J’accuse…!

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En marzo de 1898, Émile Zola es fotografiado por Félix Nadar en la actitud que personifica la conclusión de « ¡Yo Acuso...! » : « Yo espero ».

J’accuse…! (en francés Yo acuso, pronunciado [ʒaˈkyz]) de Émile Zola es un alegato en favor del capitán Alfred Dreyfus, en forma de carta abierta al presidente de Francia M. Félix Faure y publicado por el diario L'Aurore el 13 de enero de 1898 en su primera plana. Ese mismo título fue usado en un discurso de Pablo Neruda, cuando era senador del Congreso Nacional de Chile, tras la aprobación de la «Ley maldita».

Zola y el caso Dreyfus[editar]

El artículo en L'Aurore

En 1894, el caso Dreyfus sale a la luz, y se acusa al capitán Alfred Dreyfus, de treinta y cinco años, judío y alsaciano, de alta traición. Pese a las declaraciones de inocencia del acusado, declaraciones que no se hacen públicas, se lo condena a cumplir cadena perpetua en la isla del Diablo, en la Guayana francesa.

En marzo de 1896, el nuevo responsable del Servicio de Información (Service de Renseignements), el coronel Picquart, descubre un telegrama que no deja dudas de que Dreyfus no es el informador de los alemanes en el Estado Mayor francés, sino que el verdadero traidor había sido el comandante Ferdinand Walsin Esterhazy. Picquart informa a sus superiores y expresa su convicción de que fue un error atribuir el escrito a Dreyfus. No obstante, el Estado Mayor destina a Picquart a la frontera del este y, posteriormente, a Túnez. Los tribunales militares se niegan a revisar el caso Dreyfus y tratan de sofocar el escándalo, pero no logran evitar que algunos rumores alerten a personalidades de la izquierda.

En 1897, con la ayuda del periodista Bernard Lazare, del senador Scheurer-Kestner y del diputado Joseph Reinach, Mathieu Dreyfus, hermano de Alfred, promueve una campaña en Le Figaro para exigir que se investigue a Esterhazy y se revise el juicio de 1894. Los conservadores reaccionan de inmediato. Indignado, Émile Zola, próximo a la izquierda radical y a grupos socialistas, entra en liza. La campaña de Le Figaro rompe la conspiración de silencio.

En diciembre de 1897, Esterhazy, cuya letra es idéntica a la de los facsimiles del escrito que la prensa ha reproducido, es inculpado y comparece ante un tribunal militar; los jueces lo absuelven en enero de 1898.

Zola, consciente de los riesgos que corre, plantea la cuestión ante la opinión pública en su célebre carta al presidente de la República, titulada Yo acuso (J'accuse) publicada el 13 de enero en L'Aurore. Ese mismo día, la policía detiene al teniente coronel Picquart. La polémica enardece al país y se desencadenan las hostilidades entre la derecha militarista y la izquierda socialista o radical.

Émile Zola en 1898[editar]

Émile Zola en el mejor momento de su carrera, se involucra en el caso Dreyfus.

En 1898, Émile Zola es un célebre escritor en el punto más alto de su carrera. Si bien es cierto que nunca pudo presentar su candidatura a la Academia Francesa, fue condecorado con el premio de la Legion d'Honneur y presidió la Societé des Gens de Lettres. Habiendo terminado su ciclo como novelista, concluyendo con éxito su obra de veinte volúmenes llamada Rougon-Macquart, publicó un tríptico, Las tres ciudades (Les Trois villes) y se aprestaba a comenzar otro, Los cuatro Evangelios (Les Quatre Évangiles). Ante todo reconocido como novelista, Zola sorprendió al comenzar su carrera en la prensa, pero fue ahí donde comprendió y conoció de cerca el poder. Pronto se convirtió en un columnista que pasó por las oficinas de publicación de numerosos diarios, donde ganó una experiencia vital que encaminó su manera de escribir en lo eficaz. Su elocuencia lo convirtió en uno de los editorialistas más respetados y fidedignos de la prensa parisina.

Antes de sus primeros contactos con el caso Dreyfus, Zola nunca tuvo relación alguna con la política, a excepción de una breve intervención casi al final del Segundo Imperio, con la intención de conseguir una curul como viceprefecto, sin éxito. Observador atento del ocaso de este régimen y del nacimiento de la Tercera República, se quedó al margen de todo compromiso, manteniendo una posición de observador escéptico y guardando cierto menosprecio incrédulo a los políticos de su tiempo. Pero sí estaba convencido de que la República y la democracia son los mejores garantes de las libertades públicas, convicciones que lo llevaron a confiar en un diario de oposición, una prensa de contrapoder que le sirviera cuando decidiera comprometerse por una causa.

El caso Dreyfus hasta enero de 1898[editar]

El caso Dreyfus comienza durante el otoño de 1894 sobre la base de una carta llamada «bordereau». Esta carta demuestra que se organizan huidas desde la Embajada de Alemania hacia París. Como consecuencia Alfred Dreyfus es declarado culpable y condenado a cadena perpetua pues su caligrafía es idéntica a la de la carta. A pesar de que el acusado alegó su inocencia y de que no existían pruebas contundentes en su contra, el Consejo de Guerra lo declara unánimemente culpable. A esta unanimidad, y casi a manera de consecuencia, se le une la aceptación casi total por parte de la opinión pública francesa, de manera que Dreyfus es visto y señalado culpable en un acuerdo social que le valió la degradación de su título militar y la expatriación, enviándolo a la Isla del Diablo en la Guyana Francesa.

La familia de Dreyfus nunca aceptó las condiciones en las que se lo juzgó. Mathieu Dreyfus, su hermano, y Lucie Dreyfus, su esposa deciden investigar a fondo por sus propios medios y la información que encuentran da esperanza a la familia para apelar. Por su parte, Georges Picquart, nuevo jefe de servicios secretos, declara durante el verano de 1896 que el autor de la carta de espionaje no es Alfred Dreyfus sino Ferdinand Walsin Esterhazy, comandante de infantería. Convencido de sus declaraciones, el teniente coronel Picquart pone sobre aviso a sus superiores. Pero estos rehúsan reconocer públicamente el error e insisten en mantener las cosas tal cual se encuentran. Frente a la insistencia de Picquart, el lugarteniente es transferido a África del Norte y viéndose objeto de múltiples elucubraciones maquinadas por su antiguo subordinado, el comandante Henry, Picquart confía sus secretos a su amigo y abogado Louis Leblois. Éste, contrariado por la injusticia cometida contra el capitán Dreyfus, apela al vicepresidente del Senado francés, Auguste Scheurer-Kestner, pero deciden guardar el secreto por falta de pruebas.

La carta abierta[editar]

L’Aurore[editar]

Raymond Tournon, afiche creado para la publicación de Fecundidad en forma de folleto por La Aurora

El apoyo que Émile Zola necesitaba para su texto, lo encontró en un joven diario militante, un periódico llamado La Aurora, que en ese tiempo se trataba de una publicación matutina recién creada a finales del mes de octubre de 1897 y que consistía en una sola página. Por lo tanto, el diario no tiene más de tres meses de existencia al momento de la publicación del artículo de Zola. El jueves 13 de enero, sale a la luz la edición n° 87. Su fundador y director, Ernest Vaughan, con una influencia muy fuerte de Proudhon, relacionado con La Internacional. Colaborador de múltiples diarios, fue gerente de L'Intransigeant (EL Intransigente) en 1881, al que debió abandonar a raíz de un altercado con su cuñado, Henri Rochefort en 1988. Después de crear L'Aurore en 1897, dará por terminada su carrera en 1903.

Un título estruendoso, «un grito por la calle»[editar]

Un título ideado para generar un impacto a primera vista.

Habiendo establecido contactos con Clemenceau a principios de 1898, Emile Zola se encuentra con Ernest Vaughan, editor de La Aurora (L’Aurore) la mañana del 12 de enero para conversar sobre su artículo titulado “Carta al Sr. Félix Faure, Presidente de la República” (Lettre à M. Félix Faure Président de la République) Después del mediodía, Zola se presenta en las oficinas del diario y lee su artículo para la directiva de la editorial. Clemenceau discrepa. La Aurora defiende, en efecto, una visión sobre todo jurídica del caso de Dreyfus. La inocencia de Dreyfus debe ser probada en un nuevo proceso, no en un diario; pero es el editor quien se inclina ante las cualidades innegables del texto, exclamando: “¡Es obvio que este asunto es de grandes proporciones!”

El título del artículo no logra convencer del todo al equipo de redacción. La razón radicaba en una situación de compromiso para el escritor y para la editorial. Este título fue escogido por Zola de la misma manera que sus publicaciones precedentes como “Carta a la Juventud” (Lettre à la jeunesse), pero luego el problema inicial de represalias es reemplazado por una simple cuestión de publicidad. El título seleccionado por el autor en un primer momento no convencía a Georges Clemenceau ni a Ernest Vaughan, pues según las palabras de éste último, lo que deseaban era: “…hacer un gran título y llamar la atención del público.” Entonces, a la postre, es la decisión de publicarlo en un diario matutino lo que realmente los comprometió.

Dada la situación, la primera plana del diario debía ser claramente visible desde lejos y tener un título para que los voceadores lo gritaran en las calles. Además, la intención era la de responder a la prensa vespertina, llamada la “prensa inmunda”, orientada sobre las crónicas, contraria al oficial Dreyfus y acostumbrada al uso de caracteres gruesos en los titulares a manera de “marca de fábrica”. Es contra este estilo de prensa que Zola se levanta, y utilizando uno de sus artificios, se dirige a los lectores con un contundente título.

Por lo tanto, era obvio que el título inicialmente escogido por Zola era inadecuado debido a su longitud, pues al fin de este siglo, sin medios audiovisuales, la información está ahí fuera, en la calle y para informarse hay que ir al menos a las grandes ciudades a escuchar a los voceadores que gritan los titulares. Así, entre Vaughan y Clemenceau seleccionan un título a manera de grito: ¡Yo acuso…! (J’accuse…!), título que va a arrasar con la primera plana del diario de la mañana del día siguiente.

Un artículo mordaz y deliberadamente difamatorio[editar]

«J'accuse...!» en la primera plana de La Aurora

Si ”J’accuse…!“ dejó una impresión duradera en los lectores, se debe a que aportó un cierto número de novedades que nunca se vieron en los diarios antes de su publicación.

Un plan simple[editar]

Para su artículo, Zola opta por un plan simple. El objetivo del escritor es hacer comprender el embrollo del caso Dreyfus de la manera más clara posible. Zola explica primero, en su introducción, las causas iniciales de error judicial al que califica como implacable e inhumano. De esa forma justifica su mensaje en forma de una carta abierta al Presidente de la República. En la primera parte, Zola hace regresiones que llevan al lector a tres años atrás, al otoño de 1894, asistiendo a diferentes proceso judiciales en contra de Alfred Dreyfus, desde su arresto hasta su condena. En la segunda parte, el escritor explica cómo se dieron las condiciones del descubrimiento del verdadero culpable, Ferdinand Esterházy. La tercera parte hace referencia a la colusión en los poderes públicos a fin de proteger al verdadero traidor absolviéndolo frente al Consejo de Guerra del 11 de enero, de esa forma, un doble delito se consuma: La condena de un inocente y la absolución de un culpable. A Zola, le queda concluir citando los cargos nominativos de las personas que él considera como responsables del delito, en una letanía que parte de la frase “¡yo acuso!”

Una forma eficaz[editar]

La forma empleada por Zola es totalmente directa, desde el punto de vista de de su redacción revolucionaria para expresar su descontento. El artículo es bastante largo, con casi 4570 palabras, ejecutadas en no menos de 8 columnas, ocupando la totalidad de la primera página de La Aurora.

En reacción a « J’accuse… !», « Psst… !» le hace una parodia al famoso titular de La Aurora

Es una novedad en la prensa de opinión, acostumbrada a ser muy moderada en la forma, donde los editoriales sobrepasan muy rara vez dos columnas en primera página. Además, la mayoría de estos diarios, en esa época, no publicaban más que cuatro páginas; « J’accuse… !»ocupa casi un tercio de la superficie útil de la edición del 13 de enero de 1898. El título se forma de una sola palabra con dos sílabas. La tipografía fue particularmente cuidadosa; las dos mayúsculas iniciales y los tres puntos suspensivos seguidos de un signo de exclamación dan fuerza al aspecto dramático de la proclamación. Éste dispositivo tipográfico, un poco olvidado actualmente, significó una referencia de impresión, al punto que, en reacción, la oposición a Dreyfus publica un periódico antisemita cuyo título rezaba « psst…!», una interjección que, tomando los artificios tipográficos de « J’accuse… !», intentó remarcar el menosprecio en la réplica.

Los antecedentes: entre la acusación y la defensa[editar]

Imagen caricaturizando a Zola después de la pubicación de su artículo.

La historiografía[1] [2] ha enfatizado la ruptura encarnada por « J'accuse!» "Contrastando significativamente con cualquier trabajo anterior periodístico de Emile Zola.

«J'accuse...» "Es una sorpresa para los contemporáneos que ven este tipo de violencia, un compromiso claro, de manera inequívoca pero también como la exposición al peligro de la pluma de un escritor muy ordenado, tranquilo y estimado.[3] Zola anuncia al principio la inocencia de Dreyfus:

«Mi deber es hablar, no quiero ser cómplice. Mis noches serían atormentadas por el espectro del inocente que expía allí, en la tortura más horrible, un crimen que no cometió.»

Pero al hacerlo, invierte los papeles, y asume el de un abogado, tomando el atuendo de la Fiscalía. Muy agresivo, el texto pretende ser un ataque contra distintos actores del caso: los generales, los oficiales responsables del error involuntario de la justicia que llevó a juicio y la condena, los peritos calígrafos, los civiles expertos, culpables de «informes fraudulentos y falsos».

También cuestiona a las oficinas del ejército responsable de una campaña de desprestigio, y los dos consejos de guerra, «uno de los cuales condenó Dreyfus sobre la base de un documento que debía mantenerse en secreto, mientras que el segundo absuelto al que era a sabiendas culpable» El artículo termina con la célebre letanía, que ofrece al público los nombres de los culpables de su condena.

Para sus contemporáneos, el gran interés del artículo de Zola se encuentra en el resumen consolidado de los diferentes eventos que constituyen los primeros cuatro años del caso Dreyfus, que el lector tiene acceso por primera vez. Zola les cuenta la historia completa. En efecto, debe ponerse en el lugar del lector del caso Dreyfus que lee, poco a poco, el desarrollo de este complejo drama. El escritor por lo tanto, llama a la "verificación de la realidad" mediante la entrega de una narrativa completa, basada en la documentación disponible para él en ese momento.[4]

Pero Zola y los que le suministran información también han cometido errores, simplemente porque no sabían en ese momento parte de los hechos y circunstancias. Por ejemplo, Zola, limita la responsabilidad del Ministro de Guerra de la época, el general Auguste Mercier, exagerando el papel de Du Paty de Clam y completamente ignorando a comandante Henry, un jugador clave del caso Dreyfus. "Yo acuso...! "sin embargo, no es un texto histórico en sus detalles, pero es la propia confesión del autor de una manera, un punto de inflexión en affaire Dreyfus. Se trata de un texto político".[5]

Zola sabe a lo que se expone y advierte al lector de antemano. En efecto, viola los artículos 30 y 31 de la Ley de prensa de 29 de julio 1881, lo que hará que sea acusado de calumnia pública. De hecho, no tiene ninguna evidencia para apoyar sus acusaciones. Según la ley, se trata de un delito penal, dando lugar a una deliberación en un jurado. La esperanza de Zola es que los jueces puedan tomar una decisión independiente del poder militar.[6]

Las consecuencias de la publicación de « J’accuse… !»[editar]

Le Lion, le Corbeau et le Pou, caricature anti-dreyfusarde de Caran d'Ache.

Contrariamente a la creencia popular de que el artículo de Zola ha recibido una respuesta muy positiva por parte de sus lectores, Zola se enfrenta a una hostilidad casi universal desde el primer día de su publication.[7]

Ya sea en los círculos políticos, artísticos y literarios, académicos, periodísticos o militares, los ataques directos contra el gobierno y el Ejército escandalizaron a sus contemporáneos. Sólo una minoría estaba de acuerdo con el escritor.

La segunda parte del «affaire Dreyfus» acababa de empezar. El caso Dreyfus se convierte en el « l'Affaire» a secas, es decir, ya no es una tema sencillo en torno a la cuestión de la justicia, sino una verdadera confrontación política y social.[8]

Reviviendo el caso Dreyfus[editar]

La primera consecuencia de « J’accuse… !» es que el caso Dreyfus revivió. Dreyfus había sido juzgado dos veces, primero en 1894 e indirectamente durante el juicio Esterházy que finalizó en enero de 1898, y Jules Méline el presidente del Consejo, había afirmado que no había nada más que hacer en el caso de Dreyfus.[9]

En respuesta, el escritor publica ese mismo mes "J'accuse...!" exponiéndose a demandas civiles para extraer el caso Dreyfus de las manos de los militares. A partir de ese momento, la cadena de acontecimientos provocará el derrumbe de la pantalla creada por los militares, lo que lleva a un nuevo juicio menos de un año después del artículo escrito por el novelista.[10]

Sorpresa y manifestación de partidarios de Dreyfus[editar]

La emoción y la sorpresa en torno a las acusaciones hechas por Zola son tan fuertes, que traen una explosión a mediano plazo en la opinión pública.[11] Muy pequeño era el círculo de los iniciados acerca de las verdaderas intenciones de Emile Zola. Mathieu Dreyfus, hermano del condenado, descubrió el folleto en la mañana del 13 de enero. Él sabía que habría una intervención inminente de Zola, pero la descubre admirado pues, "no esperaba que fuese demasiado enérgica".[12]

Scheurer-Kestner y Clemenceau son más reticentes, incluso hostiles en relación con el Vicepresidente del Senado, diciendo que es riesgoso para participar como jurado de la Audiencia.[13] Pero, en general, los partidarios de Dreyfus, muy afectados por la absolución de Esterhazy, y pasado el momento de sorpresa, fueron alentados por la poderosa intervención del escritor. El debate por lo tanto se reavivó, se extendía por una nueva fase judicial en un Tribunal Civil en esta vez, impuesto sobre los poderes públicos por un escritor-periodista.[14]

El miedo y furor anti-Dreyfus[editar]

Zola aux outrages, huile sur toile de Henry de Groux (1898), montrant l'écrivain à la sortie du Tribunal et faisant écho au thème religieux classique du Christ aux outrages.

En el bando anti-Dreyfus, hay asombro mezclado con furia vengativa.[15] Columnistas como el nacionalista y antisemita Judet Rochefort o Drumont, inmediatamente comprenden la importancia del compromiso del escritor,[16] en su poder y determinación. En Drumont, en su La Palabra Libre, no hay siquiera un indicio de admiración por el coraje de Zola.

En el aspecto político, la hostilidad es unánime, la forma de «J’accuse…!» es considerada ofensiva.[17] El día de la publicación se toma la decisión por parte del gobierno de no reaccionar a los ataques.

El objetivo es rechazar una nueva batalla legal, la más peligrosa que se celebraría en la Audiencia, ante un jurado. Sin embargo, el diputado Católico Albert de Mun, desafió al gobierno durante todo el día el 13 de enero, obligandó al ministro de Guerra, el general Billot, el entonces Presidente, Jules Meline, para posicionarse y actuar contra Zola, lo que finalmente es resuelto al final del día.[18]

En cuanto a los militares, los mencionados por el folleto de Emile Zola, la reacción es aún más dramática. El pánico es total, incluyendo a varios jugadores en el «l'Affaire» como Esterházy, quien trató de escapar. Este terror se calmó rápidamente por las mentes militares, que de inmediato comenzaron a preparar la respuesta legal.[19]

Consecuencias políticas y sociales[editar]

L'âge du papier, de Félix Vallotton. Aguafuerte publicada el 23 de enero de 1898 en el Cri de Paris.

Radicalización política[editar]

Inicialmente hay unanimidad política en la condena de "traidor Dreyfus" en 1894, pero a partir de allí el mundo político se divide gradualmente a partir de sucesivas revelaciones. Esta división en dos bandos radicalmente opuestos, es una consecuencia de la publicación del folleto de Zola, y el proceso que sigue un mes más tarde.

La izquierda republicana en su completo cambio de perspectiva informados por la evidencia de la manipulación política y militar.[20] Al igual que Clemenceau o Jaures, muy hostiles a Dreyfus en 1894, terminan siendo convencidoss por los más ardientes defensores de que el capitán es inocente. Ellos se comprometen por lo tanto para la rehabilitación del Capitán Dreyfus.[N 1]

Pero a partir de esta división, la política de Francia se mantendrá permanentemente dividida en dos campos irreductibles. René Remond considera incluso que este caso es uno de los orígenes de la confrontación de derecha-izquierda, que sigue vigente hoy en día.[21]

El compromiso de los intelectuales[editar]

La acusación periodística de Zola fue convincente. Muchos intelectuales firmaron a continuación, después de él, una "protesta"[N 2] a favor de un nuevo proceso. Entre ellos, Anatole France, Georges Courteline, Octave Mirbeau o Claude Monet, también Charles Péguy, Lugné-Poe, Victor Bérard, Lucien Herr, o Alfred Jarry.[22] Las firmas fueron recogidas por los estudiantes o jóvenes escritores como Marcel Proust.

Estas peticiones también reúnen a los principales científicos como Émile Duclaux, director del Instituto Pasteur.[23] Las peticiones de cuarenta escritores, de artistas, y científicos de la Universidad, por un total de 1482 firmas.[24]

El cuarto poder[editar]

En famille de Félix Vallotton dans Le Cri de Paris. La presse touche quasiment tous les Français, seul moyen d'information disponible.

La Obtencion del poder por veinte años, la prensa popular y la opinión alcanzó un nuevo hito con el escrito « J’accuse… !» "Ganar hoy frente a una gran potencia.[25] Zola, periodista desde hace mucho tiempo, ha utilizado esta herramienta de manera eficaz. Él es asistido por miembros importantes de la prensa, como Vaughan, quien de inmediato se dio cuenta del alto contenido de "truco", creado por Zola, y le dio apertura a los medios de distribución masiva para una gran circulación, una distribución de alta densidad. Antes de los sucesivos fracasos del poder judicial, ejecutivo y legislativo, inaceptando la más mínima interrogación[26] es un artículo violento, impreso en un pequeño diario de opinión, estímulando sin duda el caso Dreyfus y, de hecho dio lugar a un nuevo juicio en 1894. En estas proporciones es la primera vez, plenamente consciente y querida por Emile Zola, que habla de una "forma revolucionaria para acelerar la explosión de la verdad y la justicia".

Aunque la prensa sigue siendo más del 90% de anti-Dreyfus en 1899,[27] « J’accuse… !» se unió a la de Panteón como un ejemplo del poder periodístico que tiene sobre población y contra el abuso de poder. Pero la adhesión en el gesto de Zola fue tardío el reconocimiento de su acto es mencionado en la segunda mitad del Plantilla:Siglo XX

Creación de la Declaración de los Derechos Humanos[editar]

Ludovic Trarieux, MP y Senador de Girondenombra al Ministro de Justicia poco después de la degradación del capitán Dreyfus, 26 de enero 1895.[28] Pronto se convenció de que las formas jurídicas no se respetaron durante las diferentes etapas de justicia y eso provoco la condena de Dreyfus en la cárcel. Especialmente, Gabriel Hanotaux, ministro de Relaciones Exteriores, pone al tanto de la existencia de un documento secreto ( El bribón... D, llamada así porque contiene la palabra) que se transmiten a los jueces exterior de el acusado y sus defensores. Sin embargo, no realizó ninguna acción, absorbido por los deberes de su ministerio.[29]

Relevado de sus deberes ministeriales a fines de octubre de 1895 él era el único senador en apoyo de la Cámara Auguste Scheurer-Kestner durante su detención, el gobierno de Jules Meline de Dreyfus en el otoño de 1897. Factor crucial del juicio de Zola, el incluye la oportunidad de una organización para que la defensa de las libertades individuales deban aplicarse en Francia. Esto inspirado a varios grupos humanistas especialmente los creados en Gran Bretaña en la segunda mitad del siglo XIX.[30]

Es el resultado del juicio de Emile Zola acogido en la primera reunión que sentó las bases para el futuro [Sociedad [Francésa para la Defensa de los Derechos Humanos y del Ciudadano | Sociedad de los Derechos Humanos del hombre]] 25 de febrero 1898[31] Esta sociedad nació oficialmente 4 de junio 1898 y que reúne a partidarios de Dreyfus intelectuales más importantes en torno a su presidente, Ludovic Trarieux. Trarieux permaneció como presidente de la Sociedad hasta su muerte, el 13 de marzo 1904, dos años antes de la rehabilitación de Alfred Dreyfus

Consecuencias para Zola[editar]

Fotografía antropométrica de Émile Zola.

Por esta carta recibió amenazas de distintos tipos y sectores, fue juzgado y condenado y debió enfrentar el exilio. Semanas después se confirma que el documento que se utilizó para comprometer a Dreyfus en el juicio era falso. El Tribunal Supremo, que había empezado a revisar el expediente Dreyfus en junio, ordenó la revisión del caso.

Zola regresa de su exilio en junio de 1899 y el Gobierno renuncia a tomar medidas contra él. Dreyfus es trasladado a Francia, se somete a un segundo juicio y de nuevo le condenan los tribunales militares, que no acceden a reconocer el error judicial que se cometió antes. Hasta el 12 de julio de 1906 no obtendrá Dreyfus la rehabilitación en el ejército. Cuatro años antes, la noche del 28 al 29 de septiembre de 1902, Émile Zola muere misteriosamente asfixiado en su casa, debido a las emanaciones de una chimenea. Desde 1898, Zola había recibido numerosas amenazas de muerte, pero este «caso» nunca llegó a esclarecerse.

Yo acuso no sólo fue un giro en la obra de Zola, sino también en la historia occidental y en su propia vida.

Insulto[editar]

Con "Yo acuso...! "Zola se convierte en el único blanco de la lucha contra Dreyfus. El aumento del movimiento Dreyfus, a partir de 1896, no había permitido a sus oponentes identificar un líder que manifestará su venganza. La familia se había excluido, los primeros partidarios de Dreyfus (Forzinetti, Lázaro), simplemente despreciado. El compromiso de Auguste Scheurer-Kestner había concentrado un nutrido fuego de la prensa nacionalista. Sin embargo, tienden a mantener el prestigio del político, Vicepresidente del Senado y de Alsacia ultra-patriótico.

« Coucou, le voilà », caricature de Caran d'Ache dans Psst…!, 1898

Dichos ataques decidieron junto con Zola intervenir en el Figaro de manera relativamente moderada. Pero el compromiso del escritor con "Yo acuso...! "Cambia completamente la situación en el contexto del caso Dreyfus. El anti-Dreyfus encuentran inmediatamente sus metas porque creen que Zola encarna la imagen del oponente perfecto.

Célebre escritor, pero muy juzgado, acusado de "pornografía", estigma y condenadas al ostracismo, incluyendo Lourdes recién publicado, odiado por un caballero militar que no perdonó su novela La caída,

Zola representa a un apátrido, no creyente, contra la guerra odiado por la población con su artículo "Yo acuso...! ".[32] Se trata de un "intelectual" que de la noche a la mañana se convirtió en un blanco predilecto de los anti-Dreyfus. Insultado, llamadó « italianasse» caricaturizado en exceso (cientos de artículos y caricaturas aparecen, a veces incluso periódicos enteros), objeto de amenazas escritas y verbales, Zola recivé la ira de nacionalistas y racistas. Que en realidad, no paran hasta que la muerte del escritor en 1902.[33]

La calumnia[editar]

La calumnia toma a Zola por sorpresa en la primera mañana de su segundo juicio en mayo de 1898. Para François Zola, el padre del escritor, este ataque se pone en marcha por Ernest Judet, editor dePetit Journal. Es el resultado de una campaña de prensa que pone en duda la honestidad de François Zola cuando fue cometido en la Légion étrangère de 1830. El padre de Zola es abiertamente acusado de malversación de fondos y de ser expulsado de las fuerzas armadas por estos hechos. El objetivo es llegar a Zola a través de un ataque ad hominem, que toma el autor de la Rougon-Macquart en error de sus derechos de herencia, lo que sugiere "de tal padre, tal hijo" principio de explicar su supuesto aversión al ejército.[34]

Zola se embarca en una investigación detallada de su padre, que él no conoció jamas[N 3] y el desmantela punto a punto los argumentos del periodista nacionalista de una manera objetiva. También demuestra que los documentos en que se basa Judet, son falsificaciones de los escrito de tres artículos en L'Auroredel 23 de enero,[N 4] 24 de enero,[N 5] y 31 de enero 1900.[N 6] Las falsificaciones se realizan en parte por el teniente coronel Henry, pocos meses antes de su suicidio.

De ello se desprende un juicio, del que Zola es absuelto, después de haber tenido éxito en el establecimiento de las mentiras de los periodistas, y en el que se desprende que el Estado Mayor del Ejército está detrás de esta campaña en contra de Zola. Sin embargo, Zola dice que nunca se arrepentio de su compromiso, ¿cuál fue el precio. Él escribió en sus notas:  

La condena[editar]

Le 9 février 1898, lors de la deuxième audience du procès, le général Mercier dépose devant Zola, attentif.

Al concluir su artículo, Zola exige un juicio ante la Audiencia para llegar a la verdad. Él espera sustituir un caso de Zola, Dreyfus y los casos de Esterhazy, en la que está prohibido retomarlos, después de haber sido juzgados. La indecisión es alta en el gobierno, que se muestran renuentes a traducir el escritor en la corte.

La primera actitud de los políticos y los militares, es abandonar. El riesgo es demasiado grande al tomar en cuenta las irregularidades abiertas objetables de la prueba de 1894.[35] Pero durante todo el día el 13 de enero, Albert de Mun, diputado conservador, hizo que el gobierno adopte una posición clara. Sucesivamente en la tarde, Jules Meline, Presidente del Consejo, y el general Billot, ministro de Guerra, tuvieron éxito en la la cámara para anunciar las demandas.[36]

Usos posteriores del término[editar]

  • En 1915, el pacifista alemán Richard Grelling escribió un libro titulado J'Accuse! en el que condenaba las acciones del Imperio Alemán.
  • En 1919, Abel Gance estrenó su película J'accuse como una declaración contra la Primera Guerra Mundial, lanzando a Gance a la fama internacional.
  • En 1950, en el Domingo de Pascua, miembros del movimiento Lettrist proclamaron la muerte de Dios antes de la congregación de la Catedral de Notre Dame en París. Michel Mourre usó la frase "J'accuse" para proclamar lo que vio como la iniquidad de la Iglesia católica.
  • En 1954, durante la controversia en torno a J. Robert Oppenheimer y a las acusaciones de que él representaba un riesgo de seguridad para la Comisión de Energía Atómica, los periodistas Joseph y Stewart Alsop escribieron un artículo para la Harper's Magazine titulado "We Accuse!" (Nosotros acusamos), en el que defienden a Oppenheimer como la víctima de un insignificante rencor mantenido por el director de la AEC Lewis Strauss.[37]
  • En 1982, Graham Greene declaró en su panfleto "J'Accuse — The Dark Side of Nice" que el crimen organizado floreció en Niza.
  • En 1982, el editor de la revista Commentary Norman Podhoretz utilizó el título "J'Accuse" para un artículo culpando al antisemitismo por la crítica presuntamente excesiva sobre Israel durante la guerra entre Israel y Líbano.[38]
  • En 1989, en el episodio "Acciones desesperadas en el cementerio" de la serie de televisión Allo, Allo, Lieutenant Gruber cuenta de sus encuentros con el fantasma del hermano de René: "Me despierto en la noche, al verlo al pie de la cama. Me señala con sus dedos, y dice, 'J'accuse! J'accuse!'", a lo que Helga responde, "¿Quién es este Jack Hughes?".
  • En la película de 1995 Murder in the First, el abogado defensor Christian Slater hace el discurso de apertura en defensa del asesino en prisión Henri Young: "Señalo al guardián asociado Glenn, al guardián Humson, y a la institución conocida como Alcatraz y digo 'I accuse!'”
  • En 1997, en Argentina: “Yo acuso al gobierno de (Carlos) Menem y (Eduardo) Duhalde de consentir la impunidad, de consentir la indiferencia de los que saben y callan”, fueron las palabras pronunciadas por Laura Ginsberg durante el tercer aniversario del atentado a la Asociación Mutual Israelita Argentina. Aquel mensaje había sido un claro señalamiento al gobierno nacional de entonces como encubridor de la conexión local que participó en el ataque a la mutual judía. (Página 12, Argentina)
  • En octubre del 2000, el senador Teofisto Guingona de Filipinas pronunció un discurso de honor en el Senado titulado "I Accuse", acusando al entonces Presidente Joseph Estrada de permitir a amigos operar un ilegal juego de números de varios miles de millones de pesos llamado Jueteng. Esta acusación llevó a Estrada a ser sometido a juicio político en el 2001. El senador Guingona fue nominado y aprobado unánimemente por el Senado de Filipinas como el próximo Vicepresidente, lo que resulta en el ascenso de la Vicepresidenta Gloria Macapagal-Arroyo hacia la presidencia tras la renuncia de Estrada.
  • En 2001, en el episodio de The West Wing llamado "Indios en el vestíbulo", Josiah Bartlet proclama "J'accuse!" a su esposa, antes de decir "mon petite fromage", sin saber que la llamó su pequeño queso.
  • En 2003, en la "The President Wore Pearls", un episodio de la décimo quinta temporada de Los Simpson, Lisa postula a la presidencia de la sociedad estudiantil. Durante el debate presidencial, Lisa hace hincapié en la necesidad de la escuela por un profesor de francés que realmente hable francés, gritando al actual profesor de francés mientras exclamaba "J'Accuse, Monsieur Cochferberg!" a lo que él responde, "¿de qué está hablando?" en un crudo acento de Brooklyn.
  • En 2003, New Directions publicó J'Accuse del poeta Israeli Aharon Shabtai, una colección de poemas extraídos de dos colecciones diferentes, Politika y Artzenu y traducidos por Peter Cole.
  • En 2008 el director de cine Peter Greenaway publicó un documental titulado Rembrandt's J'accuse. Se trata de una pieza complementaria a su película Nightwatching. Este ilustra la teoría de Greenaway de que la pintura de Rembrandt La ronda de noche deja pistas sobre el asesinato de algunos de los retratados.
  • En 2010, el autor Naomi Wolf escribió un artículo llamado "J'Accuse: Suiza, Gran Bretaña, y la Interpol, insultan a las víctimas de violación a nivel mundial" sobre el tema de que Julian Assange es tratado por las autoridades de forma diferente que los otros hombres que presuntamente cometieron violación, y cómo esto no es justo para las mujeres que fueron violadas y que tratan de conseguir una investigación seria en sus casos, encontrándose a veces rechazadas por la justicia.[39]
  • En 2011, el director ejecutivo del semanario egipcio Al-Ahram llamado Hani Sukrallah, publicó un artículo titulado "J'accuse" a raíz de la masacre de Alejandría del 2011 en la Víspera de Año Nuevo el cual dejó al menos 23 coptos muertos. En su artículo, él criticó la doble moral de los musulmanes moderados de Egipto por permitir que se desarrolle un entorno que podría permitir la muerte de cristiano egipcios.
  • En 2011, la New York Times Magazine publicó un artículo sobre su participación con Wikileaks. Este incluía una ilustración de Eric Yahnker en el que se representaba el rostro de Julian Assange con la frase de "j'accuse j'assange" superpuesta en letra cursiva.[40]
  • En 2012, el escritor, lingüista y contribuidor de la revista L'Express de Francia Mickael Korvin, publicó un artículo titulado j'abuse, en referencia al "J'accuse", en el que elaboraba con mayor profundidad su argumento por la simplificación del idioma francés escrito.[41] [42]
  • En 2013, el político español Albert Rivera, presidente del partido Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía, espetó susodicha frase al presidente de la comunidad autónoma catalana Artur Mas. Preocupado porque "en los últimos meses hay una escalada de señalar a aquellos que quieren una Cataluña en convivencia y unida al resto de España y de Europa ". Acusándole de instigar "pedagogía del odio" mediante la manipulación educativa. Así mismo le recordó que "la democracia se basa en el debate y en entender que en la sociedad hay opiniones diferentes." Tras la negativa de Artur Mas a cambiar su política, Albert Rivera finalizó su intervención con la siguiente frase "Lo acuso de todo lo que pueda pasar en Catalunya en un futuro".[43] [44]

Bibliografía de referencia[editar]

Caso Dreyfus[editar]

  • Patrice Boussel (1960). «L'Affaire Dreyfus et la Presse». Armand Colin. 
  • Jean-Denis Bredin (1993). «L'Affaire». Fayard, Paris. 
  • Éric Cahm (1993). «L'Affaire». Fayard, Paris. 
  • «L’Affaire Dreyfus». Le Livre de Poche/Références. 1994. ISBN 978-2213629520. 
  • Cassation (2006). «De la justice dans l’affaire Dreyfus». Fayard. 
  • collectif. ISBN 978-2213629520.  Falta el |título= (ayuda)
  • Vincent Duclert (2006). «Alfred Dreyfus: L'Honneur d'un patriote». Fayard, Paris. ISBN 2213627959. 
  • Vincent Duclert (2006 (1re éd. 1994)). «L'Affaire Dreyfus». La Découverte. ISBN 2707147931. 
  • Pierre Miquel (1961, réédité 2003). «L'Affaire Dreyfus». Presses universitaires de France. Que sais-je?. ISBN 2130532268. 
  • Alain Pagès (1998). «Une journée dans l'affaire Dreyfus: 13 janvier 1898». Perrin. Une journée dans l'histoire. ISBN 2262012873. 
  • Marcel Thomas (1961–1979). «L'Affaire sans Dreyfus». Fayard – Idégraf (Genève). 
  • Michel Winock (1999). «Le Siècle des intellectuels». Points. Le Seuil. 

Otras obras[editar]

  • Grégoire Kauffmann (1960). «Édouard Drumont». Armand Colin. ISBN 2-262-02399-9. 
  • Gérard Minart (2005). «Clemenceau journaliste». L'Harmattan. ISBN 2-7475-8475-5. 
  • Gérard Minart (2005). «Zola: La Vérité en marche». L'Harmattan. ISBN 2-7475-8475-5. 

Notas y referencias[editar]

Notas
  1. Lire à cet égard la plaidoirie de Georges Clemenceau à l'occasion du Procès Zola, vol 2, dans laquelle il décrit en détail le changement qui s'est fait en lui à ce propos. Voir aussi le volume publié par Jean Jaurès, Les preuves, réunion de l'ensemble des articles de l'homme politique publiés à partir de 1898 dans La Petite République.
  2. Lire l'article « Une protestation» sur Gallica
  3. . Estos hechos ocurrieron en un período anterior a la reunión del padre y la madre de Emile Zola.
  4. L'Aurore du 23 janvier 1900 sur Gallica
  5. L'Aurore du 24 janvier 1900 sur Gallica
  6. L'Aurore du 31 janvier 1900 sur Gallica
Referencias
  1. A. Pagès, Émile Zola : De J'accuse au Panthéon, p. 99
  2. H. Mitterand, Zola, vol. 3, p. 360
  3. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Item.ens.fr
  4. A. Pagès, Une journée dans l'affaire Dreyfus, p.269
  5. H. Mitterand, Zola, vol. 3, p.396
  6. Sur l'argumentation d'Émile Zola dans « J’accuse… !», A. Pagès, Le Discours argumentatif de « J’accuse… !» sur item
  7. A. Pagès, Émile Zola : De J'accuse au Panthéon], p. 191 et suiv.
  8. E. Cahm, L'Affaire Dreyfus, p. 98
  9. J.-D. Bredin, L'Affaire, p. 297
  10. E. Cahm, L'Affaire Dreyfus, p. 96
  11. H. Mitterand, Zola, vol. 3, p. 402-403
  12. Mathieu Dreyfus, L'Affaire telle que je l'ai vécue, Grasset, 1978, p. 212
  13. E. Cahm, L'Affaire Dreyfus, p. 97
  14. H. Mitterand, Zola, vol. 3, pp. 412-414
  15. J.-D. Bredin, L'Affaire, p. 378
  16. M. Winock, Plantilla:S- idéologique et politique, coll. « Tempus», Perrin, 2009, pp. 315-316
  17. J.-D. Bredin, L'Affaire, p. 380-382
  18. A. Pagès, Une journée dans l'affaire Dreyfus, p. 267
  19. J.-D. Bredin, L'Affaire, p. 385-386
  20. Sur l'évolution des mentalités politiques, lire M. Winock, Plantilla:S- idéologique et politique, Plantilla:Opcit, p. 305-336
  21. René Rémond, La Droite en France de 1815 à nos jours. Continuité et diversité d'une tradition politique, Les Aubiers, 1954, 1963, 1968, 1982
  22. H. Mitterand, Zola, vol. 3, p. 396
  23. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas Mitterand_p394
  24. Christian Charles, Naissance des « Intellectuels» 1880–1900, Editions de Minuit, 1990, p. 142
  25. Sur les répercussions de « J’accuse… !» dans la presse, lire Patrice Boussel, L'Affaire Dreyfus et la Presse, Armand Colin, 1960 p. 110.
  26. Guy Canivet, premier président de la Cour de cassation, De la Justice dans l’affaire Dreyfus, Fayard, 2006, p. 15.
  27. Patrice Boussel, L'Affaire Dreyfus et la Presse, Armand Colin, 1960 p. 92
  28. J.-D. Bredin, L'Affaire, p. 344
  29. Duclert, Alfred Dreyfus : L'Honneur d'un patriote, p. 566
  30. J.-D. Bredin, L'Affaire, p. 346
  31. Duclert, Alfred Dreyfus : L'Honneur d'un patriote, p. 568
  32. H. Mitterand, Zola, vol. 3, p. 368
  33. H. Mitterand, Zola, vol. 3, p. 394-395
  34. H. Mitterand, Zola, vol. 3, p. 481
  35. H. Mitterand, Zola, vol. 3, p. 497-498
  36. A. Pagès, Une journée dans l'affaire Dreyfus, p. 144 – 145
  37. Alsop, J., & Alsop, S. "We Accuse!" Harper's (Octubre de 1954).
  38. "J'accuse" por Norman Podhoretz en la revista Commentary, edición del septiembre de 1982.
  39. Naomi Wolf para El Huffington Post, publicado 13/12/2010: "J'Accuse: Sweden, Britain, and Interpol Insult Rape Victims Worldwide"
  40. Bill Keller para The New York Times Magazine, publicado 26/01/2011: "Dealing With Assange and the WikiLeaks Secrets"
  41. Mickael Korvin para la revista L'Express, publicado 30/04/2012: "Une réforme ambitieuse de la langue française est nécessaire à sa survie"
  42. Vincent Kirchenbaum para Presswire, publicado 16/05/2012: "One US writer’s war on language: from the Bronx to the Academie francaise"
  43. E-Noticies, publicado 03/07/2013: "Rivera acusa a Mas de todo"
  44. ABC, publicado 03/07/2013: "El "Yo acuso" de Rivera contra Artur Mas"

Enlaces externos[editar]