Grande Armée

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Napoleón entregando la Legión de Honor en 1804.

La Grande Armée (en español, «Gran Ejército») es el término militar que se adoptó en Francia para designar su fuerza principal en las campañas militares. En la práctica, el nombre se aplica en concreto al ejército napoleónico, el ejército multinacional congregado por el emperador Napoleón I de Francia en sus campañas de inicios del siglo XIX: las Guerras Napoleónicas.

La primera vez que Napoleón usó este término fue con ocasión de la reunión de tropas que se hizo en Boulogne con el fin de invadir Inglaterra, objetivo que no pudo cumplirse al perder el apoyo de la flota hispano-francesa, derrotada en Trafalgar (1805), y hacerse imposible trasladar semejante cantidad de hombres y equipos hasta las Islas Británicas. En lugar de esto, hubo de dirigir este ejército hacia el Rin para contener los planes austriacos y prusianos de invadir Francia.

Originalmente, la Grande Armée consistía en seis cuerpos bajo el mando de los mariscales de Napoleón. A medida que Napoleón conquistaba más y más territorios del continente, el ejército aumentaba de tamaño, hasta alcanzar un máximo de 600.000 hombres en 1812, justo antes de la invasión de Rusia en la guerra de la Sexta Coalición. En ese momento, la Armée se componía de:

Con excepción de los cuerpos polacos y austriacos, cada contingente era comandado por un general francés.

Fuerzas de la Grande Armée[editar]

Caballería[editar]

En el ejército de Napoleón había cuatro tipos diferenciados de tropas de caballería:

  • Coraceros: caballería pesada. Equipadas como caballeros con una dura coraza en la pechera y casco de hierro y latón. Debido al peso, tropas y caballos eran grandes y fuertes, por lo que aplicaban una considerable fuerza durante la carga en combate.
  • Dragones: caballería pesada. Eran el principal cuerpo de la caballería francesa, usadas tanto en batalla como en patrullaje. Dada su versatilidad, eran armados no sólo con el tradicional sable, sino también con pistolas y carabinas, permitiéndoles luchar también como tropa de infantería en caso necesario.
  • Húsares: caballería ligera. Eran los ojos y oídos de los ejércitos de Napoleón, ya que se usaban como exploradores y como pantalla para el ejército, manteniendo informados a los comandantes de los movimientos enemigos, al tiempo que impedían al enemigo obtener información de inteligencia.
  • Lanceros: caballería media. Una de las más temidas fuerzas de caballería de los ejércitos de Napoleón fueron los lanceros polacos. Los lanceros eran excelentes contra la formación de infantería en cuadro, ya que sus lanzas superaban las bayonetas de la infantería, y también podían cazar a un enemigo en movimiento.

Infantería[editar]

  • Infantería regular (granaderos, fusileros y voltigeurs de línea): el grueso del ejército estaba compuesto por la infantería estándar. Los regimientos de infantería eran conocidos como «demi-brigades», y se componían de tres o cuatro batallones.
  • Infantería ligera (carabineros a pie, voltigeurs ligera y cazadores a pie): las compañías de voltigeurs comenzaron a añadirse a los regimientos ejército regular francés en 1801. Los voltigeurs eran tropas ágiles cuyo cometido era avanzar en el frente del ataque y tratar de romper las formaciones enemigas o los servidores de la artillería. Posteriormente se formaron regimientos separados de infantería ligera.

Artillería[editar]

Tal como se podría esperar de un emperador que fue anteriormente oficial de artillería, los cañones franceses fueron la espina dorsal de las tropas de tierra. Los cañones franceses se usaban de forma general en baterías masivas para debilitar las formaciones enemigas antes de ser objeto de cargas de infantería o caballería. El perfecto entrenamiento de las dotaciones al servicio de la artillería permitió a Bonaparte mover estas armas con gran velocidad tanto para impedir el debilitamiento de las posiciones defensivas como para machacar y abrir brecha en las líneas enemigas. En general, los cañones franceses eran de 4 libras, 8 libras o 12 libras, con los calibres menores siendo sustituidos por calibres de 6 libras al final de las guerras. Los cañones franceses tenían barriles de latón en sus carruajes, ruedas y sus avantrenes estaban pintados de verde oliva.

Guardia Imperial[editar]

La Guardia Imperial francesa eran las unidades de élite de aquel tiempo, y habían evolucionado a partir de las Guardias de los Cónsules y de la Guardia Consular. Eran un ejército en sí mismo con divisiones de infantería y caballería. Napoleón les quería como ejemplo a seguir por el ejército y también como una fuerza que lucharía con él en numerosas campañas, y que serían completamente leales a él. Aunque la infantería raramente era usada en combate, la caballería era frecuentemente lanzadas en la batalla en mortíferas cargas. La Guardia Imperial se componía de tres secciones:

  • Vieja Guardia: Ésta era lo mejor del ejército de Napoleón. La Vieja Guardia se componía de los veteranos con más tiempo de servicio (de 3 a 5 campañas).
  • Guardia Media: Consistente en veteranos de 3 a 5 campañas.
  • Joven Guardia: Inicialmente constituida por veteranos con al menos una campaña así como por brillantes oficiales jóvenes.

Ingenieros[editar]

Mientras la gloria de la batalla se la llevaban la caballería y la infantería, los constructores de puentes del ejército de Napoleón (los pontoneros), eran una parte indispensable de la maquinaria militar. Sus principales contribuciones eran ayudar al emperador a desplazar sus fuerzas cruzando obstáculos acuáticos mediante la construcción de puentes de pontones. Las capacidades de sus pontoneros permitían a Bonaparte flanquear al enemigo cruzando ríos cuando el enemigo menos lo esperaba, y en el caso de la gran retirada desde Moscú, salvar al ejército de la completa aniquilación en la batalla del Berezina. Puede que no obtuvieran la gloria, pero Napoleón valoraba mucho a sus pontoneros, y llegó a tener hasta 14 compañías de éstos dentro del ejército.

Bibliografía relacionada de la serie «Las Guerras Napoleónicas»[editar]

Rendición de Bailén, 1808.

En español[editar]

  • La campaña de Trafalgar (1804-1805): Corpus documental. González-Aller Hierro, José Ignacio. Madrid : Ministerio de Defensa. Centro de Publicaciones. ISBN 8497811364
  • Austerlitz 1805 : la batalla de los tres emperadores. Chandler, David. Madrid : Ediciones del Prado, S.A. ISBN 84-7838-491-X
  • Jena 1806. Chandler, David. Madrid : Ediciones del Prado, S.A. ISBN 84-7838-982-2
  • Borodino 1812 : las últimas luces del imperio. Gracia Yagüe, José Carlos; Bobi Miguel, María del Carmen. Madrid : Delta Ediciones. ISBN 84-609-5011-5
  • Waterloo 1815 : el nacimiento de la Europa moderna. Wootten, Geofrey. Ediciones del Prado, S.A. ISBN 84-7838-481-2
  • Las campañas de Napoleón : un emperador en el campo de batalla : de Tolón a Waterloo (1796-1815). Chandler, David. Madrid : La Esfera de los Libros S.L. ISBN 84-9734-335-2
  • La grande armée : introducción al ejército de Napoleón. Martín Mas, Miguel Ángel. Alpedrete : Andrea Press. ISBN 84-96527-43-3
  • Los cien días : el final de la era napoleónica. Dominique de Villepin. Inédita Ediciones. ISBN 84-96364-01-1

En inglés[editar]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]