Ben-Hur (película de 1925)

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Ben-Hur: A Tale of the Christ
Ben-Hur-1925.jpg
Cartel de la película.
Título Ben-Hur
Ficha técnica
Dirección
Ayudante de dirección Silas Clegg
Alfred Raboch
William Wyler (sin acreditar)
Dirección de la 2ª unidad:
B. Reeves Eason
Christy Cabanne
Dirección artística Cedric Gibbons
Arnold Gillespie
Horace Jackson
Camillo Mastrocinique
Ferdinand Pinney Earle
Producción Louis B. Mayer
Samuel Goldwiyn
Irving Thalberg
Diseño de producción William Wyler
Harry Edington
Guion Bess Meredyth
Carey Wilson
basado en la novela homónima de
Lew Wallace
adaptada por
June Mathis
Música William Axt
David Mendoza
Fotografía Karl Strüss
René Guissart
Percy Hilburn
Clyde de Vinna
George Meehan
E. Burton Steene
Montaje Lloyd Nosler
Bill Holmes, Harry Reynolds, Ben Lewis (aytes. de montaje)
Escenografía Arnold Gillespie
Camillo Mastrocinique
Ferdinand Pinney Earle
Vestuario Hermann J. Kaufmann
Efectos especiales Paul Eagler
Protagonistas Ramón Novarro
(Judah Ben-Hur)
Francis X. Bushman
(Mesala)
May McAvoy
(Esther)
Betty Bronson
(Virgen María)
Claire McDowell
(Miriam, princesa de Hur)
Kathleen Key
(Tirzah)
Carmel Myers
(Iras)
Nigel de Brulier
(Simónides)
Mitchell Lewis
(Sheik Ilderim)
Frank Currier
(Quinto Arrio)
Leo White
(Sanballatt)
Charles Belcher
(Baltasar)
Dale Fuller
(Amrah)
Winter Hall
(José)
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es) Estados Unidos
Año 1925
Género Colosal
(antecesor del péplum)
Duración 194 minutos
Compañías
Productora Metro-Goldwyn-Mayer
Presupuesto 4 mill. de dólares
Ficha en IMDb

Ben-Hur (Ben-Hur: A Tale of the Christ) es una película estadounidense estrenada el 30 de diciembre de 1925, basada en la novela homónima de 1880 escrita por Lew Wallace, que cuenta la vida de Judah Ben-Hur en relación con la tradición sobre la vida de Jesús de Nazaret.

Fue la segunda película de la historia del cine que se basaba en esta novela, tras la versión que dirigiera Sidney Olcott en 1907. El filme fue dirigido por Fred Niblo para la Metro-Goldwyn-Mayer y supuso un extraordinario éxito, aunque dados los inmensos costos de producción, no obtuvo grandes beneficios.

La cinta cuenta con varias secuencias, entre otras la del Nacimiento, en color —conseguido mediante un sistema bicromático de Technicolor—, con la que se abre la historia. Los planos culminantes son, sin embargo, los de la carrera de cuadrigas, para la que se rodaron 56.000 metros de celuloide, reducidos por el jefe de montaje, Lloyd Nosler, a unos vertiginosos 210 metros de trepidante ritmo cinematográfico.

Sinopsis[editar]

El día de Navidad José y María llegan a Belén donde tendrá lugar el nacimiento de Jesús, el anhelado mesías del pueblo judío, que llega al mundo observado por los Reyes Magos.

La acción se sitúa en el año 26. Los hebreos sufren una violenta represión a manos de Roma. Judah Ben-Hur, un joven judío, conversa con Messala, un antiguo amigo de la infancia que se ha convertido en centurión romano al frente de una de sus guarniciones. Sin embargo, ha pasado mucho tiempo desde entonces. Messala ya no es el mismo y la charla acaba en discusión.

Entretanto, mientras la comitiva que acompaña al tirano Gratus pasa al lado de la vivienda de Ben-Hur, se desploma un trozo de tejado. Las autoridades romanas lo interpretan como un atentado y Messala detiene inmediatamente tanto a Judah (que es sentenciado a perpetuidad a remar en las galeras) como a su madre y hermana.

En Nazaret, camino hacia la flota adonde dirigen a Judah a cumplir con su pena, la columna de cautivos hace parada para calmar la sed frente a la carpintería de José. En contra de lo ordenado por un centurión, aparece Jesús y ofrece agua a un sediento Ben-Hur.

Al cabo de tres años, la nave donde rema Judah es atacada por piratas. En medio del combate, el protagonista consigue escapar salvando al tribuno de la plebe Quinto Arrio. Son rescatados de la balsa a la deriva en donde se encontraban por una flota imperial y Quinto Arrio agradece a ben Hur los favores adoptándole y convirtiéndole en un atleta conductor de cuadrigas.

Pero la añoranza de su tierra y su gente lleva a Judah a regresar a su lugar natal. Participa antes en Antioquía, regida por el jeque Ilderlim, como auriga enfrentándose a Messala. Además, una seductora joven egipcia intenta obtener los favores de Ben-Hur, pero es rechazada por este que, poco después obtiene una victoria en la que Messala muere. Con el dinero ganado, Judah recluta dos legiones para ofrecérselas a Jesús, a quien considera el salvador de su pueblo, pero este las rechaza predicando la paz.

Judah se encuentra con los seguidores de Cristo, entre los que se encuentra María Magdalena, y se integra entre ellos. La bella Esther, de quien Ben-Hur se enamora, reconoce a la familia de Judah entre unos leprosos y la conduce ante Jesús, que, ya camino del calvario, en uno de sus últimos actos, las cura milagrosamente. Tras la crucifixión de Jesús, Judah, su madre y su hermana regresan a su hogar con la convicción de que se inaugura una nueva era.

Comentario[editar]

Ben-Hur está considerada como la más conocida película de la etapa muda de la Metro-Goldwyn-Mayer. Fue el proyecto más complejo de la recién creada empresa y con ella, Louis B. Mayer e Irving Thalberg pretendieron demostrar cómo una producción enorme podía transformar a la MGM en la productora más importante de Hollywood.

Samuel Goldwyn consiguió hacerse con los derechos de autor hacia 1920 de la novela de Lew Wallace, por lo que pudo titularse exactamente como la obra de la que procedía, originalmente Ben-Hur: A Tale of the Christ. Con ello la productora inicia el proyecto, encargando a la diseñadora de la producción, June Mathis, la tarea de encontrar un director solvente y adecuado. Contactó primeramente con Rex Ingram y con Erich von Stroheim, sin que pudiera llegar con ninguno de ellos a un acuerdo. Posteriormente eligió a Charles J. Brabin como realizador y a George Walsh para desempeñar el papel de protagonista, iniciándose el rodaje en exteriores de Italia y Egipto.

Sin embargo, pronto comenzarían los incidentes e irregularidades en la producción, lo que obligó a Irving Thalberg, responsable máximo de la gerencia de la recientemente fusionada MGM, a introducir cambios drásticos. Thalberg sustituye al director y al actor protagonista y destituye a June Mathis como jefa de producción. Se determinó que todo el equipo regresara a los Estados Unidos y que el rodaje tuviera lugar en Culver City. Desde 1921 la labor de producción de esta cinta fue prolija y complicada, prolongándose solo la toma de vistas durante tres años.

Pese a todos estos sucesos, no se escatimaron gastos en la creencia de que en esta película la recién creada Metro Goldwyn Mayer se jugaba el ser o no ser; y con decisión, la obra fue culminada para su estreno a fines de 1925.

Como sus precedentes cinematográficos (el Ben-Hur de 1907) y teatrales (un montaje de Broadway de 1899 que causó sensación), pone el acento en las secuencias de acción y el espectáculo. Así, la cinta se abre con un pequeño prólogo en color que representa la Natividad e incluye una batalla naval con primeros planos de decapitaciones, filmada en parte en el mar de Livorno y en parte en platós donde se construyó una enorme piscina. Y sobre todo, con la imprescindible carrera de cuadrigas, para la que se utilizaron 42 cámaras con sus respectivos operadores, 56.000 metros de película y grandes escenografías. En el trabajo técnico destacó el responsable de los efectos especiales, J. Arnold Gillespie, que usó cuatro mil extras y varios miles de muñecos artículados para crear la ilusión del Coliseo de Antioquía (en puridad debería haber sido un circo romano) atestado de espectadores. Sobre este metraje se introdujeron a posteriori los primeros planos de Ramón Novarro y Francis X. Bushman.

Tras esta escena, la parte final de la cinta decae levemente, pues el conflicto íntimo entre Ben-Hur y Messala no consigue atraer la emoción del espectador. El antagonista aparece como un villano estereotipado y la actuación de Ramón Novarro en el papel protagonista no capta todos los matices que requería su personaje.

Las críticas de su estreno en el George M. Cohan Theatre de Nueva York fueron elogiosas, aunque no consiguieron que, pese a un formidable éxito de público, la película recaudara en taquilla lo necesario para superar con creces los extraordinarios costes de alrededor de cuatro millones de dólares que había requerido su producción. La obra fue más útil a su productora por el prestigio que le reportaba y la solvencia económica que en esta empresa había demostrado, que por su rendimiento en taquilla.

Bibliografía utilizada[editar]

  • GARCÍA FERNÁNDEZ, Emilio (dir.): Historia Universal del Cine, vol. 1, Madrid, Planeta, 1982, págs. 84-85. ISBN 84-7551-385-9
  • RUIZ ÁLVAREZ, Luis Enrique: Obras maestras del cine mudo. Época dorada (1918-1930), Bilbao, Mensajero, 1997, págs. 240-242. ISBN 84-271-2088-5

Enlaces externos[editar]