Milicias confederales
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Las milicias confederales fueron una milicia popular, organizada durante la Guerra Civil Española por la CNT y FAI, que tuvo un importante papel en la Revolución Española de 1936. Tras el alzamiento del ejército del 18 de julio de 1936 se formaron, en las zonas donde fracasó la sublevación, grupos armados de voluntarios civiles organizados por los partidos políticos y los sindicatos que se unieron a los restos de las unidades regulares del ejército y las fuerzas de seguridad estatales que permanecieron fieles a la República:[1]
La formación típica de estas milicias espontáneas fue la columna. Importante señalar que la mayoría de los integrantes de las columnas eran anarquistas, los cuales eran antimilitaristas (muchos incluso habían sido insumisos al servicio militar) pero la situación bélica les abocó a ingresar en las milicias.
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[editar] Comité Central de Milicias Antifascistas
El 21 de julio de 1936 se crea en Barcelona una organización a la que se llama Comité Central de Milicias Antifascistas de Cataluña y en la que participan las distintas facciones republicanas y sindicales, teniendo mucho peso en ella la CNT-FAI.
En dos meses, el comité consiguió organizar a 20.000 milicianos que se repartían en un frente de 300 kilómetros.
[editar] Las columnas
[editar] Origen de la columna como formación de combate popular
Las guerrillas castellanas de la Guerra de Sucesión Española (1701-1715) y la guerra de guerrillas en la frontera luso-extremeña entre 1641 y 1668 pudieron ser ejemplos tempranos de la utilización de columnas en conflictos armados. [cita requerida]
Durante la Guerra de la Independencia Española se formaron columnas como conglomerados que agrupaban diversas fuerzas militares regulares o de civiles y servicios de una escala modesta. Las columnas por su movilidad y autonomía constituyeron una forma básica de organización para la guerra de guerrillas.[2]
[editar] Organización
Las columnas de los anarquistas se organizaban bajo principios asambleístas y las decisiones se tomaban a través de la democracia directa, evitándose de esta forma las jerarquías de mando. Las milicias del POUM —un partido marxista revolucionario marcadamente antiestalinista y que se convirtió en el principal aliado de los anarquistas— se organizaban de una forma semejante.
La unidad de combate más sencilla eran veinticinco individuos que formaban un grupo o pelotón, con un delegado de grupo elegido por democracia directa y revocable en todo momento. Cuatro grupos formaban una centuria con un delegado de centuria y cinco centurias una agrupación o batallón con su correspondiente delegado. La suma de las agrupaciones existentes daba lugar a la columna.
Un comité de guerra asesorado por un consejo técnico-militar coordinaba las operaciones de la columna. Al frente del comité de guerra se encontraba el delegado general de la columna. Todos los delegados de todos los escalafones carecían de privilegios y de mando jerárquico.
Abel Paz, cuenta en Durruti en la Revolución española como era la organización de la Columna Durruti:
Consejo Técnico-militar. Estaba constituido por los militares (oficiales) que había en la Columna. Su representante era el comandante Pérez Farras. y la misión de este consejo era asesorar al Comité de Guerra. No disponía de privilegio alguno ni jerarquía de mando.
Grupos Autónomos. El Grupo Internacional (franceses, alemanes, italianos, marroquíes, ingleses y americanos) , que llegó a contar con unos 400 hombres. Su delegado general, enlazando con el Comité de Guerra, era el capitán de artillería francés llamado Berthomieu, que morirá en septiembre en una acción de guerra.
Los grupos o pelotones eran flexibles pudiendo variar el número de milicianos encuadrados en ellos y por lo tanto la cantidad de grupos incluidos en cada centuria:
El sistema favorecía la rápida formación de unidades:[3]
Las centurias se componían de cien individuos.
[editar] Columnas célebres
| Nombre | Delegado general |
|---|---|
| Aguiluchos | Miguel García Vivancos |
| Ascaso | Gregorio Jover |
| Del Rosal | Francisco del Rosal Rico |
| Durruti | Buenaventura Durruti |
| Hierro | José Pellicer |
| Sur-Ebro | Antonio Ortiz Ramírez |
| Tierra y Libertad | Germinal de Souza |
Cortesía del Ateneo Virtual de A las barricadas.
[editar] Los Aguiluchos
La Columna Los Aguiluchos de la FAI fue la última de las grandes columnas anarcosindicalistas catalanas. Posteriormente saldrían más milicias de Cataluña, pero ya no lo harían en forma de columna sino de unidades de refuerzo de las columnas existentes. En realidad se había previsto que esta columna fuera una unidad grande —de unos 10.000 combatientes— pero finalmente acabó siendo un refuerzo de la Ascaso —con unos 1.500 milicianos con 200 milicianas— y pasó a ser una columna autónoma. Organizada en los cuarteles Bakunin de Barcelona, fue enviada al frente de Huesca (su cuartel general estaba en Grañén) el 28 de agosto. Salieron al frente de la columna García Oliver y García Vivancos con el capitán José Guarner como consejero militar. Ya en septiembre su jefe, García Vivancos, estaba de acuerdo con la militarización de la columna. Posteriormente se tuvo que enviar un grupo a casa debido a su oposición a militarizarse. La columna se convirtió en la 125 BM y participó en las batallas de Belchite y Fuentes del Ebro, así como en la defensa de Cataluña, pasando a Francia tras la derrota.
[editar] Durruti
La Columna Durruti salió de Barcelona el 25 de julio, formada por unos 2.500 milicianos, y se dirigió directamente hacia Zaragoza, teniendo como objetivo la recuperación de la ciudad. Tuvo un primer combate en Caspe, y cuando ya se encontraba a escasamente 22 km de la ciudad de Zaragoza, los mandos decidieron frenar el avance por miedo a verse aislados y rodeados. A partir de ese momento la columna quedó con escasos suministros y no pudo lanzar un nuevo ataque, por lo que se dedicó a la consolidación del frente defensivo, así como a tareas de propagar y construir la revolución por tierras de Aragón. Instaló su cuartel general en la localidad de Bujaraloz, Zaragoza.
En noviembre Durruti fue llamado para colaborar en la defensa de Madrid, pero no se le permitió llevarse más que a una parte de la columna (unos 1.400 sobre más de 6.000 milicianos). Finalmente la columna fue diezmada en Madrid y Durruti murió allí por un disparo a quemarropa de origaen desconocido (ver http://lacomunidad.elpais.com/leyendasdelaguerra/2008/7/11/la-muerte-durruti) el 20 de noviembre. Le sustituyó al frente de la Columna Durriti Ricardo Sanz, que acabó aceptando la militarización de la misma, convirtiéndose así en la 26ª División del Ejército Popular Republicano (constituida por las Brigadas mixtas números 119, 120 y 121). Esta división combatió en la batalla de Belchite y en la defensa de Cataluña en enero de 1939.
Posteriormente sus miembros pasaron por los campos de concentración franceses y algunos fueron incorporados a la fuerza en el Ejército francés, siendo los primeros en entrar en París en 1944 para liberar la ciudad. El primer tanque que entró en la capital francesa tras la ocupación nazi se llamaba "Guadalajara", dentro del cual había diversos miembros de esta Columna anarquista. Se trataba de la 9ª Compañía blindada (conocida por su nombre en español La Nueve), de la 2ª División blindada de la Francia Libre.
[editar] Sur-Ebro
La columna "Sur-Ebro", también llamada "Roja y Negra", delegada por el ebanista Antonio Ortiz Ramírez (miembro del grupo "Nosotros"), con el teniente coronel de Infantería Fernando Salavera como consejero militar, saldría de Barcelona el 24 de julio de 1.936 por carretera, con unos 2.000 hombres, bastantes de los cuales eran ex-soldados y clases del Regimiento nº 34, y tres baterías de artillería. Su primer objetivo, Caspe, dominada por una compañía de la Guardia Civil y unos 200 falangistas aragoneses, bajo el mando del capitán Negrete. Tras vencer la tenaz resistencia del enemigo, los milicianos, que perdieron unos 250 compañeros, ocuparon la villa, siguiendo hacia Alcañiz, que fue tomada tras breves combates, Entonces, la columna se subdividió: una parte de ella quedó situada en la línea Híjar-Escatrón y la otra se dirigió hacia Belchite, ante cuya población quedó atrincherada tras ocupar Sástago, La Zaida y Azaila.
A primeros de septiembre, a la unidad de Ortiz se le agregó una pequeña columna: la de Carod-Ferrer, que acababa de ocupar el pueblo natal de Goya, Fuendetodos, y se parapetó ante Villanueva de Huerva, Saturnino Carod Lerín, aragonés de raíz, era un destacado dirigente anarcosindicalista barcelonés, mientras que su "asesor técnico" era el teniente de la Benemérita José Ferrer Bonet. Junto a este grupo se encontraba también otra partida, la columna Hilario-Zamora,[4] que como jefe civil dirigía el anarquista Hilario Esteban y como jefe militar el capitán de infanteria del regimiento de Almansa 15 Sebastián Zamora, junto al capitán Santiago López Oliver. Esta columna procedía de Lérida. Estos dos grupos acabaron por unificarse con la Columna "Ortiz". Lo que también hicieron poco después los 600 soldados llegados de Tarragona, al mando del coronel Martínez Peñalver, al decidir éste su vuelta a Barcelona, por no entenderse según él, con el anarquista Ortiz. Recibirían también refuerzos de algunas columnas valencianas.
El General Pozas, jefe del Ejército del Este, decidió quitar a Ortiz del mando de la 25 división, y situó en su lugar a García Vivancos en el verano de 1937 después de las batallas de Belchite (23 de agosto - 6 de septiembre) y Fuentes de Ebro, donde encontró que Antonio Ortiz era poco cooperativo.
[editar] Tierra y Libertad
Tras la Columna comunista catalana "Libertad", llegada a mediados de octubre del 36, llegaría a la capital madrileña la columna "Tierra y Libertad" con mil quinientos voluntarios, bajo la responsabilidad de Federica Montseny y por Diego Abad de Santillán. Su delegado fue el portugués Germinal de Souza. La columna libertaria se formó con voluntarios procedentes de la malograda expedición a Mallorca. Sin embargo, al parecer, la columna se formó a espaldas del Comité Central de Milicias. Al parecer y según el testimonio de García Oliver, la formación de esta columna fue motivo de roces y de enfrentamientos entre los dirigentes de la CNT en el Comité Central de Milicias.
[editar] Columna de Hierro
Tras el levantamiento fascista del 18 de julio, el grupo "Nosotros", formado por los anarquistas valencianos José Pellicer, Segarra, Cortés, Rodilla y Berga se convertiría en el impulsor principal de la Columna de Hierro, junto a personas de la talla moral y revolucionaria de Rafael Martí ("Pancho Villa"), Francisco Mares, Diego Navarro o Pedro Pellicer, hermano de José Pellicer.
La Columna de Hierro colaboró con los campesinos de las poblaciones en las que se desplegó, mostrándoles la manera de ser libres. Las primeras experiencias de comunismo libertario tuvieron lugar al calor del combate de los milicianos. Más que ninguna otra, ni siquiera la Columna Durruti, la Columna de Hierro actuó a la vez como milicia de guerra y como organización revolucionaria : levantó actas de sus asambleas, publicó un diario (« Línea de Fuego »), publicó manifiestos y lanzó comunicados, porque necesitaba explicar sus acciones en la retaguardia y justificar sus movimientos y sus decisiones ante los trabajadores y los campesinos. Una organización tal predica con el ejemplo y deja constancia de él. Esa fue su principal particularidad que Burnett Bolloten rescató en su libro El Gran Engaño.[5]
La Columna de Hierro se convirtió en el referente de aquellas personas que creían que la Revolución se había de llevar hasta sus últimas consecuencias tanto en el frente como en la retaguardia. José Pellicer fue el mayor oponente a la militarización de las columnas y a la burocratización de las organizaciones libertarias.
La militarización de la Columna de Hierro, su conversión en 83 Brigada Mixta, de la que fue comandante José Pellicer, la traición o abandono de los postulados libertarios de la mayoría de los responsables de la CNT y la FAI en aras de las circunstancias y del posibilismo, llevó a Pellicer a un enfrentamiento encarnizado con la dirección de ambas organizaciones. Desde la revista y editorial Nosotros intentó reforzar a contracorriente el pensamiento anarquista, proyecto truncado por su detención y posterior ingreso en las prisiones del SIM (servicios secretos de la República).
Un miliciano de la Columna de Hierro escribió en marzo de 1937 un célebre manifiesto de protesta contra las compromisiones de las organizaciones anarquistas con el gobierno republicano y contra la militarización de las milicias. [1]
[editar] Los "tiznaos"
Ante la escasez de medios y materiales para el combate, se recurrió a proteger con planchas de acero de diferentes grosores algunos vehículos como camiones, autobuses o maquinaría agrícola que empezaron a ser conocidos como "tiznaos" por sus colores de camuflaje. El blindaje de estos vehículos acorazados improvisados no solía ser muy eficaz. En algunas ocasiones los "tiznaos" incluían colchones como medida de protección. A veces, al querer instalar a los vehículos planchas de un mayor grosor para aumentar la protección, se perjudicaba la maniobrabilidad y la velocidad. Los "tiznaos" más improvisados eran puestos fuera de combate rápidamente. Aquellos que habían sido construidos con más cuidado y contando con más medios técnicos duraban más, llegando algunos a sobrevivir a los tres años de la guerra.[6]
Era común que los "tiznaos" estuviesen llenos de pintadas con el nombre de la columna a la que pertenecían y las siglas de algún sindicato u organización obrera.
[editar] Guerra y revolución
Para la CNT, la FAI y el POUM, y al contrario que el PCE, el PSUC, el PSOE y otras fuerzas republicanas, la guerra y la revolución eran inseparables, como se puede comprobar en estas palabras de Buenaventura Durruti:
A tal efecto las milicias ayudaban e impulsaban la formación de colectividades en los pueblos por donde pasaban. En Aragón se formaron 450 colectividades agrícolas que afectaron a 423.000 personas, las cuales estaban integradas en el Consejo de Aragón. Estas colectividades constituyeron una fuente de apoyo en la retaguardia para las milicias, además de que probablemente suponían el máximo acercamiento al ideal de vida anarquista por el que se había luchado en España desde el último tercio de la centuria decimonónica.[7]
[editar] Militarización de las milicias
Ya durante la Guerra y hasta nuestros días ha sido un asunto polémico sobre el que se ha debatido acaloradamente. Para entender la visión anarquista, desde dentro, de lo que eran las milicias y su oposición a la militarización y a la formación de un ejército tradicional cabe entender el punto de vista que Durruti pone de manifiesto en estas palabras en el verano de 1936:
Finalmente, la militarización de las milicias confederales se llevó a cabo en contra de la voluntad de sus integrantes desde otoño de 1936 -con el gobierno de Largo Caballero y su Decreto de militarización de las Milicias Populares y la aprobación de los dirigentes de la CNT-, hasta entrado 1937, periodo en el que no faltaron numerosos conflictos en torno al asunto. El fundador de la Columna de Hierro, José Pellicer se opuso a los dirigentes de la CNT que habían decidido colaborar con el gobierno. Así, las milicias se convirtieron en regimientos o divisiones de un Ejército regular -el llamado Ejército Popular Republicano-, y los milicianos se convirtieron en soldados. La Revolución estaba en declive. Hasta el final de la guerra, algunos militantes confederales como Gregorio Jover o Cipriano Mera, demostraron grandes cualidades de estratega en la dirección del nuevo Ejército Popular.
[editar] Referencias
- Un "Incontrolado" de la Columna de Hierro, marzo 1937, edición bilingüe español/francés, éditions Champ Libre, París, 1979. [2]
- Miquel Amorós, José Pellicer, el anarquista íntegro. Vida y obra del fundador de la heroíca Columna de Hierro, Virus editorial, Barcelona, 2009. ISBN 978-84-92559-02-2
- Miquel Amorós, La revolución traicionada. La verdadera historia de Balius y Los Amigos de Durruti, Virus editorial, Barcelona, 2003. ISBN 84-96044-15-7
- Burnett Bolloten, El Gran Engaño : las izquierdas y su lucha por el poder en la zona republicana.
- Abel Paz, Durruti en la Revolución española, Fundación Anselmo Lorenzo, Madrid, 1996.
- Abel Paz, Crónica de la Columna de Hierro
- Carlos Semprún Maura (1978). Revolución y contrarrevolución en Cataluña. Barcelona: Tusquets.
- Hans Magnus Enzensberger, El corto verano de la anarquía. Vida y muerte de Durruti, Barcelona, Anagrama, 1998.
[editar] Notas
- ↑ http://www.alasbarricadas.org/ateneo/modules/wikimod/index.php?page=...confederales
- ↑ http://www.sbhac.net/Republica/Fuerzas/EPR/EprB/Columnas.htm
- ↑ http://www.alasbarricadas.org/ateneo/modules/wikimod/index.php?page=...agua
- ↑ ver "La segunda República y la guerra" por Luis Suárez Fernández, Octavio Ruiz Manjón-Cabeza, Tomo XVII pág. 330 Rialp, 1981
- ↑ http://gimenologues.org/spip.php?article366 Dos articulos de Miquel Amorós sobre José Pellicer y la Columna de Hierro
- ↑ http://republicaomuerte.iespana.es/tiznaos.htm
- ↑ http://www.enlucha.org/folletos/guerra.html
[editar] Relacionado
- Confederación Nacional del Trabajo
- Federación Anarquista Ibérica
- Federación Ibérica de Juventudes Libertarias
- Mujeres Libres
- Ateneos libertarios
- Anarquismo en España
- José Pellicer
[editar] Véase también
[editar] Enlace externo
- Milicias y unidades militares confederales, en el Ateneo Virtual de A las barricadas.
- Comentario interpretativo del Pleno de milicias y columnas confederales, por Frank Mintz
- The Spanish Revolution, 1936-39 at Anarchy Now! (English)

