Batalla de Araure

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Batalla de Araure
Guerra de Independencia de Venezuela
La entrega de la bandera del Numancia al Batallón Sin Nombre.jpg
Entrega de la bandera del Numancia al batallón sin nombre por Martín Tovar y Tovar.
Fecha 5 de diciembre de 1813
Lugar Cerca de la ciudad de Araure, Portuguesa.
Resultado Victoria republicana
Beligerantes
Bandera de la Guerra a Muerte.svg Segunda República de Venezuela Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Imperio español
Comandantes
Bandera de la Guerra a Muerte.svg Simón Bolívar
Bandera de la Guerra a Muerte.svg Rafael Urdaneta
Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg José Ceballos
Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg José Antonio Yáñez
Fuerzas en combate
Cifras tradicionales:
2000 infantes y 1000 jinetes[1]
Estimación de Rivas:
Cerca de 6000 soldados, milicianos y auxiliares[2]

Estimación de López:
3900 infantes, 900 jinetes y algunos cañones[3]
Cifra de Masur:
3000[4]
Estimación de Encina:
3000[5]
Cifra tradicionales:
2000 infantes[6] y 1500 lanceros[7] [8]
Estimación de Rivas:
6000, quizás 7000 soldados, milicianos y guerrilleros[9]
Estimación de López:
3700 infantes, 1500 jinetes y 10 piezas[10]
Cifra de Masur:
5000[4]
Estimación de Encina:
3700[11]
Bajas
800 muertos y heridos[12] [8] [13] 500[14] -1000[12] [15] [8] muertos, 300[14] [16] -800[15] prisioneros (luego ejecutados), 4 banderas, 10 cañones de bronce de varios calibres, 800-1000 fusiles, 500 cartucheras (30 000 cartuchos), 19 cargas de pertrechos (lanzas, sables y víveres), 500 cartucheras, 40 cajas de guerra y 6 sacos de plata (9000 pesos)[14] [16] [17]
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La batalla de Araure que se realizó como parte de la lucha independentista en Venezuela comandada por Simón Bolívar comenzó al amanecer del 5 de diciembre de 1813. Se llevó a cabo en la ciudad de Araure, en el estado Portuguesa.

Antecedentes[editar]

Tras la Campaña Admirable y la Campaña de Oriente, el brigadier José Ceballos estaba atrincherado en Coro y la plaza fortificada de Puerto Cabello era sometida a asedio. Se ha criticado mucho al Libertador Simón Bolívar por no marchar directamente sobre dicha plaza, que no tenía defensas organizadas entonces, en lugar de ir a Caracas. En este último lugar estaba refugiado el nuevo capitán general Juan Manuel de Cajigal y Martínez. Entre tanto, en los llanos del Guárico el coronel José Tomás Boves comandaba una guerrilla formaba por nativos,[18] es decir, ladrones y esclavos cimarrones que se dedicaban al pastoreo y al abigeato a hacendados y viajeros.[19] Libertos y esclavos negros tenían un deseo permanente de matar a los blancos y apoderarse de sus bienes y mujeres, acabando con cualquier mestizo que se opusiera. Los indios (muchos grupos muy mezclados con mestizos) se mantuvieron al margen, igual que el resto de la masa popular. Por sus párrocos estaban inclinados a apoyar a los mónarquicos.[20] La movilización de las castas o pardos se inicio cuando algunos mantuanos los usaron como fuerza de presión para defender sus intereses, podían hacerlo por los vínculos de servidumbre entre los inquilinos o esclavos y los dueños de las haciendas. Los Ribas, Miranda, Bolívar, Coto Paul, Peña, García de Sena, Muñoz Tebar y otros patriotas exaltados, pero los realistas hicieron un esfuerzo mayor por atraerlos a su costa, animando también a la población servil de las haciendas. Boves encontraría un terreno fértil para su discurso demagógico.[21] De ahí que pudiera movilizar tan enormes ejércitos: hasta 8000 en Urica, solo un máximo de 45 oficiales españoles, canarios o criollos, 100 mulatos manumisos y el resto negros y zambos. O 4000 jinetes en San Mateo y Bocachica pero menos de 130 blancos y 1000 mestizos libres.[22]

El país estaba sin autoridad verdadera. Tras la primera reconquista, Caracas y Valencia quedaron en manos del capitán general Monteverde, el coronel Tiscar quedo dueño de Barinas y Apure, el brigadier Ceballos en Coro, el coronel Oberto era gobernador de Trujillo y Ramón Correa en Maracaibo y Mérida. La autoridad de Monteverde sobre ellos era relativa y para asegurar su dominio había pedido refuerzos al Consejo de Regencia.[23] Desde la Campaña Admirable hasta la llegada de Pablo Morillo Venezuela se disolvió entre diversos caudillejos que armaban sus propias guerrillas, se autoproclamaban jefes y obraban por su cuenta, solo uniéndose ocasionalmente. Muchas montoneras incluían a antiguos delincuentes atraídos por la promesa de saquear. También proliferaron las bandas de asaltantes sin partido político.[24] Boves desconoció la autoridad del legítimo capitán general Cajigal (su antecendente fue lo que Domingo de Monteverde le hizo a Fernando Miyares), uniéndose los caudillejos que quisieron. Yáñez jamás reconoció formalmente un jefe superior.[25] Además de Boves estaban Yáñez, Morales, Rosete, Antoñanzas, Cervériz y Zuazola para poner en armas a los indios, esclavos, pardos y llaneros.[26] Canarios y peninsulares sufrieron la represión y pérdida de sus bienes a manos de los rebeldes, lo único que hacían era resistir a la espera de la llegada de tropas españolas a reconquistar el país. Sin nada que perder, los oficiales de este origen animaban y toleraban los saqueos que perpetraban sus tropas.[27] La clave de la victoria fue el apoyo de quizás un 80% de la población a la causa real, aunque solo una octava o sexta parte de los venezolanos era verdaderamente realista.[28] La mayor parte era neutral y se sumaba al grupo que mejor garantizara la paz y el orden.[29] O al que los presionaba más, se estima que un 90 a 95% apoyo activa o pasivamente la independencia ante el actuar de los grupos más radicales, esperando un proceso pacífico y que España estaba condenada a una conquista francesa. Pronto la ruina financiera en que la inexperiencia y dogmatismo ideológico en que se sumió el país hizo perder a los rebeldes ese apoyo.[30]

Algo similar sucedía entre las autoridades militares patriotas: Bolívar enfrentado con Mariño y Ribas, Mariño con Ribas y Arismendi, Ribas con Bermúdez y Piar.[31] La división de los patriotas se acentúo cuando la Segunda República murió y los sobrevivientes formaron guerrillas autónomas en los llanos del Orinoco, Apure y Casanare, isla Margarita y Trujillo. Para reiniciar la guerra en 1817 Bolívar debió unificar las fuerzas de Mariño, Páez, Piar, Cedeño, Monagas, Zaraza, Arismendi, Moreno, Pérez, Colmenares (sucesor de La Torre), Barreto y Rojas formando un Estado Central único y un gobierno centralizado en Angostura.[32] En 1813 los patriotas decididos eran posiblemente un 5%, contando con la simpatía de un cuarto o tercio de la población, especialmente entre la aristocracia; pronto agotarían sus recursos y moral en una guerra que no paraba de seguir, hacerse más cruel y volverse en su contra.[33] Zuazola pagaba una moneda por cara oreja de patriota que sus hombres le traían hasta enviar cajones llenos a Cumaná, los catalanes locales estallaron en alegría por esto; Arismendi hace degollar al gobernador realista de Margarita y todos los prisioneros que hizo; Piar no muestra piedad en Maturín y deja los cadáveres a las aves.[34]

Bolívar y el general Santiago Mariño dominaban el centro-oeste y el este del país respectivamente,[35] pero muchas de sus guarniciones o partidas volantes eran incapaces de defender a la población y esta se refugiaba en bosques o se unían a los guerrilleros monárquicos.[36] El 14 de septiembre llegaba a Puerto Cabello el regimiento Granada al mando del coronel Carlos Miguel Salomón. Este decide marchar sobre Valencia por su cuenta. Su plan es distraer a Bolívar e impedirle marchar sobre Barinas mientras en Araure debían unirse los realistas de Coro y Apure para aplastarlo. Después se encargarían de concentrar más fuerzas y aplastar a Mariño.[37] Un ejército de 1200 soldados peninsulares con tres piezas de artillería intentan avanzar sobre Guacara, pero en el valle de Vigirima se encuentran con las posiciones defensivas del general José Félix Ribas, tras dos días de batalla son obligados a retirarse hacia Puerto Cabello con fuertes bajas (25 de noviembre).[38]

El brigadier Ceballos planeaba avanzar sobre Barquisimeto para unirse con el coronel José Antonio Yáñez, que operaba en los llanos de Apure.[39] Salio de Coro el 22 de septiembre con 351 infantes y 22 oficiales, secundado por Miguel Correa.[40] Pasa por Siquisique y se le unen las partidas del cura Andrés Torrellas y el indio Juan de los Reyes Vargas. En el camino a Barquisimeto se une la caballería del río Tocuyo del coronel Pedro Luis Inchauspe, las guerrillas de Francisco Oberto y los dispersos de las unidades vencidas del jefe Manuel Cañas.[41] Torrellas y Reyes Vargas llevaban mil hombres desde Coro cuando fueron vencidos por el batallón Caracas y el escuadrón Húsares de Línea (600 plazas) de Ramón García de Sena.[42] La caballería queda a cargo del brigadier y la artillería e infantería con su segundo, el coronel Oberto.[43] El 10 de noviembre, en Tierrita Blanca, cerca de Barquisimeto, Ceballos vence a la división de Bolívar, formada por solo 1200 infantes y menos de 200 jinetes.[44] El brigadier realista entraba en la ciudad con 2000 combatientes al día siguiente.[45] Durante las semanas venideras reclutaron más hombres, quizás alcanzaron los 2500.[46]

En julio Bolívar había nombrado gobernador de Barinas al coronel Manuel Antonio Pulido, para reconciliarse con los federalistas.[47] Los realistas, una vez vencido el antiguo gobernador barinés, Antonio Tiscar y Pedrosa, se habían refugiado en San Fernando de Apure en número de 1100 plazas al mando de Yáñez. Gracias a los misioneros, la mayoría de la población era monárquica y le llegaban armas y pertrechos desde la provincia de Guayana.[48] Yáñez salió de San Fernando con 1000 seguidores, los más importantes eran los batallones de infantería criolla Sagunto y Numancia, cuyos oficiales venían de Guayana. Se les unieron las bandas de Guasdualito y Quintero, que habían degollado a todo patriota que encontraban. Otras dos bandas saquearon y asesinaron a la mayoría de los habitantes de Pedraza y Guanarito, también se le unieron.[49] Muy pronto las guarniciones de Achaguas y Barinas quedaron aisladas.[50] El 29 de septiembre Yáñez entraba en Achagua[51] y el 2 de noviembre Pulido evacua Barinas[52] con 600 jinetes, 400 infantes, el coronel Pedro Briceño Pumar (padre de Pedro Briceño Méndez) y numerosas familias, incluso las realistas, que temían la fama de las huestes llaneras.[53] Bolívar estaba muy ocupado en otros frentes como para ayudarlos.[54] La columna de refugiados fue constantemente atacada por los realistas en su marcha.[55] El 11 llegaron a Guanare y la encontraron abandonada, solo cadáveres mutilados, después siguieron a Ospino, Araure y San Carlos. Cuando los monárquicos tomaron al primera villa, el 31 de octubre, habían ejecutado a más de cien patriotas.[56] La fuerza de Yáñez había crecido hasta 2500 combatientes cuando entró a Barinas[57] y para cuando conquisto la provincia habían crecido a 4500 guerrilleros.[46]

Al saber que Yáñez avanzaba, Ceballos penetro en los valles de Sarare mientras los llaneros marchaban desde Ospino, cruzan el río Acarigua. El 3 de diciembre ambos contingentes se unían en Araure después de asesinar a los patriotas de la villa.[58] Su plan era conquistar San Carlos, Valencia y finalmente Caracas. Las guerrillas de Carlos Blanco impedían a los patriotas obtener información sobre sus movimientos y sin duda atacarían en caso de vencer los realistas en la batalla que se venía.[59]

Para enfrentarlos Bolívar concentró una gran fuerza. En San Carlos el brigadier Rafael Urdaneta y el coronel Manuel Villapol reorganizan a los vencidos en Tierrita Blanca en el batallón sin nombre. En la urbe también están los batallones Valencia y La Guaira y los escuadrones de San Carlos, Calabozo y Caracas. El 28 de noviembre Bolívar trae desde Vigirima el batallón Valerosos Cazadores del teniente coronel Manuel Manrique, dos escuadrones de estudiantes y campesinos y su escolta personal, formada por el escuadrón Soberbios Dragones del coronel Luis María Rivas Dávila y los Lanceros de Ospino. Desde Calabozo llega el teniente coronel Vicente Campo Elías con el batallón Barlovento. También se les une la columna de Pulido y Briceño Pumar.[60]

En sus Memorias, Urdaneta establece que habían 2000 infantes y 1000 jinetes republicanos,[61] [62] [63] sin embargo, los estudios del historiador Vicente Lecuna sobre la batalla cuestionan dicha cifra. Probablemente solo conto los veteranos. El general Ribas llegó con otros 700 hombres desde Vigirima y se deben agregar los contingentes de Pulido y Campo Elías. En total unos 5700 hombres.[64] El mismo Francisco Antonio Encina reconoce que Urdaneta menciona una columna de 2000 hombres que estaban como reserva.[65] Redondeando las cifras Francisco Rivas Vicuña habla de unos 6000 patriotas (en esto coincide con el periodista José Domingo Díaz y superaba un millar al parte que da Yáñez), el mayor ejército separatista reunido hasta la fecha en Venezuela a pesar de las guerrillas y los malos caminos.[66]

En la tarde 30 de noviembre Bolívar pasa revista a las tropas e inicia la marcha a Barquisimeto.[67] Pero el 3 de diciembre, tras capturar e interrogar a unos guerrilleros cerca de Onoto se entera de la unió de Yáñez y Ceballos, decide marchar a Araure, hasta llegar a Camoruco. Ahí deja a los escolares y algunos agricultores para mantener abierta la ruta de comunicación con San Carlos. Después cruza el río Cojedes y pernocta en Agua Blanca. En la tarde del día 4 llega a Araure, manda dos escuadrones a observar desde la colina La Galera, al oeste de la villa. Decide acampar al este de la pequeña ciudad.[68]

La batalla[editar]

Los republicanos se organizaron en cuatro columnas de infantería: la primera como vanguardia incluía al batallón Valerosos Cazadores de Manrique y las tropas que había traído Pulido; la segunda incluía al sin nombre bajo el comando del coronel Florencio Palacios y al Valencia del coronel Manuel Gogorza Lechuga; la tercera incluía a los vencedores de Vigirima a cargo de Villapol y el batallón La Guaira; la cuarta se formaba por el Barlovento de Campo elías. La caballería sumaba a los Soberbios Dragones de Caracas de Rivas Dávila y escuadrones venidos de San Carlos y Calabozo (Figueredo), Barinas (Briceño Pumar) y Caracas (Piñango).[61] [69]

El ejército realista se organizaba en la infantería del batallón del coronel Miguel Correa, cuerpos del coronel presbítero Andrés Torrellas, coronel Remigio Ramos e intendente Isidoro Quintero (secretario de Ceballos), cuerpo del teniente coronel Pedro Luis Inchauspe, regimiento Sagunto y batallón Numancia (mando de Yáñez), infantería del comandante Antonio Puy y la caballería del propio Puy, de El Tocuyo y Apure (Yáñez).[70] Los barineses estaban al mando del comandante catalán José Puig.[8] Algunos han llegado a hablar de 5000 monárquicos,[62] [15] pero probablemente solo fueran 2000 infantes traídos desde Coro por Ceballos y 1500 llaneros a caballo armados con lanzas y sables.[8]

La batalla comenzó al amanecer del 5 de diciembre. Empezó con la marcha del batallón de infantería Valerosos Cazadores del coronel Manrique con 200 jinetes a explorar la zona como vanguardia ya que exploradores republicanos habían anunciado que habían enemigos ocultos en La Galera.[71] Sin embargo, el coronel se adentro demasiado en territorio desconocido y fue atacado por sorpresa por varios escuadrones monárquicos y su artillería, dispersándose o muriendo su infantería y la mayoría de su caballería.[72] El brigadier Urdaneta y el coronel Villapol salió en su auxilio, logrando salvar a varios dispersos. A pesar de este éxito, los realistas no pudieron aprovecharlo, estaban en posiciones defensivas, apoyando su flanco izquierdo en las barrancas del río Acarigua y su derecha en un tupido bosque. La caballería estaba ubicada en ambos flancos, un poco adelantada a la infantería y la artillería (dos baterías) estaba en el centro de la línea, también algo adelantada pero protegida por los tiradores.[73] Los fusiles capturados, unos 500, fueron usados por los monárquicos para armar a otros tantos «hastarios», es decir, soldados que solo portaban lanzas.[74]

Tras el primer choque, el grueso de los patriotas avanzó sobre La Galera. Las brigadas de Villapoll (derecha), Campo Elías (centro) y Palacios (izquierda) iban al frente en línea cerrada (llamada de batalla). En el centro habían cuatro piezas ligeras.[75] En segunda línea la caballería lista para defender los flancos o cargar en masa sobre el enemigo si se le daba la oportunidad. Esta última se dividía en la derecha con jinetes de Barinas y Caracas del coronel Briceño Pumar, la izquierda con caballería de San Carlos y Calabozo del coronel Vicente Landaeta y en retaguardia los Dragones de Caracas y el escuadrón de Ospino. El parque y el Estado Mayor quedaban en retaguardia.[76]

La infantería cargo con sus mejores tiradores contra la artillería enemiga para apoyar a dos piquetes de jinetes que lograron asaltar algunas posiciones y capturar dos piezas. Los infantes no dispararon hasta estar a distancia de tiro de pistola. De este modo el centro realista empezó a retroceder ante el empuje del batallón sin nombre, armado solo de lanzas. El resto de la infantería patriota tenía bayonetas y culetas para cargar. Ceballos intento detenerlos enviando a sus jinetes del ala izquierda con Yáñez a la cabeza contra Villapol. La caballería de Briceño reacciona pero es derrotada y huye hacia la reserva, aunque retarda a su enemigo lo suficiente como para que actúen los jinetes de reserva con Bolívar al mando. La caballería monárquica estaba entre las dos líneas patriotas cuando la reserva carga sobre ella por su flanco y los empuja contra la infantería republicana. Además, Briceño vuelve a la carga para apoyar. Los jinetes realistas acaban por abrirse paso hacia su propia ala derecha en busca de refugio. Mientras tanto, Urdaneta presiona el centro y la izquierda de la línea enemiga hasta obligar a Ceballos a cruzar el río Acarigua, pero en el sector derecho y parte del centro Yáñez se niega a retirarse. Finalmente, Bolívar ordena a la infantería de Campo Elías y Palacios cargar con bayonetas y tomar las posiciones enemigas. Campo Elías sigue a Yáñez un buen trecho, cuando este último intenta reorganizar sus mermadas fuerzas es atacado por jinetes patriotas y obligado a huir. Rivas Dávila se dedica a perseguir a Ceballos.[8] [77] La batalla había durado siete horas, sin contar el episodio de Manrique. Villapol fue enviado conj los batallones Caracas y Barlovento hacia Barquisimeto para capturar a Vicente Becerra, segundo de Yáñez; Urdaneta fue a Barinas con los jinetes barineses, los Dragones de la capital y el sin nombre. No se dio descanso a los monárquicos.[78] Muchos estaban demasiado cansados para seguir huyendo y se refugiaban en los árboles o entre matorrales, siendo muertos a lanzazos por sus enemigos.[79]

Al término de la batalla quedaron cientos de prisioneros, cuatro banderas y numerosas piezas de artillería en poder de los patriotas. La batalla fue decisiva al acabar con el proyecto de los españoles de marchar a Valencia vía San Carlos y, en vez de ello, se vieron obligados a volver a sus posiciones originales: Yáñez a Apure y Ceballos a Coro. Aquí peleó el batallón que en la pasada jornada de Barquisimeto fue castigado por Bolívar, negándole el nombre y el derecho a llevar bandera.

Bolívar en reconocimiento de la valiosa acción del Sin nombre expreso: «Soldados: Vuestro valor ha ganado ayer en el campo de batalla, un nombre para vuestro cuerpo, y aún en medio del fuego, cuando os vi triunfar, le proclamé del Batallón Vencedor de Araure. Habéis quitado al enemigo banderas que en un momento fueron victoriosas; se ha ganado la famosa llamada invencible de Numancia».[80]

Tras la batalla, y siguiendo las "normas" de la guerra a muerte, los prisioneros monárquicos fueron ejecutados (incluyendo Quintero). Pero un peligro amenazaba el valle de Aragua, rica región entre Valencia y Caracas, donde varias familias aristócraticas tenían propiedades, incluyendo los Bolívar: el ejército de Boves.[81] Urdaneta persiguió a Yáñez y Ceballos hasta Guanare.[82] Al día siguiente los patriotas formaron en el pueblo de Aparición.[83]

Consecuencias[editar]

La victoria garantizo la supervivencia de la Segunda República por algunos meses.[84] Sin embargo, la destrucción de los ejércitos realistas de Apure y Coro no significaban nada para los caudillos realistas que actuaban en el resto del país.[85]

Urdaneta acabó con un alto número de bandas de bandoleros y guerrillas realistas, incluyendo a la de Yáñez, quién murió el 2 de febrero de 1814 en la batalla de Ospino. El 6 de marzo Urdaneta ocupó Barquisimeto y ordenó al comandante Domingo Meza perseguir a Ceballos avanzando hacia Quibor con 500 infantes y 25 dragones a caballo, dejándose solo 130 infantes y 50 jinetes con él para guarnecer la ciudad. Ceballos se enteró de esto y marcho en secreto a Barquisimeto, atacándola tres días después con 600 infantes y 300 jinetes, tomándola y saqueándola,[86] forzando a Urdaneta a retroceder a Tocuyo y luego a Trujillo. Finalmente se atrincheró en San Carlos con quinientos soldados mientras Ceballos recomponía sus fuerzas, 800 jinetes y mil infantes, dejando a Sebastián de la Calzada a cargo del asedio. En la noche del 16 Urdaneta evacuo la villa y al día siguiente Ceballos puso marcha hacia Valencia.[87]

Los patriotas no pudieron sacar mucho provecho de su victoria en Araure. Mariño y Bolívar debieron mantener sus fuerzas separadas ante amenazas diferentes y sin tener con que remunerarlas.[88] Tras Araure, no quedaban más tropas realistas en Venezuela que las de José Tomás Boves, los ejércitos de Yáñez y Ceballos habían desaparecido, sin embargo, por todo el territorio de la Segunda República se producen alzamientos campesinos a favor del Rey.[89] Los republicanos eran dueños del Occidente: en Barinas apenas quedaban guerrilleros, Coro no tenía defensas contra el avance de Urdaneta y en Trujillo quedaba sólo Carache como núcleo monárquico.[90] Entre tanto, Cajigal había aprovechado que los rebeldes estaban distraídos combatiendo a Boves para organizar una hueste de 4000 hombres con los restos del Regimiento Real de Granada y las milicias regladas corianas.[88] A pesar de contar con un ejército poderoso de 10 batallones, 25 compañías de artilleros, zapadores y cazadores y 6 escuadrones de húsares y lanceros, en total unos 8000 a 10 000 hombres, aquella fuerza estaba muy dispersa y al no contar con apoyo popular, los republicanos no podían recuperarse facílmente de sus bajas como lo hacía Boves.[91] A finales de febrero de 1814, Cajigal envió a Ceballos con 900 combatientes para reunirse con los antiguos seguidores de Yáñez, ahora al mando de Sebastián de la Calzada, buscando una nueva coordinación de fuerzas entre corianos y barinenses. El 10 de marzo, Ceballos atacó por sorpresa a Urdaneta, que guarnecía Barquisimeto con 700 soldados, forzándole a huir a San Carlos. Poco después era nuevamente atacado y obligado a atrincherarse en Valencia, produciéndose un importante asedio.[88]

Referencias[editar]

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Bibliografía[editar]

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