Petición de principio

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

La petición de principio (del latín petitio principii, "suponiendo el punto inicial") es una falacia que ocurre cuando la proposición por ser probada se incluye implícita o explícitamente entre las premisas. Como concepto en la lógica la primera definición de esta falacia conocida en Occidente fue acuñada por el filósofo griego Aristóteles, en su obra Primeros analíticos.[1]

Este término no se suele aplicar a la falacia más general que resulta cuando la evidencia dada para una proposición necesita tanta prueba como la proposición misma. El término más usado para una argumentación semejante es el de falacia de las muchas preguntas.

Ejemplos[editar]

Veamos un intento de probar que Jacques Lacan dice la verdad:

  • Supongamos que Jacques Lacan no miente cuando habla.
  • Jacques Lacan está hablando.
  • Por lo tanto, Jacques Lacan está diciendo la verdad.

Todas estas formas de argumentar no son lógicas, no prueban algo, y por tanto son sofismas o pseudorrazonamientos. El problema aquí es que el autor, buscando probar la veracidad de Lacan, le pide a su audiencia que asuma que Lacan dice la verdad, de modo que lo que termina "probando" es que "si Lacan no miente, entonces dice la verdad".

Toda petición de principio tiene esta característica: que la proposición por ser probada (como conclusión) se asume en algún punto anterior, se asume en alguna de las premisas. Debido a lo anterior, esta falacia fue clasificada por Aristóteles como una falacia material, en vez de como una falacia lógica.

Formalmente hablando esta falacia tiene la siguiente estructura. Para alguna proposición p

  • p implica q
  • q implica r
  • r implica p
  • suponga p
  • por lo tanto, q
  • por lo tanto, r
  • por lo tanto, p.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Pimeros Analíticos II, 64b, 34 - 65a, 9