Manuel Murillo Toro

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Manuel Murillo Toro
Manuel Murillo Toro by Brady.jpg

Coat of arms of United States of Colombia.svg
Presidente de Los Estados Unidos de Colombia
1 de abril de 1872-1 de abril de 1874
Predecesor Eustorgio Salgar
Sucesor Santiago Pérez

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Presidente de Los Estados Unidos de Colombia
8 de abril de 1864-1 de abril de 1866
Predecesor Tomás Cipriano de Mosquera
Sucesor José María Rojas Garrido

Coat of arms of New Granada.svg
Secretario De Hacienda
1849-1853
Presidente Jose Hilario López

Información personal
Nacimiento 1 de enero de 1816
Chaparral, Tolima
Fallecimiento 26 de diciembre de 1880 (64 años)
Bogotá
Nacionalidad Colombiana
Partido político Partido Liberal Colombiano
Familia
Cónyuge Ana Roma y Cabarcas
Información profesional
Ocupación Escritor, educador y periodista
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Manuel Murillo Toro (Chaparral, Tolima, Provincias Unidas de la Nueva Granada, 1.º de enero de 1816 - Bogotá, 26 de diciembre de 1880) fue un político y escritor colombiano. Dos veces Presidente de los Estados Unidos de Colombia a nombre del Partido Liberal.

Biografía[editar]

Manuel Murillo Toro hijo de Don Joaquín Murillo y Velarde y María Teresa Toro, estudió su secundaria en Ibagué, en el entonces llamado Colegio Nacional de San Simón.

Enviado a Bogotá para estudiar la carrera de medicina y durante sus estudios trabajó para Vicente Azuero y Lino de Pombo; obtuvo su título en 1836. A partir de 1837 se desempeñó como empleado del Congreso, y durante la Guerra de los Supremos (1840-1843) ejerció como asistente de varios líderes militares del Partido Liberal. En 1846 gana un escaño en la Cámara de Representantes, y aunque no destaca como orador, si lo hace gracias a sus planteamientos ideológicos y programáticos, que ya venía esbozando desde la prensa liberal a principios de 1840.[1]

Trayectoría Pública[editar]

Entre 1837 y 1840 se desempeñó como oficial mayor de la Cámara de Representantes y posteriormente fue elegido para un escaño en la Cámara de Representantes. Se acercó mucho más al grupo santanderista cuando se erigió en crítico de la administración de José Ignacio de Márquez. Colaboró con los medios escritos de la oposición, en la Bandera Nacional, El Correo y El Latigazo, desde donde empezó a vislumbrarse como un "educador político", como el "rey de la prensa".[2]

El papel de ideólogo propulsor del cambio de las estructuras coloniales ya sobresalía en el joven escritor. Participó activamente en la guerra civil de 1840, al lado de los ejércitos liberales progresistas y federalistas, llegando a ser secretario de Guerra de la mayoría de los jefes supremos revolucionarios, empezando al lado del coronel Manuel González, comandante jefe de las provincias del norte. Fue, así mismo, secretario de Guerra del gobernador de la provincia de Mariquita, coronel José María Vezga. Ante los desastres sucedidos a estos militares, y tras la muerte de González, Murillo Toro, al mando de las derrotadas tropas liberales, adhirió al general Francisco Carmona, supremo jefe de la Costa Atlántica, quien lo ratificó en su cargo.[3]

Le tocó soportar los desastres y traiciones a las tropas rebeldes. Luego se desempeñó como comisionado para el restablecimiento de la paz. Obtenida ésta, fue perseguido como criminal por las autoridades locales de las provincias del norte. El coronel Anselmo Pineda, gobernador de Panamá, lo designó como su secretario en 1843, cargo que ocupó peregrinamente, pues en 1844 se estableció en Santa Marta, donde contrajo nupcias, en 1845, con doña Ana Romay Cabarcas, de cuya unión no quedaron vástagos. Murillo Toro concurrió por primera vez al Congreso Nacional a los 30 años, en 1846, elegido por la provincia de Santa Marta.

Presentó un proyecto por el cual se ordenaba un empréstito de $ 2.000.000 para la manumisión de los esclavos, que fue rechazado; ya en su ánimo se revelaba la idea de la libertad de los esclavos. En lo sucesivo, ocupó sus curules en el Congreso con mayor propiedad.

Durante el gobierno de José Hilario López fue Secretario (Ministro) de Hacienda (1849-1853), e impulsó la libertad de industria y la ley de reforma agraria de 1850, según la cual el cultivo debe ser la base de la propiedad de la tierra y que la acumulación de tierras debía ser limitada de forma legal; sus ideas se consagrarían constitucionalmente en 1936. Desde donde le tocó adelantar las grandes reformas de medio siglo, que sacaron a la Nación del espectro económico de la Colonia y la circunscribieron dentro de la órbita de la economía mundial liberal.

En 1857, fue candidato a la Presidencia de la Nueva Granada (entonces nombre de la actual Colombia) por un sector del Partido Liberal, quedando en segundo lugar, detrás del conservador Mariano Ospina Rodríguez y superando al ex Presidente Tomás Cipriano de Mosquera (otro conservador y ahora candidato de otro sector liberal). En ese mismo año, con la creación del Estado Soberano de Santander, Murillo Toro fue elegido por la Asamblea de Diputados de ese territorio como su primer presidente para el periodo de 16 de octubre de 1857 al 16 de octubre de 1859, pero presentó renuncia a su cargo el 10 de enero de 1859 para ocupar un escaño en el Senado.

Participó en la Convención de Rionegro que le otorgó al país una nueva Constitución y un nuevo nombre (Estados Unidos de Colombia) en 1863. Al año siguiente logró el triunfo como candidato presidencial para el bienio que iba hasta 1866.

Trayectoria periodística[editar]

Murillo Toro fue un gran escritor y una de sus grandes pasiones además de la política fue el periodismo y defendió la libertad de prensa. Es recordado por ser el fundador del Diario Oficial, instrumento de divulgación de la gestión del Gobierno, y publicación que a la fecha se mantiene vigente como un documento histórico recoge día a día el discurrir legal de la Nación. También fue fundador de la Gaceta Mercantil (1847) de Santa Marta, colaborador de ‘El Constitucional’, ‘El Neogranadino’ y editor del semanario EL TIEMPO.[4]

Amistad con Abraham Linconl[editar]

Durante su estadía en Norteamérica en calidad de ministro plenipotenciario de Colombia, hizo gran amistad con Abraham Lincoln, quien le llegó a dar asiento en su Consejo de Gobierno y aun lo visitaba con frecuencia en su modesta casa de la legación en Washington. Hizo gran amistad con Abraham Lincoln. Cuando Murillo Toro fue elegido Presidente de los Estados Unidos de Colombia, se encontraba en Estados Unidos, y el presidente Lincoln le rindió honores. Además puso a su disposición uno de los navíos de la armada norteamericana para que lo transportara a Colombia.[5]

Presidente de Colombia[editar]

Manuel Murillo Toro llegó al poder por primera vez en 1864-1866, y luego en 1872-1874. Durante sus mandatos se destacó por ser un gran administrador logrando reducir la deuda interna y externa de la Nación, su permanente lema de gobierno fue: La paz con libertad y por la libertad. Además impulsó importantes obras de transporte e infraestructura, ya que adelantó la navegación por el río Magdalena e inició la construcción del ferrocarril de Buenaventura.[6] Nuevamente fue elegido para el periodo entre 1872 y 1874. En este último año 1874 fundó el Diario Oficial, órgano informativo institucional, y centró la política de sus gobiernos en alcanzar la paz social a través del diálogo, así como en la modernización de las infraestructuras del país, entre otras cosas trajo el telégrafo a Colombia, a pesar de ser radicalmente contrario al intervencionismo del estado en la economía. De hecho, fue promotor del llamado liberalismo radical.[7]

Ordenó la elaboración de los primeros mapas del territorio colombiano, basándose en los útiles trabajos de la Comisión Corográfica. Murillo Toro siempre representó la normalidad en el gobierno y la tolerancia política y religiosa. Todos los sectores políticos lo respetaron e incluso sus dirigentes reconocían en él talento de escritor convincente y sagacidad política: Las gentes humildes lo rodeaban con entusiasmo fervoroso por sus constantes actuaciones democráticas, y hasta los propios adversarios de sus ideas tenían que reconocer las capacidades del nuevo mandatario y su espíritu sereno y moderado. Político destacado, su campo de acción siempre se circunscribió al ámbito civil. Entre el ambiente militar del siglo XIX, su figura contrastó precisamente porque no requirió de los canalones del coronelato o de las charreteras de general para poder ocupar el solio presidencial.

Manuel Murillo Toro muere el 26 de diciembre de 1880 en Bogotá, a los 64 años de edad; su muerte, supuso el fin de la influencia de las ideas liberales radicales en el gobierno de la nación, dando paso a gobiernos conservadores durante casi 50 años pues no hubo heredero político que pudiera conducir con habilidad el radicalismo liberal frente al partido nacional, conformado por los independientes y por los conservadores nacionalistas.

Decretó el 20 de julio como día de fiesta nacional. Al terminar su último mandato volvió a Venezuela encargado de la Legación Diplomática y fue representante en el congreso hasta 1879.

Ideología[editar]

Murillo Toro fue un reformador típico y uno de los máximos dirigentes de lo que se Llamó el Olimpo Radical. Defensor acérrimo del individualismo clásico, Murillo Toro combatió toda posible intervención del Estado, dejando la economía a la libre acción y ejercicio de la iniciativa privada. AI Estado sólo le dejó la órbita de la prevención y de la sanción de los delitos, la conservación del orden público y la defensa del país; desconfió del exceso del poder público. El Estado para Murillo debía ser, ante todo, laico, fuera de la órbita de la injerencia confesional. La tolerancia política y religiosa debía ser la principal directriz del gobierno: Estado libre, creencias libres y el culto libre. En esta tesis se adelantó a su época, llegando a presentar un proyecto de ley sobre asuntos eclesiásticos que fue acogido favorablemente por el delegado apostólico monseñor Lorenzo Barili, pero que fue criticado e inaceptado por el partido conservador y por la jerarquía eclesiástica granadina.

Según su proyecto, no habría religión oficial, ni el Estado se mezclaría para nada en lo que se refiriera a las creencias y cultos de los ciudadanos, mientras no atentaran contra el orden y la paz; cada cual podría contraer o disolver el vínculo matrimonial de acuerdo con sus creencias. La ley granadina, civil y penal, sería aplicable a la generalidad de los granadinos, dejando de existir el fuero especial de los obispos. Conductor político y luchador social, Murillo Toro fue el impulsador de las grandes reformas de mediados de siglo, como la abolición de privilegios y monopolios, de la pena de muerte, del estanco del tabaco y de la esclavitud; el juicio por jurados, la libertad de prensa, de industria, de enseñanza, de asociación, de conciencia y de cultos. Ninguna doctrina de contenido social lo asustó. Durante su primera juventud, contribuyó como periodista a divulgar a Sismondi, SaintSimon, Fourier y Proudhon.[8]

Por sus ideas socialistas recogió el baldón público con que lo regalaron los hacendados y conservadores de su época, quienes lo calificaron de disociador, anarquista, socialista y comunista. Fue un agitador revolucionario, aun como hombre de gobierno. Su programa político está condensado en una frase suya: Yo quiero asegurar la paz por medio de la equidad y del bienestar general, escribía a Camilo Antonio Echeveri. Murillo Toro fue ejemplo vivo de conductores políticos. La desilusión del liberalismo individualista lo llevó a proponer un liberalismo social, pretendiendo ser reflejo de las aspiraciones populares. Llegó a tener propuestas catalogadas de peligrosas para la sociedad de la época, como aquella llamada "Ley de tierras", que se conoció por su nombre en 1852, por la cual se establecía que la tierra debía ser de quien la cultivara:

En mi opinión, el cultivo de la tierra debe ser la única base de la propiedad, y nadie debe poseer una extensión mayor que aquella que, cultivada, pueda proveer cómodamente a su subsistencia. Manuel Murillo Toro

No pedía la abolición del derecho de dominio, pero sí su limitación y el control de su uso. Fue uno de los precursores de la economía dirigida y de la función social de la propiedad, que luego consagraron los legisladores liberales de 1936. Pese a su línea liberal y democrática, sus planteamientos en el ámbito económico y social lo sitúan como uno de los precursores del socialismo en Colombia.

Fue uno de los grandes defensores de la libertad de prensa y del libre ejercicio de la profesión de escritor o periodista; siempre sostuvo la tesis: La imprenta libre e independiente es una necesidad de primer orden para la marcha de los gobiernos honrados, para depurar el servicio y corregir los vicios y, por lo mismo, conviene sostenerla en su impunidad y apoyarla cuando se extravíe. Esa concepción no fue para él un mero sofisma de distracción y plataforma política; fiel a sus ideas, siempre la respetó, aun cuando el abuso de la prensa de oposición lo Llegó a atacar sin miramientos. El radicalismo de Murillo Toro fue ideológico, jamás partidista. Sus ideas de avanzada estuvieron orientadas por el respeto a la opinión contraria, siempre se caracterizó por su espíritu reflexivo.

Para Darío Echandía, fue el político por excelencia y antonomasia; para su contradictor de ideasy posterior presidente, Rafael Núñez, el que demostró más poderosa inspiración política.[9]

Homenajes[editar]

Edificio Manuel Murillo Toro[editar]

En honor a su aporte a las comunicaciones del país, el edificio Manuel Murillo Toro del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones lleva su nombre. Durante su primer mandato Murillo Toro fue el encargado de inaugurar el primer servicio de telecomunicaciones en Colombia: el telégrafo. Para dicha celebración, el primero de noviembre de 1865 el presidente Murillo Toro envió un mensaje desde el Convento de Santo Domingo, en Bogotá, hasta la población de Mosquera. Precisamente el predio en el cual estaba ubicado el convento fue el lugar escogido para homenajear a Murillo Toro seis décadas después de su muerte y por orden del Presidente Eduardo Santos, fue demolido a finales de la década de los 30 para dar paso a la edificación que en su momento fue bautizada como el Palacio de las Comunicaciones, nombre que posteriormente fue reemplazado por Edificio Murillo Toro.

Ciudad de Ibagué[editar]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Eustorgio Salgar
Flag of the President of Colombia.svg
Presidente de Colombia
1872 - 1874
Sucesor:
Santiago Pérez Manosalva

Referencias[editar]

  1. buscabiografias. «Biografía de Manuel Murillo Toro». www.buscabiografias.com. Consultado el 5 de enero de 2016. 
  2. «http://www.colombia-sa.com/presidentes/manuel_murillo_toro.html». www.colombia-sa.com. Consultado el 5 de enero de 2016. 
  3. «Manuel Murillo Toro - Biografía». www.biosiglos.com. Consultado el 5 de enero de 2016. 
  4. 1859-1900, Uribe, Juan de Dios,. «Elogio de Murillo Toro | banrepcultural.org». www.banrepcultural.org. Consultado el 5 de enero de 2016. 
  5. «Los 200 Años del natalicio de Manuel Murillo Toro». www.copolitica.co. Consultado el 5 de enero de 2016. 
  6. Antonio, Vélez Ocampo,. «BIOGRAFÍAS, 7 | banrepcultural.org». www.banrepcultural.org. Consultado el 5 de enero de 2016. 
  7. 1900-1990, Copland, Aaron,. «Se restablece la actividad estadística | banrepcultural.org». www.banrepcultural.org. Consultado el 5 de enero de 2016. 
  8. «República de Colombia». wsp.presidencia.gov.co. Consultado el 5 de enero de 2016. 
  9. «Murillo Toro, Manuel | banrepcultural.org». www.banrepcultural.org. Consultado el 5 de enero de 2016. 

Bibliografía[editar]

  • BOTERO RESTREPO, JUAN. Manuel Murillo Toro. Bogotá, Academia Colombiana de Historia, 1978.
  • MURILLO TORO, MANUEL. Obras Selectas. Compilación y presentación, Jorge Mario Eastman. Colección Pensadores Políticos Colombianos. Bogotá, Cámara de Representantes, 1979.
  • PEREZ AGUIRRE ANTONIO. Los Radicales y la Regeneración. Bogotá, Cromos, 1941.
  • TORREZ ALMEYDA, JESUS. Manuel Murillo Toro, caudillo radical y reformador social. Bogotá, Printer Colombiana, 1985.