Argumento ad consequentiam
Un argumento ad consequentiam o argumentum ad consequentiam (en latín: "dirigido a las consecuencias"), es una falacia lógica que implica responder a un argumento o a una afirmación refiriéndose a las posibles consecuencias negativas o positivas del mismo. Tiene la estructura:
- A afirma B.
- B tiene como consecuencia C, que es algo negativo o indeseable.
- Por tanto, B es falso.
O en el caso opuesto:
- A afirma B.
- B tiene como consecuencia C, que es algo positivo o deseable.
- Por tanto, B es verdadero.
Índice |
[editar] Uso
Una falacia ad consequentiam consiste en afirmar que un argumento de alguien es erróneo sólo porque las consecuencias indirectas reales o intuidas del mismo se consideren negativas o inaceptables.
No todos los argumentos ad consequentiam son negativos. Es posible argumentar que algo es cierto por tener consecuencias consideradas positivas.
[editar] Validez
Ad consequentiam es falaz cuando se aplica a la deducción sobre las consecuencias, y no a la evidencia (o premisa) de un razonamiento.
[editar] Ejemplos
- "Esa frase motivacional tiene razón, ya que si así no fuera, mucha gente perdería la esperanza y las ganas de vivir."
- El hecho de que la gente pudiera perder esperanza o ganas de vivir si la frase motivacional fuese falsa, no aporta validez a este argumento.
- "El Universo se creó en 6 días. De otro modo, se destruiría la credibilidad de la Biblia".
- No tiene por qué haber una relación entre ambos conceptos y, aunque así fuera, no podemos usar dicho argumento pues estaríamos recurriendo al principio de autoridad.
- "Tiene que haber algo después de la muerte. Si no, la vida no tiene sentido."
- El hecho de que la vida pudiera perder sentido si no hay nada después de la muerte, no invalida por sí mismo este argumento.
- "¿Que a Federico le gustan los hombres? No, eso no puede ser, su padre lo mataría."
- Que el padre de Federico pudiera tomarse muy a mal la homosexualidad de su hijo no invalida en absoluto la afirmación de que Federico sea, en efecto, gay.
- "No, no puede ser que el Presidente esté implicado en eso. Perderíamos las elecciones."
- El hecho de que la implicación del Presidente en algún asunto turbio pudiera suponer efectivamente perder las elecciones, no invalida la afirmación de que lo esté.