Imperio colonial belga

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El Imperio colonial belga fue el resultado de la introducción de Bélgica en el reparto de África durante el último tercio del siglo XIX,[1] donde el rey Leopoldo II logró que le fuera concedida la mayor parte de la región del Congo. Además, tras la Primera Guerra Mundial, los belgas obtuvieron de Alemania, a través del Tratado de Versalles (1919), la colonia de Ruanda-Urundi.

Historia[editar]

Imperio colonial belga

El rey Leopoldo II de Bélgica encontró los medios para establecer lo que fue efectivamente una colonia privada. El explorador Henry Morton Stanley había vuelto de explorar la cuenca de río Congo, y trató de interesar a Gran Bretaña para que colonizara la región, pero presentaba un ambiente hostil que la hacía difícil de conquistar para los europeos. Leopoldo II mandó a Stanley a seguir explorando el Congo y a obtener tratados con los jefes locales. Armado con estos y una fachada de las asociaciones humanitarias que prometían terminar el tráfico de esclavos, él persuadió a la Conferencia de Berlín de 1884-85 en entregar el Congo a la entidad independiente que él creó, el Estado Libre del Congo, y desde entonces como su único accionista.

Leopoldo II empezó a explotar la región del Congo para obtener caucho que llegó a ser uno de sus bienes más valiosos. Su régimen en el Congo operó como una colonia de trabajos forzados, con el asesinato y la mutilación como castigo para aldeanos que no reunieran y suministraran la cuota de caucho que a ellos fuera asignada. Se estima que un millón de congoleños murieron durante este período.

Aunque el Estado Libre del Congo no fue oficialmente una colonia belga, Bélgica fue su beneficiario principal, en términos de su comercio, el empleo de sus ciudadanos, y de la riqueza que Leopoldo II extrajo y que fue utilizada para la construcción de numerosos edificios públicos finos en Bruselas, Ostende y Amberes. Esto llevó a que él sea recordado en Bélgica como el “Rey Constructor”. Por la Confianza Real que él dejó la mayor parte de su propiedad a la nación.

El Congo Belga[editar]

En 1908 con el objetivo de desactivar una protesta internacional contra la brutalidad del Estado Libre del Congo, el gobierno belga acordó en adjuntarlo como una colonia, a la cual se la denominó Congo Belga. Adjuntó también Katanga, un territorio bajo la bandera de Estado Libre del Congo que Leopoldo II había ganado en 1891 cuando él mandó una expedición que mató a su rey, Msiri, cuya cabeza fue cercenada y colocada en un asta. Leopoldo II había administrado Katanga separadamente, pero en 1910 el gobierno belga lo unió con el Congo Belga.

El Congo Belga llegó a ser independiente el 30 de junio de 1960.

Zona de concesión de Tianjin[editar]

Junto con varios otros poderes europeos y estadounidenses, a consecuencia de la rebelión de los Bóxers, Bélgica ganó también una zona de la concesión de un par de kilómetros cuadrados en Tianjin (o Tientsin; un puerto chino del Tratado). Este fue esencialmente un puesto de comercio antes que una colonia, y fue devuelta a China en 1930.

Ruanda-Burundi[editar]

Durante la campaña africana del este en la Primera Guerra Mundial, la parte noreste del África Oriental Alemana, Ruanda-Burundi, fue invadida por tropas belgas y congoleñas en 1916. Estaba ocupada todavía por ellos a finales de la guerra en 1918, cuando, según el Tratado de Versalles (1919), la mayor parte del África Oriental Alemana fue entregada al control de Bélgica. Ruanda-Burundi era dos veces el tamaño de Bélgica, pero sólo cerca de 2 % del tamaño del Congo fue confirmado como una colonia belga por el mandato de la Sociedad de Naciones en 1924, luego fue renombrado como fideicomiso de Naciones Unidas. Al territorio le fue otorgada la independencia en 1962, creándose los países separados de Ruanda y Burundi en 1962, llegando el imperio colonial belga a su fin.

Tras la independencia de ambas colonias, Bélgica mantuvo fuertes relaciones, pero llenas de acontecimientos políticos y económicos, tras triunfar las tres repúblicas africanas, que se refieren todavía a la “relación especial”, siempre que eso parezca convenir: Zaire (actualmente República Democrática del Congo), Ruanda y Burundi.

Territorios[editar]

Aparte del “núcleo materno”, Bélgica anexionó tres colonias y una ciudad mercantil.

Anexión en Europa[editar]

Núcleo materno belga con la anexión del este del antiguo Luxemburgo (en rojo).

En tiempos de la unificación de Alemania e Italia, Bélgica tenía una situación de vaivén causado por que Holanda tomaba Bélgica, Bélgica se independizaba, Holanda volvía a tomarla, Bélgica volvía a independizarse, y así unas cuantas de veces. En una de las ocasiones, Los Países Bajos también tomaron el este de Luxemburgo, que se incorporó a Bélgica desde su reindependencia y prosigue en la actualidad como la provincia de Luxemburgo (no confundir con el Gran Ducado de Luxemburgo).

Colonias en África[editar]

Congo Belga.
Ruanda.
Burundi.

El Imperio colonial belga contó con muy pocas colonias, todas en África:

  • Congo belga: 1885-1960
  • Ruanda: 1919-1962 (obtenida de los alemanes tras la Primera Guerra Mundial, luego del tratado de Versalles)
  • Burundi: 1919-1962 (obtenida de los alemanes tras la Primera Guerra Mundial, luego del tratado de Versalles)

Ciudad colonial en Asia[editar]

Región de Tianjing con la provincia de Hebei (en rojo), ocupada parcialmente por la ciudad de Tiantsin.

Temporalmente, Bélgica ocupó una ciudad colonial destinada al tráfico de mercancías en Asia, la ciudad china de Tiantsin, la actual Tianjin, esto fue al final del siglo XIX y a comienzos del XX.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Llamando a la puerta europea: ¿quién ayuda al Congo?» (en español). Deutsche Welle 06.03.2006 (2006). Consultado el 24/10/2007.