Reconquista (Colombia)

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Este artículo trata sobre el período de la historia de Colombia transcurrido entre el retorno de Fernando VII al trono español en 1814 y la entrada triunfal del ejército libertador a Santa Fe en 1819.

Disueltas las juntas Brochaveristas, ordena la reconquista (conocida en España como la restauración para distinguirla de la Reconquista) de la Nueva Granada y la Capitanía General de Venezuela, acción que quedará a cargo de Pablo Morillo, y el restablecimiento del Virreinato de Nueva Granada en cabeza de Juan de Sámano. Para este fin, en 1815 Pablo Morillo recibe las tropas desde los puertos de Sevilla y Barcelona en España y de ahí llega primero a Venezuela y luego al puerto de Cartagena de Indias de donde se aventuran sus tropas para los bloqueos de los puertos de La Dorada y Puerto Salgar llegando a Santafé de Bogotá.

Actitud de Fernando VII[editar]

Fernando VII, restituido en el poder en 1813, va a decidir la suerte del proceso de Independencia de cualquier iniciativa de conciliación y decide someter a sangre y fuego a los rebeldes.

Pablo Morillo, el Pacificador[editar]

En 1815, tras cinco años de guerra, Fernando VII envía desde España a sus sediciosas colonias la fuerza expedicionaria española más fuerte que haya cruzado el Atlántico para luchar contra los patriotas en todo el conflicto independentista americano.[1] [2] Su comandante fue Pablo Morillo, un experimentado general veterano de las guerras napoleonicas. La expedición se conformaba por más de 12.000 hombres y unas 66 naves (18 barcos de guerra incluyendo el navío de línea San Pedro Alcántara).[3]

El sitio de Cartagena[editar]

En agosto de 1815 Pablo Morillo inicia el sitio de Cartagena de Indias, una de las principales ciudades de la Nueva Granada y poderosa plaza fortificada. Sus habitantes la defendieron durante 106 días, al cabo de los cuales se rindieron a causa de los estragos que causó el hambre y la miseria que provocó el sitio. Se dice que murieron 6.000 personas en menos de cuatro meses. Según narra el general Daniel Florencio O'Leary, uno de los sobrevivientes, para aplacar el hambre, "...llegaron a comer ratas, gatos, y hasta cuero de vaca remojado en agua salada de mar".

Un soldado español comentaba que cuando las puertas se abrieron, “no vieron hombres sino esqueletos; hombres y mujeres, vivos retratos de la muerte, se agarraban a las paredes para andar sin caerse. Tal era el hambre horrible que habían sufrido”. (véase Asedio de Cartagena (1815))

En el mes de febrero de 1816, Morillo hizo fusilar en Cartagena a los 9 primeros líderes patriotas. Empezaba así el llamado "Época del Terror", llamado así por la brutal manera como los españoles contuvieron el proceso de Independencia.[4]

El régimen del terror[editar]

En mayo de 1816, Morillo llega a Santafé de Bogotá y siguiendo las normas de guerra establece tres tribunales militares:

1º. El Consejo de Purificación, ante el cual debían presentarse los que estaban comprometidos en la revolución pero no habían cometido delitos de sangre. A estos se les aplicaban medidas más benignas aunque podían incluir el destierro o el servicio en las tropas del rey.

2º. La Junta de Secuestros, encargada de reunir bienes para el mantenimiento del ejército, a través de contribuciones o sentenciados.

3º. El Consejo de Guerra permanente que tenía por objeto juzgar a los patriotas que hayan cometido delitos de sangre.

Los ajusticiamientos comenzaron con las figuras más destacadas del movimiento independentista: políticos, militares, intelectuales y funcionarios del gobierno republicano que se había establecido desde 1810. Siguió luego con sujetos catalogados como informantes o colaboradores, entre los cuales estaban varias mujeres, como la recordada Policarpa Salavarrieta y Antonia Santos. Entre los desterrados por el Consejo de Purificación figuraron más de 90 sacerdotes.

Entre los condenados a muerte se destacan Antonio Villavicencio, natural de Quito, acusado de haber sido el causante indirecto de la disputa que dio origen al derramamiento de sangre del 20 de julio de 1810, y José María Carbonell, uno de los agitadores de verbo encendido durante esa jornada y miembro del gobierno patriota. Las penas capitales se dan en distintas ciudades y poblaciones del país. Uno de los sitios para los fusilamientos en la capital fue la llamada "Huerta de Jaime", hoy la Plaza de Los Mártires. Allí cumplieron sentencia de muerte varios de los principales líderes de la revolución, tales como don Camilo Torres, fusilado de cara y expuesto por varios días a la intemperie. Otro de los fusilamientos destacados fue el del científico y militar, el coronel de ingenieros Francisco José de Caldas, conocido como el "Sabio" Caldas, el 29 de agosto de 1816. Una tradición sostiene que ante las peticiones de clemencia, Pablo Morillo contestó: "España no necesita de sabios". El coronel Caldas no fue fusilado de cara sino de espalda -delito de traición al rey-.

Conclusión[editar]

Una de las características de la Reconquista española de la Nueva Granada fue que se orientó a castigar con fuerza al movimiento criollo que lideraba el movimiento independentista, dejando a un lado a los sectores populares, a quienes se consideraba como simples títeres de los primeros. Tal fue la furia del ataque que se llegó a pensar que la causa estaba liquidada, dado que toda la intelectualidad civil había sido liquidada.

Los historiadores arguyen que sin embargo, la furia de la Reconquista hizo que muchos dubitativos e inclusos contrarios a la independencia se unieran a la causa patriota, de modo que el efecto logrado fue precisamente el contrario de los gestores de la campaña: generalizar el deseo de independizarse de España.

Por otra parte, la rápida caída del gobierno establecido tras la Reconquista da a entender que España no contaba con las fuerzas necesarias para restablecer su imperio, al menos por la vía militar. De hecho, la única expedición grandes proporciones enviada a América fue la de Pablo Morillo en 1815, que no bastó para someter a todo el territorio de la Nueva Granada, pues apenas abandonaba una región, los patriotas se apoderaban de ella. La otra expedición de iguales características liderada por el Conde de Calderón se sublevó en Cabezas de San Juan en 1820.

La idea de que los criollos lideraron la sublevación contra el poder colonial español es un lugar común que encuentra su origen en el deseo de ruptura radical con un pasado, que de la noche a la mañana pasó a ser indeseable y estigmatizado; los criollos, al igual que los peninsulares, reaccionaron en cada área guiados por el mantenimiento de sus intereses y privilegios, oscilando desde la rebelión abierta (Río de la Plata, Nueva Granada y Venezuela, por ejemplo) hasta el alineamiento con el poder virreinal (Perú, Nueva España); estas diferentes actitudes hacia la metrópoli ayudan también a explicar los límites territoriales de las nuevas repúblicas, que pocas veces coinciden con las demarcaciones virreinales de la época colonial, aunque en unos casos se corresponden con las Provincias españolas de América de la constitución de Cádiz de 1812.

Referencias[editar]

  1. "Bolivar, Simon" Encyclopædia Britannica. 2007. Encyclopædia Britannica Online. 23 de julio de 2007
  2. <http://www.britannica.com/eb/article-8289>
  3. Cuando se inició la revolución estadounidense en los años 1775-76 el Reino Unido desplegó inmediatamente una flota que incluía 39 Navíos de guerra y un ejército expediciónario de 25 000 hombres.
  4. Bicentenario del Inicio del Movimiento de la Independencia de Colombia. Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales, Bogotá.

Bibliografía[editar]

  • Gómez Hoyos, Rafael. La revolución granadina de 1810: ideario de una generación y de una época, 1781-1821. Bogotá, 1972 (2 vols.)
  • Guerra, François-Xavier (dir.) Las revoluciones hispánicas: independencias Americanas y liberalismo español. Madrid, Universidad Complutense, 1995.
  • Ibáñez, Pedro María. Crónicas de Bogotá". Bogotá, Biblioteca Luis Angel Arango, Banco de la República, 2004. .
  • Liévano Aguirre, Indalecio. Los grandes conflictos sociales y económicos de nuestra historia. Tomos I y Tomo II. Bogotá, Biblioteca Luis Angel Arango, Banco de la República.
  • Lynch, John. América Latina, entre Colonia y nación. Barcelona, Crítica, 2001.


Predecesor:
Patria Boba
Historia de Colombia
Época de la independencia
Reconquista
Sucesor:
Independencia de Colombia