Heimwehr

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Richard Steidle, líder del Heimwehr en los años 1930.

Heimwehr o Heimatschutz fue una organización paramilitar nacionalista que operó en Austria durante las décadas de los años 1920 y 1930. Sus métodos, ideología y organización eran similares a los del Freikorps alemán. Sus dirigentes ensalzaban los regímenes autoritarios de las vecinas Italia o Hungría.[1] De ideología reaccionaria, su objetivo se resumía en implantar una dictadura que, acabando con el sistema republicano, les permitiese perpetuar sus intereses económicos y sociales.[1] [2]

Origen y organización[editar]

Inicialmente, la Heimwehr estaba constituida por veteranos de la Primera Guerra Mundial del ejército imperial austríaco, que organizaron milicias para defender las fronteras nacionales[3] y de las bandas de desertores que saqueaban las provincias.[4] Inicialmente, no tenían ni un liderazgo nacional ni un programa político unificado. En Carintia se encargaban de defender las fronteras y de proteger la región de los eslovenos y de las tropas yugoslavas, que trataban de ocupar territorio en la provincia y atacaban y aterrorizaban a la población.[3] Formaciones similares y con el mismo fin aparecieron en la vecina provincia de Estiria.[3] Eran esencialmente unas milicias de autodefensa.[3] Se componían de voluntarios de todas las clases sociales, quedando el mando de las agrupaciones de Estiria al mando de un socialista.[3]

Al desaparecer el peligro de agresión extranjera la hostilidad de las provincias hacia la capital, la oposición del campesinado a entregar los escasos alimentos para abastecerla, los regionalismos y la oposición de los elementos conservadores al nuevo ejército republicano austriaco, el Volkswehr (controlado por los socialistas), hizo que las unidades se dividiesen entre partidarios de los partidos conservadores y de los socialistas.[3] [5]

En Estiria, que contaba con un campesinado acomodado y un fuerte movimiento monárquico en Graz, la pobreza de los mineros y los trabajadores de la metalurgia, políticamente radicales, llevó al gobernador Anton von Rintelen a utilizar a las unidades de la Heimwehr como milicia política contra estos.[3] Pronto la Heimwehr recibió generosos subsidios de la banca vienesa y de los industriales, que apreciaron su utilidad como reventadores de huelgas.[3]

En Tirol predominaron al comienzo los partidarios de los socialistas en Innsbruck mientras que en el campo se mantuvo una antigua milicia (la Standschüzten), conservadora.[6]

En Salzburgo la Heimwehr tuvo al principio escasa presencia.[6]

En Viena aparecieron ciertas organizaciones, algunas abiertamente antisemitas, siendo la principal monárquica y formada por antiguos oficiales del Ejército austrohúngaro.[6]

En la rivalidad entre las milicias socialistas y las conservadoras por abastecerse de armamento, que provenía fundamentalmente de las armas que los soldados desmovilizados tras la guerra se guardaron, los conservadores lograron ventaja.[6] Cuando la Volkswehr fue sustituida por la Wehrmacht y volvieron los oficiales conservadores, la Heimwehr pudo abastecerse directamente de los arsenales militares.[6] Los arsenales que debían entregarse a las patrullas de la Entente como parte del tratado de paz fueron saqueadas por ambas partes pero, de nuevo, las milicias conservadoras lograron hacerse con mayor cantidad de armamento.[6]

Primeros años[editar]

Miembros de la Heimwehr en Viena.

El exilio de los elementos golpistas alemanes en Austria tras el fracaso del Golpe de Kapp de marzo de 1920 reforzó a las milicias conservadoras.[7] Baviera era, desde la primavera de 1919, el centro de la reacción en Alemania y mantenía intensos contactos con sus correligionarios austriacos.[7] Parte del abundante armamento de los bávaros se escondió en Austria, pasado por contrabando.[8]

En mayo de 1920 se dio el primer paso para la unificación de las bandas paramilitares en Tirol.[7] Richard Steidle, un abogado, logró convencer a sus cabecillas para fundar una única organización con él al frente.[7]

Mientras, otros elementos sopesaron la posibilidad de separar algunas de las provincias y unirlas a Baviera y Hungría, creando un nuevo estado católico.[8] El proyecto fracaso al estabilizarse el Estado gracias al préstamo internacional de 1922 al que acompañó una garantía a la independencia austriaca.[8] El plan tampoco había contado con la banca y la industria vienesa, principal fuente de financiación de los paramilitares.[8]

Las unidades pasaron a un periodo de calma en la política austriaca durante el primer gabinete del conservador Ignaz Seipel (1922-1924).[8] Mientras apareció un nuevo rival, los nacionalsocialistas, antisemitas, favorables a la integración en Alemania, anticlericales y muy violentos.[9] No contaron con la simpatía de la Heimwehr, clerical, menos favorable a Alemania y dependiente del dinero de los banqueros judíos de Viena.[9] Los nacionalsocialistas tendían a ser urbanos, al contrario que la Heimwehr, escasos, pero muy peligrosos por su costumbre de portar armas.[10]

Entonces, el canciller de Austria Ignaz Seipel los reorganizó como respuesta de la milicia socialista Republikanischer Schutzbund, para intentar apaciguar la influencia socialista. Participaron en el aplastamiento de la revuelta de julio de 1927 y la posterior huelga general.[9] [11] Estiria, donde la Heimwher había evitado la huelga con la amenaza de las armas, quedó a partir de entonces bajo control de la Heimwehr.[11] Esta aseguró en la provincia la ausencia de huelgas, pero mantuvo a los trabajadores en penosas condiciones y con sueldos exiguos, convirtiéndose en la práctica en una milicia de los industriales alemanes.[11]

En 1927 las unidades de Estiria se unificaron bajo el mando de Pfrimer, que había dirigido la supresión de la huelga general socialista.[11] El 24 de octubre de 1927 recibió un subsidio de 50 mil chelines de la asociación de industriales de Viena para equiparla.[11] El 6 de noviembre de 1928 en una conferencia de los cabecillas de las formaciones de Estiria, Carintia y Tirol, se afirmó la disposición de las unidades de aplastar cualquier intento de imponer una "dictadura roja" en Viena y marchar sobre la capital si fuese necesario.[11] Steidle se convirtió en comandante de la Heimwehr unificada y Pfrimer pasó a se su lugarteniente.[11]

Seipel respaldó abiertamente el crecimiento de la Heimwehr, aunque favoreció una conferencia de partidos para tratar el desarme de las organizaciones paramilitares.[12] Mientras que los socialistas se mostraron a un desarme total, los conservadores sólo la aceptaban a cambio de la sumisión política de los socialistas.[13] Las conversaciones fracasaron.[13]

Aunque Seipel se negó a aplicar las medidas extremas propuestas por los dirigentes de la Heimwehr, permitió el crecimiento del poder de esta, cada vez más poderosa que su rival socialdemócrata, en parte por la complicidad de la policía en su requisación de armamento ilegal.[13] Los socialdemócratas mantuvieron, sin embargo, el respaldo de buena parte de la población, a pesar de su creciente debilidad militar.[13]

En 1929 se multiplicaron los enfrentamientos, con bajas por ambas partes.[13] Un nuevo gobierno moderado del conservador Ernst Streeruwitz trató de calmar la situación, pero no logró el respaldo de Seipel y los más conservadores ni de la Heimwehr, que se negó a acatar la orden de no llevar armas promulgada por el nuevo gobierno.[13] El principal enfrentamiento tuvo lugar en St. Lorenzen, en Estiria, el 18 de agosto de 1929 cuando la Heimwehr atacó con ametralladores a los socialistas.[14] Ambos bandos contaban con armas ligeras y murieron 3 personas (dos socialistas), quedando 59 heridas de gravedad y unas 200 leves.[14] La primera víctima mortal de la Heimwehr elevó enormemente la tensión, exigiendo esta la renuncia del canciller y la formación de un gabinete favorable con Seipel como primer ministro.[14] Las dos partes parecían al borde del enfrentamiento armado e ignoraron los intentos de mediación del canciller, pero el conservador Johann Schober, jefe de la policía vienesa, se negó a cooperar con la Heimwehr.[14]

La tensión se redujo cuando la Landbund, partido conservador agrario, propuso que se aprobasen ciertas reformas constitucionales que habían de debilitar la posición de los socialistas en la política austriaca, a cambio de que la Heimwehr abandonase sus planes golpistas.[14] El canciller hubo de dimitir, dando paso a un gabinete de Schober, para disgusto de la Heimwehr, que deseaba el regreso de Seipel.[14]

En esta época la Heimwehr decía contar con 400.000 miembros, cálculo exagerado.[15] La formaban principalmente campesinos.[15] Se estima que contaba efectivamente con unas 25.000-30.000 tropas, en general exoficiales, estudiantes y otros miembros de la burguesía austriaca.[15] Contaba con el reconocimiento oficial de varias provincias, aunque no con el derecho leal a poseer armamento.[16] Tenía además la simpatía del ministro de Defensa, Carl Vaugoin y el apoyo claro de Seipel, principal figura del Partido Socialcristiano.[16]

Esplendor y declive[editar]

A partir de los años 1930 se organizaron a nivel nacional, e incluso se presentó con el Partido Socialcristiano a las elecciones legislativas austríacas de 1930. Establecieron el juramento de Korneuburg y se organizaron como plataforma del austrofascismo, rechazando tanto el marxismo como la democracia parlamentaria, defendiendo el establecimiento de una dictadura.

En la organización, donde las rivalidades entre los dirigentes eran frecuentes, se encontraban defensores de una política favorable a la Italia fascista, como el caudillo Richard Steidle, que hubo de abandonar la dirección de la formación en septiembre de 1930, y otros que preferían la línea nacionalsocialista alemana, como el príncipe Ernst Starhemberg.[17]

En las elecciones de noviembre de 1930, en las que se presentó por separado ante el fracaso de sus negociaciones con los nazis, la organización mostró su insignificancia política: sólo logró 8 escaños.[18] En las elecciones provinciales de abril de 1931 no logró escaño alguno y comenzó a desintegrarse.[18] Estos fracasos electorales y las dificultades financieras de la organización obligaron a Starhemberg a dimitir, siendo sustituido por Walter Pfrimer, que trató de tomar el poder por la fuerza en septiembre tras el abandono del intento de unión aduanera con Alemania por parte del gobierno ante la oposición francesa. El fracaso de la intentona devolvió el poder a Starhemberg.[19]

Despliegue en Viena, 1931.

Habiendo aprendido de sus errores anteriores, Starhemberg decidió obtener respaldo económico externo de Mussolini (junio de 1932) y aliarse con un partido político con apoyo popular, los socialcristianos del nuevo canciller Engelbert Dollfuß.[19] A cambio, la Heimwehr hubo de alinearse con la política fascista del caudillo italiano. Este prometió el dinero necesario para mantener a la organización y la entrega de armas requisadas a Austria tras la guerra mundial.

La denuncia de esta infracción del Tratado de Saint-Germain-en-Laye por parte de los socialistas supuso un escándalo internacional (caso Hirtenberg) en el que británicos y franceses se vieron obligados a exigir la devolución de las armas a Italia o su destrucción ante la presión de sus aliados de la Pequeña Entente, a pesar de su deseo de no empeorar sus relaciones con Mussolini.[20]

En el gobierno[editar]

Con la supresión del gobierno parlamentario por el canciller Dollfuss en marzo de 1933, la Heimwehr aumentó su poder al necesitar el canciller de un brazo paramilitar en el que sostener su nuevo gobierno autoritario.[21] En mayo varios miembros de la formación ingresaron en el gobierno, controlando la vicecancillería y el ministerio de seguridad pública (Emil Fey).

El mismo mes se creó el Frente Patriótico, en el que se integró el grupo con ayuda de Starhemberg, pero perdió partidarios a favor de los partidos defensores de la unidad con Alemania (Anschluss).

En febrero de 1934, la Heimwehr fue el instrumento que utilizó el canciller para aplastar a los socialistas como le exigía su valedor italiano. Tras cinco días de combates, la resistencia de socialistas cesó.[22]

Durante la década se sucedieron los momentos de acercamiento y rivalidad entre la Heimwehr y los nazis. Cada vez que un dirigente se apoyaba en los italianos, sus rivales trataban de lograr un contrapeso negociando con los nacionalsocialistas.

Mussolini abandona[editar]

Tras la decisión de Mussolini de intervenir en Abisinia y más tarde en la guerra civil en España, se impuso la necesidad de mejorar sus relaciones con Alemania y, salvo en las apariencias, abandonó su protección de Austria frente a las ambiciones anexionistas de Hitler. Esto hizo que la Heimwehr perdiese su sentido como representante de Mussolini en Austria.[23]

La disposición del nuevo canciller Kurt von Schuschnigg a llevar a cabo un acercamiento a Alemania que favorecería las relaciones italo-germanas selló el destino de la Heimwehr.[23] A pesar de los intentos de Starhemberg de ser él y su formación los que alcanzasen el deseado acuerdo con Alemania y no el canciller, la falta de resultados y la indiferencia de Mussolini hizo que Schuschnigg pudiese expulsarlo del gobierno en mayo de 1936.[24] En octubre, se ordenó la disolución de todas las formaciones paramilitares y la Heimwehr dejó de existir, privando al gobierno de su apoyo frente a las bandas nacionalsocialistas.[25]

Notas y referencias[editar]

  1. a b Macartney (1929), p. 631
  2. Macartney (1929), p. 632
  3. a b c d e f g h Macartney (1929), p. 617
  4. Kitchen (1980), p. 112
  5. Kitchen (1980), p. 113
  6. a b c d e f Macartney (1929), p. 618
  7. a b c d Macartney (1929), p. 619
  8. a b c d e Macartney (1929), p. 620
  9. a b c Macartney (1929), p. 622
  10. Macartney (1929), p. 621
  11. a b c d e f g Macartney (1929), p. 623
  12. Macartney (1929), p. 624
  13. a b c d e f Macartney (1929), p. 625
  14. a b c d e f Macartney (1929), p. 626
  15. a b c Macartney (1929), p. 627
  16. a b Macartney (1929), p. 629
  17. Gehl (1963), p. 46
  18. a b Gehl (1963), p. 47
  19. a b Gehl (1963), p. 48
  20. Gehl (1963), p. 49
  21. Gehl (1963), p. 51
  22. Gehl (1963), p. 81
  23. a b Gehl (1963), p. 126
  24. Gehl (1963), p. 128
  25. Gehl (1963), p. 143

Bibliografía[editar]

  • Brook-Shepherd, Gordon (1996). The Austrians: a thousand-year odyssey. HarperCollins. pp. 261. ISBN 0-00-638255-X.
  • Jelavich, Barbara (1989). Modern Austria: Empire & Republic 1815-1986. Cambridge University Press. pp. 182. ISBN 0-521-31625-1.
  • Kitchen, Martin (1980). The coming of Austrian fascism (en inglés). Croom Helm. p. 299. ISBN 9780709901334. 
  • Macartney, C. A. (1929). «The Armed Formations in Austria». Journal of the Royal Institute of International Affairs 8 (6):  pp. 617-632. http://www.jstor.org/stable/3015677. 
  • Wiltschegg, Walter: Die Heimwehr. Eine unwiderstehliche Volksbewegung? (= Studien und Quellen zur österreichischen Zeitgeschichte, Band 7), Verlag für Geschichte und Politik, Wien 1985, ISBN 3-7028-0221-5.
  • Gehl, Jurgen (1963). Austria, Germany, and the Anschluss, 1931-1938 (en inglés). Oxford University Press.