Realismo artístico

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El Realismo fue un movimiento artístico y literario, originado en Francia a mitad del siglo XIX, cuyo propósito consistió en la representación objetiva de la realidad basándose en la observación de los aspectos cotidianos que brindaba la vida de la época.

La aparición y desarrollo del Realismo fue fruto de la agitada situación política que protagonizó Francia a raíz del derrocamiento de la monarquía burguesa de Luis Felipe y de la proclamación de la II República en 1848. Es a lo largo de esos años cuando surgen los movimientos obreros y proletarios que se inspiran en nuevos sentimientos sociales y en nuevas ideas políticas, cuya influencia también se dejaría sentir en el mundo artístico.

Los artistas entendían el realismo como una reacción frente al movimiento romántico que se evadía en sus mundos de ensoñación, de recuerdos históricos; es un estilo que refleja la realidad histórica y que no copia objetos mitológicos, religiosos o alegóricos. Su fidelidad al detalle lo diferencia de la glorificación idealizadora romántica, y su concentración en los rasgos esenciales y típicos de los caracteres, situaciones y acciones lo distingue del reflejo de la realidad en sentido naturalista o fotográfico. El hombre, sin exaltaciones místicas ni abstracciones académicas se convierte en el centro de la nueva estética, por lo tanto el eje central del realismo es el vínculo directo con todos los aspectos de la vida, incluidos los más inmediatos y cotidianos; se destierra la mitología, la evocación histórica, la belleza convencional de los cánones clásicos. El mundo del trabajo, visto desde esta perspectiva de denuncia, de valoración positiva del esfuerzo de las clases trabajadoras, las escenas cotidianas, la crítica, incluso caricaturas a la sociedad burguesa, es lo que define la temática de la pintura realista.

El público consumidor de arte empieza a cambiar; aunque la burguesía sea aun el principal comprador, se generaliza el público como un consumidor anónimo que acude a las galerías y a los salones a conocer el arte más novedoso. Pero a este público le interesaban sobre todo los valores reconocidos por la crítica oficial, mientras que para muchos de los artistas su interés era completamente el contrario. La distancia entre público y artista se fue ensanchando hasta acabar por ser aceptada, apareciendo el artista maldito, el bohemio y figuras ya típicas de la historia del arte del siglo XIX y XX. Finalmente, el realismo fue una escuela fundamentalmente francesa, que ocupo los años centrales del siglo XIX; París se convirtió en el centro artístico mundial a donde acudían todos los que querían triunfar como artistas.


El realismo en el arte prehistórico y antiguo[editar]

Las primeras manifestaciones artísticas ya presentan la oposición de posibilidades entre la idealización o abstracción de rasgos (que llevan a la representación de los rasgos femeninos exagerados en las venus paleolíticas o al esquematismo del arte rupestre levantino) y el realismo, incluso un realismo tan impactante que hizo dudar durante años de la honestidad del descubrimiento de la Cueva de Altamira, que sólo fue aceptada tras el descubrimiento de más ejemplos de la denominada escuela franco-cantábrica.

La máxima expresión está plasmada en el Techo de los Polícromos de Altamira; el efecto es único: los bisontes se acoplan perfectamente a los relieves de la bóveda, ofreciéndones una visión en tres dimensiones de los animales, con sus masas musculares sobresaliendo en auténtico relieve bajando hacia nuestros ojos... en un realismo espectacular... es como si el artista al llegar a la sala aún virgen hubiera experimentado, permítasenos la comparación, la misma sensación que Miguel Ángel ante el bloque de mármol donde estaba "encerrado" el David o el Moisés, él nada más tuvo que sacarlo al exterior.[1]

La interpretación del arte griego, en que la mímesis de la naturaleza es algo esencial, identifica como idealismo la búsqueda de la belleza en una armonía y proporción que supera los rasgos reales de los seres humanos individuales (de modo equivalente a la expresión filosófica platónica de la relación entre el cosmos aisthetós y cosmos noetós -el mundo real y el mundo de las ideas del mito de la caverna-). No obstante, al equilibrio clásico del siglo V sucedió el helenismo, donde se buscó la representación del dolor, la voluptuosidad, las anécdotas cotidianas y las edades distintas a la plenitud de la madurez. El arte romano, heredero del helenismo, buscó la individualidad del retrato.

El realismo en el arte medieval y de la Edad Moderna[editar]

Grupo de profetas en el Pórtico de la Gloria, del Maestro Mateo, 1168-1188. Daniel, sonriente y sin barba.
Trinidad, de Masaccio, 1427.
Detalle de la Adoración de los pastores en el Tríptico Portinari, de Hugo van der Goes, 1476-1479.

La plástica románica, como la bizantina, en una tendencia que había iniciado el arte paleocristiano, busca la estilización de los rasgos en pro de la representación idealizada de santos y cristos hieráticos; mientras que la plástica gótica pretende humanizarlos con representaciones más realistas, que expresan el dolor y la ternura (cristos crucificados, vírgenes con el niño). Se ha señalado que el Daniel sonriente del pórtico de la Gloria (siglo XII) representa una transición entre ambos extremos.[3]

El renacimiento italiano, vinculado al humanismo filosófico, recuperó el antropocentrismo de la Antigüedad, al tiempo que con las leyes de la perspectiva y el tratamiento de la luz y las sombras (que culmina en el sfumato y la perspectiva aérea de Leonardo) consiguió dar a las representaciones del mundo un aspecto verosímil; mientras que el flamenco, con la técnica del óleo permitió un detallismo extraordinario y unos matices en el color hasta entonces insospechados (que culminan en las veladuras, el chiaro-oscuro y la morbidezza de la escuela veneciana y Rafael).

Frente a la intelectualización del manierismo, el barroco es un arte realista, que se recrea en la representación de lo sórdido del dolor y la pobreza, o alternativamente expresa el triunfo y la gloria, con estallidos sensoriales y fuertes contrastes (dentro de cada obra, entre unas y otras escuelas, y entre unos y otros autores -Caravaggio frente a Ribera; Bernini frente a Borromini; Velázquez frente a Murillo; Valdés Leal frente a Lucas Jordán; Le Nain frente a Poussin; Rubens frente a Van Dyck; Rembrandt frente a Vermeer; Gregorio Fernández frente a Martínez Montañés-).[4]

El siglo XVIII presenció la simultaneidad de muy distintas aproximaciones artísticas a la realidad: el barroco tardío marcaba un extraordinario contraste entre el clasicismo de los exteriores y la sensualidad morbosa de los interiores privados (rococó); mientras que el neoclasicismo sometía a la realidad a la estrechez de las reglas académicas que el prerromanticismo se esforzaba en vulnerar, aunque ambos tendiendo más a conceptos idealistas que propiamente realistas (Laocoonte de Lessing).

El realismo en el arte de la Edad Contemporánea[editar]

Bonjour, Monsieur Courbet, de Gustave Courbet, 1854.
Il quarto stato ("El cuarto estado"), de Giuseppe Pellizza da Volpedo, 1901.

Los movimientos artísticos denominados "realistas" de la Francia de mediados del XIX reaccionaban contra las emociones exageradas del romanticismo; sustituyéndolas por la búsqueda de la verdad en la precisión, y encontrando sus temas no en las lejanías del exotismo, el orientalismo, el medievalismo y otros historicismos; sino en la vida cotidiana y los conflictos propios de la revolución industrial y la sociedad de clases. La perspectiva realista (y sobre todo la del naturalismo, su movimiento continuador e intensificador), pasó a ser sinónimo de búsqueda de lo feo, sórdido y marginal, para denunciarlo (realismo social, novela social, kitchen sink realism -realismo de fregadero-[5] ). También coincide con el realismo la perspectiva local y regional (costumbrismo, regionalismo[6] ), que en muchos casos se identifica con los movimientos nacionalistas que surgen por toda Europa en el siglo XIX (especialmente el denominado nacionalismo musical).

Los avances técnicos y científicos, y en concreto la popularización de la fotografía, incentivó en el gran público el deseo por representaciones que parecieran "objetivamente reales". Al igual que la masiva difusión de la prensa originó los folletines; la posibilidad de reproducción industrializada del arte gráfico y de otros objetos artísticos antes restringidos a individualidad de la artesanía, originó una degradación del objeto artístico (denunciada por Ruskin y William Morris -Arts and Crafts-) que suele denominarse kitsch.

Frente a las vanguardias artísticas, los totalitarismos nazi y soviético estimularon movimientos estéticos de carácter realista: el realismo socialista y el realismo heroico.

Los movimientos artísticos de la segunda mitad del siglo XX incluyeron diferentes tratamientos de carácter realista, como el pop art y el hiperrealismo.

La narrativa hispanoamericana de mediados del siglo XX generó una nueva dimensión del realismo con el denominado realismo mágico.

Véase también[editar]

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Notas[editar]

  1. José Luis Sanchidrián Torti Manual de arte prehistórico, Ariel, 2001, ISBN 84-344-6617-1, pg. 214.
  2. Diosa o reina, por la altiva majestad de su porte y de su faz, por los mantos austeros, y las pesadas joyas, o por la audacia de un franco realismo, dama noble y sencilla retratada al natural, en el esplendor de sus atavíos (Clemente Pereda La Dama de Elche, Hispanic Institute in the United States, 1931, pg. 15.
  3. Santiago Alcolea, Escultura española, Poligrafa, 1969, pg 201.
  4. Juan de Espinosa Medrano, Apologético, Fundación Biblioteca Ayacucho, 1982, ISBN 84-660-0100-X, pg. XII.
  5. Heilpern, John. John Osborne: The Many Lives of the Angry Young Man, New York: Knopf, 2007. Fuente citada en en:kitchen sink realism
  6. Regionalism, exhibition, Sioux City Art Center; fuente citada en en:Regionalism (art)
  7. Uso bibliográfico
  8. Uso bibliográfico de "Newlyn School"
  9. Uso bibliográfico de "pintura preciosista" y "preciosismo burgués"
  10. Uso bibliográfico
  11. Uso bibliográfico
  12. Texto de la obra
  13. Uso bibliográfico de "Hans Auer" en relación con el término "realism".
  14. Uso bibliográfico de "realismo arquitectónico" y "arquitectura realista"
  15. Uso bibliográfico de "arquitectura del realismo"
  16. Uso bibliográfico
  17. Uso bibliográfico
  18. Arte social
  19. Uso bibliográfico
  20. Escultura social
  21. Uso bibliográfico
  22. Uso bibliográfico
  23. Uso bibliográfico
  24. Uso bibliográfico
  25. Uso bibliográfico

Referencias[editar]

  • Baron, Christine and Engel, Manfred, ed. (2010). Realism/Anti-Realism in 20th-Century Literature. NL: Rodopi. ISBN 978-90-420-3115-9. 
  • Morris, Pam (2003). Realism. London: Routledge. ISBN 0-4152-22938-3 |isbn= incorrecto (ayuda). 
  • Watt, Ian (1957). The Rise of the Novel: Studies in Defoe, Richardson and Fielding. Berkeley: University of California Press. 
  • West, Shearer (1996). The Bullfinch Guide to Art. UK: Bloomsbury Publishing Plc. ISBN 0-8212-2137-X. 

Enlaces externos[editar]