Ejército Popular Republicano
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| Ejército Popular de la II República Española | |
|---|---|
Escudo del Ejército de Tierra |
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| País | |
| Tipo | Ejército |
| Función | Seguridad exterior y defensa militar del país. |
| Acuartelamiento | ocho regiones militares en la Península, dos comandancias generales en Ceuta y Melilla, y dos capitanías generales en las Islas Canarias e Islas Baleares. |
| Equipo | véase Materiales del Ejército de Tierra de España |
| Comandantes | |
| Comandantes de renombre |
José Miaja Vicente Rojo Lluch Enrique Líster Juan Modesto *Segismundo Casado Cipriano Mera Ignacio Hidalgo de Cisneros Enrique Castro Delgado Manuel Tagüeña Etelvino Vega *Hernández Saravia |
| Insignias | |
| Símbolo de identificación |
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| Cultura e historia | |
| Marcha | Himno de Riego |
| Batallas/guerras | Batalla de Guadalajara, Batalla del Jarama, Batalla de Madrid, Batalla de Teruel, Batalla del Ebro, Batalla de Brunete. |
El Ejército Popular de la República (EPR) de la Segunda República Española, fue la denominación escogida para el Ejército de Tierra de las Fuerzas Armadas Españolas tras la disolución de las milicias de voluntarios formadas entre julio y agosto de 1936 para hacer frente al golpe de estado iniciado el 17 de julio.
En octubre de 1936 el gobierno de la nación procedió a la reconstrucción de sus fuerza armadas sobre la base de las unidades y cuadros militares que habían permanecido leales al tiempo que refundía las milicias en unidades regulares del nuevo ejército. El pronunciamiento militar del 17 y 18 de julio de 1936 había triturado la estructura del ejército español y tras ser sofocada la sublevación en una parte del territorio nacional, el conflicto derivó rápidamente hacia una guerra abierta. El gobierno presidido por José Giral intentó crear un ejército de voluntarios sobre la base de las unidades leales y con mandos profesionales, pero la realidad y la urgencia de la guerra, la atomización de los cuadros de mando y las formación de milicias populares sobre la base de partidos dificultó el proyecto. En el Ministerio de la Guerra se formó una Inspección General de Milicias que intentó impulsar el proyecto y, en todo caso, dar cuerpo a las unidades de milicias que se se creaban continuamente y coordinarla y avituallarlas correctamente; esta tarea fue coordinada por el Coronel de Artillería Juan Hernández Saravia y un equipo de oficiales profesionales como Luís Barceló, Antonio Cordón, José Martín-Blazquez y otros muchos. Al producirse el cese del General Castelló, el coronel Hernández Sarabia pasó a ser el nuevo Ministro de la Guerra. En Agosto de 1936, la intervención militar de Alemania y de Italia en la Guerra Civil Española permitió romper el bloqueo del Estrecho de Gibraltar que mantenían las fuerzas navales de la República Española.
La Armada Republicana atacada por la aviación italiana y alemana y obligada a operar con base en Málaga y Cartagena sin poder repostar en Gibraltar o Tánger, no pudo impedir el puente aéreo que llevó a las unidades sublevadas del Ejército de África a la península. Estas unidades mercenarias (Legión Española, y Fuerzas de Regulares indígenas bajo el mando de oficiales sublevados, derrotaron a los grupos de soldados, milicianos y paisanos que encontraron a su paso y avanzaron hacia Madrid. La toma de Talavera a finales de agosto de 1936 abrió el camino de la capital e hizo ver al gobierno de la República española que el peligro de una derrota militar era real y que el sistema de milicias no era operativo para oponerse a los militares sublevados. Las derrotas militares sufridas en agosto ante el Ejército de África crearon una crisis de gobierno. Se formó un gobierno de unidad sobre la base de todas las fuerzas democráticas representadas en las Cortes y con presencia de las organizaciones sindicales (CNT y UGT) que estaban constituyendo la base misma del nuevo ejército popular. Francisco Largo Caballero, nuevo presidente del gobierno asumió la tarea de defender a la República Española y derrotar a los rebeldes, y llamó a su gabinete de amplia base parlamentaria y ciudadana Gobierno de la Victoria.
Contenido |
[editar] Historia
[editar] Orígenes
La formación del Ejército Popular Regular (EPR) fue la primera de las tareas emprendida por el nuevo Gobierno de la Victoria, compuesto por todos los partidos del Frente Popular y los sindicatos CNT y UGT. La reestructuración comenzó por el propio ministerio de la Guerra que desapareció y dio paso al Ministerio de la Defensa Nacional, cartera asumida por el propio presidente. El 16 de octubre de 1936 se publica en la Gaceta de la República la orden de creación del nuevo Ejército Popular Regular y la militarización de las milicias hasta entonces existentes.
Las milicias del Ejército habían estado organizadas hasta ahora a voluntad de sindicatos y partidos políticos, principalmente por la coalición del Frente Popular (véase el Quinto Regimiento comunista o las Milicias Confederales anarquistas) y sin coordinación eficaz entre sí. En un principio se había asalariado a todo miliciano con diez pesetas mensuales pero el Gobierno seguía sin tener control real sobre el Ejército, desvanecido tras el inicio de la guerra.
El 16 de octubre se creó también el Comisariado de Guerra. Los comisarios políticos tenían como misión dar moral a los soldados en todas las unidades y asegurar su cooperación con los oficiales de alto grado (en los que muchos milicianos republicanos no confiaban). El 18 de octubre de 1936 se crearían las seis primeras brigadas mixtas (organizaciones que irían sustituyendo a las columnas y a las milicias). La primera (dirigida por el coronel comunista Enrique Líster), la segunda (dirigida por Jesús Martínez de Aragón), la tercera (por José María Galán), la cuarta (por Eutiquiano Arellano), la quinta (por Fernando Sabio) y la sexta (por Miguel Gallo Martínez). También se organizarían las XI y XII Brigadas Internacionales con los combatientes voluntarios de todo el mundo entrenados en Albacete. Pronto se organizarían más brigadas que encuadrarían a unos ochenta mil hombres a principios de noviembre.
Hasta el 30 de octubre no se movilizaría a toda la población masculina de entre 20 y 45 años al Ejército. La llegada de tanques y aviación soviética sirvió para abastecer de armas al creciente Ejército republicano. Aún así sería fácil encontrar a chicos de hasta 16 años en el frente afiliados a las Juventudes Socialistas Unificadas.
Pero durante los combates en la Sierra de Madrid y el avance franquista serían las milicias las que contendrían al invasor mientras se fraguaban las brigadas mixtas y el Ejército Popular. La primera y tercera brigada mixta entrarían en combate precipitadamente en la Batalla de Madrid dónde partidos y sindicatos movilizaron a todos sus miembros a alistarse al ejército (formándose batallones de milicianos cómo peluqueros o ferroviarios que nunca habían tocado un fúsil antes y que debido a la escasez de armas tendrían que esperar frecuentemente a la caída de un compañero para coger un arma). Por ésta época aunque ya hubiese pensado un mando único y una regularización del ejército aún habría una mezcla de estas brigadas mixtas "entrenadas" y batallones de combatientes recién alistados sin experiencia, muchos de ellos formados por milicianos del comienzo de la guerra.
[editar] Transcurso de la guerra
Durante los primeros meses de lucha en 1936 y en muchos casos incluso en más avanzado éste los soldados no recibían ropa ni armas o balas suficientes o de buena calidad. Sólo la comida y el sueldo (que podían cobrar las familias de los combatientes en las ciudades) estaban casi asegurados.
No será hasta 1937 que la reorganización de las fuerzas republicanas sea completa, agrupando unidades armadas como las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MOAC), las milicias de las Juventudes Socialistas Unificadas, el Quinto Regimiento comunista y los milicianos de origen anarquista y comunista. En frentes como los de Aragón los anarquistas se resistieron en un principio a abandonar el modelo de milicias y a encuadrarse bajo un poder único.
En la Batalla del Ebro el ejército republicano alcanzaría su máxima organización y su máxima operatividad (llegando a movilizar a la "quinta del biberón", la generación de 18 años). Luego las brigadas internacionales se retirarían y los franquistas frenarían la ofensiva del Ebro. El Ejército Popular se disolvió en torno a finales de marzo de 1939 y sus milicianos entregaron las armas a soldados franquistas siendo muchos de ellos (sobre todo los oficiales, voluntarios) apresados y fusilados. Otros formarían una pequeña resistencia en montañas de Toledo y Pirineos que acabaría desapareciendo.
[editar] Organización
La organización del ejército se producía en brigadas mixtas que contenían cuatro batallones (que solían organizarse según sindicatos y partidos políticos en un primer momento). Cada batallón estaba formado por varias compañías. Las brigadas mixtas no solían exceder el número de 4000 combatientes y conforme avanzase la guerra se organizarían en regimientos, divisiones, cuerpos de ejército y Ejércitos. Muchos de los combatientes voluntarios extranjeros se encuadrarían en brigadas internacionales bajo bandera republicana y estrella roja de tres puntas.
[editar] Dirigentes
- José Miaja
- Vicente Rojo Lluch
- Enrique Líster
- Juan Modesto
- Segismundo Casado
- Cipriano Mera
- Ignacio Hidalgo de Cisneros
- Enrique Castro Delgado
- Manuel Tagüeña
- Etelvino Vega
- Hernández Saravia
[editar] Unidades Militares
- Brigada mixta
- Brigadas internacionales
- Milicias de la CNT
- Quinto Regimiento
- Batallón de Líster
- Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas
[editar] Batallas
- Batalla del Jarama
- Batalla de Guadalajara
- Batalla de Madrid
- Batalla de Teruel
- Batalla del Ebro
- Batalla de Brunete
[editar] Referencias y notas
[editar] Enlaces externos
- Página web dedicada al conflicto
- Brigadas Mixtas del Ejército Popular
- Escalilla del Arma de Infantería del Ejército Popular a 1 de julio de 1938

