Kaiserschlacht

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Kaiserschlacht
I Guerra Mundial
Fecha 21 de marzo a 5 de abril de 1918
Lugar Francia
Resultado Victoria Aliada
Beligerantes
Flag of the German Empire.svg Imperio Alemán Flag of the United Kingdom.svg Reino Unido
Flag of France.svg Francia
Flag of the United States.svg Estados Unidos
Comandantes
Erich Ludendorff Sir Douglas Haig
Henri Pétain
Fuerzas en combate
800.000 hombres R.U 514.000 hombres
1369 aviones de Real Cuerpo Aéreo (RCA)
Fr.
EE.UU. 500 hombres del 7º de ingenieros
Bajas
239.000 R.U 177.739
Fr. 77.000
EE.UU. 77

Kaiserschlacht (traducida como «Batalla de emperadores» o «La batalla del Káiser», y denominada por los británicos como «La Gran Retirada de Marzo» entre otros nombres) fue el nombre con el que el General de Infantería alemán Erich Ludendorff llamó a la que seria la última gran ofensiva del ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial en honor al Káiser Guillermo II. Se prolongó desde el 21 de marzo hasta el 5 de abril de 1918, siendo el mayor ataque aislado de toda la guerra.

La Guerra para 1918[editar]

En 1915 Alemania había eliminado a Serbia de la alianza, en 1916 a Rumania.

El Alto Mando Alemán decidió, en el año 1917, mantener una postura defensiva en el frente occidental y concentrarse en otros frentes, y en especial terminar con las desmoralizadas tropas rusas.

Para octubre de 1917 una fuerza austro-germana terminó con el estancamiento en el frente italiano, haciendo retroceder al ejército italiano 112 kilómetros hacia Piave, por la llamada Ruta Caporetto y tomado 325.000 prisioneros en el proceso. Por último luego de la Revolución rusa (aunque Rusia ya era prácticamente impotente militarmente desde la caída de Riga), León Trotsky firma el Tratado de Brest-Litovsk sacando a Rusia definitivamente de la guerra.

Pero no todo eran buenas noticias para los alemanes.

En el verano de 1917/1918 el frente occidental seguía estancado en una cruenta guerra de trincheras que se extendían más de 700 kilómetros desde la costa del Canal de la Mancha hasta la neutral Suiza.

Así, el ejército del Káiser debía enfrentarse de norte a sur, con el ejército belga, que se aferraba a la pequeña porción de Bélgica que no había sido ocupada en 1914, en las costas de Canal de la Mancha, con la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF por sus siglas en inglés) en el centro de los frentes de Flandes y Picardía y con el Ejército Francés, que estaba recuperándose de los motines de principios de 1917, más al sur.

Káiser Guillermo II de Alemania.

Por otro lado Estados Unidos entró en la guerra del lado de los aliados. La opinión publica norteamericana ya había sido golpeada por el hundimiento del RMS Lusitania, torpedeado por el submarino U-20 el 7 de mayo de 1915 y ahora por fin estaban decididos en favor de la participación de EE.UU. en una guerra que antes consideraban un «problema entre europeos».

Objetivos[editar]

Ludendorff sabía que aunque las tropas estadounidenses no habían llegado aún en su totalidad y que no estaban preparadas, EE.UU. tenía 184.000 soldados en Francia y sabía además que aunque dependieran de transportes y equipo pesado inglés y francés estas tropas representarían un “aire fresco” en el estancado frente occidental, sin mencionar el medio millón de hombre que se esperaban que llegaran.

Ni el Imperio Alemán (agotado por los años de guerra en varios frentes y en especial por el bloqueo naval que ejercía la Royal Navy al mismo tiempo) ni sus aliados de las potencias centrales podrían resistir otro sangriento año a la defensiva como el de 1917.

La idea era obtener una victoria rápida y aplastante, antes que los aliados pudieran poner en juego sus muy superiores recursos humanos y materiales (léase, soldados e industria estadounidense).

Comandantes Enfrentados[editar]

Fuerzas enfrentadas[editar]

Ejército Alemán[editar]

Durante el invierno de 1917/1918 el ejército en el frente occidental se había transformado de una organización con excesivo personal, hacinado en trincheras y a la defensiva, en un ejército superior, reforzado por 42 divisiones traídas desde el frente oriental e italiano, con la moral alta por sus respectivas victorias anteriores. Debido al amplio trasiego de soldados mayores a los 35 años y la llamada de personal herido y de retaguardia, las filas estaban llenas de hombres más jóvenes y experimentados.

Por otro lado, las tropas podían incluir reclutas de la generación 1919 e incluso jóvenes de 16 años; el personal apropiado para formar las Stosstruppen. Estas eran unidades especiales formadas por hombres solteros, menores de 25 años con raciones dobles, que eran entrenados y utilizados para el asalto y toma de trincheras e incursiones en “tierra de nadie”.


Si bien eran tropas especializadas y muy efectivas, no se sabe cuantas participaron en el primer ataque, el 21 de marzo.

Sumando la relación completa de unidades a nivel ejército conocida en el frente occidental para 1918 se obtiene solo diez Batallones y cinco Compañías o unos 6.600 hombres. Pero dando a cada una de las 32 divisiones en ataque de primera línea ese día una Compañía, se obtienen un total de 10.000 hombres.

Aun así, la mayor parte de las fuerzas utilizadas en la Kaiserschlacht, 56 divisiones o unos 800.000 hombres, recibieron tres semanas de instrucción táctica en guerra de movimientos, a menudo con instructores de tropas de asalto y munición real; mucho de ese entrenamiento fue llevado a cabo en Rusia y Rumania.

Los oficiales se preocuparon de crear un sentimiento de éxito en las tropas, dicientes que con Rusia fuera de la guerra, esta sólo podía finalizar con un aplastante ataque alemán. Los soldados, motivados por esto, y por la posibilidad de capturar las grandes cantidades de provisiones que, sabían, la BEF tenía en su poder, rápidamente sintieron su moral sumamente crecida y renovada.

Lentamente se fue concentrando cada vez más piezas de artillería en el frente, muchas veces de noche o camufladas. Algunas incluso fueron llevadas de nuevo a Alemania para recibir cañones nuevos y evitar que los tubos desgastados perjudicaran su desempeño.

Ejércitos Aliados[editar]

Grupo de ametralladora Vickers.

Los ejércitos de Haig eran unidades agotadas y en parte descorazonadas en la primavera de 1918, por lo que, disponiendo de 514.637 hombres, tenía tan solo el 36% de su plantilla total. Como resultado de eso, la BEF se vio forzada a abandonar sus doce Batallones por División y adoptar la norma francesa de nueve.

La reorganización redujo el corto tiempo del que se disponía para instrucción y trabajos en las posiciones defensivas. El conjunto de la BEF se benefició de unos permisos más generosos, 88.000 hombres en la vísperas del 21 de marzo. Aproximadamente el 17% de la infantería de una División podía estar de permiso al mismo tiempo.

El Real Cuerpo Aéreo en Francia contaba con 31.092 hombres y 1.255 aviones operativos a los cuales, a principios de marzo, se sumaron seis escuadrones (unos 114 aviones) para reforzar al 5º Ejército.

El estado y la moral del ejército francés en la primavera de 1918 no son fáciles de valorar. Los historiadores británicos, basándose en la afirmación de Haig de que los franceses no podrían resistir una ofensiva alemana continuada, se inclinan por subestimar o ignorar la contribución francesa a la Kaiserschlacht. El punto de interrogación parte de los motines del verano de 1917. Los últimos casos menores de indisciplina tuvieron lugar en realidad a finales de enero de 1918, pero la mitad de las divisiones de Pétain nunca se vieron afectadas por ello.


El jefe de operaciones de Ludendorff, el Obertleutnant Georg Wetzel, valoro a los franceses como “descansados y con libertad estratégica, “mejores en el ataque y más hábiles en la defensa, pero no tan resistentes como los británicos” y consideraba su artillería mejor que la de Haig.

Aun así, algunas unidades habían sido destinada a otros fines, como el II Cuerpo de Ejército de Caballería que cumpliría tareas de seguridad interna. Los temores de un colapso civil al estilo ruso era mayores que los de un hundimiento militar. Además, Pétain tenía una enorme reserva de artillería y munición, y una reserva de aviación. El Ejército francés recibió sus primeros carros ligeros Renault FT-17 en marzo, pero no entrarían en acción hasta finales de mayo.

La Ofensiva[editar]

El primer bombardeo[editar]

Alrededor de las 4:00 a.m del 21 de marzo de 1918 diez mil dotaciones alemanas de cañones y morteros abrieron fuego simultáneamente en un bombardeo de 68.8 km de ancho, una barrera a una escala que solo seria superada por el Ejército Rojo en su último ataque sobre Berlín. En cinco horas Ludendorff gasto 1.160.000 proyectiles, disparando cada pieza de 200 a 600 disparos.