Estrella de Belén

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Mosaico de la iglesia de san Apolonio en Rávena que muestra a los tres Magos siguiendo la Estrella de Belén.

La Estrella de Belén fue, según la tradición cristiana, el astro que guio a los Reyes Magos al lugar del nacimiento de Jesucristo. El Evangelio de Mateo menciona que los Reyes Magos vieron aparecer por el Oeste la Estrella de Belén, aunque no aclara si se trataba de un planeta, una estrella o cualquier otro fenómeno astronómico o astrológico. Según los escritos, los sabios viajaron siguiendo la estrella, y esta se detuvo sobre el lugar en el que Jesús había nacido. A pesar que es imposible que un astro marque un lugar tan concreto como un pesebre, se han sugerido diversas explicaciones sobre este hecho, lo más probable es que el pasaje bíblico sea solo una metáfora referida a los supuestos hechos. Fuera lo que fuese, los Reyes Magos lo asociaron al Rey de los Judíos. De haber sido astrólogos griegos o romanos podrían haber asociado la estrella de Belén con Júpiter, el planeta rey, y Régulo, la estrella rey. O si venían de Babilonia, lo podrían haber asociado el planeta Saturno (Kaiwanu). En todo caso, bien podría tratarse de la estrella Sirio, a la que apuntan los "tres reyes" del cinturón de la constelación de Orión.

Hay diversas teorías que apuntan a que la estrella de belén podría haber sido un ovni, como apuntan las investigaciones acerca de las teorías de los antiguos astronautas y las visiones de supuestos carros de fuego y visiones de ángeles que descendían de los cielos, así como la visión del profeta Ezequiel que aparecen narradas en diversos pasajes de la Biblia y la Biblia hebrea. En II Reyes uno de los libros del Antiguo Testamento de la Biblia, el profeta Elías, según narran las escrituras, fue trasladado al cielo según está escrito en 2 de Reyes 2:11:

"Y aconteció que, yendo ellos hablando, (Eliseo y Elías) he aquí, un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos: y Elías subió al cielo en un torbellino"

.

En los Libros proféticos del Antiguo Testamento, en el Libro de Ezequiel en La visión de la gloria divina, dicta así:

"Yo miré: un viento huracanado venía del norte. Vi una gran nube: En medio de ella un fuego ardiente irradiaba luz, y el centro era como de metal incandescente.En medio del fuego había cuatro seres vivos. Tenían la misma forma: cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas. Sus piernas eran rectas, con pezuñas como las de buey; brillaban como bronce pulido. Bajo sus alas (en los cuatro costados) tenían manos de hombre. Las alas de los cuatro se tocaban unas con otras (...)"

. Así mismo en el Libro de Zacarías del Antiguo Testamento, en Zacarías 6 Los Cuatro Carros, dicta una visión muy semejante a las anteriores:

"De nuevo alcé mis ojos y tuve una visión. Vi cuatro carros que salían de entre dos montes; y aquellos montes eran de bronce (...)".

Conjunción Júpiter y Saturno[editar]

La estrella de Belén dirigiéndose hacia el sur (12 de noviembre del año 7).

La primera explicación natural de este fenómeno fue dada por el astrónomo alemán Johannes Kepler en 1614. Kepler determinó que una serie 105 conjunciones de los planetas Júpiter y Saturno (un hecho muy poco frecuente) ocurrieron en el año 7 a. C. y relacionó este hecho con la estrella de Belén, pero cálculos modernos han demostrado que en esa ocasión los dos planetas no se acercaron lo suficiente como para impresionar a los observadores. De hecho, un antiguo almanaque inscrito en una tabla de arcilla hallada en Babilonia sugiere que los astrólogos de la época no le dieron demasiada importancia a ese evento.

Júpiter en el este de Aries[editar]

Más recientemente, el astrónomo Michael R. Molnar ha identificado a una doble ocultación de Júpiter tras la luna en el 6 a. C. en Aries como la estrella de Belén.

Las investigaciones de Michel Molnar se basan en la forma como se conmemoraba el nacimiento de los reyes en la antigua Roma. Unas monedas romanas celebran este evento con la aparición de Júpiter (una estrella para los sabios de la época) sobre la constelación del nuevo rey. [1]

(2:1) Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén (2:2) y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en el este y hemos venido a adorarlo".

Evangelio según San Mateo.

Estas monedas ubican una estrella y la imagen de un cordero. En la antigüedad el cordero era atribuido como símbolo del judaísmo y reunido al conocimiento de los astrólogos sobre el nacimiento de los reyes con la estrella llamada Júpiter en conjunción con la Luna (oculta) que se encontraban en el este de Aries (...vimos su estrella en el este).

Así que con estos elementos buscar a Júpiter (la estrella de los reyes) en Aries (judíos) ocurrió el 17 de abril del 6 a. C. Además en Aries se encontraban el Sol, Saturno y la Luna.

(2:4) Entonces (Herodes, rey de Judea) reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.

(2:5) "En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta"...

(2:9) Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en el este iba delante ellos, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.
Evangelio según San Mateo.

Con estas observaciones, los magos viajaron a Judea y estuvieron preguntando sobre el nacimiento de un rey. Herodes (el rey de Judea) avisado de los magos forasteros los manda a llamar y se entrevista con ellos en diciembre del 6 a. C., pidiéndole le avisen cuando encuentren al nuevo Rey de Judea. Los sabios parten en busca del Rey siguiendo a la estrella.

(2:11) Y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le adoraron. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.

Evangelio según San Mateo.

El 23 de agosto, Júpiter empieza a retroceder en los cielos (La estrella...iba delante ellos) y es nuevamente seguida por los magos después de la entrevista con Herodes, hasta el 19 de diciembre donde Júpiter se detiene en los cielos (La estrella...se detuvo en el lugar donde estaba el niño) y los magos llegan a Belén, encontrándose Jesús de 8 meses, ofreciéndole oro, incienso y mirra. En esta primera visita los magos no encuentran a José.

Júpiter reiniciará su avance en los cielos a partir del 20 de diciembre.

Pero este evento sucedió muy cerca del sol y habría sido difícil de ver, incluso con un telescopio pequeño (del cual no se disponía en esa época), salvo que los Reyes Magos hayan podido saber de esta ocultación por complejos cálculos, supuesto poco probable. Las ocultaciones de planetas tras la luna son más comunes, pero Molnar da motivos astrológicos para realizar la importancia de este hecho.

Una nova[editar]

Otras explicaciones incluyen una nova (algunas veces identificada como un cometa) que hubo en el 5 a. C. la cual fue registrada por los astrólogos chinos y coreanos. El obstáculo a dicha explicación es que no hay rastros o huellas de nova alguna en la constelación donde fue observada por los chinos y coreanos.[2] Entre el 3 y el 2 a. C., hubo una serie de siete conjunciones, incluidas tres entre Júpiter y Régulo así como algunas conjunciones muy cercanas entre Júpiter y Mercurio el 18 de junio del 2 a. C. Urano fue visible diversas veces, pero probablemente no fue reconocido como planeta debido a su lento movimiento.

Todas las anteriores[editar]

Las últimas explicaciones,[3] expuestas en la web del Instituto de Astrofísica de Canarias por Mark Kidger argumentan que lo más probable es que la suma de acontecimientos astronómicos (la triple alineación de los planetas en el 7 a. C., en la constelación de Piscis, más el probable cálculo del ocultamiento de Júpiter tras la Luna, cerca del Sol) hayan alertado a los Reyes Magos sobre la gestación de un acontecimiento importante en Judea, pasando a ser la Nova la señal definitiva del nacimiento de un gran rey según sus interpretaciones.[4] [5] [6]

Importancia para determinar el nacimiento de Jesucristo[editar]

Contemporáneamente, y aun tratándose de un relato bíblico, los astrónomos le han seguido la pista a las referencias de las escrituras, para tratar de encontrar una explicación racional a ese episodio del Nuevo Testamento, e igualmente intentan buscar la fecha exacta del nacimiento de Jesucristo, para tratar de ver cuál fenómeno astronómico podría coincidir cronológicamente con aquel.

El monje Dionisio el Exiguo, (astrónomo, abad escita de un monasterio romano, encargado de establecer el nacimiento de Jesús) cometió dos errores importantes al calcular el calendario cristiano en el siglo VI. Para determinar el año del nacimiento de Cristo tomó en cuenta los reinados de los emperadores romanos, pero olvidó que César Augusto había mandado cuatro años con el nombre de Octavio y también omitió el año cero (número desconocido en esa parte del mundo en esa època).

Ese margen de error sitúa el nacimiento de Jesús cinco años antes de lo que normalmente se cree. Otros dos datos aportados por los Evangelios son útiles para buscar la fecha aproximada del acontecimiento venerado por los cristianos. El censo que obligó a José y María a pedir posada en Belén podría ser el que César Augusto ordenó entre los años 8 y 6 a. de C. Adicionalmente, según las escrituras, aún vivía el rey Herodes, que murió en el año 4 a. C. Por supuesto, la Natividad tampoco ocurrió en diciembre. Lucas el Evangelista comenta que los pastores vigilaban sus rebaños en las montañas, pero en Belén diciembre es un mes duro en el cual las ovejas habrían estado bajo techo y no pastando fuera. Ese dato sugiere que el nacimiento de Jesús se produjo entre marzo y abril del año 6 a. C.

Pero en el Evangelio de Lucas se dice que el ángel Gabriel se aparece a Zacarías, padre de Juan el Bautista, cuando él ministraba en el templo. Teniendo en cuenta esto, se obtiene el dato de que, como era de la orden de Abías, ministraba el incienso la penúltima semana de mayo, y Juan le llevaba a Jesús seis meses de edad. Entonces, Jesús debe de haber nacido para la fiesta de los Tabernáculos, el mes de septiembre del año 7 ó 6 a. C.[7]

Por otra parte si se toma en cuenta que en el evangelio de Lucas 1:26 dice que "el sexto mes el ángel Gabriel fue enviado..." (aunque habla del sexto mes del embarazo de Elizabeth, prima de María), y que el sexto mes del calendario judío corresponde al mes de Etul, 'agosto- septiembre' para el calendario gregoriano, podemos ubicar el momento de la concepción de María, por ende el nacimiento de Jesús nueve meses después "junio" del calendario gregoriano, además coincide con el solsticio de verano para el hemisferio norte, siendo el día más largo del año 21 de junio, este fundamento es totalmente creíble ya que está basado en un fundamento bíblico y astronómico. En este mismo tenor, no se omite mencionar, que utilizando una interpretación analógica, a los textos bíblicos, se tiene que: "la conjunción ocurrida el 17 de junio del siglo 2 a.C. correspondería con mayor exactitud a la fecha real del nacimiento de Jesús, ya que el primer mes del calendario judío se corresponde con marzo, mes en que se verifica el equinoccio de primavera (21 de marzo) regido por el signo astrológico de aries, que representa el impulso de origen, el comienzo de la vida. En este orden de ideas, el evangelio de Lucas menciona que la anunciación fue el sexto mes, es decir en septiembre, que se encuentra regido bajo el signo de virgo (la virgen) y que en una gestación de nueve meses tendría como resultado que la virgen alumbrara bajo el signo de géminis, en junio. Por causa de lo expuesto, se puede concluir que: Jesús nace en el mes de junio, probablemente el mencionado día 17 (numerológicamente 8, como el día de su resurrección y símbolo del bautismo) y que en términos de interpretación analógica nos permitiría afirmar la doble naturaleza del Cristo, Dios y humano, como Castor y Polux en la constelación de géminis, en términos de la mitología griega, o bien como el Quetzalcoatl de las culturas prehispánicas en México, el cual tenía un hermano gemelo Tezcatlipocal, destacando que ambos personajes tienen relación con el planeta Venus, el amor, el lucero de la mañana".[8]

Referencias[editar]

  1. *Molnar, Michael (2000). «La herencia de los Magos». EEUU: Rutgers University Press. Consultado el 06 Ene 2007.
  2. ...no existe ningún remanente gaseoso de tal explosión ni dada su proximidad en el tiempo, emisión de radio alguna como huella de tal evento. Además el único registro de este tipo existente en "dos siglos a la redonda" se remonta al año 185 d.c. más en Arqueoastronomía : La Estrella de Belén(archivo PDF su versión html aquí
  3. En los Pasos de los Reyes Magos (El Instituto de Astrofísica de Canarias no se identifica con las opiniones ni con los contenidos aquí incluidos, que son responsabilidad única de Mark Kidger)
  4. ¿Qué Fue La Estrella?
  5. Lo que la Estrella no fue
  6. La Estrella de Belén ¿Un acontecimiento astronómico?
  7. La Navidad en septiembre
  8. Dialogando con Gilberto Zazueta. (Entrevista)

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]


Vida de Jesús: Navidad
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Presentación de Jesús en el Templo
Nuevo Testamento
Eventos
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Adoración de los Reyes Magos