Batalla de Arrás (1917)

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Batalla de Arrás
Frente Occidental en la Primera Guerra Mundial
ArrasFrance.February1919.ws.jpg
Plaza del pueblo, Arrás, Francia, febrero de 1919.
Fecha 9 de abril16 de mayo, 1917
Lugar Francia
Coordenadas 50°17′23″N 2°46′51″E / 50.289722222222, 2.7808333333333


Coordenadas: 50°17′23″N 2°46′51″E / 50.289722222222, 2.7808333333333
Resultado No se produjo ningún vuelco, pero se produjeron importantes desarrollos de tácticas por parte de los británicos que llevaron a la victoria en 1918.
Beligerantes
Flag of the United Kingdom.svg Reino Unido
Flag of France.svg República Francesa
Canadian Red Ensign 1868-1921.svg Dominio del Canadá
Dominion of Newfoundland Red Ensign.svg Dominio de Terranova
Flag of Australia.svg Australia
Bandera de Nueva Zelanda Nueva Zelanda
Flag of the German Empire.svg Imperio Alemán
Comandantes
Bandera del Reino Unido Douglas Haig
Bandera de Francia Ferdinand Foch
Flag of the German Empire.svg Erich Ludendorff
Flag of the German Empire.svg Ludwig von Falkenhausen
Flag of the German Empire.svg Georg von der Marwitz
Fuerzas en combate
23 divisiones británicas y 18 francesas (al inicio)
10 aliadas
64 en total (al final)
614.000 (al inicio)
2.075.000 (al final)
30 divisiones alemanas (al inicio)
15 aliadas
60 divisiones (al final)
547.000 (al inicio)
1.981.000 (al final)
Bajas
158.000 167.000–180.000

La Batalla de Arrás fue una ofensiva británica durante la Primera Guerra Mundial. Desde el 9 de abril al 16 de mayo de 1917, tropas británicas, canadienses y australianas atacaron las trincheras alemanas cerca de la ciudad francesa de Arrás.

Durante gran parte de la guerra, los ejércitos opositores del frente occidental se encontraban en un punto muerto, con una línea continua de trincheras que se extendía desde la costa belga hasta la frontera con Suiza.[1] En esencia, el objetivo aliado desde principios de 1915 era romper las defensas alemanas y penetrar hacia el espacio abierto que había detrás y entablar combate con el ejército alemán, numéricamente inferior, en una guerra de movimiento.[2] La ofensiva de Arrás se concibió como parte de un plan para provocar este resultado.[3] Se planeó en conjunción con el Alto Mando Francés, que simultáneamente se embarcó en un ataque masivo (la Ofensiva Nivelle) unos ochenta kilómetros al sur.[3] El objetivo fijado de esta operación combinada era terminar la guerra en cuarenta y ocho horas.[4] En Arras, los objetivos inmediatos del Imperio Británico eran más modestos: (1) atraer a las tropas alemanas desde territorio elegido para el ataque francés y (2) capturar el terreno elevado, ocupado por los alemanes, que dominaba la llanura de Douai.[3]

Los esfuerzos iniciales se centraron en un asalto relativamente amplio entre Vimy al noroeste y Bullecourt al sureste. Tras un considerable bombardeo, las tropas canadienses, que avanzaban hacia el norte, consiguieron capturar la significativa cresta de Vimy, y las divisiones británicas del centro también consiguieron importantes avances. Sólo en el sur, donde las fuerzas británicas y australianas fueron frenadas por una defensa elástica, se consiguieron pocos avances. Tras estos éxitos iniciales, las fuerzas británicas entablaron una serie de operaciones a pequeña escala para consolidar las posiciones recién ganadas. Aunque en general estas batallas tuvieron éxito en sus limitados objetivos, muchas de ellas tuvieron como resultado un número de bajas relativamente grande.[3]

Cuando la batalla terminó oficialmente el 16 de mayo, las tropas del Imperio Británico habían hecho progresos significativos, pero no habían conseguido un avance importante en ningún punto.[3] Se probaron en batalla varias tácticas experimentales —por ejemplo, la barrera de artillería rodante, la espoleta accionada por desaceleración, y el fuego de contrabatería—, especialmente en la primera fase, y habían demostrado que los asaltos planificados contra posiciones muy fortificadas podían tener éxito. Este sector volvió al punto muerto que tipificó la mayor parte de la guerra en el frente occidental.

Preludio[editar]

A principios de 1917, los británicos y franceses todavía buscaban una manera de conseguir una ruptura estratégica en el Frente Occidental.[2] El año anterior había estado marcado por el costoso fracaso de la ofensiva británica a lo largo del río Somme, mientras que los franceses habían sido incapaces de tomar la iniciativa debido a la intensa presión alemana en Verdún.[2] Ambas confrontaciones consumieron enormes cantidades de recursos mientras que no reportaron virtualmente ningún logro estratégico.[2] Este impasse reforzó la creencia de los comandantes franceses y británicos en que para terminar con el punto muerto necesitaban un gran paso decisivo.[2] Sin embargo, aunque este deseo pudo haber sido el mayor impulso tras la ofensiva, el momento y el lugar escogidos estuvieron muy influidos por una serie de factores políticos y tácticos.[4]

Antecedentes políticos[editar]

Los años de guerra fueron tiempos de gran agitación. Los políticos de París y Londres se encontraban bajo una gran presión por parte de la prensa, el pueblo y sus parlamentos para que dieran fin a la guerra.[5] Las bajas de las batallas de Galípoli, del Somme y de Verdún habían sido muy altas y había pocas perspectivas de una victoria a corto plazo. El primer ministro británico, H. H. Asquith, dimitió a principios de diciembre de 1916, y fue sucedido por el "mago galés", David Lloyd-George.[5] En Francia, el premier Aristide Briand, con el temible general (más tarde mariscal) Louis Hubert Lyautey como Ministro de Defensa, estaban políticamente tocados y dimitirían al poco tiempo, en marzo de 1917.[6]

Mientras, al otro lado del Atlántico, Estados Unidos estaba cerca de declararle la guerra a Alemania.[7] La opinión pública estadounidense estaba cada vez más agitada por una larga serie de ataques importantes de submarinos alemanes contra barcos civiles, empezando por el hundimiento del RMS Lusitania en 1915 y culminando con el torpedeo de siete mercantes estadounidenses a principios de 1917.[7] El Congreso de los Estados Unidos le declaró finalmente la guerra al Imperio alemán el 6 de abril de 1917, pero pasaría más de un año antes de que se pudiera organizar, entrenar y transportar a Francia un ejército adecuado.[7]

Antecedentes estratégicos[editar]

Aunque los franceses y británicos pretendían lanzar un ataque en la primavera de 1917, dos eventos pusieron en riesgo el plan. Primero, en febrero, Rusia rehusó comprometerse a una ofensiva conjunta, lo que significaba que la ofensiva a dos frentes que se había planeado se reduciría a un asalto únicamente francés a lo largo del río Aisne. Segundo, el ejército alemán empezó a retirarse y consolidar sus posiciones a lo largo de la línea Hindenburg, descolocando así las suposiciones asumidas para los planes de la ofensiva francesa.[6] De hecho, hasta que las tropas francesas avanzaron para compensar durante la Batalla de Arrás, no se encontraron tropas alemanas en la zona planeada para el asalto. Dados estos factores, al principio no estaba claro si la ofensiva prosperaría. El gobierno francés existente necesitaba desesperadamente una victoria para evitar una agitación civil masiva en casa, pero los británicos recelaban de proceder en vista de los cambios tan rápidos que se estaban produciendo en la situación táctica.[6] Sin embargo, en un encuentro con David Lloyd George, el comandante en jefe francés Robert Nivelle consiguió convencer al primer ministro británico de que, si los británicos lanzaban un ataque de distracción para alejar a las tropas alemanas de la zona del Aisne, la ofensiva francesa podría tener éxito. Se acordó que el ataque francés al Aisne se llevaría a cabo a mediados de abril y que los británicos harían un ataque de distracción en la zona de Arrás, aproximadamente una semana antes.[6]

Fuerzas opositoras[editar]

En la zona de Arrás ya había reunidos tres ejércitos aliados. Estaban desplegados, más o menos de norte a sur, como sigue: el Primer Ejército bajo el mando de Horne, el Tercer Ejército bajo el mando de Allenby, el Quinto Ejeŕcito bajo el mando de Gough. El comandante principal británico era el Mariscal de Campo Sir Douglas Haig, y el plan de batalla fue diseñado por el general Allenby.[8]

Frente a las fuerzas aliadas había dos ejércitos alemanes: el Sexto Ejército, bajo el mando del general von Falkenhausen y el Segundo Ejército, bajo el mando del general von der Marwitz (que se estaba recuperando de una enfermedad que había contraído en el Frente Oriental). Los ejércitos se habían organizado en tres grupos –Gruppe Souchez, Gruppe Vimy y Gruppe Arras– desplegados en ese orden de norte a sur.[9] Sin embargo, solo había siete divisiones alemanas en la línea; las divisiones restantes estaban de reserva para servir de refuerzo o contraataque según se requiriera.[10]

El general von Falkenhausen respondía directamente al general Erich Ludendorff, jefe operativo del Alto Mando alemán (el Oberste Heeresleitung, o OHL). Entre el personal de Lundendorff se encontraban oficiales altamente innovadores y extremadamente capaces, en especial el mayor Georg Wetzell, el coronel Max Bauer y el capitán Hermann Geyer.[11] Desde diciembre de 1916, el personal de Ludendorff había estado desarrollando contra tácticas para hacer frente a las nuevas tácticas aliadas que se habían utilizado en el Somme y en Verdún. Aunque estas batallas resultaron extremadamente costosas para las potencias aliadas, también debilitaron seriamente al ejército alemán. A principios de 1917, se le ordenó al ejército alemán que implementase estas contra tácticas (la defensa elástica); el fracaso de Falkenhausen en esta tarea resultaría desastroso.[11]

Fase preliminar[editar]

Frente de Arrás inmediatamente antes del ataque.

El plan británico estaba bien desarrollado, aprovechando las lecciones aprendidas en el Somme y Verdún el año anterior. En lugar de atacar a lo largo de un extenso frente, todo el peso de la artillería se concentraría en una extensión relativamente estrecha de veinticuatro millas. Se planeó que la barrera de fuego durara aproximadamente una semana en todos los puntos de la línea, con un fuego mucho más largo y fuerte en Vimy para debilitar sus poderosas defensas[12] Durante el asalto, las tropas avanzarían en formación abierta, usando la táctica del salto de rana (leapfrogging) para permitirse consolidarse y reagruparse. Antes de llevar a cabo esta acción fue necesaria una gran cantidad de preparación, gran parte de ella innovadora.

Minería y túneles[editar]

Desde octubre de 1916, los Ingenieros Reales habían estado trabajando bajo tierra para construir túneles para las tropas.[12] La región de Arrás es calcárea y, por tanto, fácilmente excavable; bajo el propio Arrás existe una vasta red de cavernas, canteras subterráneas, galerías y túneles de alcantarillado. Los ingenieros concibieron un plan para añadir nuevos túneles a esta red, de manera que las tropas pudieran llegar al campo de batalla de forma secreta y segura.[12] Esta fue una tarea de gran envergadura: en uno solo de los sectores trabajaron cuatro Compañías de Túneles (de 500 hombres cada una) en turnos de 18 horas durante dos meses. Al final habían construido diez kilómetros de túneles, clasificados como subterráneos (sólo para tráfico a pie); tranvías (con rieles para vagonetas empujadas a mano, para llevar munición a la línea y traer a las bajas desde ella); y ferrocarriles (un sistema de ferrocarril ligero).[12] Justo antes del asalto, el sistema de túneles era lo bastante grande como para albergar a 20.000 hombres, con luz eléctrica proporcionada por su propia central eléctrica, además de cocinas, letrinas y un centro médico con un quirófano completamente operativo.[13] La mayor parte del trabajo fue llevada a cabo por neozelandeses, incluyendo maoríes e isleños del Pacífico del batallón de Pioneros de Nueva Zelanda,[13] y bantams de los pueblos mineros del norte de Inglaterra.[12]

También se excavaron túneles de asalto que llegaban a pocos metros de la línea alemana, preparados para abrirlos con explosivos durante el Día Cero.[12] Además de esto se instalaron minas debajo de las líneas del frente, preparadas para explotar inmediatamente antes del ataque. Muchas nunca fueron detonadas por miedo a que revolvieran demasiado el suelo. Mientras tanto, los zapadores alemanes (ingenieros militares) llevaban a cabo sus propias operaciones subterráneas, buscando túneles aliados para contraatacar.[12] De entre los neozelandeses, 41 murieron y 151 resultaron heridos como consecuencia de la contraminería alemana.[13]

La mayoría de los túneles y trincheras están actualmente cerradas al público por razones de seguridad, pero hay un trecho de 250 metros del Grange Subway en la cresta de Vimy que está abierto al público de mayo a noviembre[14] y en 2008 el túnel Wellington fue abierto al público como el Museo de la cantera Wellington.[15]

Batalla en el aire[editar]

Ametralladoras británicas disparan contra aviones alemanes cerca de Arrás.

La dominación del espacio aéreo sobre Arrás era esencial para dirigir los ataques de artillería y fotografiar los sistemas de trincheras.[16] Esto estaba controlado por la Compañía Primera de Estudio de Campo, Ingenieros Reales.[17] La observación aérea era un trabajo arriesgado ya que, para obtener buenos resultados, el avión tenía que volar a baja altura y poca velocidad sobre las defensas alemanas. Se convirtió en algo más peligroso todavía con la aparición, en marzo de 1917, de Manfred von Richthofen, el "Barón Rojo", con su escuadrón "Circo Volador", altamente experimentado y mejor equipado. Su despliegue supuso un súbito incremento de la tasa de bajas entre los pilotos aliados, y el mes de abril de 1917 terminó conociéndose como el Abril Sangriento. Un soldado de infantería alemán escribiría más tarde: "durante estos días se produjo una serie de combates aéreos que, casi siempre, terminaban en una derrota para los británicos, ya que era contra el escuadrón de Richthofen contra quien se enfrentaban. Frecuentemente eran ahuyentados o derribados en llamas cinco o seis aviones seguidos".[18] El tiempo medio de vida en vuelo para un piloto del Real Cuerpo Aéreo en Arrás era de 18 horas.[16] Entre el 8 de abril y el 18 de abril, el Real Cuerpo Aéreo perdió 75 aviones en combate, con una pérdida de 105 tripulantes.[16] Estas bajas crearon una escasez de pilotos, y los reemplazos se enviaban directamente al frente desde la escuela de vuelo: durante ese mismo periodo se estrellaron 56 aviones por pilotos inexpertos.[16]

Barrera rodante[editar]

Para mantener bajo mínimos la actividad del enemigo durante el ataque, se planeó una "barrera rodante".[19] Esto supone que los artilleros descargan una cortina de proyectiles explosivos y de fragmentación que se arrastra por el campo de batalla unos cien metros por delante de las tropas de asalto.[19] Los aliados ya habían utilizado barreras rodantes en las batallas de Neuve Chapelle y del Somme, pero se habían encontrado con dos problemas técnicos. El primero fue sincronizar con precisión el movimiento de las tropas con la caída de la barrera: en Arrás, esto se solucionó con ensayos y fijando horarios. El segundo fue que la barrera caía de manera irregular, ya que, durante el fuego, las cañas de los cañones pesados se desgastaban rápidamente pero a distintas velocidades: en Arrás, el ritmo de desgaste de cada caña se calculó individualmente y todas las piezas de artillería se calibraron de acuerdo a estos cálculos. Aunque había riesgo de fuego amigo, la barrera rodante forzó a los alemanes a permanecer en sus trincheras, permitiendo a los soldados aliados avanzar sin miedo al fuego de ametralladora.[19] Además se habían desarrollado nuevas espoletas instantáneas (graze fuze) para los proyectiles explosivos de alta potencia, que detonaban al menor impacto, vaporizando el alambre de púa.[19] En los últimos minutos de la barrera se utilizaron proyectiles con gas venenoso.[19]

Fuego de contrabatería[editar]

Durante el paso por la tierra de nadie, el principal peligro para las tropas atacantes era la artillería enemiga, que provocó más de la mitad de las bajas durante el primer día en el Somme. Una complicación adicional era la situación de la artillería alemana, que se encontraba oculta tras las colinas. En respuesta, se crearon unidades de artillería específicas para atacar a la artillería alemana. Sus objetivos los proporcionaba la Compañía Primera de Estudio de Campo, Ingenieros Reales,[20] que analizaba los datos obtenidos mediante "localización de fogonazos" (flash spotting) y "telemetría por sonido" (sound ranging). La localización de fogonazos implicaba que los observadores del Real Cuerpo Aéreo registraran la localización de los fogonazos que producían los cañones al disparar.[17] La telemetría por sonido se valía de una matriz de micrófonos para triangular la localización de un cañón por el sonido que hacía al disparar.[17] Durante el Día Cero, el 9 de abril, más del 80% de los cañones pesados alemanes de la zona fueron neutralizados (esto es, "incapaces de producir un fuego efectivo, incapacitando o ahuyentando a los artilleros") por el fuego de contrabatería.[20] Además se usaron proyectiles de gas contra los caballos de tiro de las baterías y para interrumpir las columnas de suministro de munición.[21]

Primera fase[editar]

El bombardeo preliminar sobre la cresta de Vimy comenzó el 20 de marzo y el bombardeo sobre el resto del sector el 4 de abril.[12] Durante el bombardeo, limitado a un frente de solo 24 millas, se utilizaron 2 689 000 proyectiles,[21] más de un millón más de los utilizados en el Somme.[6] Las bajas alemanas no fueron cuantiosas, pero los hombres quedaron exhaustos por la interminable tarea de mantener abiertas las entradas excavadas y desmoralizados por la ausencia de raciones causada por la dificultad de preparar y transportar comida caliente durante el bombardeo.[21] Algunos permanecieron sin comer durante dos o tres días consecutivos.[21]

En la víspera de la batalla, las trincheras del frente habían dejado de existir efectivamente, y sus defensas de alambre de púa habían saltado en pedazos.[21] La historia oficial del Segundo Regimiento de Reserva Bávaro describe la línea del frente como "consistente ya no en trincheras sino en nidos de hombres dispersos y avanzados".[21] La historia del 262 Regimiento de Reserva escribe que su sistema de trincheras "se perdió en un campo de cráteres".[21] A estas miserias se sumaron, durante las últimas diez horas del bombardeo, proyectiles de gas.[22]

La Hora Cero estaba planeada originalmente para la mañana del 8 de abril (domingo de Ramos), pero fue retrasada 24 horas a petición de los franceses, a pesar del tiempo relativamente bueno en el área del ataque. El Día Cero fue trasladado al 9 de abril y la Hora Cero a las 05:30. El ataque fue precedido por un huracán de bombardeo extremadamente intenso que duró cinco minutos, tras una noche relativamente silenciosa.[21]

Referencias[editar]

  1. Ashworth, 3-4
  2. a b c d e Ashworth, 48-51
  3. a b c d e Ashworth, 55-56
  4. a b Keegan (London), 348-352
  5. a b Keegan (London), 227-231
  6. a b c d e Strachan, 243-244
  7. a b c Keegan (London), 377-379
  8. Nicholls, 23
  9. Nicholls, 39
  10. Nicholson, Chap VIII
  11. a b Lupfer, Chap.1
  12. a b c d e f g h Nicholls, 30-32
  13. a b c New Zealand Defence Force press release
  14. Veterans Affairs Canadá website
  15. Von Angelika Franz "Tunnelstadt unter der Hölle" Spiegel Online (en alemán)
  16. a b c d Nicholls, 36
  17. a b c History of the Defence Surveyors Assocation
  18. Jünger, p133
  19. a b c d e Nicholls, 53–4
  20. a b Sheffield, 194
  21. a b c d e f g h Wynne, 173–175
  22. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas oldham_50

Véase también[editar]