Potencia (Aristóteles)

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Alex El término potencia aparece consolidado por Aristóteles en el estudio de la Física (φύσισ), la Naturaleza (Metafísica, libro IX, 1, AC 335-322). Para los griegos la Naturaleza es el lugar donde se produce el movimiento, que implica el espacio, el tiempo y la materia; algunos añaden el vacío.

Aristóteles define el movimiento, lo dinámico (το δυνατόν) como la realización (acto) de una capacidad o posibilidad de ser (potencia) en tanto que se está actualizando. Si estoy sentado (acto) y tengo la posibilidad (potencia) de estar de pie, el movimiento consistirá en el paso de la posibilidad (potencia de estar de pie) al hecho de estar de pie (acto) mientras dura el proceso. El movimiento acaba cuando ya estoy de pie (acto).

Mediante este esquema conceptual de potencia y acto, explica Aristóteles la posibilidad del cambio o movimiento.

De la idea de "posibilidad", lo que está en potencia es posible, surge la idea de capacidad de producir, de realizar una acción. Un hombre fuerte tiene mucha potencia porque es capaz de levantar mucho peso.

Estos términos han pasado de la física especulativa tradicional a la física moderna en tanto que se han podido transformar de conceptos cualitativos a conceptos cuantitativos sujetos a medida y experimentación. Esta transformación ha sido el paso esencial en la consolidación de la ciencia moderna.

El concepto de potencia, con significados distintos del aristotélico, ha sido utilizado a lo largo de la historia de la filosofía por numerosos autores como Leibniz, Schelling[1] o Xavier Zubiri. Sobre este último autor dice José Ferrater Mora que: «Xavier Zubiri ha desarrollado una teoría de las “potencias” partiendo del problema de la realidad de lo pasado en la historia humana. Frente a la tesis de que la realidad pasada, en tanto que pasada, no es real, y frente a la tesis de que es real, y, por lo tanto, no ha pasado, Zubiri señala que una intelección adecuada del problema exige referirse no sólo a la realidad sino también a las posibilidades».[2] Para los primeros filósofos griegos el tema del movimiento y el cambio tuvo una enorme importancia, pues en su búsqueda por el origen del universo era necesario reflexionar sobre un elemento primigenio perfecto que no nace ni envejece y por lo tanto no se mueve. Para Platón no solo existía un ser, sino varias ideas que poseían esas características, que determinaban las cosas del mundo y eran el paradigma o modelo perfecto, las cosas del mundo buscaban ser como dichas ideas pero dado su movimiento perecían y nunca alcanzaban su perfección; Aristóteles adopta esta postura pero la modifica un poco.

Para Aristóteles las cosas del mundo son al mismo tiempo acto y potencia, en acto cuando se nos presentan tal como son en el momento presente y en potencia, como una posibilidad de ser algo distinto a lo que son ahora, por ejemplo, un niño es un acto tal como es, pero ese niño está en potencia de ser un hombre adulto, algún día lo será en un futuro. Otro ejemplo, un huevo es un acto, su potencia seria un pollo, es un huevo pero podrá ser algo distinto, un pollito. Para los primeros filósofos griegos el tema del movimiento y el cambio tuvo una enorme importancia, pues en su búsqueda por el origen del universo era necesario reflexionar sobre un elemento primigenio perfecto que no nace ni envejece y por lo tanto no se mueve.

Referencias[editar]

  1. Roberto Augusto, «Las Stuttgarter Privatvorlesungen de Schelling: Dios, libertad y potencias», en: Cuadernos Salmantinos de Filosofía, Universidad Pontificia de Salamanca, n.º 37, 2010, pp. 173–189.
  2. José Ferrater Mora, «Potencia», en: Diccionario de Filosofía, Vol. III, Círculo de Lectores, Barcelona, 1994, p. 2866.

Véase también[editar]