Michel Ney

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El Mariscal Michel Ney
El Mariscal Michel Ney

Michel Ney (Saarlouis, 10 de enero de 1769París, 7 de diciembre de 1815), también llamado «le Rougeaud» («el rubicundo»), y «le Brave des braves» («el valiente de entre los valientes»), fue mariscal del ejército de Francia y luchó en las Guerras Revolucionarias Francesas y en las Guerras Napoleónicas.

Tabla de contenidos

[editar] El soldado

El campo de batalla delante del Convento de Elchingen
El campo de batalla delante del Convento de Elchingen

Hijo de un importante comerciante de licores de la región alemana del Sarre. Trabajó como aprendiz de vendedor de una fundición antes de unirse al 5º de Húsares en 1787, en contra de los deseos de su padre.

Era un soldado impulsivo y con coraje. Ney es conocido por personificar las virtudes del soldado, liderando a las tropas desde el frente. Como ejemplo, mandó la carga de la caballería pesada francesa contra la infantería británica en la Batalla de Waterloo. Sin embargo, Ney no era simplemente un exaltado, sino que además fue un comandante con muchas capacidades, con actuaciones excelentes como en Elchingen (batalla con la que obtuvo su título de Duque), y se le atribuye la victoria de la Batalla de Friedland para Napoleón.

[editar] La campaña rusa

Ney durante la retirada de Rusia, por Adolphe Yvon
Ney durante la retirada de Rusia, por Adolphe Yvon

Ney fue elevado al estatus de semi-dios tras su conducta en la Retirada de Moscú. Comandando la retaguardia, protegió a los restos de la Grande Armée de Napoleón mientras ésta se retiraba hacia Francia. Atacado a diario por los cosacos del Ejército Ruso, Ney se convirtió en el único hombre de toda la retaguardia en plantar cara a cientos de rusos, mientras sus soldados, que habían desertado previamente, eran avergonzados por el lugarteniente de éste y conminados a volver. Ney fue el último de los soldados franceses en pisar suelo ruso. Al saberlo a salvo, Napoleón, que previamente pensaba que lo había perdido para siempre, declaró que «Francia esta llena de hombres valientes, pero ciertamente, Ney es el más valiente de entre los valientes»."L'Ajax des Armees Imperiales" (El Ajax de los ejercitos imperiales).

A pesar de la humilde ascendencia de Ney, fue uno de los primeros mariscales nombrados por Napoleón, quién valoraba sobre todo el talento. Además de su rango militar, Ney fue nombrado Duque de Elchingen el 6 de junio de 1808, y Príncipe de Moscú el 25 de marzo de 1813. Ney personificaba una nueva élite creada por Napoleón como un apoyo leal en la que basar la dinastía Bonaparte.

[editar] Los Cien Días

Al caer París y reclamar los Borbones el trono, Ney (que había sido uno de los que presionaron a Napoleón para que aceptara la abdicación y el exilio) fue ascendido, laureado y nombrado Par de Francia por el recientemente entronizado Luis XVIII. A pesar de que Ney juró lealtad a la monarquía restaurada, la corte de los Borbones reaccionó con frialdad ante su origen vulgar. Cuando fue puesto bajo arresto al regreso de Napoleón, se convenció de que debía cambiar de bando y luchar por su antiguo amo de nuevo. Durante la Campaña de los Cien Días, lideró a las fuerzas francesas en la Batalla de Quatre Bras y comandó el ala izquierda del ejército napoleónico en la Batalla de Waterloo.

[editar] Waterloo

Ney ha sido duramente criticado por su actuación durante esta batalla, tal vez no demasiado clara. Napoleón no había explicado su estrategia para la campaña completa, ni había escuchado los ruegos de sus generales para ejecutar una maniobra envolvente en lugar del asalto frontal sobre las posiciones inglesas en Waterloo pretendido por el Emperador. Napoleón fue responsable del error al permanecer lejos de la línea de combate la mayor parte de la batalla, y por no llevar los refuerzos a Ney que le hubieran permitido ganar su parte de la batalla, y para redondear el desastre, Napoleón estaba enfermo. Ney luchó como un tigre, pero no pudo detener a los hombres de Wellington. Fue visto durante una de las cargas golpeando su sable contra el lateral de un cañón inglés, presa de la frustración.

Cuando finalmente todo estuvo perdido, Ney reunió consigo a un grupo de soldados franceses y lloró: «¡Venid, y ved cómo muere un Mariscal de Francia!». Aunque, como Victor Hugo dijo de él: «¡Oh, hombre infeliz! ¡Estabas reservado para las balas francesas!».

Al ser Napoleón derrotado, destronado y exiliado por segunda vez en el verano de 1815, Ney fue condenado por traición por la Cámara de los Comunes, y ejecutado por un pelotón de fusilamiento en París, cerca de los jardines de Luxemburgo. Rehusó ponerse una venda en los ojos, y se le dio el derecho de dar la orden de disparar, a la que añadió: «¡Soldados, directo en el corazón!». La ejecución de Ney fue un castigo ejemplar como aviso para otros mariscales y generales de Napoleón, muchos de los cuales fueron exonerados por la monarquía borbónica.

[editar] La leyenda

Una de las más coloridas leyendas de Ney, que crecieron tras su muerte en el pelotón de fusilamiento fue que realmente Ney consiguió escapar a los Estados Unidos. Los seguidores de esta teoría argumentan que Ney tenía lazos con la masonería, que incluían al mismísimo Duque de Wellington, quien le habría ayudado a falsear su ejecución y a huir en un barco. La base de estos rumores fue la presencia en los Estados Unidos de un tal Peter Stuart Ney, quien en una ocasión y estando borracho, habría contado a sus amigos historias de pasadas glorias militares, jurando ser (o al menos sin negar que lo fuera), el mariscal ejecutado de Napoleón. Aunque se puede casi asegurar que esta historia es falsa, Peter Stuart Ney vivió ciertamente durante unos años como maestro de escuela en Carolina del Norte y del Sur, incluyendo el Davidson College, donde diseñó el escudo del colegio tal como sigue siendo usado hoy. Este Ney murió en 1846, tras proferir estas extrañas palabras: «Bessieres está muerto; la Vieja Guardia esta muerta; Ahora, por favor, dejadme morir».

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