Negro cimarrón

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Negro cimarrón, fugado

En América , se llamó cimarrón a los esclavos rebeldes, algunos de ellos fugitivos, que llevaban una vida de libertad en rincones apartados de las ciudades o en el campo denominados palenques o quilombos. Posteriormente, en Cuba se adoptó preferiblemente el vocablo jíbaro para referirse los cimarrones. Parece también que la palabra cimarrón no se empleó casi nunca con los nativos americanos fugitivos.

Colombia[editar]

Los cimarrones lograron la libertad huyendo armados a sitios montañosos y lugares de difícil acceso donde construyeron fortalezas llamadas palenques y conservaron sus costumbres y tradiciones. Miles de pueblos fueron fundados por los cimarrones en las regiones Caribe (península de La Guajira, gobernaciones de Santa Marta y Cartagena) y Pacífica. En el siglo XVIII, los palenques se formaron en los valles de ríos como el Cauca y el Magdalena (por ejemplo, el palenque de El Castigo). Los principales palenques fueron: el de San Basilio, el de La Tola, el del Castigo, el de Matudere, el de Piojó, San Sebastián de Buenavista,Tofeme en el partido de Tolú, la barranca de Malambo, la sierra del Luruaco, San Miguel, El Arenal. Los principales líderes cimarrones en la actual Colombia fueron Benkos Biohó, Domingo Criollo y Juan Angola.[1] [2]

Cuba[editar]

El escritor cubano Miguel Barnet escribió una novela que viene a ser la autobiografía dictada del cimarrón Esteban Montejo.

En la América hispana de la vertiente del océano Pacífico, la palabra cimarrón está asociada también con otros dos vocablos: palenque y rancheador. Palenque era el nombre de los asentamientos de los cimarrones y rancheador era la persona contratada por los propietarios de esclavos para rastrear y capturar a los esclavos fugitivos.

En la América hispana de la vertiente del océano Atlántico se los denominaba Quilombos.

Panamá[editar]

A raíz de la forma cruel como eran tratados, los negros esclavos en Panamá escapaban y se internaban en la selva, recibían el nombre de Cimarrones. Los mismos efectuaron diversos alzamientos contra las autoridades coloniales españolas y atacaban las rutas entre Panamá y Nombre de Dios, lo cual puso en grave peligro el transporte y la comunicación entre el Mar Caribe y el Océano Pacífico.

En 1548 ocurre una fuga de esclavos negros, quienes organizaron un gobierno y reconocieron como rey a un esclavo llamado Bayano. De la misma manera, otro grupo en 1549, el cual era encabezado por Felipillo, se organizó en el Golfo de San Miguel.

Las autoridades coloniales a cargo del Capitán Francisco Carreño combatieron a los cimarrones, infringiéndoles graves e inhumanos castigos a los que lograban capturar.

A la llegada a Panamá del Marqués de Cañete, virrey del Perú, se dispuso a enfrentar el peligro que representaba el alzamiento de los negros cimarrones. Para ello, se encomendó al Capitán Gil Sánchez dirigir una fuerza a la región de Chepo donde se encontraba Bayano, quien logra derrotar al representante del Virrey.

El Capitán Carreño termina apresando a Bayano, a quien conduce a Nombre de Dios, donde Alvaro de Sosa, Presidente de la Real Audiencia de Panamá, intenta atraer a los cimarrones a la autoridad realista, para lo cual firman un convenio. Una vez libre, Bayano continuó su enfrentamiento con los españoles. En esta oportunidad con el Capitán Pedro de Ursúa, al mando de una expedición de 200 hombres, enfrenta a los esclavos alzados, a quienes consigue vencer. Bayano es capturado y enviado a Sevilla, donde se le asigna una renta por parte de la Corona.

Los cimarrones colaboraron como guías de los piratas y corsarios que llegaron a Panamá durante la época colonial.

En recuerdo de las célebres luchas de los cimarrones en las márgenes de Coquira o Chepo, se le dio el nombre de Bayano al río que afluye en el área.

Perú[editar]

Los negros africanos llegaron al Perú por primera vez durante el segundo viaje de Francisco Pizarro. Fueron traídos como esclavos y tratados como mercancía. Los principales proveedores de negros esclavos fueron los portugueses e ingleses quienes, debido al monopolio comercial, se los daban a los españoles para que los vendieran en los puertos americanos.

Al producirse una fuga de esclavos, los amos colocaban anuncios indicando las características de los fugitivos para que fueran capturados. Cuando los cimarrones eran capturados volvían a manos de sus dueños. Los encargados de aprisionarlos eran los negros conocidos como mogollones. Los cimarrones eran buscados constantemente por sus propietarios, pues cada uno de los esclavos era considerado un objeto con valor, es decir, tenían un precio y quedarse sin uno implicaba perder dinero. Debemos de recordar que los esclavos, además de trabajar para sus amos, podían ser entregados como garantía o alquilados a otras personas.

A finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, se formaron unas rancherías en los alrededores de la ciudad de Lima, como en Huachipa, Carabayllo, Monte Zambrano, etc. Fueron hechas por negros esclavos que, en busca de su libertad, habían preferido huir y rebelarse contra el sistema opresor. Estas rancherías se ubicaban, en lo posible, en las zonas menos transitadas, con bosques para ocultarse de sus perseguidores.

Alrededor del año 1710, esas rancherías evolucionaron hasta convertirse en palenques. Los palenques entonces eran asentamientos rurales de negros cimarrones, rebeldes.

Zonas liberadas en América[editar]

Hubo este tipo de organizaciones en todas las colonias, tanto españolas como portuguesas, en Hispanoamérica. Los "quilombos", "mambices", "cumbes","rochelas", "ladeiras", etc. fueron otras denominaciones adoptadas por los negros rebeldes. El más famoso palenque del colonialismo latinoamericano fue el "Quilombo de los Palmares", en el Brasil (colonia portuguesa). Tenía una población de unos 15.000 negros esclavos rebeldes y se mantuvo durante casi todo el siglo XVII. Las tropas reales portuguesas usaron 6.000 soldados y les costó dos años rendirla. Incluso en muchos de esos palenques existieron reyes negros. Por ejemplo: Benkos Biohó, el Rey de Arcabuco, cerca de Cartagena de Indias, en Colombia. En Venezuela, fue famoso el Rey Miguel. En Panamá, el Rey Bayano. En el virreinato del Perú, hubo en Huaura un rey cimarrón a mediados del siglo XVI. El virrey envió una tropilla de 120 soldados españoles, que incursionaron violentamente en el palenque, matando a todos sus integrantes.

Infraestructura[editar]

Un palenque tenía una fuente de agua, un pedazo de tierra para cultivo, un almacén subterráneo y una pequeña cantidad indispensable de lampas y hachas.

Organización[editar]

En los palenques, los negros cimarrones mantenían una vida comunitaria, caracterizada por la igualdad entre todos sus integrantes, tanto para el trabajo como para el reparto del alimento y el comportamiento social y moral.

Para su defensa, en algunos palenques se habían construido fuertes. Estaban hechos de palizadas, en el punto más alto de su temporal albergue. Tenían como únicas armas espadas, cuchillos y otras armas blancas. Nunca poseyeron armas de fuego. En otros casos completaban su defensa acopiando piedras. Hacían ejercicios de corte militar, utilizando la táctica de las guerrillas.

En el caso de los cimarrones criollos, no poseían rey. Sus jefes se hacían llamar coroneles o capitanes, por cuanto éstos no procedían directamente de África, ya que eran, como se dijo, cimarrones criollos.

Población[editar]

En su búsqueda de libertad, se habían unido negros de diversas etnias africanas, incluso algunas que en África mantenían rivalidades muy marcadas, como es el caso de las etnias africanas congos, minas y terranovos.

Economía[editar]

Tenía cierta independencia, aunque mantenía relaciones económicas más o menos normales con las ciudades y haciendas vecinas. En sus áreas de cultivo, sembraban maíz y zapallo, se abastecían de carne cazando venados y pájaros y obtenían algún que otro dinero vendiendo sombreros y canastas.

Castigos[editar]

Si capturaban a un cimarrón fugitivo los dueños, en ocasiones, le cortaban un pie para que no se escapara de nuevo. En otras ocasiones, castraban a los hombres y cortaban los pechos de las mujeres.

Literatura[editar]

  • Michael Zeuske,"The Cimarrón in the Archives: A Re-Reading of Miguel Barnet's Biography of Esteban Montejo", en: New West Indian Guide/Nieuwe West-Indische Gids, vol. 71, no. 3 & 4 (1997), pp. 265-279.
  • Zeuske, "El “Cimarrón” y las consecuencias de la guerra del 95. Un repaso de la biografía de Esteban Montejo", en: Revista de Indias vol. LVIII, enero-abril de 1998, núm. 212, pp. 65-84.
  • Zeuske, "Novedades de Esteban Montejo", en: Revista de Indias, vol. LIX, mayo-agosto de 1999, núm. 216, pp. 521-525.
  • Mann Charles C. Hecht Susanna. Donde los esclavos reinaban. Nathional Geographic. En español. 3012, abril. Pag. 70 -77

Referencias[editar]

Véase también[editar]