Manuel Namuncurá

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Manuel Namuncurá.

Manuel Namuncurá (Región de la Araucanía, Chile,[1] c. 1811 - San Ignacio, Provincia del Neuquén, Argentina, 31 de julio de 1908) fue un lonco originario de la nación mapuche, hijo del célebre caudillo Calfucurá. Homónimo del hermano mayor de su padre llamado Antonio Namuncurá. Su apellido Namuncurá proviene del mapudungun Namunkura, 'pie de piedra'; de namun, 'pie', y kura, 'piedra'.

Biografía[editar]

Cacique Namuncurá.

Su infancia transcurrió en la región del río Llaima, en los faldeos de los Andes. Llegó al actual territorio de la Argentina en 1831, formando parte de la tribu llaimache, 'gente del río Llaima', junto con su padre, el cacique Calfucurá.

Ofició de embajador de su pueblo ante el Restaurador de las Leyes Juan Manuel de Rosas, con el que firmó tratados de paz .

Bautizado en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, con el nombre cristiano de Manuel en 1854, se dice que su padrino fue Justo José de Urquiza. En esta misma ocasión juró lealtad y cumplimiento a la Constitución Argentina de 1853.

Heredó en realidad el mandato total de la Confederación de las Salinas Grandes en junio de 1873 al morir su padre. Comandó a los mapuches de la confederación y a ranqueles por varias localidades del centro de la provincia de Buenos Aires, las cuales fueron devastadas. En una de sus campañas, a finales de 1875, formada por 3.500 a 4.000 lanzas aportadas por él mismo, Catriel, Pincén, Baigorrita y su hermano Álvaro Reumay, fueron asoladas las estancias entre Tres Arroyos y Alvear, saqueando Tandil, Azul y Tapalqué. Tan solo en el primer pueblo mataron a 400 vecinos, tomaron cautivos otros 500 y robaron 300.000 cabezas de ganado.[2]

La ascensión de Manuel Namuncurá a la jefatura de la tribu llalmache estuvo a punto de desencadenar una guerra civil. El legítimo sucesor de Calfucurá era su hijo mayor José Millaqueucurá (millá: oro; queu: parece, curá: piedra; piedra que es parecida al oro), calificado por el propio Estanislao Zeballos como un “pobre diablo”. Manuel debió competir también con su hermano Bernardo Namuncurá.

El Gran Parlamento que se celebraba para elegir al jefe mapuche estaba presionado por unas 600 lanzas al mando de otro hermano de Manuel, Albarito Reumaycurá (duro como piedra), no muy lejos de donde se celebraba el Parlamento, listo para intervenir en caso de que Manuel lo necesitara; Bernardo era apoyado por los caciques Catricurá, Carupán, Melicurá y Carumanqueucurá.

Ante la inminente guerra civil, los ancianos intervinieron y decidieron declarar incapaz a Millaqueucurá para ejercer el cacicazgo (Millaqueucurá moriría asesinado en 1879 por los soldados del coronel Levalle en las tolderías de Salinas Grandes en medio de una borrachera). Los ancianos designaron a un triunvirato constituido por Manuel y Bernardo Namuncurá y Albarito Reumaycurá. Ya para 1875, Manuel Namuncurá había desplazado a sus hermanos del poder.[3]

Peleó contra las tropas del Ejército Argentino comandadas por Julio Argentino Roca, en la Campaña del Desierto y resistió valientemente sus ataques. Durante un tiempo pudo escapar de las cacerías realizadas por el ejército nacional entre 1881 a 1885.

Finalmente se entregó en Ñorquín, provincia de Neuquén, en marzo de 1884. Sólo estaban con él unos 300 guerreros hambrientos y desarmados.

Ese mismo año, Manuel Namuncurá visitará Buenos Aires e impresionará al gobierno argentino por su sencillez y franqueza. Se estableció posteriormente en Chimpay, Provincia de Río Negro, y luego San Ignacio (Neuquén,) donde morirá a los 97 años de edad.

En 1886, con la cautiva chilena Rosario Burgos, tuvo a su hijo Ceferino Namuncurá, beatificado por la Iglesia católica.[1]

Referencias[editar]

  1. a b El Mercurio (18 de noviembre de 2007). «La sangre chilena del nuevo beato mapuche argentino» (HTML). Consultado el 10 de febrero de 2013. «Ceferino fue hijo de la mestiza chilena Rosario Burgos [y de] Manuel Namuncurá. Juan Calfucura, abuelo de Ceferino, nació entre Pitrufquén y el lago Colico. Durante muchos años luchó junto a su hijo Manuel contra las fuerzas realistas que buscaban acabar con la naciente República de Chile a comienzos del siglo XIX [...] "Yo soy chileno [...]", dijo el 27 de abril de 1861. Al morir, su hijo Manuel tomó el control de las Pampas».
  2. Lucio Cornejo (1999). De la Argentina dorada al segundo centenario 1910 - 2010. Salta: Editorial Universidad Católica de Salta (EUCASA)/ B.T.U., pp. 60-61. ISBN 978-9-50623-061-6.
  3. Estanislao Zeballos (1954). Callvucurá y la Dinastía de los Piedra. Buenos Aires: Hachette, pp. 170-171.