Adolf Eichmann

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Otto Adolf Eichmann
Adolf Eichmann at Trial1961.jpg
Adolf Eichmann durante su juicio en Israel.
Obersturmbannführer
Lealtad Bandera de Alemania Alemania nazi
Servicio/rama SS (Schutzstaffel)
Unidad RSHA
Participó en Segunda Guerra Mundial

Acusaciones Crímenes contra la humanidad
Nacimiento 19 de marzo de 1906
Solingen, Alemania Bandera de Alemania
Fallecimiento 31 de mayo de 1962 (56 años)
Ramla, Israel Bandera de Israel
Firma Firma de Adolf Eichmann

Otto Adolf Eichmann (Solingen, 19 de marzo de 1906 - Ramla, 31 de mayo de 1962) fue un teniente coronel de las SS nazis. Fue el responsable directo de la solución final, principalmente en Polonia, y de los transportes de deportados a los campos de concentración alemanes durante la segunda guerra mundial.

Eichmann utilizó el nombre de Ricardo Klement durante su estancia en Argentina desde el 15 de julio de 1950 hasta el 20 de mayo de 1960, cuando fue secuestrado y trasladado al Estado de Israel por el Mossad.[1]

Infancia y juventud[editar]

Retrato de Adolf Eichmann en 1942, durante el cénit de su carrera en la jerarquía de la Alemania nazi.

Eichmann era el hijo mayor de una familia de cinco hermanos que se trasladaron desde Solingen, en Alemania, a Linz, en el entonces Imperio austrohúngaro. Su padre había encontrado trabajo en una fábrica de esa ciudad. Durante la infancia murió su madre y su padre se volvió a casar. En su adolescencia estudió en la Realschule, la educación básica y media; allí conoció a un compañero de nombre Salomón que lo invitaba a comer a su casa, ya que en la suya faltaba la unión, el cariño y el núcleo familiar. En esa casa de la familia de aquel amigo aprendió a hablar el yidish. Eichmann era considerado un extranjero en Austria y no pudo conseguir trabajo. Sin embargo, sus hermanos menores eran considerados austriacos, puesto que sí nacieron en ese país. El padre de Eichmann tenía entre sus amistades a Ernst Kaltenbrunner, dirigente nazi de origen austriaco. Kaltenbrunner auspició el ingreso de Eichmann al NSDAP austriaco.

Con un interés y fervor frenéticos a la doctrina de Adolf Hitler, el 1 de abril de 1932 se afilió al NSDAP austríaco con el número de afiliado 899.895, y el mismo día se enroló en las SS con el número 45.325, siendo transferido a Berlín el 1 de octubre de 1934 a la así llamada sección de judíos II 112 del Servicio de Seguridad (SD).

El 21 de marzo de 1935 Eichmann se casó con Veronika Liebl (1909-1997), con quien tuvo cinco hijos: Klaus Eichmann, Horst Adolf Eichmann, Dieter Helmut Eichmann , Ricardo Francisco Eichmann y el menor principal causante de su posterior captura Nicolás Eichmann . Estos últimos tienen un nombre español porque nacierón cuando Eichmann estaba fugado en Argentina, ya después de la Segunda Guerra Mundial.

Responsabilidad en el Holocausto[editar]

Fue el encargado de la organización de la logística de transportes del Holocausto. Hombre tenaz en el cumplimiento del deber, era una persona muy dada a cumplir las estadísticas que se le exigían, y los judíos eran para él "estadísticas", aunque según sus declaraciones en el juicio que se le realizó por sus crímenes de guerra en 1960 en Israel, no era un antisemita fanático, de hecho, como muchos otros alemanes, se encontraba emparentado de alguna manera con judíos.

Al final de su vida se defendió arguyendo que su participación en el Holocausto se limitó a ser un simple ejecutor de órdenes superiores y no una figura de la talla de Reinhard Heydrich o Heinrich Himmler. Sin embargo, lo cierto es que entró en conflicto con estos en numerosas ocasiones debido al excesivo celo que puso en la idea de la "solución del problema judío", yendo incluso más allá de las órdenes recibidas, ya que, cuando a finales de la Segunda Guerra Mundial Himmler decidió acabar con los asesinatos masivos de judíos, Eichmann continuó dando las órdenes pertinentes para que se siguieran produciendo.

Antes de 1939, cuando Alemania contemplaba la posibilidad de expulsar a los judíos en lugar de exterminarlos, Eichmann fue uno de los principales interlocutores nazis con el movimiento sionista, el cual estudió la posibilidad de facilitar la emigración judía a Palestina. En la misma línea, fue una de las personas que pensaron en la viabilidad de crear un Estado judío en Europa del Este.

En 1939 se opta por la deportación masiva de los judíos alemanes a ghettos habilitados en Polonia, y en 1942 se celebra la Conferencia de Wannsee organizada por Heydrich, en la que se lanza definitivamente la llamada "Solución Final". Eichmann, que participa en la Conferencia, queda encargado de la logística de las deportaciones hacia los campos de concentración. Es el artífice de la creación de los Judenräte, o consejos judíos, que colaboraban en las deportaciones facilitando la identificación de los habitantes de los ghettos. Esto se hacía confeccionando la lista de personas a deportar, inventariando sus bienes, etc.

Promociones en la SS[editar]

Las siguientes son las fechas en que Eichmann fue ascendido en las SS (según las memorias del propio Eichmann):

Colaboradores de Adolf Eichmann en el Holocausto[editar]

Los delegados de Adolf Eichmann en la Sección IVB4 de la Gestapo tuvieron como principal responsabilidad la deportación en trenes de todas las personas enemigas de la Alemania nazi y de los judíos. Por cada país o región ocupada existía un delegado responsable de los envíos de personas hacia los campos de concentración. Entre estos colaboradores de Eichmann estuvieron:

  • Theodor Dannecker, quien dirigió la preparación de los listados de judíos franceses y españoles para la deportación en 1941, y que fue nombrado comisionado en Italia en 1944. Después de la guerra fue capturado por los estadounidenses y se suicidó en un campo de prisioneros.
  • Rolf Günther. Asistente de Eichmann y supervisor de los delegados. Responsable de la deportación de los judíos de Grecia y clandestinamente de Turquía.
  • Hermann Alois Krumey, miembro de la Policía de Seguridad en Lodz. En 1944 fue enviado a Hungría para organizar la deportación de la comunidad judía de ese país. Fue arrestado en Italia en 1945, y después de varios juicios fue sentenciado a cadena perpetua en 1969.
  • Franz Novak, cuya función fue la de coordinar los trenes donde iban judíos y gitanos desde cada país hacia los campos de concentración. Hasta 1961 se ocultó en Austria. Juzgado por sus crímenes en 1964, fue sentenciado a 8 años de prisión, aunque el juicio fue anulado en 1966, siendo absuelto de los cargos y liberado.
  • Gustav Richter, quien en abril de 1941 fue enviado a Rumanía como Asesor de Asuntos Judíos. Realizó el censo de los judíos y gitanos rumanos, planificando la deportación a guetos y exterminación de cerca de 300.000 judíos en el campo de Belzec. Sus planes fracasaron cuando Rumanía rompió relaciones con Alemania. Fue sentenciado a 4 años de prisión en 1982.

Fuga, estancia en Argentina, y secuestro y traslado a Israel[editar]

Pasaporte de Eichmann con los datos falsos de Ricardo Klement.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Eichmann, que se hacía llamar Otto Eckmann, fue capturado por el Ejército de los Estados Unidos, que desconocía su verdadera identidad. En los albores de 1946 se escapó de la custodia del Ejército estadounidense y se ocultó en varios lugares de Alemania durante algunos años. En 1948 obtuvo un salvoconducto para escapar a Argentina, pero no lo usó inmediatamente.

A principios de 1950, Eichmann estuvo en Ginebra, donde se hizo pasar por un refugiado llamado Ricardo Klement. Con la ayuda de un fraile franciscano de ideas fascistas, que tenía conexiones con el obispo Alois Hudal, Eichmann obtuvo un pasaporte emitido por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y un visado argentino, ambos documentos a nombre de "Ricardo Klement, técnico".

El 17 de junio de 1950 salió en barco desde Génova y llegó a Buenos Aires el 14 de julio.

Se alojó en un hotel para inmigrantes en el barrio argentino Palermo Viejo y comenzó a trabajar en un taller mecánico. Luego viajó en tren a Tucumán para trabajar en una empresa alemana. Llegó toda su familia a la Argentina y los traslada a la provincia de Tucumán. En 1952 quiebra la empresa en que trabajaba y empieza a trabajar en una fábrica de jugos de frutas. Trabajaba en el puerto de Olivos vendiendo zumos de frutas, hasta que se dio cuenta que le estaban dando pérdidas. Intentó instalar una tintorería, pero fracasó, luego empezó a trabajar en la fábrica de calefones Orbis.

Vivía en la zona norte del Gran Buenos Aires, en los partidos de Vicente López y San Fernando. En primer lugar, vivió en la calle Chacabuco, del barrio de Olivos, Vicente López, que alquilaban un inmueble y luego empezó a vivir en una casa bien precaria en la calle Garibaldi, partido de San Fernando, donde fue encontrado por los hombres del Mossad[2]

Adolf Eichmann fue localizado por un judío alemán ciego, vecino suyo, Lothar Hermann (que había migrado a Argentina en 1938[3] ), cuya hija tenía amistad de adolescente con uno de los cuatro hijos de Eichmann. La criatura le contaba cosas a su padre "del hogar del señor Klement" que le hicieron caer en la cuenta de su verdadera identidad. Preguntando a ella más cosas, quedó al final totalmente satisfecho. El problema que surgió era que los jefes de Mossad no querían dar crédito a un ciego. Según la agencia israelí era imposible que un ciego reconociera al criminal de guerra. Mucho más tarde, por la intervención de un amigo importante del citado invidente, el Mossad entró en acción. Esto fue a finales de la década de 1950 en la localidad de Bancalari (partido de San Fernando), en la zona norte del Gran Buenos Aires. Vivía en la calle Garibaldi, sin asfaltar, la identificación positiva fue realizada por una serie de fotografías comparativas tomadas de manera furtiva, en que se lo reconoció por su particular morfología de la oreja izquierda (las fotos de Eichmann en su período nazi eran casi todas del lado izquierdo) y se preparó un plan para capturarlo y llevarlo a Israel, encargo hecho por el primer ministro David Ben Gurion al jefe del Mossad Isser Harel, con información dada por el famoso cazador de nazis Simon Wiesenthal.

El 1 de marzo de 1960 Harel envió a Buenos Aires al jefe interrogador del Shabak Zvi Aharoni,[4] que en el transcurso de semanas de investigación fue capaz de confirmar la identidad del fugitivo.[5] Como el Estado Argentino tenía un historial de rechazar solicitudes de extradición de criminales nazis, el primer ministro israelí David Ben-Gurion tomó la decisión de que Eichmann debía ser capturado, ilegalmente.[6] [7] Harel mismo arribó en persona, en mayo de 1960 para supervisar la captura.[8] Rafi Eitan fue designado líder del grupo de ocho agentes, la mayoría de ellos eran agentes del Shin Bet.[9]

Violando tratados de asistencia consular y la soberanía nacional argentina, el 1 de mayo de 1960 un grupo de nokmin (‘vengadores’, en hebreo) del Mossad ingresaron subrepticios por vía aérea en Buenos Aires e iniciaron la "Operación Garibaldi" (por el nombre de la calle donde residía Eichmann). Este equipo, dirigido por Rafi Eitan y coordinado por Peter Malkin, "especialista en secuestros y en maquillajes", inició una vigilancia de casi dos semanas. Descubrieron que Eichmann era un hombre de hábitos cotidianos, lo que facilitó la elección del lugar de secuestro. Los agentes del Mossad fueron en dos autos, uno para fingir un desperfecto y el otro para evasión de emergencia en caso de que algo saliese mal.

El 11 de mayo de 1960, lo esperaron en una calle y fingieron que el coche se había averiado, cuando llegó el autobús de la línea 203 (La Independencia), Eichmann no estaba entre los pasajeros. Era de noche y los agentes se desesperaron, pero decidieron esperar al siguiente autobús.

La espera dio frutos. Eichmann llegó del trabajo en el bus siguiente y descendió del autobús.

Eichmann no sospechó al ver el vehículo averiado y uno de los agentes se acercó y le dijo en la única frase en español que sabía: «Un momento señor, ¿puedo preguntarle algo?».

Eichmann, que venía con una lámpara de mano, se detuvo sorprendido, llevó una mano al bolsillo y el agente se le echó encima. Eichmann gritó pero el motor del vehículo se puso en marcha y amortiguó sus gritos. Secuestrado en plena calle, fue subido al auto en marcha.

Los cuatro agentes israelíes lo trasladaron a un piso franco. Fue atado a una cama e interrogado hasta que Eichmann, quien dijo llamarse Ricardo Klement y luego Otto Henniger, al fin dio su número correcto de las SS y admitió su verdadera identidad.

Peter Malkin confesó más tarde:

Eichmann era un hombrecito suave y pequeño, algo patético y normal, no tenía la apariencia de haber matado a millones de los nuestros... pero él organizó la matanza.

El avión de la aerolínea israelí El Al fue retrasado para entrar en Argentina por motivos burocráticos hasta una semana, y esto no estaba contemplado en sus planes. Los agentes sabían que Eichmann podía ser buscado por sus familiares o sus camaradas nazis. Por tanto, tuvieron que esperar con angustia en la casa de seguridad, mientras obligaron a Eichmann a firmar una carta que decía:

Yo, Adolf Eichmann, por medio de esta carta declaro que voy a Israel por mi propia voluntad a limpiar mi conciencia.

Ocho días más tarde, el 20 de mayo de 1960, el avión aterrizó. Eichmann fue conducido semiinsconciente al Aeropuerto internacional de Ezeiza, en un avión de El Al, con otra identidad, vestido como un mecánico de la aeronave, simulando ebriedad. Sentado en un asiento de primera clase, con pasaporte falso, fue sacado del país de inmediato hacia la ciudad de Haifa, en Israel.

Por este secuestro, la cancillería argentina, por medio del embajador Mario Amadeo ―el presidente de Argentina era Arturo Frondizi―, reclamó una grave violación de la soberanía; este reclamo lo llevó ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Recibió apoyo del organismo internacional, pero Israel nunca tuvo intenciones de devolver al criminal nazi.[10] [11] Esto generó problemas entre Argentina e Israel, ya que se trató a todas luces de un secuestro ilegal, sin autorización por parte del Gobierno argentino.

Juicio y ejecución en Israel[editar]

"Guilty! Eichmann to Hang"
U.S. news story on the Eichmann trial, from National Archives

La captura fue anunciada con gran despliegue de medios, dándole todo el crédito a Simon Wiesenthal (quien había colaborado en la ubicación) y a la causa sionista para encubrir la poco ortodoxa participación del Mossad en la operación.

En Jerusalén, Eichmann fue sometido a juicio por un tribunal presidido por los jueces Moshe Landau, Benjamin Halevy y Yitzhak Raveh. Su abogado defensor fue Robert Servatius.

Eichmann alegó en su defensa que las acciones que cometió eran bajo la obediencia debida a sus superiores y que estos se aprovecharon de esta característica. El jurado lo encuentra culpable de genocidio.

El juicio, que finalizó el 15 de diciembre de 1961, lo condenó a morir en la horca por crímenes contra la Humanidad. Este juicio también es considerado como la gran causa judicial del Estado de Israel. La sentencia se cumplió la madrugada del 31 de mayo de 1962 en la prisión de Ramla.

Sus últimas palabras fueron:

Larga vida a Alemania. Larga vida a Austria. Larga vida a Argentina. Estos son los países con los que más me identifico y nunca los voy a olvidar. Tuve que obedecer las reglas de la guerra y las de mi bandera. Estoy listo.

Sus restos fueron incinerados y las cenizas fueron dispersadas en el mar Mediterráneo por una nave de la Fuerza Naval israelí en presencia de algunos supervivientes del Holocausto, y fuera de las aguas jurisdiccionales de Israel. De este modo, se pretendía evitar que su tumba se convirtiera en lugar de peregrinación.

En este juicio, Eichmann dejó algunos testimonios del porqué de su participación en el Holocausto. Se citan algunos párrafos:

No perseguí a los judíos con avidez ni placer. Fue el gobierno quien lo hizo. La persecución, por otra parte, sólo podía decidirla un gobierno, pero en ningún caso yo. Acuso a los gobernantes de haber abusado de mi obediencia. En aquella época era exigida la obediencia, tal como lo fue más tarde de los subalternos.

La filósofa Hannah Arendt hizo un ya clásico estudio del personaje y sus obras a raíz del juicio, titulado Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal. En él defiende que el hombre que pasaba por ser el mayor asesino de Europa no era ningún "genio del mal", trazando en ese texto la tesis de la banalidad del mal. Defiende que lo preocupante de la existencia del mal entre nosotros es que cualquier hombre, en determinadas circunstancias, puede reaccionar como Eichmann y realizar actos tremendamente malvados e inhumanos porque cree que es «su obligación» o «su trabajo». Señaló además, que las acciones de Eichmann bien pudieron haber sido fruto de la sujeción de la cual es víctima un individuo dentro de un régimen totalitario.

Sin embargo, aunque algunos vieron en sus palabras una justificación de las acciones de Eichmann, Arendt no defiende la inocencia del acusado, ni cuestiona la condena a muerte final; más bien cree que el planteamiento por el cual Eichmann fue presentado por la Fiscalía como un supervillano, no obedecía a la verdad, sino más bien a intereses personales de los acusadores (crear un "caso estrella"), políticos (mostrar al mundo que el Estado de Israel, excluido de los Juicios de Nuremberg, podía también juzgar a sus verdugos) y sobre todo sociales (un Israel que había ganado en el campo de batalla cierta seguridad militar, estaba pasando por una cierta crisis existencial y necesitaba un punto en torno al cual las nuevas generaciones pos-Holocausto pudieran unirse).

Hanna Arendt cree, sin embargo, que Eichmann merecía la condena a muerte, pero no por haber organizado ningún plan maestro, o por haber participado personalmente (por ejemplo, pistola en mano) en la muerte de judíos, sino por no haberse opuesto a los crímenes, por haber colaborado eficientemente en el exterminio, incluso sobrepasando las órdenes de sus superiores directos.

Si los jueces hubieran absuelto libremente a Eichmann de estas acusaciones, estrechamente relacionadas con los espeluznantes relatos de los innumerables testigos que ante ellos comparecieron, no por ello hubieran llegado a un fallo distinto con respecto a la culpabilidad del acusado, quien, en modo alguno, hubiera escapado a la pena capital.

Hanna Arendt[12]

Por ejemplo, cuando, acercándose el final de la guerra el regente Horthy, y el propio Himmler, dieron pasos en el sentido de suspender las deportaciones de judíos húngaros, Eichmann autorizó algunos envíos de judíos motu proprio a la muerte, con el celo profesional que los nazis llamaban "trabajar en la dirección del Führer y del Reich".

No cabe ninguna duda de que incluso en el mes de abril de 1945, cuando prácticamente todos pasaron a ser «moderados», Eichmann aprovechó una visita que Paul Dunand, de la Cruz Roja Suiza, efectuó a Theresienstadt, para hacer constar que no estaba de acuerdo con la nueva política seguida por Himmler con respecto a los judíos.

Hanna Arendt[13]

Las declaraciones de la filósofo, pese a todo, resultaron polémicas, y más dada la circunstancia agravante de su propia condición de judía. También es interesante ver la visión que aporta Michel Onfray sobre Eichmann en su obra El sueño de Eichmann. Onfray en otra obra Un kantiano entre los nazis, demuestra la conformidad del pensamiento político kantiano, con lo expresado por Eichmann en juicio. No hay derecho a rebelarse y hay obligación absoluta de obedecer.

Rafi Eitan, quien dirigió el grupo que capturó a Eichmann, fue durante 25 años oficial de Inteligencia en el Mossad y dirigió el Shin Bet. En noviembre de 1985 fue destituido al ser descubierto como director de una red de espionaje contra Estados Unidos.

«Lo más inquietante de Eichmann es que no era un monstruo, sino un ser humano», había declarado en alguna entrevista Peter Malkin, el agente que detuvo a Eichmann, quien posteriormente se retiró en 1977 en Nueva York como especialista en contraterrorismo, tras 27 años de servicio en el Mossad, ciudad donde vivió hasta su muerte el 4 de marzo de 2005 [1].

La detención de Eichmann alertó a otros nazis en Argentina y Brasil como Josef Mengele y Franz Stangl, quienes tomaron resguardos y se ocultaron.

Véase también[editar]

Bibliografía consultada[editar]

  • Arendt, Hannah (1967): Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal. Traducción de Carlos Ribalta. Barcelona: Lumen, 2003. ISBN 978-84-264-1345-1 («Eichmann in Jerusalén: a Report on the Banality of Evil», artículo en la revista New Yorker).
  • Eichmann, Adolf: Yo, Adolf Eichmann. Una memoria histórica. Buenos Aires: Planeta (colección Documento), 1980. ISBN: 84-320-3620-X.
  • Varios autores: "Eichmann interrogated", transcripciones al inglés de los archivos de la Policía israelí. Nueva York: Da Capo Press, 1999. ISBN: 0-306-80916-8.

Referencias[editar]

  1. Abos, Alvaro. Eichmann En Argentina. Editorial: EDHASA ARGENTINA ISBN 978-950-9009-91-2
  2. Harel, Isser. La casa de la calle Garibaldi. Ediciones Grijalbo, Barcelona ISBN 84-253-0604-3
  3. Lipstadt, 2011, p. 11.
  4. Bascomb, 2009, pp. 123.
  5. Cesarani, 2005, pp. 225–228.
  6. Cesarani, 2005, p. 225.
  7. Arendt, 1994, p. 264.
  8. Cesarani, 2005, p. 228.
  9. Bascomb, 2009, p. 153, 163.
  10. Antoni Roda Jorge. «El secuestro de Adofl Eichmann por el Mossad» (en español). La Comunidad. Consultado el 15 de enero de 2010.
  11. Mercé Balada y Mónica Ramoneda. «Eichmann, el administrador del exterminio» (en español). La Vanguardia. Consultado el 15 de enero de 2010.
  12. Arendt, Hanna: "Eichmann en Jerusalén. Un estudio de la banalidad del mal". Pág. 245.
  13. Arendt, Hanna: "Eichmann en Jerusalén. Un estudio de la banalidad del mal". Pág. 167.

Enlaces externos[editar]