Octave Mirbeau

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Octave Mirbeau
Octave Mirbeau.jpg
Octave Mirbeau, 1900
Nombre de nacimiento Octave Henri Marie Mirbeau
Nacimiento 16 de febrero de 1848
Bandera de Francia Trévières, Francia
Defunción 16 de febrero de 1917
(69 años)
Bandera de Francia París, Francia
Nacionalidad Bandera de Francia Francés
Ocupación Escritor, novelista, dramaturgo, periodista, crítico de arte
Período 1873-1913
Lengua de producción literaria Francés
Lengua materna Francés
Género novela, teatro, cuento, crónica, crítica de arte
Movimientos Impresionismo, Expresionismo
Obras notables El Jardín de los suplicios (1899), Diario de una camarera (1900), Los negocios son los negocios (1900)
Cónyuge Alice Regnault
Sitio web oficial

Octave Mirbeau (Trévières, Normandía, 16 de febrero de 1848; muerto en París 16 de febrero de 1917) fue un escritor francés, periodista, crítico de arte, autor de novelas, de obras teatrales y de cuentos.

Octave Mirbeau fue periodista influyente, crítico de arte con don de previsión, panfletario comprometido con la verdad o la justicia, y fue además un novelista de éxito así como un dramaturgo de fama europea que, aún triunfando en todas las grandes escenas, no dejó de seducir, lo que es muy raro, a las vanguardias artísticas y literarias.

Trayectoria[editar]

Combates[editar]

Nació en Trévières, Normandía, el 16 de febrero de 1848, y murió en París el 16 de febrero de 1917. Tras un período juvenil en Rémalard (Perche), y terminados unos mediocres estudios en el colegio jesuita de Vannes – de donde es expulsado a los quince años, está condenado al encierro mortífero de un estudio notarial, después de la experiencia traumatizante de la guerra de 1870, responde a la llamada del líder bonapartista Dugué de la Fauconnerie, quien lo contrata como secretario particular y lo introduce en el periódico L'Ordre de Paris.

Tras su debut periodístico y político al servicio de los bonapartistas y su debut literario como “negro” (L'Écuyère, 1882, La Belle Madame Le Vassart, 1884), luego de los grandes cambios de 1884-1885, Octave Mirbeau se lanzó a la palestra por sí solo, poniendo la pluma al servicio de sus propios valores éticos y estéticos, y combinó la literatura y las luchas políticas. Sus obras se caracterizaron por su anticlericalismo, su pacifismo y su antimilitarismo. Fue un personaje comprometido con todas las luchas de su tiempo. Ganado por el anarquismo (cf. el Prólogo a La Sociedad moribunda y la anarquia, de Jean Grave) y ardiente dreyfusista (cf. L'Affaire Dreyfus), encarna el intelectual comprometido en los asuntos públicos y lejos de todo partido. ¿Su deber primordial? Ser lúcido y forzarnos a ver lo que, ciegos recalcitrantes, solemos rehusar mirar de frente.

Mirbeau-La Greve des Electeurs.png

Crítico de arte y de literatura, se batió por los « grandes dioses de su corazón »: fue chantre de Auguste Rodin, Claude Monet, Camille Pissarro, Paul Cézanne, Auguste Renoir, Félix Vallotton y Pierre Bonnard, así como “descubridor” de Vincent Van Gogh, Camille Claudel, Aristide Maillol , Maurice Maeterlinck, Marguerite Audoux y Maurice Utrillo.

Novelas[editar]

Novelas autobiográficas[editar]

Luego de escribir unas diez novelas como “negro” (ghost writer), debuta oficialmente con el éxito de El Calvario (1886), novela en la que se libera de los traumas de una pasión devastadora por una mujer no muy santa llamada Judith y rebautizada Juliette en la ficción.[1] En 1888 publica El Abate Julio, primera novela dostoievskiana y prefreudiana de la literatura francesa, en la que aparecen dos personajes fascinantes : el abate Jules y el padre Pamphile.[2] En Sébastien Roch (1890), se alivia de otro trauma : el de su estancia con los jesuitas de Vannes y la violencia padecida con ellos, transgrediendo un tabú que cien años después perdura : la violación de adolescentes por sacerdotes.

Crisis de la novela[editar]

Entonces atraviesa una larga y grave crisis en el curso de la cual publica en edición de folletín una extraordinaria novela llamada Dans le ciel (En el cielo), en la que pone en escena a un pintor inspirado directamente en Van Gogh.

Poco después del caso Dreyfus, que acentúa su pesimismo, publica tres novelas juzgadas “escandalosas” por los Tartufos y los biempensantes y que tuvieron gran éxito de ventas en el mundo : Le Jardin des supplices (El Jardín de los suplicios (1899), Le Journal d'une femme de chambre (Diario de una camarera) (1900), y Les 21 jours d'un neurasthénique (1901). Ya en ellas pone en jaque el género novelesco, practicando la técnica del collage, transgrediendo los códigos de la verosimilitud, de la credibilidad novelesca y de las conveniencias hipócritas.

El remate de la vieja novela supuestamente realista se deberá a sus dos últimas obras narrativas, La 628-E8 (628-E8) (1907) y Dingo (1913), donde la fantasía se libera y cuyos héroes son su automóvil y su perro.

Teatro[editar]

Los malos pastores, 1913.

En el teatro Mirbeau alcanzó un primero éxito con un tragedia proletaria, Les Mauvais bergers (Los malos pastores) (1897), y después un triunfo mundial con una comedia clásica de costumbres y caracteres en la tradición de Molière: Les affaires sont les affaires (Los negocios son los negocios) (1903), en la que aparece el personaje de Isidoro Lechat, arquetipo del moderno hombre de negocios, producto de un mundo nuevo, ancestro de los especuladores de hoy, que de todo hace dinero y expande sus tentáculos por el mundo. En 1908, al término de una larga batalla judicial y mediática, hace representar en la Comedia Francesa Le Foyer, una obra destinada al escándalo en la que transgrede otro tabú: la explotación económica y sexual de adolescentes en hogares de supuesta caridad.

Mirbeau hizo representar seis pequeñas obras en un acto, muy innovadoras, publicadas con el nombre de Farces et moralités (1904); en ellas anticipa el teatro de Bertolt Brecht, Marcel Aymé, Harold Pinter y Eugène Ionesco, y lleva la revuelta al seno del lenguaje. Desmitifica la ley, la monogamia y las instituciones sociales, además de poner en ridículo el discurso de ciertos políticos y el lenguaje trivial del amor.

Fortuna póstuma[editar]

Mirbeau nunca cayó en el olvido : ha sido publicado de continuo en más de treinta lenguas. Sin embargo, a menudo se lo ha leído mal, su inmensa producción ha sido injustamente reducida a tres obras, y, políticamente incorrecto, ha atravesado un largo período de incomprensión de parte de los autores de manuales y de historias de la literatura. Felizmente, desde hace unos veinte años, gracias a la Société Octave Mirbeau, se lo viene releyendo bajo una luz nueva que permite apreciar el importante papel que ha jugado en la escena política, literaria y artística de la "Belle Époque" y en la evolución de los géneros literarios.

Los Intelectuales, n° Mirbeau, Buenos Aires, 1922.

Obras[editar]

Novelas[editar]

Teatro[editar]

Cuentos[editar]

Crónicas[editar]

  • La Grève des électeurs (La Huelga de los electores) (1902).
  • El Alma rusa (1921).
  • Combats politiques [Combates políticos] (1990).
  • L'Affaire Dreyfus [El caso Dreyfus] (1991).
  • Lettres de l'Inde [Cartas de India] (1991).
  • Combats esthétiques [Combates estéticos], 2 volumes (1993).
  • L'Amour de la femme vénale [El amor de la mujer venal] (1994).
  • Chroniques du Diable [Crónicas del diablo] (1995).
  • Premières chroniques esthétiques [Primeras crónicas estéticas] (1995).
  • Combats littéraires [Combates literarios](2006).
El Alma rusa, 1921.

Correspondencia[editar]

Referencias[editar]

Cahiers Octave Mirbeau, n° 19, 2012.jpg
  • Pierre Michel y Jean-François Nivet, Octave Mirbeau, l'imprécateur au cœur fidèle, biografía, Librairie Séguier, 1990, 1.020 pp.
  • Pierre Michel y Georges Cesbron, Octave Mirbeau, Presses de l'Université d'Angers, 1992, 490 páginas.
  • Pierre Michel, Les Combats d'Octave Mirbeau, Besançon, 1995, 387 pp.
  • Samuel Lair, Mirbeau et le mythe de la Nature, Presses Universitaires de Rennes, 2004, 361 pp.
  • Robert Ziegler, The Nothing Machine - The Fiction of Octave Mirbeau, Rodopi, 2007, 250 pp.
  • Samuel Lair, Mirbeau l'iconoclaste, L'Harmattan, 2008, 330 pp.
  • Yannick Lemarié y Pierre Michel, Dictionnaire Octave Mirbeau, Lausanne-Angers, L'Âge d'Homme - Société Octave Mirbeau, 2011, 1 200 páginas.
  • Cahiers Octave Mirbeau, n° 1-21, 1994-2014, 7 300 páginas.

Enlaces externos[editar]

Citas[editar]

  • « Por muchos siglos que dure el mundo y que se desarrollen y sucedan las sociedades, iguales unas a otras, un hecho único domina todas las historias: la protección de los grandes y el aplastamiento de los pequeños.»
  • « Una cosa que me asombra prodigiosamente, es que, en el momento científico en que estoy escribiendo, tras las innumerables experiencias y los escándalos periodísticos, pueda todavía existir en nuestra querida Francia un elector, un solo elector, ese animal irracional, inorgánico, alucinante, que consienta abandonar sus negocios, sus ilusiones o sus placeres, para votar a favor de alguien o de algo.»
  • "Los corderos van al matadero. No se dicen nada ni esperan nada. Pero al menos no votan por el matarife que los sacrificará ni por el burgués que se los comerá. Más bestia que las bestias, más cordero que los corderos, el elector designa a su matarife y elige a su burgués. Ha hecho revoluciones para conquistar ese derecho."
  • « Me repugna el derramamiento de sangre, el sufrimiento y la muerte. Amo la vida, toda vida es para mí sagrada. Esta es la causa por la que encuentro en el ideal del anarquismo lo que ninguna forma de gobierno puede dar: amor, belleza y paz entre los hombres. »
  • « La literatura sigue todavía sollozando por dos o tres estúpidos sentimientos artificiales y convencionales, siempre los mismos, empantanada en sus errores metafísicos, embrutecida por la falsa poesía del panteísmo idiota y bárbaro. He llegado a la convicción de que no hay nada más vacío, nada más estúpido, nada más perfectamente abyecto que la literatura. »
  • « El arte, no es volver a hacer lo que otros hicieron... es hacer lo que uno ha visto con sus ojos, sentido con sus sentidos, comprendido con su cerebro. »
  • « La obra de arte no se explica y no se puede explicar. La obra de arte se siente y uno la siente, nada más. »
  • « La podredumbre es la eterna resurrección de la vida... » (El Jardín de los suplicios).
  • « Las mujeres llevan una fuerza inexorable de destrucción! » (El Jardín de los suplicios).

Notas[editar]

Véase también[editar]