Kurt Gerstein

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Kurt Gerstein (Münster, 11 de agosto de 1905 - París; 25 de julio de 1945), fue un ingeniero de minas alemán que, pese a sus profundas convicciones religiosas, se afilió al Partido Nazi y a las SS, donde alcanzó el rango de oficial y fue destinado al Instituto de Higiene de las Waffen SS.

Por su preparación técnica, Gerstein fue incluido en la unidad secreta encargada de llevar a cabo la Solución Final: el exterminio de los judíos y otros "subhombres" en los campos de concentración. En esta condición, presenció en agosto de 1942 los primeros gaseamientos masivos de prisioneros en los campos de Belzec y Treblinka (Polonia). Horrorizado, decidió dar testimonio al mundo del Holocausto en curso. Para ello, se entrevistó con diplomáticos de países neutrales, como Suecia y Suiza, con autoridades religiosas e incluso con personas vinculadas a la resistencia holandesa, sin conseguir que se diera crédito a su información, reputada inverosímil por demasiado horripilante y por provenir de fuente tan poco fiable como un miembro de las SS. También intentó hablar con el Nuncio de la Santa Sede en Berlín a fin de que éste alertara al Papa Pío XII, pero sus solicitudes de audiencia fueron reiteradamente rechazadas.

Mientras colaboraba objetivamente con la "solución final", como uno de los encargados del aprovisionamiento del letal compuesto Zyklon B utilizado en las cámaras de gas, Gerstein llevaba a cabo inocuos actos de sabotaje -como informar falsamente que el producto se había deteriorado en el transporte y era preciso enterrarlo por razones de seguridad- y, sobre todo, tomaba minuciosa nota de cuantos crímenes presenciaba o le relataban sus compañeros y del funcionamiento general del sistema de exterminio. Al final de la guerra elaboró un relato sobre todo ello, base del conocido como Informe Gerstein, que, pese a algunos errores y notables exageraciones cuantitativas, constituye una prueba de primera mano de los horrores en los campos de la muerte nazis.

En los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, Gerstein desertó y se entregó a los aliados, siendo trasladado a la prisión militar parisina de Cherche-Midi, donde fue interrogado por oficiales franceses e imputado inicialmente como culpable de genocidio. El 25 de julio de 1945 apareció ahorcado en su celda, supuestamente por su propia mano. Su memoria no fue rehabilitada hasta 1965.


Contenido

[editar] Biografía

[editar] Años de formación

[editar] Entorno familiar

Kurt Gerstein, sexto de siete hermanos, nació en Münster (Westfalia) el 11 de agosto de 1905 y se crió en Hagen, en el seno de una antigua familia de clase media, originaria de la Baja Sajonia, cuyos antepasados representaban bien el prototipo tradicional de la pequeña burguesía prusiana, de fuertes convicciones chauvinistas y "totalmente sumisos a la autoridad".[1]

Ludwig Gerstein, el padre de Kurt, era juez de profesión y desempeñaba un papel fuertemente autoritario en el seno de una familia convencional de tipo patriarcal. Kurt mantuvo siempre con él unas relaciones difíciles, mientras su padre se esforzaba por hacer comulgar al único de sus hijos que daba muestras de cierta rebeldía con los valores entonces predominantes en la sociedad alemana de su clase social.

Herr Gerstein padre era devoto del Kaiser Guillermo II y uno de los muchos alemanes con afanes revanchistas después de la “humillación” del Tratado de Versalles. Participaba también de los prejuicios antisemitas corrientes en la época. En su álbum genealógico familiar se mostraba orgulloso de que sólo hubiese sangre aria en su familia y al cerrarlo exhortaba a las generaciones futuras a “preservar la pureza de la raza”.[2] Sin embargo, este antisemitismo no impidió al juez Gerstein advertir a los abogados judíos de Hagen de las primeras medidas raciales tomadas por los nazis en 1933 y manifestarles que las lamentaba.[3] Su actitud vital ante el poder queda dramáticamente reflejada en la carta que envió a Kurt en fecha tan tardía como 1944:

Eres un soldado y un oficial y debes obedecer las órdenes de tus superiores. Quien soporta la responsabilidad es quien da las órdenes, no quien las lleva a cabo. No puede haber desobediencia alguna.[4]

Sin embargo, Kurt, a diferencia de sus hermanos y hermanas, encontraba ya desde pequeño dificultades para adaptarse a la mentalidad y a las exigencias de su padre. En palabras de un amigo de la infancia, “siempre había sido la oveja negra de la familia.”[5]

[editar] Educación

Antigua Universidad de Marburgo
Antigua Universidad de Marburgo



Al joven Kurt no le fue más fácil adaptarse a la severa disciplina escolar de la época que a la que imponía su padre en la familia. Los repetidos castigos no conseguían domeñar la independencia de un alumno mediano, pero inteligente y original. Después de no pocos informes desfavorables y algunos sonados enfrentamientos con distintos profesores,[6] Gerstein consiguió graduarse de bachillerato a los 20 años.

De inmediato, Gerstein se trasladó a Marburgo, en cuya Universidad estudió durante tres semestres, pasando luego a las Universidades Tecnicas de Aquisgrán y de Berlín-Charlottemburg, donde se licenció en 1931 como ingeniero de minas.


Durante su permanencia en Marburgo, Kurt se afilió, a instancias de su padre, a la asociación estudiantil “Teutonia”, una de las más nacionalistas de toda la Universidad alemana.[7] Sin embargo, el joven Gerstein reprobaba la ausencia de sentido moral y de seriedad de sus compañeros; al tiempo que su condición fìsica, debilitada por una fuerte diabetes, le impedía superar los violentos ritos de iniciación impuestos para ser miembro de pleno derecho de la hermandad, de la que, por ello, no llegó a ser más que un simpatizante o “semi-miembro”. [8]

En cambio, no parece que el nacionalismo ardiente que caracterizaba "Teutonia" le produjera ningún rechazo.[9] En realidad, y desde entonces, Gerstein mantuvo durante largo tiempo la ideología propia de un nacionalista alemán.[10]


[editar] Compromiso religioso

Aunque su familia no era particularmente devota, Gerstein recibió una sólida formación religiosa en la escuela. Durante sus años universitarios, en aparente reacción a las frívolas actividades de sus compañeros, Kurt se dio a la lectura de la Biblia.[11] A partir de 1925 se convirtió en activo militante de los movimientos cristianos juveniles, afiliándose primero a la Asociación Alemana de Estudiantes Cristianos (DCSV) y, ya en 1928, tanto al Movimiento Evangélico de la Juventud (CVJH-YMCA) como a la Liga de los Círculos Bíblicos Alemanes (Bund Deutscher Biblekreise, BK), de los que fue dirigente desde 1930 hasta su disolución en 1934 y la integración “espontánea” de sus miembros en las Juventudes Hitlerianas, que hacía años que trataban de tomar su control.[12]

Un buen medio de asomarse al pensamiento de Gerstein en esta época lo proporciona el folleto que escribió y publicó a su costa en 1932: Um Ehre und Reinheit (“Sobre el Honor y la Pureza”).[13] Para Gerstein, Dios es aquél que todo lo dirige, a quien es preciso someterse sin discusión y, sobre todo, al que será preciso rendir cuentas; idea ésta de la rendición de cuentas sobre la que insistirá con frecuencia en escritos posteriores. Si Kurt había sido un adolescente difícil, ya de adulto declara que “la autoridad y la confianza son los dos fundamentos de la educación”.[14] Además de la autoridad, el otro gran motivo de las reflexiones del folleto es la pureza, como ideal a alcanzar. Gerstein describe su adolescencia como atravesada por un “sentimiento de culpabilidad y una nostalgia de la pureza”.[15]

Martin Niemöller.
Martin Niemöller.

El momento histórico en que Gerstein asume una militancia religiosa pública no era el mejor para las Iglesias protestantes alemanas: contaminadas por la cultura social de sumisión a la autoridad, chovinismo y antisemitismo y divididas en veintiocho confesiones, luteranas, calvinistas o evangélicas, no estaban preparadas, pese a sus cuarenta millones de fieles, para resistir los intentos totalitarios de control por parte del régimen nazi. La gran mayoría siguió la ideología en el poder, encuadrándose como los así llamados “cristianos alemanes”, fervientes defensores, en especial, de las teorías racistas.[16] Gerstein, en cambio, formó parte de la minoría que se opuso al creciente control de la religión por el poder político, la llamada “Iglesia confesante”, formada espontáneamente a partir de 1934 alrededor del pastor Martin Niemöller, con el que Kurt mantendría la amistad a través de los años.[17]

Conviene advertir, sin embargo, que la “Iglesia confesante” a la que se adhirió Gerstein no rechazaba el nazismo tanto por su totalitarismo político o por sus teorías raciales, como por su incompatibilidad religiosa con el cristianismo, al que tendía a sustituir por el culto del hombre germánico. Al principio, al menos, la actitud de los dirigentes de la “Iglesia confesante” frente a Hitler no fue muy diferente de la de otras autoridades religiosas; y así lo muestran declaraciones del propio Niemöller celebrando la conversión del Primero de Mayo en “Día de la Comunidad Nacional” o del superintendente Otto Dibelius, otra de las figuras destacadas de los confesantes, manifestando “regocijarse desde el fondo del corazón” de la victoria electoral de los nazis.[18]


[editar] La afiliación al Partido Nazi y a las SA

[editar] El difícil intento de conciliar fe cristiana e ideología nazi

Si personalidades religiosas de la talla intelectual y moral de un Niemöller se mostraban a la sazón comprensivas con el nazismo, no es de extrañar que un joven con la formación y los antecedentes de Kurt Gerstein diera un paso más allá. Su principal biógrafo describe así sus contradicciones ideológicas:

“Firme defensa de los valores religiososo y del honor de los movimientos juveniles de la Iglesia confesante, pero debilidad ante el Nacional Socialismo, con aceptación de su terminología y de su retórica de pacotilla; aceptación, por encima de todo, del orden político existente, de su autoritarismo y de su histeria nacionalista”.[19]
Sello de las SA.
Sello de las SA.

El 2 de mayo de 1933 Kurt Gerstein ingresó en las filas del NSDAP, el Partido Nazi, que apenas cuatro meses antes había ascendido al poder. De nuevo en opinión de Friedländer, “es probable que la influencia combinada de la educación autoritaria, de la tradición nacionalista y de la atmósfera en el seno del protestantismo alemán contribuyeran a la decisión”,[20] que Gerstein adoptó pese a la firme oposición de su pastor en Hagen, que le advirtió del carácter sanguinario del nazismo y de su contradicción con la fe religiosa que profesaban.[21] No conforme con la simple afiliación al Partido, pocos meses después Gerstein ingresó en las Sturmabteilung (SA), las tropas paramilitares del nazismo.[22] Sin embargo, su personalidad y sus convicciones religiosas no tardarían en convertirse en fuente de quebraderos de cabeza para sus superiores y de sinsabores para él mismo.

En diciembre de 1933, cuando se anunció oficialmente la absorción “voluntaria” de los movimientos juveniles protestantes por las Juventudes Hitlerianas, el militante nazi Kurt Gerstein envió sendos telegramas de virulenta protesta a Baldur von Schirach, líder de las Juventudes nazis, y a Monseñor Müller, Obispo protestante del Reich. Al primero le reprochaba la “aniquilación del protestantismo alemán” y le advertía de que no era consciente de lo que tal cosa “significa para el pueblo y el Estado alemanes”. A su obispo, Gerstein le acusaba de “abandono de la obra de la juventud evangélica” y de herir a la Iglesia con su propia mano, expresando su “vergüenza y tristeza por una tal Iglesia de Cristo”.[23] En su discurso con ocasión del acto de disolución de los Círculos Bíblicos de Hagen, Gerstein trazó una punzante comparación con la decisión de la Flota alemana al término de la Primera Guerra Mundial, que había preferido hundir sus propios barcos a conducirlos a puertos ingleses para entregarse, e insistió en la identificación entre la nación alemana y el cristianismo. Pero, al mismo tiempo, concluyó por aceptar la unificación impuesta en aras a la fidelidad al Führer, “hacia quien dirigimos nuestras miradas con una gratitud emocionada y de quien aceptamos la orden sin la menor reserva”.[24] El fiel cristiano seguía siendo un nazi convencido.

Religión e ideología volvieron a entrar en conflicto el 30 de enero de 1935, cuando Gerstein asistió, en el Teatro Municipal de Hagen, a una representación de la obra de Edmund Kiss “Witttekind”, basada en la historia de Widegundo de Sajonia y de deliberado mensaje anticristiano. La obra había sido montada por las Juventudes Hitlerianas y, tras un estreno sin incidentes, ya en la segunda representación había sido abucheada por un grupo de jóvenes católicos, que fueron expulsados de la Sala por la Policía. En la tercera representación, Gerstein se presentó exhibiendo las insignias del Partido y acompañado de otros dos miembros de las SA uniformados. En el momento en que un actor pronunció una frase estimada blasfematoria (“¡No habrá Salvador alguno que nos llore y se lamente!”), Gerstein se puso en pie y gritó: “¡Esto es inaudito! ¡No permitiremos que se haga escarnio público de nuestra fe sin protestar!”. Sin importarles que se tratara de un miembro de las SA, los nazis del público propinaron al alborotador una paliza que le costó tres dientes.[25]

Desde ese momento, las contradicciones internas entre una fervorosa fe cristiana y la adhesión a los principios nazis se agudizaron, acabando por conducir a Kurt Gerstein a multiplicar los actos de provocación al régimen nazi, sucediéndose los incidentes con las Juventudes Hitlerianas y con la propia Gestapo.[26] Después de una investigación de la Gestapo en un campo de vacaciones juvenil organizado por él, Gerstein no vaciló en escribir a la oficina en Dortmund de la temible policía nazi: “Puesto que ustedes se interesan tan activamente en las cuestiones de la juventud, podrían quizá, en tanto que policía secreta del Estado, preocuparse por asegurar el respeto, de jure y de facto, del derecho reiteradamente confirmado por el Führer de creer y de practicar la religión, derecho que pertenece igualmente a la juventud. Solo así, en el cuadro del gran ideal de una Alemania nacional-socialista, la paz y la unidad volverán al seno de la juventud [...]. Heil Hitler”.[27] Una vez más, Gerstein mezclaba la aprobación de los ideales nazis con una firme protesta ante lo que consideraba su vulneración en materia religiosa por los órganos de poder, sin temer aparentemente a las represalias que pudiera acarrearle su actitud.

[editar] Primeros actos de oposición, detención y exclusión del Partido Nazi

Saarbrücken : sede de las Minas del Sarre
Saarbrücken : sede de las Minas del Sarre

La agudización de sus contradicciones llevó a Gerstein a una actividad febril, en ocasiones teñida de una ironía que rozaba el absurdo o la temeridad. Así ocurrió cuando el Partido le encargó la organización en Saarbrücken del primer Congreso de Mineros Alemanes, tras el retorno del Sarre al Reich. A Gerstein se le ocurrió adjuntar a las invitaciones unos papeles en los que había escrito “compartimento para viajeros acompañados de perros rabiosos” y “compartimento para viajeros afectados de enfermedad contagiosa”.[28] Ante tan absurda provocación, la Gestapo intervino y detuvo a su autor el 26 de septiembre de 1936, por “actividades contrarias al Partido y al Estado”. En el ulterior registro de su domicilio, se descubrieron más de mil cartas destinadas a altos funcionarios del gobierno y de la magistratura, que contenían folletos prohibidos de la Iglesia confesante sobre la creciente persecución religiosa y la asimilación de la Iglesia por el Estado. La Policía encontró además siete mil sobres vacíos, ya con las señas de otros altos funcionarios de la Justicia.[29] En su interrogatorio Gerstein adujo que había comprobado por los colegas que visitaban a su padre que la Magistratura alemana no estaba informada como él entendía necesario de la amplitud de la lucha contra la Iglesia.[30]


El intento de difusión de los folletos vulneraba la Ley nazi de 20 de diciembre de 1934 “para la defensa del uniforme y del Partido”. Las intervenciones de dignatarios de la Iglesia confesante y de su propio padre no evitaron a Gerstein seis semanas de detención peventiva en Saarbrücken. Aunque finalmente no se formularon cargos penales contra él, el Tribunal interno del Partido Nazi en la región de Sarre-Palatinado acordó el 15 de octubre de 1936 su exclusión del partido, aceptando sin embargo como atenuante a su conducta “haber actuado por convicción religiosa”.[31]

[editar] Vida profesional y matrimonio

La exclusión del Partido tuvo de inmediato graves consecuencias sobre la vida profesional de Gerstein, al que su intensa actividad de agitador religioso no le había impedido progresar en su carrera de ingeniero de minas, que a la sazón ejercía en las Minas del Sarre, una explotación estatal. Pero sin el carné del Partido era imposible trabajar para el Estado.[32] Puesto que las minas eran en su inmensa mayoría de propiedad pública, Gerstein se veía privado de cualquier posibilidad real de encontrar empleo en su especialidad.

Ya que era la única vía para que pudiera obtener un empleo remunerado, el padre y algunos hermanos de Gerstein desplegaron sus influencias para que Kurt fuera reintegrado al Partido. Empujado por su familia,[33] el interesado escribió el 28 de noviembre de 1936 una plañidera carta de arrepentimiento al Tribunal regional del NSDAP, en la que aseguraba su lealtad al nazismo, alegaba como mérito que su trabajo pastoral con la juventud había contrarrestado el esfuerzo proselitista judeo-bolchevique y concluía suplicando: “No pretendo escapar a mi pena, pues reconozco plenamente haberla merecido. Pido, sin embargo, que se me ahorre la sanción más severa, la de la exclusión».[34] Gerstein compareció a principios de enero de 1937 ante el tribunal regional del partido en Bochum y a finales del mismo mes se dirigió al Tribunal Supremo del NSDAP en Munich, siempre en solicitud de que se anulara su exclusión.

Incapacitado para obtener empleo mientras se demoraba la esperada respuesta positiva de las instancias partidarias, Kurt Gerstein se instaló en Tubinga y volvió a los estudios, Comenzó la carrera de Teología, pero pronto se orientó hacia la medicina tropical, que estudió en el Instituto Protestante de Misiones. Después de dos años de noviazgo, Gerstein se casó el 31 de agosto de 1937 con Elfriede Bensch, hija de un pastor evangélico. El matrimonio tendría tres hijos: Arnold, Adelheid y Olaf.

[editar] Segunda detención y consecuencias

Tubinga
Tubinga

Privado de fuentes de ingresos y poco motivado por los estudios, Gerstein continuó dedicándose en Tubinga al activismo religioso, tanto mediante folletos como mediante conferencias. En unos y otras insistía en su leit-motiv de la conjunción entre nacionalismo (alemán) y cristianismo (protestante), pero señalando el error en que consideraba incurrían los “cristianos alemanes”. Todo ello procurando no franquear los límites de la tolerancia del régimen. Esta prudencia no le libró, empero, de ser detenido de nuevo el 14 de julio de 1938, con la poco verosímil acusación de estar implicado en un complot monárquico. La investigación demostraría que, si había estado al corriente de proyecto, no había tomado parte en él. Pero, entretanto, permaneció internado seis semanas en el campo de concentración de Welzheim, una experiencia traumática que le marcaría de por vida y debilitaría aún más su salud, ocasionándole problemas cardíacos y nerviosos. Durante su internamiento, Gerstein sufrió una severa depresión. Según su propia confesión, “Varias veces estuve a punto de ahorcarme o de poner fin a mi vida de alguna otra forma, porque no tenía ni la más remota idea de si alguna vez sería liberado, y en ese caso, cuándo, de aquél campo de concentración”.[35]

Liberado el 28 de agosto de 1938 tras el sobreseimiento del cargo de alta traición, y mientras su padre continuaba sus esfuerzos para obtener su readmisión en el Partido,[36] un Gerstein económicamente arruinado y física y psíquicamente maltrecho emprendió con su esposa un crucero a Rodas para tratar de reponer su salud. Aprovechando una escala en Italia, Gerstein escribió una carta a su tío, Robert Pommer, que había emigrado a los EE.UU.: Querido tio Robert, sus muchas visitas a Alemania han permitido que usted vea los éxitos innegables del régimen de Hitler en tantos campos: carreteras, el número de desempleados, edificaciones... Pero usted no puede haber visto las tragedias resultantes de la pérdida de la libertad religiosa y espiritual y de la justicia....[37] . En esa carta a sus parientes de América, el primo Kurt anunciaba su propósito de emigrar también allende el Atlántico; pues la vida en Alemania se había vuelto demasiado dura y peligrosa para él, dados sus antecedentes y la represión desencadenada sobre los principales miembros de la Iglesia confesante. Parece claro que en ese momento Gerstein no podía considerarse ya un nazi. Sin embargo, y por razones fáciles de suponer, la carta que casi simultáneamente envió a su padre constituía una profesión de fe en el porvenir radiante de la Alemania Nacional-Socialista.[38]

Las súplicas de Ludwig Gerstein obtuvieron finalmente un éxito parcial. El 10 de junio de 1939[39] el Tribunal del Partido Nazi transformó la “exclusión” de Gerstein en “despido”,[40] situación compatible con la obtención de un empleo. Con el apoyo de un gran industrial amigo de la familia, Gerstein encontrará de inmediato trabajo en una mina privada de potasa situada en Merkers (Turingia), en la que permanecerá hasta octubre de1940.[41]


[editar] La Segunda Guerra Mundial: Gerstein, “espía de Dios”

[editar] Afiliación a las SS

Tras el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Gerstein se presentó voluntario, sucesivamente, para ingresar en la Wehrmacht, (octubre de 1939), en laLuftwaffe ( junio de 1940) y, por último, en las Waffen-SS (diciembre de 1940).[42] Entretanto se resolvían sus solicitudes, abandonó la mina de potasa para trabajar en la fábrica de bombas de aceite para locomotoras de su abuelo, en Dusseldorf, donde permanecería hasta el 5 de marzo de 1941.[43]

En febrero de 1941, la familia Gerstein recibió inesperadamente la urna cineraria de Berthe Ebeling, cuñada de Kurt[44] y enferma mental, que según las autoridades había fallecido espontáneamente durante su internamiento en la clínica psiquiátrica de Hadamar. Gerstein, por el contrario, quedó inmediatamente convencido de que Berthe había sido víctima del programa de eugenesia conocido como Aktion T4,[45] que ya había comenzado a ser denunciado por círculos eclesiales. Según todas las fuentes, este hecho determinó, o al menos reforzó, su decisión de adentrarse en las entrañas del monstruo nazi.

De una forma u otra, a principios de marzo de 1941, Kurt Gerstein fue aceptado como miembro de las Waffen-SS. Tal hecho fue considerado como una locura o una traición por no pocos de sus amigos protestantes, que rompieron sus relaciones con él.[46] Sea como fuere, la incorporación de una persona de sus antecedentes y creencias a un cuerpo de élite del nazismo resulta tan insólita por ambas partes que requiere una doble explicación, no exenta de confusiones y contradicciones.

Por lo que hace al propio Gerstein, éste, en su posterior confesión a las autoridades aliadas, parecerá vincular su decisión de entrar en las SS a la muerte de su cuñada: “Tan pronto como oí acerca de los asesinatos iniciales de enfermos mentales en Grafeneck y Hadamar […] decidí dedicarme por encima de todo a tratar de asomarme a esos hornos y cámaras para conocer lo que allí sucedía.[47] Sin embargo, la fecha de la solicitud, anterior al fallecimiento de Berthe Ebeling, y otros documentos coetáneos parecen indicar que Gerstein tenía ya tomada la decisión de antemano, siempre a fin de “conocer lo que hace esta gente, controlar su dirección y proclamar sus crímenes a todo el pueblo”.[48] Incluso, en una carta a su esposa, Gerstein sostendrá que “me afilié a las SS […]actuando como agente de la Iglesia confesante”.[49] Parece claro, en cualquier caso, que la idea de Gerstein era la de ser “un anti-nazi encubierto, infiltrado en las SS”.[50] Por otro lado, la referencia religiosa en la carta a su esposa explica que Joffroy titulara su libro sobre Gerstein “El espía de Dios”, que, es una expresión de un amigo de juventud de Gerstein, el Pastor Rehling, y parece tomada a su vez de una célebre frase de Kierkegaard.[51]

Más sorprendente es que alguien con los antecedentes de Kurt Gerstein pudiera ser admitido en las filas de la rama militar del cuerpo de élite del Partido Nazi. En su “informe” o testimonio, el interesado explica simplemente que “con las referencias de dos oficiales de la Gestapo que habían investigado mi caso [en 1938] no me fue difícil lograr afiliarme a las SS.”.[52] Pero uno de los oficiales aludidos –Ernst Zener- niega tal intervención y apunta a la recomendación de una alta personalidad del sistema nazi, que bien podría haber sido el entonces mayor Walter Schellenberg, ya miembro importante del Sicherheitsdienst –SD-, contactado por Gerstein a través de un amigo común.[53]

La afiliación a las Waffen-SS se hizo formalmente efectiva el 10 de marzo de 1941. Gerstein recibió su entrenamiento básico en la escuela del regimiento “Germania”, en Hamburgo-Langenhorn, donde su informe de adiestramiento le describe “como adecuado para toda clase de tareas, competente, seguro, disciplinado y dotado de autoridad”.[54] Pasó luego a Arnhem (Holanda) y finalmente a la academia de desinfección de Oraniemburg, junto con un grupo de médicos.

En virtud de su preparación técnica y de sus conocimientos médicos, Gerstein fue destinado tras su período de formación al Servicio de Higiene del Estado Mayor de las SS. en Berlín. En ese puesto, diseñó sistemas móviles y fijos de desinfección de agua potable, que contribuyeron a disminuir la incidencia del tifus entre las tropas, lo que le ganó el aprecio de sus superiores y dos sucesivos ascensos en el escalafón de las SS, hasta alcanzar el rango de Obersturmführer, equivalente a Teniente del ejército. En enero de 1942 fue promocionado a jefe del Servicio Técnico de Desinfección, lo que incluía el trabajo con gases altamente tóxicos.

Todo, sin embargo, estuvo a punto de irse a pique cuando Kurt, vestido con su uniforme de las SS., asistió en noviembre de 1941 al funeral de su hermano Alfred y fue reconocido en la ceremonia por uno de los miembros del tribunal del partido que le había sancionado, quien informó a los Servicios de Seguridad. Éstos pusieron los hechos en conocimiento del Jefe del Instituto de Higiene, Joachim Mugrowsky.[55] Durante un tiempo, Gerstein estuvo bajo la vigilancia de la Gestapo, impedido de usar el uniforme de las SS y de portar armas; pero su jefe Mugrovsky decidió desechar las sospechas y mantenerle en su puesto, porque sus conocimientos técnicos y su probada habilidad le hacían un elemento demasiado valioso para prescindir de él.[56]

Ya en los primeros tiempos de su destino, Gerstein realiza pequeñas actividades clandestinas anti-nazis y a favor de los prisioneros de los campos. Así, por ejemplo, durante sus visitas de inspección a los campos, en el marco de su labor de desinfección, deja “olvidadas” raciones de alimentos o paquetes de tabaco en las zonas de los campos reservadas a los prisioneros. Paralelamente, hace destinar al Instituto de Higiene a personas que le son enteramente leales, como Horst Dicken, de quien había sido tutor.[57]

[editar] Testigo del Holocausto

Envases del Zyklon B
Envases del Zyklon B

El 8 de junio de 1942, en su calidad de Jefe del Departamento Técnico de Desinfección, Gerstein recibió una misión inesperada y ultrasecreta que le fue encomendada por el SS. Sturmbahnführer Rolf Günther, de la Oficina Central de Seguridad del Reich (RSHA). Debía proveerse de cien kilos del pesticida venenoso Zyklon B y entregarlos en un destino conocido sólo por el conductor del camión que le transportaría allí.

En agosto de 1942, tras haber recogido el Zyklon B en una fábrica de Kolin (cerca de Praga), Gerstein fue conducido a Lublin Polonia, donde el día 17 fue recibido por el SS Gruppenführer (General de División) Globocnik, que estaba a cargo de cuatro de los primeros campos de exterminio: Belzec, Treblinka, Sobibor y Majdanek, este último aún en construcción. Globocnik, recalcando que cualquier indiscreción se pagaría con la muerte, le confió su misión: por una parte, encontrar un procedimiento para la desinfección masiva de las ropas de las que se despojaba a los prisioneros; por otra, y más importante, cambiar el sistema de las cámaras de gas, que en ese momento utilizaban el monóxido de carbono procedente de los gases de escape de motores diésel, por otro tóxico más rápido y eficiente, como el Zyklon B.[58]

El día 18, Gerstein fue conducido al campo de Belzec, donde a la mañana siguiente presenció el proceso completo de gaseamiento de un tren de 45 vagones atestado de prisioneros judíos, de toda edad y condición. Después de que los miles de infelices que no habían muerto en el viaje fueron sacados violentamente de los vagones, rapados, obligados a desnudarse y a despojarse de sus objetos de valor, la procesión comenzó a dirigirse hacia las cámaras de gas. Para que no vacilaran al entrar, un SS les aseguraba con voz “clerical” que nada malo les ocurriría en su interior y que sólo tenían que inhalar el gas para prevenir enfermedades y epidemias.[59] Cuando las cámaras estuvieron repletas

El Unterscharführer Hackenholt hacía grandes esfuerzos para conseguir que el motor arrancara. Pero no funcionaba. Vino el Capitán Wirth .Yo podía ver que estaba asustado por mi presencia en tal desastre. En efecto, yo lo veía todo y esperaba. Mi cronómetro marcaba 50 minutos, 70 minutos y el motor no arrancaba. La gente esperaba dentro de las cámaras de gas. En vano. Podía oírseles llorando “como en la sinagoga”,dijo el Professor Pfannenstiel, con los ojos pegados a la mirilla de la puerta de madera.. Furioso, el, Capitán Wirth azotó al ayudante ucranianto de Hackenholt, doce, trece veces en la cara. Tras 2 horas y 49 minutos –el cronómetro lo registró todo- el motor arrancó. Hasta ese momento, las personas encerradas en aquellas cuatro cámaras atestadas estaban todavía viva, cuatro veces 750 personas in cuatro veces 45metros cúbicos. Transcurrieron otros 25 minutos. Muchos estaban ya muertos, lo que podía verse por la mirilla, porque una lámpara eléctrica interior iluminó la cámara algunos instantes. Después de 28 minutos, sólo unos cuantos estaban todavía vivos. Finalmente, después de 32 minutos, todos estaban muertos.[60]

A Gerstein le enseñaron a continuación el tratamiento dado a los cadáveres:

Unos dentistas arrancaban los dientes de oro puentes y coronas. En medio de ellos permanecía el Capitán Wirth. Estaba en su elemento y mostrándome una gran lata llena de dientes, me dijo: "¡Vea usted mismo el peso de este oro! Es sólo de ayer y de anteayer. No puede imaginar lo que encontramos cada día: dólares, diamantes, oro..¡Lo verá por sí mismo!”.[61]

Gerstein no entregó el cargamento de Zyklon B destinado a Belzec. Durante el transporte había tenido que vaciar uno de los cuarenta y cinco envases de acero que contenían el tóxico; y los cuarenta y cuatro restantes los escondió dispersos por las proximidades del campo con la ayuda del conductor del camión, aprovechando el pavor de éste al cargamento que transportaba. Justificó la falta de entrega al comandante del campo también por el carácter excesivamente peligroso e inestable del cianuro.[62]

[editar] El infructuoso intento de alertar al mundo

Majdanek
Majdanek

Gerstein quedó tan horrorizado por lo que había visto en Belzec y Treblinka, que decidió hacerlo saber al mundo para que la opinión pública inernacional detuviera el genocidio. La primera oportunidad se le presentó por casualidad y casi de inmediato. En la noche del 20 de agosto de 1942, Gerstein coincidió en el tren que le llevaba de regreso de Varsovia a Berlín con un completo desconocido: el barón Göran von Otter, a la sazón Secretario de la Embajada sueca en Berlín. Inesperadamente, el tren se detuvo en pleno campo, a menos de una hora de Varsovia. El diplomático sueco y el SS alemán aprovecharon para apearse a tomar un poco de aire fresco. Von Otter recordaría posteriormente así su encuentro: “[Gerstein] tenía gotas de sudor en la frente y lágrimas en los ojos. Y tenía la voz ronca cuando exclamó de pronto: ‘he visto algo horrible ayer; ¿puedo visitarle en la Legación?’”. Von Otter le sugirió que podían hablar allí mismo y le preguntó si se refería a los judíos, pues ya corrían rumores al respecto. Gerstein contestó afirmativamente y, en una conversación febril que duró varias horas, narró a su oyente todo lo que había presenciado y lo que estaba sucediendo, mientras lloraba y fumaba incesantemente; rogando a su interlocutor que informara de las atrocidades en los campos al gobierno neutral sueco y que éste hiciera llegar la información a los aliados y al mundo exterior. Von Otter describiría luego la actitud del oficial alemán que tan bruscamente le había abordado:

A Gerstein le resultaba difícil mantener la voz baja. Permanecimos allí juntos toda la noche, unas seis horas o quizá ocho. Y una y otra vez Gerstein volvía a recordar lo que había visto. Sollozaba y escondía la cara entre las manos. Desde el mismo momento en que Gerstein empezó a describir las atrocidades, llorando y con el corazón roto, no tuve duda de la sinceridad de sus intenciones humanitarias.[63]

Von Otter redactó para sus superiores el informe que Gerstein le había pedido; pero el Ministerio de Asuntos Exteriores de Suecia no le concedió credibilidad, lo mantuvo archivado y sólo lo publicó después de concluir la Guerra. Sin embargo, Gerstein y von Otter volvieron a mantener contactos en Berlín.

No satisfecho con esa primera comunicación, Gerstein continuó dando testimonio del horror a otras personas que pensaba podían contribuir a detenerlo. Así, solicitó audiencia a Monseñor Orsenigo Nuncio Apostólico de la Santa Sede en Berlín; pero su solicitud fue reiteradamente rechazada con la excusa de su condición militar, e incluso fue invitado a abandonar la Nunciatura. En su testimonio de 1945, escribiría con desesperación: “¿Qué acción contra el nazismo puede exigirse a un ciudadano corriente cuando el representante de Dios en la Tierra se negó a recibirme?”.[64]

Tras ese primer fracaso, Gerstein continuó con su labor de testimonio, siempre con resultado infructuoso. En sus propias palabras:

Continué informando a cientos de personas de estas horribles matanzas. Entre ellas estaban la familia del pastor Niemöller; el Dr. Hochstrasser, agregado de prensa en la Embajada Suiza en Berlín; el Dr. Winter, asesor jurídico del Obispo Católico de Berlin -a fin de que pudiera transmitir mi información al Obispo y al Papa-; al Dr. Dibelius, y a muchos otros. De esta forma, miles de personas fueron informadas por mí.[65]

Entre las personas a las que informó Gertein cabe añadir el sacerdote católico Otto Wehr[66] o el ingeniero holandés H. J. Ubbink, del que esperaba que, a través de sus contactos con la resistencia holandesa, hiciese llegar su relato a las autoridades británicas. Pero la única respuesta que recibió indirectamente de éstas fue que dejase de intoxicar suministrando “atrocidades inventadas”.[67]

Según avanzaba la guerra y aumentaban las proporciones del Holocausto, Gerstein seguía con su labor oficial de proveer los medios para la “solución final”, sin otra opción que la de perpetrar pequeños pero peligrosos actos de sabotaje como el realizado en Belzec, consciente, pues no era un fantasioso, de que ni tales acciones ni su labor de testimonio estaban surtiendo efecto alguno.[68] Esta contradicción dio a su conducta un carácter cada vez más frenético. En palabras del pastor Niemoller:

Se comportaba de una forma extrañamente temeraria, arriesgando innecesariamente su vida cada vez que hablaba de los campos de exterminio a personas a las que apenas conocía y que no estaban en situación de prestar ninguna ayuda, pero que, en cambio, podían ser sometidas fácilmente a interrogatorio y tortura.[69]

Entre esas personas a las que Gerstein se arriesgó a comunicar la verdad del holocausto se cuenta el pastor Herbert Mochalski, que, exiliado desde Silesia, había sustituido al pastor Martin Niemoller en su parroquia de Santa Ana de Dahlem, cuando éste fue internado en un campo de concentración. El relato que hace Mochalski de su entrevista proporciona un estremecedor testimonio de primera mano del estado anímico de Gerstein y de los riesgos que afrontaba. Cuenta el pastor que a su iglesia no se atrevían a asistir más de cuarenta o cincuenta fieles, a todos los cuales conocía personalmente. Por eso, cuando un día, mientras predicaba sobre el quinto mandamiento, observó a un desconocido entre los asistentes supuso que se trataba de un agente de la Gestapo y que el sermón iba a traerle complicaciones. Pero

apenas volvió a la sacristía, mientras se quitaba la ropa litúrgica, el desconocido entró con una maleta en la mano; y, muy nervioso, le dijo que había pasado por allí, había visto luz, había entrado, y había oído la predicación, que le afectaba personalmente: Es la Providencia la que me ha guiado. Una cosa terrible me ha sucedido. Luego sacó de su bolsillo un papel con bordes rojos, como eran los impresos de las órdenes de detención de la Gestapo, y dijo: Pertenezco a las S.S., y prosiguió: Lea usted mismo. Es una orden de ir a buscar ácido prúsico. ¿Sabe lo que significa? Es muy secreto...Este cargamento que debo ir a buscar está destinado a matar a miles y miles de gentes, a las que se llama sub-hombres. Señor Pastor, ¿qué debo hacer? Si cumplo la orden, me convierto en cómplice de este exterminio. Estoy decidido a suicidarme. Voy a matarme, pero eso significa la muerte de otras dos personas, porque cada S.S. está apadrinado por dos personas. Si me mato, serán fusilados. ¿Qué debo hacer? Y el Pastor Herbert concluye: No supe qué responderle, y partió con su maleta.[70]

En agosto de 1944, respondiendo a la carta de su padre transcrita más arriba sobre la obediencia debida a las órdenes recibidas, le escribe con orgullo (y con no poca exageración):

Te equivocas en una cosa. Nunca he participado en nada de esto. Cada vez que recibía órdenes, no sólo no las cumplía, sino que me aseguraba de que se desobedecieran. Por mi parte, dejo todo esto con las manos limpias y la conciencia clara.[71]

[editar] Deserción, entrega, prisión y muerte

El 22 de abril de 1945 se rindió a las tropas francesas y fue encarcelado el 5 de Julio como criminal de guerra en la prisión militar de Cherche Midi.

Desde la celda contactó con oficiales franceses de inteligencia a quienes hizo un relato detallado de las atrocidades nazis en Belzec y Treblinka, que sería posteriormente usado en los procesos de Nuremberg. El 25 de Julio apareció ahorcado en su celda, el misterio de su muerte perdura hasta hoy día.

El 23 de Julio, Göran von Otter que estaba entonces en Helsinki, había escrito a su colega en Londres, Baron Lagerfelt, instandole a localizar y ayudar a un alemán llamado Gerstein y pidiendo que tratara el tema con las autoridades aliadas, como sabemos sus gestiones llegaron tarde.

No acabaron ahi las injusticias con este hombre, en 1950 un tribunal de desnazificación, lo condenó de manera póstuma y no sería hasta 1965 cuando el Primer Ministro de Baden-Württemberg rehabilitaría de forma total su nombre.

Es preciso añadir que aunque su relato fue rechazado en el proceso de Núremberg por ser excesivamente exagerado, los hechos básicos del mismo, fueron ratificados por el Obersturmbannführer Wilhelm Pfannenstiel de las SS, ante el tribunal de Darmstadt en 1950.

[editar] Notas

  1. Friedländer, Saul: Kurt Gerstein, The Ambiguity of Good, trad. Charles Fullman, Alfred A. Knopf, New York, 1969, p.4
  2. Friedländer, op. cit. p. 4
  3. Friedländer, op. cit p.11, citando el testimonio del abogado judío R. Coste
  4. Friedländer, op. cit. p.4
  5. Friedländer, op. cit. p.6
  6. Friedländer, citando una carta del que fuera profesor de griego de Gerstein, op. cit., p.22 de la edición en francés (Casterman, Tournai, 1969)
  7. Friedländer, op.cit. p.8
  8. Friedlander, op. cit. pp. 23 y 152 de la edición en francés
  9. Friedländer, op. cit. p.8
  10. Friedländer, op. cit., pp.22-23 de la edición en francés
  11. Friedländer, op. cit. p.13
  12. Friedländer, op.cit, p.19
  13. 2.ª ed, 1937, que es la que cita Friedländer
  14. Um Ehre…, p.83, cit. por Friedländer, p.21 de la edición en francés
  15. Op. cit., p.23
  16. Friedlánder, op. cit., pp. 27-30 de la ed. en francés
  17. Friedländer, op. cit. p.35
  18. George Mosse, "Die deutsche Rechte” [La Derecha alemana], en Entscheidungsjahr 1932 [1932, Año de Crisis], J.C.B. Mohr, Tübingen, 1965, p. 216, citado y traducido por S. Friedländer, op. cit, p. 30 de la edicion en francés
  19. Friedländer, op. cit. p.32
  20. Friedländer, op. cit., p.32 de la ed. en francés
  21. Friedländer, op.cit., pp.32-34 de la edición francesa
  22. Según la versión de este artículo en la Wikipedia en inglés, la afiliación se produjo en julio de 1933; la versión en la Wikipedia francesa la data en octubre, citando al imprescindible Friedländer (pp.32.33),por lo que esta fecha parece la más segura
  23. Friëdlander, op. cit., p.38 de la ed. en francés
  24. Friedländer, op. cit., pp.40-41 de la ed. en francés
  25. Friedländer, op.cit., p.37 (45-46 de la ed. en francés)
  26. Friedländer, p.48 de la ed. en francés
  27. Cit. por Friedländer, pp.48-49 de la ed. en frances
  28. Friedländer, op. cit., p.43
  29. Friedländer, op. cit. p.44
  30. Friedländer, op. cit., p. 51 de la ed en francés
  31. Friedländer, op. cit., p.52 de la ed. en francés
  32. Pierre Joffroy, L'Espion de Dieu, Paris, Laffont, 2002, p.83
  33. Friedländer, op.cit., p.55 de la ed. en francés, citando una carta de Johan Daniel Gerstein, hermano de Kurt, fechada en 1964
  34. Firedländer, op. cit., p. 53 de la ed. en francés.
  35. Friedländer, op. cit., p.61, citando una carta de K.G. a su tío Robert Pommer, emigrado en EE.UU.
  36. Friedländer, op. cit., p.60 de la ed. en francés
  37. Friedländer, op. cit., p.61
  38. Friedländer, op. cit., pp. 62 y 69 de la ed. en francés
  39. Friedländer, op. cit, p. 70 de la ed. en francés, cita como fecha el 22 de junio de 1939; pero el facsímil de la resolución que reproduce en la página siguiente está claramente datado en la “Sitzung [sesión] von 10 juni 1939”
  40. Sin embargo, Jennifer Rosemberg, Gerstein, a German Spy in the SS”, que sigue a Friëdlander respecto a la fecha de la resolución, entiende que el “despido” constituía “una acción incluso más drástica contra [Gerstein] en relación a su estatus en el Partido”. Parece claro que existe aquí un problema de traducción en cuanto a las connotaciones de los términos originales en alemán. Seguimos la versión de la Wikipedia en francés, como mejor documentada y más congruente con los episodios posteriores
  41. P. Joffroy, op. cit, p.106
  42. Joffroy, op. cit., p.117
  43. Joffroy, op. cit., p.434
  44. Según algunas fuentes, se trataba en realidad de una tía, de una sobrina e, incluso, de una prima. Pero el testimonio de Gerstein indica claramente que se trataba de su cuñada("Schwägerin", en alemán), y, más en concreto, de su "cuñada por matrimonio", es decir, su concuñada
  45. Joffroy, op. cit., p.128
  46. Joffroy, op. cit., p.133
  47. Versión alemana de la confesión de Gerstein, 4-5-1945. Ésta es también la tesis de Friedländer, p.81, citando el mismo documento
  48. Joffroy, op. cit., p.133
  49. ¨Cit. por Friedländer, op. cit., p.215
  50. Browning, Christopher, Evidence for the Implementation of the Final Solution
  51. Jiménez Lozano, J.: “La Historia de un Espía”, ABC, 21-5-03. La frase de Kierkegaard, según la cita el autor, reza: “Un espía que, al servicio de Dios, descubre el crimen de la cristiandad, que es el de llamarse cristiana cuando no lo es.”
  52. Versión alemana de la confesión de Gerstein, 4-5-1945
  53. Joffroy, P., op. cit., p.134
  54. Friedländer, op. cit., p.90
  55. Friedländer, p. 89 de la ed. francesa
  56. Joffroy, op. cit., pp. 154-159
  57. Joffroy, op. cit., pp. 158-159
  58. Versión alemana del “Informe Gerstein
  59. Ibidem
  60. "Informe Gerstein", tal como es citado, en Arad, Yzhtak: Belzec, Sobibor, Treblinka: The Operation Reinhard Death Camps Indianapolis: Indiana University Press, 1987, p. 102, con ligeras modificaciones respecto a la versión inglesa en línea
  61. Ibidem
  62. Joffroy, P., op. cit., p.410; Friedländer, op. cit., p.181.
  63. Friedländer, op. cit., pp. 123-124
  64. citado por Friedländer, op. cit., p.160
  65. cit. por Friedländer, op. cit., p. 128-129 (con ligeras diferencias respecto a la versión inglesa en línea)
  66. Firedländer, op. cit., p. 134.
  67. Joffroy. P., op. cit., p. 293
  68. Balfour, M.,Withstanding Hitler in Germany,1933-1945, Rutledge, New York, 1988, pp. 240-241
  69. Cit, por Friedländer, op.cit., p.179
  70. José Jiménez Lozano, loc. cit.
  71. Cit. por Levin, Nora: The Holocaust: The Destruction of European Jewry, 1933-1945, Schocken, Nueva York, 1973, p. 310, y por Friedländer, S., op. cit., p.208.



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