José de Nazaret

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San José de Nazaret
Chapelle Saint-Joseph Amiens 110608 02.jpg
Estatua de San José por los hermanos Duthoit (siglo XIX). Capilla de San José (1832), Catedral de Notre Dame de Amiens
Patriarca - Padre - Casto - Confesor - Primero de entre todos los Santos - Hombre justo - Obrero
Apodo El santo silencioso
Nacimiento Fecha desconocida
Belén de Judá
Fallecimiento Antes del inicio de la vida pública de Jesús
Nazaret de Galilea
Venerado en Iglesia católica, Iglesia ortodoxa
Festividad 19 de marzo Romano
Domingo siguiente a la Navidad Bizantino
3 de enero Mozárabe
1 de mayo San José Obrero (fiesta del trabajo)
Atributos Por antonomasia, con el niño Jesús en brazos.
Vara florida, con azucena o nardo.
Cayado.
Serrucho de carpintero.
Patronazgo Flag of Belgium.svg Bélgica; Flag of Austria.svg Austria; Flag of Canada.svg Canadá, Flag of South Korea.svg Corea del Sur; Flag of Mexico.svg México; Flag of Panama.svg Panamá; Flag of Peru.svg Perú; Flag of New Caledonia.svg Nueva Caledonia; Bandera de Vietnam Vietnam; Flag of Italy.svg Italia, Turín, de la Iglesia Universal (declarado por el papa Pío IX en 1870), carpinteros, emigrantes, viajeros, de los niños por nacer. Por antonomasia, es el «patrono de la buena muerte» por atribuírsele haber muerto en brazos de Jesús y María. También es patrono de la Acción Católica Argentina, y se lo considera protector de la familia cristiana

José de Nazaret (heb.יוסף הקדוש) fue, en el cristianismo y según diversos textos neotestamentarios, el esposo de María, la madre de Jesús de Nazaret y, por tanto, padre terrenal de Jesús. Según los Evangelios, era de oficio artesano (en el original griego, «τεχτων»; Mateo 13:55a), lo que ya en los primeros siglos del cristianismo se concretó en carpintero, profesión que habría enseñado a su hijo, de quien igualmente se indica que era "artesano" (Marcos 6:3a). Era de condición humilde, aunque las genealogías de Mateo 1:1-17 y Lucas 3:23-38 lo presentan como perteneciente a la estirpe del rey David. Se ignora la fecha de su muerte, aunque se acepta que José de Nazaret murió cuando Jesucristo tenía ya más de 12 años pero antes del inicio de su predicación. En efecto, el evangelio de Lucas menciona a «los padres» de Jesús cuando éste ya cuenta con 12 años (Lucas 2:41-50), pero no se menciona a José de Nazaret en los Evangelios canónicos durante el ministerio público de Jesús, por lo que se presume que murió antes de que éste tuviera lugar. Las Escrituras señalan a José como «justo» (Mateo 1:19), que implica su fidelidad a la Torá y su santidad.

La figura de José fue contemplada y admirada por diversos Padres y Doctores de la Iglesia y es hoy objeto de estudio de una rama particular de la Teología, la Josefología. La exhortación apostólica Redemptoris custos, escrita por Juan Pablo II y publicada el 15 de agosto de 1989, es considerada la carta magna de la teología de San José.[1]

José de Nazaret en el Nuevo Testamento[editar]

Detalle de José de Nazaret en el Descanso en la huida a Egipto (1517), óleo sobre lienzo de Antonio Allegri da Correggio.

El evangelio de Mateo 1:18-24 muestra parte del drama que vivió José de Nazaret al saber que María estaba embarazada. Iba a repudiarla, en secreto porque era justo, porque no quería que fuera apedreada según lo dispuesto en la Torá (Deuteronomio 22:20-21). La Escuela bíblica y arqueológica francesa de Jerusalén interpreta que la justicia de José consistió en no querer encubrir con su nombre a un niño cuyo padre ignoraba, pero también en que, convencido de la virtud de María, se negaba a entregarla al riguroso procedimiento de la ley de Moisés.[2] Según el evangelio de Mateo, el ángel del Señor le manifestó en sueños que ella concibió por obra del Espíritu Santo y que su hijo «salvaría a su pueblo de sus pecados», por lo que José aceptó a María (Mateo 1:20-24).

Luego, antes que Herodes el Grande ordenara matar a los niños menores de dos años de Belén y de toda la comarca, José tomó al niño Jesús y a su madre y huyó a Egipto (Mateo 2:13-18). Al morir Herodes, José entró nuevamente con el niño y su madre en tierra de Israel pero, al enterarse de que Arquelao, hijo de Herodes el Grande, reinaba en Judea, tuvo miedo de ir allí y se retiró a la región de Galilea, a Nazaret (Mateo 2:19-23).[Nota 1] Según el evangelio de Lucas, Nazaret había sido el lugar de residencia de María, ya desposada con José, cuando acaeció la Anunciación (Lucas 1:26-38).

Significado del nombre, y oficio de José[editar]

San José carpintero, de Georges de La Tour. Óleo sobre lienzo pintado en la década de 1640. Museo del Louvre, París.

José (o Joseph en su transcripción arcaica al español, usada hasta inicios del s. XIX) es un nombre masculino de origen hebreo que deriva de yôsef (יוסף) «añada», del verbo lehosif (להוסיף) «añadir». La explicación del significado de este nombre se encuentra en el libro del Génesis.

Entonces se acordó Dios de Raquel. Dios la oyó y abrió su seno, y ella concibió y dio a luz a un hijo. Y dijo: «Ha quitado Dios mi afrenta.» y le llamó José, como diciendo: «Añádeme YHWH otro hijo.»

Génesis 30,22-24

.

El hecho de que José de Nazaret sea mencionado como padre putativo de Jesús,[Nota 2] habría dado lugar en castellano al acrónimo Pepe, resultante del conjunto de ambas iniciales.[3] [4] Sin embargo otros piensan que se trata de una versión reducida de Jusepe (antigua versión del nombre en español).[5]

El evangelio de Mateo en griego señala que Jesús de Nazaret era «hijo del artesano» (Mateo 13:55a) y el evangelio de Marcos expresa que a Jesús mismo le hacían de ese oficio: «¿No es éste el artesano?» (Marcos 6:3).

El término griego usado en ambos casos, «τεχτων», no corresponde específicamente a «carpintero», sino a «artesano», a «obrero»,[6] aunque más frecuentemente se diga de José que era carpintero. De hecho, así se lo suele traducir en la mayoría de las Biblias, incluyendo la Biblia de Jerusalén: «¿No es éste (Jesús) el hijo del carpintero?» (Mateo 13:55a).[7]

José de Nazaret en la Patrística[editar]

Los Padres de la Iglesia fueron los primeros en retomar el tema de José de Nazaret. Ireneo de Lyon señaló que José, al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la María es figura y modelo.[8] A Ireneo se sumó Efrén de Siria con un sermón laudatorio,[9] Juan Crisóstomo,[10] Jerónimo de Estridón,[11] y Agustín de Hipona, quien apuntó de forma taxativa refiriéndose a José y a María:

Lo que el Espíritu Santo ha obrado, lo ha obrado para los dos. Justo es el hombre, justa es la mujer. El Espíritu Santo, apoyándose en la justicia de los dos, dio un hijo a ambos.

San Agustín, Serm. 51, c. 20.

Según la tradición apostólica, José nació en Belén. Los padres de José eran Santiago y Santa Juana. Santiago (cuyo nombre original es Jacob) era natural de Belén. Sus padres eran Mathan y Estha. Su genealogía es la del Evangelio de San Mateo. Santa Juana (cuyo nombre original es Abdit), llamada por algunos Abigail, era de Belén. Sus padres eran Eleazar y Abdit.

Además, José podría haber tenido un primo hermano de nombre Cleofás, quizá padre de Santiago el Menor, José Barsabás, Simón El Celote, Judas Tadeo, Lidia y Lisia. Todos ellos fueron conocidos como hermanos de Jesús, aunque la interpretación tradicional católica considera que serían sus primos segundos.

San José en la Iglesia católica[editar]

Guido Reni, José de Nazaret

Numerosos autores cristianos, varios de ellos doctores de la Iglesia, se refirieron a lo largo de la historia a José de Nazaret (Beda el Venerable, Bernardo de Claraval, Tomás de Aquino en su Summa Theologiae, 3, q. 29, a. 2 in c.).[12] Sixto IV (1471-1484) introdujo la festividad de San José en el Breviario romano, e Inocencio VIII (1484-1492) la elevó a rito doble.

También desde el comienzo de la Orden de Frailes Menores, los franciscanos se interesaron en José de Nazaret como modelo único de paternidad. Distintos escritores franciscanos desde el siglo XIII al XV (Buenaventura de Fidanza, Juan Duns Scoto, Pedro Juan Olivi, Ubertino da Casale, Bernardino de Siena, y Bernardino de Feltre) fueron sugiriendo progresivamente cómo José de Nazaret podría convertirse en un modelo de fidelidad, de humildad, pobreza y obediencia para los seguidores de Francisco de Asís.[13]

Sin embargo, fue Teresa de Ávila quien dio a la devoción a San José el espaldarazo definitivo en el siglo XVI. Esta mística española relata su experiencia personal referida a José de Nazaret en el Libro de la Vida:

Y tomé por abogado y señor al glorioso san José, y encomendéme mucho a él. [...] No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; a este glorioso santo tengo experiencia que socorre en todas, y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra (que como tenía nombre de padre siendo ayo, le podía mandar), así en el cielo hace cuanto le pide. [...] Paréceme, ha algunos años, que cada año en su día le pido una cosa y siempre la veo cumplida. Si va algo torcida la petición, él la endereza para más bien mío. [...] Sólo pido, por amor de Dios, que lo pruebe quien no me creyere, y verá por experiencia el gran bien que es encomendarse a este glorioso Patriarca y tenerle devoción. En especial personas de oración siempre le habían de ser aficionadas, que no sé cómo se puede pensar en la Reina de los Ángeles, en el tiempo que tanto pasó con el Niño Jesús, que no den gracias a san José por lo bien que les ayudó en ello. Quien no hallare maestro que le enseñe oración, tome este glorioso santo por maestro, y no errará en el camino.[14]

Teresa de Ávila, Libro de la Vida, cap. 6, nn. 6-8.
Lienzo cuzqueño que representa a San José con el Niño Jesús. Perú es uno de los países de los cuales José de Nazaret fue proclamado santo patrón.

Por la fidelidad a su esposa con la que, según la Iglesia católica, consumó el matrimonio manteniéndose casto, debido a que María estaba profundamente entregada al amor de su padre divino, San José recibió el don divino de la paternidad aún siendo verdadero esposo virginal, de ahí su dignidad y santidad. San José fue declarado patrono de la familia y es por antonomasia el patrono de la buena muerte, atribuyéndosele el haber muerto en brazos de Jesús y de María.

El papa Pío IX lo proclamó en 1870 patrono de la Iglesia universal. Debido a su trabajo de carpintero es considerado patrono del trabajo, especialmente de los obreros, por dictamen de Pío XII en 1955, que quiso darle connotación cristiana a la efeméride del Día internacional de los trabajadores.

La Iglesia católica lo ha declarado también protector contra la duda y el papa Benedicto XV lo declaró además patrono contra el comunismo y la relajación moral. La Acción Católica Argentina lo considera su patrono.[15] El 15 de agosto de 1989, el papa Juan Pablo II le dedicó la exhortación apostólica Redemptoris Custos, en ocasión del centenario de la encíclica Quamquam pluries del papa León XIII.[16] Ha sido proclamado patrono de América, China, Canadá, Corea, México, Austria, Bélgica, Bohemia, Croacia, Perú, Vietnam.

José en la Sagrada Familia[editar]

José constituye uno de los tres pilares que componen la familia cristiana modelo, tanto en su aspecto interno (en las relaciones entre los distintos miembros que la integran) como en el externo (la familia en la sociedad).

Se puede afirmar que José no era padre adoptivo en sentido estricto pues no hubo ninguna adopción, ningún negocio jurídico equivalente a ello. José fue la persona que, según la tradición cristiana, Dios eligió para constituir una familia para Jesús. Y tal familia se caracterizó por sólo tres elementos, destacando que de ellos, José asumió el rol paterno.

José, un hombre justo, se caracterizó en sus relaciones familiares, por dar una trato de máximo respeto y apoyo a María y por servir de modelo, por voluntad de Dios, a Jesús. Son estas notas las que constituyen el aspecto fundamental de la familia cristiana vista internamente. Y nos llevan a afirmar que José es una de las figuras centrales del cristianismo, un hombre excepcional.

San José en el inicio del ministerio petrino del papa Francisco[editar]

En ocasión del inicio de su ministerio petrino en la solemnidad de san José de 2013, el papa Francisco refirió en su homilía los alcances de la custodia que caracteriza a este santo:

¿Cómo ejerce José esta custodia? Con discreción, con humildad, en silencio, pero con una presencia constante y una fidelidad y total, aun cuando no comprende. Desde su matrimonio con María hasta el episodio de Jesús en el Templo de Jerusalén a los doce años, acompaña en todo momento con esmero y amor. Está junto a María, su esposa, tanto en los momentos serenos de la vida como los difíciles, en el viaje a Belén para el censo y en las horas temblorosas y gozosas del parto; en el momento dramático de la huida a Egipto y en la afanosa búsqueda de su hijo en el Templo; y después en la vida cotidiana en la casa de Nazaret, en el taller donde enseñó el oficio a Jesús.[17]

Papa Francisco

Posteriormente, hizo referencia en la misma homilía a la vocación de custodiar que han de tener los seres humanos.

Pero la vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón. Es preocuparse uno del otro en la familia: los cónyuges se guardan recíprocamente y luego, como padres, cuidan de los hijos, y con el tiempo, también los hijos se convertirán en cuidadores de sus padres. Es vivir con sinceridad las amistades, que son un recíproco protegerse en la confianza, en el respeto y en el bien. En el fondo, todo está confiado a la custodia del hombre, y es una responsabilidad que nos afecta a todos. Sed custodios de los dones de Dios. [...] Pero, para «custodiar», también tenemos que cuidar de nosotros mismos. Recordemos que el odio, la envidia, la soberbia ensucian la vida. Custodiar quiere decir entonces vigilar sobre nuestros sentimientos, nuestro corazón, porque ahí es de donde salen las intenciones buenas y malas: las que construyen y las que destruyen. No debemos tener miedo de la bondad, más aún, ni siquiera de la ternura. Y aquí añado entonces una ulterior anotación: el preocuparse, el custodiar, requiere bondad, pide ser vivido con ternura. En los Evangelios, san José aparece como un hombre fuerte y valiente, trabajador, pero en su alma se percibe una gran ternura, que no es la virtud de los débiles, sino más bien todo lo contrario: denota fortaleza de ánimo y capacidad de atención, de compasión, de verdadera apertura al otro, de amor. No debemos tener miedo de la bondad, de la ternura.[17]
Papa Francisco

Josefología[editar]

San José de la Hermandad de los Desamparados (San Fernando, España). En la imagen se observa la vara florida, uno de los símbolos de José de Nazaret a partir del siglo V.

En el presente, algunos teólogos católicos sostienen que José subió al cielo en cuerpo y alma.[18] La «Josefología», como rama de la Teología que estudia a José de Nazaret, está en constante evolución.

Iconografía[editar]

San José se halla representado desde el siglo III en algunos relieves de sarcófagos, siempre junto a la Virgen María, llevando ordinariamente como distintivo un cayado (bastón con el extremo superior curvo) o un instrumento de su oficio.

Hasta el siglo V siempre se le da un aspecto joven y hasta el siglo XIII nunca figura aislado o fuera de escena.

San José y Las Fallas de Valencia[editar]

En Valencia, España, se celebran unas fiestas tradicionales llamadas Fallas de Valencia en las que, entre otros actos, se queman unos monumentos hechos de madera y cartón en diferentes puntos de la ciudad. Éstas se celebran en honor de San José, patrón de los carpinteros (gremio muy extendido en la ciudad cuando empezaron a celebrarse a finales del siglo XIX e incluso en la actualidad dada la importancia de la industria del mueble en la región). Los principales actos de Las Fallas son:

  • La Despertà
  • La Mascletà
  • El Castell de Focs artificials
  • La Cremà

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Según algunas investigaciones arqueológicas, Nazaret puede haber sido una pequeña aldea con casas muy humildes adyacentes a cuevas rocosas; ver: Reed, Jonathan L. (2000). Archaeology and the Galilean Jesus. A Re-examination of the evidence. Harrisburg, PA (EE. UU.): Trinity Press International. ISBN 1-56338-394-2. p. 13.
  2. Algunos piensan que la expresión «padre putativo» (que usualmente se abrevia como «P. P.») de Jesús refiere a José, es decir, aquél que era reputado o tenido por padre de Jesús sin serlo.

Bibliografía[editar]

  • Esquerda Bifet, Juan. (1989). José de Nazaret. Salamanca: Ed. Sígueme. ISBN 84-301-1088-7.
  • Llamera, B. (1953). Teología de San José. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos.

Referencias[editar]

  1. Stramare, S. (2000). «José, esposo de la Virgen María». En Leonardi, C.; Riccardi, A.; Zarri, G. Diccionario de los Santos, Volumen II. España: San Pablo. pp. 1213–1219. ISBN 84-285-2259-6. 
  2. Escuela Bíblica de Jerusalén, ed. (1976). Biblia de Jerusalén (Edición Española). Bilbao (España): Desclée de Brouwer. p. 1387. ISBN 84-330-0022-5. 
  3. Gómez Ortín, Francisco Javier (2007). «Escarceos filológicos - Putativo/a». Tonos (Revista electrónica de estudios filológicos) (13). ISSN 1577-6921. http://www.um.es/tonosdigital/znum13/subs/corpora/indicecorpora.htm. Consultado el 7 de mayo de 2012. «El cultismo hijo putativo se aplicó, desde antiguo, a Jesús de Nazaret, ya que se tenía por hijo de José, no siéndolo, como S. José es el padre putativo de Jesús. Se cree que el familiar Pepe se originó de las siglas P.P., "Pater Putativus". Está claro que hijo putativo no implica deshonra alguna, sino que manifiesta una opinión general aparentemente fundada. Así, los hijos adoptivos, cuya condición se mantenga secreta, se podrán denominar hijos putativos de sus padres adoptivos, en tanto no llegue a ser pública esa situación.». 
  4. Villegas Villegas, Alberto (2002). «Territorios de la palabra». Cifra Nueva (Trujillo) (15):  pp. 5-18. ISSN 0798-1570. http://www.saber.ula.ve/bitstream/123456789/18780/1/articulo1.pdf. Consultado el 14 de mayo de 2012. «Recordemos que según la tradición española a los José le suelen llamar Pepe. Esto viene a raíz de que San José fue llamado Padre Putativo de Jesús. Se hizo norma que cada vez que se utilizaba el nombre de José para referirse a San José había que agregar el apósito Padre Putativo, se decidió abreviarlo en P.P.». 
  5. Malkiel, Yakov (1978) "Derivational categories". En: Greenberg, Joseph H. (ed.) Universals of human language. Stanford, CA: Stanford University Press, tomo I, p.131
  6. Zorrell, Francisco. (1931). Lexicon graecum Novi Testamenti. París, col. 1307-1308.
  7. Escuela Bíblica de Jerusalén, ed. (1976). Biblia de Jerusalén (Edición Española). Bilbao (España): Desclée de Brouwer. p. 1408. ISBN 84-330-0022-5. 
  8. Ireneo de Lyon. Adversus haereses IV, 23, 1.
  9. San Efrén. Sermón de Navidad, 1.
  10. San Juan Crisóstomo, Hom. 4 in Math., n. 6.
  11. San Jerónimo. De perp. Virg. B. M. V., PL 23, 213.
  12. Martelet, Bernard (1999). José de Nazaret, el hombre de confianza. 321 pp (4a edición). Madrid: Ediciones Palabra. ISBN 84-8239-324-3. Consultado el 20 de marzo de 2012. 
  13. Spirito, Guglielmo; Ceschia, Marzia (2011). «Giuseppe di Nazareth: Una prospettiva francescana tra XIII e XV secolo». Miscellanea francescana (Roma) 111 (1-2):  pp. 163-185. ISSN 0026-587X. http://cat.inist.fr/?aModele=afficheN&cpsidt=24421291. Consultado el 28 de mayo de 2012. 
  14. Santa Teresa de Jesús (2003). Libro de la vida. Volumen 90 de Colección Clásicos universales. 347 pp. Valdeavero, Madrid: Jorge A Mestas Ediciones. ISBN 978-84-9599-418-9. 
  15. «San José - Acción Católica Argentina». Revista Criterio, números 1032-1056. pág. 346. Editorial Surgo (1948).
  16. Juan Pablo II (15 de agosto de 1989). «Exhortación Apostólica «Redemptoris Custos» sobre la figura y la misión de San José en la vida de Cristo y de la Iglesia». Consultado el 19 de marzo de 2012.
  17. a b Papa Francisco (19 de marzo de 2013). «Homilía del Santo Padre Francisco - Santa Misa, imposición del Palio y entrega del anillo del pescador en el solemne inicio del ministerio petrino del obispo de Roma». Plaza de San Pedro: Libr. Editrice Vaticana. Consultado el 19 de marzo de 2013.
  18. Canals Vidal (1998). «La tarea josefológica del P. Francisco de Paula Sola». Anales de la Fundación Francisco Elías de Tejada (4):  pp. 35-49. ISSN 1137-117X. http://dialnet.unirioja.es/servlet/fichero_articulo?codigo=2864367. Consultado el 20 de marzo de 2012. 

Enlaces externos[editar]

  • Historia de José el carpintero.
    • Texto francés, con introducción y comentarios en el mismo idioma, en el sitio de Philippe Remacle (1944 - 2011).