Patria Boba

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Se denomina Patria Boba al periodo preindependentista colombiano, el conflicto de los criollos divididos en dos grupos: los Centralistas que pedían el ejercicio del poder desde Santa Fe de Bogotá hacia todo el estado; y por el otro lado los Federalistas que proponían el ejercicio del poder en cada provincia de forma autónoma e independiente sin depender del estado central; esto desataría una guerra interna, y todo esto sin haber asegurado lo más importante: la independencia total de los españoles (aunque algunos historiadores han recomendado rebautizar como Primera República al período de la historia Colombiana comprendido entre las declaraciones de independencia de 1810 y la entrada a Santa Fe de Bogotá de los realistas durante la reconquista española en 1816). Este período fue caracterizado por la inestabilidad política, varias guerras regionales y civiles en una nación en formación y desarrollo en todo el territorio.

Situación antes del 20 de julio de 1810[editar]

El 10 de agosto de 1809 un grupo de criollos, liderados por Juan Pío Montúfar, II Marqués de Selva Alegre, declaran la Primera Junta de Gobierno Autónoma en la ciudad de Quito, forman su propio gobierno jurando lealtad a Fernando VII, y desconocen a las autoridades nombradas desde España. Este se conoce como el primer grito de independencia de las colonias españolas en América.

El siguiente episodio ocurrió en Caracas, el 19 de abril de 1810. La primera insurrección ocurrida en el actual territorio de Colombia ocurrió en Valledupar en abril de 1810. La Junta de Gobierno de Cádiz ordena el retiro de Amar y Borbón, noticia que portaba el Comisionado Regio el quiteño Antonio Villavicencio.

El 22 de mayo en Cartagena de Indias, un movimiento revolucionario crea una Junta de Gobierno. Los sucesos continuaron en julio de 1810. El 3 de julio Santiago de Cali formó sus juntas, luego vendrían Socorro y Pamplona. Finalmente, el 20 los sucesos ocurrirían en la misma sede del virreinato: Santa Fe se subleva.

El Grito por el Florero de Llorente[editar]

Los sucesos de Santa Fe del 20 de julio de 1810 tienen la importancia de haber ocurrido en el centro del poder colonial del Virreinato de la Nueva Granada. Con la deposición y el arresto del Virrey, el Virreinato dejaba de existir de facto. El plan era aprovechar la llegada del Comisionado Regio Antonio Villavicencio a Santa Fe, para hacer relucir las diferencias entre los chapetones y los criollos y formar una reyerta en medio del día de mercado. En medio de la reyerta se hace nueva Junta de Gobierno. Las milicias en Santa Fe estaban comandadas por Antonio Baraya.

La convención fallida[editar]

El año de 1810, marca para el Nuevo Reino de Granada, el punto de partida de su proceso independentista.

Los eventos posteriores al grito de independencia ocurrido el 20 de julio de 1810 y hasta 1819, estuvieron signados por la división, la anarquía, los conflictos entre provincias, las guerras intestinas y el desmadre institucional. Para controlar de alguna manera este estado lamentable en la administración de la república naciente, se recurrió a la estrategia del Juntismo, consistente en la conformación de Juntas de Gobierno Provinciales y de ellas, nombrar representantes para conformar la Suprema Junta, bajo cuya responsabilidad se organizaría el Congreso y de él nacerían las organizaciones administrativas del estado: Hacienda, Gobierno, Justicia, Asuntos Eclesiásticos y Educativos.

Esta organización estatal tiene origen, parece irónico, en la misma madre España que en 1808, viéndose sojuzgada y oprimida por el emperador Napoleón Bonaparte y habiendo sido preso el rey Fernando VII por el “usurpador” el 2 de mayo de 1808 en el episodio que se conoce como “la afrenta de Bayona”, la Regencia y los notables del reino se dan a la tarea de crear las Juntas Provinciales de Gobierno, como estrategia para reorganizar el Estado, las finanzas y prevenir el desorden y la destrucción del reino, con la esperanza de restaurar pronto a su soberano y liberarse del yugo extranjero. Este ejemplo de lucha libertaria fue seguido por las colonias americanas, que ante la crisis de la monarquía española adoptan la estrategia del Juntismo español, para afrontar en sus territorios la inestabilidad gubernamental y encauzar la esperanza independentista de algunos de los criollos que veían la ocasión propicia para su liberación.[1]

Sobre este tema, el historiador colombiano Javier Ocampo López en su libro Historia Básica de Colombia,[2] anota: " el 14 de febrero de 1810 la Regencia de España e Indias envió un comunicado a los americanos: Vuestros destinos ya no dependen ni de los ministros, ni de los Virreyes, ni de los Gobernadores, está en vuestras manos".

Estas Juntas en la mayoría de los casos dieron origen a los movimientos independentistas, no sin episodios tristes de luchas intestinas entre las mismas provincias, que sin una preparación para asumir su autonomía, como ocurre especialmente en el Virreinato de la Nueva Granada, se trenzan en luchas fratricidas entre Federalistas y Centralistas, hasta la reconquista española, periodo que se conoce con el nombre de Patria Boba.

Fue esta una etapa caótica, de opiniones diversas y encontradas que dan origen a grandes divisiones y odios sordos entre los mismos patriotas. El hecho más revelador de esta triste etapa en la Nueva Granada, se evidencia en la "Convención Fallida": constituidas las Juntas Provinciales, estas debían establecer la Junta Suprema, lo que en efecto se hizo, la cual convocó el primer Congreso a fin de organizar las ramas de la administración. Se reúne el Primer Congreso el 22 de diciembre de 1810 en Santa Fe de Bogotá, pero, sólo asisten seis provincias de quince que en ese momento conformaban la Nueva Granada, razón por la cual se le conoce como, "Convención Fallida". No pueden entonces ponerse de acuerdo en aspectos elementales, como lo relativo a la organización del Gobierno, ya como República Centralizada y Unitaria, ya como Confederación de Provincias, la ponderación y regularización las futuras relaciones con España, la organización del Tesoro Público, prestación de los servicios como Educación y Justicia, organización de las relaciones con los otros Estados y con la Iglesia, aspectos de capital importancia para el naciente país. Esto trajo como consecuencia la separación de algunas provincias, hecho que deja abonado el terreno para las posteriores guerras que se desarrollaron durante el periodo de la Patria Boba, las cuales debilitaron de tal manera a la organización independentista naciente, que una España maltrecha por la guerra contra el imperio napoleónico encontró muy fácil la reconquista de sus territorios en la Nueva Granada, a través de la acción sanguinaria de Juan Sámano y Pablo Morillo.

Manifiesto de Cartagena[editar]

Habiendo llegado Simón Bolívar a Cartagena de Indias, en la Nueva Granada, donde el proceso independentista se había iniciado el 20 de julio de 1810 y había desembocado en la formación de varías Juntas supremas que rivalizaban entre sí. En este panorama, el 15 de diciembre de 1812, compuso un manuscrito conocido como el Manifiesto de Cartagena, en el cual hizo un análisis político y militar de las causas que provocaron la caída de la Primera República de Venezuela y exhortaba a la Nueva Granada a no cometer los mismos errores que Venezuela para no correr la misma suerte.

También en este manifiesto proponía fórmulas que ayudaran a remediar las divisiones y a promover la unión de las distintas guerrillas de América para lograr el objetivo común, la Independencia. Se dice que es el primer gran documento de Bolívar entre muchos otros. Entre las causas políticas, económicas, sociales y naturales mencionadas por Bolívar destacan: el uso del sistema federal, el cual Bolívar considera débil para la época; mala administración de las rentas públicas; El terremoto de Caracas de 1812; la imposibilidad de establecer un ejército permanente; y la influencia contraria de la Iglesia Católica.

Aires independentistas en América[editar]

A medida que sus fulgurantes triunfos militares se sucedían, Bolívar comienza a llevar a la práctica sus grandiosos proyectos unificadores. Era una doctrina común en América Hispánica desde los precursores. A fines del siglo XVIII el jesuita Vizcardo y Guzmán, natural de Arequipa, y que como muchos otros miembros de la Orden de Loyola expulsados por los Borbones, adoptó el partido americano contra la Metrópoli, escribía una carta célebre "a los españoles americanos", en la que decía: "El Nuevo Mundo es nuestra patria, su historia es la nuestra". La Junta de Chile se dirigía en 1810 al gobierno de Buenos Aires planteando la necesidad de establecer un Plan o Congreso para "la defensa general".

En Caracas, en abril de 1810, la primera Junta, bajo la máscara de Fernando, reclamaba la "obra magna de la confederación de todos los pueblos españoles de América". El Chileno-Peruano Juan Egaña componía en la primera década revolucionaria un Plan cuyo primer capítulo establecía la formación de "el Gran Estado de la América Meridional de los Reinos de Buenos Aires, Chile y Perú y su nombre será el de Dieta Soberana de Sud América".

Desde el Perú, Monteagudo escribirá su Ensayo sobre la necesidad de una Federación general entre los Estados Hispanoamericanos y plan de su organización.

En el Alto Perú, Castelli, uno de los raros revolucionarios porteños, lanza un manifiesto: "Toda América del Sur no formará en adelante sino una numerosa familia que por medio de la fraternidad pueda igualar a las respetadas Naciones del mundo antiguo".

La primera Junta, encabezada en 1811 por Fulgencio Yegros, proponía la Confederación del Paraguay con las demás provincias de América de un mismo origen "y principalmente con las que comprendían la demarcación del antiguo Virreynato".

Todos los Jefes revolucionarios, de un extremo a otro de la Nación latinoamericana, proclamarán su condición de "americanos", sean caraqueños, neogranadinos, argentinos, altoperuanos, orientales o chilenos. Para todos, la ciudad o región natal será, por todo un período, "la patria chica". De todos ellos, es Bolívar quien expresa más categóricamente la conciencia nacional común. En una arenga a la División de Urdaneta, Bolívar dice en 1814: "Para nosotros la patria es América".

Bolívar tenía la convicción de que la independencia había sido prematura, precipitada por la invasión napoleónica. Era obvio que la Independencia de las colonias americanas, con su debilidad económica y social podía y debía ser presa de la disolución interior y la dependencia económica de algún gran poder mundial, en este caso, el Reino Unido.

La Patria Boba[editar]

Mapa de la Nueva Granada hacia 1811, que muestra las diferentes tendencias por el control de la nación: Federalistas, Centralistas y Realistas.

Durante casi seis años, el antiguo Reino de la Nueva Granada (actual Colombia), vive una época que la historia conoce con el nombre de la "Patria Boba". Cada provincia proclama sus autoridades, cada aldea tiene su Junta independiente y soberana, la palabra federalismo se convierte en la soberbia doctrina de la impotencia. Las derrotas iniciales de Bolívar, el conservatismo oligárquico del Perú virreinal y la política centralista de Buenos Aires en el Sur, que engendra la segregación y el separatismo de las provincias del Río de la Plata, ofrecen un mismo espectáculo de división y caos. Por el contrario, desde el comienzo de su acción el libertador expresa en sus proclamas y en su correspondencia una idea central: la unidad latinoamericana. Su edecán, el general O'Leary, recordará luego la frase que repite mil veces: "Unión, unión, o la anarquía os devorará".[3]

Organización Política[editar]

La primera constitución escrita que tuvo aplicación sobre Colombia fue el Estatuto de Bayona de 1808. La constitución española de 1812 tuvo también aplicación teórica.

La Declaración de Derechos Humanos, traducida y publicada por Antonio Nariño en 1794 para ser distribuida en Santa Fe de Bogotá, podría ser considerada como el primer proyecto de lo que podría ser la base de una constitución política en el Nuevo Mundo. En la actualidad, la versión moderna de la Declaración de los Derechos Humanos conforma la parte central de las constituciones políticas de muchos países. La constitución de Canadá, por ejemplo, es bastante corta y casi que se limita a los Derechos Humanos y libertades básicas. Lamentablemente esos derechos y libertades no fueron parte integral de las constituciones colombianas iniciales si no que algunas de ellas se fueron introduciendo lentamente hasta que definitiva y explícitamente se incluyeron en la Constitución de 1991.

Durante el período colonial la Iglesia fue la institución más poderosa después de la Corona. Virtualmente tenía el control de la imprenta, la educación, la alfabetización y el acceso a las profesiones. Era la autoridad decisiva en materia de moralidad pública y privada; se le buscaba para obtener administradores públicos cuando no había laicos disponibles.

Durante la independencia, e inmediatamente después de ella, la Iglesia fue perdiendo su influencia, pero seguía siendo parte decisiva en la toma de decisiones. En particular los federalistas deseaban conformar una constitución sin influencia clerical, mientras que los centralistas se apoyaban en la Iglesia no solo para preservar la fe si no como medio político. Es de anotar que la mínima área geográfica capaz de enviar electores a los congresos era la parroquia, término clerical utilizado para referirse a la mayoría de las poblaciones y municipios. En las áreas urbanas más grandes podían haber varias parroquias.

Constitución de Cundinamarca (1811)[editar]

La junta del 20 de agosto de 1810, creada ante los hechos del Florero de Llorente, nombró a José Miguel Pey de Andrade como jefe de la Junta, lo cual lo convierte en el primer jefe de estado.

En marzo de 1811 se conformó lo que podría llamarse la primera Asamblea Nacional Constituyente y Congreso a la vez en Santa Fe de Bogotá, bajo el nombre "Colegio Electoral Constituyente del Estado de Cundinamarca" que con gran esfuerzo, por discordias entre centralistas y federalistas, promulgó el 4 de abril de 1811 la primera constitución que podría tener alcance nacional: la Constitución del estado de Cundinamarca la cual estaba basada en la de Estados Unidos de Norteamérica. Esta asamblea-congreso nombra al segundo jefe de estado, el señor Jorge Tadeo Lozano por un período de tres años; sin embargo, por presiones y desacuerdos, la asamblea-congreso lo hace demitir el 19 de septiembre de 1811 y nombra a cambio a Antonio Nariño.

Provincias Unidas (1811)[editar]

Provincias del Virreinato de Nueva Granada en 1810.
Bandera de las Provincias Unidas de Nueva Granada en 1811.

A finales de 1810, y en forma paralela a los esfuerzos de Cundinamarca, surgieron otras constituciones en distintos centros urbanos como Cartagena, Tunja, Antioquia, Mariquita y Neiva. Algunas de estas, Cartagena, Tunja, Antioquia, Casanare, Pamplona y Popayán, enviaron representantes al Congreso de las Provincias Unidas que se reunieron inicialmente en Santa Fe y luego mantuvieron su centro en Tunja y Villa de Leyva. Este grupo fue el primero en avanzar democráticamente.

El segundo domingo de octubre de 1811 realizaron las primeras elecciones en Tunja. Había electores representantes por cada 2000 habitantes; y en caso, que el municipio no tuviese esta cantidad de población, de todas maneras elegía uno. Podían votar todas las personas mayores de 15 años que tuviesen un oficio modesto y tener 20 años o más. El 27 de noviembre quedó oficialmente establecida la primera pequeña república: Provincias Unidas de la Nueva Granada.

El 23 de diciembre eligieron su primer presidente temporal, Don Pedro Groot, y el siguiente día a Antonio Nariño como presidente interino. En la reunión del 4 de octubre de 1812, la Provincias Unidas eligen a Camilo Torres y Tenorio presidente, cargo que ejerció hasta el 5 de octubre de 1814, y se declararon federalistas (en favor de una unión de estados soberanos) en oposición a los deseos de Antonio Nariño, Simón Bolívar y las ideas centralistas que estaban ganando terreno con alguna dificultad en Santa Fe de Bogotá. Este desacuerdo los llevó a una guerra civil, que se llevó a cabo entre 1812 y 1813.

En el primer gran enfrentamiento de la guerra civil, las fuerzas federalistas comandadas por Antonio Baraya son derrotadas en las calles de Bogotá a principios de 1813. Antonio Nariño fortalecido por la victoria, organiza un ejército que emprende la lucha en el sur del país contra los realistas, siendo derrotado en 1814 en Pasto y puesto prisionero. Ese mismo año, el Congreso de las Provincias Unidas ordena a Simón Bolívar invadir Santafé. La acción asegura el sometimiento de Cundinamarca a la Unión, pero ya cuando se prepara la arremetida realista.[4]

Una vez Fernando VII se recuperó del ataque de las fuerzas napoleónicas, las fuerzas realistas lideradas por Pablo Morillo vencen a las fuerzas independistas y ejecutan en agosto, septiembre y octubre de 1816 a la mayoría de los líderes constitucionales, incluyendo a Camilo Torres, y restablece la Real Audiencia en Santa Fe de Bogotá en marzo de 1817. Nariño continuó preso en España.[5]

Historia política de Colombia
Convenciones

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Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]