Propaganda nazi

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Pizarra en una exposición sobre la labor del departamento de propaganda de Bélgica en diciembre de 1941 - enero 1942.

Propaganda nazi fue el intento coordinado de influir en la opinión pública a través del empleo de la propaganda en medios de comunicación. Se utilizó por el Partido nazi desde el ascenso al poder de Adolf Hitler en Alemania hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial (1933-1945). La propaganda nazi proporcionó un instrumento crucial para adquirir y mantener el poder, así como para la implementación de sus políticas, incluyendo la prosecución de la guerra total y la exterminación de millones de personas en el Holocausto.

En este sentido, se centró en declarar que los judíos eran la fuente de los problemas económicos de Alemania. Asimismo, presentaba temas más comunes entre los países en guerra: la inminente derrota de sus enemigos, la necesidad de seguridad, etc. Los noticieros cinematográficos también fueron usados para ganar el apoyo para la causa nazi. Leni Riefenstahl fue, probablemente, la propagandista más famosa: su película El triunfo de la voluntad es uno de los ejemplos más conocidos de propaganda en la historia del cine. Esta cinta no solo fue popular en el Tercer Reich, sino que ha seguido influyendo en películas, documentales y comerciales hasta el día de hoy.[1]

Joseph Goebbels fue el Ministro de Propaganda en la Alemania Nazi y desempeñó un papel central en la creación de nuevo material antisemita y pronazi para el partido. Estuvo a cargo de una maquinaria de propaganda que alcanzó todos los niveles de la sociedad alemana. El uso generalizado de la propaganda por parte de los nazis es, en gran parte, responsable de que el término en sí haya adquirido sus connotaciones negativas actuales.[2]

Antecedentes[editar]

En la década de 1920, los propagandistas nazis querían atraer apoyo para su maquinaria política y generar una nueva actitud en el pueblo alemán. Un argumento de peso fue una de las disposiciones del Tratado de Versalles, firmado en 1919, que requería que Alemania y sus aliados aceptasen toda la responsabilidad de haber causado la guerra y, bajo los términos de los artículos 231-248,[3] que se desarmasen, realizasen importantes concesiones territoriales y pagasen indemnizaciones a los estados vencedores. Por ello, el tratado fue citado antes y durante la guerra como una "advertencia de lo que nuestros enemigos son capaces [de hacer]", una cita directa de un discurso de Joseph Goebbels en 1942.[4] Algunos, incluyendo al político en ascenso Adolf Hitler, creían que el Tratado era demasiado duro. Hitler sostenía en Mi lucha que “en la opresión del tratado [de Versalles] y en el descaro de sus demandas, se encuentra la mayor arma de propaganda para el renacimiento de un espíritu nacional."[5]

Antes de la guerra (1919-1939)[editar]

Antes de la guerra, la estrategia de propaganda nazi enfatizaba varios temas. Sus metas eran crear enemigos externos (los países que supuestamente impusieron el Tratado de Versalles sobre Alemania) y enemigos internos (los judíos). Hitler y los propagandistas nazis se valieron del antisemitismo y del resentimiento por el Tratado, ya presentes en Alemania.

Los judíos fueron culpados por cosas tales como robar a los alemanes el producto de su arduo trabajo mientras ellos no hacían nada. Hitler culpó a los judíos por “dos grandes heridas sobre humanidad: la circuncisión del cuerpo y la conciencia del alma”. En toda Alemania se veían carteles, películas, historietas y folletos, en los cuales se atacaba a la comunidad Judía, como en la película El judío eterno (una versión sobre la leyenda del judío errante).

A partir del año 1923, la revista de propaganda nazi Der Stürmer continuó la tradición del siglo XIX de caricaturas antisemitas. Estos dibujos combinaban motivos religiosos con otros pornográficos y racistas; además seguían e intensificaban la relación entre Judensau y los asesinatos rituales, "sanguijuelas" en su sentido figurado y el diablo, una relación establecida desde hacía siglos atrás por la Iglesia. Der Stürmer afirmaba que los judíos secuestraban niños cristianos antes de la Pascua porque “los judíos necesitaban sangre de un niño cristiano, quizá, para mezclarla con su Matzah”. Con esta tradición antisemita como fondo, se inventaron imágenes desfiguradas de los judíos que eran representados como personas con dientes torcidos, uñas de animales, con saliva cayendo de los labios y miradas codiciosas, que seducían y “envenenaban” a una multitud de chicas jóvenes rubias. Este tipo de imagen se refería a la Rassenschande (denhonra de la raza), y se empleó en este contexto la frase "chupar la raza aria". En una caricatura de la revista Der Stürmer de abril de 1934, apareció una imagen de la Judensau que simbolizaba el supuesto poder judío en los medios. En esta imagen, la puerca atravesada por una horquilla representa los Juden-Literatur-Verlage (editores de literatura judía), y debajo se titula: Wenn die Sau tot ist müssen auch die Ferkel verrecken. (Muerta la cerda, los lechones también estiran la pata.). Los "lechones" representados son entre otros: Albert Einstein, Magnus Hirschfeld, Alfred Kerr, Thomas Mann y Erich Maria Remarque.[6]

Los alemanes en otros países como Checoslovaquia, Francia, Polonia, Unión Soviética y los Países bálticos fueron otro blanco de la propaganda del partido nazi. Hitler afirmaba, en Mi lucha, que los alemanes sufrían dolor y miseria estando fuera de Alemania, y que soñaban con la patria común.[7] A lo largo de Mi Lucha, Hitler invoca a los alemanes en todo el mundo para que tuvieran como objetivo central la lucha por el poder político y la independencia.

Los esfuerzos de la propaganda nazi se enfocaron entonces en la creación de enemigos externos. Los propagandistas reforzaban la actitud negativa de Alemania hacia el Tratado de Versalles. Así, cuando el Tratado fue firmado en 1919, incluso los titulares de periódicos no propagandistas en toda Alemania hablaron que para los alemanes era "inaceptable.[8] También en 1919, el Berliner Tageblatt predijo que "si aceptamos las condiciones, un furor militar por la venganza sonará en Alemania dentro de pocos años, un nacionalismo militante envolverá todo”.[9]

Hitler, conociendo el disgusto de la nación con el Tratado, lo aprovechó para influenciar en su audiencia. Se referirá repetidamente a los términos del Tratado como un ataque directo contra Alemania y su pueblo. En un discurso pronunciado el 30 de enero de 1937, afirmó directamente que retiraba la firma alemana del documento en protesta por las proporciones desmedidas de las condiciones. Sostuvo que el Tratado hacía que Alemania pareciera inferior y "menos" que otros países solo porque la culpa de la guerra había recaído sobre ellos. El éxito de los propagandistas nazis se pudo comprobar cuando Hitler ganó el control del partido nazi y, finalmente, condujo al país a la Segunda Guerra Mundial.[10]

Durante los meses anteriores a la invasión de 1939, los periódicos y políticos alemanes como Adolfo Hitler llevaron a cabo una campaña propagandística a nivel nacional e internacional, por la cual acusaban a las autoridades polacas de organizar o tolerar la limpieza étnica de los alemanes étnicos (una población minoritaria en Polonia) que vivían en Polonia.[11] El 22 de agosto Adolfo Hitler dijo a sus generales:

"Proporcionaré un casus belli propagandístico. Su credibilidad no importa. El vencedor no será cuestionado por si dijo la verdad."[12] [13]

La parte principal de esta campaña de propaganda era el proyecto de bandera falsa Operación Himmler, diseñada para crear la apariencia de agresiones polacas contra Alemania, lo cual fue subsecuentemente usado para justificar la invasión a Polonia.[14] [12] [13]

Durante la Segunda Guerra Mundial[editar]

Hasta la conclusión de la Batalla de Stalingrado, el 4 de febrero de 1943, la propaganda alemana enfatizaba la capacidad de las armas alemanas y la humanidad que los soldados alemanes habían mostrado para con la población de los territorios ocupados. Los pilotos de las flotas de bombardeo aliadas fueron representados como asesinos cobardes y, en particular, los norteamericanos como gangsters al estilo de Al Capone. Al mismo tiempo, la propaganda alemana procuró distanciar a norteamericanos y británicos el uno del otro, y a ambas naciones de los soviéticos.

Después de Stalingrado, el tema principal cambió y se centró en hacer de Alemania el único defensor de lo que denominaban “la cultura europea occidental” contra las “hordas bolcheviques”. La presentación de las "armas de venganza" V-1 y V-2 fue enfatizada para convencer a los británicos de la imposibilidad de derrotar a Alemania.

El 23 de junio de 1944 los nazis permitieron a la Cruz Roja visitar el campo de concentración de Theresienstadt para disipar rumores acerca de la Solución final, que tenía como propósito matar a todos los judíos. En realidad, Theresienstadt era un campo de tránsito para los judíos en la ruta a los campos de exterminio; pero, en un sofisticado esfuerzo de propaganda, se levantaron falsas tiendas y cafés para dar a entender que los judíos vivían en relativa comodidad. Los invitados disfrutaron la actuación de una ópera de niños, Brundibár, escrita por uno de los presos, Hans Krása. El bulo fue tan exitoso para los nazis que decidieron hacer una película de propaganda en el mismo campo de concentración. El rodaje de la película comenzó el 26 de febrero de 1944. Dirigida por Kurt Gerron quien había sido persuadido u obligado por los nazis para hacerlo,[15] la película se propuso mostrar cuán bien vivían los judíos bajo la la protección "benévola" del Tercer Reich. La mayor parte del reparto e incluso el mismo cineasta fueron deportados al campo de concentración de Auschwitz, donde murieron. Titulada o bien Theresienstadt Ein Dokumentarfilm aus dem jüdischen Siedlungsgebiet ("Terezienstadt: Una película documental sobre el reasentamiento judío") o Der Führer schenkt den Juden eine Stadt (El Führer regala a los judíos una ciudad), supuestamente no fue nunca completa y existe actualmente solo en forma fragmentaria.[15]

Cuando la derrota alemana era inminente, Goebbels se suicidó el 1º de mayo de 1945, poco después de que Hitler hubiera hecho lo mismo. Hans Fritzsche, quien había sido el jefe de la Cámara de Radio, fue procesado y absuelto por el tribunal de crímenes de guerra de Núremberg.

Medios propagandísticos[editar]

Carteles[editar]

Propaganda nazi en Francia

El arte de cartel fue un pilar del esfuerzo de propaganda Nazi, dirigido tanto hacia Alemania misma como a los territorios ocupados. Los temas usados reflejan mucha investigación en el poder de las imágenes y de las ideas para motivar a la gente.

Películas[editar]

Los nazis produjeron varias películas para promover su visión. Los temas incluyeron las virtudes del tipo nórdico o ario, la fuerza militar e industrial alemana, y la maldad de los enemigos de los nazis. El 11 de marzo de 1933 se estableció un Ministerio de Propaganda y se nombró a Joseph Goebbels como Ministro. El 22 de septiembre se incorporó un Departamento de Cine a la Cámara de la Cultura. Si bien la Oficina central de propaganda del Partido estaba separada del Ministerio de Ilustración Pública y Propaganda gubernamental, ambas instituciones eran dirigidas por Goebbels, quien fue nombrado Reichspropagandaleiter y se le concedió el control total de la prensa y el cine en Alemania "para difundir la cosmovisión nacionalsocialista a todo el pueblo alemán".[16] La principal tarea del Departamento era organizar presentaciones de películas "apropiadas para la ilustración y educación públicas".[16] . El director del Departamento de Cine (denominado Reichsamtsleiter) era Karl Neumann. El departamento otorgaba el permiso de cada película antes de su producción. Algunas veces, el gobierno seleccionaba a los actores para una película, financiaba la producción parcial o totalmente, y podía conceder estímulos fiscales a los productores.

Bajo Goebbels y Hitler, la industria cinematográfica alemana se nacionalizó completamente. Hacia 1936, la Dirección de Propaganda Nacionalsocialista que controlaba Goebbels tenía a su disposición casi todas las agencias de cine de Alemania. Ocasionalmente, ciertos directores, como Wolfgang Liebeneiner, podían "obviar" a Goebbels, proporcionándole una versión diferente de la película que sería realmente filmada. Tales películas incluyen aquellas dirigidas por Helmut Käutner: Romanze in Moll (Romance en clave menor, 1943), Große Freiheit Nr. 7 (Gran Libertad, No. 7, 1944), y Unter den Brücken (Bajo los Puentes, 1945).

El triunfo de la voluntad, por la cineasta Leni Riefenstahl, hace la crónica del Congreso del Partido Nazi en 1934 en Núremberg. Muestra miembros de partido uniformados (aunque relativamente pocos soldados alemanes) marchando y entonando melodías clásicas. La película contiene extractos de discursos dados por varios líderes nazis en el Congreso, incluyendo partes de discursos por Adolfo Hitler.

El judío eterno (o El judío errante) fue dirigida por Fritz Hippler, por insistencia de Ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, aunque se acredita el libreto a Eberhard Taubert. La película está hecha en el estilo de un documental, siendo la tesis central el rasgo de personalidad racial inmutable que caracteriza a los judíos como un parásito cultural errante. A través de la película, este rasgo es contrastado con el ideal del Estado nazi: mientras los hombres arios encuentran satisfacción en el trabajo físico y la creación de valores, los judíos solo encuentra placer en el dinero y en una forma de vida hedonista.

Libros[editar]

Los nazis y sus simpatizantes publicaron gran número de libros. Muchas ideas que se asocian con los Nazis, como el nacionalismo alemán, la eugenesia y el antisemitismo habían aparecido desde el siglo XIX o antes, pero fueron los nazis quienes las aprovecharon, incluyéndolas en sus propias publicaciones.

El libro de propaganda más notable es Mein Kampf (Mi lucha), de Adolfo Hitler, que detalla sus creencias. El libro perfila las ideas principales que más tarde culminarían en la Segunda Guerra Mundial. Está fuertemente inflluenciado por el libro de Gustave Le Bon, La muchedumbre: un estudio de la mente popular (1895), que teorizó la propaganda como una técnica racional adecuada para controlar el comportamiento aparentemente irracional de las muchedumbres. Particularmente central es el antisemitismo violento de Hitler y sus socios, descrito, entre otras fuentes, en el fabricado Los protocolos de los sabios de Sion. Por ejemplo, Hitler afirmaba que la lengua internacional Esperanto era parte de una conspiración judía y argumentaba respecto de las viejas ideas alemanas nacionalistas de Drang nach Osten y la necesidad de ganar Lebensraum (espacio vital) hacia el Este, especialmente en Rusia.

Otros libros tales como Rassenkunde des deutschen Volkes (Etnología del pueblo alemán), por Hans F. K. Günther, y Rasse und Seele (Raza y Alma), por Ludwig Ferdinand, intentaron identificar y clasificar las diferencias ente el tipo alemán, nórdico o ario y otros pueblos supuestamente inferiores. Estos libros fueron usados como textos en las escuelas alemanas durante la época nazi. En el marco de la nueva organización de la prensa y de la propaganda NS el ente de las revistas - así como el resto de la prensa - fue controlado en tres niveles:

  • al interior del partido,
  • al interior del Estado, y,
  • dentro de la profesión misma.

El control al interior del partido, del estado y de las organizaciones gremiales recayó en un reducido número de jerarcas nacionalsocialistas ya que ellos representaban al mismo tiempo a las máximas autoridades en el sector y en sus respectivos campos de actividades en el Estado y en las corporaciones profesionales.

Al nivel del NSDAP, la responsabilidad directa del ente de la prensa escrita la tenían Max Amann, R. Rienhardt y Otto Dietrich, personas que a su vez detentaban los máximos cargos en la Cámara de la Cultura, en la Asociación de Editores de Periódicos y Revistas Alemanas y en el Ministerio de Propaganda. Es decir, ellos estaban investidos, paralelamente, con las funciones de editores, productores y controladores de los medios impresos.

Por ejemplo, la casa central editorial del NSDAP - "Franz Eher-Nachfolger GmbH" -, dirigida personalmente por M. Amann, no sólo fue la "cuna" oficial del órgano del NSDAP "Völkischer Beobachter" sino que al mismo tiempo, la casa editorial de revistas y semanarios más grande en la era de la Alemania-NS. Ya en 1937 M. Amann "adquirió" - después de su confiscación - la editorial "Ullstein-Verlag" (Ullstein era un editor de ascendencia judía), a partir de ese momento la editorial pasó a llamarse "Deutscher Verlag".

Hasta 1937 "Ullstein-Verlag" era la casa editorial que publicaba las revistas de contenidos generales de mayor tirada en Alemania, bajo ellas, la "Berliner Illustrirte Zeitung", una de las publicaciones semanales más vendida en Alemania. La "compra" del "Ullstein-Verlag" y su incorporación a la "Franz Eher-Nachfolger GmbH" permitió a M. Amann controlar - como empresario y editor - a una editorial que publicaba revistas de tirada masiva, determinar sus contenidos, sus diseños y decidir la tirada de las revistas del Ullstein-Verlag (y de la editorial central del NSDAP), pero al mismo tiempo, a través de su cargo como Presidente de la Cámara de la Prensa y - a través de R. Rienhardt como Presidente de la Asociación de Periódicos y Revistas Alemanes - dominar el ente de los medios impresos, que ya, de por sí, pertenecía en un 82 por cien al NSDAP.

O. Dietrich ejerció mayor influencia en los contenidos de las revista, en la medida que en él - como Vocero del Gobierno - recaía la responsabilidad de los despachos informativos, entre otros, de la NSK (Nationalsozialistische Korrespondenz = Correspondencia Nacionalsocialista), "agencia de noticias" a la cual todos los medios impresos estaban obligados de subscribir. Como Subsecretario del Ministerio de Propaganda, él tuvo la responsabilidad directa sobre las tres secciones que coordinaban y regulaban el quehacer de la prensa escrita (Prensa para el Interior de Alemania, Prensa para el Exterior y Prensa para Revistas). Max Stampe, Director del Departamento de Prensa para Revistas en el Ministerio de Propaganda, debía coordinar sus labores con O. Dietrich, su jefe directo.

La fusión de actividades partidarias, estatales y gremiales en una sólo persona así como la construcción del poder en forma piramidal permitió a NSDAP un control directo y absoluto sobre los medios impresos.

La "mutilación" de ente de las revistas[editar]

En la Alemania previa al nacionalsocialismo(1929) existían 10.297 títulos de revistas de todo tipo y clase, de ellas, se publicaban en Berlín 2.486. En el año 1944, la cantidad de títulos publicados en el Tercer Reich era de sólo 458 (Schmidt, Fritz: "Presse in Fesseln", Berlín, 1948, p. 188 y 190.). Esta "mutilación" del ente de las revista no se debió únicamente al curso de la guerra, sino que en gran parte a la política del NSDAP para "adquirir" y controlar a toda la prensa. Estos mecanismos fueron variados y múltiples.

Así, por ejemplo, las disposiciones de M. Amann no sólo impidieron la creación de nuevas revistas, sino que obligaron a todos los editores de revistas a ingresar a la Cámara de la Prensa, y dentro de ella, a constituir un grupo específico: "Reichsverband Deutscher Zeitschriftenverleger" (Asociación Imperial Alemana de Editores de Revistas). Este grupo específico, a su vez, fue dividido en seis subgrupos:

  • las revistas especializadas,
  • revistas de contenido amplio, de entretención y juveniles,
  • revistas científicas,
  • revistas políticas,
  • revistas para la exportación, y,
  • revistas de subscripción.

Estos seis subgrupos de revistas al interior de la Cámara de la Prensa fueron asimismo dividido en otros 30 subgrupos. Cada editor de revista estaba obligado a pertenecer al grupo y/o subgrupo respectivo existente al interior de la Cámara de la Prensa.

Sin embargo, para poder pertenecer a un grupo o a un subgrupo había que cumplir una serie de requisitos (por ejemplo, ser de ascendencia aria, ser libre de partido, confesión religiosa, etc.), formalidades que significaron para miles de editores o la confiscación de sus editoriales o la prohibición de ejercer tal función. De esta manera se redujo en 1939 en la Alemania-NS la cantidad de títulos a 4.789 revistas de todo tipo, con una tirada total de 89.597.000 de ejemplares; en comparación a 1929 desaparecieron del mercado 5.508 títulos (13), es decir, el 53,5 % por cien de las revistas (Schmidt, Fritz: "Presse in Fesseln", Berlín, 1948, p. 190.).

Otra causa que restringió - y que además afectó al resto de los medios impresos - fue el curso de la guerra. Con el desarrollo de la guerra, se hizo cada vez más escaso y difícil el abastecimiento de papel, ya que para la elaboración de celulosa se necesitaba nitro-celulosa, materia que se utilizó también en la fabricación de explosivos. La racionalización de papel se hizo cada día más fuerte; por otra parte, los periódicos diarios tenían preferencia absoluta frente a las revista en lo referente a las cuotas de papel. La situación se agudizo aún más, cuando en el verano de 1944 las tropas de la Alemania-NS son derrotadas en Finlandia, país del cual la Alemania-NS extraían la madera necesaria que necesitaba el país, entre otras, también, para la fabricación de papel.

Las cifras de producción de papel en Alemania son claras: mientras en 1939 el consumo mensual promedio de papel durante los primeros 8 meses fue de 17.810 toneladas, fue el consumo mensual promedio en 1944 de 1.237 toneladas, es decir, sólo el 6,9 por cien del consumo correspondiente a 1939 (14) (Schmidt, Fritz: "Presse in Fesseln", Berlín, 1948, p. 182.).

El 19 de marzo de 1941 M. Amann despachó un decreto con el fin de "congelar" la tirada, con el cual se ordenó a todas las revistas de entretención, semanarios así como a las revistas de contenido general y actual a partir de abril de ese año mantener la tirada en la cantidad que tuvieron en noviembre de 1940. A los periódicos diarios así como a las revistas especializadas se le concedió la cantidad correspondiente a enero de 1941.

Por otra parte, se debe agregar, que las sociedades radiales (Reichsrundfunk-Gesellschaft m.b.H.) publicaban revistas semanales con sus programas de radio; estas publicaciones tenían, además, un carácter de entretención.

En la política de control absoluto de la prensa, las revistas de programas de radio pertenecientes a las sociedades de radio fueron agrupadas en la Cámara de la Prensa en un grupo especial llamado "Fachverband der Rundfunkpresse e.V." (Asociación Especializada de Prensa Radiofónica). El 1 de abril de 1934, la Asociación Especializada de Prensa Radiofónica firmó un acuerdo con la RRG en la Alemania-NS, por el cual sólo se permitió a las sociedades regionales y nacionales de radio editar revistas sobre programas radiofónicos, prohibiéndose al mismo tiempo a otras editoriales la publicación de revistas de programas radiales.

Las revistas de programas de radio editadas por las sociedades radiales alcanzaron tiradas masivas y representaban óptimas fuentes extras de ingreso para sus editores; por ejemplo, la revista editada en Berlín, con una población de varios millones de habitantes, "Berlin hört und sieht" ("Berlín escucha y ve") tenía una tirada en 1938 de 1.175.000 ejemplares semanales (Schmidt, Fritz: "Presse in Fesseln", Berlín, 1948, p. 190.). En otras regiones, donde la concentración de la población era menor a la Capital alemana, como en Colonia, la revista de programas de radio "Werag", conjuntamente con su suplemento "Westfunk", tuvo ventas semanales en 1933 de 154.600 ejemplares; cada ejemplar costaba 1.260 Reich-Marcos (Bauer, Thomas: "Deutsche Programmpresse 1923 bis 1941. Enstehung, Entwicklung und Kontinuität der Rundfunkzeitschriften", München, 1993, p. 126 y 127.).

Los responsables NS redujeron drásticamente la tirada de las revistas de programas radiales con el inicio de la guerra, y en 1941, prohibieron totalmente su publicaciones.

La función política de la revistas en la era Nacionalsocialista[editar]

La función política de las revista durante el régimen nacionalsocialista alemán fue vista como un medio de conducción y guía política, es decir, la utilización de las revistas para transportar la ideología nacionalsocialista en la población, para fortalecer la moral, el espíritu y la conciencia "germana".

O. Dietrich enfatizó, una vez más, en enero de 1940, en un artículo destinado a los editores de revistas, la función política de las revistas en la "nueva Alemania-NS" como sigue:

"Mit jeder Ausgabe, mit jedem Artikel, tragen die deutschen Zeitschriften den deutschen Geist, die deutsche Auffassung über politische, kulturelle und fachliche Fragen hinaus in die Welt (...). Die hieraus resultierende ständige intensive und gezielte Einwirkungsmöglichkeit auf den Leser hat die deutsche Zeitschrift zu einem Führungsmittel werden lassen, das neben der Tagespresse zur Verbreitung und Vertiefung nationasozialistischen Gedankenguts und zur psychologisch abgewogenen Wirkung auf weite Kreise unentbehrlich ist." Compare: Dietrich, Otto: "Auch die deutsche Zeitschrift ist eine Macht", en: "Der Zeitschriften-Verleger", Berlín, enero de 1940, ejemplar Nº 5, p. 3. (Traducción libre: "En cada ejemplar, en cada artículo, las revistas alemanas portan el espíritu alemán, ellas portan hacia fuera la interpretación alemana de los problemas políticos, culturales y técnicos (...). La posibilidad de influencia permanente, intensiva y precisa que resulta de aquí sobre los lectores, ha convertido a la revista alemana en un medio de conducción, ella es imprescindible - conjuntamente con la prensa diaria - para la divulgación y ahondamiento del pensamiento nacionalsocialista y para el logro de un efecto psicológico en amplios círculos.".

Debido a las luchas políticas de las diversas tendencias al interior del NSDAP para ganar mayor influencia, los responsables NS del sector de las revistas (así como en las otras áreas) intentaron sistematizar en una "ciencia" el ente de las revistas. Primero, para presentar a sus adversarios argumentos "metódicos y científicos"; y, segundo, para lograr una homogeneidad en la argumentación política, y así, introducir pautas equivalentes de comportamiento en la función política de las revistas y - bajo el aspecto técnico - para crear una clara diferenciación con otros medios impresos utilizados por el NSDAP. En esa etapa se escribieron una serie de "obras científicas" en las cuales se explicó el fin político y social de las revistas.

Entre los "autores científicos" sobresalieron, por ejemplo, Ernst Herbert Lehmann, Max Stampe y Alfred Hoffmann. Bajo ellos Ernst Herbert Lehmann tuvo una gran "productividad"; éste "científico" escribió una serie de libros y manuales sobre el ente de las revistas, sobresaliendo el "libro" "Die Deutsche Zeitschrift im politischen Kampf" (La Revista Alemana en la Lucha Política), "libro" que durante una conferencia de prensa del gobierno, sostenida el 6 de octubre de 1938, fue presentado a la prensa, con la obligación de adquirirlo en el comercio y de aplicar, a partir de esa fecha, las indicaciones, instrucciones, teorías y métodos allí expuesto en la elaboración de las revistas (Hagemann, Jürgen: "Presselenkung im Dritten Reich", Bonn, 1970, pp. 20 y 21.).

No obstante a que la metodología y la base científica aplicada por aquellos "autores" no resiste la más leve crítica metodológica (y política), es necesario ilustrar - sin mayores comentarios - algunos puntos de estas "obras científicas" debido a que ellas fueron las pautas obligatorias para todo la gente de prensa de la era NS en Alemania, especialmente, para los periodistas y responsables del contenido y del diseño externo (portadas) e interno de las revistas.

Lehmann, en su "libro" "Die Deutsche Zeitschrift im politischen Kampf" (La Revista Alemana en la Lucha Política) parte a priori del principio básico que la prensa en general (también las revistas) siempre ha jugado un papel determinante en los acontecimientos políticos, inclusive antes del gobierno nacionalsocialista, independientemente de su tirada y de la cantidad de receptores a la que llega así como de su permanencia en el mercado medial: todas ellas (periódicos y revistas) tuvieron un ascendiente en la sociedad, permitiendo influir a la 'opinión pública'. Debido a ese peculiaridad de la prensa, utilizar a las revistas en la lucha política como un instrumento de influencia es legítimo. En esta lucha, la revista, sin embargo tiene claramente ventajas frente a la prensa escrita del día, entre otras por:

  • a diferencia de los periódicos diarios, que se dirigen a un "público amplio e indefinido", la revista tiene un grupo receptor que es específico y de intereses muy definidos,
  • esta característica de la revista permite unir al lector con la revista muy estrechamente,
  • por ley [Ley de Prensa del 4 de octubre de 1933] las revistas están obligadas sólo a tratar temas específicos y de intereses especiales,
  • de la revista surge una fuerza comunitaria en la medida que ella - en el cumplimiento de la ley - debe ocuparse de intereses especiales con la finalidad de otorgar al pueblo un bienestar general,
  • las revistas comprenden a los seres humanos individual y personalmente, y,
  • citando en una traducción libre a Lehmann: "Ni el periódico diario ni - por ejemplo - la pancarta tienen tanta variedad de procedimientos para trabajar y para influenciar profunda y precisamente como las revistas."(20) (Lehmann, Ernst Herbert: "Die Deutsche Zeitschrift im politischen Kampf", Leipzig, 1938, pp. 3 - 20; cita: p. 20).

Los puntos centrales del planteamiento de Lehmann en cuanto al "poder de las revistas" son dos: por una parte, la existencia de una cantidad inmensurable de títulos, los cuales cada uno tratan específicamente temas individuales; y, por la otra, el tratamiento de esos puntos específicos y especializados bajo la óptica ideológica del nacionalsocialismo, permite con ello una divulgación y ahondamiento preciso de la visión NS. Es decir, la revista ornitológica interpretará la ornitología bajo un punto NS, la revista de jardinería explicará la floricultura desde la posición NS, la de asuntos deportivos lo hará en el deporte y así sucesivamente. Lo 'político' debe nacer como algo natural e inherente del área específica, lo 'político' no se debe expresarse en forma forzada y abierta.

Gran parte del libro de Lehmann se ocupa en definir, seleccionar y dividir a los grupos de receptores de las revistas, y del lenguaje que se debe emplear para cada grupo y como en cada grupo - mediante un lenguaje adecuado - se puede transportar "naturalmente 'lo político'" sin que el receptor lo capte conscientemente.

Lehmann termina su escrito - en bases a mediciones y observaciones realizadas en el ente de las revistas alemanas antes de la toma del poder del Estado por el NSDAP -, con proposiciones de aspecto técnico, especialmente, con el diseño de las portadas de las revistas y de la utilización de fotos y gráficos. Las portadas eran - según Lehmann - las voces individuales dirigidas a cada individuo en particular, la portada debía magnetizar inmediatamente toda la atención del receptor, las portadas debía recibir la mayor atención de los diseñadores.

(Sobre este aspecto compare especialmente a: Schmidt, Fritz: "Presse in Fesseln", Berlin, 1948)

Temas[editar]

Se promovió la ideología al demonizar a los enemigos del Partido nazi; en particular, los judíos y comunistas, pero también, los capitalistas e intelectuales. Para ello, se ensalzaron los valores afirmados por los nazis, incluyendo la muerte heroica, el Führerprinzip (principio del líder), Volksgemeinschaft (la comunidad del pueblo), Blut und Boden (sangre y suelo) y el orgullo en la raza aria. También se empleó la propaganda para mantener el culto a la personalidad en torno a Adolf Hitler y promocionar campañas para la eugenesia y la anexión de las áreas germano-hablantes. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, la propaganda nazi vilipendió a los enemigos de Alemania, en especial, el Reino Unido, la Unión Soviética y los Estados Unidos, y exhortó a la población a participar en la guerra total.

Historiografía[editar]

La propaganda nazi es un tema de estudio relativamente reciente.[17] Historiadores de todas las tendencias, incluidos aquellos del Bloque oriental, coinciden en su notable eficacia.[17] No obstante, la evaluación de su importancia (ya sea si formó o simplemente dirigió y explotó la opinión pública) está influenciada por el enfoque de cuestiones más amplias originadas por el estudios de la Alemania nazi; por ejemplo, si el Estado nazi fue una dictadura totalmente totalitaria, como sostiene Hannah Arendt, o si dependió de cierto consenso social.[18]

Además de los archivos mediáticos, una fuente primaria importante para el estudio del esfuerzo propagandístico nazi está compuesta por los informes sobre la moral cívica y la opinión pública que compilaron desde 1939 el Sicherheitsdienst y luego el RMVP. Otra fuente son los Deutschland-Berichte, informes reunidos por agentes encubiertos que trataban, en particular, sobre la opinión popular alemana.[19]

Véase también[editar]


Referencias[editar]

  1. David B. Hinton (otoño de 1975). «Triump of the Will: document or artifice?» (en inglés). 'Cinema Journal' págs. 48-57. University of Texas Press, JSTOR. Consultado el 6 de Febrero de 2009.
  2. Welch, 6.
  3. Tratado de Versalles - Artículos 231-247 y Anexos - Reparaciones
  4. Archivo de la Propaganda Alemana, Lo que está en juego 2004. Calvin College. 25 de octubre de 2007
  5. AngliaCampus, Opiniones provocadas por el Tratado, 25 de octubre de 2007
  6. Interfoto Bild-Nr. 00209619
  7. Hitler, Adolf. Mein Kampf. Boston: Houghton Mifflin, 1999
  8. Frankfurter Zeitung, portada de 1919
  9. Abel, Theodore. Why Hitler Came Into Power. Cambridge: Harvard UP, 1986.
  10. Archivo de la propaganda alemana, "Discurso de Hitler" Calvin College. 25 Oct. 2007
  11. Editor de un período alemán explica los reclamos por las atrocidades polacas contras las minorías
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