Leishmaniasis

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Leishmaniasis
Skin ulcer due to leishmaniasis, hand of Central American adult 3MG0037 lores.jpg
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CIE-10 B55
CIE-9 085
MedlinePlus 001386
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La leishmaniasis (o leishmaniosis) es una enfermedad zoonótica causada por un protozoo del género Leishmania y transmitido por la picadura de mosquitos de los géneros Phlebotomus en Europa, África y Asia y Lutzomyia en América. Las manifestaciones clínicas de la enfermedad van desde úlceras cutáneas que cicatrizan espontáneamente, hasta formas fatales en las cuales se presenta inflamación grave del hígado y del bazo. La enfermedad, por su naturaleza zoonótica, afecta tanto a perros como a humanos. Sin embargo, animales silvestres como liebres, zarigüeyas, coatíes y jurumíes, entre otros, son portadores asintomáticos del parásito, por lo que se los considera animales reservorios.

El agente se transmite al humano y a otros animales a través de la picadura de hembras de los jejenes, un grupo de insectos chupadores de sangre y diferentes de los mosquitos, pertenecientes a los géneros Phlebotomus del viejo mundo y Lutzomyia del nuevo mundo, de la familia Psychodidae.[1] En Colombia, en ciertas regiones, este tipo de insectos es más conocido como palomilla. En las zonas tropicales de Ecuador se lo conoce como "arenillas".

La forma cutánea de la enfermedad (leishmaniasis cutánea) en humanos, también conocida en Perú como uta, se caracteriza por la aparición de úlceras cutáneas indoloras en el sitio de la picadura, las cuales se pueden curar espontáneamente o permanecer de manera crónica durante años. La resolución de la enfermedad puede presentarse después de un tratamiento sistémico, consistente en la aplicación intramuscular de fármacos basados en Antimonio (antimoniato de meglumina -Glucantime- y estibogluconato de sodio -Pentostam-) durante un plazo de 20 a 30 días.

La leishmaniasis visceral o kala azar es la forma clínica que cobra más vidas mundialmente; tal es el caso de Bangladesh, India, Sudán y Brasil.[2] Esta presentación puede ser fatal si no se trata a tiempo. Se caracteriza por la inflamación del hígado y del bazo, acompañada por distensión abdominal severa, pérdida de condición corporal, desnutrición y anemia.

En perros se presenta principalmente la leishmaniasis visceral. Se ha intentado prevenir la enfermedad con repelentes de insectos aplicados a toldillos en la época de mayor riesgo de contagio con resultados dispares.

Índice

Tipos de leishmaniasis[editar]

  • Leishmaniasis visceral o kala azar
  • Leishmaniasis cutánea localizada o botón de Oriente
  • Leishmaniasis mucocutánea o espundia
  • Leishmaniasis cutánea difusa
  • Leishmaniasis cutánea post-kala azar

Estados morfológicos de Leishmania[editar]

Ciclo vital del parásito Leishmania.

Leishmania presenta 2 estados morfológicos, el promastigote, presente de forma extracelular y ubicado en el intestino de los jejenes, se caracteriza por tener un cuerpo alargado y un flagelo que les permite el movimiento. Esta forma, al ser inoculada dentro de los hospedadores, se transforma en el segundo estado morfológico conocido como amastigote. Los amastigotes se caracterizan por ser redondeados, sin la presencia del flagelo, de 2 a 4μm (micras) de diámetro con un núcleo y un kinetoplasto (estructura mitocondrial especializada que contiene ADN). Esta forma parasitaria es la visualizada en los frotis y biopsia para el diagnóstico de la enfermedad. Los amastigotes son exclusivamente intracelulares pero pueden encontrarse en el intersticio en los casos en los que el parásito se reproduce hasta ocasionar la ruptura de la célula hospedadora.

Epidemiología[editar]

La leishmaniasis a nivel mundial afecta a 88 países, 67 del viejo mundo y 21 en América. 72 países en desarrollo y 13 se encuentran en países menos desarrollados. El 90% de los casos de leishmaniasis visceral se presenta en cinco países: Bangladesh, India, Nepal, Sudan y Brasil y el 90% de los casos de leishmaniasis cutánea se dan en siete países: Afganistán, Argelia, Brasil, Irán, Perú, Arabia Saudí y Siria. La incidencia anual se estima en 1.5 millones de casos de leishmaniasis cutánea, leishmaniasis mucocutánea y leishmaniasis cutánea difusa y 500 000 casos de leishmaniasis visceral. Existen 12 millones de casos, 350 millones de personas en riesgos de contraer la enfermedad y unas 59 000 muertes anuales causadas por la leishmaniasis.[3]

Globalmente, alrededor de 350 millones se considera, que están en riesgo de infectarse y enfermar. Cada año, un estimado de 1.5 a 2 millones de niños y adultos desarrollan los síntomas de la enfermedad (forma cutánea y mucocutánea 1-1,5 millones; forma visceral 0,5 millones), y la incidencia de la infección es mayor cuando se presentan otras infecciones. La leishmaniasis se asocia con unos 2,4 millones de personas con discapacidad y alrededor de 70 mil muertes por año.[4]

Brote surgido en Madrid (España)[editar]

Los síntomas de los primeros casos de leishmaniasis se detectaron en julio de 2009 en la zona de Fuenlabrada. Desde entonces y hasta abril de 2013 se han notificado 456 casos que cumplen los criterios de definición de brote comunitario (tasa de incidencia 22,51 casos por 100 000 habitantes).[5]

Las liebres, a las que se considera reservorios (animales portadores del parásito), siempre han vivido en esta zona del suroeste de Madrid capital, pero han proliferado tras el desarrollo urbano del entorno. Las liebres viven en las zonas campestres de las afueras de estas ciudades en grandes cantidades, por la ausencia de cazadores y depredadores, como zorros o grandes rapaces diurnas, y por su elevada velocidad de reproducción.

  • El 82% de los casos se han registrado en Fuenlabrada; el resto en Getafe, Leganés y Humanes.
  • Formas clínicas: visceral 37,3%, cutánea localizada 62,7%.
  • Sexo de las personas afectadas: mujer 39,0%, varón 61,0%.
  • Edad: rango de 2 meses a 95 años; mediana 48,5 años.
  • Origen: españoles en el 84,9%.
  • Confirmación microbiológica: Leishmania infantum en el 94,1% de los casos.
  • Inmunocompetencia: se han identificado factores de inmunodepresión en el 15,8% de los casos.

Diagnóstico[editar]

El diagnóstico de la leishmaniasis requiere la visualización directa del parásito en improntas del sitio de la lesión, las cuales se tiñen con Giemsa o tinción de Romanowsky o por medio de biopsias. Otras posibilidades de diagnóstico, consisten en el cultivo del protozoo o el uso de técnicas moleculares como la PCR (Reacción en cadena de la polimerasa) para amplificar e identificar el ADN del parásito. Entre los métodos indirectos de diagnóstico se encuentran métodos serológicos tradicionales como inmunofluorescencia y ELISA. La prueba de Montenegro o Leishmanina es la más usada en el mundo y consiste en la inoculación de extractos parasitarios en la piel. Si el paciente es positivo a Leishmania, se genera una reacción de hipersensibilidad de tipo celular (IV), caracterizada por el rubor y tumefacción del área inoculada. Esta prueba es semejante a la tuberculina usada para el diagnóstico de tuberculosis.

Tratamiento[editar]

El tratamiento de la leishmaniasis es complicado y la enfermedad presenta una morbilidad sustancial por lo que a menudo se requieren terapias expeditivas, ya que, de no ser así, puede haber más complicaciones.

Tratamientos de primera línea[editar]

El tratamiento de primera línea son fármacos basados en antimonio pentavalente (SbV) tales como estibogluconato sódico (Pentostam) usado principalmente en Europa y el antimoniato de meglimina (Glucantime) en América. La adherencia de los pacientes al tratamiento presenta dificultades dada la toxicidad del fármaco y lo doloroso de éste, pues consiste de 20 inyecciones de material oleoso.

Sin embargo, cada vez son más frecuentes los reportes de falla terapéutica, lo cual se traduce en la resistencia del parásito al antimonio, áreas como la de Bihar en la India, reportan resistencia en el 70% de los casos tratados para Leishmaniasis visceral.

Tratamientos de segunda línea[editar]

Tratamientos de segunda línea como el isotionato de pentamidina, la anfotericina B (en particular la formulación en liposomas) pueden representar cura clínica a pesar de su toxicidad. La Anfotericina B es el tratamiento de elección en la leishmaniasis visceral en regiones en las que se presenta alta resistencia al tratamiento con estibogluconato sodico (algunas regiones de India), aunque recientemente se está estudiando el uso de la paramomicina, el cual ha demostrado una eficacia similar y es más económico. Recientemente se descubrió una nueva droga, la Miltefosina, que tiene ventajas sobre las demás, ya que esta es de administración oral; se han realizado ensayos clínicos en humanos para determinar la seguridad y eficacia de este prometedor fármaco. Miltefosina no puede ser usada en mujeres embarazadas dadas sus propiedades teratogénicas, razón por la cual se desaconseja el uso de esta droga.

Leishmaniasis visceral[editar]

Es una enfermedad provocada por un parásito (Leishmania), que invade diferentes órganos del perro y otros mamíferos como las liebres, provocando lesiones de diversa consideración, hasta producirse la muerte del animal. La sintomatología clínica es muy variada, pero cabe destacar lesiones en la piel, en las articulaciones y, cuando la enfermedad está ya bastante avanzada, problemas a nivel renal. El parásito se transmite a través de los jejenes. Cuando el jején pica al animal, le transmite la enfermedad con la Leishmania que inocula por medio de la picadura.

A diferencia de los mosquitos a los que estamos acostumbrados a ver, el jején es mucho más pequeño. No es nada fácil verlo, y tampoco oírlo, dado que no hace el típico zumbido al volar. Solamente pican las hembras, que necesitan sangre para desarrollar los huevos. Los machos se alimentan de azúcares y plantas.

La picadura del jején transmite la enfermedad sólo si previamente había picado a otro animal ya infectado. Los perros y otros mamíferos infectados no transmiten directamente la leishmaniosis a las personas, sino tras el vector alado, el jején. El reservorio habitual es el perro, pero para que la enfermedad se trasmita es imprescindible la participación del vector (mosquito flebotomo). Los perros no contagian la enfermedad directamente a otros animales ni a las personas, por ninguna vía.

La leishmaniasis no se puede curar, de momento, sólo tratar los síntomas y mantenerla a raya, si bien es importante diagnosticar la enfermedad lo antes posible. Actualmente ya existe una vacuna contra la leishmaniasis. El riesgo de contraer esta enfermedad se da principalmente en los países de la cuenca mediterránea y en América Latina, siendo las épocas de más riesgo las de mayor calor.

Es importante hacer un diagnóstico diferencial, que nunca sale certero debido a que hay enfermedades como schistosomiasis, brucelosis, malaria, hepatitis viral, histoplasmosis sistémica, tuberculosis, paracoccidioidomicosis diseminada, leucemia, linfoma, entre otras, pueden cursar con una clínica similar a la leishmaniasis visceral.

Pronóstico[editar]

  • El pronóstico de las formas cutáneas localizadas en pacientes inmunocompetentes es bueno; muchos de estos casos curan espontáneamente, si bien pueden quedar lesiones cicatrizales con impacto estético.
  • En el caso de la leishmaniasis visceral, sin tratamiento la mortalidad es muy elevada, y aun con tratamiento es también, considerable. Los pacientes inmunocompetentes diagnosticados tempranamente y tratados de forma adecuada tienen mejor pronóstico.
  • En los pacientes infectados con el VIH la tasa de recidivas es elevada, incluso después de un tratamiento adecuado, debido a reactivaciones.

Profilaxis[editar]

  • Luchar contra los vectores: se realiza mediante nebulizaciones de insecticidas en zonas donde generalmente se crían los flebotomos.
  • Diagnóstico y tratamiento de casos humanos y en animales reservorios (principalmente perros).
  • Rígido control sobre perros, realizando una vigilancia veterinaria periódica de los animales sanos.
  • Los mayores esfuerzos en la actualidad van encaminados a conseguir fármacos quimio profilácticos y sobre todo a obtener vacunas polivalentes eficaces contra todas las especies de Leishmania. Los resultados más prometedores se han observado empleando vacunas recombinantes con el fragmento Gp 63.
  • Actualmente, no existe una vacuna eficaz, empleada de rutina, contra la Leishmania, en ninguna parte del mundo, aunque algunas se han empleado en situaciones muy especiales...

Referencias[editar]

  1. «Sexo en el interior de un mosquito. El protozoo que causa la leishmaniasis puede dividirse sexualmente» (HTML). Público. 20 de agosto de 2011. http://www.publico.es/ciencias/392213/sexo-en-el-interior-de-un-mosquito. Consultado el 19 de abril de 2012. 
  2. Kala azar. La fiebre negra de los desfavorecidos.
  3. Dey A, Singh S, (2006). «Transfusion transmitted leishmaniasis: a case report and review of literature». Ind J Med Micro 24 (3):  pp. 165 - 70. PMID 16912434. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16912434. 
  4. Murray HW, Berman JD, Davies CR, Saravia NG, (2005). «Advances in leishmaniasis». Lancet 366:  pp. 1561 - 77. PMID 16257344. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16257344. 
  5. Información epidemiológica. Servicio de Epidemiología, Sección de Enfermedades Transmisibles. Comunidad de Madrid. Boletín del Martes 8 de mayo de 2013

Enlaces externos[editar]