Ceferino Namuncurá

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Beato Ceferino Namuncurá
CeferinoNamuncura.jpg
Beato Ceferino Namuncurá
Nacimiento 26 de agosto de 1886
aldea de Chimpay,
provincia de Río Negro,
Argentina Bandera de Argentina
Fallecimiento 11 de mayo de 1905 (18 años).
Roma,
Italia Bandera de Italia
Venerado en Argentina
Beatificación 11 de noviembre de 2007
Canonización En proceso.
Festividad 20 de diciembre y 26 de agosto.

Ceferino Namuncurá nació en Chimpay en el Valle Medio de la provincia de Río Negro, Argentina, el 26 de agosto de 1886 y murió en Roma, el 11 de mayo de 1905. Es un beato de la Iglesia Católica. Era hijo de un cacique mapuche y cursó el aspirantado de la Orden de los Salesianos de Don Bosco.

Nacimiento[editar]

Nació en Chimpay, el 26 de agosto de 1886, en la provincia de Río Negro, Argentina es el hijo del Cacique Mapuche Manuel Namuncurá y de Rosario Burgos. Ceferino era nieto del gran cacique Calfucurá (Piedra Azul), famoso por haberse convertido a los 70 años en un fino diplomático que logró unificar a las tribus de la patagonia Argentina. Calfucurá se instaló en la región de Salinas Grandes (en el límite de las provincias de Buenos Aires y La Pampa), después de haber desalojado a los vorogas chilenos que la ocupaban anteriormente.[1] El abuelo de Ceferino era un hombre de gran capacidad de liderazgo y de recia personalidad y trató, según sus conveniencias, de tener buenos contactos y relaciones con el Gobierno de Buenos Aires, hizo alianza con Rosas. Al mismo tiempo intentó hacer valer su supremacía en el interior, a través de malones y arreos de ganado. En suma logró unir a las distintas agrupaciones indígenas en una gran Confederación, que llegó a disponer de más de tres mil lanzas. Pero a su muerte, acaecida el 3 de junio de 1873 se inicia la decadencia de la tribu. Don Manuel Namuncurá (padre de Ceferino) cuyo nombre significa garrón de piedra, es el encargado de sucederlo. Durante más de cinco años, Namuncurá logrará con mucho esfuerzo mantener el dominio de un vasto territorio, a pesar de que ya no cuenta con el poderío militar de su padre.[2]

Chimpay es una región situada en el Valle Medio de Río Negro, en la cual abundaron los asentamientos indígenas, aún mucho antes de la Conquista del desierto, considerada como el corredor que comunicaba las altas cordilleras con la llanura pampeana. En lengua mapuche significa , “vado” o “paso”, “meandro” o recodo o algunos lo relacionan con la raíz que indica “lugar donde se aloja”. Esta es la tierra donde arraigaron por varios años Namuncurá y su gente, hasta que tuvieron que emprender camino hacia la precordillera neuquina.

Según algunos, la madre de Ceferino era una cautiva chilena, aunque se ha comprobado por medio de las fotografías que se conservan que muestran a Rosario con rasgos claramente mapuches. Se conoce que hablaba corrientemente la lengua mapuche y que, cuando es abandonada como esposa, busca refugio siempre al amparo de agrupaciones mapuches y nunca intenta integrarse a la convivencia con los indios chilenos huincas.[3] Ceferino crece en un ambiente típicamente mapuche. En la Navidad de 1888 [4] fue bautizado, por el misionero salesiano don Domingo Milanesio, que había mediado en el acuerdo de paz entre los mapuches y el ejército argentino, haciendo posible al padre de Ceferino conservar el título de "gran cacique" para sí, y también el territorio de Chimpay para su pueblo; y su acta de Bautismo se encuentra en la Parroquia de Patagones, a cuya jurisdicción pertenecía todo Río Negro.

En esa época los misioneros pasan raramente por Chimpay, de modo que podemos presumir que Ceferino se nutre de la religión mapuche, durante sus primeros años. Sabemos que se manifiesta como un hijo cariñoso y fiel, capaz de ayudar a sus padres desde muy pequeño. Cuenta la anécdota que a los tres años cae accidentalmente en el río y es arrastrado violentamente por la corriente; progresivamente es devuelto a tierra cuando sus padres desesperaban de volverlo a ver. Este hecho fue considerado siempre por los suyos como milagroso y así transmitido por ellos.

Ceferino en Buenos Aires[editar]

Su padre, siendo el cacique mapuche, fue elevado al rango de coronel de la Nación y lo llevó a Buenos Aires. Don Manuel Namuncurá, decide colocar a Ceferino en una Escuela-Taller de la Marina en El Tigre, donde ingresa como aprendiz de carpintería. Sin embargo, cuando vuelve después de unos días a visitarlo, Ceferino le expresa que no se siente bien en ese ambiente y que, por favor, lo retire. Namuncurá accede a los deseos de su hijo y decide aconsejarse con el Dr. Luis Sáenz Peña. Este le habla de la acción educativa de los salesianos y el Cacique se dirige, entonces, al Colegio Pío IX de Almagro. Allí Ceferino es aceptado e ingresa el 20 de septiembre de 1897. Cuando Don Manuel lo visita algunos días después, Ceferino le demuestra que se siente plenamente feliz y que desea quedarse a estudiar en esa escuela.[5] Paulatinamente, Ceferino se adaptó al ambiente, dedicándose al estudio, aprendió el idioma castellano y el catecismo. El 8 de septiembre de 1898 Ceferino recibió la primera comunión y, el 5 de noviembre de 1899, el sacramento de la confirmación de manos de monseñor Gregorio Romero en la Iglesia Parroquial de San Carlos, donde luego se construyera la actual Basílica María Auxiliadora y San Carlos.[6] . En aquellos años de escuela, Ceferino, aún ejerciendo toda su capacidad de adaptación a la nueva realidad, nunca olvida su ser mapuche. Sigue escribiendo y manteniendo contacto con su padre, su madre y otros miembros de su tribu.

La primera experiencia de dolor fue la autoexclusión de su madre de la tribu. En efecto, Manuel Namuncurá gozaba del privilegio mapuche, de poder convivir con varias mujeres. Cuando decide hacerse cristiano, accede al matrimonio católico y se casa por la Iglesia 12 de febrero de 1900 con Ignacia Rañil. Por lo tanto la madre de Ceferino, fue liberada de su compromiso y se casó con Francisco Coliqueo, de la tribu Yanquetruz. A la muerte de su nuevo esposo, Rosario fue nuevamente aceptada por los Namuncurá. Para Ceferino esto representó una Cruz realmente pesada. El se encontraba profundamente ligado a su madre. Trató por todos los medios de localizarla y luego le escribió, haciéndole sentir su afecto y su solidaridad, según obra en los registros salesianos.[7]

Hacia finales de 1901 aparecen los primeros síntomas de la enfermedad. A mediados de 1902, los superiores deciden enviarlo a Uribelarrea, para ver si los aires del campo lo ayudan a recuperarse. Pero como la enfermedad sigue su curso, los superiores juzgan oportuno enviarlo a Viedma, confiando en que el clima patagónico podría facilitar su recuperación.


La tuberculosis y su regreso a Viedma[editar]

A principios de 1903, su salud se deterioró; por los estudios que le realizaron, se determinó que contrajo tuberculosis. Monseñor Juan Cagliero decidió trasladarlo a Viedma, con la esperanza de que los aires nativos ayudaran a recuperar su salud. El lugar elegido fue el colegio "San Francisco de Sales" de Viedma, comenzó su estudio secundario como aspirante salesiano. Había además un pequeño grupo de aspirantes que recibió con mucha alegría a Ceferino, cuando se enteraron que éste deseaba, también, ser sacerdote salesiano. También aquí se le confía la exigente responsabilidad del sacristán, que Ceferino cumplirá con gran dedicación y mucho esfuerzo. Pero la enfermedad sigue implacablemente su curso. El Padre Evasio Garrone era quien seguía con gran solicitud la salud de Ceferino. No era médico recibido, pero era ampliamente reconocida su capacidad para diagnosticar y tratar enfermedades. Por eso, los comarcanos le tenían una gran confianza. También Don Artémides Zatti se preocupaba por el joven mapuche. Precisamente él, declarando en la Causa de Ceferino, relatará cómo todas las mañanas, según la receta del Padre Garrone, compartían un bife a la plancha, una copita de vino y un pedazo de pan. Y por la tarde, la segunda medicación: un paseo para tomar aire puro, buscar huevos frescos en la chacra y tomar un buen cóctel de huevo batido. Don Zatti, que en ese momento tenía unos veintidós años y también estaba tuberculoso, recuerda que Ceferino le decía: “Qué buenos son nuestros superiores. Nos aman como si fueran nuestro padre y nuestra madre. Vamos a rezar por ellos el Rosario”.[8]


El 19 de julio de 1904, con 17 años, Ceferino fue trasladado a Turín (Italia), por Monseñor Cagliero. Los salesianos pensaron que en ese lugar recuperaría la salud y podría continuar sus estudios de sacerdocio. Inició los estudios en Turín y después ingresó al Colegio Salesiano de Villa Sora, en Frascati. Se dedicó al estudio de tal manera que llegó a ser el segundo de su clase.[9]

A los pocos días de haber llegado, es llevado a visitar al sucesor de Don Bosco, Don Miguel Rúa. Durante su permanencia en Turín, tres son las principales ocupaciones de Ceferino: la oración intensa y contemplativa. Pasa largas horas en el Santuario de María Auxiliadora en adoraciones Eucaristícas.


Roma y el encuentro con el Papa Pío X[editar]

El 19 de septiembre Ceferino viaja a Roma. Allí . El 27 de septiembre de 1904, Ceferino tiene una audiencia con el Papa Pío X, junto con Monseñor Cagliero, los sacerdotes José Vespignani y Evasio Garrone y otros salesianos. Según consta en las actas pontificias, el joven mapuche dijo unas palabras en italiano al Papa y éste le habló muy paternalmente, dándole su bendición a él y a su gente. Y cuando todos se están retirando, después de la audiencia, el secretario privado del papa lo llama aparte y lo conduce al escritorio del Santo Padre, donde éste le aguardaba con una amplia sonrisa. Y el Papa vuelve a saludarlo y le entrega una hermosa medalla como recuerdo de la visita. Ceferino, con su sencillez, con su buen trato, con su educación, con su sabiduría llena de humildad y discreción, los deja admirados a todos. [10]

El 21 de noviembre Ceferino es trasladado a Frascatti. Allí se integra como alumno ordinario y vive momentos de honda soledad. Sigue comunicándose con los suyos y con los salesianos conocidos en Argentina y se aplica al estudio hasta donde le dan las fuerzas. En el Colegio lo recordarán por su espíritu de oración, su piedad eucarística, su llaneza mansedumbre en el trato.


Muerte[editar]

En marzo de 1905, la tuberculosis volvió a afectar la salud de Ceferino, ya no puede asistir a clase. A fin de ese mismo mes lo llevan al Colegio Sagrado Corazón de Jesús y el 28 de marzo es internado en el Hospital Fatebenefratelli los Hermanos de San Juan de Dios, en la Isla Tiberina. Dónde fue atendido por el Dr. José Lapponi, médico personal de los papas León XIII y Pío X. Durante el tiempo en que estuvo internado, en medio de su gran debilidad, sacó fuerzas de flaquezas para escribir a su padre Don Manuel una cariñosa carta, en la que quiere tranquilizarlo con respecto a su salud. Monseñor Cagliero, que había sido su gran apoyo en esos últimos días, le da los últimos sacramentos y lo acompaña hasta el final.

Según la mayor parte de sus biógrafos sus últimas palabras fueron:[11]

¡Bendito sea Dios y María Santísima!; basta que pueda salvar mi alma y en los demás que se haga la santa voluntad de Dios.

La oración, sin embargo, aparece recogida en su correspondencia[12] y según algunos autores fue desplazada a ese momento para subrayar su manera piadosa de morir.[13]


Fallece en silencio el 11 de mayo de 1905. Sus restos son llevados a Campo Verano (cementerio de Roma) por un pequeño grupo de personas. Allí son enterrados en una humilde tumba con una cruz de madera y chapa de latón que llevaba la inscripción de su nombre y la fecha de su fallecimiento.[14]

Devuelta a la patria[editar]

En 1911 un salesiano argentino, el Padre Esteban Pagliere tiene la idea de escribir una obra sobre Ceferino y el Padre Vespignani elabora un cuestionario para recoger datos y testimonios sobre su vida. Le encomiendan al seminarista chileno Víctor Kinast que averigue en qué situación han quedado los restos del joven mapuche. Kinast hace las averiguaciones del caso y se entera de que, si no se provee prontamente a su exhumación, los restos de Ceferino serán colocados en una fosa común. Así fue cómo se realizaron los trámites para rescatar los restos del joven mapuche y en 1924 son repatriados desde Roma a Fortín Mercedes, sur de la Provincia de Buenos Aires. Desde los primeros momentos de su llegada a Argentina, muchísimos peregrinos pasan delante de su tumba para orar y encomendarse a su intercesión.


El 2 de mayo de 1944, se inicia la causa de beatificación y el 3 de marzo de 1957 el papa Pío XII aprobó la introducción de la causa de beatificación de Ceferino Namuncurá. Quince años más tarde, el 22 de junio de 1972, el papa Pablo VI lo declaró venerable, transformándose en el primer argentino que llegó a esa altura de santidad.

La devoción popular a Ceferino Namuncurá se fue difundiendo desde mediados del siglo XX por toda la Argentina. Es así que a fines de los 1960s, ya era muy común encontrar «estampitas» dedicadas a san Ceferino en plena ciudad de Buenos Aires,[15] de este modo, su foto se hizo tan popular que muchas papeletas de propaganda en las cuales ofrecían, y aún ofrecen, sus servicios los plomeros, albañiles y trabajadores de oficios afines tienen impresas el rostro del beato.

En 1992 sus restos fueron trasladados a una sala contigua del Santuario de María Auxiliadora de Fortín Mercedes, por razones de mayor seguridad.

El 7 de julio de 2007, el papa Benedicto XVI firmó el decreto que declaraba a Ceferino Namuncurá beato. [16]

El 11 de noviembre de 2007, el enviado papal, el cardenal Secretario de Estado Tarcisio Bertone, proclamó beato a Ceferino Namuncurá, ante más de 100 000 personas en la ceremonia de beatificación en Chimpay, Río Negro, ciudad natal del joven salesiano.[17] La fiesta religiosa se fijó para el 26 de agosto, fecha de su nacimiento.

Una junta médica del Vaticano consideró que la curación de Valeria Herrera,[18] [19] una joven madre de la Córdoba, Argentina, de 24 años en el año 2000 y afectada por cáncer de útero, fue un milagro por la intercesión de Ceferino Namuncurá. La mujer llegó a poder concebir con posterioridad.[20] Este fue el antecedente que se tuvo en cuenta para su beatificación.[21]


Traslado al departamento Huiliches[editar]

El 12 de agosto de 2009, sus familiares trasladaron sus cenizas a la Comunidad de San Ignacio, en el departamento Huiliches (provincia de Neuquén), a 60 km de Junín de los Andes, bajo el rito de la religión mapuche.[22]

El legado de Ceferino en la cultura argentina[editar]

Se han publicado muchas biografías, álbumes e historietas sobre la vida de Ceferino Namuncurá, y también se han hecho películas, como:

Referencias[editar]

  1. http://aica.org/aica/actualidad/ceferino/ceferino_biografia.html
  2. http://www.dbs.org.ar/salesianos/ceferino/
  3. http://www.dbs.org.ar/salesianos/ceferino/
  4. http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_20071111_zefferino_sp.html
  5. http://www.dbs.org.ar/salesianos/ceferino/
  6. Noriega, Néstor Alfredo (2007). Semblanza de Ceferino Namuncurá (2ª edición). Rosario, Argentina: Ediciones Didascalia. p. 6. ISBN 978-950-787-061-3. Consultado el 21 de diciembre de 2013. 
  7. http://www.sdb.org/es/Santidad_Salesiana/Beatos/Ceferino_Namuncura
  8. http://www.dbs.org.ar/salesianos/ceferino/
  9. http://www.sdb.org/es/Santidad_Salesiana/Beatos/Ceferino_Namuncura
  10. http://www.dbs.org.ar/salesianos/ceferino/
  11. Noriega, Néstor (2000). Semblanza de Ceferino Namuncurá. Rosario: Didascalia. p. 26. 
  12. Pedemonte, Luis (1949). Cartas y escritos de Ceferino Namuncurá - Carta 37. Buenos Aires. p. 46. 
  13. Nicoletti, María Andrea. Ceferino Namuncurá y la construcción de la santidad (PDF). nota 50. p. 6. 
  14. http://www.dbs.org.ar/salesianos/ceferino/
  15. «La santidad como negocio». Revista Panorama (245):  pp. 28. enero 1972. 
  16. «Ceferino Namuncura Beato». C5N (Buenos Aires, Argentina). 7 de julio de 2007. http://www.youtube.com/watch?v=pTlfP9BcgGw. Consultado el 16 de septiembre de 2011. 
  17. «El Papa declaró beato a Ceferino Namuncurá». Clarín. 6 de julio de 2007. http://www.clarin.com/diario/2007/07/06/um/m-01451988.htm. Consultado el 22 de febrero de 2011. 
  18. «El primer beato indígena: Salvó mi vida y no voy a dejar que digan pavadas». Perfil. 11 de noviembre de 2007. http://www.perfil.com/contenidos/2007/11/10/noticia_0050.html. Consultado el 22 de febrero de 2011. 
  19. Radio María Argentina (s/f). «Ceferino Namuncurá». Consultado el 22 de febrero de 2011.
  20. «Argentino es oficializado como el primer beato mapuche». El Mercurio (Santiago, Chile). 9 de noviembre de 2007. http://www.mapuche.info/news/merc071112.html. Consultado el 22 de febrero de 2011. 
  21. Colegio Salesiano Don Bosco de Arequipa (s/f). «Ceferino Namuncurá». Consultado el 22 de febrero de 2011.
  22. «Tras una breve ceremonia, trasladan los restos de Ceferino Namuncurá». Clarín. 12 de agosto de 2009. http://www.clarin.com/diario/2009/08/12/um/m-01977099.htm. Consultado el 27 de agosto de 2009. 

Enlaces externos[editar]