Guerra colombo-peruana

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Guerra colombo-peruana
B-C-E-P claims and reivindications.jpg
Territorios en disputa por Perú, Ecuador y Colombia desde principios del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, origen de la guerra colombo-ecuatoriana, la guerra colombo-peruana y del conflicto peruano-ecuatoriano.
Fecha 1 de septiembre de 1932 - 25 de mayo de 1933
Lugar Frontera entre Colombia y Perú.
Río Putumayo y afluentes.
Ciudad de Leticia, ubicada en la Comisaría (luego Departamento) colombiana del Amazonas.
Resultado Statu quo ante bellum.
Ratificación del Tratado Salomón-Lozano de 1922.
Beligerantes
Bandera de Colombia
República de Colombia
Flag of Peru (1825 - 1950).svg
República Peruana
Comandantes
Flag of the President of Colombia.svg
Enrique Olaya Herrera
Militares:
Escudo Ejercito Nacional de Colombia.svg Alfredo Vásquez Cobo
Presidential Standard of Peru.svg
Luis Miguel Sánchez Cerro
Fuerzas en combate
Escudo Ejercito Nacional de Colombia.svg Ejército Nacional
800-1500
Escudo Armada Nacional de Colombia.svg Armada Nacional
Colombian Air Force Roundel.svg Aviación Militar
Ejército del Perú
MGP.jpg Marina de Guerra del Perú
Escudo de armas FAP.png Cuerpo de Aviación del Perú
Bajas
entre 100 a 150. entre 150 a 200.

La Guerra colombo-peruana se refiere al conflicto armado entre las Repúblicas de Colombia y del Perú ocurrido entre los años de 1932 y 1933. El conflicto se llevó a cabo en la cuenca del Río Putumayo y la ciudad de Leticia, ubicada en la entonces Comisaría colombiana del Amazonas. La guerra terminó con la ratificación del Tratado Salomón-Lozano de 1922.

Historia[editar]

Origen[editar]

La Real Cédula de 1802[editar]

Un personaje español, Felipe de Requena, vino a ser el autor intelectual de un instrumento jurídico que iría a formar parte fundamental de la cuestión limítrofe colombo-peruana. Miembro de la comisión hispanoportuguesa de demarcación de fronteras en los ríos Yavarí y Negro, permaneció más de 14 años en esos territorios, siendo designado a su regreso a España como asesor del Consejo de Indias.

Habiendo conocido la labor cumplida por la Compañía de Jesús con los aborígenes de la región amazónica, y las graves perturbaciones que allí produjo la expulsión de la comunidad jesuita por Carlos III, propuso al Consejo establecer una sede episcopal en Maynas, cuya jurisdicción cubría los territorios de Quijos y Jaén. De allí resultó la promulgación, el 15 de julio de 1802, de la Real Cédula que creó el obispado de Mainas, sufragáneo del Arzobispado de Lima.[1]

El virrey de la Nueva Granada elevó ante el Rey el denominado “Recurso de Súplica”. Lo propio hizo la Real Audiencia de Quito. Al no ser confirmada la Real Cédula, como era de rigor ante dicho recurso para que entrara en vigencia, el obispado no llegó a tomar forma, máxime si se tiene en cuenta que el Ilustrísimo Señor Sánchez Rangel, designado obispo de Maynas, solicitó al Rey suprimir dicho gobierno.

El historiador Francisco Andrade Suescún, al referirse a estos hechos, anota que en 1818, esto es 16 años después de haber sido promulgada la Real Cédula en referencia, se publicó bajo el virreinato del brigadier Juan Sámano la "Guía de Forasteros del Virreinato de la Nueva Granada", que incluyó a Jaén, Maynas y Quijos como provincias del dicho virreinato. Esta información oficial no se habría hecho pública, de no existir la certeza de que dichas provincias pertenecían a la jurisdicción territorial del Virreinato de la Nueva Granada.

Sin embargo, el virrey de Nueva Granada, Pedro Mendinueta, al momento de entregar el mando a su sucesor, dejó claramente sentado en su memoria que la Comandancia de Maynas se había segregado de su jurisdicción y agregado al Virreinato del Perú, justificando dicha medida por su lejanía con la capital, Santa Fe. Se sabe también que el Presidente de Quito, Barón de Carondelet, consultó al fiscal Iriarte sobre lo dispuesto por la Real Cédula; dicho fiscal opinó que se guarde, cumple y ejecute la cédula, que se pasara a la Real Audiencia una copia legalizada y se comunicara a los gobernadores de Maynas y Quijos. Siguiendo dicha opinión, el Barón de Carondelet informó el 20 de febrero de 1803 al comandante general de Maynas sobre la orden de incorporarse al Virreinato peruano.[2]

En 1816 el Rey de España dio un Real Orden revocando y anulando lo decretado por la Real Cédula de 1802. El 22 de septiembre 1816 el Presidente de Quito recibió los expedientes respectivos, y el 22 de julio de 1818 pidió al Virrey del Perú el cumplimiento de la Real Orden. El 23 de agosto de 1818, el Virrey del Perú, con menoscabo, dio cumplimiento a la Real Orden de 1816, pasando nominalmente la provincia de Maynas a la jurisdicción de la Presidencia de Quito.[cita requerida]

Independencia de Jaén[editar]

Juan Antonio Checa fue elegido nuevo gobernador de Jaén el 8 de mayo de 1821 por el Cabildo de Jaén. Por influencia de su gobernador Juan Antonio Checa, vino a proclamar la independencia de la ciudad de Jaén de Bracamoros, la cual fue ratificada el día 4 de junio de 1821. Bajo el principio jurídico de libre determinación de pueblos, decidió unirse con Perú que se declaró independiente el 28 de julio de 1821, enviando representantes al Congreso del Perú.

La presidencia de Trujillo le comunicó al gobernador de Jaén la proclamación de la independencia en Lima el 28 de julio de 1821 y el establecimiento de la bandera y el estandarte nacional. El 30 de junio de 1822, la presidencia o Departamento de Trujillo pasó una circular que se proceda a realizar elecciones de diputados al Congreso. La provincia de Jaén respondió a ese llamamiento y procedió a elegir como diputado propio a Alejandro Crespo, quien fue reconocido como uno de los diputados de la Presidencia de Trujillo por la Junta Reguladora del Departamento. La provincia de Jaén se incorporó a la Presidencia de Trujillo bajo el principio jurídico de libre determinación de pueblos. Dentro del sistema electoral adoptado por el Perú en 1822, Jaén estuvo representada por todos los diputados de la integridad de la Presidencia de Trujillo. Alejandro Crespo se incorporó a la Cámara el mes de noviembre de 1822 y firmó, como los otros diputados de Trujillo, las bases de Constitución peruana.

Independencia de Maynas[editar]

Los patriotas peruanos marcharon hacia Moyobamba, la capital de Maynas, y derrotaron a los realistas en la batalla de Higos Urco, el 6 de junio de 1821. La jura de la independencia de Maynas se llevó a cabo en Moyobamba, el 19 de agosto de 1821.[3]

El Decreto Supremo del 26 de abril de 1822, firmado por el gobierno peruano del Marqués de Torre Tagle, transformó la Comandancia General de Maynas en el Departamento de Quijos con derecho a elegir diputados al Congreso del Perú. En 1825, Maynas pasó a integrar el departamento peruano de La Libertad.

En resumen, Maynas pasó a ser parte de la República del Perú en base a dos principios: el uti possidetis de 1810 y, fundamentalmente, por el de la libre determinación de pueblos.

Disputas entre el Perú y la Gran Colombia[editar]

Negociaciones entre las dos repúblicas[editar]

En 1822 llegó a Lima Joaquín Mosquera, en su calidad de ministro plenipotenciario de Colombia, ante el gobierno del Perú (representado entonces por el Protectorado de José de San Martín). Se entrevistó con el ministro de Relaciones Exteriores, el argentino Bernardo de Monteagudo, para discutir sobre dos asuntos:

  • El reconocimiento de parte del Perú de que Guayaquil se incorporara a Colombia; y
  • La adhesión del Perú a un pacto de unión, liga y de confederación perpetuo entre las naciones de América.

Mosquera, argumentaba los derechos de Colombia sobre Guayaquil a base de los límites virreinales de 1810 «en cuanto no estuviesen modificados por el derecho posterior a la revolución». Sin embargo, es obvio que ignoraba o desconocía que Guayaquil había retornado al Virreinato del Perú por la Real cédula de 1803. Monteagudo respondió que el Perú ya había reconocido la independencia de la Junta de Gobierno instalada en Guayaquil, cuyos habitantes estaban mayormente a favor de pertenecer al Perú, más no usó su favor la Real Cédula de 1803 y su ratificación de 1807, sin duda por desconocerla, ya que era extranjero. Al no ponerse de acuerdo en este punto, postergaron las discusiones de límites para otra ocasión y firmaron el 6 de julio de 1822 un tratado de amistad y alianza entre Perú y Colombia.[4] En el quedó estipulado que «la demarcación de los límites precisos que hayan de dividir los territorios de la República de Colombia y el Estado del Perú se arreglará por un convenio particular después que el próximo Congreso Constituyente del Perú haya facultado al Poder Ejecutivo del mismo Estado para arreglar este punto…»[5] }

Arribado Bolívar al Perú, se firmó en Lima otro tratado entre Perú y Colombia, el Convenio Galdeano-Mosquera, el 18 de diciembre de 1823. En el se estableció que «Ambas partes reconocen por límites de sus territorios respectivos, los mismos que tenían en el año de mil ochocientos nueve los ex virreinatos del Perú y Nueva Granada.» Fue aprobado por el Congreso peruano, pero meses después lo desaprobó el congreso colombiano. [6]

Cabe destacar que mientras gobernó Bolívar como Dictador del Perú entre 1823 y 1826, no planteó reclamos territoriales al Perú e incluso nombró gobernadores en Jaén, reconociendo así la pertenencia de esta provincia al Perú.[7] [8]

En septiembre de 1826, Bolívar regresó a Colombia, dejando el gobierno del Perú a un Consejo de Estado, para que gobernara en su nombre. Sin embargo, una reacción liberal y nacionalista en el Perú puso fin al régimen bolivariano, en enero de 1827.

Guerra grancolombo-peruana[editar]

En 1827, Simón Bolívar, gobernante de la Gran Colombia reclamó como territorios que le correspondían a su país las provincias peruanas de Tumbes, Jaén (Cajamarca) y Maynas (entendiéndose por Maynas el territorio conformado por los actuales departamentos peruanos de Loreto y Amazonas). En respuesta a las exigencias territoriales de Bolívar, el Perú invocó el principio de la libre determinación de los pueblos, ya que los habitantes de dichas provincias habían decidido, autónomamente, ser parte de la nación peruana.

El conflicto empezó con un ataque entre los periódicos de ambos países, haciéndose mutuas provocaciones e injurias. También ocurrieron lamentables incidentes diplomáticos. El Perú expulsó de Lima al diplomático colombiano Cristóbal Armero,[9] mientras que en Bogotá no se recibió al diplomático peruano, José Villa, a quien se le extendieron sus pasaportes.[10]

En respuesta, el 17 de mayo de 1828, el Congreso de la República del Perú autorizó al presidente José de La Mar a tomar las medidas militares del caso.[11] Acto seguido, Bolívar declaró la guerra al Perú el 3 de julio de 1828.[12]

El presidente La Mar movilizó el ejército y marina peruanas contra la Gran Colombia. La marina peruana bloqueó la costa pacífica grancolombiana y ocupó el puerto de Guayaquil;[13] por su parte el ejército peruano ocupó la provincia de Loja, departamento del Azuay, en el sur grancolombiano, actual Ecuador.[14] Otra división del ejército peruano a órdenes del mariscal Agustín Gamarra (proveniente del sur del Perú) marchó al teatro de operaciones con el propósito de auxiliar a La Mar. Ambos planearon tomar la ciudad de Cuenca, que era el lugar de nacimiento de La Mar. Las fuerzas peruanas sumaban en total 4.500 soldados.

Ante la invasión peruana, Bolívar ordenó al Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, partir desde Quito para organizar la defensa del Sur de Colombia. Sucre, quien había sido presidente de Bolivia, organizó un ejército con veteranos de la Independencia, entre los que se contó el general Juan José Flores, futuro presidente del Ecuador.

Los dos jefes peruanos, La Mar y Gamarra, no coordinaron bien sus movimientos y Sucre, actuando con su característica habilidad, en la madrugada del 13 de febrero de 1829 sorprendió el parque de artillería peruano en el pueblo de Saraguro y lo destrozó.[15] A continuación, el mismo Sucre, al frente del grueso de su ejército (4.500 hombres), acorraló y derrotó a una división de vanguardia del ejército peruano (integrada por unos 1.000 soldados) en el lugar denominado Portete de Tarqui, cerca de Cuenca. Dicha división peruana se hallaba aislada del grueso de su ejército, y pese a que poco después acudieron en su auxilio las fuerzas de La Mar y Gamarra, estas no pudieron restablecer la batalla y optaron por retirarse, tomando posiciones defensivas (27 de febrero de 1829). Una carga del escuadrón colombiano Cedeño fue a la vez repelido por el escuadrón peruano Húsares de Junín.[16]

El encuentro de Tarqui no definió nada, pues cada ejército quedó dueño de su terreno y esperaban que al día siguiente se reiniciara la lucha para librar la batalla definitiva. Sin embargo, ambas partes, conscientes de que no les convenía continuar la lucha, al día siguiente pactaron un acuerdo conocido como el Convenio de Girón, por el cual se establecía, textualmente, el retiro de las tropas peruanas del territorio colombiano que habían ocupado (es decir, Guayaquil y Azuay). Los grancolombianos reconocían así, implícitamente como peruanas a las provincias de Tumbes, Jaén y Maynas, al no reclamarlas en ese momento.[17]

Se firmó entre ambas naciones el Tratado Larrea-Gual, el 22 de septiembre del mismo año, en Guayaquil. Este tratado no fue un tratado de límites, sino de “paz y amistad”; sin embargo reconoció que el límite entre la Gran Colombia y el Perú debía ser el mismo que existió entre los virreinatos de Nueva Granada y el del Perú, quedando así como la base de referencia para un futuro trazado de límites, estableciéndose asimismo el procedimiento para realizar la demarcación definitiva (que estaría a manos de una comisión demarcatoria de límites integrada por miembros de ambos países). En definitiva, no hubo cambios territoriales, al mantenerse la situación previa al conflicto (statu quo).[18] Con la disolución de la Gran Colombia, y no habiéndose cumplido varios de los puntos de Tratado de 1829, esté instrumento caducó.

Disputa territorial entre Perú, Colombia y Brasil[editar]

Plebiscito en Maynas[editar]

En mayo de 1842, se firmaron actas en la provincia de Maynas que ratificaron la voluntad de sus habitantes de pertenecer al Perú.[19]

Tratado del 23 de octubre de 1851 entre Perú y Brasil[editar]

El 23 de octubre de 1851 se firmó entre la República del Perú y Su Majestad Pedro II de Brasil, una Convención sobre comercio y navegación fluvial, por el cual, el Perú reconoció al Brasil la línea oblicua y arbitraria de Tabatinga a la boca del Apaporis, y que hacía al Amazonas, un río exclusivo al servicio de los dos Estados.

Creación del Gobierno Político y Militar de Loreto (10 de marzo de 1853)[editar]

Mapa de la República Peruana de 1865.

El 10 de marzo de 1853, el gobierno peruano de José Rufino Echenique creó el Gobierno Político y Militar de Loreto, independiente de las Prefecturas del Amazonas y del Marañón, hecho que fue recibido con beneplácito por los ciudadanos de Maynas, Jaén y Tumbes que se reconocían peruanos. Se designó como su capital a la ciudad de Moyobamba, y comprendía, desde los límites del Brasil, todos los territorios situados al Norte y al Sur de los ríos Amazonas y Marañon, así como los que desaguan en ellos, de acuerdo a la Real Cédula de 15 de julio de 1802, que es la que disgregó tales territorios del Virreinato de Nueva Granada, devolviéndoselos al de Perú, sosteniendo así su derecho sobre aquellos territorios que constituían la antigua Comandancia de Maynas.

Creación del Estado Federal del Cauca (15 de junio de 1857)[editar]

Mapa de Colombia de 1865.

El congreso de la Confederación Granadina dictó el 15 de junio de 1857 una ley que creó el estado del Cauca, conformado a partir de la unión de las provincias neogranadinas de Buenaventura, Chocó, Cauca, Pasto, Popayán, el Territorio del Caquetá y de los distritos de Inzá y Calambás, segregados estos últimos de la provincia de Neiva y agregados a la de Popayán,[20] acto que fue corroborado y ejecutado por el decreto del 25 de junio del mismo año.[21]

Tratado del 21 de abril de 1907 entre Colombia y Brasil[editar]

Después de varios intentos más de determinar la frontera entre Brasil y Colombia en 1853, 1868-1870 y 1880-1882, finalmente se estableció en 1907 un tratado de límites con sus cláusulas adoptadas sobre la base de lo que el canciller brasileño Barón del Río Branco definió como "la ocupación administrativa con base en lo que realmente Brasil y Colombia tienen, para ejercer su soberanía de forma eficaz, continuada y completa", es decir, la aplicación del principio de derecho romano Uti possidetis, ita possideatis (quien posee de hecho, debe poseer de derecho).

Tratado del 8 de septiembre de 1909 entre Perú y Brasil[editar]

El 12 de julio de 1904 negoció un modus vivendi por el cual se contuvo el avance brasileño sobre territorio peruano. Se puso así fin a la amenaza bélica, y se reanudaron las negociaciones para fijar definitivamente las fronteras pendientes.[22] Finalemnte fue suscrito un tratado por el Ministro de Relaciones del Brasil, Barón de Río Branco, y el ministro plenipotenciario del Perú, Hernán Velarde. Este tratado completó la demarcación iniciada por la Convención de 1851, al definir la línea fronteriza al Sur del río Yavarí y consagró para el Perú la libre navegación en el Amazonas. Este tratado fue uno de los aciertos del presidente Augusto B. Leguía, ya que contuvo la expansión brasileña por ese lado de la frontera peruana

Fiebre del caucho[editar]

La explotación del caucho había sido uno de los grandes rubros de exportación a principios del siglo y una firma peruana, la Casa Arana, había establecido sus reales desde Iquitos hasta bien entrados los afluentes del Amazonas.

El cauchero peruano no sólo fue un empresario dedicado a la extracción del látex; también fue un equivalente del minero en la frontera estadounidense, una suerte de ley en una tierra sin leyes, y muchas veces el defensor de la soberanía y la integridad territorial ante las aspiraciones expansionistas de los vecinos brasileños, colombianos y ecuatorianos.

Conflicto de La Pedrera[editar]

El modus vivendi entre Colombia y Perú sobre el Putumayo conforme a lo acordado por el protocolo de 18 de septiembre de 1905.

Tropas peruanas y colombianas se encontraron había tenido ocurrencia en el punto llamado La Pedrera, situado sobre la orilla izquierda del río Caquetá, afluente del Amazonas, a mediados de 1911. La suerte no había favorecido a las armas colombianas, dada la superioridad numérica de los peruanos que, al mando del teniente coronel Óscar Benavides, obligaron a los colombianos, comandados por el general Isaías Gamboa, a emprender la retirada.

La opinión pública peruana que exigió la permanencia de sus hombres en territorio legítimamente peruano. El 16 de octubre las tropas peruanas se retiraron absurdamente de La Pedrera, y Colombia se introdujo en el Caquetá y el 6 de noviembre se declaró terminado el incidente y se normalizaron las relaciones entre Colombia y Perú.

En el Putumayo, en 1911, no había presencia colombiana y el Perú era dueño de ambas orillas, donde existían poblados como Tarapacá, Arica y Tacna. Pero del conflicto de La Pedrera ninguno se ha atribuido la victoria. Colombia se retiró de la posición que defendían pero los peruanos recibieron más bajas. Igualmente, ambos bandos fueron diezmados por las enfermedades de la selva. El conflicto poco se recuerda en ambos países.

Tratado del 24 de marzo de 1922 entre Colombia y Perú[editar]

El 24 de marzo de 1922 se firmó un tratado que puso fin a un litigio territorial de casi un siglo entre Colombia y Perú. Este tratado fue aprobado por los congresos de las dos naciones, ratificado por los presidentes de ambos países, canjeadas sus ratificaciones en Bogotá el 24 de marzo de 1922, e inscrito en la secretaría de la Sociedad de Naciones el 29 de mayo de 1928.

En el tratado, se reconocía el acuerdo que hubo entre el Perú y Brasil en 1851 como nuevo límite entre Colombia y este último, ante la cesión del Perú del trapecio amazónico:

...sigue por una línea recta que de esta confluencia va al río Atacuari en el Amazonas y de allí por el río Amazonas hasta el límite entre Perú y Brasil establecido en el Tratado Perú-Brasileño de 23 de octubre de 1851.(...) Colombia declara que se reserva sus derechos respecto a Brasil, específicamente a los territorios situados al oriente de la línea Tabatinga-Apaporis, pactada entre Perú y Brasil por el Tratado de 23 de octubre de 1851.

Para diversos historiadores peruanos, resulta sorprendente que el arreglo de límites de Perú y Colombia culminara de esa manera, dando clara ventaja a Colombia. Esta nación ganaba un inmenso territorio entre el río Caquetá y el río Putumayo, incluyendo el llamado Trapecio Amazónico (donde se hallaba el poblado de Leticia, ocupado por peruanos), así como el acceso al río Amazonas (que hasta entonces solo lo compartían Brasil y Perú). Mientras que el Perú solo recibió en compensación el llamado triángulo San Miguel-Sucumbíos, territorio reducido y sin población, que el Ecuador había cedido a Colombia por el tratado de 1916.[23] En la práctica, el Perú nunca llegó a poseer Sucumbíos; posteriormente, este territorio volvería a poder de Ecuador en 1942.

La guerra[editar]

Antecedentes[editar]

El pueblo peruano rechazaba el tratado Salomón-Lozano de 1922, lo cual, junto a la cesión de Arica y a la crisis económica mundial, disminuyó el apoyo a Leguía, el presidente peruano que firmó el instrumento mencionado.

El Comandante Luis M. Sánchez Cerro dirigiéndose a la multitud en Arequipa, el 22 de agosto de 1930.

El 22 de agosto de 1930, Sánchez Cerro, encabezando la guarnición de Arequipa, se sublevó contra el gobierno de Leguía. El pronunciamiento respectivo fue redactado por el jurista arequipeño José Luis Bustamante y Rivero (que años después se convirtió en presidente constitucional del Perú). El movimiento revolucionario se propagó rápidamente por el sur del país. También en Lima el ambiente era favorable para la revolución. Finalmente, Luis Miguel Sánchez Cerro convocó a elecciones en las que salió elegido presidente.

El incidente de Leticia[editar]

Manifestantes peruanos protestando por la cesión del puerto de Leticia a Colombia.

El 1 de septiembre de 1932 un grupo de 48 ciudadanos peruanos (iquiteños y pucallpinos), al mando del ingeniero Óscar Ordóñez de la Haza y del alférez (r) Juan Francisco La Rosa Guevara, junto con alrededor de 200 soldados peruanos de la guarnición de Chimbote, irrumpen en Leticia para reclamarla como peruana, capturando a las Autoridades y a la Guarnición colombianas allí destacadas, de 18 policías comandados por el coronel Luís Acevedo con el apoyo de la población peruana de la ciudad. Las tropas colombianas son desarmadas y, junto a las autoridades de ese país, conminadas a abandonar Leticia lo cual efectúan siendo ellos expulsados hacia el Brasil.

A medida que avanzaba la polémica entre los dos gobiernos acerca de la naturaleza del episodio ocurrido en la madrugada del 1 de septiembre de 1932, con la captura de Leticia, se hicieron patentes las dos posiciones encontradas. Para el Gobierno de Colombia se trataba de un caso de policía, de un problema estrictamente doméstico, como era la toma por unos particulares de una población colombiana, mientras que, para el Perú, el golpe de mano, que había sido, en sus inicios, según sus propias palabras, una perturbación provocada por los comunistas,[24] poco a poco se fue convirtiendo en una cuestión internacional.

El presidente peruano Luis Miguel Sánchez Cerro fue sorprendido por la noticia pues creyó que se trataba de un complot de sus enemigos y decide respaldar a los peruanos enviando tropas a Leticia y Tarapacá.

Inicio de las acciones militares[editar]

Luis Sánchez Cerro, Presidente del Perú.
Enrique Olaya, presidente colombiano cuando estalló la guerra.

Afrontar los costos de la guerra en los países involucrados en el conflicto era imperativo. Principalmente para Colombia había limitaciones financieras. Las fuerzas armadas de ambos países, y especialmente de Colombia no contaban con el material de guerra básico y adecuado para hacer una presencia efectiva en los territorios selváticos, dotarlas de esos medios era pues un gran reto para ambos países y por supuesto para sus dirigentes.

A la ausencia de vías terrestres por parte de Colombia se sumaba la virtual inexistencia de una marina de guerra y la gran distancia entre el trapecio y los puertos del Pacífico y el mar Caribe.

En 90 días Colombia, organizó una fuerza militar con escuadrones de la FAC, tripulados por aviadores colombo-alemanes pilotos de SCADTA y algunos mercenarios comandados por el coronel Herbert Boy, tripulando aviones nuevos de fabricación norteamericana que fueron entregados a Colombia con particular rapidez y viejos aviones comerciales de fabricación alemana anteriormente operados y cedidos por la SCADTA a la Fuerza Aérea Colombiana (un Junkers W-33 y dos Junkers F-13) los cuales fueron acondicionados para portar armamento. También se consiguió en Alemania algunos aviones civiles que tuvieron que ser también acondicionados para las operaciones militares.

El general colombiano Alfredo Vázquez Cobo, luego de organizar una flotilla fluvial de barcos viejos que adquirió Colombia en Europa a raíz de los sucesos de Leticia, arribando a finales de diciembre de 1932, a la desembocadura del Amazonas; no obstante que el presidente colombiano Enrique Olaya Herrera no autorizó la reconquista de Leticia empleando la flotilla naval porque en el puerto había más tropas peruanas que en Tarapacá y porque a diferencia del Putumayo, en el Amazonas solamente una ribera era colombiana y la otra, brasileña.

Por el lado peruano el Cuerpo de Aviación del Perú, recientemente creado, contaba ya con una aviación suficiente para hacer frente a las adquisiciones colombianas y, además, la Marina de Guerra del Perú era superior a la armada colombiana; sin embargo se generaron abundantes pedidos de más material a EEUU y Europa, material que demoraría en llegar al país, impidiendo su uso en las operaciones; se establecieron rutas para trasladar los aviones desde Ancón y Las Palmas hasta el campo de operaciones (El Gran Salto), el 21 de febrero de 1933 durante uno de estos traslados la escuadrilla formada por 3 hidroaviones sufre un contratiempo y posterior accidente falleciendo el aviador arequipeño Alfredo Rodríguez Ballón, los heridos y 2 hidroaviones tuvieron que ser rescatados del Pongo de Manseriche.

Operaciones[editar]

Llegada de la Expedición Amazonas a Belem do Pará[editar]

Desde el 19 de octubre de 1932, las tropas peruanas habían tomado posesión del pequeño puerto de Tarapacá que era llave de entrada del río Putumayo, y que había estado en la misma situación de Leticia. Se dejó una guarnición de 92 hombres, dos cañones krupp muy antiguos y de corto alcance, bajo el mando del teniente Gonzalo Díaz Rojas, militar de edad y enfermo.

El 24 de diciembre de 1932 llega a Belem do Pará, en territorio brasileño, la Expedición Amazonas de la Armada de Colombia, embarcando al Destacamento Amazonas del ejército, preparándose para remontar el Río Putumayo rumbo a Tarapacá, que se encontraba en manos de las fuerzas peruanas, con el fin de obtener el control sobre esos territorios.

Encuentro en El Encanto[editar]

El 20 de enero de 1933, en la guarnición de El Encanto, tres soldados colombianos cruzan el río Putumayo para hacer un reconocimiento en el lado peruano, estos soldados se encuentran con 30 soldados peruanos y entran en combate, cayendo muerto uno de los soldados colombianos y otro más herido. Cuando los dos sobrevivientes regresan a su guarnición reportan haber dejado a 6 soldados peruanos muertos. El soldado herido, de nombre Cándido Leguizamo, moriría posteriormente por sus heridas en Bogotá.

Combate de Tarapacá[editar]

Desde el 19 de octubre de 1932, las tropas peruanas habían tomado posesión del pequeño puerto de Tarapacá que era llave de entrada del río Putumayo, y que había estado en la misma situación de Leticia. Se dejó una guarnición de 92 hombres, dos cañones Krupp muy antiguos y de corto alcance, bajo el mando del teniente Gonzalo Díaz Rojas, militar de edad y enfermo.

El 13 de febrero la flota colombiana se encontraba en aguas de la línea Apoporis-Tabatinga, en el sitio denominado Cardozo, cerca a Tarapacá con cerca de 700 soldados. Al medio día una escuadrilla peruana de observación voló sobre el río Putumayo, reconociendo algunas unidades de la flotilla colombiana anclada en Cardozo, a pesar de que se había dispuesto un adecuado mimetismo de los buques; al atardecer, 7 aviones de combate de la Aviación Militar Colombiana acuatizaron cerca a los buques, mientras que un grupo de aviones de transporte con combustible, repuestos, munición y personal medico arribó a La Pedrera.

El 14 de febrero de 1933 Vásquez Cobo envió un ultimatum a los peruanos que ocupaban Tarapacá, puerto sobre el río Putumayo, ante lo cual Díaz Rojas manifestó que lo consultaría con el mando militar superior. Ese mismo día, poco después, aparecieron 3 aviones peruanos de ataque (del tipo Vought Corsair) y sin escolta de aviones de caza (debido a que el día anterior el reconocimiento aéreo no detectó los aviones colombianos junto a la flotilla), comandados por el teniente Baltazar Montoya, e intentaron bombardear al barco colombiano MC Córdoba, impactándole con una bomba; pero luego se lanzaron en retirada al ser interceptados por 3 aviones de caza colombianos (tipo Curtiss Hawk-II). Durante la persecución aérea, el alférez Francisco Secada Vignetta decide enfrentar a los cazas colombianos, para darle a las otras 2 unidades peruanas el tiempo suficiente para abandonar la zona. La habilidad y experiencia del piloto peruano hacen que consiga derribar a uno de los cazas oponentes, ante lo cual los pilotos alemanes restantes deciden retirarse. A las 14 horas del mismo día, una escuadrilla aérea colombiana conformada por 3 cazas y 4 bombarderos (un Junkers K-43, dos Dornier Wall y un Junkers F-13), lanzaron 12 bombas pesadas y 47 livianas sobre las instalaciones peruanas en Tarapacá.

Destacamento colombiano en el conflicto de 1933.

El 15 de febrero de 1933 las tropas colombianas atacan nuevamente a la guarnición peruana de Tarapacá, por medio de un bombardeo aéreo y un posterior asalto anfibio. Ante la imposibilidad de seguir luchando, las tropas peruanas evacuaron el lugar. Al parecer, no tuvieron una sola baja en el ataque colombiano, pero dejaron abandonados dos antiguos cañones Krupp de 75mm dañados, algunas pequeñas instalaciones de defensa y algunas cajas de municiones. Díaz Rojas con 56 hombres, muchos enfermos, se internaron en la selva y tras de una penosa marcha de 10 días llegaron a un centro poblado. Los otros 36 hombres de la guarnición de Tarapacá, al mando del subteniente Antonio Cavero se embarcaron en la lancha Estefita, la que tuvo que burlar a la escuadra colombiana para llegar a puerto seguro.

Ese mismo día Colombia rompió relaciones diplomáticas con el Perú; fue expulsado de Colombia el doctor Enrique Carrillo, ministro plenipotenciario del Perú, y escoltado hasta Buenaventura; esto como consecuencia del ataque aéreo a la flotilla colombiana del día anterior.

El 16 de febrero cinco aviones peruanos procedentes de su base aérea de Yaguas intentaron bombardear al cañonero MC Barranquilla, que había zarpado en misión de exploración. Al aparecer en el horizonte los cazas colombianos, emprendieron la retirada sin presentar combate.

El sábado 18 de febrero de 1933, se realiza una manifestación de protesta, por parte de ciudadanos peruanos, delante de la residencia del embajador de Colombia en el distrito de Barranco; provocando un disturbio y el saqueo de la casa del embajador.

El general Vásquez Cobo informó a Bogotá de que se produjeron sangrientos combates en Tarapacá, pero periodistas colombianos confirmaron que los combates no existieron dada la retirada peruana y su falta de bajas; además de que ese informe era una maniobra del general Vásquez con el fin de exaltar su heroísmo con fines políticos, lo que significó para Vásquez la pérdida del mando de la Expedición Amazonas y su envío a Europa con el fin de conseguir un segundo contingente de mercenarios.

Ataque en isla Chavaco[editar]

El 18 de febrero la aviación peruana atacó la isla peruana de Chavaco en frente de Güepí y ocupada por 30 soldados colombianos al mando del capitán Angel María Diago. Uno de los aviones peruanos fue derribado, cayendo en llamas al río Putumayo.

Accidentes aéreos del CAP[editar]

El 20 de febrero un avión conducido por el comandante Manuel Cánepa que viajaba de Lima a Paita se precipitó a tierra en Virú resultando dos muertos.

El 21 de febrero una aeronave Corsair peruana pilotada por el Major A. Chavez Fonseca, tiene problemas en el motor sobre Paita y se estrella con resultados fatales, al día siguiente uno de los tres nuevos hidroaviones Douglas O-38P, enviados desde Ancón hacia el frente de combate, se perdió cuando el piloto de este avión, el subteniente Rodriguez, aterrizó forzosamente su avión en el río Putumayo en el sector de La Tagua. Los tripulantes escaparon ilesos al accidente y fueron rescatados por los indios huambisas y aguarunas de la zona, pero abandonaron su aeronave (aeronave que sería posteriormente capturada por las fuerzas colombianas, reparada y exhibida como trofeo de guerra hasta su devolución al gobierno peruano en 1934); los O-38P sobrevivientes junto a los Corsairs tuvieron éxito en localizar a la lancha colombiana Estelita, pero sus bombas no pudieron hacer blanco debido a la exagerada altitud a la que lanzaron sus bombas (más de 1.500m de altura sobre el terreno).

Enfrentamiento en Buenos Aires[editar]

El día 17 de marzo el general colombiano Efraín Rojas, con el buque MC Pichincha y una sección de infantería del Destacamento Amazonas, atacó un puesto peruano en un caserío ubicado a tres horas del sitio denominado Buenos Aires, sobre el río Cotuhé, obligando al repliegue de 50 soldados peruanos.

A las 17:00, entre seis y ocho aviones peruanos (O-38P y Corsairs) bombardearon la posición tomada por los colombianos, dejando un soldado colombiano muerto y seis más heridos debido al impacto de una de las bombas en el cañonero MC Pichincha, pero que no perforó su blindaje; y la captura por parte de las fuerzas del Perú del guía colombiano José María Hernández, al que fusilaron en Iquitos días después; al mismo tiempo uno de los aviones peruanos fue derribado. Al no tener certeza de recibir apoyo aéreo y ante la posiblidad de una contraofensiva, la flotilla colombiana se retira del área esa misma noche.

Combate de Güepí[editar]

El 26 de marzo de 1933 el ejército de Colombia atacó, durante ocho horas, a la guarnición peruana acantonada en Güepí[25] compuesta de alrededor de 200 soldados, empezando con fuego de la artillería de montaña desde la isla Chavaco, artillería de los cañoneros MC Cartagena y MC Santa Marta de la Fuerza de Expedición Amazonas y bombardeo con la escuadrilla de la fuerza aérea, conformada por once aviones, al destacamento peruano. Luego se realizó un ataque anfibio de infantería del "Destacamento Putumayo" con cerca de 1000 soldados desde el norte (cruzando el río), el este y el oeste. Las fuerzas peruanas resistieron durante las ocho horas, cediendo lentamente terreno, hasta que al verse flanqueadas y casi rodeadas, quedando como única vía de abastecimiento la estrecha trocha hacia Pantoja, se retiraron desordenadamente por esa misma vía, abandonando cierta cantidad de pertrechos; debido a que la guarnición de Güepí estaba bien defendida con trincheras, las bajas peruanas fueron escasas a pesar del intenso bombardeo previo al desembarque colombiano; al mismo tiempo las aeronaves peruanas se retiraron hacia Pantoja, abandonando algunos aparatos ya inutilizados.

Algunos pelotones colombianos intentaron seguir a los peruanos en retirada pero al caer la noche y al no conocer este territorio se canceló la persecusión. El saldo del día fue 16 militares colombianos muertos y 13 heridos; del lado peruano 27 muertos, 14 heridos y 23 prisioneros incluido al teniente peruano Teodoro Garrido Lecca, el número de prisioneros en los días siguientes aumentarían a 46; así como la permamencia de las tropas colombianas en Güepí.

Allí, en medio del bombardeo de la artillería colombiana, murió el sargento Fernando Lores Tenazoa junto con su grupo de 9 subalternos obedecieron las órdenes de cubrir la retirada de sus compatriotas e impedir el desembarco colombiano.

La aviación peruana el día 28 de marzo condujo un ataque sobre Güepí, acción que fue repelida por el fuego antiaéreo del MC Santa Marta. Prosiguiendo hacía el oeste localizan la lancha Sinchi Roca que trasportaba los 46 prisioneros peruanos tomados en Güepí, atacándola y forzándola a encallar en la orilla baja; tan solo pereció el timonel de la embarcación colombiana y liberaron a los peruanos. Siguen una serie de escaramuzas en el intento de los peruanos de recuperar Güepí. La principal de estas tuvo lugar el 10 de abril, cuando en un choque con las avanzadas colombianas mueren un sargento y dos soldados peruanos.

Combate de Calderón[editar]

El 16 de abril una unidad peruana comandada por el teniente coronel Oscar Sevilla ataca con fuego de fusiles y ametralladoras a una compañía de infantería colombiana del Batallón Juanambú perteneciente al Destacamento Putumayo, esta compañía estaba comandada por el mayor Diógenes Gil y se encontraba formada y sin el armamento listo, ya que se estaba pasando revista de aseo a esta unidad, el combate se registró en el puerto llamado Calderón, a 63 km de Puerto Arturo del lado colombiano del río Putumayo; dejando como saldo un soldado colombiano muerto y 5 más heridos, al parecer las fuerzas peruanas no tuvieron bajas pero se retiraron del área.

Enfrentamiento de Yabuyanos[editar]

Artillería colombiana en la zona de conflicto.

El 29 de abril, a las 23 horas, en el sitio conocido como Yabuyanos, a 80 km río arriba de Calderón, la compañía de infantería peruana Maldonado con 80 soldados y comandada por el teniente coronel Oscar Sevilla atacó a los cañoneros MC Cartagena y MC Santa Marta que transportaban dos compañías de infantería colombianas hacia Calderón, las fuerzas colombianas al mando del general José Dolores Solano respondieron el ataque y al amanecer siguiente realizaron un desembarco poniendo en retirada a las fuerzas peruanas. Al final, las fuerzas colombianas reportaron un soldado colombiano herido y dos peruanos muertos.

Hasta entonces solo las guarniciones de Loreto habían enfrentado el conflicto limítrofe. Se empezó entonces a concentrar apreciables contingentes de tropas y material bélico en ese lugar para lanzar una gran contraofensiva; y cuando la escuadra peruana estaba ingresando al Amazonas y más aviones de guerra iban llegando a Iquitos.

Combate de Río Algodón[editar]

El 1 de mayo de 1933 la flota colombiana se reagrupa y el día 7 del mismo mes, a las tres de la mañana, cerca de Puca-Urco (Puerto Saravia), el cañonero colombiano MC Barranquilla tocó una mina que dejó varios daños, y luego fue hostigado desde tierra. A las once de la mañana la flota colombiana contraatacó a la posición de Puca-Urco, pero los peruanos la abandonaron antes. Luego se dirigieron al río Algodón donde el Perú tenía una base aérea para hidroaviones, pero al hacerse de noche no la pudieron detectar, aprovechando esto, los peruanos evacuaron su flota de aviones de esa base.

El día 8 de mayo la flotilla colombiana intentó de nuevo, pero esta vez de día, atacar la base aérea peruana siendo recibida por los aviones peruanos que procedieron a bombardear a la flota colombiana (aviones Vought Corsair y O-38, el único caza operativo en el área que tenían los peruanos era un solo Curtiss Hawk que escaso de alcance no podía escoltar a los aviones de ataque peruanos), en ese preciso instante los aviones colombianos se dirigían hacia la flota para apoyar el ataque a tierra, por lo que las aeronaves peruanas no tuvieron tiempo suficiente para bombardear y se pusieron a la defensiva atacados por la artillería antiaérea de la flotilla colombiana y por los caza-bombarderos colombianos; en esta acción fue derribado el avión del piloto peruano Américo Vargas; luego los aviones peruanos se retiraron a otra base. Inmediatamente después la flotilla colombiana desembarcó a las tropas del Destacamento Amazonas en la base de río Algodón sin encontrar resistencia; aun así se capturaron a 4 militares peruanos que se quedaron rezagados, haciéndose de pertrechos militares y un taller para aeronaves..

Operaciones navales[editar]

El 4 de mayo, la Fuerza Avanzada del Atlántico de la Marina de Guerra del Perú cruzó el Canal de Panamá junto con la flota fluvial peruana completando así un cerco naval a las costas caribe y pacífico colombianas, con el crucero Coronel Bolognesi y los submarinos R-2 y R-3 apostados en el Pacífico y los destructores Almirante Villar y Almirante Guise en el Atlántico, obligando la creación por parte del estado colombiano de una base de hidroaviones en Buenaventura y otra en Cartagena de Indias.

El 15 de mayo llega a Belem do Pará (Brasil) la flota fluvial peruana con el fin de hacer frente a la flota de la Expedición Amazonas en el río Putumayo enviando el Almirante Grau y los submarinos R-1 y R-4, partiendo días después desde el Callao el crucero Lima y el destructor Teniente Rodríguez; al mismo tiempo que el general colombiano Vázquez Cobo, recién llegado de Europa junto con una tropa de marinos mercenarios, se posiciona en las bocas del río Amazonas para alistarse a remontar el río y dirigirse al teatro de operaciones.

Enfrentamiento en La Zoila[editar]

El 26 de mayo, las tropas colombianas aún no conocían lo acordado en Ginebra el día anterior sobre la suspensión de hostilidades, 10 soldados colombianos al mando del subteniente Guillermo Aldana, sorprendieron y capturaron a 3 oficiales y 76 soldados peruanos comandados por el capitán Manuel Badárrago, tomándoles 43 fusiles y 3 ametralladoras, la acción se llevó a cabo por medio de un golpe de mano nocturno de estos soldados colombianos contra un campamento peruano en el sitio denominado La Zoila, a 35 km de distancia de Güepí, aún en manos colombianas.

Fin del conflicto[editar]

El 30 de abril de 1933 es asesinado, por un militante del partido aprista, el presidente peruano Luis Miguel Sánchez Cerro, al salir de la revista en el Hipódromo de Santa Beatriz en Lima de los 30.000 soldados que se iban a movilizar al teatro de operaciones. Su sucesor, el general Óscar Benavides, amigo del electo Presidente colombiano Alfonso López Pumarejo, jefe del Partido Liberal colombiano, se reunió con él 15 días después en Lima. El Perú acepta entregar Leticia a una comisión de la Sociedad de Naciones, que permaneció un año estudiando posibles alternativas de solución al conflicto. De igual forma, Colombia entregó al Perú la guarnición de Güepí y la Isla Chavaco 30 días después de la firma del cese de hostilidades, además de entregar a todos los prisioneros de guerra peruanos y el material bélico capturado, incluyendo varios aviones peruanos capturados, en el periodo de un año.

Desocupación de Leticia[editar]

El 25 de junio de 1933 las tropas peruanas se retiran de Leticia, entregándola a la delegación de la Liga de Naciones, y el conflicto finaliza.

Colombia y Perú se reunieron luego en Río de Janeiro para pactar la paz y quedó ratificado el Tratado Salomón-Lozano de 1922, aún hoy día vigente y aceptado por ambas partes.[26]

Otras guerras relacionadas[editar]

Bibliografía[editar]

  • López García, Julían; El Conflicto de Leticia: Colombia, Perú, Ecuador, México y Brasil, 1933.
  • Basadre Grohmann, Jorge; Historia de la República del Perú 182 -1933: El Conflicto con Colombia y la Campaña del Nor-Oriente, VIII Edición, Tomo 13, Capítulo X.
  • Camilo Restrepo, Juan; Ignacio Bentancur, Luis; El Conflicto Amazónico: 1932-1934, 2001, ISBN 9588160111.
  • Historia de las Fuerzas Militares de Colombia, 1993, Tomos 3, 4 y 5.
  • von Rauch, Georg. A South American Air War...The Leticia Conflict, ISSN 0143-5450.
  • Maximiano, C.C.; Bonalume N., R. The Peru-Colombian War of 1932-33.

Referencias[editar]

  1. http://www.defensa.pe/showthread.php?t=251&page=3
  2. Porras Barrenechea 1926, pp. 13-14.
  3. Tauro del Pino 2001, tomo 11, p. 1742.
  4. Porras Barrenechea 1926, pp. 24-25.
  5. Gran Historia del Perú 2000, pp. 251.
  6. Gran Historia del Perú 2000, pp. 252.
  7. Porras Barrenechea 1926, p. 25.
  8. Basadre 2005, tomo 2, p. 13.
  9. Basadre 2005, tomo 1, p. 271.
  10. Basadre 2005, tomo 1, p. 278.
  11. Basadre 2005, tomo 1, p. 280.
  12. Basadre 2005, tomo 1, p. 281.
  13. Basadre 2005, tomo 1, p. 286.
  14. Basadre 2005, tomo 1, p. 287.
  15. Basadre 2005, tomo 1, p. 288.
  16. Basadre 2005, tomo 1, p. 289-290. El historiador peruano, para sustentar la afirmación de que solo la vanguardia peruana actuó en Tarqui, cita el Diario político y militar (21 de marzo de 1829) de José Manuel Restrepo.
  17. Basadre 2005, tomo 1, p. 290.
  18. Basadre 2005, tomo 2, pp. 13-14.
  19. Basadre 2005 tomo 2, p. 241.
  20. «Ley del 15 de junio de 1857 que erige en estados diversas porciones de la República». Biblioteca Luis Ángel Arango. Consultado el 20 de diciembre de 2011.
  21. «Decreto del 25 de junio de 1857 en ejecución de la ley del 15 de junio de 1857 que erige en Estados diversas porciones del territorio de la República». Biblioteca Luis Ángel Arango. Consultado el 20 de diciembre de 2011.
  22. Basadre 2005, tomo 12, p. 199.
  23. Basadre 2005, tomo 14, pp. 119-120.
  24. http://www.pacocol.org/nbn/es/Inicio/Historia_PCC/16.html
  25. El combate de Güepi
  26. http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-174546

Enlaces externos[editar]