Imperio del Brasil

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Império do Brasil
Imperio del Brasil

Flag United Kingdom Portugal Brazil Algarves.svg
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1822-1889

Flag of Brazil (1889-1960).svg
Flag of Uruguay (1828-1830).svg

Bandera Escudo
Bandera Escudo
Lema nacional: Independência ou Morte!
(¡Independencia o Muerte!)
Ubicación de Brasil
Extensión del Imperio en 1822
Capital Río de Janeiro
22°54′S 43°14′O / -22.900, -43.233
Idioma oficial Portugués
Religión Catolicismo
Gobierno Monarquía constitucional
Emperador
 • 1822-1831 Pedro I
 • 1831-1889 Pedro II
Período histórico Siglo XIX
 • Independencia del Brasil 7 de septiembre de 1822
 • Deposición de Pedro II 15 de noviembre de 1889

El Imperio del Brasil (Império do Brasil en portugués) fue un estado existente entre 1822 y 1889 que precedió a los Estados Unidos del Brasil.

El Imperio brasileño fue instaurado al final de la Guerra de la Independencia, que separó al Reino de Brasil del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve, y perduró hasta la Proclamación de la República, golpe militar tras el cual fue disuelto en 1889. Se divide a su vez en los períodos Primer Imperio, Período Regente y Segundo Imperio. Con la llegada de este periodo, ya no se usa el título de Rey de Brasil pasando a tomar su monarca el título de Emperador del Brasil.

Historia[editar]

Elevación a imperio[editar]

Tras la disolución del Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve en 1825, el título de Príncipe de Brasil fue desvinculado de los príncipes aspirantes al trono portugués, pasando estos a usar únicamente el título de Duque de Braganza. Nominalmente, Pedro I de Brasil fue el último en tener ambos títulos, habiendo sido príncipe regente de Brasil por un corto período poco antes de la Independencia. Pedro I, a su vez, inicia el linaje de emperadores de Brasil a partir de su coronación como Emperador de Brasil en la Capilla Imperial (Río de Janeiro) el 12 de octubre de 1822. Sin embargo, aún con el título de príncipe imperial de Brasil, apenas Pedro de Braganza y su hijo estuvieron en el trono imperial.

Tras la renuncia de Pedro I al trono, se inicia el Período Regente, que estuvo en vigor hasta que Pedro II alcanzó su mayoría de edad y fue apto para ejercer el derecho nato de ascensión al trono.

Emperador titular de Brasil – Dinastía de Braganza[editar]

Palacio Imperial de la Casa de Braganza en Río de Janeiro, hoy convertido en museo.

Al concluir la Guerra de Independencia de Brasil, el 29 de agosto de 1825 Portugal y Brasil establecieron el Tratado de Río de Janeiro. Según este tratado, la Corona portuguesa reconocía la independencia del antiguo reino del Brasil, pero reservaba a Juan VI de Portugal, padre de Pedro I, el título de emperador de Brasil. Dicho tratado, en principio, anulaba la norma anterior a la Constitución brasileña de 1824, la cual prohibía que el gobernante ejerciese poder sobre Portugal y Brasil simultáneamente. No obstante, Juan VI no fue emperador de facto, ya que no fue ungido como tal, ni emanó ningún acto político, y mucho menos Pedro I se declaró como exemperador. La situación sui generis de haber dos emperadores brasileños duró poco, pues 7 meses después falleció Juan VI.

Continuidad jurídica[editar]

Con el Imperio brasileño surge Brasil como Estado soberano, que ha tenido y tiene continuidad jurídica con los siguientes nombres: República de los Estados Unidos del Brasil (Republica Velha / República Vieja) y, actualmente la República Federativa del Brasil, más conocida como Brasil.

Reinado de Pedro I[editar]

Reconocimiento de la independencia[editar]

Imperio del Brasil entre 1822-ca. 1828, en rojo la llamada Provincia Cisplatina.

El reconocimiento de la independencia era una cuestión crucial para el Imperio brasileño. Las monarquías absolutas europeas eran hostiles a la independencia del Brasil. Estados Unidos fue el primer país en reconocer al gobierno brasileño en mayo de 1824. Algunos meses antes fue divulgada la Doctrina Monroe, por la cual el presidente James Monroe declaraba que Estados Unidos no aceptaría ninguna intervención de Europa en el continente americano. Gracias a la mediación de Gran Bretaña, en agosto de 1825, la Corona portuguesa reconoció la independencia del Brasil. A cambio, Portugal obtenía la condición de «nación más favorecida» en las transacciones comerciales y obtuvo una indemnización de dos millones de libras.

Gran Bretaña también reconoció la independencia de Brasil en 1825. Solo a partir de 1826 la soberanía fue reconocida por Francia, el Papa y otros Estados europeos, concluyéndose la independencia. Las repúblicas hispanoamericanas, por el contrario, veían al Imperio brasileño como un instrumento de los intereses europeos y condenaron la acción brasileña en la Cisplatina cuando en 1821, el Reino Unido luso-brasileño se anexionó la Banda Oriental, actual Uruguay, y pasó a llamarla Provincia Cisplatina.

Abdicación de Pedro I[editar]

En esta época hubo un período de regencia de 9 años, también llamado de «experiencia republicana», cuando Pedro I de Brasil sorpresivamente abdicó de la corona en 1834 para marcharse a Portugal y combatir allí contra su hermano Miguel I de Portugal, en defensa de los derechos de su hija mayor María de la Gloria al trono lusitano.

Como consecuencia, la corona de Brasil recayó en el hijo mayor de Pedro I, Pedro de Alcántara, de apenas cinco años de edad. Ante ello el gobierno fue asumido por una Regencia hasta que el príncipe Pedro de Alcántara tuviera edad legal para asumir el trono.

Regencia Trina y Regencia Una[editar]

Pedro II tenía 5 años cuando heredó el trono imperial de Brasil. La Constitución de 1824 preveía que, de no existir un descendiente real apto para gobernar el imperio, Brasil sería gobernado por una regencia de tres miembros. La regencia trina provisional fue convocada el 17 de julio de 1831, y tenía un representante de cada una de las tres vertientes políticas del país: los liberales (Senador Campos Vergueiro), los conservadores (Carneiro de Campo) y los militares (general Francisco de Lima e Silva). A ellos correspondería la realización de las elecciones para elegir la Regencia Trina Permanente.

Los electos fueron Bráulio Muniz, Costa Carvalho, y el mismo general Francisco de Lima e Silva. Gobernaron el país durante 3 años. Posteriormente, el sacerdote Diogo Feijó consiguió influencia política suficiente para, en 1834, crear el Acto Adicional, que convirtió la Regencia Trina en una Regencia Una, o sea, un sólo regente. Diogo Feijó fue electo Regente Uno en unas elecciones democráticas y asumió el cargo en octubre de 1837.

El regente Feijó se mostró democrático, pues creó asambleas legislativas provinciales, para dar mayor autonomía a las provincias brasileñas. Además de eso, dio a la ciudad de Río de Janeiro el estatus de municipio neutro. Al no poder controlar las revueltas populares como la Farroupilha, y hacerse impopular al no implementar las reformas prometidas a los líderes políticos liberales, debió dimitir en septiembre de 1837. En su lugar quedó Pedro de Araujo Lima, Marqués de Olinda como único regente, quien también debió lidiar con la Rebelión Farroupilha, a la cual trató de combatir abrogando varios derechos de las asambleas provinciales; este paso, no obstante, causó dos nuevas revueltas, la Sabinada en Bahía y la Balaiada en Pernambuco, agravando la situación de la regencia.

Los elementos liberales presionaron entonces en el Parlamento para forzar la dimisión del Marqués de Olinda, lo cual lograron en junio de 1840, y en consecuencia de determinó acabar con la Regencia declarando la mayoría de edad del príncipe Pedro de Alcántara. Este príncipe asumió el trono con el nombre de Pedro II, al ser proclamado mayor de edad en julio de 1840, teniendo apenas 14 años y medio de edad.

Reinado de Pedro II[editar]

Política interna en el Segundo Reinado[editar]

Parlamentarismo al revés[editar]

En 1847 el Emperador creó el Consejo de Ministros, órgano que aconsejaría al emperador para dirigir el gobierno, inspirado en el parlamentarismo británico. Pero la jerarquía del parlamentarismo británico y brasileño estaban invertidas, a diferencia de Brasil, donde el emperador poseía más poder que el Parlamento.

En 1847 también fue creado el cargo de Presidente del Consejo de Ministros (Primer Ministro), que sería el jefe del ministerio, encargado de organizar el Gabinete de Gobierno. Así, el emperador, en vez de elegir a todos los ministros, pasó a nombrar solamente el Presidente del Consejo, y este elegía los demás miembros del Ministerio, retirando el elemento de desgaste político del emperador, sin que disminuyese su autoridad.

Modelo parlamentario británico[editar]

En el Reino Unido, la Corona, basada en la mayoría en el Parlamento, elige al primer ministro. Después, el Parlamento aprueba o no la decisión de la Corona. Este será el Jefe de Gobierno del país, dirigiendo la administración del gobierno británico. El primer ministro debe dar cuenta de sus acciones en el Parlamento, por haber sido electo por este poder, y el Parlamento puede destituir al primer ministro, al igual que la Corona.

Modelo parlamentarista brasileño[editar]

En Brasil, el emperador era el poder máximo, acumulando los cargos de Jefe de Gobierno y de Estado, hasta la década de 1840, en que el emperador no poseía ya esos dos poderes, sino solo el poder moderador. El Poder Ejecutivo quedaría a cargo del presidente del Consejo de Ministros, electo por el emperador. El cargo de presidente del consejo era equivalente al de primer ministro, cargo creado en 1847, por el decreto 523 del 20 de julio y que existió hasta la proclamación de la República.

El presidente del Consejo elegía el Gabinete, o sea a los ministros que formaban el Consejo de Ministros. Por fin recibía la aprobación o no del Parlamento. Lo que pasó en Brasil y muchas veces en el resto del mundo fue que el Parlamento muchas veces no aprobaba la decisión del Jefe de Estado, y este se veía obligado a disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones, algo común tanto en monarquías como en repúblicas parlamentares. España y Francia llegaron a usar al Ejército para callar el pueblo en el momento de disolver el Parlamento. En Brasil era una costumbre popular estar de acuerdo con la decisión del emperador. Inglaterra fue una excepción en la época, principalmente porque la cámara de los lores estaba controlada por la Corona.

A pesar de que el modelo parlamentario brasileño no parezca muy democrático, lo era para la época. El emperador tenía muchos poderes, lo que era común en varios estados del mundo, e incluso en Inglaterra.

La estabilidad política[editar]

Pedro II consiguió una maquinaria eficiente para la conducción de Brasil, basada en el intercambio de favores. Como la élite agraria tenía el poder en el Brasil del siglo XIX, Pedro II gobernó aliándose con esas élites, realizando favores (como la construcción de ferrocarriles, lagos artificiales, concediendo títulos de nobleza, adquisición de maquinaria etc.) a cambio de la estabilidad política que era necesaria para la prosperidad del país. Así, en los primeros años de su gobierno consiguió consolidar un país estable y próspero.

Fin de la Guerra de los Farrapos[editar]

Al asumir el trono, aún estaba activa la Guerra de los Farrapos (farrapos en portugués significa ‘harapos' y «harapiento» ―‘pordiosero’―, fue el mote despectivo que las autoridades brasileñas dieron a los independentistas de la Región sur). La Revolución Farroupilha (de los ‘harapientos’) tomaba proporciones temibles para el gobierno brasileño, y estaba próxima a lograr su independencia. Pedro II nombró al Barón de Caxiás comandante en Jefe del Ejército Imperial, el barón fue agraciado con el título de presidente de la provincia de Río Grande del Sur.

Teniendo la libertad de actuar por la fuerza contra la población riograndense, el barón usó la diplomacia y la fuerza, negociando con los líderes y dirigiendo manifiestos patrióticos a los independentistas riograndenses. Varias veces mencionó Caxiás que el auténtico enemigo no era el emperador ni los brasileños, sino que eran «Manuel Oribe y Juan Manuel de Rosas», presidentes respectivamente de Uruguay y Buenos Aires. Estos buscaban entonces la unión de los dos estados (el Estado Oriental del Uruguay y la Confederación Argentina) para la creación de un poderoso Estado republicano en la Cuenca del Plata, y el Barón de Caxias explotó la desconfianza de los gaúchos riograndenses contra sus vecinos, logrando que estos hicieran la paz con el Imperio.

Las negociaciones culminaron en 1845, cuando se pactó el Tratado del Poncho Verde. El Barón de Caxias fue nombrado “Pacificador del Brasil” y recibió el título de conde.

Política externa y campañas militares[editar]

Se consolidaron también los partidos políticos, el “Liberal” (defensor de un poder local fuerte y autonomía de las provincias), y el “Conservador” (defensor del fortalecimiento del poder central), ambos representantes de los propietarios rurales. La política externa priorizada por el emperador Pedro II se orientó a evitar el fortalecimiento de las repúblicas del Plata, Argentina, Paraguay y Uruguay. Buscando un hegemonía en la Cuenca del Plata, el Imperio intervenía política o militarmente en los vecinos de la región siempre que sentía que era de importancia estratégica para los intereses de Brasil.

Guerra contra Oribe y Rosas[editar]

Manuel Oribe y Juan Manuel de Rosas, respectivamente presidentes de Uruguay y Buenos Aires, buscaban, en la década de 1850, crear un solo país, que, según el punto de vista hegemonista brasileño, "desequilibraría las fuerzas en la Cuenca del Plata", una vez que el resurgido país rioplatense controlara él solo los dos lados del estuario del río de la Plata, yendo esto en contra de los intereses imperiales brasileños en la región. Pedro II -con la complicidad de los colorados y los llamados unitarios declaró la guerra a los dos estados rioplatenses, y ordenó organizar un nuevo ejército en el Sur, bajo cuidado del entonces conde de Caxias. Este invadió el Uruguay en 1851, destituyendo a Oribe y eliminando la posibilidad de que Uruguay fuese unido a Argentina.

La Cuestión Christie[editar]

En 1862 tuvo lugar un importante incidente diplomático con el Reino Unido que influiría posteriormente en el reconocimiento ante Europa de Brasil como territorio independiente; tres vándalos fueron presos en Río de Janeiro, la entonces capital del Imperio de Brasil. Al haber sido detenidos, fueron identificados como marineros de la Royal Navy y, debido a la relación entre Inglaterra y Brasil, fueron liberados. Aun así, el embajador británico en Brasil, William Dougal Christie, exigió que el Imperio indemnizara a Inglaterra por la prisión y por la carga del navío británico “Prince of Wales” que había naufragado y había sido saqueado en la provincia de Río Grande do Sul. También exigía que los oficiales de Policía responsables por la prisión de los marineros británicos fueran despedidos y que el emperador enviara a la Corona británica una petición oficial de disculpas.

Al año siguiente, como Brasil no había cedido a las presiones, navíos de guerra británicos bloquearon el puerto de Río de Janeiro y aprehendieron cinco barcos anclados. Pedro II, bajo la presión popular, intentó una salida diplomática, llamando al rey Leopoldo I de Bélgica, para que llevase a cabo un arbitraje imparcial. Leopoldo I favoreció a Brasil y, como Reino Unido se negó a pedir disculpas, el emperador cortó relaciones diplomáticas con Reino Unido en el mismo año de 1863. Reino Unido sólo pidió disculpas formales, por medio de una carta de la Reina Victoria al emperador Pedro II, en 1865 cuando mostró apoyo a Brasil en la Guerra de la Triple Alianza.

La victoria del gobierno en la disputa acabó por fortalecer la imagen de Brasil en el exterior. Brasil aún tenía solamente cuarenta años de existencia, y temía no tener reconocimiento frente a los países europeos. Los otros países sudamericanos pasaban por problemas similares. Brasil aceptó pagar la indemnización por la carga robada, pero no por los marineros. Luego personas de la sociedad propusieron recoger dinero para erigir en la ciudad una estatua del emperador, pero este dijo que el dinero fuera empleado en construir escuelas.

Expansionismo en la Amazonia[editar]
Territorios en disputa por Perú, Ecuador y Colombia desde principios del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.

Colombia y Perú fueron los principales países en perder su integridad territorial como naciones independientes ante el Imperio del Brasil, esto debido al escaso poblamiento de las zonas cercanas a él y la progresiva colonización de brasileños que se asentaban en dichas zonas, negando el principio del uti possidetis iure para ocupar territorios inexplorados.[1] Colombia firmó tratados de límites en 1853, 1907 y 1928, lo que permitió la ampliación de las fronteras por parte de Brasil, a los cuales en un principio el congreso se opuso a su ratificación, pero tiempo después serían aprobados.[2] A manera de compensación por las cesiones territoriales, adquirió Colombia el derecho de navegación por el río Amazonas que se legalizó mediante el tratado firmado por los dos países(Brasil y Perú), en Río de Janeiro, el 15 de noviembre de 1928.[3]

Perú, al igual que Colombia, no pudo reclamar la soberanía de manera efectiva sobre su región de la selva amazónica, por lo que sus territorios del occidente fueron ocupados por el Brasil.[4] En 1867, y siendo presidente de Perú el coronel Mariano Ignacio Prado, el país andino perdió los territorios legalizados por el Tratado de San Ildefonso de 1777 entre España y Portugal, mediante el Tratado firmado entre Brasil-Bolivia llamado Muñoz-Neto, del 27 de marzo de 1867; estos territorios se ubicaban al sur de la línea que iba desde los orígenes del río Yavarí hasta el río Madeira, perdiendo el Perú 222 703 km². En el referido tratado, ambos países, Brasil y Bolivia, incluyeron territorio peruano comprendido entre los ríos Yavarí y el Madeira, que nunca fue reclamado, quedándose en posesión de Brasil definitivamente.[5]

Organización territorial[editar]

Las subdivisiones principales del país fueron las provincias, establecidas desde la elevación del Brasil en imperio en 1822 hasta su final en 1889.

El 28 de febrero de 1821, las provincias se establecieron en el Reino del Brasil en sustitución de las capitanías que estaban en vigor en ese momento.

En 1834 Río de Janeiro no era parte de provincia alguna, pues fue nombrada capital imperial y municipio neutral.

Economía[editar]

El período de mayor seguridad económica y financiera de Brasil fue el reinado de Pedro II, pues la política económica se basaba en la búsqueda del equilibrio de las cuentas del estado, tanto del imperio como de las provincias y municipios[6] Brasil entró en un periodo de gran desarrollo y progreso, transformándose en un país más avanzado financieramente que muchas naciones europeas.[7]

En 1844 surgió la primera tarifa aduanera, que tenía como objetivo la protección de las pocas manufacturas nacionales entonces existentes y el incremento de otras, posibilitando un gran avance para la industria brasileña.[8]

En 1850 existían 50 fábricas, con un capital superior a 7.000.000.000 Réis (moneda brasileña). En 1889, había 636 establecimientos industriales, con 400.000.000.000 Reis de capital, con 54.000 trabajadores y presentando una producción anual por valor de 500.000.000.000.[8] La producción anual brasileña era de 50.000.000.000 Reis en 1840. En 1889 era de 500.000.000.000.[8]

Moneda de 100 réis de 1871.

La principal actividad ecónomica consistía en la agricultura para exportación a Europa, concentrándose en la producción de azúcar, café, cacao y algodón, siendo que los productos derivados del ganado vacuno (carne y cueros) se dedicaban principalmente al comercio internacional con Uruguay y Argentina. La minería, casi la única actividad económica estimulada durante el periodo colonial portugués, siguió practicándose pero quedó muy postergada por la amplia demanda de productos agrícolas y la extinción de numerosos yacimientos mineros. La industria local estaba poco desarrollada pese al proteccionismo practicado por el gobierno imperial, particulamente bajo el reinado de Pedro II.

La economía del Imperio de Brasil se dedicaba así principalmente a la exportación de materia prima consistente en productos agrícolas tropicales, siendo esta actividad auspiciada por el capital extranjero (predominantemente británico) establecido en el país; el comercio a gran escala también estaba dominado por capitales foráneos, mientras los empréstitos contraídos en Europa financiaban el desarrollo de ferrocarriles; aún así desde 1850 se gestó un capitalismo local por parte de empresarios brasileros que crearon nuevas redes comerciales y bancarias, como fue el caso del Vizconde de Mauá, principal financista brasileño de la época imperial. Un rasgo típico de los últimos años del Imperio fue que aumentó muchísimo la importancia económica de las regiones meridionales (São Paulo, Río Grande do Sul, Minas Gerais) en detrimento de las regiones del nordeste (Bahía, Pernambuco) con agricultura poco intensiva y crónicamente afectadas por sequías que hacían inviable el cultivo a gran escala de productos exportables.

En 1840 el presupuesto del gobierno brasileño era de apenas 16 millones anuales, mientras que al final del Imperio, en 1889, era de 153 millones.[9] El crecimiento presupuestal brasileño entre 1829 y 1889 fue superior a ocho veces. En comparación, solamente los Estados Unidos poseían una tasa de crecimiento semejante, mientras que el Reino Unido, fue dos veces y media entre 1830 y 1880 y en Francia, entre 1850 e 1890, tres veces y media.[10] Durante el Imperio, Brasil poseía el octavo mayor presupuesto del mundo, por detrás solamente de Austria, España, Estados Unidos, Francia, Prusia, Reino Unido y Rusia.[7]

Demografía[editar]

Estimación de la población de Brasil en los años 1860:[11]

Provincia Capital Población Esclavos Ejército
y policía
Guardia Nacional
Municipio Neutro[12] Río de Janeiro 400.000 50.000 10.000
Amazonas[13] Manaos 70.000 5.000 2.700
Pará[14] Belém do Pará 250.000 15.000 1.000 23.000
Maranhão[15] São Luís 400.000 70.000 1.000 28.000
Piauí[16] Teresina 175.000 10.000 650 20.000
Ceará[17] Fortaleza 486.000 30.000 286 40.000
Río Grande del Norte[18] Natal 210.000 20.000 100 20.000
Paraíba[19] João Pessoa 260.000 5.000 400 21.000
Pernambuco[20] Recife 1.180.000 250.000 1.600 42.000
Alagoas[21] Maceió 250.000 45.000 429 25.000
Sergipe[22] Aracaju 250.000 50.000 200 2.000
Bahía[23] Salvador de Bahía 1.200.000 250.000 2.400 110.000
Espírito Santo[24] Vitória 55.000 10.000 223 6.000
Río de Janeiro[25] Niterói 850.000 200.000 2.400 43.000
São Paulo[26] São Paulo 800.000 60.000 679 40.000
Paraná[27] Curitiba 105.000 20.000 388 8.000
Santa Catarina[28] Florianópolis 120.000 15.000 100 9.000
Río Grande del Sur[29] Porto Alegre 392.725 77.416 1.600 42.991
Minas Gerais[30] Ouro Preto 1.350.000 150.000 1.000 75.000
Goiás[31] Goiânia 200.000 15.000 300 13.000
Mato Grosso[32] Cuiabá 80.000 10.000 5.000
Brasil Río de Janeiro 9.083.725 1.357.416

Grupos étnicos[editar]

Este mapa muestra los grupo étnico predominante en el Imperio del Brasil: púrpura:mestizos; blanco:marrón; mulatos:verde; blanco:deshabitada. El 80% de la población vivía en litoral.[33]

Cuatro grupos étnicos eran reconocidos en el Imperio: blanco, negro, marrón o pardo e indígena.[34] El término pardo es una denominación usada por los brasileños multirraciales que todavía se utiliza oficialmente,[35] [36] aunque algunos estudiosos prefieren el término mestizo, y es una categoría amplia que incluye caboclos (descendientes de blancos e indígenas), mulatos (descendientes de blancos y negros) y cafuzos (descendientes de negros e indígenas).[37]

Los mestizos cafuzos formaban la mayoría de la población en el norte, noreste y centro-oeste.[38] [39] [40] Una gran parte de la población mulata vivía al este de la costa noreste, desde Bahía a Paraíba,[41] [42] pero también estuvieron presentes en el norte de Maranhão,[43] [44] al sur de Minas Gerais,[45] al este de Río de Janeiro y en el Espírito Santo.[41] [45] Los cafuzos formaban el menor y más difícil de distinguir de los subgrupos de mestizos, ya que los caboclos y mulatos de la selva virgen del noreste también se clasificaron en esa categoría. Estos grupos se pueden todavía encontrar en las mismas áreas actualmente.[38]

Grupos étnicos de Brasil (1872 y 1890)
Años Blancos Pardos Pretos Indígenas Total
1872 38.1% 38.3% 19.7% 3.9% 100%
1890 44.0% 32.4% 14.6% 9% 100%

Los brasileños brancos eran descendientes de los colonos portugueses originales. Desde la década de 1870 este grupo étnico también llegó a incluir a otros inmigrantes europeos: en su mayoría italianos, españoles y alemanes. Aunque los blancos se podían encontrar en todo el país, eran el grupo mayoritario en la región sur y la provincia de São Paulo.[39] También hicieron una parte significativa (40%) de la población de las provincias nororientales de Ceará, Paraíba y Río Grande del Norte.[39] Los negros brasileños eran de ascendencia africana subsahariana y vivían en las mismas zonas que los mulatos. La mayoría de la población de las provincias de Río de Janeiro, Minas Gerais, Espirito Santo, Bahía, Sergipe, Alagoas y Pernambuco (las cuatro últimas con el porcentaje más bajo de los blancos en todo el país, menos del 30% en cada uno) se componían de negro y pardos.[39] Los pueblos originarios de Brasil se encontraban principalmente en Piauí, Maranhão, Pará y Amazonas.[39]

Debido a la existencia de diferentes grupos raciales y culturales, Brasil se desarrolló en el siglo XIX como una nación multiétnica. Sin embargo, este dato es problemático, ya que no hay datos demográficos disponibles para los años anteriores a 1872. El primer censo nacional oficial fue redactado por el gobierno este año y demostró que, de 9.930.479 habitantes, el 38,1% eran blancos, el 38,3% marrones, 19.7% negros y 3.9% indígenas.[34] El segundo censo nacional oficial en 1890 mostraron que en una población de 14.333.915, 44% eran blancos, el 32,4% mulatos, 14,6% negros y 9% indígenas.[34]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «¿Cuánto territorio ha perdido Colombia en diferendos limítrofes?». Periódico La Vanguardia. Consultado el 19 de agosto de 2013.
  2. «Así perdimos Panamá, Los Monjes, Tabatinga, La Pedrera». Revista Portafolio. Consultado el 19 de agosto de 2013.
  3. «¿Cómo ha perdido el territorio Colombia?». Soy Periodista. Consultado el 19 de agosto de 2013.
  4. «Los 9 países sudamericanos que más territorio han perdido». Kemados. Consultado el 19 de agosto de 2013.
  5. «¿Qué siente al saber que hemos perdido más de la mitad de nuestro territorio? ¿Qué le dicen el exterior?». Consultado el 19 de agosto de 2013.
  6. ViANNA, Hélio, História do Brasil, Melhoramentos, 1994
  7. a b LYRA, Heitor, História de Dom Pedro II, 1º volume, Universidade de São Paulo, 1977
  8. a b c VIANNA, Hélio, História do Brasil, Melhoramentos, 1994
  9. CALMON, Pedro, História da Civilização Brasileira, Senado Federal, 2002
  10. CARVALHO, José Murilo de, Teatro das Sombras, Relume-Dumara, 1996
  11. William Scully (1868). Brazil. Londres: Trübner & company, pp. 146-147
  12. Scully, 1868: 151
  13. Scully, 1868: 357
  14. Scully, 1868: 274
  15. Scully, 1868: 227
  16. Scully, 1868: 294
  17. Scully, 1868: 287
  18. Scully, 1868: 299
  19. Scully, 1868: 368
  20. Scully, 1868: 198
  21. Scully, 1868: 318
  22. Scully, 1868: 362-363
  23. Scully, 1868: 345
  24. Scully, 1868: 267
  25. Scully, 1868: 331
  26. Scully, 1868: 306
  27. Scully, 1868: 234
  28. Scully, 1868: 255
  29. Scully, 1868: 247-248
  30. Scully, 1868: 262
  31. Scully, 1868: 215
  32. Scully, 1868: 189
  33. Baer, 2002, p. 341.
  34. a b c Ramos, 2003, p. 82.
  35. Coelho, 1996, p. 268.
  36. Vesentini, 1988, p. 117.
  37. Véase:
  38. a b Ramos, 2003, p. 84.
  39. a b c d e Vainfas, 2002, p. 133.
  40. Barsa 1987, Vol 4,, pp. 254–255, 258, 265.
  41. a b Moreira, 1981, p. 108.
  42. Azevedo, 1971, pp. 74–75.
  43. Barsa 1987, Vol 10,, p. 355.
  44. Azevedo, 1971, p. 74.
  45. a b Azevedo, 1971, p. 161.

Enlaces externos (en portugués)[editar]