María Pacheco

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María Pacheco (Granada, c. 1496 - Oporto, Portugal, 1531), de nombre completo María Pacheco y Mendoza. Noble castellana. Fue esposa del general comunero Juan de Padilla; tras la muerte de su marido asumió desde Toledo el mando de la sublevación de las Comunidades de Castilla hasta que capituló ante el emperador Carlos en febrero de 1522.[1] [2]

No debe confundirse con su bisabuela, María Pacheco, señora de Belmonte, esposa de Alfonso Téllez Girón y Vázquez de Acuña y madre de Pedro Girón y Juan Pacheco.

Vida[editar]

Infancia[editar]

Hija de Íñigo López de Mendoza y Quiñones (I Marqués de Mondéjar y II conde de Tendilla, conocido como el Gran Tendilla) y de Francisca Pacheco (hija de Juan Pacheco, I marqués de Villena). Nace en Granada donde su padre fue nombrado por los Reyes Católicos alcalde perpetuo de la Alhambra, en el palacio del sultán Yusuf II.

Tuvo ocho hermanos, entre ellos Luis Hurtado de Mendoza y II Marqués de Mondejar; Francisco de Mendoza, obispo; Antonio de Mendoza, Virrey en las Indias, y Diego Hurtado de Mendoza, embajador y gran poeta.

María adoptó el apellido materno para diferenciarse de otras dos hermanas, que se apellidaban Mendoza, con las que compartía el nombre. Se desconoce la fecha de su nacimiento, aunque hay documentación donde se declara que en la fecha de su boda en Granada, con Juan de Padilla, el 18 de agosto de 1511, tenía quince años.[3]

Educada junto con otros de sus hermanos en el ambiente renacentista de la pequeña corte del Gran Tendilla, María era una mujer culta, con conocimientos de latín, griego, matemáticas, letras e historia. De niña presenció en 1500 los acontecimientos de la primera sublevación morisca desde su casa en el Albaicín.

Casamiento[editar]

Con 14 años de edad (10 de noviembre de 1510), se acuerdan sus esponsales con Juan de Padilla, caballero toledano de rango inferior al de los Mondéjar (lo que parece no fue de su agrado). En los escritos de la época, ella aparece como Doña María Pacheco, mientras que su marido recibe el trato de Juan de Padilla. En dicho acuerdo se le obliga a renunciar a sus derechos de herencia paterna a cambio de una dote de cuatro millones y medio de maravedíes.

En 1511 se produce el matrimonio y en el año de 1516 nace su único hijo, Pedro, que murió niño. Ese año falleció también el rey Fernando el Católico y es nombrado rey de Castilla y Aragón el futuro emperador Carlos I.

Guerra de las Comunidades de Castilla[editar]

Al suceder Juan de Padilla a su padre en el cargo de Capitán de gentes de armas, el matrimonio se trasladó a Toledo en 1518. María Pacheco apoyó y quizá instigó a su pacífico marido para que, en abril de 1520, tomase parte activa en el levantamiento de las Comunidades en Toledo. A continuación, Juan de Padilla acude con las milicias toledanas más las madrileñas de Juan de Zapata en auxilio de Segovia para, junto a las milicias mandadas por Juan Bravo, regidor de Segovia, combatir las fuerzas realistas de Rodrigo Ronquillo. El 29 de julio de 1520 se constituye en Ávila la Santa Junta, nombrándose a Juan de Padilla capitán general de las tropas comuneras.

Sin embargo, las rivalidades entre los comuneros provocan su sustitución por Pedro Girón y Velasco, ante lo cual, Padilla regresa a Toledo. Cuando Girón deserta en diciembre al bando realista, Padilla vuelve a Valladolid con un nuevo ejército toledano (31 de diciembre de 1520). Sus tropas toman Ampudia y Torrelobatón. Sin embargo, de nuevo surgen disensiones dentro del ejército comunero. Todo ello provoca el debilitamiento de los sublevados, que son derrotados en una desigual batalla el 23 de abril de 1521 en Villalar.

Padilla fue hecho prisionero. Conducido al pueblo de Villalar, es decapitado al día siguiente. Con él fueron ajusticiados Juan Bravo y Francisco Maldonado.

Resistencia en Toledo[editar]

María Pacheco de Padilla después de Villalar (1881). Lienzo de Vicente Borrás y Mompó (331 x 520 cm).

En ausencia de Padilla, María gobierna Toledo hasta la llegada el 29 de marzo del obispo de Zamora Antonio de Acuña, cuando se ve obligada a compartir el poder con él. Al recibir las malas noticias sobre Villalar, María cae enferma y se viste de luto. Sin embargo, en vez de abandonar, María Pacheco va a liderar la última resistencia de las Comunidades en Toledo. Dirige, desde su casa primero y desde el Alcázar después, la resistencia a las tropas realistas, estacionando defensores en las puertas de la ciudad y mandando traer la artillería desde Yepes, implantando contribuciones y nombrando capitanes de las tropas comuneras toledanas. Tras rendirse Madrid el 7 de mayo, solo resistía Toledo. Ante ello, el resto de los dirigentes comuneros de la ciudad se inclinan por capitular, pero ella logra evitar la rendición. Incluso el obispo Acuña huye el 25 de mayo intentando llegar a Francia. Parte de la rivalidad con Acuña se debía a su intención de lograr la mitra toledana, primada de España, que María deseara para su hermano Francisco de Mendoza.

María Pacheco llegaría a prolongar la resistencia nueve meses después de la batalla de Villalar aunque este hecho se deba, más que a la feroz resistencia, a que el ejército real tuvo que acudir a Navarra para neutralizar el intento de recuperación del Reino por parte de tropas navarras. Para mantener el orden en Toledo, María llegó a apuntar los cañones del Alcázar contra los toledanos. El 6 de octubre requisa, entrando de rodillas en el Sagrario de la Catedral, la plata que allí se contiene para poder pagar a las tropas.

Mientras tanto las tropas realistas, con diversos combates de abril a agosto, cercan finalmente Toledo. El 1 de septiembre de 1521 comenzó el bombardeo. El 25 de octubre de 1521 se firmó una tregua favorable para los sitiados, el llamado armisticio de la Sisla, de modo que los comuneros evacuaron el Alcázar, aunque conservando las armas y el control de la ciudad. Esta situación inestable culminó el 3 de febrero de 1522 con un nuevo alzamiento de la ciudad, en el que María Pacheco y sus fieles toman el alcázar y liberan a los comuneros presos. No obstante, la sublevación es sofocada por las tropas realistas al día siguiente. Gracias a la connivencia de algunos de sus familiares, que militaban en el bando realista, María Pacheco logra huir disfrazada de la ciudad con su hijo de corta edad y se exilia en Portugal.

Exilio[editar]

Exceptuada en el perdón general del 1 de octubre de 1522 y condenada a muerte en rebeldía en 1524, María subsiste en Portugal con dificultades. Aunque Juan III de Portugal no responde a las peticiones de expulsión que le llegan desde la corte castellana, María no tiene más remedio que subsistir de la caridad, del arzobispo de Braga primero, y del obispo de Oporto, Pedro de Acosta, después.

A pesar de los intentos de sus hermanos, Luis Hurtado de Mendoza, marqués de Mondéjar, y Diego Hurtado de Mendoza (embajador de Carlos I), María Pacheco no logró el perdón real, viviendo en Oporto (Portugal) hasta su muerte en marzo de 1531. Fue enterrada en la catedral de Oporto, ante la negativa de Carlos I a que sus restos se trasladasen a Villalar, para que descansaran junto a los de Juan de Padilla, su esposo.

Su hermano menor, el poeta Diego Hurtado de Mendoza, escribió este epitafio:

Si preguntas mi nombre, fue María,
Si mi tierra, Granada; mi apellido
De Pacheco y Mendoza, conocido
El uno y el otro más que el claro día
Si mi vida, seguir a mi marido;
Mi muerte en la opinión que él sostenía
España te dirá mi cualidad
Que nunca niega España la verdad.

En la cultura popular[editar]

Debido a su peripecia heroica, fue conocida por el pueblo con los apelativos de Leona de Castilla, Brava Hembra, Centella de Fuego y El último Comunero.[4]

La vida de María Pacheco y su tenaz resistencia, siguiendo la causa de su marido y los ideales de este, inspiraron un drama en tres actos a Francisco Villaespesa. Sobre este drama, Juan de Orduña realizó una película La Leona de Castilla en 1951 en la que Amparo Rivelles interpretaba a la heroína de Toledo. Pese a haber sido mal recibida por la crítica, la película ocupa el octavo lugar en la lista de las de mayor permanencia en cartel en la década 1951-1961, con 63 días seguidos en cartel.[5]

Antes de la obra de Francisco Villaespesa había sido llevada al teatro por Ignacio García Malo y por Francisco Martínez de la Rosa, recientemente una novela histórica de Toti Martínez de Lezea también se basa en su vida.

  • 1788 Doña María Pacheco, mujer de Padilla de Ignacio García Malo
  • 1814 La Viuda de Padilla de Francisco Martínez de la Rosa.
  • 1913 Doña María Pacheco también conocida como la Leona de Castilla de Francisco Villaespesa.
  • 1920 La Leona de Castilla de José Antonio Saldía.
  • 1951 La leona de Castilla de Juan de Orduña.
  • 2003 La Comunera. María Pacheco, una mujer rebelde de Toti Martínez de Leza.

Bibliografía[editar]

Notas y referencias[editar]

Enlaces externos[editar]