Orientalismo

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Pintura orientalista veneciana anónima, La recepción de los embajadores en Damasco, 1511, Museo del Louvre. Se sabe que el ciervo con astas en el primer plano nunca existió en Siria.
Grabado de Austen Henry Layard (siglo XIX) que describe el desmontaje de un monumento asirio
Los orientalistas Richard Frye y Roman Ghirshman ante un yacimiento arqueológico en Irán, 1966. Véanse más fotografías de orientalistas en Commons.

Orientalismo es un término polisémico que se usa tanto para designar a los estudios orientales (el estudio de las civilizaciones orientales, actuales e históricas, especialmente las del Próximo y Medio Oriente, y en menor medida las del Lejano Oriente), como para designar a la representación (imitación o mistificación) de determinados aspectos de las culturas orientales en Occidente por parte de escritores, diseñadores y artistas occidentales, que terminaron por convertirse en tópicos estereotipados.

Antecedentes[editar]

"Orientalismo" se refiere al Oriente o procedente del Este, [1] en contraste con el occidente u Oeste, y, a menudo, se conoce en Occidente como "una forma de realismo radical". [2] El término "oriental" entró en el idioma castellano procedente del inglés y del francés (la palabra raíz es Oriens, L) "Oriens" se relaciona con varios significados:. la parte oriental del mundo, la parte del cielo en la que sale el sol, el este, el sol naciente y el amanecer. Junto con los conceptos geográficos de diferentes edades, su referencia de la "parte oriental" ha cambiado. Por ejemplo, cuando Chaucer escribió en el cuento Monk (1375), el "Oriente" se refiere a países situados inmediatamente al este del Mediterráneo o el sur de Europa; mientras que en Aneurin Bevan's In Place of Fear (1952), este término geográfico ya se había expandido a Asia Oriental - "el despertar de Oriente bajo el impacto de las ideas occidentales". Edward Said, autor de "Orientialismo" señala que el Orientialismo "permite la dominación política, económica, cultural y social de Occidente no sólo durante la época colonial, sino también en el presente". [3]

El término "Orientalismo" es ampliamente utilizado en arte para referirse a las obras de los muchos artistas occidentales del siglo XIX , que se especializaron en temas "orientales", a menudo basándose en sus viajes a Asia Occidental . Los artistas, así como estudiosos ya fueron descritos como "orientalistas" en el siglo XIX, especialmente en Francia, donde el término, con un sentido más despectivo, se popularizó en gran medida por el crítico Jules-Antoine Castagnary. [4] Tal desprecio no impidió que la Société des Peintres Orientalistes ("Sociedad de Pintores orientalistas") se fundara en 1893, con Jean-Léon Gérôme como presidente de honor.[5] . La palabra se usa con menos frecuencia como término para los artistas ingleses del siglo XIX. También se argumenta que "orientalismo" se utilizaba para hacer al Este parecer "menos temible al Oeste". [6]

Desde el siglo XVIII, "orientalista" ha sido el término tradicional para un estudioso de los temas orientales; sin embargo, el uso en Inglés del orientalismo para describir la materia académica de "estudios orientales" es rara; el Diccionario Oxford cita sólo un uso, por Lord Byron en 1812. La disciplina académica de los estudios orientales también se puede conocer como "estudios asiáticos".

En 1978, el erudito palestino-estadounidense Edward Said publicó su influyente y polémico libro, El Orientalismo , pues quería redefinir la palabra;[7] el término se utilizaba para describir lo que él sostenía era una tradición occidental dominante, tanto académica y artística, ofreciendo interpretaciones de extranjeros ajenos a Oriente, sobretodo por las actitudes de Europa y su progresivo imperialismo en los siglos 18 y 19. Said fue crítico de esta tradición académica y de algunos estudiosos modernos, en especial Bernard Lewis. El Orientalismo de Said elabora conceptos de Antonio Gramsci sobre hegemonía y la teorización del discurso y la relación entre el conocimiento y el poder de Michel Foucault. [8] Said se ocupaba principalmente de la literatura en un sentido más amplio, sobretodo literatura francesa, y no cubría temas como el arte visual y la pintura orientalista. Otros, especialmente Linda Nochlin, han tratado de extender su análisis al arte, con resultados ambiguos. [9] La obra de Said se convirtió en uno de los textos fundacionales de Postcolonialismo o los estudios postcoloniales. [10] Por otra parte, Edward Said señala al Orientialismo como "una idea de representación teórica única": "El Oriente es un escenario en el que todo el Oriente se limita". De acuerdo con la conferencia de Edward Said el 16 de abril de 2003, es evidente que él cree que el mundo en desarrollo, que incluye principalmente la cultura occidental es la causa del colonialismo. [11] Stephen Howe, el autor de Empire, está de acuerdo en que las naciones occidentales, que antes eran los imperios, fueron las creadoras de los países subdesarrollados, dándoles forma mediante la extracción de la riqueza y el trabajo de muchas naciones debiles. [12]

Estudios orientales[editar]

Crítica al concepto[editar]

Refiriéndose no al estudio de la Edad Antigua, sino al de Oriente durante el período histórico del imperialismo europeo en la Edad Contemporánea (del siglo XVIII a mediados del XX -cuando se produce la descolonización-), el término "orientalismo" ha adquirido connotaciones negativas al implicar, en ciertos usos, interpretaciones prejuiciosas o anticuadas sobre las culturas y pueblos de Oriente. Este punto de vista fue articulado sobre todo por Edward Said (Orientalismo, 1978, Cultura e Imperialismo, 1993).[13]

Siguiendo las ideas de Michel Foucault, Said se centra en las relaciones entre el poder y el conocimiento en la universidad y la opinión pública, en particular en las visiones europeas del mundo islámico. A través de una revisión comparativa e histórica de los trabajos universitarios y literarios orientalistas, analiza las relaciones de poder entre colonizados y colonizadores. Concluye que "Oriente" y "Occidente" operan como términos opuestos, construyéndose el concepto "Oriente" como una inversión negativa de la cultura occidental. Estas ideas han tenido gran repercusión en la perspectiva denominada tercermundista, y las obras de Said están entre los textos fundacionales de los estudios postcoloniales.

Orientalismo en las artes[editar]

Napoleón ante la Esfinge, de Jean-Léon Gérôme, 1867-1868.
Napoleón visita a los apestados de Jaffa, Antoine-Jean Gros, 1804.
La odalisca y la esclava, de Dominique Ingres.
Marroquíes, de Mariano Fortuny, 1872-1874.

La campaña napoleónica en Egipto y Siria (1798–1801, que permitió las ulteriores investigaciones de Champollion), la guerra de independencia de Grecia (1821–1829, que desató una oleada de simpatía europea, y a la que acudió Lord Byron), la guerra de Crimea (1854–1855, durante la que se produjo la Carga de la brigada ligera) y la apertura del canal de Suez (1869, para cuya inauguración Verdi compuso Aida) contribuyeron a aumentar el interés por un exotismo profusamente documentado.[14]

En el romanticismo, la seducción por el oriente cumplía el mismo papel de alejamiento de la realidad que el historicismo medievalista. Washington Irving encontró en Granada la conjunción de ambos (Cuentos de la Alhambra), contribuyendo a la generación del tópico del exotismo español. Mayor impacto tuvieron (posiblemente por su explícito erotismo) las traducciones de Richard Francis Burton (el Kama Sutra, 1883, y Las mil y una noches, 1885). El concepto de "oriente" que se da en estas obras operaba como un espejo de la propia cultura occidental, o como una forma de expresar sus aspectos ocultos o ilícitos, en clave decadentista. En la novela de Gustave Flaubert Salammbô la antigua Cartago es el opuesto a la antigua Roma: una raza y una cultura semitas opuestas a la latinidad, corruptora moralmente e imbuida de un erotismo peligrosamente atractivo. Su influencia se sumó a la configuración del imaginario antisemita que ya se había iniciado con el Judío errante de Eugenio Sue. La literatura exótica del imperialismo británico tuvo su máximo representante en Rudyard Kipling (Kim de la India, La carga del hombre blanco).

Se pueden encontrar representaciones de «moros» y «turcos» en el arte medieval, renacentista y barroco. Pero no fue hasta el siglo XIX cuando el orientalismo en las artes se convirtió en un tema establecido. En estas obras el mito del oriente exótico, decadente y corrupto está más plenamente articulado. Pintores como Eugène Delacroix, Jean-Léon Gérôme y Alexander Roubtzoff se recrearon en representaciones de todo tipo de escenas ambientadas en escenarios de los países árabes del norte de África y Oriente Medio. Tanto en los paisajes como en los interiores se acentuaban los aspectos exóticos y sensuales de contrastes entre el celaje y la luz deslumbrante del desierto y los tenebrosos interiores, los fanásticos colores de los ropajes y las carnaciones seductoras -en todos los tonos, del negro al blanco nacarado, pasando por el moreno-; especialmente en las escenas de los baños y los harenes, que permitían la representación voluptuosa de desnudos o semivestidos de las odaliscas en posturas de incitante laxitud. Cuando Jean Auguste Dominique Ingres, director de la francesa Académie de peinture pintó una visión muy colorista de un baño turco, hizo que este oriente erotizado se hiciera públicamente aceptable por su generalización difusa de las formas femeninas, que podrían haber sido todas ellas el mismo modelo. La sensualidad se veía aceptable en el exótico oriente. Este estilo tuvo su momento álgido en las Exposiciones universales de París de 1855 y 1867.

Algunos pintores orientalistas fueron:

En España el principal ejemplo fue Mariano Fortuny (1838-1874), que viajó a Marruecos donde quedó prendado del pintoresquismo local. Temas marroquíes fueron igualmente tratados por Josep Tapiró (1836–1913) y Antonio Fabrés (1854–1938).<name= PC />

El imaginario orientalista persistió en el arte hasta principios del siglo XX, como evidencian los desnudos orientalistas de Matisse.

El uso de Oriente como un telón exótico continuó en las películas, por ejemplo en muchas de Rodolfo Valentino. Más tarde árabes ricos con togas se convirtieron en un tema popular, especialmente durante la crisis del petróleo de los años 1970. En los años 1990, el terrorista árabe se convirtió en la figura de villano preferida de las películas occidentales.[cita requerida]

Referencias[editar]

  1. from the Latin oriens; Oxford English Dictionary
  2. Said, Edward. “Orientialism,” New York: Vintage Books, 1979: 364
  3. Said, Edward. “Orientialism,” New York: Vintage Books, 1979: 357
  4. Tromans, 20
  5. Harding, 74
  6. Said, Edward. “Orientialism,” New York: Vintage Books, 1979: 363
  7. Tromans, 24
  8. Xypolia, Ilia (2011). «Orientations and Orientalism: The Governor Sir Ronald Storrs». Journal of IslamicJerusalem Studies 11 (1): 24–43. 
  9. Tromans, 6, 11 (quoted), 23-25
  10. Xypolia, Ilia (2011). «Orientations and Orientalism: The Governor Sir Ronald Storrs». Journal of Islamic Jerusalem Studies 11 (1): 25–43. 
  11. Said, Edward (April 16, 2003). «Orientalism». 
  12. Howe, Stephen. Empire:A Very Short Introduction. Oxford University press. pp. 73–77. 
  13. Ediciones actuales en castellano: Debolsillo, 2006 ISBN 8497597672; Anagrama, 2004 ISBN 84-339-0537-6.
  14. Patricia Fride R. Carrassat e Isabelle Marcadé, Movimientos de la pintura, Spes Editorial, S.L., 2004, pág. 51, ISBN 84-8332-596-9

Bibliografía[editar]

  • Urs APP. The Birth of Orientalism. Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 2010 (ISBN 978-0-8122-4261-4)
  • López-Calvo, Ignacio, ed. Alternative Orientalisms in Latin America and Beyond. Newcastle, England: Cambridge Scholars Publishing, 2007 (ISBN 1-84718-143-0)
  • López-Calvo, Ignacio, ed. One World Periphery Reads the Other: Knowing the "Oriental" in the Americas and the Iberian Peninsula. Newcastle, England: Cambridge Scholars Publishing, 2009 (ISBN: 1-4438-1657-4)
  • López-Calvo, Ignacio, ed. Peripheral Transmodernities: South-to-South Dialogues between the Luso-Hispanic World and "the Orient." Newcastle, England: Cambridge Scholars Publishing, 2012. (ISBN 1-4438-3714-8)

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]