Psicopatía

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Trastorno de personalidad antisocial
Clasificación y recursos externos
CIE-10 F60.2
CIE-9 301.7
CIAP-2 P80
PubMed Buscar en Medline mediante PubMed (en inglés)
Sinónimos
Personalidad psicopática
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La psicopatía o personalidad psicópatica es un trastorno antisocial de la personalidad.

Características generales del psicópata[editar]

Es importante aclarar que, a diferencia de otros trastornos y características psicológicas, no existe un comportamiento único definido en una persona con los que se pueda discernir de forma unívoca a un psicópata de una persona normal. Pese a que a nivel legal la existencia de una referencia exacta con la que decir si una persona es psicópata o no puede ser útil o necesaria, no hay evidencia científica para decir quién es psicópata y quién no. En otras palabras, un psicópata está mejor definido como una persona que es "más o menos psicopática".[1] Contrario a la cultura popular e incluso contrario a una parte importante de profesionales del sector (ver Exageración y mitificación popular), un estudio científico reveló en el año 2004[2] y luego respaldado por los resultados de otro estudio en el año 2006[3] , es poco acertado pensar en las personas como "psicópata o no psicópata", así como pensar que dos psicópatas tienen el mismo tipo de psicopatía o características psicopáticas, el mismo comportamiento etc. En este artículo se utiliza el término psicópata entendiendo el término según esta definición.

Hay varios comportamientos y características que son relativamente comunes entre los psicópatas. Las personas con trastorno psicopático, o psicópatas, suelen estar caracterizadas por tener un marcado comportamiento antisocial, una empatía y remordimientos reducidos, y un carácter desinhibido.[1] Éste carácter psicopático puede hallarse en diferentes dimensiones de la personalidad, en diferentes combinaciones en el conjunto de la población. La definición exacta de la psicopatía ha ido variando sustancialmente a lo largo de los años y sigue siendo una materia bajo investigación. Algunas definiciones que continúan siendo usadas en la actualidad son parcialmente complementarias y a veces son contradictorias.

Los psicópatas tienden a crear códigos propios de comportamiento, por lo cual sólo sienten culpa al infringir sus propios reglamentos y no los códigos comunes. Sin embargo, estas personas sí tienen conocimiento de los usos sociales, por lo que su comportamiento es adaptativo y pasa inadvertido para la mayoría de las personas.[cita requerida]

Exageración y mitificación popular[editar]

Debido a que se trata actualmente de una materia bajo investigación y que no se ha empezado a conocer mejor hasta que no se han realizado estudios serios (aproximadamente a partir del año 2000 en adelante), es un tipo de personalidad habitualmente mitificada y mal entendida en la sociedad. De este modo, a través de películas y prensa popular (en algunos casos incluso prensa especializada en psicología) se ha transmitido una imagen exagerada o directamente errónea.[1] Por los mismos motivos, es probable encontrar profesionales de la psicología que, al no estar especializados en esta materia (y/o no estar actualizados), puedan desconocer los últimos descubrimientos en esta materia y por lo tanto tener un conocimiento erróneo sobre la psicopatía.

Uno de los mitos más extendidos es que los psicópatas no pueden sentir empatía, mito que ha sido desmentido en recientes estudios.[4]

De forma similar, también un mito muy extendido es que los psicópatas no pueden o no sienten emociones. Tal como se ha explicado en la definición científica de la psicopatía, no podemos considerar a todos los piscópatas por igual. Hay psicópatas que pueden sentir perfectamente el espectro nomal de emociones humanas y hay otros que no. Gracias a la nueva tecnólogia fMRI, se han realizado recientemente estudios que revelan que los psicópatas que tienen déficits emocionales, los tienen en todas las emociones.[5] [6]

Cuando el público general oye el término "psicópata" inmediatamente piensa en violencia. Sin embargo, la psicopatía existe tanto en el mundo criminal como en el mundo civilizado y muchos psicópatas no tienen ninguna historia de violencia en su pasado[7] . Esto no significa que no haya psicópatas con tendencia a la violencia, pero lo contrario (que todos tengan esa tendencia) es igual de falso.

Características clínicas de la psicopatía[editar]

Para Hellman y Blackman (1966) uno de los signos característicos a edades tempranas de rasgos psicopáticos y/o antisociales se pudieran reducir a una tríada caracterizada por enuresis, maltrato animal y piromanía.[8] Sin embargo, en los manuales del DSM-IV se ha hecho énfasis en que los rasgos antisociales pueden desvanescerse con la edad, en especial en aquellos sujetos con psicopatía.[8] Con el tiempo han aparecido sistemas de clasificación más complejos basados en descripciones, estudios o test de Robert Hare o Hervey Cleckley.

Características según Cleckley[editar]

El trastorno psicopático produce una conducta anormalmente agresiva y gravemente irresponsable, que según el doctor Hervey Cleckley determinan una serie de características clínicas, descritas en su libro The Mask of Sanity: An Attempt to Clarify Some Issues About the So-Called Psychopathic Personality, que incluyen:

  • Encanto superficial e inteligencia.
  • Ausencia de delirios u otros signos de pensamiento no racional.
  • Ausencia de nerviosismo o manifestaciones psiconeuróticas.
  • Escasa fiabilidad.
  • Falsedad o falta de sinceridad.
  • Falta de remordimiento y vergüenza.
  • Conducta antisocial sin un motivo que la justifique.
  • Juicio deficiente y dificultad para aprender de la experiencia.
  • Egocentrismo patológico e incapacidad para amar.
  • Pobreza generalizada en las principales relaciones afectivas.
  • Pérdida específica de intuición.
  • Insensibilidad en las relaciones interpersonales generales.
  • Conducta extravagante y desagradable bajo los efectos del alcohol y, a veces, sin él.
  • Amenazas de suicidio raramente consumadas.
  • Vida sexual impersonal, frívola y poco estable.
  • Incapacidad para seguir cualquier plan de vida.

Características según Hare[editar]

Para el doctor Robert Hare, investigador sobre psicología criminal, los criterios que definen a la personalidad psicopática pueden evaluarse mediante una lista de veinte características denominadas Psychopathy Checklist (PCL). Estas descripciones tuvieron como base el trabajo de Cleckley para definir la psicopatía a través de una serie de síntomas interpersonales, afectivos y conductuales. Los síntomas que exhiben los psicópatas son, según Hare:

  • Gran capacidad verbal y un encanto superficial.
  • Autoestima exagerada.
  • Constante necesidad de obtener estímulos y tendencia al aburrimiento.
  • Tendencia a mentir de forma patológica.
  • Comportamiento malicioso y manipulador.
  • Falta de culpa o de cualquier tipo de remordimiento.
  • Afectividad frívola, con una respuesta emocional superficial.
  • Falta de empatía, crueldad e insensibilidad.
  • Estilo de vida parasitario.
  • Falta de control sobre la conducta.
  • Vida sexual promiscua.
  • Historial de problemas de conducta desde la niñez.
  • Falta de metas realistas a largo plazo.
  • Actitud impulsiva.
  • Comportamiento irresponsable.
  • Incapacidad patológica para aceptar responsabilidad sobre sus propios actos.
  • Historial de muchos matrimonios de corta duración.
  • Tendencia hacia la delincuencia juvenil.
  • Revocación de la libertad condicional.
  • Versatilidad para la acción criminal.

Robert Hare estima que el 1 % de la población es psicópata.[9] Otras estimaciones incluso llegarían al 6 %.[cita requerida]

Posibles causas que dan origen a los psicópatas[editar]

No existe evidencia real sobre las posibles causas del trastorno de personalidad antisocial, sin embargo, se cree que factores genéticos y ambientales, como el maltrato infantil o abuso infantil, contribuyen a su desarrollo. Las personas de padres antisociales o alcohólicos corren mayor riesgo. Los hombres han resultado más afectados que las mujeres. Las prisiones contribuyen en mucho a desarrollar esta afección en las personas.

Las personas que tienen por costumbre prender fuego, maltratar a los animales e incluso perder el control del esfínter uretral durante la infancia están ligados al desarrollo de la personalidad antisocial.

Tipos de relaciones que establecen los psicópatas[editar]

A pesar de que los psicópatas no conciben al resto como personas sí establecen relaciones y vínculos, que suelen ser de tres tipos:

  • Asociativos, que se producen cuando un psicópata entra en contacto con otro para obtener un objetivo común. Dado que ambos integrantes del vínculo son narcicistas y ególatras el apego sólo está justificado por el utilitarismo de tener un propósito común.
  • Tangenciales, que ocurre cuando el psicópata encuentra una víctima ocasional en un encuentro puntual, donde utiliza sus tácticas coercitivas de forma temporal.
  • Complementarios, que determinan una relación de doble vía, que habitualmente ocurre con un neurótico.

Psicopatía y la seducción[editar]

La seducción es la base que permite el acto psicopático y se produce mediante una transferencia bidireccional donde la propuesta del psicópata encuentra eco en las apetencias del otro, dado que una característica fundamental de la personalidad psicopática es la habilidad para captar las necesidades del otro. Este mecanismo se articula cuando el psicópata convence al otro de que él le es infinitamente necesario para suplir necesidades irracionales que éste no puede detallar.

En la seducción el psicópata necesita que el otro esté de acuerdo, para lo cual usa la persuasión y el encanto, por lo que es bidireccional; hay un consentimiento por parte de la otra persona, a diferencia de lo que ocurre en las relaciones tangenciales donde el psicópata actúa unidireccionalmente mediante la violencia, que constituye una agresión desde una posición de poder. Aquella bidireccionalidad podría ser debida a que la mayoría de psicópatas son conscientes de las consecuencias judiciales de sus actos.

Psicopatía en la historia[editar]

El tema de la psicopatía estuvo presente en la historia desde la Antigüedad, aunque la conceptualización es más reciente, pero ya en Babilonia aparece la preocupación por las personalidades anormales, que se separan conductualmente del resto pero que no cabían en las categorías de cuerdo o loco.

"Al principio, sonríe y saluda a todo el que encuentra a su paso, niega ser tirano, promete muchas cosas en público y en privado, libra de deudas y reparte tierras al pueblo y a los que le rodean y se finge benévolo y manso para con todos [...] Suscita algunas guerras para que el pueblo tenga necesidad de conductor [...] Y para que, pagando impuestos, se hagan pobres y, por verse forzados a dedicarse a sus necesidades coditianas, conspiren menos contra él [...] Y también para que, si sospecha de algunos que tienen temple de libertad y no han de dejarle mandar, tenga un pretexto para acabar con ellos entregándoles a los enemigos [...] ¿Y no sucede que algunos de los que han ayudado a encumbrarle y cuentan con influencia se atreven a enfrentarse ya con él, ya entre sí [...] censurando las cosas que ocurren, por lo menos aquellos que son más valerosos? [...] Y así el tirano, si es que ha de gobernar, tiene que quitar de en medio a todos éstos hasta que no deje persona alguna de provecho ni entre los amigos ni entre los enemigos."

Platón, Politeia, 562a-570c.

Pinel (1745-1826) precisó en 1801 que se trataría de una forma de manía sin déficit en las facultades cognitivas, pero con un grave daño en la capacidad afectiva, lo que constituye una de las características descriptivas del psicópata.

En 1835 J.C. Pritchard define la "locura moral", una forma de perturbación mental en que no parece haber una lesión en funcionamiento intelectual y cuya patología se manifiesta en el ámbito de los sentimientos, el temperamento o los hábitos.

Este psiquiatra inglés explica que en casos de esta naturaleza los principios morales o activos de la mente están extrañamente pervertidos o dañados, no hay un poder de autogobierno y el individuo es incapaz de conducirse con decencia y propiedad en los diferentes aspectos de la vida.

El psiquiatra polaco Andrew M. Lobaczewski ha estudiado cómo los psicópatas influyen en el avance de la injusticia social y sobre cómo se abren paso hacia el poder, cuya culminación política es lo que ha venido a denominar patocracia. Lobaczewski es el inventor de la ponerología, el estudio interdisciplinario de las causas de períodos de injusticia social, donde el psicópata es un factor clave.

"La patocracia es una enfermedad de grandes movimientos sociales seguidos por sociedades enteras, así como naciones e imperios. Durante el transcurso de la historia de la humanidad, ha afectado a movimientos sociales, políticos y religiosos, al igual que a las ideologías que la acompañan… Y los ha convertido en caricaturas de ellos mismos… Esto ocurrió como resultado de… la participación de agentes patológicos en un proceso patodinámico similar. Esto explica por qué todas las patocracias del mundo son, o han sido, tan similares en sus propiedades esenciales."

Andrew M. Lobaczewski en su libro Ponerología Política: Una Ciencia de La Naturaleza del Mal ajustada a Propósitos Políticos

Neurología y psicopatía[editar]

Actualmente se ha desarrollado un escáner que lee la zona del cerebro que contiene nuestras intenciones, antes de realizarlas, y se baraja la posibilidad de usarla en un futuro para descubrir nuevos casos de psicopatías. Este escáner o tomografía por emisión de positrones (PET en sus siglas en inglés) permite leer la actividad del cerebro ante determinados estímulos.

Los niños con rasgos psicópatas mostraron respuestas anormales dentro de la corteza prefrontal ventromedial (área de Brodmann 10) durante errores de retracción castigados, en comparación con niños con trastorno de déficit de atención/hiperactividad y con los niños sanos (P< .05 corregido para comparaciones múltiples). De acuerdo a nuestro conocimiento, este estudio proporciona la primera evidencia de la sensibilidad de la corteza prefrontal ventromedial anormal en niños con rasgos psicópatas y demuestra que esta disfunción no es atribuible al trastorno de déficit de atención comorbido/hiperactividad. Estos resultados sugieren que los daños en el aprendizaje de retractación en pacientes con rasgos psicopáticos de desarrollo están relacionados con el procesamiento anormal de la información de refuerzo[10]

Los psicópatas muestran menos actividad en áreas del cerebro relacionadas con la evaluación de las emociones vinculadas a las expresiones faciales, señala el estudio publicado en el British Journal of Psychiatry. En particular, son menos receptivos a los rostros que expresaban temor, que las personas sanas. Según los expertos, esto puede explicar -al menos parcialmente- la conducta psicópata.[11]

Murphy, Michael Craig y Marco Catani, del Instituto de Psiquiatría del King’s College de Londres, encontraron en agosto de 2009 que los psicópatas tienen conexiones defectuosas entre la parte del cerebro que lidia con las emociones y la que maneja los impulsos y la toma de decisiones.[12]

Según el experto Hugo Marietán,[13] un psicópata no debe considerarse un enfermo, sino un ser anormal con una estructura mental diferente a la norma del resto de la sociedad, e incapaz de adaptar su conducta.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c Skeem, J. L.; Polaschek, D. L. L.; Patrick, C. J.; Lilienfeld, S. O. (2011). «Psychopathic Personality: Bridging the Gap Between Scientific Evidence and Public Policy». Psychological Science in the Public Interest 12 (3):  pp. 95–162. doi:10.1177/1529100611426706. http://www.psychologicalscience.org/index.php/publications/journals/pspi/psychopathy.html. 
  2. Marcus, David K.; John, Siji L.; Edens, John F. (2004). «A Taxometric Analysis of Psychopathic Personality». Journal of Abnormal Psychology 113 (4):  pp. 626–35. doi:10.1037/0021-843X.113.4.626. PMID 15535794. 
  3. Edens, John F.; Marcus, David K.; Lilienfeld, Scott O.; Poythress Jr, Norman G. (2006). «Psychopathic, Not Psychopath: Taxometric Evidence for the Dimensional Structure of Psychopathy». Journal of Abnormal Psychology 115 (1):  pp. 131–44. doi:10.1037/0021-843X.115.1.131. PMID 16492104. 
  4. Meffert, Harma; Gazzola, Valeria; A. den Boer, Johan; Keysers, Christian (2013). «Reduced spontaneous but relatively normal deliberate vicarious representations in psychopathy». Brain 136 (8):  pp. 2550-2562. doi:10.1093/brain/awt190. http://brain.oxfordjournals.org/content/136/8/2550.full. 
  5. Decety, L., Skelly, L. R., Yoder, K. J., & Kiehl, K. (2014). Neural processing of dynamic facial expressions in psychopaths. Social Neuroscience, 9, 36-49.
  6. Dawel, A., O’Kearney, R., McKone, E., & Palermo, R. (2012). Not just fear and sadness: Meta-analytic evidence of pervasive emotion recognition deficits for facial and vocal expressions in psychopathy. Neuroscience and Biobehavioral Reviews, 36, 2288-2304.
  7. Lilienfeld S. O. (1994). Conceptual problems in the assessment of psychopathy. Clinical Psychology Review, 14, 17–38. doi:10.1016/0272-7358(94)90046-910.1016/0272-7358(94)90046-9
  8. a b Christopher D. Webster, Ed Hilterman, Antonio Andrés Pueyo (2005) Guía para la valoración del riesgo de comportamientos violentos Edicions Universitat Barcelona, 2005 N.º de páginas 105 páginas ISBN 9788447528929
  9. http://video.google.com/googleplayer.swf?docId=-8605098364370180767&hl=es
  10. «Función anormal de la corteza prefrontal ventromedial en niños con rasgos psicopáticos durante el aprendizaje de retractación. - psiquiatría.com».
  11. «BBC Mundo».
  12. «Los psicópatas tienen conexiones defectuosas entre la parte del cerebro que lidia con las emociones y la que maneja los impulsos y la toma de decisiones. - psiquiatría.com».
  13. «Sitio del Dr. Hugo Marietan».

Enlaces externos[editar]