José Prudencio Padilla

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José Padilla López
José Prudencio Padilla


Datos personales
Nacimiento 19 de marzo de 1784
Bandera del Imperio Español Riohacha, Virreinato de Nueva Granada
Fallecimiento 2 de octubre de 1828 (44 años)
Bandera de Colombia Bogotá, Gran Colombia
Cónyuge Anita Romero
Hijos Sin descendencia
Profesión Político y militar
Firma Firma de José Prudencio Padilla

José Prudencio(?) Padilla López (Riohacha, Virreinato de Nueva Granada, 19 de marzo de 1784 - Bogotá, Gran Colombia, 2 de octubre de 1828) fue un militar, marino y prócer del Caribe, neogranadino, que participó en las guerras de independencia. Siendo toda su vida excluido por su descendencia afro,[1] gracias a su destacadas acciones militares llegó a ser nombrado como Almirante de la República, así como por su popularidad en Cartagena, senador de la Gran Colombia en 1822. Por temor a su figura parda, fue vinculado con la llamada Conspiración Septembrina.[1] Condenado por conspiración y traición, murió ejecutado en Bogotá, en el año de 1828, por órdenes de Simón Bolívar.[1]

Primeros Años[editar]

Hijo de Andrés Padilla, un afrodescendiente constructor de pequeñas embarcaciones originario de Santo Domingo[2] , y Lucía López, indígena wayuu.[1] Aunque los datos sobre su infancia no son claros, se sabe que a los catorce años comenzó su vida marina, embarcándose como mozo de cámara en un buque caribeño.[1] Existe un debate frente a su segundo nombre, pues en ninguna de las fuentes históricas sobre Padilla aparece consignado el nombre de Prudencio. Posición argumentada por Enrique Uribe White y por el historiador Armando Martínez Garnica, quienes sostienen que el nombre Prudencio, correspondería una invención de Carlos Delgado Nieto, en una obra del 73.[3] Del mismo modo ha ocurrido con su verdadera fecha de nacimiento pues la tradicional fecha de 1778, ha sido desmentida, por la de 1784, basándose en una declaración del almirante sobre su propia edad.

Carrera Naval[editar]

Dibujo del San Juan Nepomuceno. Barco a en el cual sirvió Padilla en la batalla de Trafalgar.

Para 1803, Padilla, que ya había cumplido diecinueve años, ingresó a la Real Armada española del Nuevo Reino de Granada.[4] En 1805, en el marco de la alianza entre Napoleón I y Carlos V, se organizó la invasión a las Islas Británicas por parte de una escuadra franco-española. El 21 de octubre la flota inglesa haría frente a la invasión, dando lugar así a la que pasaría a conocerse como la batalla de Trafalgar. Padilla participó en esta batalla a bordo del navío de línea español: San Juan Nepomuceno.[4] Con el triunfo inglés, los marinos sobrevivientes fueron hechos prisioneros, entre ellos José Padilla. En 1808 Padilla fue amnistiado y liberado, tras lo cual recibió nombramiento de contramaestre del apostadero de Cartagena de Indias, estableciéndose en el arrabal de afrodescendientes de Getsemaní, ubicado en esa ciudad. El 11 de abril de 1811 tomó parte en el amotinamiento del pueblo de Getsemaní, que tenía el objetivo de presionar a la junta de gobierno de Cartagena para que se declarase un "Estado libre, soberano e independiente",[5] como quedaría consignado en la constitución publicada en 1812. Este proceso independentista había sido desencadenado por la invasión napoleónica a España, la cual generó una crisis de legitimidad, que busco solucionarse por medio del retorno de la soberanía, que hasta entonces había residido en el rey, al pueblo.

Participación en la Campaña libertadora del Caribe[editar]

Desde 1812 participó exitosamente en la lucha contra las provincias realistas de Santa Marta y Riohacha, siendo nombrado contramaestre del bergantín Independiente. En 1813 conoció a Simón Bolívar, aceptándolo como líder.[1] En 1814 concurrió a la acción naval de Tolú y con el cañonero republicano “Concepción” derrotó a la fragata española "Neptuno". En reconocimiento a esta acción, el gobierno granadino premió a Padilla con el ascenso a alférez de fragata. En 1815 fue encarcelado, al ser acusado de traición por Mariano Montilla, un criollo venezolano que desde entonces se convertiría en su mayor opositor.[1] En 1815 Fernando VII retornó al trono y ordenó la reconquista de la Nueva Granada y la Capitanía General de Venezuela, acción que quedaría bajo el mando de Pablo Morillo. En razón a la llegada de la expedición pacificadora, Padilla fue liberado, tomando partido en la defensa de Cartagena que duró 106 días sitiada, tras lo cual la ciudad se rindió por causa de la hambruna. Aunque muchos de los patriotas fueron capturados, y algunos ejecutados, no fue el caso de Padilla quien logró escapar en una goleta, que logró romper la línea de la escuadra realista que impedía la salida de los sitiados. Destino diferente tendría su padre, quien fue hecho prisionero y encarcelado por los españoles.

Fusilamiento de los próceres de Cartagena, por parte de la expedición pacificadora, el 24 de febrero de 1816,. Generoso Jaspe, (Museo Nacional de Colombia).

Padilla arribó a Los Cayos, Haití, donde, seguramente, le causó gran impresión ver un gobierno compuesto por negros y mulatos, por lo cual soñaría con replicar esa posibilidad en la Nueva Granada.[1] Bolívar que se encontraba exiliado en Jamaica, llegó al mismo tiempo a Haití,[4] desde donde organizó la expedición que zarpó de Los Cayos de San Luis el 31 de marzo de 1816, a la cual se uniría Padilla. Esta expedición contemplaría la victoria naval de Los Frailes (2 de mayo) y el desembarco de Carúpano (1 de junio), sin embargo, una vez en tierra, la ofensiva lanzada por Francisco Tomás Morales como respuesta al desembarco ocasionó el regreso de Bolívar a Haití. Padilla no retornó con él sino que se integró a las tropas del general Manuel Piar. Cuando Bolívar volvió a tierra firme con la segunda expedición financiada por Haití ordenó al almirante Luis Brión la captura y fusilamiento de Manuel Piar, por causa de su origen afro, y el temor de una guerra racial.[1] [6] Padilla en su calidad de pardo, fue elegido por Bolívar para mantener la disciplina de las tropas, compuestas mayoritariamente por pardos, negros, mestizos e indios, siendo por ello, promovido a capitán de navío. Entre 1817 y 1819, Padilla ejerció mando en importantes expediciones en el Orinoco y el Atlántico. En 1819 participó en la campaña de Casanare en la que tuvo a su cargo el transporte de tropas y material de guerra. El 12 de marzo de 1820 actuó, como segundo al mando, tras Luis Brión, en la toma de Riohacha, así como en las batallas de la Laguna Salada, Pueblo Viejo, Tenerife, La Barra, Ciénaga de Santa Marta y San Juan.

Liberación de Cartagena[editar]

En enero de 1821 tropas patriotas bajo el mando de Padilla, lograron el sitio de Cartagena. El 4 de mayo logra entrar a la bahía de Cartagena. El 24 de junio, sucedió la más decisiva de estas batallas, en la llamada Noche de San Juan, la escuadra de Padilla logró derrotar a la armada realista, logrando su rendición el 1 de octubre,[1] quedando así Cartagena en manos de los patriotas neogranadinos. Por sus acciones el gobierno de la Gran Colombia ascendió a Padilla al rango de general de brigada, y lo nombró comandante general del Tercer Departamento de Marina y de la Escuadra de Operaciones contra el Zulia.

Batalla de Maracaibo[editar]

Acción del Castillo de Maracaibo.

Si bien las tropas comandadas por los patriotas habían tenido éxito en tierra firme, habían fracasado en los intentos de liberar la región costera venezolana, por lo que la provincia de Maracaibo seguía bajo dominio español. En 1823 Padilla fue designado para dirigir la campaña de Maracaibo desde Riohacha, al mando de cinco bergantines, siete goletas, y otras diecisiete embarcaciones más. El 24 de julio de 1823, Padilla logró alzarse victorioso frente al castillo de San Carlos, en la batalla naval del Lago de Maracaibo, con lo que se apoderó del lago, siendo despedazada y humillada la escuadra española, lo que derivó en la capitulación del mariscal de campo Francisco Tomás Morales el 3 de agosto siguiente.[1] Por su triunfo en Maracaibo, Padilla fue ascendido a general de división, se le otorgó una medalla de oro y una pensión anual de 3.000 pesos, compensación inferior a la que recibieron la mayoría de jefes militares participantes en la campaña libertadora, que eran nombrados en altos cargos tras sus acciones, lo que sin duda era causado por su origen pardo.[1]

Participación política[editar]

Grabado de Mariano Montilla, principal opositor de Padilla.

A Padilla se le reconoce generalmente por su faceta militar, olvidando que fue una figura importante dentro de la política local cartagenera. Sin embargo, su origen pardo, fue una limitación insuperable para acceder a cargos de alta jerarquía, además de ocasionar su constante marginalización por parte de la élite [[criollo | criolla], que no terminaría fin ni siquiera con su muerte, puesto que su papel fundamental en la campaña libertadora fue ocultado y olvidado.[1] La desilusión de Padilla frente a sus aspiraciones de una mayor inclusión de las castas mestizas y afrodescendientes quedaría confirmada cuando, a pesar de haber demostrado grandes dotes de liderazgo con su triunfo en Maracaibo, no obtuvo el reconocimiento político que esperaba: el puesto de intendente del departamento de Magdalena, que incluía a las provincias de Santa Marta, Cartagena y Riohacha. Siéndole este otorgado a su opositor Mariano Montilla, causante de su arresto en 1815, dándosele en su lugar, la comandancia, de segundo nivel, de la Marina del litoral, que era subordinada a Mantilla.[1] La situación con Mantilla se agudizó hacia 1822, con las acusaciones que este hacia ante el presidente encargado Francisco de Paula Santander, sobre las intenciones que tenía Padilla de generar una guerra de razas, señalando tanto la existencia de un apoyo a los exiliados por la reconquista, en Santo Domingo, como las pretensiones de soldados zambos de Getsemaní, para tener como jefe a Padilla.[1] No obstante tales acusaciones, Padilla, quien gozaba de gran apoyo popular cartagenero, logró, ser elegido senador de la República en 1822.[1]

Hostilidades con la élite cartagenera[editar]

Con el fin de la guerra de independencia, y la expulsión de los españoles, se empezaron a restablecer las jerarquías sociales y raciales, existentes antes del conflicto. En Cartagena, se empezó a generar indignación con el estatus que había alcanzado un pardo como Padilla.[1] Diversos incidentes dan cuenta de la exclusión racial, que la independencia no había logrado superar, como los rechazos que se generaron hacia Anita Romero, la pareja de Padilla, y la forma "inmoral" en que cohabitaban. Uno de estos episodios fue la negativa de un comerciante de ascendencia española, de permitirles entrar a un baile privado, bajo el argumento de su situación de concubinato, cuando realmente se debía al carácter pardo de la pareja.[7] Estas exclusiones sufridas por Padilla lo motivaron a publicar un panfleto titulado Al respetable público de Cartagena, en el cual destaca la desigualdad persistente en la nueva República, aludiendo que las afrentas que ha recibido por su condición racial, son extensibles a todos los pardos, advirtiendo a su vez que: “la espada que empuñé contra el rey de España, esa espada con que he dado a la patria días de gloria, esa misma espada me sostendrá contra cualquiera que intente abatir a mi clase [parda], y degradar a mi persona”. [8] Posición que contrastaba con la de la élite cartagenera para quienes tales exigencias eran producto de la arrogancia, señalándolas como una incitación a la guerra racial.[1] A pesar de que los ataques de Montilla nunca disminuyeron, Padilla logró ser reelecto senador en 1825.

Papel en el conflicto Bolívar-Santander[editar]

Desde 1826 apareció una nueva incertidumbre en la nueva república, no solo por el temor hacia la fragmentación territorial, por las intenciones separatistas de Venezuela, sino también por la creciente división política, entre centralismo y federalismo, de Bolívar y Santander. Padilla, quien había mostrado su fidelidad hacia Bolívar, también sentía simpatía hacia Santander, con quien se contactaba con correo a menudo.[1] La posición de Padilla se haría insostenible cuando en 1826 Bolívar, redacta una nueva constitución y solicita el apoyo de Cartagena, y otras ciudades, para lograr la conformación de una asamblea constituyente. Padilla apoyó con su firma el proyecto de Bolívar, a la vez que escribía a Santander explicándole que su actuar se había fundado en el mantenimiento del orden público. En 1828, Montilla exigió los oficiales y jefes militares firmaran una exposición en contra de Santander y a favor de Bolívar, sindicando al primero de ser el causante de la miseria del ejército.[1] Padilla prohibió que los oficiales a su mando firmaran la exposición y ofreció defender a quienes no la firmaran.[1] Mientras tanto, durante marzo del mismo año, Montilla, asumió facultades extraordinarias para restaurar el orden público, retirando a su vez las tropas de Cartagena.[1] Padilla decidió movilizar a sus hombres en la ciudad, para reemplazar a los de Monitlla, así como por clamor popular, se posesionó como intendente.[1] Este accionar de Montilla ha sido entendido por los historiadores[1] [4] conocedores del caso como una provocación que justificara las acusaciones de generar un golpe de estado y provocar una guerra de razas. Ante las acusaciones de Montilla, sobre las intenciones de Padilla de montar una pardocracía, [9] y el rechazo que obtuvo del consejo municipal de Cartagena, Padilla se traslado a Ocaña, donde se preparaba la convención para debatir el proyecto de bolívar, para dar a conocer las razones de su actuar.[1] Sin embargo, al no lograr respaldo, retornó a Cartagena donde lo detuvo Montilla y lo envió a Bogotá para que fuera juzgado.

Ejecución[editar]

Padilla hecho prisionero, [4] arribó a Bogotá el 26 de mayo de 1828. Padilla permaneció en prisión hasta los trágicos acontecimientos que desencadenaría la Conspiración Septembrina. Durante esa noche del 25 de septiembre de 1828, se llevó a cabo un atentado contra la vida de Simón Bolívar a la vez que se ejecutaba un asalto al palacio San Carlos. Algunos conjurados escalaron las paredes del edificio que le servía de cárcel y asesinaron al coronel José Bolívar, que lo custodiaba, para liberarle y nombrarle como jefe, lo cual rehusó volviendo a su alojamiento. Acción que no le impediría ser acusado de conspirar con Santander, siendo sentenciado el 2 de octubre de 1828, por órdenes de Bolívar a la pena capital, despojado públicamente de sus insignias militares, fusilado en la Plaza de la Constitución y colgado en la horca, siendo el fin del pardo que más alto había llegado en la nueva sociedad republicana,[1] mientras que a Santander, el supuesto jefe de la conspiración, se le conmutó la pena de muerte por el exilio. [10]

Explicación de su ejecución[editar]

Portada de Apelación a la razón (1838), un artículo a favor de la inocencia del almirante Padilla aparecido en La Gaceta de Colombia.

El enjuiciamiento y posterior ejecución de Padilla, deben ser entendidos desde una perspectiva crítica,[1] que lea tal suceso enmarcado dentro del temor a una Pardocracia que compartían algunos criollos, incluido en ellos Bolívar.[6] La razón fundamental del destino de Padilla era su origen pardo, y el temor de que por su popularidad se generara un movimiento en búsqueda de una pardocracia. El mismo Bolívar reconoció este aspecto al afirmar en una carta que: "Lo que más me atormenta todavía es el justo clamor con que se quejarán los de la clase de Piar y Padilla. Dirán con sobrada justicia que yo no he sido débil sino en favor de ese infame blanco [Santander], que no tenía los servicios de aquellos famosos servidores de la patria."[11] Sin embargo, tales amenazas resultaban infundadas, como lo demostró el hecho de que su muerte no generara grandes propuestas. Según la historiadora Aline Helg, las causas de esta popularidad, mas no adhesión se debían tanto a su carácter como héroe naval que no expandió su red de popularidad más allá de Cartagena, así como sus aspiraciones a la igualdad racial dentro de la élite que no eran las mismas que los pardos del común para quienes ser identificados dentro de una exclusión implicaba el retorno al sistema de castas colonial.[1]

Homenajes[editar]

José Prudencio Padilla. Oleo de Constancio Franco Vargas, ubicado en el Museo Nacional de Colombia. En esta pintura se observan los esfuerzos de blanqueamiento en las representaciones de los próceres independentistas.

Padilla ha recibido diferentes homenajes desde su ejecución. Entre ellos la rehabilitación de su nombre por parte de los liberales en 1831, señalando a Bolívar como responsable de la muerte de Padilla: “víctima inocente de un tirano”[12] . Asimismo, las luchas en contra del general Rafael Urdaneta se hicieron para vengar a Padilla, a lo que, una vez inaugurada la nueva constitución y retornado Santander se hicieron extendidas en el gobierno nacional, diferentes proclamas en diarios así como un funeral simbólico.[1] La escuela de cadetes de la marina colombiana, recibe su nombre. Durante el 2011 se realizó la Expedición Padilla¸ iniciativa de la alcaldía de Cartagena, la Universidad Tecnológica de Bolívar, la Armada Nacional y el Banco de la República, por el bicentenario de la independencia de Cartagena, que buscó establecer su papel como el mayor libertador del Caribe. Sin embargo, con excepción de este último tales homenajes no se basaron en un ejercicio crítico que retomara su carácter pardo, como condicionante de su trayectoria y causante de su ejecución a manos de Bolívar y otros patriotas por temor a una pardocracia, un gobierno pardo. Es fundamental la relectura en esta clave, en la medida que Padilla encarnaba "las oportunidades que se abrieron a modestos pardos como él en las guerras de independencia como los límites de la igualdad legal decretada por las constituciones independentistas". [1] Los restos del Almirante Padilla reposaron en la Iglesia de San Agustín de Bogotá y exhumados el 4 de julio de 1923 y conducidos e inhumados definitivamente en la Catedral Nuestra Señora de los Remedios de Riohacha, la cual fue declarada en su honor como Patrimonio Cultural de la Nación Colombiana. En Venezuela fue creado en el Estado Zulia el Municipio Almirante Padilla en su honor.

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r s t u v w x y z aa ab ac Helg, Aline (2011). «El general José Padilla: un itinerario militar y político en la construcción de la Nueva Granada independiente». Seminario para el Bicentenario de la independencia de Cartagena de Indias: Reflexiones sobre su historia. http://www.expedicionpadilla.com/sites/default/files/%5BAline%20Helg%5D%20El%20general%20Jos%C3%A9%20Padilla%20un%20itinerario%20militar%20y%20pol%C3%ADtico%20en%20la%20construcci%C3%B3n%20de%20la%20Nueva%20Granada%20independiente_0.docx. 
  2. Enrique Otero D’Costa, Vida del Almirante José Padilla (1778-1828) (1921; reimpresión, Bogotá: Imprenta y Litografía de las Fuerzas Militares, 1973
  3. Carrillo Rocha, Magali [Comp.]. José Padilla militar y político: documentos.Cartagena de Indias: Ediciones Unitecnológica; Barranquilla: Ediciones Uniatlántico, 2012.
  4. a b c d e Jesús C. Torres Almeyda, El Almirante José Padilla (epopeya y martirio) (1981; reimpresión: Bogotá: Imprenta y Litografía de las Fuerzas Militares, 1990).
  5. “Constitución política del Estado de Cartagena de Indias, expedida el 14 de Junio de 1812”, en: Manuel Ezequiel Corrales, ed., Documentos para la historia de la provincia de Cartagena de Indias, hoy estado soberano de Bolívar en la Unión colombiana, 2 vols. Bogotá: Medardo Rivas, 1883.
  6. a b Reales, Leonardo (2007). «Te contributlon of the afro-descendant soldiers to the independence of the bolivarian countries (1810-1826)». Revista de relaciones internacionales 2 (2). http://repository.unimilitar.edu.co%2Fbitstream%2F10654%2F8282%2F1%2FThecontributionoftheafro2007.pdf. 
  7. Lasso, Marixa (2007). Myths of harmony: race and republicanism during the age of revolution. Pittsburgh: Pittsburgh University Press. 
  8. Padilla, José (1824). Al respetable publico de Cartagena. Archivo Histórico Nacional de Colombia, Sección República (SR), Archivo Restrepo (AR), fondo xi, caja 88, vol. 170. pp. Folios 125–126. 
  9. “Proceso por los tumultos de Cartagena levantado por el general Mariano Montilla . . . contra el general Padilla y los oficiales que se negaron a firmar la representación militar contra la convención de Ocaña”, 12 de marzo de 1828
  10. Documentos sobre el proceso de la conspiración del 25 de Septiembre de 1828, Originales del Fondo Pineda y del Archivo Histórico que reposan en la Biblioteca Nacional, ed. Enrique Ortega Ricaurte (Bogotá: Prensa de la Biblioteca Nacional, 1942), pp. 13-15, 249.
  11. Bolívar a Pedro Briceño Méndez”, 16 de noviembre de 1828, en Simón Bolívar, Obras completas, Vicente Lecuna, ed., 2 vols. (La Habana: Lex, 1947), vol. 1
  12. Rejistro oficial del Magdalena, Cartagena, 13 de octubre de 1831.

Bibliografía[editar]

  • José Padilla, Al respetable público de Cartagena, 15 de noviembre de 1824, en: AHNC, Sección República (SR), Archivo Restrepo (AR), fondo xi, caja 88, vol. 170, fols. 125-126 (énfasis en el original).
  • Jesús C. Torres Almeyda, El Almirante José Padilla (epopeya y martirio) (1981; reimpresión: Bogotá: Imprenta y Litografía de las Fuerzas Militares, 1990).
  • Enrique Otero D’Costa, Vida del Almirante José Padilla (1778-1828) (1921; reimpresión, Bogotá: Imprenta y Litografía de las Fuerzas Militares, 1973);
  • Enrique Uribe White, Padilla: Homenaje de la armada colombiana al héroe de la batalla del lago de Maracaibo (Bogotá: Imprenta y Litografía de las Fuerzas Militares, 1973).
  • Aline Helg. "El general José Padilla: un itinerario militar y político en la construcción de la Nueva Granada independiente" Presentación para la Expedición Padilla. Rioacha: AGUAITA. Mayo-Noviembre 2011.
  • Aline Helg. "El general José Padilla, en busca de la igualdad en la guerra y en la paz. Presentación para la Expedición Padilla. Rioacha: AGUAITA. Mayo-Noviembre 2011. Disponible en: http://www.expedicionpadilla.com/sites/default/files/%5BAline%20Helg%5D%20El%20general%20Jos%C3%A9%20Padilla,%20en%20busca%20de%20la%20igualdad%20en%20la%20guerra%20y%20en%20la%20paz.docx.

Enlaces externos[editar]