y Miguel Lahoz, operarios de la Editorial Tradicionalista; e Indalecio Ibáñez, ordenanza. También perderían la vida poco después de la guerra, a causa del cautiverio padecido, los redactores Manuel Sánchez Cuesta «Mirabal» y Antonio Sanz Cerrada «Fray Junípero» (presbítero).[37][38]

En 1927 el periódico tenía una tirada de 6000 ejemplares, según una estadística.[39]Checa Godoy afirma que durante el periodo republicano probablemente no superaría la tirada de 5000 ejemplares.[40]​ Sin embargo, Álvarez Chillida sostiene que sí superó esa cifra.[41]​ Según la propia Editorial Tradicionalista, desde 1932 El Siglo Futuro experimentó una enorme expansión y multiplicó por diez su tirada habitual en menos de un año, dejando la máquina obsoleta.[28]​ Mejoraría aún más su venta a partir de abril de 1935, con un formato de más de treinta páginas a cuatro columnas y con abundante información gráfica.[41]​ En julio de 1935 el delegado regional de Juventudes Tradicionalistas en Guipúzcoa, Ambrosio Astrain, afirmaba que con algunos cambios en la presentación creía que el diario podía alcanzar una tirada de 200 000 ejemplares.[42]

Posguerra[editar]

Tras la conquista de Madrid por las tropas franquistas, el 3 de abril de 1939 Jesús Evaristo Casariego, en representación de la Editorial Tradicionalista, solicitó la reaparición de El Siglo Futuro, argumentando que había sido «el único diario antiliberal y antidemócrata» durante la República y que había contribuido a crear el ambiente propicio para el «Alzamiento». A estas demandas se unieron las del personal de La Nación. No obstante, las nuevas autoridades querían un nuevo periodismo para el «Nuevo Estado», y el marcado perfil derechista de estos periódicos chocaba con los planteamientos de la Falange. Serrano Suñer satisfizo parcialmente las demandas de Casariego permitiendo que las plantillas de El Siglo Futuro y La Nación se incorporasen al diario El Alcázar.[43]

Según Manuel de Santa Cruz, fue el propio director de El Siglo Futuro, Manuel Senante, quien decidió no volver a publicar el diario debido a la censura del nuevo régimen y a la obligación de insertar noticias, textos y comentarios impuestos por la Dirección general de Prensa, que habrían desnaturalizado el nítido perfil tradicionalista del periódico.[44]​ Senante participaría además en la conspiración monárquica antifranquista de javieristas y juanistas[45]​ hacia el final de la Segunda Guerra Mundial y, de acuerdo con Manuel de Santa Cruz, prefería esperar a que triunfara para volver a sacar su periódico.[44]

Ideología[editar]

Dirección de El Siglo Futuro (1925)

Su ideología ha sido tachada de «ultraconservadora»[46]​ e «integrista»,[47]​ de hecho ha sido descrito como «exponente del más radical integrismo decimonónico».[48]​ Según Hibbs-Lissorgues, El Siglo Futuro tomó como modelo a la prensa ultramontana francesa, en especial al periódico L'Univers de Louis Veuillot.[49]​ En la redacción del periódico se encontraba un retrato de Francisco Alvarado, «el Filósofo Rancio».[50]​ En sus inicios se mostró contrario al régimen de la Restauración, postura que más tarde mantendría igualmente respecto a la Segunda República.[51]

El periódico ha sido incluido dentro del grupo de publicaciones «germanófilas» durante la Primera Guerra Mundial[52]​ y más tarde se considera que estuvo a favor de los gobiernos de Mussolini y Hitler,[53][54]​ si bien desde sus páginas también se dirigieron críticas al nazismo, condenando la idea de la superioridad de la raza aria propugnada por este, así como el asesinato de Dollfuss.[54]​ Se le ha considerado como uno de los principales promotores de las manifestaciones antiliberales de la época.[55]

La publicación desarrolló una campaña antijudeomasónica durante la Segunda República Española,[56]​ destacando una sección semanal publicada entre 1935 y 1936 bajo el título «Página crítica sobre sectas», en la que se recogían ataques contra la masonería, además de relacionar a esta con el judaísmo,[57]​ presentando a ambos como «enemigos de España».[58]​ Todo lo que se editaba en el periódico tenía carácter católico, monárquico, antiliberal, tradicionalista y antiparlamentario.[28]

Redactores y colaboradores[editar]

El primer redactor jefe del diario fue Gabino Tejado.[59]​ Le sucederían en el cargo, entre otros, Manuel de Burgos y Mazo,[60]Prudencio Lapaza de Mariartu,[61]Joaquín Coll y Astrell,[62]Cristóbal Botella y Serra,[63]Rafael Rotllan,[64]Manuel Sánchez Asensio,[65][66]Genaro Fernández Yáñez,[67]Emilio Ruiz Muñoz «Fabio»[68]​ y Jaime Maestro Pérez.[69]

En El Siglo Futuro colaboraron a lo largo de sus sesenta y un años de historia autores como Francisco Navarro Villoslada, Manuel Tamayo y Baus,[1]Ceferino Suárez Bravo,[70]Antonio de la Cuesta y Sáinz,[71]Antonio de Valbuena, Félix Sardá y Salvany, Juan Manuel Ortí y Lara, Francisco Mateos Gago, José Fernández Montaña,[72]Felipe Robles Dégano «Tíndaro»,[73]Juan Marín del Campo «Chafarote», Manuel Sánchez Cuesta «Mirabal»,[74]Antonio Sanz Cerrada «Fray Junípero»[75]​ o Emilio Rodríguez Tarduchy,[69]​ entre otros muchos.

Folletín y publicaciones[editar]

El Artículo de Fondo, cuadro de Enrique Serra Auqué. La escena tiene lugar en la biblioteca de un convento de Roma en la década de 1880. Dos frailes y un sacerdote secular se ocupan de asuntos de España, cuyas noticias les llegan por conducto del diario tradicionalista El Siglo Futuro.

Durante sus seis décadas de existencia, el folletín de El Siglo Futuro, inserto en la parte inferior de las páginas del diario, publicó numerosos ensayos, cuentos y novelas, algunas de ellas inéditas. Entre los autores publicados, se cuentan los franceses Paul Feval, Eugène de Margerie, Madame Bourdon, Eugène Mahon de Monaghan; el alemán Conrad de Bolanden; el italiano padre Bresciani y los anglosajones cardenal Wiseman, cardenal Newman, Edward Bulwer-Lytton, William Collins, Fenimore Cooper y Charles Dickens. De los autores españoles, destacaron las obras del padre Coloma (de quien el diario publicó casi todos sus cuentos y novelas cortas), Antonio Trueba, Fernán Caballero, el padre Risco, Gabino Tejado, Francisco Navarro Villoslada, Enrique Gil Robles, Leandro Herrero, Francisco José Orellana, el «coronel Ignotus», Guillén de Castro, Juan Eugenio Hartzenbusch, Leopoldo Eguílaz y Yanguas,[76]Luis Montoto[77]​ y Rafael Pérez y Pérez,[78]​ entre otros. Del folletín salió después la Biblioteca de El Siglo Futuro, que reunió en tomos impresos algunas de las obras.[76]

El periódico también reprodujo, a veces en el folletín y otras veces en primera plana, una gran cantidad de sermones, discursos y pastorales, algunas de las cuales se publicaron después en tomos. Entre las obras apologéticas, destacaron las memorias de san Esteban de Andoáin; la obra El judío, el judaísmo y la judaización de los pueblos cristianos, de Roger Gougenot des Mousseaux, traducida por El Siglo Futuro; y Los Hijos de Witiza (1883), de Francisco Javier Simonet.[76]

También destacaron los libros originales El Credo político de los católicos (1876), La Inquisición (1887) y Cartas de un "filósofo integrista" al director de la Unión Católica (1888), de Ortí y Lara; La Unidad Católica; En la brecha (hombres y cosas del tiempo), de Ceferino Suárez Bravo; Contestación de un tomista a un filósofo del Renacimiento, del Padre Fonseca; La Masonería por dentro, de Mariano Tirado Rojas; Las florecillas de San Francisco, traducido del italiano por Manuel Pérez Villamil; y La mujer y su destino y El comunismo y los primeros cristianos, de «Fabio». Entre los años 1879 y 1882 se publicó además una revista titulada Revista religiosa de El Siglo Futuro.[76]

Durante la Segunda República, se publicaron en el folletín obras como Los cien caballeros de Isabel la Católica (1931), de Rafael Pérez y Pérez;[78]Tradicionalismo y Fascismo (1934), de José Luis Vázquez Dodero; y Zumalacárregui en campaña (1934), del padre Alberto Risco.[79]

Notas[editar]

  1. Tras la escisión del integrismo, el papel de El Siglo Futuro dentro del carlismo pasó a ser representado por El Correo Español.[2]

Referencias[editar]

  1. a b c d e Biblioteca Nacional de España. «El Siglo futuro». Hemeroteca Digital. 
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  5. González Cuevas, 2001, p. 104.
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  7. a b c d Navarro Cabanes, 1917, pp. 104.
  8. a b c Navarro Cabanes, 1917, pp. 107.
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  14. Anónimo, 1928, p. 502.
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  16. Navarro Cabanes, 1917, pp. 111-112.
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  • PD-icon.svg Partes de este artículo incluyen texto de Apuntes bibliográficos de la prensa carlista (1917), una obra de José Navarro Cabanes (1875-1929) en dominio público.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]