Franz Halder

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Franz Halder
Bundesarchiv Bild 146-1970-052-08, Franz Halder.jpg
Generaloberst
Años de servicio 19021945
Lealtad Imperio Alemán Bandera de Alemania
República de Weimar Bandera de Alemania
Alemania Nazi Bandera de Alemania
Condecoraciones Cruz de Caballero
Mandos Jefe de Estado Mayor del OKH, 1938 - 1942
Participó en Primera Guerra Mundial
Segunda Guerra Mundial

Nacimiento 30 de junio de 1884
Wurzburgo, Imperio Alemán Bandera de Alemania
Fallecimiento 2 de abril de 1972
Aschau im Chiemgau, Alemania Bandera de Alemania
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Franz Halder (30 de junio de 18842 de abril de 1972) fue militar y estratega alemán que participó en la primera y segunda guerras mundiales, alcanzando el rango de Coronel General en esta última. Fue responsable de las estrategias de invasión a Polonia, Francia e Inglaterra.

Fue Jefe del Estado Mayor del Alto Mando del Ejército Alemán desde 1938 hasta 1942 y participó en las primeras conspiraciones militares contra Hitler.

Inicios[editar]

Franz Halder nació en el seno de una familia bávara de antigua tradición militar; de hecho, su padre era general. En 1902 se alistó en el 3º Regimiento Real Bávaro de Artillería. En 1904 alcanzó el grado de Teniente. Entre 1906 y 1907 asistió a la Escuela de Artillería en Múnich. Entre 1911 y 1912 asistió al Colegio de Oficiales en Baviera, alcanzando el rango de Teniente primero el último año.

Al inicio de la Primera Guerra Mundial se desempeñó como oficial de armamento y material en el III Cuerpo Bávaro de Infantería. Para 1915 formaba parte del Estado Mayor de la 6ª División Bávara, siendo ascendido a Capitán poco después. En 1917 sirvió en los ejércitos II y IV. Después fue transferido a la División de Caballería Bávara, al Cuartel General del Comandente en Jefe del frente oriental, al Cuartel General del XV Cuerpo de Reserva y al Grupo de Ejércitos Príncipe Ruperto de Baviera.

Después de ser un oficial adjunto en el Alto Mando Bávaro, el Capitán Halder fue destinado a la sección de entrenamiento de la Reichswehr en 1919, ya finalizada la guerra. Durante estos tumultuosos años de la postguerra, Halder frecuentó la compañía de futuros líderes nazis, destancando Ernst Röhm. En 1923 alcanzó el rango de Mayor. Entre 1927 y 1929 tuvo el cargo de Director General del Entrenamiento de Oficiales en Múnich.

En 1929 fue promovido a Teniente Coronel. En 1931, fue nombrado Jefe del Estado Mayor del Distrito Militar de Westfalia, y poco después fue ascendido a Coronel. En 1935, ya como Mayor General, comandó la 7ª División de Infantería.

En 1936 fue nombrado Teniente General y en 1938 General der Artillerie. Ese mismo año pasó a ser Jefe del Estado Mayor del Alto Mando del Ejército Alemán, reemplazando al General Ludwig Beck, quien lo había recomendado luego de haber renunciado secretamente, al oponerse a la ocupación de Checoslovaquia (véase Crisis de los Sudetes).

Franz Halder fue el primer bávaro y el primer católico en ocupar este importante cargo, rompiendo la tradición protestante y prusiana. Aunque Halder había sucedido a un general que estaba en contra de las arriesgadas maniobras políticas de Hitler, a su vez Halder también se oponía a éste último y se involucró con los primeros círculos de oficiales que conspiraron contra Hitler.

Conspiración de Zossen (1938)[editar]

Uno de los primeres planes de golpe de Estado conocidos contra Hitler fue concebido para evitar la guerra con Checoslovaquia durante la crisis de los Sudetes. Halder arregló que la OKW le notificara con 48 horas de anticipación la orden de atacar el vecino país. De esta manera, cuando la orden fuera emitida por Hitler, Halder podría contar con tiempo suficiente para ordenar su arresto y prevenir una guerra europea, pues consideraba que Alemania no estaba lista para ello.

Adicionalmente, las SS de Himmler junto a Reinhard Heydrich habían estado conspirando por descabezar la cúpula de la Wehrmacht. A consecuencia de ello, los generales Fritsch y Blomberg fueron acosados y separados de sus cargos debido al escándalo Blomberg-Fritsch.

Para septiembre de 1938, los conspiradores habían planeado arrestar a Hitler después de regresar del congreso anual del partido nazi en Núremberg, aunque surgieron dudas ocasionadas por la actitud apaciguadora del Primer Ministro británico Neville Chamberlain.

Hitler regresó el 14 de septiembre, pero partió casi de inmediato para reunirse al día siguiente con Chamberlain en Berchtesgaden. Según Halder, él había dado la orden de arrestar a Hitler el 14 por la noche, pero canceló el golpe de Estado al enterarse de que Chamberlain estaba en camino a Alemania. El testimonio de Halder es contradicho por el registro oficial de movimientos de Hitler, que indica que éste no estuvo en Berlín esos días.

El 27 de septiembre, a Halder se le notificó que Alemania atacaría Checoslovaquia el 30. En la mañana del día siguiente, Halder y sus colegas conspiradores decidieron actuar inmediatamente. No obstante, el general Walther von Brauchitsch, figura clave, disminuyó el ritmo de las operaciones al exigir supervisar personalmente los preparativos. Por último, von Brauchitsch desafectó del plan; pero no cometió delación.

Mientras Halder estaba reunido con Erwin von Witzleben discutiendo cómo hacerse con los principales centros del poder en Berlín, se le informó que los Jefes de Gobierno de Francia y el Reino Unido habían accedido a visitar Alemania de nuevo, por lo que Halder suspendió todos los planes, argumentando que las tropas no se alzarían cuando Hitler estaba ganando la partida en los Sudetes. Después de la guerra, Halder continuaría culpando a Neville Chamberlain del fracaso del golpe de Estado, al ceder Checoslovaquia pacíficamente en los Acuerdos de Múnich.

Segunda Guerra Mundial[editar]

En una conferencia celebrada el 14 de agosto de 1939 en Obersalzberg, Halder fue informado junto con otros altos oficiales de las intenciones definitivas de Hitler de ordenar la invasión de Polonia. Ese mismo día, Halder inició un diario que dejaría el 24 de septiembre de 1942. Dicho diario es considerado un documento valioso para conocer el proceso alemán de toma de decisiones durante la primera mitad de la Segunda Guerra Mundial.

A diferencia de la crisis de los Sudetes, en esta ocasión Halder no mostró señal alguna de oposición a las nuevas amenazas de Hitler. En la postguerra, Halder aseguró que no creía que Alemania, Francia y el Reino Unido irían realmente a la guerra. No obstante, Halder estuvo al tanto de los preparativos de la Operación Himmler.

Al finalizar la invasión de Polonia en octubre de 1939, Hitler deseó atacar inmediatamente a Francia, ya que los franceses y los británicos le habían declarado la guerra a Alemania a principios de septiembre. Halder planificó de nuevo, junto con otros altos oficiales, el derrocamiento de Hitler en Zossen, pero una vez más sus planes no se realizaron y finalmente Hitler decidió postergar la conquista de Francia. Para ese entonces, Halder había dejado completamente de lado su postura de complotador.

Halder jugó un papel importante en la elaboración de los planes de ataque a Francia y se opuso a la campaña de Noruega, pero debido a motivos estrictamente militares. Halder inicialmente era contrario al plan de Erich von Manstein de avanzar por las Ardenas, pero luego cambió de opinión y apoyó la idea. Halder consideraba, acertadamente, que Francia no tendría reservas para hacer frente a las tropas alemanas una vez que sus mejores ejércitos quedaran atrapados en Dunkerque. Halder también se opuso a la decisión de Hitler de detener el avance contra las fuerzas aliadas atrapadas allí, lo cual permitió la evacuación relativamente exitosa aliada durante la operación Dinamo.

Al finalizar la batalla de Francia, Halder fue promovido a Coronel General. A diferencia de las campañas anteriores, Halder se mostró confiado ante la propuesta de invasión de Inglaterra, asegurando que sería fácil. Halder tuvo roces con la Armada alemana, ya que les exigía que desembarcara a los soldados en un frente amplio, mientras que el Almirante Otto Schniewind le aseguraba que la Armada sería aniquilada al no poder competir con la Armada británica. La supremacía marítima enemiga sería una de las causas que llevaría a la suspensión indefinida de la invasión de Inglaterra.

Hitler se concentró entonces en la Unión Soviética. El 5 de diciembre de 1940 Halder se reunió con Hitler y presentó el primer plan de la Operación Barbarroja, que fue aprobado cuatro horas después. Después de la guerra, Halder aseguró que consideraba la campaña en Rusia como una aventura muy arriesgada, pero no existen pruebas de que se haya opuesto a ella. De hecho, Halder cometió el mismo error que Hitler de subestimar al Ejército Rojo al declarar que sólo existían 150 divisiones enemigas de inferior calidad. Pero en agosto de 1941, ya iniciada la guerra, admitió la existencia de 360.

Franz Halder apareció en la portada de la Revista TIME en la última semana de junio de 1941, aunque el artículo trataba principalmente del estallido de la guerra germano-soviética el 22 de junio.

Halder fue uno de los generales que se opuso al cambio de planes propuesto por Hitler respecto a la dirección de la ofensiva. Mientras que el Alto Mando Alemán (OKW) pensaba que debía capturarse Moscú lo más pronto posible, Hitler exigió primero la conquista de Kiev y Leningrado (véase Batalla de Kiev (1941) y Sitio de Leningrado). Estos movimientos retrasaron notablemente el avance a Moscú, sumado a la pronta llegada del duro invierno de 1941-42. Solo el general Heinz Guderian alcanzó el eje de la capital rusa; pero ante la posibilidad de ser capturado, tuvo que retroceder.

Halder comentaría después de la guerra que la elección de estos objetivos, secundarios según él, fue una de las peores decisiones en la campaña alemana de Rusia, ya que la capital soviética nunca pudo ser tomada.

El 19 de diciembre Hitler recibió la renuncia del General Walther von Brauchitsch, Comandante en Jefe del Ejército de Alemania, y él asumió el mando directamente. Hitler le dejó a claro a Halder que desde entonces él tomaría las decisiones en el Ejército Alemán.

El 23 de julio de 1942, Hitler emitió la famosa Directiva Nº 45, que ordenaba la ocupación simultánea del Cáucaso y de Stalingrado. Halder fue uno de los generales que se opuso a esta arriesgada maniobra y se lo hizo saber en el Wehrwolf. Halder le indicó que Alemania no contaba con suficientes tropas y que el enemigo estaba lejos de ser derrotado, pero Hitler minimizó sus argumentos. Esa noche Halder escribió en su diario:

La continua subestimación de las posibilidades del enemigo está tomando formas grotescas y se está volviendo peligrosa.

Después añadiría:

Las decisiones de Hitler han dejado de tener algo en común con los principios de estrategia militar y operación que han sido reconocidos por las generaciones pasadas. Son producto de una naturaleza violenta que sigue sus impulsos momentáneos, que no reconoce límites a una posibilidad y que permite que sus deseos rijan sus actos.

El General Halder en la posguerra. Testigo durante el «juicio de los generales».

El 24 de septiembre, mientras el VI Ejército luchaba en la primera etapa de la batalla de Stalingrado, Halder alertó a Hitler de la posibilidad de que la Stavka del Ejército Rojo atacara los flancos expuestos del VI Ejército.

Esta vez Hitler no lo ignoró, sino que lo acusó de ser responsable de la «exhaustación nerviosa» que sufría en ese momento. Agregó: «Ahora necesitamos ardor nazi, no habilidad profesional». Inmediatamente lo relevó del mando y fue reemplazado por el Mayor General Kurt Zeitzler. Halder estuvo desde entonces en el Ejército de Reserva.

Franz Halder fue arrestado por la Gestapo tras el fallido atentado del 20 de julio contra Hitler, aunque éste no participó directamente en el mismo. Fue enviado primero al campo de concentración de Flossenbürg y luego al campo de concentración de Dachau.

Franz Halder fue trasladado desde Dachau el 24 de abril hacia Niederdorf, Tirol del Sur, actual Italia. Allí, sus guardias pensaban ejecutarlo junto con otros importantes prisioneros políticos como el Dr. Hjalmar Schacht, Kurt Schuschnigg, Léon Blum, Fabian von Schlabrendorff y el General Alexander von Falkenhausen. No obstante, el 5 de mayo, soldados estadounidenses los encontraron en Niederdorf e impidieron su ejecución.

Postguerra[editar]

Franz Halder pasó dos años como prisionero de guerra bajo custodia aliada. Después colaboró con el Ejército de los Estados Unidos como historiador militar, escribiendo varios ensayos sobre la II Guerra Mundial.

Murió en 1972 en su natal Baviera.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]