Calfucurá
Juan Calfucurá o Callvucurá (Llaima o entre Pitrufquén y el lago Colico,[1] Región de la Araucanía, Chile, c. siglo XIX - Salinas Grandes, Argentina, 4 de junio de 1873) fue un cacique o lonco mapuche-nguluche del siglo XIX. Su apellido Calfucurá o Callvucurá proviene del mapudungun Kallfükura, 'piedra azul'; de kallfü, 'azul', y kura, 'piedra'.
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Biografía [editar]
Origen [editar]
Según la tradición, nació al oeste de los Andes en Llaima, en el Ngulu Mapu; sin embargo, otra versión sitúa su nacimiento entre Pitrufquén y el lago Colico, en el actual territorio chileno.[1] Calfucurá y su gente eran huilliches aunque esta distinción entre huilliches y mapuches carecía de importancia para aquella época, ya que hacía siglos que los huilliches habían sido asimilados por sus vecinos mapuches, se encontraban totalmente «mapuchizados».[2]
Campañas militares [editar]
Hacia 1830 cruzó los Andes y se radicó en las grandes llanuras pampeanas, llamado por los indios borogas que, habiendo incumplido los acuerdos que tenían con el gobierno de Buenos Aires, recibían constantes reclamos y amenazas por parte del Gobernador Rosas. Estos caciques, especialmente Rondeao y Melín, y tal vez otros como Cañuquir, Cañuillan y otros, pidieron la protección de Calfucurá. Pero cuando éste cruzó los Andes, estos caciques habían parlamentado y acordado la paz con Rosas e impedían que Calfucurá pasara a malonear sobre la Provincia, lo que provocó la ira de Calfucurá al verse traicionado. Y esto agravado aún, cuando trascendió que habían ejecutado en Tandil al Cacique Toriano, muy estimado por Calfucurá que dirigió la venganza contra Rondeao y Melín y los mató a ambos en sus propios toldos ubicados en el paraje conocido como Masallé. La buena relación de Rosas con Calfucurá, recién se dará después de 1841, cuando el feroz chileno se convenció de la imposibilidad de imponerse sobre los huincas. Hasta ese momento, Calfucurá será el más acérrimo enemigo de Rosas, como lo fuera Yanquetruz y Painé (caciques ranqueles)y otros caciques de origen pehuenche huliches, todos chilenos, como en cambio era aliado y trataba a Rosas de hermano el cacique pampa Catriel. Vale recordar que estamos en las postrimerías de lo que los historiadores chilenos dan el llamar “La Guerra a Muerte”, de mapuches y huiliches chilenos entre sí, unos partidarios de los realistas conducidos por los hermanos Pincheira y otros que fueron fieles a los revolucionarios patriotas triunfantes con San Martín y O` Higgins a partir de 1818 y hasta la derrota definitiva de los Pincheira en 1832. Como decimos, recién hacia el año 1841 se produce la pacificación y Rosas entonces le otorga a Calfucurá el rango de coronel del ejército de la Confederación Argentina y entró en alianza con él, como ya la tenía con muchos borogas, pampas, tehuelches y huiliches, firmando un pacto por el que debía recibir anualmente 1.500 yeguas, 500 vacas, bebidas, ropas, yerba, azúcar y tabaco. Estas mercancías eran redistribuidas por él entre sus aliados, particularmente entre los caciques arribados del oeste de la cordillera, que cubrían sus espaldas de un posible ataque de rivales. Debemos destacar que muchos años despúes, dentro de una correspondencia fantasiosa, contradictoria y muchas veces falsa, Calfucurá dice haber llegado a la Argentina llamado por Rosas, lo cual ya vimos que es falso. Ver: "Rosas y sus relaciones con los indios", de Jorge Oscar Sulé, Editorial Corregidor, Editado en 2007. También queda claro en dicho estudio basado en documentos que obran en el AGN, que resultó falsa la noticia que refería el ataque de Masallé como una masacre, lo cual también creyó Rosas. En realidad, quedó demostrado que de tal ataque de Calfucurá resultaron muertos solo Rondeao, Melín y algunos otros que atinaron a empuñar las lanzas, esto el 9 de septiembre de 1834,[3] muriendo Melin, Alun y Callvuquirque, aunque logró escapar Coliqueo. Después de matar a los caciques borogas perdonó a los guerreros indios y notificó a los demás caciques de la región que por la voluntad del dios Guenechén él se había erigido en Jefe Supremo del gobierno de las Salinas Grandes (o cacique general de las Pampas). Esta matanza que logró a traición, ha ensombrecido la memoria de Calfucurá. El evento demuestra que, entre los pueblos habitantes de la Pampa y Patagonia, no había unidad sino un estado de paz armada entre las tribus, que se quebraba al menor indicio de desconfianza. La venganza llevada a cabo por Calfucurá contra los borogas, le permitió a Rosas agrandar la brecha entre los indios de distintas tribus, señalando a Calfucurá como el gran enemigo de los borogas y enemigo del gobierno, alentando a los borogas a unirse contra Calfucurá. Calfucurá formó a partir de 1835 una confederación con base en Chillué o Chilihué ("Nueva Chile" de acuerdo a Estanislao Zeballos,[4] traducción puesta en duda por Magrassi[5] ) en las Salinas Grandes. En 1837 derrotó y mató con mil lanzas al cacique mapuche boroga procedente de la Araucanía, Railef junto a 500 de sus guerreros en el lugar llamado Quentuco sobre el río Colorado, después de que éste había realizado un malón con 2.000 indígenas sobre Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe y regresaba a la Araucanía con 100.000 cabezas de ganado.[6]
NOTA: Estamos corrigiendo algunas referencias del presente documento. No resulta creíble el malón que se le atribuye al Cacique Reylef o Raylef ni el robo de 100.000 cabezas de ganado. Tenemos otras referencias muy distintas de este Cacique boroga. En efecto, pocos años antes, el 15 de dic de 1834, en carta escrita en Tapalqué del Comandante Bernardo Echavarría, le informa a Rosas: "El Casiqe Reylef (también Raylef), es hombre de mucho juicio y muy lavorioso, tiene una chacra bastante grande de maiz, porotos, zapallos, papas y otras porciones de cosas y sus yndios casi todos trabajan sin que ningún vecino de Azul se queje de ellos" // De Raylef que es voroga aunque estuvo asentado en territorio pampa, Rosas siempre hablaba bien de él y de Llanquelén, a quienes ponía como ejemplo. Citado en "Rosas y sus relaciones con los indios", de Jorge Oscar Sulé, pag 259. Archivo General de la Nación, S.X.43..1.2
Dominó Calfucurá un extenso territorio con la mayor parte de la Provincia de Buenos Aires y las de Neuquén, Río Negro, La Pampa, San Luis y el sur de Mendoza,[7] recibiendo el apodo de Emperador de las Pampas.[8] [9] Por su control de las Salinas Grandes del Sur, tenía en su poder tanto un punto estratégico de las "rastrilladas" (rutas comerciales mapuches en las pampas) como el dominio de la sal, sustancia fundamental en esa época para la conservación de la carne.
Durante los años 1840 Calfucurá consiguió el dominio sobre las Pampas, pacto la paz con el gobierno de Rosas en Buenos Aires, se alió con los ranqueles de Painé y con los manzaneros de Valentín Sayhueque, quien hizo la paz con Casimiro Biguá, cacique principal de los tehuelches, lo que dio a Calfucurá el dominio sobre el norte de la Patagonia también.[10] También estableció una alianza con los wenteches (arribanos) de la Araucanía (cacique Quilapán)[11] y por medio de estos con los pehuenches de Purrán, quienes controlaban los pasos cordilleranos.[12] Estas alianzas les permitieron enfrentar por muchos años y con bastante éxito a los ejércitos chileno y argentino y a sus rivales indígenas, nagches o abajinos de Colipí y Coñoepán en la Araucanía y Catriel y Coliqueo en la Pampa.[13]
Caída de Rosas [editar]
A partir del derrocamiento de Rosas, toda la pacificación alcanzada hasta el momento con casi todas las tribus de distintos orígenes, y especialmente con Calfucurá, se pierde irremediablemente por el diferente accionar de los gobiernos que sucedieron al de Rosas. Así, la pacificación de las fronteras y el negocio pacífico de indios, se destruyó por completo y definitivamente, hasta que la Campaña al Desierto final, derrotó a todos los aborígenes, excepto algunas pequeñas comunidades. Aquel mítico soberano de la Pampa, que habìa alcanzado la paz con los huincas, volvió entonces a la barbarie y al azote de los malones hasta su muerte.
Asistió con guerreros a Rosas en la Batalla de Caseros el 3 de febrero de 1852, que culminó con la caída de Rosas y el ascenso del triunfante gobernador de Entre Ríos Justo José de Urquiza. Al día siguiente atacó Bahía Blanca con 5.000 guerreros[14] y robó 65.000 cabezas de ganado.[15] Hizo la guerra al gobierno establecido en la Argentina intermitemente a partir de la caída de Rosas.
Para congraciarse con Urquiza, Calfucurá envió en 1854 a Paraná (capital de la Confederación Argentina) a su hijo Manuel Namuncurá, quien se convirtió al catolicismo. En busca de una alianza con Urquiza, arrasó con 5.000 guerreros la ciudad bonaerense de Azul el 13 de febrero de 1855, causando la muerte de 300 personas, llevándose 150 cautivas y 60.000 cabezas de ganado. Fue perseguido por Bartolomé Mitre, sobre el cual Calfucurá obtuvo la victoria en la Batalla de Sierra Chica (cerca de Olavarría), recibiendo desde entonces el mote de Napoleón del desierto. En septiembre de 1855 derrotó y mató al comandante Nicolás Otamendi junto a 125 de sus soldados en la estancia de San Antonio de Iraola y después saqueó el pueblo de Puntas de Arroyo Tapalqué. Mitre organizó el Ejército de Operaciones del Sur con 3.000 soldados y 12 piezas de artillería al mando del general Manuel Hornos.[16] El 29 de octubre de 1855 Calfucurá derrotó a Hornos en San Jacinto, entre las sierras de San Jacinto y el arroyo Tapalqué, muriendo del lado gubernamental 18 oficiales y 250 soldados. Luego de esta victoria las fuerzas de Calfucurá atacaron los pueblos de Cabo Corrientes, Azul, Tandil, Cruz de Guerra, Junín, Melincué, Olavarría, Alvear, Bragado y Bahía Blanca.[17]
Respecto del ejército de Calfucurá en 1856 era estimado en 6.000 guerreros: 1.500 ranqueles, 2.000 "pampas", 1.000 "chilenos" (seguidores de él mismo y los caciques Cañumil, Quentriel y demás), 800 araucanos (traídos desde el otro lado de los Andes) y 700 pehuenches. Esto es prueba clara del control del cacique de un amplio y variado territorio.[18] Debe mencionarse que Calfucurá jamás recibió el apoyo material de su principal aliado, Valentín Sayhueque, quién se negó a participar de los malones realizados por los otros caciques.[19] En buena medida esto se debió a los esfuerzos de la diplomacia bonaerense de evitar que las numerosas huestes de manzaneros apoyaran a los pampas en su esfuerzo bélico.[20]
Un nuevo gran malón se realizó en junio de 1870. Calfucurá atacó con 3.500 a 6.000 lanceros Tres Arroyos y la arrasó. Luego, en octubre hizo lo mismo en Bahía Blanca, matando medio centenar de criollos, secuestrando numerosas cautivas y robando 80.000 cabezas de ganado.[21]
En marzo de 1872 tras el ataque a las tolderías de los caciques tehuelches Manuel Grande, Gervasio Chipitruz y Calfuquir por el coronel Francisco de Elías, comandante de la frontera sur con el que había firmado un acuerdo de paz en 1870, entró en Veinticinco de Mayo y se llevó a todos los indígenas que se habían rendido al gobierno, por lo que el presidente Domingo Faustino Sarmiento ordenó atacarlo. Calfucurá declaró formalmente la guerra a Sarmiento y saqueó la ciudades de Veinticinco de Mayo, Alvear y Nueve de Julio con 8.000 lanzas, resultando 300 civiles muertos, 500 cautivos y 150.000 a 200.000 cabezas de ganado robadas,[22] pero el 11 de marzo de 1872 fue derrotado en la Batalla de San Carlos de Bolívar, actualmente en el partido bonaerense de Bolívar, por el general Rivas y los guerreros de Catriel.[21]
Muerte [editar]
Calfucurá murió el 3 de junio de 1873, siendo sucedido por su hijo Manuel Namuncurá. En 1879 durante la Conquista del Desierto, su tumba fue profanada por soldados del teniente Levalle, en venganza por los muertos en manos del cacique.[23] Son muchas las vidas de pobladores rurales que murieron asesinados por lanceros de Calfucurá en sus reiterados ataques a las poblaciones gauchas de la pampa argentina y no pocos de los que padecieron estos ataques, enrolaron en el ejército buscando represalia. Sus restos fueron más tarde transportados al Museo de Ciencias Naturales de La Plata a fines del siglo XIX, en donde permanecen aún. Hay varios pedidos en conflicto para que sean devueltos a sus descendientes.[24] [25]
Su nieto Ceferino Namuncurá murió en Roma cuando estudiaba para sacerdote católico en 1905, fue elevado a los altares como beato.
Leyendas [editar]
En torno a la figura de Calfucurá se han tejido numerosas leyendas, incluso mientras estaba con vida. Se decía, por ejemplo, que tenía dos corazones o que tenía a su servicio a un witranallwe (jinete fantasmal) que le ayudaba en las batallas. Según creían sus seguidores cuando Calfucurá era niño recibió una pequeña piedra cherüwfe (meteorito) de color azul de manos de un Huecuvu (espíritu maligno), convirtiéndolo en invencible.
Referencias [editar]
- ↑ a b El Mercurio (18 de noviembre de 2007). «La sangre chilena del nuevo beato mapuche argentino» (HTML). Consultado el 10 de febrero de 2013. «Juan Calfucura [...] nació entre Pitrufquén y el lago Colico [...] "Yo soy chileno [...]", dijo el 27 de abril de 1861».
- ↑ Proponen revisar el concepto de "Pueblos originarios"
- ↑ Bengoa, 2000: 96
- ↑ Nota: Llegó la caravana chilena á un país llamado Chilihué (Nueva Chile), porque forma una angosta y prolongada faja de terreno fértilísimo, cauce de una corriente cuaternaria, á veces tan ancha como el mismo rio Paraná (...) Recuerdos argentinos: Callvucurá y la dinastía de los Piedra. Pág. 11. Escrito por Estanislao Severo Zeballos. Publicado por J. Peuser, 1890
- ↑ Lenton, Isabel. 1998. Los araucanos en la Argentina: un caso de interdiscursividad nacionalista. III Congreso Chileno de Antropología. Temuco.
- ↑ Liborio Justo (1969). A sangre y lanza. Buenos Aires: Ediciones Anaconda, pp. 319
- ↑ Fernando Córdova (2005). "Leyendas, mitos, cuentos y otros relatos mapuches". Buenos Aires: Longseller. ISBN 978-9-87550-102-7.
- ↑ Álvaro Barros (1975). Fronteras y territorios federales de las pampas del sur. Buenos Aires: Librería Hachette, pp. 21.
- ↑ Raquel Atena Green (2010). Borges y revista multicolor de los sábados. Buenos Aires: Peter Lang, pp. 16. ISBN 978-0-82043-467-4. En su ensayo Un Emperador Pablo Rojas Paz hace un paralelo entre la figura de Calfucurá y la de Gengis Kan.
- ↑ Bengoa, 2000: 99
- ↑ Bengoa, 2000: 85
- ↑ Bengoa, 2000: 94
- ↑ Bengoa, 2000: 88
- ↑ Adalberto A. Clifton Goldney (1956). El cacique Namuncurá: último soberano de la Pampa. Buenos Aires: Librería Huemul, pp. 249.
- ↑ Nelio Hugo Lucarini (1987). El araucano: el extraño romance del cacique araucano. Buenos Aires: Editorial Argenta Sarlep, pp. 9
- ↑ Marley, David (2008). Wars of the Americas: A Chronology of Armed Conflict in the Western Hemisphere, 1492 to the Present. Tomo I. Santa Bárbara: ABC-CLIO, pp. 781. ISBN 978-1-59884-101-5.
- ↑ Batalla de San Carlos, el comienzo del fin
- ↑ Miguel Navarro Viola, Vicente Gregorio Quesada (1865). La Revista de Buenos Aires. Tomo VI. Buenos Aires: Imprenta de Mayo, pp. 52
- ↑ María del Carmen Espósito & Óscar Armayor (2004). Arte mapuche: la historia de su pueblo, el mundo religioso, el arte textil, la platería, instrumentos musicales, alfarería, cestería y tallado. Buenos Aires: Ediciones Guadal, pp. 27-28. ISBN 978-9-87113-487-8.
- ↑ Tratado de paz entre el Gobierno Nacional y el Cacique Sayhueque
- ↑ a b Rodolfo A. Raffino (2005). El Jorge Newbery de Salliqueló. Buenos Aires: Editorial Dunken, pp. 19. ISBN 978-9-87021-236-2. Gracias a los tratados firmados en 1857 y 1866 los caciques Catriel, Coliqueo y Cachul abandonaron la confederación de Calfucurá y pasaron a aliarse a los argentinos. Se asentaron en Azul, Junín y Tapera Díaz (actual Los Toldos). Los ranqueles asentados en el sur de Córdoba, San Luis y el norte de La Pampa.
- ↑ Raffino, 2005: 19-20; Bengoa, 2000: 259
- ↑ Meinrado Hux (2004). Caciques huilliches y salineros. Buenos Aires: Elefante Blanco, pp. 190. ISBN 978-9-87922-365-9.
La Prensa del 26 de enero de 1879 se refirió al descubrimiento: el cadáver tenía dos espadas al lado de sus manos, entre otros enseres que los indios solían enterrar con el difunto.
- ↑ La Pulseada - Restos humanos en el Museo de Ciencias Naturales de La Plata (2006)
- ↑ Calfulcurá, Señor de las pampas.
Bibliografía [editar]
- Bengoa, José (2000) [1985]. Historia del pueblo mapuche: siglo XIX y XX. Santiago de Chile: LOM Ediciones. ISBN 956-282-232-X.