Antinatalismo

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Arthur Schopenhauer (1788–1860), exponente de la posición antinatalista.

El Antinatalismo es la posición filosófica, política o demográfica contraria a la reproducción y el nacimiento de nuevos seres humanos. El antinatalismo es lo contrario al natalismo.

El antinatalismo puede tener fundamentos filosóficos, de carácter ético y moral, políticos y demográficos. Puede ser defendido a título individual, por asociaciones y por gobiernos y organismos internacionales que desarrollen políticas de población antinatalistas para alcanzar objetivos socioeconómicos y estratégicos que requieren un óptimo de población.

Antinatalismo radical y antinatalismo demográfico[editar]

No deben confundirse, aunque pueden estar relacionadas, las posiciones antinatalistas radicales, que cuestionan cualquier nacimiento, con posturas antinatilistas de carácter demográfico, que defienden un control de la natalidad y un control de la población al considerar que una población mundial excesiva (superpoblación) puede tener consecuencias desastrosas para la humanidad y su supervivencia a la vista de los límites de crecimiento de la Tierra.

Huelga de vientres y neomalthusianismo[editar]

A finales del siglo XIX y principios del XX un grupo de autores franceses neomalthusianos -Fernand Colney –autor de La grève des ventres en 1907-, Paul Robin, Eugène Humbert, León Marimont, André Lorulot, Gabriel Giroud y el español Luis Bulffi de Quintana defendieron la Huelga de vientres como medida antinatalista demográfica que redujera el número de hijos y por tanto de familias numerosas -en las clases bajas- que acababan en la miseria. Todos ellos fueron miembros de la Liga de la regeneración humana’’ o generación consciente y son considerados como los primeros defensores de uso de los métodos anticonceptivos y precursores, por tanto, de la planificación familiar.[1]

Políticas antinatalistas[editar]

Las políticas antinatalistas son aquellas que fomentan el control demográfico sobre la consideración del exceso demográfico. Estas políticas de control de la natalidad se practican por algunos gobiernos, con diferente éxito, desde los años 1970 (en 1972 se publicó el primer informe Los límites del crecimiento). La posición demográfica más radical es la Política de hijo único en la República Popular China. También se han llevado a cabo políticas de planificación familiar (educación sexual, métodos anticonceptivos) en numerosos países, entre ellos la India.

Los límites del crecimiento[editar]

El informe de 1972 Los límites del crecimiento, financiado por el Club de Roma y que será actualizado en 1992 y 2004) sostiene básicamente que si el incremento de la población mundial, la industrialización, la contaminación, la producción de alimentos y la explotación de los recursos naturales se mantiene sin variación, alcanzará los límites absolutos de crecimiento en la tierra durante las próximas décadas. Básicamente el informe señala la imposibildiad de sostener un alto crecimiento de la población con un crecimiento económico,limitado por los recursos disponibles, que satisfaga las necesidades de esa población.

Organizaciones antinatalistas[editar]

Organizaciones como la británica Population Matters -que cuenta entre sus patronos con David Attenborough y Paul R. Ehrlich, autor del libro de 1968 Population Bomb-, defienden un antinatalismo relativo, ya que proponen una estabilización de la población en lo que considera un óptimo de población que haga posible la supervivencia de la especie. Considera que actualmente la población del planeta óptima debiera estar entre 2.700 y 5.100 millones.

El Movimiento por la Extinción Humana Voluntaria o los grupos Sin hijos por elección (Childfree) mantienen posiciones más radicales ya que defienden, respectivamente, la no procreación y la extinción humana.

Personalidades antinatalistas[editar]

El antinatalismo ha sido propuesto por figuras como Sófocles, Arthur Schopenhauer, Mark Twain, Emil Cioran, Brother Theodore Peter Wessel Zapffe, Philipp Mainländer, Gustave Flaubert, Philip Larkin, Chris Korda, Les U. Knight, David Attenborough y Paul R. Ehrlich[2] (de Optimum Population Trust), David Benatar,[3] Matti Häyry,[4] [5] [6] Thomas Ligotti, Richard Stallman[7] [8] Serge Latouche,[9] y Corinne Maier, entre otros.

Sófocles[editar]

Sófocles escribió en su obra Edipo en Colono: "Lo mejor es no haber nacido, pero si has nacido, lo mejor es volver hacia el lugar de donde se ha venido".[10]

Schopenhauer[editar]

Arthur Schopenhauer, en su ensayo On the Suffering of the World, articula su posición como sigue: "Si el acto de la procreación no fuera acompañado de deseo y sentimientos de placer y se basara en la base de consideraciones puramente racionales, ¿existiría la raza humana hoy? Tendríamos compasión por las siguientes generaciones como para preferir ahorrarles la carga de la existencia o al menos para no dejar sobre ellos esta carga a sangre fría".[11]

De modo similar, Benatar argumenta desde la premisa hedonista que infligir dolor es por lo general moralmente erróneo y debe por ello evitarse y la intuición de que el nacimiento de una nueva persona siempre va a traer dolor a esa persona obliga al imperativo moral de no procrear.[3]

Críticas al antinatalismo[editar]

La crítica principal, tanto a las políticas de control político de la natalidad -antinatalismo- como a las políticas de fomento de la natalidad -natalismo-, es la consideración general de que ambas políticas consideran a los seres humanos como meros medios o instrumentos para conseguir fines, ya sean éstos de carácter ideológico, político, militar o económico[12] [13] La libertad individual, establecida en los derechos humanos, los derechos reproductivos, los derechos sexuales y la salud reproductiva, es el instrumento que tienen los seres humanos para decidir o no reproducirse. Las políticas estatales natalistas o antinatalistas no responden, desde ese punto de vista ni a los intereses ni a la libertad de los individuos o ciudadanos de los distintos Estados.[14] [15]

Bibliografía[editar]

Referencias[editar]

  1. Recensión al libro de Ronsin Francis, La grève des ventres; propagande malthusienne et baisse de la natalité en France, XIXe-XXe siècles, Reedición París, Aubier, 1980 , 256 p.
  2. "Tener más de dos hijos es egoísta e irresponsable". Entrevista a Paul Ehrlich, Biólogo de poblaciones, El País, Rafael Méndez, 06/11/2009
  3. a b Benatar, David (2006). Better Never to Have Been. Oxford University Press, USA. doi:10.1093/acprof:oso/9780199296422.001.0001. ISBN 9780199296422. 
  4. [1] Matti Häyry, The rational cure for prereproductive stress syndrome, Journal Of Medical Ethics, 2004, 30(4), s. 377–378.
  5. [2] Matti Häyry, The rational cure for prereproductive stress syndrome revisited, Journal Of Medical Ethics, 2005, 31(10), s. 606–607.
  6. [3] Matti Häyry, Arguments and Analysis in Bioethics, Rodopi, 2010, s. 171-174.
  7. «RMS -vs- Doctor, on the evils of Natalism». Consultado el 2 de septiembre de 2010.
  8. Richard Stallman. «Why it is important not to have children.». Consultado el 25 de mayo de 2013.
  9. Serge Latouche, El crecimiento tiene que ser demográfico, La apuesta por el decrecimiento: ¿cómo salir del imaginario dominante?, Icaria, 2008
  10. J. Michael Walton (1996). The Greek sense of theatre:Tragedy reviewed (2 edición). Amsterdam: Routledge. p. 91. ISBN 9783718658527. Consultado el 8 de agosto de 2009. 
  11. On the Sufferings of the World, Arthur Schopenhauer
  12. Síntesis y comentario por Ignacio Pardo del libro de Matthew Connelly (2008) Fatal Misconception. The Struggle to Control World Population. Harvard University Press
  13. Artículo sobre la viabilidad de la situación demográfica, 1 de agosto de 2012
  14. Antrazyt,Jyoti Shankar Singh, Un nuevo consenso sobre población: balance y propuestas en el umbral del ..., pág. 65
  15. Derechos sexuales y reproductivos, en ddeser, México
  16. Entrevista a Corinne Maier, "Una persona sin hijos es un peligro para el capitalismo", Paula Corroto, 30/03/2008, Público

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]