Supremacía blanca

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Cartel de El nacimiento de una nación (1915), filme de principios del siglo XX que muchos consideran una apología del supremacismo racial, en particular el Ku Klux Klan.

La supremacía blanca o supremacismo blanco es una ideología que sostiene que la raza blanca (definida ésta por elementos biológicos, culturales e incluso morales) es superior a otras razas. Este término se usa para describir una ideología política que promueve el dominio social y político de los blancos. Se basa en el etnocentrismo y un deseo de hegemonía sobre los pueblos no-blancos.

El supremacismo blanco suele asociarse con el racismo en contra de los negros, mulatos, indígenas o amerindios, mestizos y frecuentemente al antisemitismo, creyendo que los judíos no son lo suficientemente blancos, aunque también ha sustentado la discriminación hacia algunos pueblos de Asia.

Se encuentran grupos de supremacía blanca en países con poblaciones de blancos o caucásicos, incluyendo Europa (incluyendo toda Rusia), Norteamérica, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Latinoamérica. Estos grupos son observados como grupos de odio, y varios países han aprobado legislaciones que limitan este tipo de organizaciones.

Estados Unidos antes y después de la Guerra de Secesión Norteamericana, eran un país de supremacistas blancos tanto en lo político como en lo social y económico, del mismo modo que lo fue Sudáfrica durante el Apartheid. En la actualidad se debate intensamente sobre la influencia continua del supremacismo blanco, su alcance y naturaleza en la cultura occidental.

La supremacía blanca se emplea a veces en un sentido algo más amplio, defendiendo no solamente la idea filosófica de que la raza blanca es superior a otras razas, sino que aquella debería ejercer su dominio sobre éstas. Grupos separatistas y nacionalistas blancos, para distinguirse de los supremacistas blancos, enfatizan su rechazo de esta definición más limitada.

Origen de la supremacía blanca[editar]

Según James Loewen en Lies my Teacher Told me, la supremacía blanca tuvo su origen en la Era de los Descubrimientos, momento en el que las naciones de Europa trataron de encontrar una justificación ideológica tanto a la conquista de poblaciones indígenas como a la trata de esclavos africanos. La esclavitud, el genocidio de los pueblos indígenas y otros fenómenos, ciertamente, se han asociado a la existencia de la supremacía blanca con bastante anterioridad a ese periodo histórico pero el concepto de que los pueblos no blancos acusaban una inferioridad biológica innata parece haberse dado al mismo tiempo que los cambios tecnológicos militares y de organización social que hicieron posible la expansión de las potencias imperiales europeas — mediante la conquista y colonización — por vastos territorios del mundo.

Supremacía blanca en la historia[editar]

"Los hombres blancos se levantaron por mero instinto de conservación... hasta que, finalmente, vino a la existencia un gran Ku Klux Klan, un genuino imperio del Sur, para proteger la tierra sureña" — Palabras de Woodrow Wilson citadas en el filme de 1915 El nacimiento de una nación.

Después de Colón la supremacía blanca llegó a ser la ideología dominante en el mundo anglosajón y fue muy practicada en la mayor parte de Europa y, lo que es más importante (debido a la presencia de mayores contingentes de población no blanca), también en los territorios de ultramar conquistados o colonizados por británicos sobre todo, no así en los territorios conquistados por españoles, en los que la mezcla racial fue aceptada desde el principio y donde la mayor barrera entre españoles y americanos era religiosa, el americano era aceptado si aceptaba el Cristianismo. Ello ha tenido como resultado que la mayoría de la población hispanoamericana sea mestiza hoy día, hecho inexistente en las antiguas colonias británicas; en éstas, por ejemplo en muchos estados de los Estados Unidos, los no blancos fueron privados del derecho al voto y de la posibilidad de ostentar cargos de gobierno (o incluso ejercer el funcionariado) aún hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX. Los nativos americanos en los Estados Unidos y Canadá, así como los aborígenes de Australia, a menudo fueron vistos como meros obstáculos a la colonización blanca antes que como seres humanos de pleno derecho. Varios países de la cuenca del Pacífico colonizados por europeos, en ocasiones, opusieron fuertes limitaciones a la inmigración y la naturalización de individuos de los países asiáticos del Pacífico, normalmente apoyándose abiertamente en el supremacismo blanco. Los Estados Unidos dieron a los estados de forma individual la posibilidad de prohibir los matrimonios interraciales hasta 1967 (véase el caso judicial: Loving contra Virginia), mientras que Rodesia tuvo un régimen abiertamente supremacista blanco hasta 1979 y Sudáfrica hasta la década de 1990.

En los Estados Unidos la idea de la supremacía blanca estaba especialmente arraigada. En su época fundacional, había esclavos negros incluso en estados del norte del país, como Nueva York. Los estados del sur de los Estados Unidos, hasta la Guerra de Secesión, mantuvieron una economía de plantaciones sustentada en los esclavos negros. Incluso en aquellas zonas del sur donde los afroamericanos constituían una mayoría, sistemáticamente carecieron del derecho al voto, excepto durante el breve lapso de la Reconstrucción (1866-1877) tras la Guerra de Secesión. Los gobiernos estatales y locales, así como organizaciones como el Ku Klux Klan, desempeñaron una eficaz resistencia a la extensión de los derechos civiles. El propio Ku Klux Klan, hasta principios de los años 1960, practicaba linchamientos y ejecuciones extrajudiciales que eran tácitamente tolerados.

En el resto de los Estados Unidos, la situación era generalmente más benévola, pero —por lo menos hasta la segunda mitad del siglo XX— de acuerdo a la regla no escrita, se esperaba de las personas no blancas que supieran cuál era "su sitio". Por ejemplo, muy pocos de los principales centros de enseñanza superior admitían a estudiantes que no fueran blancos, y si lo hacían, los admitían en cuotas muy reducidas. Estas restricciones no se aplicaban únicamente a afroamericanos, sino que también, durante buena parte de los siglos XIX y XX, afectaban a asiáticos, indígenas y judíos. Los afroamericanos que llegaron a recibir educación universitaria lo hicieron en su mayoría en lo que ahora se conoce como las "Universidades Negras Históricas" (Historically Black Colleges and Universities). Muy pocos afroamericanos ostentaron cargos públicos: tras el periodo llamado de la Reconstrucción de la Guerra de Secesión, ninguno llegó al Senado hasta que Edward W. Brooke lo lograra en 1966. Nunca había habido un presidente no blanco en los Estados Unidos hasta la victoria electoral de Barack Obama frente a John McCain en las elecciones presidenciales del 4 de noviembre de 2008. George Ariyoshi, de Hawái, en 1974, se convirtió en el primer asiático-americano que llegó a ser gobernador de un estado.

En Sudáfrica, una vez terminadas las luchas intercolonialistas entre ingleses y holandeses, el nacimiento del estado se basaba en la adsoluta discriminación de los nativos, y los habitantes e inmigrantes, no blancos, que solo representaban mano de obra explotable y laboriosa. En este contexto surgió la figura pública de Gandhi, inmigrante universitario de origen indio. La minoría de origen europeo, apenas un 17,5% de la población, después de la Segunda Guerra Mundial recrudeció aún más sus posiciones segregacionistas y en 1948, al triunfar la corriente más extrema de esa tendencia, el apartheid, adquirió características aún más drásticas, que se tradujeron en la obligatoriedad de que todos los habitantes nativos tuvieran que aprender la lengua afrikáans, una variante de holandés con cierta influencia del inglés, que resultaba inútil para la mayoría negra. Aunque la República de Sudáfrica continuó ligada a la Comunidad Británica de Naciones hasta 1961, esos vínculos se habían debilitado. La explotación de la mayoría nativa estaba sustentada en la "doctrina de la superioridad racial", que se refiere a una superioridad de la naturaleza y, por tanto, inalterable. Los hombres de "raza blanca", estarían dotados de caracteres hereditarios comunes y exclusivos que les asegurarían un desarrollo mental superior al de otras "razas". La herencia genética de los negros limitaría para siempre, según esta creencia, sus potencialidades. Fundamentalmente, esta concepción es idéntica a la desigualdad de aptitudes que tan privilegiado lugar ocupa en las representaciones mentales de las castas superiores tradicionales. También esta tiene la misma función ideológica: justificar los privilegios de una minoría mediante una argumentación en la que se asegura la perpetuidad, ya que la superioridad se considera enraizada en la naturaleza.

Ideología del supremacismo blanco contemporáneo[editar]

Afroamericano bebiendo de una fuente asignada a personas de color. Imagen de mediados del siglo XX.

Mientras los supremacistas comparten con los separatistas un rechazo general a la mezcla racial, especialmente los matrimonios y relaciones interraciales, una característica notable del supremacismo moderno —influido por las ideas nazis— es que los blancos europeos deben gobernar a negros, judíos, musulmanes, asiáticos, nativos de Oriente Medio y norteafricanos. Sin embargo, hay un tipo diferente de supremacismo, que se conoce como Pan-Arianismo, que acepta como miembros a personas europeas y algunos caucásicos no europeos, como personas de Oriente Medio, norte de África y Asia Central y Oeste. Pero no todas las personas de estos grupos son considerados blancos. Por ejemplo, en Oriente Medio, los pan-arianistas aceptan como ascendientes lejanos a sirios e iraníes, pero no a saudíes o yemeníes.

Esta postura tiene mucho en común con el nazismo. Algunos grupos supremacistas, especialmente en los países de habla alemana, se autoproclaman nazis; y, en conjunto, a estos grupos se les suele denominar neonazis.

Gran parte de los que sostienen ideas raciales no utilizan el término "supremacismo" debido a que sugiere un deseo de dominio sobre otras razas. Sin embargo, muchos de ellos creen que la raza blanca es superior a otras razas.

En los Estados Unidos los movimientos de supremacía blanca en ocasiones se hallan relacionados con grupos de fundamentalismo cristiano o asociados a Identidad Cristiana aunque la mayoría de cristianos, incluso aquellos que suscriben como "fundamentalistas", denuncian al movimiento como grupo no cristiano. Algunos supremacistas blancos consideran que la violencia es un medio admisible para extender su causa y rechazan el cristianismo al que consideran una fe "suicida" y mestiza.

Otras variedades del supremacismo blanco se identifican como odinistas. La vertiente supremacista blanca del odinismo tiene poco que ver con Identidad Cristiana pero existe un punto clave de encuentro: su versión del odinismo enseña un dualismo —al igual que Identidad Cristiana— que concibe el universo como compuesto por "mundos de luz" (asociados a la raza blanca) y "mundos de oscuridad" (asociados a razas no blancas). La principal diferencia entre los dos credos consiste en que el odinismo cree en los antiguos dioses nórdicos y no cree en la divinidad de Jesucristo, sin embargo, como en el caso del cristianismo, el odinismo no es una religión racista y la mayoría de grupos odinistas rechazan el odio racial. Algunos grupos como Boeremag de Sudáfrica hacen cierto sincretismo de elementos cristianos y odinistas.

Los grupos supremacistas no necesariamente están asociados a Identidad Cristiana u otros credos religiosos. Organizaciones como el Partido Nazi Americano tienen motivaciones más políticas que religiosas. El Ku Klux Klan (KKK), uno de los grupos supremacistas más reconocidos de los Estados Unidos, es no solo partidario de la supremacía blanca sino también de la supremacía religiosa cristiana, fundiendo en su ideología el racismo y el fundamentalismo religioso. En sus orígenes el Ku Klux Klan perseguía, por ejemplo, a ateos, homosexuales, personas que practicaban el sexo libre y otros acusados de ser "anticristiano" o "inmorales" en su conducta indistintamente de su raza. Así mismo, el Ku Klux Klan era profundamente anticatólico y combatía a los católicos de cualquier raza, incluyendo blancos, por considerarlos contrarios al verdadero cristianismo protestante.

Distribución y relevancia de los grupos supremacistas actuales[editar]

En la mayoría de países con contingentes significativos de población blanca, como Estados Unidos, Australia, Sudáfrica, los países europeos y algunas partes de América Latina, pueden encontrarse sectores que propugnan el supremacismo blanco aunque, en todos estos lugares, su discurso no es representativo más que de una ínfima minoría de la población, siendo escaso el número de militantes en los mismos. Sin embargo, el influjo de corrientes migratorias de población no blanca en varios países europeos durante los últimos veinticinco años ha motivado una reacción que se ha traducido en el ascenso en la afiliación a tales movimientos así como una escalada de manifestaciones y delitos racistas de toda índole.

El estilo de la militancia de ciertos sectores ha motivado que sean vigilados de cerca por las fuerzas del orden. En algunos países de Europa, que cuentan con la experiencia cercana de los efectos de estas ideologías en la Segunda Guerra Mundial, las organizaciones supremacistas están prohibidas por la ley. Tales legislaciones tipifican la figura delictiva de la "incitación al odio" junto a normas que prohíben las organizaciones cuyo objeto sea contrario a una sociedad multiétnica, multirracial y democrática.

Militancia violenta de las organizaciones supremacistas angloestadounidenses actuales[editar]

La Iglesia Mundial del Creador (World Church of the Creator), llamada ahora Movimiento de Creatividad, es un ejemplo cercano de violencia promovida por el supremacismo blanco con el objeto de desencadenar una guerra racial. Ben Klassen, fundador del movimiento, sostiene que la raza de una persona es su religión. Sin considerar esta idea central, en los demás aspectos su ideología es muy parecida a la de muchas congregaciones de Identidad Cristiana en el convencimiento de que existe una conspiración judía que controla el gobierno federal de los Estados Unidos, la gran banca internacional y los medios de comunicación. También enseñan que la RAHOWA (la Guerra Santa Racial, por su acrónimo en inglés RAcial HOly WAr) está destinada a librar al mundo de los judíos y de las "razas barro". A principios de los años 1990, hubo un gran incremento en la afiliación a tales grupos por la creencia popular de que el apocalipsis y la RAHOWA eran inminentes. En 1996 Matthew F. Hale, que se hizo famoso porque se le denegó una licencia para ejercer la abogacía en Illinois, fue designado nuevo líder de la Iglesia del Creador. Hale hizo algunos cambios en la organización, incluyendo el nuevo nombre de Iglesia Mundial del Creador, para transmitir una sensación de ser un movimiento de gran alcance.

Ciertos episodios violentos han puesto de manifiesto que sus miembros están dispuestos a tomar parte en acciones de este tipo. Se sospecha que miembros de la Iglesia Mundial del Creador en el sur de Florida están involucrados en distintos linchamientos organizados por motivos racistas. En el último año, cuatro miembros de Florida han sido encarcelados por esgrimir armas de fuego y por el atraco al propietario judío de una tienda de videos. Supuestamente recaudaban fondos para la "revolución".

Muchos creen en la necesidad de alcanzar el martirio por su causa. Por ejemplo Bob Mathews, líder del grupo neonazi The Order, murió en un choque con las fuerzas del orden. Asimismo, William King se complacía con la idea de que se le aplicara la pena de muerte por el asesinato de James Byrd Jr.

El último caso es de los neonazis Daniel Cowart y Paul Schlesselman que pretendían asesinar al candidato del Partido Demócrata Barack Obama, matar a 88 personas y decapitar a otras 14 de raza negra (cf. Fourteen Words).

Desencuentro entre grupos supremacistas[editar]

Muchas organizaciones racistas muestran tendencias a escindirse fácilmente. Asimismo los movimientos racistas actuales que existen en Internet evidencian un gran rechazo hacia "El Movimiento". Las distintas corrientes tienen sus feudos y rivalizan entre ellas. Diferentes líderes poseen feudos personales, etc. Se puede observar que dentro del movimiento existen demasiadas figuras que aspiran a ser líderes y no meros seguidores. Gran cantidad de supremacistas consideran cobardes y traidores a los grupos supremacistas menos extremistas, o a las organizaciones asociadas al nacionalismo blanco y a la vieja guardia conservadora (N. del Trad.: paleoconservadurismo). Por su parte, estos dos últimos sectores consideran que los supremacistas y los neonazis les dan mala fama.

Supremacistas actuales señalados[editar]

Una lista más o menos completa de supremacistas blancos sería demasiado larga como para no exceder este artículo. Sólo para empezar, se incluiría a la mayoría de gobernantes y políticos de los Estados Unidos antes de 1960, a la mayoría de los líderes políticos del periodo del apartheid sudafricano, a los de los Estados Confederados de América y a los de la Alemania nacionalsocialista. Lo que sigue es una mera relación de figuras contemporáneas conocidas principalmente por su apoyo al supremacismo blanco.

Organizaciones[editar]

Véase también[editar]