Cumbia

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Cumbia
Orígenes musicales
  • Colombia: Melodías indígenas precolombinas de la Costa Caribe y ritmos africanos.
  • Panamá: Melodías criollas en el istmo de Panamá y ritmos africanos.
Orígenes culturales
  • Colombia: Elementos indígenas, negros africanos y españoles durante la Conquista y la Colonia en la Costa Caribe.
  • Panamá: Elementos negros y criollos durante la Colonia.
Instrumentos comunes
Popularidad Cumbia colombiana: Alta en los años 1960 y 1970 en América Latina.
Subgéneros

La cumbia es un género musical y baile folclórico y tradicional de Colombia y Panamá.[1] [2] [3] [4]

A partir de la década de 1940, la cumbia colombiana comercial o moderna se expandió al resto de América Latina, tras lo cual se popularizó en todo el continente siguiendo distintas adaptaciones comerciales, como la cumbia argentina, la cumbia boliviana, la cumbia chilena, la cumbia dominicana, la cumbia ecuatoriana, la cumbia mexicana, la cumbia peruana, la cumbia salvadoreña, la cumbia uruguaya y la cumbia venezolana, entre otras.

Etimología

El vocablo cumbia ha sido motivo de estudio por distintos autores que le atribuyen distintos orígenes y significados.

Narciso Garay, en su obra "Tradiciones y Cantares de Panamá", publicada en 1930, asumió que la palabra cumbia comparte la misma raíz lingüística del vocablo cumbé, baile de origen africano registrado en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua como "Baile de Negros".[5]

La folclorista colombiana Delia Zapata Olivella, en su publicación de 1962, "La Cumbia: Síntesis Musical de la Nación Colombiana, Reseña Histórica y Coreográfica", señala que la única voz similar a cumbia que acoge la Academia Española, es la de cumbé: "cierto baile de negros y tañido de este baile". Y que cumbes (sin tilde), se llaman los negros que habitan en Bata, en la Guinea continental española (actual Guinea Ecuatorial).[6]

El investigador cultural colombiano Jorge Diazgranados Villarreal en su artículo "La cumbia, el jolgorio y sobre todo el placer", publicado en 1977 establece:

Cumbia viene de Cumbague y Cumbague era la personificación del cacique indígena pocabuyano, se dice que Cumbague además de tener un carácter belicoso y audaz, debía ser un excelente bebedor de maco (chicha) porque todos los de su raza eran muy borrachos y amigos del baile y la juerga.[7]

El musicólogo y folclorólogo Guillermo Abadía Morales, en su obra de 1977 "Compendio general de folclore colombiano", sostiene que cumbia es un apócope de cumbancha, vocablo cuya raíz es kumba, gentilicio mandinga del occidente africano, y añade que el país del Congo y su rey se llamó rey de Cumba.[8]

El etnólogo cubano Fernando Ortiz Fernández establece que las voces kumba, kumbé y kumbí, al castellanizarse sustituyendo la letra "k" por "c", significan "tambores" o "bailes". Agrega que cumbé, cumbia y cumba eran tambores de origen africano en las Antillas. Por otro lado, establece que cumbakumba, palabra africana de las tribus bantú o congos, significa "rugir", "escandalizar", "gritería", "escándalo", "regocijo". A esta teoría adhiere Manuel Zárate en su obra "Tambor y Socavón", como la raíz de la palabra cumbia.[9] Asimismo, para Ortiz, entre los congos, nkumbi es un tambor.[8]

En relación con la voz cumbé, la versión 22.ª del Diccionario de la Real Academia de la Lengua, publicada en 2001, la registra como: "Danza de la Guinea Ecuatorial" y "Son de esta danza".[10]

En 2006, el músico y musicólogo colombiano Guillermo Carbó Ronderos afirmó que la etimología de la voz cumbia es "aún controvertida", y que "parece derivar del término bantú cumbé, ritmo y danza de Guinea Ecuatorial".[11]

Colombia

En Colombia, la cumbia es una danza y ritmo con contenidos de tres vertientes culturales, principalmente indígena y negra y, en menor medida, blanca (española), siendo fruto del largo e intenso mestizaje entre estas culturas durante la Conquista y la Colonia. El investigador Guillermo Abadía Morales en su "Compendio del folclor colombiano", volumen 3, #7, publicado en 1962, afirma que "ello explica el origen en la conjugación zamba del aire musical por la fusión de la melancólica flauta indígena gaita o caña de millo, es decir, Tolo o Kuisí, de los Cunas y los Koguis, respectivamente, y la alegre e impetuosa resonancia del tambor africano. El ayuntamiento etnográfico ha quedado simbolizado en los distintos papeles que corresponden en el baile de la cumbia a cada sexo".[12] La presencia de estos elementos culturales se puede apreciar así:

  • En la instrumentación están los tambores de origen africano; las maracas, el guache y los pitos (caña de millo y gaitas) de origen indígena; mientras que los cantos y coplas son aporte de la poética española, aunque adaptadas luego.
  • Presencia de movimientos sensuales, marcadamente galantes, seductores, característicos de los bailes de origen africano.
  • Las vestiduras tienen claros rasgos españoles: largas polleras, encajes, lentejuelas, candongas, y los mismos tocados de flores y el maquillaje intenso en las mujeres; camisa y pantalón blancos, pañolón rojo anudado al cuello y sombrero en los hombres.

Ámbito geográfico

Ámbito geográfico de la cumbia colombiana.

En Colombia, la cumbia tiene presencia en la Costa Caribe, en la subregión que gravita alrededor del río Magdalena, su delta invertido, los montes de María y poblaciones ribereñas, con epicentro en la Depresión Momposina, asiento del antiguo país indígena del Pocabuy.

Origen

Referencias documentales

El sociólogo Adolfo González Henríquez, en su trabajo «La música del Caribe colombiano durante la guerra de independencia y comienzos de la República»,[13] incluye un texto del almirante José Prudencio Padilla que registra las cumbiambas y gaitas indígenas durante la fiesta de San Juan Bautista en la vecina población de Arjona, pocos días antes de la batalla naval que se llevó a cabo en la bahía de las Ánimas de Cartagena de Indias entre los últimos reductos españoles y el ejército republicano, confrontación bélica que selló la independencia de Colombia:[14]

No era noche de luna la del 18 de junio de 1821; pero la pintoresca población de Arjona ostentaba la más pura serenidad en el cielo tachonado de estrellas, y en el alegre bullicio de las gaitas y cumbiambas con que festejaban los indígenas, al abrigo de las armas republicanas, la aproximación de la celebrada fiesta de San Juan...

Almirante José Prudencio Padilla, p. 96.[15]
Niños tocando instrumentos de la cumbia. Nótense la gaita y las maracas, instrumentos mencionados por Gosselman en su relato histórico.

El músico pedagogo Luis Antonio Escobar, en el capítulo «La mezcla de indio y negro» de su libro «Música en Cartagena de Indias», toma la descripción del baile indígena que presenció el teniente de la marina sueca Carl August Gosselman en Santa Marta, y que consignó en su obra «Viaje por Colombia: 1825 y 1826», como prueba de que por lo menos en la segunda década del siglo XIX ya existía el conjunto de gaitas en Santa Marta, el mismo que aparece en Cartagena y otras ciudades de la Costa con elementos musicales negros que resultan en la cumbia:[16]

Por la tarde del segundo día se preparaba gran baile indígena en el pueblo. La pista era la calle, limitada por un estrecho círculo de espectadores que rodeaba a la orquesta y los bailarines.

La orquesta es realmente nativa y consiste en un tipo que toca un clarinete de bambú de unos cuatro pies de largo, semejante a una gaita, con cinco huecos, por donde escapa el sonido; otro que toca un instrumento parecido, provisto de cuatro huecos, para los que solo usa la mano derecha, pues en la izquierda tiene una calabaza pequeña llena de piedrecillas, o sea una maraca, con la que marca el ritmo. Este último se señala aún más con un tambor grande hecho en un tronco ahuecado con fuego, encima del cual tiene un cuero estirado, donde el tercer virtuoso golpea con el lado plano de sus dedos.

A los sonidos constantes y monótonos que he descrito se unen los observadores, quienes con sus cantos y palmoteos forman uno de los coros más horribles que se puedan escuchar. En seguida todos se emparejan y comienzan el baile.

Este era una imitación del fandango español, aunque daba la impresión de asemejarse más a una parodia. Tenía todo lo sensual de él pero sin nada de los hermosos pasos y movimientos de la danza española, que la hacen tan famosa y popular.
Carl August Gosselman (1801-1843), Viaje por Colombia: 1825 y 1826.[17]

En la descripción del escritor José María Samper durante su viaje por el río Magdalena en 1879, de los elementos constitutivos de los bailes y la música sobre el río Magdalena, se identifican instrumentos y elementos del baile de la cumbia:[18]

"Habia un ancho espacio, perfectamente limpio, rodeado de barracas, barbacoas de secar pescado, altos cocoteros y arbustos diferentes. En el centro habia una grande hoguera alimentada con palmas secas, alrededor de la cual se agitaba la rueda de danzantes, y otra de espectadores, danzantes á su turno, mucho mas numerosa, cerraba á ocho metros de distancia el gran círculo. Allí se confundian hombres y mujeres, viejos y muchachos, y en un punto de esa segunda rueda se encontraba la tremenda orquesta... Ocho parejas bailaban al compas del son ruidoso, monótono, incesante, de la gaita (pequeña flauta de sonidos muy agudos y con solo siete agujeros) y del tamboril, instrumento cónico, semejante á un pan de azúcar, muy estrecho, que produce un ruido profundo como el eco de un cerro y se toca con las manos á fuerza de redobles continuos. La carraca (caña de chonta, acanalada trasversalmente, y cuyo ruido se produce frotándola á compas con un pequeño hueso delgado); el triángulo de fierro, que es conocido, y el chucho ó alfandoque (caña cilíndrica y hueca, dentro de la cual se agitan multitud de pepas que, a los sacudones del artista, producen un ruido sordo y áspero como el del hervor de una cascada), se mezclaban rarísimamente al concierto. Esos instrumentos eran mas bien de lujo, porque el currulao de raza pura no reconoce sino la gaita, el tamboril y la curruspa. Las ocho parejas, formadas como escuadron en columna, iban dando la vuelta á la hoguera, cogidos de una mano, hombre y mujer, sin sombrero, llevando cada cual dos velas encendidas en la otra mano, y siguiendo todos el compas con los piés, los brazos y todo el cuerpo, con movimientos de una voluptuosidad...

[19]

En su obra Lecturas locales (1953), el historiador barranquillero Miguel Goenaga describe la cumbia y sus ruedas de cumbiambas en Barranquilla hacia 1888:

"[El poeta y escritor] Julio N. Galofre le cantó a la Cumbiamba; y al repasar yo esos cuartetos, que se publicarán alguna vez, me vienen a la memoria recuerdos de la niñez, cuando la popular mujer barranquillera, llamada La Cañón, ponía sus grandes ruedas de cumbiamba, allá por el año 1888, en las 4 esquinas de la calle Bolívar, callejón de California (hoy 20 de Julio), a donde concurría mucho público a ver la voluptuosidad del baile y el ritmo hondo y vigoroso de tambores, flautas y guarachas... Esto sí es cosa de la vieja Barranquilla, como resuena también en mis oídos el comienzo de un canto popular, cuando un señor Carrasquilla tenía en competencia otra cumbia por el barrio arriba, como entonces llamaban la parte sur de la ciudad:
Corre, corre, que te tumba la Cañón.

[20]

Debate

El origen de la cumbia ha sido motivo de argumentación entre quienes le atribuyen un origen etnomusical indígena, ubicado geográficamente en la región de la Depresión Momposina, y quienes argumentan la tesis del origen negro con cuna en Cartagena de Indias o, incluso, en la propia África. Los primeros, representados por personalidades como el compositor José Barros, escritores como Jocé G. Daniels, sociólogos como Orlando Fals Borda e historiadores como Gnecco Rangel Pava, y los segundos por la folclorista Delia Zapata Olivella.[21] [6]

Casa de del compositor José Barros en El Banco, Magdalena.

En 1998, en su artículo "La cumbia, emperadora del Pocabuy", el escritor Jocé G. Daniels teoriza que la cumbia fue «el aliciente espiritual de los indios» al asociar las flautas utilizadas en las fiestas de los chimilas, pocigueycas y pocabuyes en los territorios de las actuales poblaciones de Guamal, Ciénaga y El Banco, con la gaita primitiva de la cumbia, a partir del informe que envía el gobernador perpetuo Lope de Orozco al rey en 1580, sobre la Provincia de Santa Marta, en el que relata que «los yndios i yndias veben y asen fiestas con una caña a manera de flauta que se meten en la boca para tañer y producen una mucica como mui trayda del infierno» (sic).[21]

El cantautor banqueño Antonio García expuso en 1997 la siguiente teoría sobre el nacimiento de la cumbia: «Las tribus dedicadas a la pesca y la agricultura, en sus rituales fúnebres, especialmente cuando moría algún miembro de la alta jerarquía de la tribu, todos los miembros se reunían al caer la noche alrededor de una fogata, en el centro del círculo se colocaba a una mujer embarazada que era símbolo de la nueva vida, quien iniciaba una danza con el ritmo suave y melancólico de la flauta de millo, esta ceremonia se prolongaba por varias horas y terminaba por sumir en el más grande éxtasis a todos los que estaban allí reunidos y así nació la cumbia». En la misma reunión, José Barros, afirmó, producto de la tradición oral recibida de los indígenas: «La cumbia nació en las ceremonias fúnebres que los indios Chimillas celebraban en el país de Pocabuy cuando moría uno de sus jerarcas». Barros sostiene también en relación con la danza: «La idea de bailar en sentido circular tiene que ver con la costumbre de los indios Chimilas que danzaban alrededor del féretro cuando moría uno de sus jerarcas y que lo hacían en dirección contraria a las manecillas del reloj, lo que para ellos significaba viaje sin regreso».[12] Daniels añade que los aires musicales que están en el origen de la cumbia «tuvieron su mayor auge entre los Chymilas, Pocigueycas (Ponqueycas) y Pocabuyes, es decir, en territorios donde hoy se asientan las poblaciones de Guamal, Ciénaga y El Banco, pero alcanzaron su desarrollo con los elementos aportados por los negros de bemba colorá y los blancos, astutos y sagaces».[21] [11]

Para los indigenistas, la mezcla etnomusical que da origen a la cumbia se produce durante la Colonia en el país indígena del Pocabuy (que estuvo conformado por las actuales poblaciones de El Banco, Guamal, Menchiquejo y San Sebastián en el Magdalena, Chiriguaná y Tamalameque en el Cesar, y Mompox, Chilloa, Chimí y Guatacá en Bolívar), ubicado en la actual Costa Caribe colombiana, en la parte alta del valle del río Magdalena, región de la Depresión momposina (incluidas las culturas de las sabanas y el Sinú, al norte de la Pincoya), producto de la fusión musical y cultural de indígenas, esclavos negros[21] y, en menor escala, de los españoles,[22] [23] [24] [21] como dan referencia de ello historiadores como el Orlando Fals Borda en su libro Mompox y Loba, de la serie Historia Doble de la Costa, Tomo I, y Gnecco Rangel Pava en sus libros El País de Pocabuy y Aires Guamalenses.[23] Los Pocabuy son mencionados en diversas grabaciones, aunque la mención más famosa corresponde al estribillo del tema "Cumbia de la paz" grabada por "Chico" Cervantes:

Ritual sublime de los Pocabuy,
en la rueda de la cumbia
se despedían de los bravos guerreros
que allí morían,
que allí morían
en la paz de la cumbia...

Según anota Fals Borda:

La cumbia nació en el país de Pocabuy conformado por El Banco, Chiriguaná, Mompox, Tamalameque, Guamal y Chimí. Pocabuy era un país indígena que se extendía a todo lo largo del río Tucurinca (actual Magdalena).[23]

Para el escritor indigenista Jocé G. Daniels, es «irónico» que se le haya «querido endilgar inexplicablemente [a la cumbia] origen del bantú Kumbé».[21] Los indigenistas cuestionan que si la cumbia proviniera de ritmos de África, en otras partes de América a donde llegaron negros de todas partes de África en calidad de esclavos, como los Estados Unidos, debería existir cumbia, o al menos algo similar. Dice J. Barros: «La cumbia no tiene un solo viso de África. Eso es fácil de comprobar: los Estados Unidos, que recibieron a tantos miles de negros africanos no tienen dentro de las manifestaciones folclóricas de ellos nada parecido a la cumbia. Igual sucede con los países antillanos. Yo me pregunto: ¿por qué si la cumbia es africana y entró por La Boquilla, como dicen los Zapata Olivella -Delia y Manuel-, en Puerto Tejada, por ejemplo, donde también hay gente negra, como en todo el Pacífico, la cumbia no es su ritmo ni aparece dentro de sus composiciones... Yo, que desde los ocho años he estado en contacto con indios Pocabuyanos, que he tenido la oportunidad desde niño de tratar a indias de 80 y 90 años relatando su ritual, el ritual de la cumbia, puedo certificar lo antes dicho, que la cumbia aparecía cada vez que el cacique moría y se bailaba alrededor del difunto».[25]

A su turno, los africanistas ubican el surgimiento de la cumbia al entrar en contacto los negros esclavos con los indígenas en los puertos como Cartagena, Ciénaga, Santa Marta y Riohacha, principalmente en la primera, durante las fiestas de la Virgen de la Candelaria. Los afrocolombianistas disputan la cuna de la cumbia, la cual ubican en Cartagena.[6] [11] [8]

Algunos autores asumen que el elemento negro de la cumbia proviene del cumbé, ritmo y danza bantú de la isla de Bioko, Guinea Ecuatorial.[11] [26] Los africanos que llegaron como esclavos a esas regiones, al contar la historia de sus grupos étnicos y aquellos hechos famosos dignos de guardarse en la memoria, se servían de ciertos cantos que distinguían con el nombre de areítos, que quiere decir "bailar cantando": poniendo en alto los candiles, llevaban el coreo, que era como la lección histórica que, después de ser oída y repetida muchas veces, quedaba en la memoria de todos los oyentes. El centro del círculo lo ocupaban quienes daban la lección con el pie del canto y aquellos más duchos y peritos en el manejo de las guacharacas, millos, tambores y maracas, para entonar con la delicadeza la música de aquellos cantares que fueron pasando, con el tiempo, de ser elegiacos a entusiasmar, galantear, querellar y divertir.[23]

El investigador cultural A. Stevenson Samper se remite a la obra del general Joaquín Posada Gutiérrez, «Fiestas de la Candelaria en La Popa» (1865), donde se describe la música y el baile de las festividades de la Virgen de la Candelaria en Cartagena, y relaciona la siguiente descripción con la rueda de cumbia.[18] El mismo texto utiliza la antropóloga Nina S. de Friedemann para explicar la configuración de la cumbia en el ámbito de la esclavitud en Cartagena de Indias:[27]

Para la gente pobre, libre y esclavos, pardos, negros, labradores, carboneros, carreteros, pescadores, etc., de pie descalzo, no había salón de baile... Ellos, prefiriendo la libertad natural de su clase, bailaban a cielo descubierto al son del atronador tambor africano, que se toca, esto es, que se golpea, con las manos sobre el parche, hombres y mujeres, en gran rueda, pareados, pero suel­tos, sin darse las manos, dando vueltas alrededor de los tamborileros; las mujeres, enflorada la cabeza con profu­sión, lustroso el pelo a fuerza de sebo, y empapadas en agua de azahar, acompañaban a su galán en la rueda, balanceándose en cadencia muy erguidas, mientras el hombre, ya haciendo piruetas, o dando brincos, ya luciendo su destreza en la cabriola, todo al compás, procuraba caer en gracia a la melindrosa negrita o zambita, su pa­reja... Era lujo y galantería en el bailarín dar a su pareja dos tres velas de sebo, y un pañuelo de rabo de gallo o de muselina de guardilla para cogerlas,... Los indios también tomaban parte en la fiesta bailando al son de sus gaitas, especie de flauta a manera de zampoña. En la gaita de los indios, a diferencia del currulao de los negros, los hombres y mujeres de dos en dos se daban las manos en rueda, teniendo a los gaiteros en el centro, y ya se enfrentaban las parejas, ya se soltaban, ya volvían a asirse golpeando a compás el suelo con los pies, balanceándose en cadencia y en silencio sin brincos ni cabriolas y sin el bullicioso canto africano, notándose hasta en el baile la diferencia de las dos razas... Estos bailes se conservan todavía aunque con algunas variaciones. El currulao de los negros, que ahora llaman mapalé, fraterniza con la gaita de los indios; las dos castas, menos antagonistas ya, se reúnen frecuentemente para bai­lar confundidas, acompañando los gaiteros a los tambo­rileros... Antes, estos bailes no se usaban sino en las fiestas de alguna de las advocaciones de la Virgen, y en la del santo patrono de cada pueblo, sólo en su pueblo; en la del carnaval y en alguna que otra notable. Ahora no hay en las provincias de la costa, arrabal de ciudad, ni villa, ni aldea, ni caserío donde no empiece la zambra desde las siete de la noche del sábado y dure hasta el amanecer del lunes...

[28]

Por lo menos hasta la década de 1920, los términos cumbia y mapalé designaban al mismo ritmo en el área de Cartagena de Indias:

En 1921, el presidente del Concejo Municipal Simón Bossa expide el Acuerdo No 12 en el que «queda prohibido en la ciudad y en los corregimientos del Pie de la Popa, Manga, Espinal, Cabrero, Pekín, Quinta y Amador, el baile conocido con el nombre de cumbia o mapalé…»

[29]

En relación con los cantares de vaquería como uno de los orígenes del vallenato, el investigador cultural y musical Ciro Quiroz anota sobre la cumbia:

...Era otra más de las formas musicales nacidas del trabajo colectivo, como aquella de los bogas que en la actividad de la navegación fue la raíz de la cumbia o aquella otra de los 'socoladores', llamada 'zafra' en algunos lugares, y que murió al agotarse la fuente matriz inspiradora,...[30]

Refiriéndose al sitio de origen del vallenato, Quiroz anota sobre el sitio de origen de la cumbia:

Mompox y su zona de influencia, como parte del Magdalena Grande, debe ser incluido también dentro del territorio donde nació el vallenato, con cunas discutibles como Plato, Valledupar, Riohacha, El Paso y la Zona Bananera. Además de que, indiscutiblemente, es la zona de origen de la cumbia, nacida en la región de la ciénaga de Zapatosa bajo su antigua jurisdicción.[22]

Sobre la transición de pitos y flautas a los instrumentos actuales del vallenato, el mismo autor dice sobre la primitiva denominación de los aires:

...Esta primera transición instrumental es difícil de precisar en el tiempo, pero se percibe claramente todavía hacia finales del siglo XIX, cuando sones, puyas y tamboras se escuchaban a orillas de los ríos en flautas y en pitos cruzados con el nombre genérico de cumbia.[31]

El 16 de abril de 1877 se fundó La Cumbia Soledeña, una de las agrupaciones más insignes y tradicionales de cumbia.[32] [33] [34]

Formación instrumental

Niños interpretando cumbia con instrumentos tradicionales.

La forma más auténtica de la cumbia es exclusivamente instrumental,[8] sigue patrones rítmicos que varían de acuerdo con la instrumentación utilizada, en compás de 2/4[35] o 2/2, y presenta adaptaciones regionales de acuerdo con el predominio de una población indígena o negra.[36] Es ejecutada y seguida tradicionalmente por el conjunto de tambores: llamador, alegre, tambora, así como la caña de millo o las gaitas, macho y hembra, las maracas y el guache. La cumbia cantada es una adaptación relativamente cercana en la que el canto de solistas y coros o cuartetos se alternan a la de la caña de millo o las gaitas. El conjunto de cumbia es una ulterior evolución del originario conjunto de la tambora, estando el conjunto de tambora conformado por el tambor alegre y el llamador y, en algunos casos, por la tambora. Es un baile meramente cantado, como el chandé, con sus palmas y coros, al cual posteriormente se sumaron los pitos de las gaitas o los millos.[23] [6] [37] [24] [38]

Gaita hembra

Instrumento aerófono de origen indígena, posee 5 orificios en la parte baja del cuerpo, proporciona la melodía.[39] [6] [39] [40]

Gaita macho

Acompañante de la gaita hembra, a contrapunto. Posee 2 orificios, cumple una función marcante. El gaitero la toca con una mano; con la otra, a la vez, el maracón, y sus labios solo sueltan la gaita para cantar.[39] [6]

Gaita corta

Gaita acortada de seis orificios, de tesitura relativamente más amplia, utilizada como instrumento solista en lugar de las dos gaitas, especialmente en el departamento del Atlántico. Llamada también "machiembriá", "machiembriao" o requinto.[41] [42] [43]

Caña de millo

Instrumento aerófono de origen indígena que reemplaza a las gaitas en regiones de los departamentos del Atlántico y del Magdalena. Recibe otras denominaciones como flauta traversa de millo, carrizo, lata o bambú. En el departamento del Atlántico se conoce como caña o flauta de millo, en las sabanas de Bolívar, Córdoba y Sucre como pito atravesado.[44]

Tambores

Instrumentos membranófonos de percusión de origen africano, que constan de una caja de resonancia, generalmente cilíndrica, aunque a veces algo cónica, y una o dos membranas o parches de cuero animal, que cubren la abertura de la caja. Para producir el sonido, el tambor es golpeado generalmente con la mano o algún objeto, comúnmente baquetas, y también se suele percutir la caja. Entre los tambores utilizados están:

  • Tambor llamador: marca la cadencia rítmica o compás, por lo cual es al único que no se permiten los llamados "revuelos" o "lujos" en su interpretación.[6] [45] Hay dos tipos de tambor llamador:
    • De pecho: utilizado en la región de los Montes de María, por lo general por los conjuntos que usan gaitas. Se toca con una sola mano, colocado en posición horizontal sobre las piernas del ejecutor sentado, con el parche hacia la derecha o la izquierda, dependiendo de si el tamborero es derecho o zurdo.[46] [47]
    • De pie: utilizado en los departamentos del Atlántico y del Magdalena, generalmente por los conjuntos de caña de millo. Posee proporciones similares a las del tambor alegre. Se toca con ambas manos, se ubica en posición vertical entre las piernas del tamborero.[46] [47]
  • Tambor alegre: es el que marca la melodía; juguetea con las notas de las melodías dictadas por los instrumentos líderes en este sentido y que se adornan con complejas y alegres improvisaciones sobre todo al final de la frase melódica, durante su ejecución.[6] [45]
  • Tambora: también llamada bombo, es el tambor de mayor tamaño, tiene forma cilíndrica, posee dos parches de cuero ajustados mediante cuerdas, uno en cada boca de la caja de resonancia. Sobre ella recae toda la responsabilidad de la pronunciación del acento sonoro característico de los aires tradicionales en el acompañamiento de cada pieza musical. Proporciona adornos y el bajo. Además de golpes sobre el parche, se toca la parte de los aros de madera que fijan los parches. Se coloca sobre un soporte.[37] [6] [45]

Maracón

Maraca de mayor tamaño que acompaña a la gaita macho y proporciona el "brillo" en la canción.[37]

Maracas

Instrumento idiófono similar al maracón pero más pequeño, los conjuntos que usan caña de millo, o gaita corta o clarinete en lugar de gaitas incluyen un par.[6]

Guache

Instrumento rítmico idiófono que acompaña las improvisaciones musicales comandadas por el tambor alegre. Es de cuerpo alargado, originalmente fabricado de guadua o de bambú, y lleno de semillas; actualmente es generalmente metálico (de latón), con estrías o perforaciones y pequeños percutores dentro, como semillas o piedrecillas y fragmentos de vidrio. Usado en los conjuntos de caña de millo.[37] [6]

Acordeón

Instrumento aerófono de origen austriaco, fabricado en su forma actual por Kiril Demian en Viena en 1829. Utilizado en compañía de la guacharaca y la caja.[6]

Guacharaca

Instrumento idiófono de raspado, usado en la cumbia ejecutada por conjunto de acordeón. Se rasca con trinche metálico, peinilla o costilla de vaca. También se le llama carrasca. [6]

Caja

Tambor cónico de doble repercusión de unos 30 centímetros de alto y de un solo parche, usado especialmente para acompañar el acordeón y la guacharaca.[6]

Clarinete

Instrumento musical de la familia de los aerófonos, de viento-madera. Reemplaza la caña de millo, las gaitas o el acordeón en la cumbia moderna.[11]

Hojita de limón

Instrumento aerófono consistente en una hojita de limón que se sopla con la boca y produce un sonido suave y dulce. Se usa en el departamento del Magdalena.[48]

Tipos

Santo y Parrandón (Cumbia - Eje musical del Caribe Occidental)

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DESCRIPCIÓN

Mujeres bailando cumbia.

La cumbia es madre de muchos ritmos como el porro,[13] la gaita, la chalupa, el bullerengue,[49] el garabato, el chandé, la tambora, el berroche, el paseo, el son, la puya, entre otros.[24] Existen varias modalidades regionales de la cumbia: cumbia sampuesana, soledeña, cienaguera, momposina, sanjacintera, cartagenera, cereteana, banqueña, magangueleña, entre otras.

Cumbia clásica

La cumbia clásica se toca con instrumentos como la kuisi sigí (gaita macho), la kuisi bunzí (gaita hembra) y una maraca (taní) acompañadas algunas veces de las suaras (idénticas a las gaitas anteriores). Se trata de un aire zambo que está formado por una melodía indígena y un ritmo de tambores negros, nunca se canta, es solo danza y totalmente instrumental. Cabe mencionar que existen otros ritmos del Caribe colombiano que tienen como base la cumbia como el bullerengue, los porros y la saloma.

Cumbia sabanera

En las sabanas de Córdoba, Sucre y Bolívar, la cumbia se ejecuta con banda de hojita o banda pelayera.[24]

Cumbiamba

Niños bailando cumbia.

Distintos autores hacen diferencia entre cumbia y cumbiamba:

  • Según testimonios escritos son dos las diferencias principales que existen entre la cumbia y la cumbiamba: la cumbia se toca con banda, y las bailarinas llevan velas o teas en las manos. La cumbiamba se baila con acordeón y flauta de millo y sin velas".[cita requerida]
  • Se denomina cumbiamba al conjunto de parejas de bailarines acompañado del conjunto que ejecuta la cumbia.[32]

Existe también una función para cada uno de los integrantes de la banda:

  • El músico mayor es el gaitero quien toca la gaita hembra.
  • El segundo músico es el tamborero quien toca el tambor alegre.
  • El tercer músico es el de la tambora o bombo el cual se toca con baquetas.
  • El cuarto músico es el llamador.
  • El quinto músico es el maraquero quien acompaña con otra flauta o gaita macho.
  • El último es el guachero opcional.

Este nuevo baile adoptó pasos de otros ritmos que en ese entonces eran populares en estas regiones del país. Entre ellos se encuentran el mambo-bolero, el fox-trot, el pasodoble y el tango.[50] Además, se crearon nuevos pasos y figuras que le darían a la cumbia un estilo propio. La cumbia, en su variante orquestada, fue la que se popularizó en toda Colombia y eventualmente en todo el continente. A partir de ese momento, la cumbia pasó de ser una danza exclusivamente folclórica a ser música típica de los más lujosos salones de baile de la época en ciudades como Cali, Medellín y Bogotá.[51]

Cumbia vallenata

Incluye,además de los instrumentos clásicos, al acordeón diatónico, ya sea para acompañamiento o solo y puede o no llevar cantos. Diversos exponentes han sido difusores o intérpretes del estilo desde la década de 1960 como Los Corraleros de Majagual, Andrés Landero, Policarpo Calle, Alfredo Gutiérrez o Lisandro Meza, entre otros. También en el extranjero se imponen el Cuarteto Imperial en Argentina; en México, Super Grupo Colombia, Guacharacos de Colombia y La Perla Colombiana de Félix Olvera, Cuarteto Continental de Perú y Vallenatos del Guayas en [Ecuador].

Atuendo

Bailadores de cumbia en el Carnaval de Barranquilla.

Las mujeres usan faldas amplias y dos estilos de blusas: las cerradas, de mangas tres cuartos con volantes, los cuales también están presentes en el remate de la blusa, que cae a unos 50 centímetros del hombro. Por la espalda va entallada a la cintura y por delante totalmente suelta. En los climas más calientes se usa otro tipo de blusa escotada con un volante grande que rodea los hombros y en la cintura va sujeta a la falda. La mujer lleva en el brazo en alto uno o varios manojos de velas encendidas (antiguamente usaban mechones, usuales en fiestas públicas), con las cuales alumbra y a la vez se defiende de la insistencia del hombre. En la cabeza llevan ramilletes de cayenas y en los cuellos collares de variados colores.[6]

Los hombres siempre visten pantalón y camisa blancos. La camisa es de cuello redondo, con pechera adornada y mangas largas de puño cerrado. El pantalón se anuda en la parte de atrás. Además, los hombres lucen un pañolón rojo alrededor del cuello, sombrero concha de jobo o vueltiao, mochila y una funda sin machete al cinto.[6]

Coreografía

Monumento a la cumbia en Barranquilla.

Típica o autóctona

Los bailarines entran en escena desde el fondo en doble fila india, las mujeres por la izquierda, los hombres por la derecha, trazan un semicírculo, las mujeres siguen a un lado y los hombres al otro, se encuentran nuevamente en un punto medio, entonces hombre y mujer dan una vuelta sobre sí mismos en dicho punto. Luego avanzan hasta formar un círculo con que empieza la cumbia, el cual se desplaza en sentido contrario de las manecillas del reloj.[6] [12]

La mujer baila en posición erguida sosteniendo con el brazo derecho en alto un mazo de velas encendidas y con la mano izquierda levantando un extremo de la pollera a la altura de la cintura. Danza deslizándose sobre el suelo, nunca levanta los pies, el movimiento de las caderas es moderado y rítmico.[6]

El hombre apoya siempre toda la planta del pie izquierdo a manera de pivote, y del derecho sólo apoya el metatarso, elevando el talón.[6] Realiza cabriolas, gesticula, hace ademanes, pela los dientes, saca la lengua, encoge los hombros, se encorva, se quita y se vuelve a poner el sombrero, da más velas a la mujer, a la cual le baila de frente, a los lados, por detrás y da vueltas a su alrededor.[52]

Pasos
  • 1: Repique de tambor. Las mujeres describen el primer círculo y conservan su formación. Cada pareja se enfrenta, la mujer amaga a su parejo y este rehúye. Seguidamente, las mujeres avanzan conservando la formación del círculo.
  • 2: El hombre describe un círculo alrededor de la mujer, lo inicia detrás de ella y vuelve al punto de partida.
  • 3: El parejo aparenta colocar su antebrazo izquierdo sobre los hombros de la mujer para invitarla a dar una vuelta. La suelta imaginariamente, se separa y gira sobre sí mismo, mientras la mujer completa la suya y sigue adelante.
  • 4: La mujer describe un círculo alrededor del hombre. Empieza por el lado izquierdo y sigue adelante.
  • 5: El hombre realiza otra vuelta alrededor de su pareja, pasa primero por delante ejecutando figuras y coqueteos. Completa la vuelta por detrás y vuelve a su posición inicial.
  • 6: La mujer retrocede tres pasos, gira sobre sí misma y hace el ademán de quemar al hombre con el mazo de velas. Luego sigue hacia adelante.
  • 7: El hombre insinúa tomar a su pareja por la cintura y luego se alejan juntos.[6]

Cumbiamba

Se baila en el carnaval de Barranquilla formando dos largas filas, una de hombres y otra de mujeres que siempre se desplazan en línea recta. Durante los desfiles, cuando avanzan, lo hacen a paso rápido en una especie de trote denominado cumbión.[12] La coreografía es resultado de la necesidad de adaptar el baile a los desfiles de carnaval.[32]

Salón

Es la forma de bailar la cumbia en las fiestas sociales, donde se baila por parejas individuales, no grupalmente en rueda ni en fila. Las parejas bailan sueltas o abrazadas, y mezclan elementos de la danza tradicional con bailes modernos.[12]

Escenario

Son las puestas en escena coreógraficas que tienen como finalidad presentar un espectáculo artístico y folclórico. Se hacen en grupo y por pareja.[12]

Festivales

Monumento a la cumbia en El Banco, Magdalena.

Los festivales de cumbia más importantes son:

El carnaval de Barranquilla es escenario de múltiples presentaciones y concursos de cumbia; el principal escenario de los desfiles, la avenida Vía 40, pasa a llamarese el "cumbiódromo" durante los días de carnaval, en analogía con el sambódromo de Río de Janeiro y otras ciudades de Brasil. Desde hace varios años se proyecta el traslado del cumbiódromo a la avenida del Río.[59]

Patrimonio cultural de Colombia

En 2006, la cumbia fue nominada por la revista Semana y el Ministerio de Cultura como símbolo cultural de Colombia, quedando en el puesto doce entre cincuenta candidatos.[11]

En 2013 el Congreso de Colombia declaró patrimonio cultural de la Nación al Festival Nacional de la Cumbia José Barros de El Banco, Magdalena.[55]

Desde 2013, el alcalde de Guamal, Magdalena (municipio ubicado en el territorio del antiguo país del Pocabuy), Álex Ricardo Rangel Arismendi, promueve el proyecto de declarar la cumbia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación Colombiana.[60] [61]

Difusión e introducción en América Latina

La Sonora de Tommy Rey grupo de cumbia chileno. La imagen muestra la clásica instrumentación de las variantes internacionales del género.

La época más fructífera de la industria musical colombiana se da en los años 1960, pero había comenzado con la fundación de Discos Fuentes en 1934, la de Discos Sonolux en 1949 y poco después la de Discos Victoria. Desde los años 1940, orquestas y agrupaciones como Lucho Bermúdez, Los Corraleros de Majagual, Los Hispanos o Los Graduados llevaron la cumbia a Perú, donde se hizo mucho más conocida con agrupaciones como Los Mirlos, Los Destellos, Juaneco y su combo o Cuarteto Continental quienes fueron los primeros en darle un ritmo propio a la cumbia peruana poniendo como instrumento principal la guitarra electrica gracias a esto se hace mucho más conocida en Argentina, El Salvador, México, Ecuador, Chile, Venezuela, entre otros, lo que propició que músicos locales dieran origen a variantes de la cumbia como resultado de su fusión con ritmos de cada nación, como la cumbia argentina, cumbia mexicana, cumbia salvadoreña, etc.

Argentina

La cumbia y el porro fueron ritmos introducidos por Lucho Bermúdez, quien en 1946 graba para la RCA Víctor de la Argentina 60 composiciones suyas con músicos prestados por Eduardo Armani y Eugenio Nobile. A comienzos de los años 1960, la agrupación de Bovea y sus vallenatos emigra a Argentina y termina de popularizar la cumbia en el país; lo mismo fue realizado por el Cuarteto Imperial, grupo colombiano que se nacionalizó argentino. El país ha aportado composiciones musicales y variaciones propias del ritmo como la cumbia villera. Sin lugar a dudas la versión más refinada de la cumbia argentina es la llamada cumbia santafesina o cumbia con guitarra. En ese estilo el instrumento principal es la guitarra y sus composiciones son más complejas. En la cumbia santafesina se abandonan los esquemas de dos o tres acordes simples y letras sobre el baile, y se empieza a experimentar con letras meláncólicas y combinaciones de acordes atípicas para el género. Su creador, Juan Carlos Denis, es considerado un prócer de la música de la provincia. Su creación se hizo popular en 1978 con su disco "A mi gente" y su grupo "Los del bohío".

Cumbia marimbera (centroamericana)

En el sur y sureste de México (Estados de Chiapas y Oaxaca) es muy tradicional el uso de la marimba (Instrumento de percusión sonoro a base de madera Originario de Guatemala) moderna ya que dicho instrumento se desarrolló en la región, extendiéndose su uso a gran parte de Centroamérica, particularmente en Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.

Desde la década de los años 1940, varios compositores centroamericanos crearon piezas musicales al ritmo de cumbia dándole un toque original partiendo desde el llamado Son nica e incorporando instrumentos musicales como la marimba de arco y el violín de talalate.

Entre los principales impulsores de la cumbia están los nicaragüenses Víctor M. Leiva con "Cumbia piquetona", Jorge Isaac Carballo con "Baila mi cumbia", Jorge Paladino con "Cumbia chinandegana" y agrupaciones como Los Hermanos Cortés con "A bailar con Rosita", "Entre ritmos y palmeras" y "Suenan los tambores" y Los Alegres de Ticuantepe con "Catalina". En El Salvador destacan Los Hermanos Flores con "La cumbia folclórica", "Salvadoreñas" y "La bala". La orquesta guatemalteca "Marimba Orquesta Gallito" es la más famosa en lo que a cumbia marimbera centroamericana se refiere. Desde México, hacen lo propio orquestas como "Marimba Chiapas" y "Marimba Soconusco".

Chile

En Chile, la cumbia fue igualmente introducida por las grabaciones hechas en Colombia. La cumbia chilena nació cuando Luisín Landáez, un cantante venezolano, logró éxito con temas como "Macondo" o "La Piragua" y cuando la colombiana Amparito Jiménez grabó en Chile "La pollera colorá", entre otros temas.

México

Quizás la primera cumbia grabada fuera de Colombia, en México, en 1950, fue la Cumbia cienaguera, en la voz de Luis Carlos Meyer, quien andaba de gira en México a comienzos de los años 1940 después de haber grabado en Colombia con varias agrupaciones locales. En ciudad de México hace contacto con uno de los más importantes directores de orquesta, Rafael de Paz. Con él graba en 1944 el tema "Micaela", y luego otros éxitos como "Mi gallo tuerto", "Caprichito", "Nochebuena". Gracias a su éxito, la cumbia y el porro colombianos comienzan a popularizarse en México combinándose con los sonidos locales a lado de Tony Camargo para crear los inicios de la futura cumbia mexicana, posteriormente su material llega al sur del continente (Argentina, Chile y Perú). De las aportaciones en composiciones y estilos en el género de repercusión internacional sobresalen la Technocumbia, Cumbia tropical, Cumbia grupera, Cumbia andina mexicana y Cumbia sonidera haciendo protagonistas a los elementos eléctricos (sintetizadores y baterías eléctricas).

Perú

Perú, como otros países del continente, fue invadido por los sonidos de las primeras grabaciones hechas en Colombia desde el norte del país y hacia la capital, por lo que en comienzan a formarse agrupaciones que estaban dedicadas a interpretar generalmente música o repertorio de la música cubana, por lo que a mediados de los años 1960 comienzan aparecer en la discografía nacional para diversos sellos musicales como El Virrey, MAG, e Iempsa, orquestas como la de Lucho Macedo y Pedro Miguel y sus Maracaibos. Desde principios de la década de los 60', la Cumbia Peruana ha tenido grandes exponentes. Si bien es cierto en un principio tenía fuertes influencias de la cumbia colombiana, con el tiempo a logrado tener un estilo propio y característico con matices ó ritmos influenciados por el rock, el huayno, las danzas nativas de la selva, el vals, el bolero, el merengue, la salsa, etc. se puede decir que continuamente está cambiando y/ó evolucionando. El ritmo se entendió pronto en todas las regiones del país, motivando a algunos grupos a introducir algunos elementos musicales peruanos, haciendo protagonista a las guitarras eléctricas. Los aportes más significativos del Perú a la cumbia son tanto la interpretación, composiciones y variantes entre la que sobresale la cumbia andina, tropical; gracias al aporte de la cumbia peruana, este género se hace conocido en toda Sudamérica.

Venezuela

Desde los años 1950 la cumbia tiene gran éxito e impacto en Venezuela debido a su cercanía con Colombia y a la emigración de colombianos. Dos de las más antiguas orquestas tropicales venezolanas que comienzan a interpretar y grabar cumbia en el país fueron Los Melódicos y la Billo's Caracas Boys que con sendos éxitos de varios cover colombianos y ya diversos éxitos propios logran concitar el gusto del público. Los aportes más significativos han sido la creación de estilos cumbiamberos venezolanos utilizando órganos melódicos y arpas.

Panamá

Ámbito geográfico

En Panamá tiene vigencia en la comarca Emberá-wounaan, y en todas las provincias del país con excepción de Bocas del Toro. Sin embargo, en la península de Azuero se encuentra la mayor producción musical de este género. La cumbia es practicada generalmente en las poblaciones de la costa y vertiente del océano pacífico; con excepción de algunas variantes que se cultivan en el interior y en la costa Caribe del país.[62]

Muestra de cumbia Folclórica panameña

En Panamá, la cumbia es reconocida como un símbolo del folclore nacional;[63] y surge del sincretismo cultural de elementos amerindios, africanos y europeos, durante la época colonial.[64] [65]

Es un género musical y baile extendido a lo largo de la geografía panameña, dando como resultado la existencia de una gran cantidad de variantes regionales que van desde las que cuentan con una notoria prevalencia de elementos afroamericanos, pasando por las que poseen elementos indígenas notables, hasta las de características predominantemente europeas.[62]

Origen

Referencias documentales

A principios del siglo XIX, Rita de Vallarino de Obarrio fue testigo en su niñez de bailes de cumbia ejecutados por los esclavos negros en su residencia para su diversión y la de su familia. Estas vivencias fueron recogidas por su nieta Matilde de Obarrio viuda de Mallet, publicándolas en su obra "Bosquejo de la Vida Colonial de Panamá" en 1915:

(...) Mamá Chepita la esclava más anciana, venía con su candelero de plata al atardecer, cuando el ángelus era tocado en las torres de la catedral, seguida por Clara, quien llevaba las tijeras y el platillo, para recortar y encender todas las velas de la casa (...) Cuando todas las luces estaban encendidas, la familia y las esclavas favoritas se reunían en la sala (...) Llegaban los amigos, se tocaba el piano y se cantaba las baladas francesas de moda (...) Otras noches se dedicaban los señores a bailar, o se hacía bailar a los esclavos, para diversión de los amos. (...) Esta forma de diversión era la que más gustaba a los niños (entre ellos Rita Vallarino de Obarrio), traídos los tambores pujadores y repicadores, Benancia comenzaba el canto y su clara y dulce voz se elevaba sobre las otras (...) Otra danza de los esclavos era la cumbia, para ello las parejas avanzaban al centro del cuarto, los hombres frente a las mujeres, y gradualmente se formaba un círculo de parejas. El paso del hombre era una especie de saltito hacia atrás, mientras la mujer se deslizaba hacia él llevando una vela encendida en la mano, sostenida con un gran pañuelo de colores vivos. Los espectadores le daban más velas a las favoritas, cuando el círculo pasaba frente a ellos, y a veces las muchachas difícilmente podían sostener diez y ocho o más velas en una mano, con el pañuelo alrededor de ellas para mantenerlas unidas."[66]

Mejorana, pequeña guitarra autóctona de Panamá, descrita por Theodore Johnson en su relato.

Jorge Conte Porras, en su artículo "Fiesta y miseria en el Arrabal", menciona la siguiente referencia sobre la cumbia en la ciudad de Panamá:

En los archivos municipales de la ciudad, fue hallada un nota de Genaro Pacheco fechada el 21 de enero de 1895; donde se queja ante las autoridades alcaldicias, por los bailes de cumbia que se celebraban en el arrabal, que solo se prestaban para desordenes e inmoralidades, debido a que abundaba el consumo de alcohol desmedido. Pacheco dice que en Calidonia, El Granillo y en Santa Ana: "Se vende licor clandestino en las fiestas de esos lugares en donde las diversiones consisten en las llamadas cumbias y mejoranas".[67]

Teorías

Fiesta popular de afrodescendientes en la ciudad de Panamá - El Hatillo, 1890.

Por su contenido rítmico, instrumental y por la forma de su baile, se puede afirmar que la cumbia en Panamá es de ascendencia puramente africana, introducida al istmo por los negros esclavos en la época colonial.[68] Lo mismo sugiere el autor panameño Narciso Garay: "Por su ritmo cuadrado, exento de toda veleidad ternaria, no denota tener raíces rítmicas indo-europeas".[69]

En las ciudades y poblados coloniales del istmo no solo se escuchaban ritmos propios de la estirpe española. Los esclavos negros, criollos y mestizos que habitaban cerca de la ciudad en los cordones de miseria, también iban formando manifestaciones musicales.[70]

Las familias para exhibir a sus esclavos les daban educación para una mayor contestación; y en el caso de los mulatos obedecía a un impulso dado por parte de sus padres españoles o con fines de lucro. Posteriormente, se fueron formando coros de iglesia en los campos del interior; de forma distinta a las ciudades donde los coros eran era para deleite de los españoles, conformándose bandas de música donde se ordenaba que cantasen sus cantares africanos y bailaran al efecto catártico del ritmo de la música cuando llegaba alguna visita.[cita requerida]

Al traspasar los límites de la iglesia, los negros esclavos se reunían con sus compañeros, después de sus arduas labores de trabajo para hacer música, ya sea entonando su cánticos africanos, bailando, tañendo sus tambores ebrios de alegría o de alcohol, dando rienda a sus instintos. Así se ve reflejado en el año 1610, cuando los jesuitas de Panamá organizaron una congregación para el adoctrinamiento de los esclavos quienes acostumbraban a reunirse los domingos por la tarde, al respecto el cronista español dice así: " Por qué solía haber en la ciudad algunos negros, que no acudían a la congregación sino que se iban a su junta los domingos y días de fiesta a ejercitarse en cantares y bailes de su nación".[71]

Aquella tradición propia de los esclavos africanos se fue adaptando con el pasar del tiempo conforme se conmemoraban las fiestas de los santos patronos, en los cuales el pueblo disfrutaba de las cumbias que eran muy populares. En aquella época en Panamá se celebraba en el mes de mayo las fiestas que tenían como nombre "El Velorio de la Cruz" y el pueblo se reunía a rezar rosarios, cantaban Letanías, y luego se formaban un baile donde se ejecutaban las cumbias, actualmente se mantienen vigentes en las comunidades del interior y en la capital del país. En los bailes las mujeres empolleradas resaltaban su alegría llevando así, los pasos al ritmo de los tambores y violines.[72]

Respecto a estudios etnográficos y científicos se afirma que la música en la cumbia primitiva, era actividad solamente de los tambores y de las voces de la concurrencia que cantaba las cumbias toda la noche; Se remudaban las cantalantes. Es posible que el advenimiento del rabel y posteriormente el acordeón que aliviaban el cansancio de las gargantas, hiciera que esos instrumentos ocuparan el lugar que hoy ocupan; pero los tambores siguen siendo el eje de la manifestación cumbiera, sobre todo el tambor cumbiero de dimensión un poco más holgada que la de los tambores del tamborito. Las voces siguen, a menudo, coreando la cumbia y más, cuando el entusiasmo sube de punto.[73]

En región de la provincia de Veraguas se encontraron rastros de la cumbia primitiva, ejecutada con un instrumento de ascendencia indígena llamado Arco, instrumento de cuerda por pulsación, cuya función era de instrumento cantante. Dicho instrumento era acompañado por un socavón y del tamborcito o caja veragüense quien llevaba el ritmo, formando así la orquesta de cumbia o de curacha (nombre con que se le conoce a los bailes de cumbia en esa región).[cita requerida]

El último ejecutor de este instrumento fue Crecencio González, de la población de Montijo, observado en 1954 con el instrumento.[74]

Según la opinión de la folclorista Dora P. de Zárate, en la cumbia de angelito (rito mortuorio) que se bailaba en las tierras altas de Coclé, se ven los restos supervivientes de los ritos negros de fecundidad de la época pagana, debido a su movimiento de caderas exagerado y ejecución extraña y diferente al resto de las cumbias del país. Naturalmente, al morir un niño, era necesario sustituirlo y traer otro. Provocar el encuentro aunque fuera en medio de la desesperación; triunfar sobre la muerte, haciendo brotar la vida y todo esto se lograba con este baile sugeridor y sensual.[75]

Los indígenas cuentan con unos bailes que son de ese tipo, de carácter etnográficos, desconocidos por la mayoría de los panameños; valga advenir, que ellos no usan tambor si se interpreta la cumbia, su aporte se ve más que todo en la coreográfica de algunas cumbias regionales donde se forman de uno en fondo.[76]

Baile

Los pasos básicos de la cumbia en Panamá son:

  • El paseo: Consiste en el desplazamiento regular de las parejas. Para ello las mujeres se deslizan, dando pasitos cortos, a dos tiempos, muy seguidos.
  • La seguidilla: Son pasos cortos, a dos tiempos, muy seguidos, llevando casi siempre un pie adelante y otro atrás, el pie derecho plano en el piso y el izquierdo con el metatarso puesto en la superficie.
  • Escobillado: Es rápido, Ambos bailarines arrastran levemente los pies en punta y contorneando el cuerpo y las manos en forma oscilatoria.
  • Las vueltas. Es lo más florido del baile y también lo más complejo; la iniciación de ello requiere un fuerte resonar de las maracas y tambores y expresiones de gritos y voces de ánimo, por parte de los hombres, en las vueltas o cambios de posición, la mujer siempre pasa por delante del hombre.
  • El zapateo sencillo: El ejecutante con los dos pies ligeramente separados, zapatea con el pie hacia adelante, tendiendo a colocarlo hacia el lado contrario de su origen.
  • El zapateo del zapatero: Se realizan 4 zapateados alternados con cada pie que finalizan con un quinto acentuado y firme del pie derecho que termina la serie.
  • El zapatero corrido (hombres): Ligeramente separados los pies, el ejecutante zapatea con cada pie justamente al frente de su lugar.
  • El zapateo corrido (mujeres): Es exactamente igual al de los hombres con diferencia que se hace en cuclillas.

La seguidilla y el contorneo de las caderas que tienen un origen africano, que se ven claramente reflejado en formas folclóricas más primitivas con alta ascendencia negra como el tamborito y el baile afrocolonial de los congos.[74]

El paseo, el escobillado y los zapateos son elementos culturales aportados por los españoles, observados especialmente en la cumbia santeña.[68]

Se resalta el aporte indígena en algunas formas coreográficas de la cumbia, en el caso de las formaciones de uno en fondo (hombres detrás de las mujeres) característicos de estas etnias, observado especialmente en las cumbias del distrito de Ocú.[68]

Coreografía

Pareja bailando cumbia en un desfile en la ciudad de Panamá.

Por testimonio oral se dice que se llamaba simplemente cumbia al baile de parejas independientes y cumbia cerrada a la de parejas en ruedo.[77] Esas denominaciones han salido de arreglos hechos sobre el esquema de la cumbia Suelta. Se sabe que a golpe de madrugada, cuando el Seco o el Guarapo fermentado habían subido la temperatura al grado más alto, algunas veces, una voz alegre gritaba: !Cierren! y el círculo se estrechaba para permitir libertades que en círculo despejado no podían hacerse. Cuando ya se iban sintiendo más tranquilos, optaban por abrir el círculo y volver al espacio primitivo.[62]

La cumbia folclórica de Panamá adopta dos modalidades de baile, conocidas como "cumbia suelta y "cumbia amanojá".[cita requerida]

  • Cumbia suelta: Es un baile de muchas parejas a la vez, que se desplazan formando una ronda en la que los varones van por dentro y las mujeres por fuera. Las mujeres llevan en algunas regiones velas encendidas en las manos y esto da imágenes fantásticas. El movimiento en la ronda se realiza a través de una Seguidilla muy menuda, continuada, con movimientos insinuantes de caderas; y sin romper la circunferencia, adornan estos pasos con vueltas y giros, al intercambiar brevemente los lugares que han ocupado, los que forman la pareja, desde el principio del baile. Todos estos movimientos van indicados por la música que obliga a los cambios.[cita requerida]
  • Cumbia amanojá: Es la agarrada o semiabrazada, que permite el uso del salón, muchos ubican el origen de este tipo de cumbia que comentamos, en las regiones santeñas, cuando los ritmos de la cumbia y sus melodías fueron arregladas para ser usados en los salones. La frase melódica es más amplia, se le introdujeron adornos, se amplió la orquesta que además de los tambores utilizó unas veces, maracas; otras, guácharas; triángulo; flauta; guitarra española y violín que ha sido sustituido hoy por el acordeón. Hasta los textos literarios pasaron del tono picaresco, a literatura más sana; romántica y apasionada. Los movimientos un tanto sensuales perdieron un poco de su color y todo fue adecuándose para uso de la gente que no se sentía bien en el nivel que rodeaba el patio en las prácticas de la cumbia de ronda.[cita requerida]

Manuel Zárate, en su obra "Tambor y Socavón", hace la siguiente descripción:

Es un baile de ronda, donde se admiten hasta cuarenta personas, y si hay demasiados bailadores se hacen dos rondas concéntricas, de parejas.

Las cumbias donde el componente cultural afropanameño es predominante constan de dos figuras, el paseo y la vuelta. El paseo consiste en el desplazamiento regular de las parejas. Para ello las mujeres se deslizan dando pasitos cortos, a dos tiempos, muy seguidos (seguidilla), con toda la planta del pie asentada sobre el terreno y llevando casi siempre un pie adelante y otro detrás. Los hombres imitan a veces ese movimiento, y otras dan pasos alternando la salida con cada pie, una vez con el derecho, otra con el izquierdo, lo cual da más libertad al bailador para ejecutar flexiones y quites vistosos. La segunda figura se ejecuta de una clara llamada de las maracas, repique prologando y fuerte muy característico, y consiste en dos desahogados cambios de las posiciones entre hombres y mujeres, los cuales se ejecutan sin dejar de bailar y de avanzar en la rueda. Es tan llamativo este movimiento como una figura de ballet. Por dos veces el hombre va hasta el círculo de las mujeres o poco más allá y las mujeres se adentran hasta el de los hombres. Al llegar los varones afuera y las damas adentro, verifican una vuelta simultánea, en forma de "lazo" y en seguida con el mismo paso que llamamos seguidilla, vuelven a sus lugares, por esta vez al varón no ejecuta vuelta en el interior, sino que forma en su línea de movimientos un ángulo y no "lazo", para volver a emprender, sin perder el paso, el mismo camino hacia afuera, mientras que la mujer girando, sobre sí misma al llegar a su puesto, vuelve hacia adentro, gira y continuando el paso, va a colocarse en la situación primera, lo mismo que el varón, quien al llegar al exterior del círculo, se regresa a buscar su puesto primitivo. Ambos recuperan sus posiciones para comenzar de nuevo el paseo. La dirección de la ronda suele cambiarse de vez en cuando y adopta el sentido de las agujas del reloj, con lo cual se pone a prueba la destreza de los bailadores, pues deben repetir el esquema consabido, "al revés".

Estos patrones pueden variar según la región en que se practique, en los que pueden aparecer formas paralelas en dos filas durante todo el baile en donde se prescinda de la ronda como es el caso de la Denesa.

Armonía, ritmo y melodía

Campesino panameño tocando violín folclórico.

Compás y ritmo

La cumbia es de compás binario de ascendencia africana en división 2/4 y 6/8 de ascendencia europea en caso de la modalidad atravesá. Normalmente las canciones son ejecutadas con un compás único y uniforme en toda su duración. Sin embargo, también es común que ambos compases alternen en una misma canción, característica identitaria de la cumbia en Panamá. Las cumbias que poseen una alternancia de compases llevan una estructura: A----B----C----D.[cita requerida]

  • El segmento AB corresponde a una introducción, herencia indiscutible de la musicalidad europea.
  • El segmento BC corresponde a un "moderato", de origen africano acompañado melódicamente con la saloma.
  • El segmento CD es el estribillo o "rumba", la parte más movida de la pieza musical.

Respecto a las líneas temporales para marcar las estructura rítmica, fueron investigadas por Edwin Pitre, en su tesis doctoral de música sobre la cumbia panameña, en la que plasma que el ritmo es marcado por la churuca, instrumento de percusión confeccionado a raíz de una calabaza, cuyo timbre es agudo y penetrante como una maraca, cumpliendo la función de metrónomo regulando una polirítmia compleja.

En una gráfica de tiempo para 16 pulsos, los patrones de tiempo asimétricos serían:

X.xxX.xxX.xxX.XX

Esta estructura sonora y de ejecución está ligada directamente a los ritmos musicales de origen bantú en África, presente en muchos géneros folclóricos de América Latina, sin embargo en Panamá tiene la particularidad de que su instrumentación le posibilita un tono más agudo, siendo pues otro elemento identitario de la cumbia.[77]

Este mismo patrón rítmico es encontrado en otros géneros musicales de ascendencia africana presentes en el país, tales como el tamborito, el congo y el bullerengue.[77]

Melodía

En la cumbia la melodía proveniente tanto del canto como de instrumentos musicales tiene características autóctonas y foráneas.

En el canto se utilizar como recurso fundamental en muchas cumbias regionales la saloma, en clara evocación a las cantalantes del tamborito, aquella es una emisión vocal melodiosa de ascendencia indígena, presente en las faenas y fiestas campesinas del interior de la república. También se utilizan frecuentemente expresiones como ¡aje! y ¡ay! por dar ejemplos que provienen del flamenco de Andalucía. En cuanto a los instrumentos musicales ya sea el rabel, violín o el acordeón siempre siguen a la voz e incluso es frecuente que al cantar los instrumentos melódicos dejen de ejecutarse por completo, siendo esta última característica sello del canto de la cumbia en el Istmo.[cita requerida]

Una paradigma constante en el canto de la cumbia panameña en la península de Azuero y provincias colindantes es la preferencia de las intérpretes femeninas por utilizar como recurso el falsete.

Armonía

La armonía estudiada por Pitre demuestra que en la cumbia con rabel, violín o mejorana existe una falta de nota fundamental de acorde implícito en la armonía, notándose la ausencia de sonidos graves. Con la introducción posterior de la guitarra española, se sustenta la tonalidad apoyando el ritmo, además frecuentemente es encontrado en la primera y en la segunda inversiones de acordes.[cita requerida]

En las canciones con introducciones con estructura A-B, el guitarrista utiliza un rasgado autóctono que da la sensación de escuchar un arpa.

Instrumentos musicales

La cumbia tiene una formación instrumental de alrededor de 16 instrumentos músicales, cuya utilización puede variar dependiendo de la región del istmo donde sea ejecutada o de donde proceda.[cita requerida]

El instrumento común de todas las cumbias del país es el tambor, en sus variantes pujador, repicador y caja. Su origen fue investigado por Manuel F. Zárate, quien pudo, por las informaciones recibidas de la directora del Real Museo de Bélgica en Tervuren, Olga T. Boone, que los tambores panameños tienen procedencia de África en las regiones que comprende el Gabón Río Muni y el Camerón por un lado y el lago Techad has Futa Djalon por otro.[78]

La base rítmica la llevan el tambor repicador, pujador (los nombres pueden variar según la región del país), mientras que la caja y la tambora llevan el compás. Los instrumentos que marcan el ritmo son las maracas y la churuca, y La guitarra lleva la armonía. Los instrumentos cantantes son: el rabel, el violín el acordeón, la armónica, la flauta común y la flauta travesera, según la elección de los ejecutantes, generalmente se toca uno a la vez, pero puede darse ejecuciones combinadas de los mismos. Existe también la “cumbia mejorana” en la que solo se usa un instrumento, la guitarra mejorana.[79]

Es preciso hacer la aclaración que los instrumentos melódicos más arcaicos de las cumbias panameñas son el arco indígena y el rabel ambos de la provincia de Veraguas, siendo estos instrumentos los únicos instrumentos de cuerda de aceptación por los indígenas Ngäbe, por ende sus formas más puras y tradicionales son ejecutadas con el mismo, el acordeón entró a finales del siglo XIX pasando a ser preferido por su alta sonoridad en contraste con el rabel y el violín.[cita requerida]

En las cumbias de vieja estirpe, el rabel parece más bien acompañar al tambor, que a la inversa, esto es producto que los instrumentos cantantes se han agregado al baile cuando ya hacía mucho tiempo que se bailaba la cumbia al son de tambores y voces, este último fenómeno aún es observado en la cumbia congo, darienita y chorrerana.[cita requerida]

Arco musical

El arco musical es un instrumento de ascendencia indígena extinguido que formó parte de los grupos de cumbia de la provincia de Veraguas.[74] El arco se elaboraba de una rama de guásimo de pulgada y media de espesor o de guasemillo de playa siendo más anchos al usar las ramas de dicho árbol. Tenía un largo de alrededor de 1,66 metros, la base era de 4 cm de largo y casi una pulgada de espesor. Para ejecutarlo se afirmaba la base o punta en la que terminaba, sobre el suelo, o sobre la pared. El otro extremo se introducía en la boca que hacía caja de resonancia al pulsar su única cuerda. Al tocar el instrumento tenía la capacidad de emitir las notas musicales básicas para realizar una melodía completa.

Rabel o violín criollo

[cita requerida]

Mejorana

[cita requerida]

Guitarra española

Instrumento musical de uso universal, debido a que tiene múltiples usos de tradición en la música del folclore panameño, comúnmente acompaña al violín en reemplazo de la mejorana.[cita requerida]

Acordeón

A fines del siglo XIX, en la época de la Guerra de los Mil Días, se usaba el acordeón en cumbias y atravesa'os como sustituto del violín en los bailes populares.[80]

Armónica

Flauta travesera

También este aerófono se usa en la música popular de Panamá, en reemplazo del acordeón o el violín y también de forma combinada con estos.[cita requerida]

Triángulo

El triángulo es una barra o estructura cilíndrica de acero doblada en forma de triángulo, como su nombre indica, con la particularidad de que uno de sus vértices queda abierto. Normalmente, el ejecutante no sostiene directamente el instrumento haciéndolo por uno de sus lados sino mediante un cordel que, atado al vértice superior, sirve para suspenderlo.[cita requerida]

Almirez

Usado exclusivamente en el distrito de Antón, es una pequeña campana con su forma de mortero que al momento de tocarse por dentro con el majador produce unos acordes sencillos y armoniosos. También cambian de ritmo al mismo tiempo que los tambores y las tonadas de las solistas; la solista canta y a la vez toca el almirez al lado de la caja; una cosa curiosa es que si la solista no sabe tocar el almirez, los hombres encargados de los tambores no los suenan.[81]

Churuca

La churuca se confecciona a partir de una calabaza. Esta calabaza tiene forma alargada y por lo general termina en un mango curvo. Se deja secar hasta que al agitarse como si fuese un sonajero, se sienta el sonido de las semillas. En este momento, es necesario hacer una incisión o hueco con mucho cuidado para sacarle las semillas y los restos de pulpa del fruto, dejándose solamente la parte externa, ya seca. Luego de ese delicado proceso, se le hacen con segueta o cuchillo las ranuras en la cara opuesta a aquella donde se abrió el agujero. Estas ranuras, o rayas, luego para producir el sonido al ser rascadas con el trinche.[cita requerida]

Zambumbia

Instrumento propio de las cumbias de la provincia de Chiriquí, consiste en un tronco delgado hueco, que es rellenado con semillas secas o pequeñas piedras, y tapado en los extremos.[68]

Tambor repicador

De forma cilíndrica, de sonido agudo, está revestido con cuero de venado, amarrado con cuerdas y cuñas que le dan tensión al cuero, generalmente es el que adorna la melodía de percusión con su repicar en contratiempo.[cita requerida]

Tambor pujador

De cuña de sonido grave, el que puja sin variar, de la misma constitución del repicador, sin embargo es un poco más grueso con relación al primero.[cita requerida]

Caja

Tambor que lleva el compás, Instrumento cilíndrico hueco confeccionado de madera cubierto con cuero de venado, tiene parches por sus dos lados, y se toca con dos bolillos o palitos. Esta puede ser de origen negroide (solo para bailes negroides) o de origen hispano-indígena o la llamada caja santeña, basada en la negroide, mucho más pequeña y normalmente acompañado con una cuerda delgada tensada en uno de sus parches de cuero, para que al ser ejecutado emita un sonido vibratorio acompañado con el sonido del cuero. [cita requerida]

La tambora

Tambor de doble parche de cuero de venado que marca el bajo, de forma similar a la caja, pero varia en su ancho y largo.[cita requerida]

La tambora bombo

Única en todo el país, presenta dimensiones del tamaño de un bombo y es propia de la comunidad coclesana del Pajonal.[cita requerida]

Tambor cumbiero-sequero

Se utiliza solo para las cumbias y es propio de la región chorrerana y Pajonal en Coclé.[cita requerida]

Estilos regionales

  • Cumbia santeña: Originaria de la Península de Azuero, se ejecuta tradicionalmente con violín, caja, guachara o churuca, tambor pujador o llamador y guitarra.[68] Goza de gran popularidad en el país y es la que más ha evolucionado. Su forma popular se canta y ejecuta con acordeón y se le conoce como Típico. El baile tradicional se realiza bajo la forma de cuatro figuras: Paseo, seguidilla, cruce y zapateo. Las mujeres bailan ataviadas con lujosas y tradicionales polleras, los hombres con camisilla o camisa blanca y sombrero "pintao" Según el orden, tiempo y duración de las cuatro figuras, la cumbia santeña presenta a su vez las siguientes sub-variantes:[82]
  • Cumbia cerrada: Es de ritmo acelerado, en la figura de la seguidilla las parejas bailan en grupo y cierran un círculo momentáneamente y luego se vuelve a abrir.
  • Cumbia abierta: Es de ritmo lento y no se baila en grupo.
  • Cumbia zapateada: En ella los movimientos de los ejecutantes acompañan la música con rítmicos zapateos
  • Cumbia atravesada: Es una cumbia de ritmo alegre y rápido. Se le conoce como "atravesao", es de movimientos más libres y tiene carácter muy festivo.
  • Cumbias de la región de Dos Ríos, Dolega: Estos bailes se caracterizan por la alegría, en especial en el varón ya que realiza una serie de ejercicios con euforia y alegría durante el baile, la dama también es alegre pero menos activa durante el baile. Los instrumentos que se utilizan para la ejecución de la cumbia de Dos Ríos están: la caja, dos tambores( pujador y repicador), la churruca, la maraca y el acordeón. Entre ellas resaltan:
  • Cumbia la Tumba Caña: Su nombre representa la faena de la tumba de caña. El varón lleva en su mano derecha un machete y en la izquierda un gancho y las damas unos trozos de caña en las manos. Se baila en círculo, pero tiene la particularidad de que se inicia en semicírculo para que las parejas que van a bailar individualmente puedan desplazarse y luego, cuando todas las parejas se suman a bailar se cierra el círculo.
  • Cumbia chorrenana: Cumbia del distrito de La Chorrera, se toca con acordeón, los danzantes llevan velas encendidas y bailan haciendo un círculo alrededor de los músicos, el momento más alegre del baile es aquel en el que la música hace un cambio y resuenan las maracas y tambores, mientras que los participantes saloman y gritan anunciando que es el momento de cambiar de posición mientras que se dan giros y se ejecutan movimientos eróticos. Se toca en tiempo de tambor "norte", según Manuel Fernándo Zárate tiene parecido con la cumbia de Cartagena de Indias, sostiene la hipótesis que dicho parecido es producto del asentamiento de soldados colombianos en la ciudad a fines del siglo XIX, para sofocar disturbios civiles en el istmo.[68]
  • Cumbia darienita: Muy popular al Este de la Provincia de Panamá y en la provincia de Darién, se caracteriza por movimientos sensuales y picarescos, su ascendencia africana es muy notoria. Se baila con velas encendidas llevadas por las mujeres.[68]
  • Cumbia de los congos de Colón: La cumbia tiene forma y carácter diferente en la provincia de Colón, en un principio era eminentemente cantada, posteriormente se sustituyó por la melodía de violines y acordeones, donde se eliminaron las voces y las palmadas. Es desarrollada en un sitio al aire libre, sin importar mucho lo irregular del piso. En la ronda se admiten hasta treinta bailadores y si son demasiados se hacen dos rondas concéntricas de parejas. Como todas las cumbias de ascendencia puramente africana, consta de dos pasos esenciales: el paseo y la vuelta, todo esto complementado con voces alentadoras y movimientos sensuales. La dirección de la ronda se cambia de vez en cuando y adopta el sentido de las agujas del reloj, con lo cual se pone a prueba la destreza de los bailadores pues deben repetir el esquema del paseo y vueltas, pero ahora al revés. En la actualidad, los violines y acordeones han perdido popularidad y se ha vuelto a interpretar en su forma original cantada.[cita requerida]

Véase también

Referencias

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Bibliografía

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Enlaces externos