Kurt Schuschnigg

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Kurt Schuschnigg
KurtVonSchuschnigg1936.jpg

Österreich-Wappen (1934-1938).svg
15º Canciller de Austria
29 de julio de 1934-11 de marzo de 1938
Presidente Wilhelm Miklas
Predecesor Engelbert Dollfuß
Sucesor Arthur Seyß-Inquart

Datos personales
Nacimiento 14 de diciembre de 1897
Riva del Garda, Imperio austrohúngaroBandera de Imperio austrohúngaro
Fallecimiento 18 de noviembre de 1977 (79 años)
Mutters, cerca de Innsbruck, AustriaBandera de Austria
Partido Frente Patriótico
Profesión Abogado
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Kurt Schuschnigg o von Schuschnigg (Riva del Garda, entonces parte del Imperio austrohúngaro, 14 de diciembre de 1897Mutters, cerca de Innsbruck, 18 de noviembre de 1977) fue un político austríaco, que en 1934 sucedió a Engelbert Dollfuss como canciller de Austria -en ese momento bajo un régimen de gobierno autoritario- tras el asesinato de éste. Ocupó el cargo hasta 1938, cuando dimitió por la presión de Hitler, previa al Anschluss.

Carrera política[editar]

Schuschnigg estudió derecho en la Universidad de Innsbruck y sirvió en filas durante la I Guerra Mundial. Tras la guerra se incorporó al Partido Socialcristiano austriaco, ejerció la abogacía en Innsbruck y fue elegido al Parlamento en 1927, con 30 años. En 1930 fundó una milicia irregular, reclutada de entre las filas de las juventudes católicas. Entre 1932 y 1933 ocupó el cargo de ministro de Justicia; al año siguiente se lo nombró para la cartera de Educación.

En 1934, a raíz del asesinato de Dollfuss fue designado canciller (jefe de gobierno).

Gobierno[editar]

La muerte de Dollfuss no había cambiado la situación política austriaca: a la persecución del partido socialista y la peligrosa oposición del partido nacionalsocialista apoyado por Alemania se unía la inestabilidad gubernamental en la que los socialcristianos (conservadores católicos) se oponían a los fascistas de las milicias de la Heimwehr apoyados por Italia.[1] Schuschnigg se propuso acabar con esta crisis de gobierno permanente terminando con el poder de la Heimwehr.[2] Para ello necesitaba librarse de la influencia italiana y lograr el apoyo de la oposición nazi.[2]

A la inclinación personal antiitaliana[2] y al convencimiento de la necesidad de acabar con el poder político de la Heimwehr, se unía la idea de que la única de mantener la independencia de Austria era desarrollar una política de apaciguamiento con Alemania.[2] Cualquier provocación a Alemania debía evitarse, se debía lograr su aceptación de la situación política y se debía alcanzar un acuerdo con el partido en Austria.[2]

A comienzos de junio de 1936, Schuschnigg visitó a Mussolini y le expuso sus propuestas para lograr un acuerdo con los nazis, que el caudillo italiano apoyó, deseando mejorar la relación con Alemania y deshacerse de la necesidad de defender a los austriacos frente a aquellos, ocupado como estaba en otros problemas de política internacional (primero la guerra en Abisinia y poco después la intervención en España).[3]

El «acuerdo entre caballeros»[editar]

Logrado el beneplácito del protector italiano, Schuschnigg presentó su plan al embajador alemán Papen, con el que alcanzó un acuerdo que incluía el reconocimiento alemán de la independencia de Austria y la promesa de no intervenir en sus asuntos internos a cambio del alineamiento de la política exterior austriaca con la la Alemania nazi, la inclusión de miembros o simpatizantes de los nacionalsocialistas en el gobierno y la amnistía de sus presos.[4] El acuerdo logró la aprobación de Hitler y se firmó en la capital austriaca el 11 de julio de 1936, a pesar de los temores de las demás potencias de las consecuencias para la independencia austriaca, que aparecía en riesgo por la nueva influencia alemana.[5]

A pesar de las esperanzas de Schuschnigg en los frutos del acuerdo, este significó el comienzo del fin de la independencia austriaca, debido a la interpretación opuesta del mismo por las partes: mientras que para el canciller austriaco significaba el final del conflicto con los nazis y la creación de un equilibrio definitivo, para los nazis era simplemente el primer paso hacia su objetivo de anexión del país.[6]

Desinterés italiano y aislamiento[editar]

Enfrascado en la guerra en España, Mussolini había abandonado, salvo en las apariencias, a sus protegidos austriacos, a los que, en abril de 1937, volvió a recomendar que alcanzasen un acuerdo definitivo con los alemanes.[7] Dadas las importantes relaciones comerciales entre Hungría, Italia, Yugoslavia y Alemania, Austria sólo podía contar con el apoyo checoslovaco contra los alemanes, pero las diferencias entre la autoritaria Austria y la democrática Checoslovaquia descartaban esta posibilidad: el gobierno austriaco se encontraba más aislado internacionalmente que nunca ante el peligro de anexión alemana.[6]

Tras el acuerdo con los alemanes de julio de 1936 y la aquiescencia de Mussolini a la supresión de la Heimwehr, la posición interna de Schuschnigg parecía reforzada, pero se debía más que nunca a la tolerancia del régimen (ya sin apoyo paramilitar alguno) por parte de los nazis.[5]

Arthur Seyß-Inquart y las nuevas concesiones[editar]

Seyß-Inquart, el principal representante nazi en Austria.

A mediados de junio de 1937 Schuschnigg decidió incluir al abogado Seyß-Inquart como representante de la "oposición nacional" cercana a los nazis en el gobierno.[8] Convencido de la semejanza de sus objetivos, Schuschnigg no comprendió la cercanía de Seyß-Inquart con los nazis.

Este trató de obtener mayores concesiones del canciller y logró amplias cesiones que fueron comunicadas y utilizadas por Hitler cuando el canciller austriaco visitó al caudillo alemán en febrero de 1938.[9] Las amenazas de Hitler se basaban en el conocimiento de que el canciller austriaco ya había prometido la aceptación de sus exigencias en sus negociaciones de las semanas anteriores con Seyß-Inquart.[9] Aquel sólo logró la aceptación de las condiciones pactadas anteriormente en Viena por Schuschnigg y Seyß-Inquart, siendo el resto rechazadas.[9]

De regreso en Viena, Schuschnigg hubo de enfrentarse a la supuesta amenaza militar alemana (que Hitler mantenía para lograr la aplicación de las concesiones obtenidas) y a la oposición interna a las concesiones a los nazis, que incluían al presidente de la república, Wilhelm Miklas. Ante el amago de dimisión de Schuschnigg y la imposibilidad de encontrar un candidato alternativo para encabezar un gobierno con una política alternativa, el presidente cedió ante Schuschnigg y aceptó lo pactado con Hitler.[10]

Seyß-Inquart fue nombrado ministro de interior y seguridad, pero Schuschnigg lo rodeó de secretarios de estado de su confianza que recortaban su poder sobre las fuerzas de seguridad, a la vez que nombraba a otros cargos fieles.[10] La nueva amnistía de presos, que liberó a socialistas y nazis, se tradujo en disturbios callejeros y manifestaciones de estos que fueron controladas con dificultad.[11]

El plebiscito y el ultimatum alemán[editar]

Convencido al fin que ninguna concesión bastaría para contener a los nazis, Schuschnigg decidió pedir el apoyo a su gobierno y a la independencia del país en un plebiscito convocado por sorpresa que había de celebrarse el 13 de marzo de 1938, sin dar tiempo a los nazis a preparar una campaña ni al gobierno alemán a intervenir.[12] La votación no contaba con garantías (no había censo fiable, no había tiempo para haer campaña y la pregunta no daba alternativas y los votantes de menos de 24 años quedaban excluidos, para rebajar las posibilidades de respaldo del no),[13] pero se convocaba con fines propagandísticos y para aliviar la presión alemana.

El canciller trató de lograr el apoyo de los socialistas en el último momento, después de años de persecución.[12]

El plan del canciller se filtró a los dirigentes nazis austriacos, que confirmaron la información con Seyß-Inquart (a quien Schuschnigg había comunicado sus planes el día 8) antes de informar a Hitler.[13]

La anexión (Anschluss)[editar]

Entrada triunfal de Hitler en Viena, 15 de marzo de 1938, tras la renuncia de Schuschnigg.

Frente a las presiones de los nazis, que le impusieron la incorporación de Arthur Seyß-Inquart a su gabinete, convocó un plebiscito para el 13 de marzo de 1938 buscando recabar apoyo para evitar una invasión alemana.

El 10 de marzo, Hitler ordenó la movilización de las tropas alemanas de la frontera austríaca. Al mismo tiempo, Hitler dio carta blanca a los dirigentes nazis austriacos para tomar las medidas que considerasen oportunas contra la celebración de la votación[14] y ordenó a Seyß-Inquart exigir al canciller austriaco el retraso del plebiscito y un cambio en su planteamiento que permitiese la victoria de los nacionalsocialistas.[14] Los partidarios del Nacional-socialismo (nazis) austríaco se echaron a la calle en Viena, Linz, Graz y Klagenfurt, procurando la necesaria presión sobre el canciller para que aceptase las demandas de Seyß-Inquart.[14]

El partido socialista austríaco se colocó al lado de Schuschnigg por oposición a la anexión alemana. A pesar del respaldo de los socialistas austríacos, Hitler no retrocedió y el 11 de marzo solicitó una prórroga de la fecha del plebiscito de seis semanas para permitir hacer campaña a favor de la anexión. Las demandas fueron presentadas la mañana del 11 de marzo y Seyß-Inquart decidió extender el plazo del ultimátum de Hitler del mediodía a las dos de la tarde.[15] Los nazis austriacos, que no deseaban una capitulación debida únicamente la presión extranjera que debilitaría su posición, plantearon el ultimátum por separado al canciller.[15] Ante la presión, Schuschnigg cedió y canceló la votación.[15]

Göring, informado por Seyß-Inquart de la claudicación de Schuschnigg a las 2:45, decidió aprovechar la situación y forzar la rendición total del Gobierno austriaco, indicando a Seyß-Inquart que las concesiones de Schuschnigg ya no bastaban.[16] Habiendo convencido en ese momento a Hitler, Göring comunicó a Seyß-Inquart que ahora se exigía el nombramiento de Seyß-Inquart como canciller y la renuncia de Schuschnigg.[16] El presidente austriaco Miklas no aceptó reemplazar a Schussnigg, a lo que respondió Hitler a través de su embajada en Viena a las 6:30 p.m. que 200 000 soldados alemanes cruzarían la frontera a menos que se cumpliesen cinco condiciones:[17]

  • Primera: Dimisión de Kurt Schuschnigg.
  • Segunda: Nombramiento de Seyß-Inquart como canciller austriaco.
  • Tercera: Nombramiento de nazis austriacos en dos tercios de las carteras del gabinete.
  • Cuarta: Libertad incondicional de acción para el partido nazi austríaco.
  • Quinta: Readmisión de los exiliados austriacos pertenecientes al partido nazi.

Tras un último intento de obtener el apoyo de las demás potencias extranjeras que fracasó a lo largo de la tarde,[16] a las 7:30 p.m., Schuschnigg dimitió declarando:

Dejo al pueblo austriaco con unas palabras alemanas de despedida, expresadas desde el fondo de mi corazón: ¡Que Dios proteja a Austria!

A pesar de la resistencia del presidente de la república, que se negó a nombrar canciller a Seyß-Inquart hasta la medianoche, los alemanes habían recibido la noticia (falsa) del nombramiento de este y de su solicitud de entrada de tropas del ejército alemán en Austria, como le había ordenado Göring.[18] Ocupada la cancillería y nombrado un gobierno nazi austriaco, el partido en Austria y el propio canciller Seyß-Inquart trataron de detener, infructuosamente, la entrada de tropas en el país en la madrugada del día 12.[18] El propio Hitler entraba en Austria a las 3:50 de la tarde del día 12, proclamando su intención de anexionar Austria al Reich.[19]

Cautiverio y posguerra[editar]

Inmediatamente después del Anschluss, Schuschnigg estuvo bajo arresto domiciliario hasta el 28 de mayo. Durante esos catorce días, la Gestapo se encargó de evitar que durmiese.[20] Luego fue trasladado a los nuevos cuarteles generales de la Gestapo en el Hotel Metropole de Viena. Schuschnigg pasó los siguientes diecisiete meses en confinamiento solitario en una habitación del quinto piso, donde fue sometido a toda clase de humillaciones.[20] La Gestapo lo obligó continuamente a limpiar las letrinas de las SS utilizando su toalla personal.[20] Un año después de su caída, Schuschnigg fue examinado por un doctor de las SS, quien lo encontró en "excelente estado" de salud, ignorando el hecho de que había perdido veintiséis kilogramos.[20]

Luego fue encarcelado en el campo de concentración de Sachsenhausen. No obstante, Schuschnigg pudo ser acompañado por su esposa, la condesa Vera Czernin, quien se internó voluntariamente para acompañar a su esposo en su penoso cautiverio.[20] En 1941, la pareja tuvo un hijo en Sachsenhausen. Schuschnigg y su familia vivieron en un conjunto especial de edificios de ladrillos conocidos como las "barracas de Schuschnigg".[21] Las familias de los oficiales involucrados en el atentado del 20 de julio contra Hitler fueron trasladados a estas barracas diez días después del incidente.

En 1945, la familia Schuschnigg fue trasladada al campo de concentración de Dachau. Posteriormente Schuschnigg escribiría un libro sobre sus experiencias en estos sombríos campos, que sería publicado en 1946 bajo el nombre de Réquiem austríaco.

Con la guerra perdida, el gobierno alemán ordenó la ejecución de diversos presos políticos, entre los que se encontraba Schuschnigg y su esposa.[22] Schuschnigg fue trasladado hacia el sur de Tirol, con el objetivo de prevenir su liberación por las fuerzas estadounidenses. No obstante, el 4 de mayo, fuerzas norteamericanas rodearon el hotel donde estaba recluido y se evitó su ejecución.

Después de la guerra, Schuschnigg se trasladó a Estados Unidos para ocupar una cátedra en la Universidad de Saint Louis, donde ejerció hasta 1967. Su esposa murió en Misuri, en 1959, padeciendo cáncer.[23]

Escritos[editar]

Dejó varios escritos históricos y políticos, entre ellos Dreimal Österreich (1938) y Österreich, eine historische Schau (1946).


Predecesor:
Engelbert Dollfuss
Canciller Federal de Austria
19341938
Sucesor:
Arthur Seyß-Inquart

Referencias[editar]

  1. Gehl (1963), p. 104
  2. a b c d e Gehl (1963), p. 105
  3. Gehl (1963), p. 130
  4. Gehl (1963), p. 131, 144
  5. a b Gehl (1963), p. 132
  6. a b Gehl (1963), p. 144
  7. Gehl (1963), p. 143
  8. Gehl (1963), p. 155
  9. a b c Gehl (1963), p. 173
  10. a b Gehl (1963), p. 175
  11. Gehl (1963), p. 182
  12. a b Gehl (1963), p. 183
  13. a b Gehl (1963), p. 185
  14. a b c Gehl (1963), p. 186
  15. a b c Gehl (1963), p. 187
  16. a b c Gehl (1963), p. 188
  17. [1] Relato de las horas previas al Anschluss
  18. a b Gehl (1963), p. 193
  19. Gehl (1963), p. 194
  20. a b c d e Shirer, ibid., pág. 352.
  21. «Political Prisoners at Sachsenhausen» (en inglés). Scrapbookpages.com (07/06/2009). Consultado el 07/06/2009.
  22. Shirer, ibid., pág. 353.
  23. . Revista Time (28/09/1959). Consultado el 07/06/2009.

Bibliografía[editar]

  • Gehl, Jurgen (1963). Austria, Germany, and the Anschluss, 1931-1938 (en inglés). Oxford University Press.