Falacia de las muchas preguntas

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La falacia de las muchas preguntas, también llamada pregunta compleja o plurium interrogationum es una falacia lógica que ocurre cuando alguien hace una pregunta que presupone algo que no ha sido probado, o que no ha sido aceptado por todas las personas implicadas.[1]

Por ejemplo, la afirmación de que "andar solo en el bosque por la noche puede ser peligroso porque las hadas pueden embrujar a los caminantes despistados", presupone que las hadas existen y que son capaces de embrujar a las personas.

También se usa con la finalidad de que el interlocutor, si contesta, se vea obligado con ello a admitir dichas presuposiciones aún cuando le puedan perjudicar. Es relativamente frecuente emplearla cuando se trata de averiguar algo acerca de un hecho o, simplemente, a fin de embaucar:

"Cuando chocó con su coche, ¿salió gritando al otro conductor y amenazándole?"
(Respondiendo sí o no, el interlocutor está admitiendo que chocó con su coche, aun cuando puede que no sea cierto).

Otro ejemplo de esto es la pregunta: ¿Todavía golpeas a tu esposa? Una respuesta de o no significará que la persona ha pegado a su esposa en un momento anterior. Este hecho ya está supuesto en la pregunta, y si no se ha contado antes entre los interlocutores, la pregunta es impropia: se ha incurrido en la falacia de las muchas preguntas.

No es un argumento válido en tanto que las presuposiciones ligadas a la pregunta carecen de base argumental, o simplemente se trata de coaccionar al interlocutor para que admita algo haciendo caer todo el peso de la pregunta en los detalles posteriores, que el interlocutor poco atento negará o afirmará.

Una falacia relacionada es la petición de principio.

Véase también [editar]

Referencias [editar]

  1. «Los renglones torcidos del ... - Google Books». Books.google.com. Consultado el 04-06-2010.