Fernán Caballero

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Retrato de Cecilia Böhl de Faber, Fernán Caballero, por Valeriano Domínguez Bécquer, 1858. Óleo sobre lienzo, 50,30 x 37,50 cm, Madrid, Museo del Romanticismo.

Fernán Caballero era el pseudónimo utilizado por la escritora española Cecilia Böhl de Faber y Ruiz de Larrea (Morges, Cantón de Vaud, Suiza, 24 de diciembre de 1796-Sevilla, España, 7 de abril de 1877). Cultivó un pintoresquismo de carácter costumbrista y cuya obra se distingue por la defensa de las virtudes tradicionales, la monarquía y el catolicismo.

Biografía[editar]

Cecilia Böhl de Faber y Larrea

Infancia[editar]

Cecilia, nacida en Morges, Suiza, el 24 de diciembre de 1796, era hija del cónsul Juan Nicolás Böhl de Faber, hombre de negocios que dirigía los intereses comerciales de la casa "Bohl Hermanos", fundada en Cádiz por su padre, conocido miembro de la burguesía hamburguesa[1]​ y Doña Francisca Javiera de Larrea Aheran Moloney, llamada por sus amigos y familiares “Doña Francisca”[1]​ o Frasquita Larrea. Su padre fue uno de los impulsores del Romanticismo en España a la vez que un gran defensor del teatro del Siglo de Oro y del romancero castellano. Su madre organizó una tertulia, de "serviles", donde se defendía los valores del antiguo Régimen.[2]​ Tomó el pseudónimo de la población ciudadrealeña de Fernán Caballero. El motivo de su pseudónimo según ella es: "Gustóme ese nombre por su sabor antiguo y caballeresco, y sin titubear un momento lo envié a Madrid, trocando para el público, modestas faldas de Cecilia por los castizos calzones de Fernán Caballero." Influyó en ella o bien que al ser lugar por el que pasara le gustara la resonancia del nombre o porque conociera un crimen pasional que tuvo amplio eco en la prensa del momento.[3]

Durante sus primeros años vivió en Alemania, en Hamburgo, en un pensionado regentado por una dama francesa, donde adquirirá su educación a la "antigua usanza", de catolicismo profundo[2]​ hasta que regresó con su familia a la ciudad de Cádiz en 1813, a la edad de diecisiete años.

Matrimonios, viudedad y muerte[editar]

Contrajo matrimonio el 30 de marzo de 1816 con un capitán de infantería, Antonio Planells y Bardají. La pareja se mudó a Puerto Rico, ya que su esposo había sido destinado a dicha plaza, pero ese matrimonio duraría poco por el fallecimiento de don Antonio.

Después se trasladó a Hamburgo, al norte de Alemania, donde vivió con su abuela. Algunos años más tarde se mudó nuevamente a El Puerto de Santa María, España, donde conoció a Francisco de Paula Ruiz del Arco, marqués de Arco Hermoso y oficial del distinguido Cuerpo de Guardias Españolas, quien era el mayorazgo de una rica e influyente familia sevillana, emparentada con gran parte de la nobleza andaluza.[1]​ El 26 de marzo de 1822 contrajo segundas nupcias con él en Sevilla pero se trasladaron a vivir al Puerto tras la invasión de los "Cien mil hijos de san Luis" por las simpatías liberales del marqués. En mayo de 1835 enviudó nuevamente. En 1836 hará un viaje por Europa con su hermana con lo que no podrá estar en la muerte de su padre. Volvió a Sevilla por las malas relaciones que tendría con su madre.[4]

Poco tiempo después conoció a Antonio Arrom de Ayala con quien contrajo matrimonio en 1837, rondeño y dieciocho años más joven que Cecilia. Este matrimonio sería muy especial, ya que en la vida de Fernán Caballero significó su definitivo encuentro con la imprenta, todo el material que había ido recopilando a lo largo de su vida, entre las largas ausencias de su marido y las circunstancias económicas en que vivía, salió a la luz.[1]​ Este matrimonio también le atrajo las críticas de los Arco-Hermoso y de la buena sociedad sevillana. [4]​ El matrimonio se arruinó económicamente pese a que es en esta época cuando se publica La Gaviota, La familia de Alvareda y Clemencia. Sin embargo, el fracaso de esta última le hará reconsiderar la publicación de su obra. en esta obra mostraba una actitud intransigente y antiliberal, de hecho, Hartzenbusch, liberal moderado, no quiso que se la dedicara. Nunca se repuso de él. En torno a 1852 se desveló quién era Fernan Caballero, hecho que hizo que se propusiera como personalidad pública con un proyecto político radical. Su fracaso repercutiría en el resto de su vida.[4]

Su marido enfermó de tisis y los graves problemas económicos hicieron que se suicidara en 1863. Quedó así la escritora en la pobreza. Los duques de Montpensier y la reina Isabel II la protegieron y le brindaron una vivienda en el Patio de las Banderas del Alcázar de Sevilla, pero la revolución de 1868 la obligó a mudarse debido a que las casas fueron puestas en venta.

Falleció en Sevilla el 7 de abril de 1877 a las 10 de la mañana, a los 81 años, de disentería, según el certificado de defunción.[1]

Mantuvo correspondencia con Hartzenbusch con el que se puso en contacto para vender la biblioteca de su padre. [4]​ También mantuvo correspondencia con Rosalía de Castro, a la que le unió una gran amistad que, sin embargo comenzó con reproches. La poeta gallega le había dedicado su libro Cantares pero Fernán Caballero, tras llamarla "ruiseñor de Galicia" le reprocha las acusaciones contra los castellanos y el uso de palabras en gallego que no entendía.[5]

Fue un personaje contradictorio ya que rechazando la política, escribió varias novelas tomando una clara postura política; rechazando la idea de las mujeres emancipadas, ella fue una escritora ambiciosa; escribiendo gran parte de su obra en francés, quiso crear una nueva forma de novelar en España; siendo de una severa moral, el tema principal en varias novelas era el adulterio, aparte de obviar su vida personal, ya que estaba casada en terceras nupcias con un hombre veinte años más joven, lo cual fue un escándalo al ser viuda de un marqués.[6]

Obra literaria[editar]

Fernán Caballero en un principio no sentía aprecio por sus obras a las que consideraba meros ejercicios en las lenguas que conocía y que se habían publicado contra su voluntad. Esto, al menos, relata el Padre Coloma en sus Recuerdos de la autora. Ello no le impidió dar sus ideas de qué tipo de novela es preferible, decantándose por la novela de costumbres con los siguientes elementos: "usos, dichos, cuentos, creencias, chistes, refranes". La novela debía ser útil, después agradable. Para Blanca de los Ríos supuso "el primer intento de folklorismo o demopedia en España". Estas novelas tenían un carácter eminentemente didáctico, preconizando una férrea moral y alabando la vida pobre pero honrada del pueblo andaluz. Concebía sus novelas como documentos que reflejaban fielmente la vida cotidiana. Para ella la trama era el marco porque lo interesante era el ambiente. Esto se refleja también en los personajes que no tienen una evolución o desarrollo sino que son prototipos.[7]

Este afán de adoctrinamiento moral fue duramente criticado ya en vida de la autora y sus obras levantaron una gran polémica que respondía a posturas ideológicas y no literarias, reflejo de la situación de división en la sociedad española.[2]

La gaviota fue escrita en francés , traducida al castellano por el editor José Joaquín de Mora, en entregas en el Heraldo. En una carta dirigida a él, le reprocha que hubiera incluido también el prólogo que estaba dedicado a lectores extranjeros. En este prólogo expone su intención de ofrecer otra imagen de la mujer española, diferente a la del Romanticismo europeo, en la que se identificaba a esta como sensual, independiente y pasional; es decir, lo contrario a una esposa y madre abnegada. España no solo era el tópico de toreros y gitanas; los campesinos, los nobles eran en esencia modestos y virtuosos.[8]

La novela está estructurada en dos partes, en una muestra la vida sencilla y virtuosa de los habitantes de una aldea,en la otra la vida ya de Sevilla abierta en parte a las costumbres extranjeras, pese a la dignidad de la aristocracia local. Su pesonajae principal, Marisalada, es el prototipo de mujer española pasional, independiente y egoísta que terminará viviendo una mísera vida. La moraleja es clara ya que había renunciado a su femineidad al ser orgullosa y mala esposa. Parece claro el influjo de la Carmen de Mérimée, que había creado un mito universal.[8]​ En ella pone de manifiesto también su profundo rechazo a las corridas de toros en cuanto significaban maltrato a los animales. En muchas obras criticó esta costumbre española.[9]

Clemencia (1852) será su obra más ambiciosa y la quiso publicar en volumen. En ella plantea su ideal de mujer española: modesta, virtuosa y que, instruida, sepa controlar sus pasiones. Y, por supuesto, religiosa. De este modo sería no solo buena esposa sino también buena madre. Defiende la necesidad de la instrucción de la mujer para defenderse de las tentaciones del mundo.[8]​ Esta instrucción estaría acompañada de la lectura, que le parecía fundamental a la autora como demuestra al incluir cuentos para niños enteros en sus novelas. Además los personajes que leen son los más buenos y virtuosos. [9]

Fernán Caballero utiliza el lenguaje como elemento diferenciador de los personajes: el pueblo usará continuamente refranes, expresiones coloquiales, dichos, cuentos, coplas mientras que la aristocracia,el otro gran grupo que quiere representar usará neologismos y , sobre todo, galicismos puestos de moda en esa época. En su universo existe una evidente confrontación entre lo noble que surge de lo más profundo del pueblo español y lo que viene a enturbiarlo, ya sea extranjero y sus modas o el incipiente capitalismo.[9]

Publica sus novelas en un momento en que hay un auge de autoras pero rápidamente este éxito será relegado por la llegada de autores realistas que tendrán un mayor reconocimiento por su "superioridad" intelectual. Para no sufrir el desdén a su autoría por ser mujer, se ocultará tras un seudónimo masculino. No querrá ser vinculada a sus contemporáneas.[6]

Listado de sus obras[editar]

  • La Familia de Alvareda (1849)
  • La hija del Sol (1851)
  • La flor de las ruinas
  • Callar en vida y perdonar en muerte
  • Cuadros de costumbres populares andaluzas. Sevilla: Española y Extranjera de José Mª Geofrin (1852)
  • Lucas García (1852)
  • A lo lejos del río sur (1863)
  • Te gusta la toronja (1853)
  • Clemencia. Madrid: Mellado (1852)
  • Lágrimas. Sevilla: Española y Extranjera de José Mª Geofrin (1853)
  • La estrella de Vandalia. Madrid: A. Andrés Babi (1855) — Novela autobiográfica
  • La gaviota. (1849) — Novela costumbrista, calificada por la crítica de prerrealista
  • Mi abuelo Teodoro y El Secreto del Loro. Madrid:(1857)
  • Un servilón y un liberalito, o Dos almas de Dios. (1857)
  • Relaciones. (1857) - Recopilación de cuentos y poesías populares.
  • Cuentos y poesías populares andaluzas. Sevilla: La Revista Mercantil (1859)
  • Una en Otra. Con mal o con bien. Á los tuyos te ten. (1861) - Novela costumbrista
  • Vulgaridad y nobleza: cuadro de costumbres populares[10]. (1861)
  • Matrimonio bien avenido, la mujer junto al marido[11]. (1863)
  • Promesa de un soldado a la Virgen del Carmen [12]​. Madrid: (1863)
  • El ex-voto[13]​. Madrid: (1863)
  • El Alcázar de Sevilla[14]. Madrid: (1863)
  • Un Verano en Bornos. (1864)
  • Cuentos, oraciones, adivinanzas y refranes populares. Madrid: T. Fortanet (1877)
  • La estrella de Vandalia ; ¡Pobre dolores![15]​ (1880)
  • Pobres y ricos (1890)
  • Cuentos de encantamiento infantiles. Cuentos infantiles. Madrid: Revista de Archivos (1911)
  • El refranero del campo y poesías populares. Madrid: Revista de Archivos (1914)
  • Cuentos, adivinanzas y refranes populares, recopilación (1921)

Referencias[editar]

  1. a b c d e Sánchez Núñez, Pedro (1999). Fernán Caballero y Dos Hermanas, Boletín de la Real academia Sevillana de Buenas Letras Minervae Baeticae, (27), pp. 97-125.
  2. a b c María Alicia LANGA LAORGA. «Fernán Caballero: El reflejo de una época». 
  3. «Historia». www.fernan-caballero.org. Consultado el 22 de octubre de 2018. 
  4. a b c d Poza, Milagros Fernández (1996). «La familia Böhl de Faber Larrea y "Fernán Caballero" en El Puerto de Santa María, 1821-1854». Revista de historia de El Puerto (16). ISSN 1130-4340. Consultado el 22 de octubre de 2018. 
  5. Internet, Unidad Editorial. «Nuevos cachitos de Rosalía». Consultado el 22 de octubre de 2018. 
  6. a b Comellas, Mercedes, ed. (2010). «FERNÁN CABALLERO Obras escogidas». Fundación José Manuel Lara,. Consultado el 23 de octubre de 2018. 
  7. WILLIAM BERRIEN. «Algunos propósitos literarios de Fernán Caballero». www.google.es. Consultado el 22 de octubre de 2018. 
  8. a b c Andreu Miralles, Xavier (15 de noviembre de 2012). «La mujer católica y la regeneración de España: género, nación y modernidad en Fernán Caballero». Mélanges de la Casa de Velázquez (42-2): 17-35. ISSN 0076-230X. doi:10.4000/mcv.4514. Consultado el 23 de octubre de 2018. 
  9. a b c RIVERO RODRÍGUEZ, JOSEFA (2015). «UNIVERSOS COTIDIANOS EN LA NARRATIVA DE FERNÁN CABALLERO Y JANE AUSTEN». UMA. Consultado el 23 de octubre de 2018. 
  10. «Vulgaridad y nobleza: cuadro de costumbres populares». 
  11. «Matrimonio bien avenida, la mujer junto al marido». 
  12. «Promesa de un soldado a la Virgen del Carmen». 
  13. «El ex-voto». 
  14. «El Alcázar de Sevilla». 
  15. «La Estrella de Vandalia; ¡Pobre Dolores!». 

Bibliografía[editar]

  • AMORES, M. Fernán Caballero y el cuento folclórico. Biblioteca de Temas Portuenses, El Puerto de Santa María, 2001.
  • COMELLAS, Mercedes. Introducción a Fernán Caballero, Obras escogidas. Sevilla, Fundación Lara, 2010.
  • ESTÉBANEZ, Demetrio. Introducción a La Gaviota, Cátedra, Col. Letras Hispánicas, 4ª edición, Madrid, 2008.
  • FERNÁNDEZ POZA, Milagros. Cecilia Böhl de Faber: Fernán Caballero (1796-1877) Ediciones del Orto, 2003.  84-7923-318-4
  • La pluma como espada. Del Romanticismo al Modernismo. Edición de Anna Caballé. Editorial Círculo de Lectores. Barcelona. 2003. ISBN 84-226-9864-1

Enlaces externos[editar]