Emil Cioran

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Emil Cioran
Emil Cioran, filósofo y escritor.jpg
Emil Cioran
Nombre de nacimiento Emil Cioran
Nacimiento 8 de abril de 1911
Bandera de Rumania Răşinari, Rumanía
Defunción 20 de junio de 1995 (84 años)
Bandera de Francia París, Francia
Lengua de producción literaria Francés
Lengua materna Rumano

Emil Cioran ( Răşinari, Rumanía, 8 de abril de 1911 - París, 20 de junio de 1995) fue un escritor y filósofo rumano. La mayor parte de sus obras se publicó en lengua francesa.

Primeros años[editar]

Lugar de nacimiento en Răşinari, Rumania.

Cioran nació en la localidad de Răşinari (Städterdorf en alemán, Resinár en húngaro) en el condado transilvano de Sibiu, actual Rumanía, y que en ese entonces era parte del Reino de Hungría (parte del Imperio austrohúngaro). Fue hijo de Emiliano Cioran, un sacerdote ortodoxo de etnia rumana, y Elvira Cioran, originaria de Venecia de Jos, una comuna cerca de Făgăraș.

Después de estudiar humanidades en el Colegio Gheorghe Lazar en Sibiu (durante el dominio austríaco llamada en alemán: Hermannstadt), Cioran, de 17 años, comenzó a estudiar filosofía en la Universidad de Bucarest. A su entrada en la Universidad, se reunió con Eugène Ionesco y Mircea Eliade, los tres se convertirían en amigos de por vida.

En 1937 continuaba sus estudios en el Instituto Francés en París, donde vivió la mayor parte del resto de su vida. "No tengo nacionalidad, el mejor estatus posible para un intelectual".

Cioran tenía un buen dominio del alemán. Sus primeros estudios giraban en torno a Immanuel Kant, Arthur Schopenhauer, y sobre todo Friedrich Nietzsche. Se convirtió en un agnóstico, tomando como un axioma "la inconveniencia de la existencia". Durante sus estudios en la Universidad él fue influenciado por la obra de Georg Simmel, Ludwig Klages y Martin Heidegger, pero, fue el filósofo ruso Lev Shestov (más conocido en español como León Chestov), quien añadió que la vida es arbitraria al sistema central del pensamiento de Cioran.

A continuación, se graduó con una tesis sobre Henri Bergson (sin embargo, Cioran rechazó más tarde a Bergson, alegando que éste no comprendía la tragedia de la vida).

Sus primeros trabajos se publicaron en rumano, pero posteriormente escribiría exclusivamente en francés. Su estilo se basa en afirmaciones cortas y aforismos, fuertemente influidos por Nietzsche y el pesimismo de Schopenhauer o Philipp Mainländer.

Origen de la inicial M. en su firma[editar]

Poco después de su debut en francés, Cioran comenzó a firmar sus volúmenes como «E.M. Cioran», lo que dio a entender que la inicial M representaba algún nombre francés o rumano, probablemente Michel o Mihai. En realidad, la inicial M de la firma del escritor no coincide con ningún nombre real y fue adoptada por el filósofo por una razón exclusivamente fonética y de representación. Según confesó a su traductora y amiga Sanda Stolojan en 1984, en francés "Emile" tiene una resonancia calina, en total oposición con el carácter de sus obras. E. Cioran hubiera sido inapropiado, señala Sanda Stolojan en su diario parisino Nubes sobre balcones; el autor pensó en E.M. Forster y adoptó las mismas iniciales. Este es el origen real de la letra "M". De aquí surgiría un malentendido que se ha propagado por páginas web, diccionarios bibliográficos y artículos de enciclopedias, que aún refieren la existencia de un hipotético nombre Mihai o Michel del filósofo. [1]

Carrera[editar]

Berlín y Rumania[editar]

En 1933, obtuvo una beca para la Universidad de Berlín, donde entró en contacto con Klages y Nicolai Hartmann. Durante su estancia en Berlín, se interesó por las medidas adoptadas por el régimen nazi, contribuyó con una columna para Vremea, tratando el tema, dónde Cioran confesó que "no hay ningún político de hoy en día que yo vea como más simpático y admirable que Hitler",[2] al tiempo que expresó su aprobación para la Noche de los cuchillos largos - "lo que perdería la humanidad si se tomaran las vidas de unos pocos imbéciles"),[3] y, en una carta escrita a Petru Comarnescu, se describió como "un hitlerista ".[4] Emil, tenía puntos de vista similares sobre el fascismo italiano, festejando la victoria en la Segunda Guerra Italo-Abisinia, alegando que: "El fascismo es un shock, sin el cual Italia tiene un compromiso comparable a la Rumania de hoy".[5]

El primer libro de Cioran, En las alturas de la Desesperación (conocido como: "En las cumbres de la desesperación"), fue publicado en Rumania en 1934. Galardonado con el Premio de la Comisión y el Premio de Jóvenes Escritores, fue una de las mejores obras narradas por un joven escritor inédito. Sucesivamente sus obras El Libro de los delirios (1935), La transfiguración de Rumania (1936), y De lágrimas y de Santos (1937), fueron publicadas en Rumania.

Aunque Cioran nunca fue un miembro del grupo, fue durante este tiempo en Rumania, que comenzó a sentir interés en las ideas presentadas por la Guardia de Hierro - una organización de la extrema derecha cuyo nacionalismo e ideología apoyó hasta los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, a pesar de su desaprobación a los métodos violentos.

Cioran revisa La transfiguración de Rumania en su segunda edición publicada en la década de 1990, la eliminación de numerosos pasajes que consideraba extremistas o "pretenciosos y estúpidos." En su forma original, el libro expresó su simpatía por el totalitarismo,[6] un punto de vista que también estuvo presente en varios artículos que Cioran escribió en esa época,[7] y que tiene por objeto establecer "la urbanización y la industrialización" como "las dos obsesiones de un el aumento de las personas".[8]

Francia[editar]

21 rue de l'Odéon

Después de volver de Berlín (1936), Cioran enseñó filosofía en el "Andrei Saguna" la escuela secundaria en Braşov por un año. En 1937, se fue a París con una beca del Instituto Francés de Bucarest, que se prolongó hasta 1944. Después de una breve estancia en su país de origen (noviembre 1940-febrero 1941), Cioran nunca volvió otra vez. El 28 de noviembre de 1940, grabó un discurso para la empresa estatal de radio rumana, centrado en el retrato de Corneliu Codreanu Zelea, ex líder del movimiento de la Guardia de Hierro, asesinado en 1938.[9]

En 1940, comenzó a escribir El Manual apasionado, que terminó en 1945. Iba a ser el último libro escrito en rumano, idioma que prefería para lidiar con el pesimismo y la misantropía a través de delicados y líricos aforismos. Sólo los libros publicados en francés fueron muy apreciadas no sólo por su contenido, sino también por su estilo lleno de lirismo y un encantador uso de la lengua.

En 1949 su primer libro francés, Una Breve Historia de la decadencia, fue publicado por Gallimard y galardonado con el Premio Rivarol en 1950.

Más tarde renunció no sólo a su apoyo a la Guardia de Hierro, sino también a sus ideas nacionalistas. En una entrevista en 1972, lo condenó como "un conjunto de movimientos, más que eso, una secta demente", y confesó: "Me di cuenta entonces [...] lo que significa ser transportado por la ola, sin el menor asomo de convicción. [...] Ahora soy inmune a ella".[10]

El Barrio Latino de París se convirtió en residencia permanente de Cioran. Vivió la mayor parte de su vida aislado, evitando al público. Sin embargo, aún mantenía numerosos amigos con los que conversaba y mantenía correspondencia con frecuencia, como Mircea Eliade, Eugène Ionesco, Paul Celan, Samuel Beckett, Henri Michaux y Fernando Savater entre otros.

Está enterrado en el cementerio de Montparnasse.

Pensamiento[editar]

Los principales temas y el estilo[editar]

E. Cioran no se consideraba un filósofo en el sentido ortodoxo del término, ni siquiera escritor.[11] Provocador a ultranza, este pensador rumano animó durante su vida innumerables controversias contra lo establecido, contra las ideas constituidas en norma o dogmatismo. Fascinado por instaurar un pensamiento a contracorriente, en el cual el cinismo tiene un lugar preponderante, escribió su obra aforística sin concesión alguna. Entre Diógenes de Sinope «el Cínico» y Epicuro de Samos, funda una filosofía en el siglo XX, afín a la de esos filósofos helenísticos, donde la amargura era sublimada por la ironía.

Criado desde su nacimiento en Rasinari (1911), pueblo olvidado de las profundidades de Transilvania, Cioran vive con horror el traslado a Bucarest para asistir al Liceo. Separado tan tempranamente de lo que él consideraba un “paraíso”, perdería para siempre la alegría de vivir, pues fueron estos sus únicos años felices. A pesar de lo que muchos creen, nunca formó parte de la Guardia de Hierro.[12]

Sus obras representan a menudo una atmósfera de tormento, un estado que Cioran mismo experimentó, y llegó a estar dominada por el lirismo y, a menudo, la expresión de los sentimientos intensos e incluso violentos. Los libros que escribió en rumano en especial muestran esta última característica. Preocupado por los problemas de la muerte y el sufrimiento, se sintió atraído por la idea de suicidio, creyendo que era una idea que podría ayudarlo una sola vez en la vida, una idea que él explora totalmente En las alturas de la desesperación y en Nuevos Dioses, que contiene una sección de aforismos dedicados al suicidio.

La alienación humana, el más destacado de los temas presentado por Jean-Paul Sartre y Albert Camus, es formulado en 1932, por el joven Cioran: "¿Es posible que la existencia sea nuestro exilio y la nada sea la casa?" De lágrimas y de santos.

Las obras de Cioran abarcan muchos y variados temas, así: el pecado original, el sentido trágico de la historia, el fin de la civilización, la negativa del consuelo por la fe, la obsesión por la vida eterna, como una expresión del hombre metafísico, el exilio, etc.

Fue un pensador apasionado de la historia; de la lectura de los escritores asociados con el período de "decadencia". Uno de estos escritores fue Oswald Spengler quien influyó en la filosofía política de Cioran, ofreciéndole gnósticas reflexiones sobre el destino del hombre y la civilización.

En cuanto a Dios, Cioran ha señalado que "sin Bach, Dios sería una figura completa de segunda clase" y que "la música de Bach es el único argumento que lo justifica, la creación del Universo no puede considerarse un fracaso total"[13]

William H. Gass calificó la obra de Cioran como "una filosofía romántica de los temas modernos de la alienación, el absurdo, el aburrimiento, la futilidad, la decadencia, la tiranía de la historia, la vulgaridad del cambio, la conciencia como agonía, la razón como enfermedad".[14]

Saint-John Perse lo llamó "el mejor escritor francés en honor a nuestra lengua desde la muerte de Paul Valéry".[15]

En sus escritos remarcó su especial predilección por dos pueblos, el ruso y el español, en su virtud de "pueblos derrotados".

En España marcó profundamente al filósofo Fernando Savater;[16] éste escribió un ensayo (Ensayo sobre Cioran, Espasa-Calpe, 1992) sobre él, tradujo y prologó algunas de sus obras.[17] En México fue traducido por Esther Seligson. En Venezuela, al ser publicados los Silogismos de la amargura, en la década del setenta, Cioran gozó de vasto conocimiento.

Se le relaciona comúnmente con otros autores rumanos como Tristan Tzara.

Tal es el desapego que marcó su vida, que decide cambiar su lengua madre por el francés. Incluso cuando Stalin murió y Rumania se vio libre de la ocupación soviética, su único sentimiento fue el de pesadumbre.

Durante esa época lee vorazmente, la única ocupación que le satisface. Confesó su adoración por grandes obras de Dostoievski o Proust), ya que esa es la única manera de conocer verdaderamente lo que el autor nos quiere transmitir. Estuvo marcado intensamente en su juventud por la lectura de autores como León Chestov, Georg Simmel, Dilthey, Kierkegaard... En definitiva, lo que siempre ha suscitado interés en él es la filosofía-confesión, los “casos”, aquellos autores de quienes se puede decir que son “casos” casi en el sentido clínico de la expresión.[18] Todos aquellos que van a la catástrofe y que pueden situarse también más allá de ella (no puede admirar más que a aquel que ha estado a punto de derrumbarse).[19] Por eso no está marcado por aquellos escritores que han sido simplemente una experiencia intelectual, como Husserl, Heidegger o Sartre, del cual incluso ha escrito varios textos contra su obra. Pero sobre todo se interesa por los ensayos y biografías, independientemente del autor.[cita requerida]

Para Cioran escribir es la única forma que encuentra de hacer la vida un poco más soportable. Pero odia escribir, y no sólo eso, sino que publicar lo escrito supone una aberración, aún así es la única forma de vida que concibe, de manera que se convierte en un hombre atado a hábitos que le resultan insoportables.[cita requerida]

Con un gran aliento poético, donde rinde un secreto homenaje al poeta francés Saint-John Perse quien animara su obra y escribiera comentarios sobre ella, en ocasiones hace recordar la escritura de aquellos filósofos como Nietzsche donde la factura formal y la delicia de la prosa emparenta el pensamiento con lo poético.

En su juventud, escribe en rumano, pero traduciendo a Mallarmé a su lengua madre tuvo una revelación: es absurdo escribir en una lengua que nadie conoce; además, escribir en un idioma desconocido se convierte en una experiencia asombrosa. Al escribir en francés, uno reflexiona sobre lo escrito, piensa en las palabras, lo que estas quieren decir y por qué precisamente usar esa palabra en concreto y no otra parecida.[20] En Rumania, escribía por escribir apenas sin pensar. Francia le enseñó que la escritura y ¡el comer! son hechos culturales, pero al llegar a París se dio cuenta de que también se puede juzgar el sabor de la comida y opinar sobre ella en amplios debates.

Esta incapacidad para dedicar su tiempo a una actividad seria y productiva, proviene de esa sensación de tedio que ha inundado toda su vida. A pesar de haber vivido intensamente, no ha podido integrarse en la existencia.[21] El saber que su existencia fue sólo un accidente, y que su nacimiento debería haber sido evitado hacen que pierda el interés por cualquier cosa, que no encuentre sentido a la vida. Cualquier acción es una “idiotez” en todo su sentido, si al final del camino no queda más que una fría sepultura.[cita requerida] Caminar por cierto cementerio fue lo que le llevó a pensar que tanto los hombres lúcidos como los ignorantes llegan a la misma meta y reciben el mismo premio, de manera que vio ratificadas sus inquietudes respecto a emplear la vida para cualquier fin.[cita requerida]

Pero es asombrosa, sin embargo, la vitalidad con que plasma sus palabras en los libros, como una extraña alegría que destella inexplicablemente. Las hojas que escribe están llenas de fuerza, de pasión, para activar a sus lectores, para “hacer despertar”. Sus libros son como látigos que ironizan la existencia, descritos con una fuerza que nos hace darnos cuenta de que realmente estamos vivos.

Esta viveza y esta pesadumbre serán los elementos principales que encontramos en su obra, Ese maldito yo, libro de aforismos publicado en 1987. ¿Por qué escribir en forma de fragmento? Porque, según el propio autor, es un hombre perezoso, y para escribir de forma continuada un texto con sentido, se necesita ser un hombre activo.

La arquitectura aforística de su prosa es fiel al tiempo roto que él y otros pensadores previos a la postmodernidad denunciaron con lucidez, donde el concepto del hombre comienza a variar y fomentar lo ambiguo y lo indeterminado. Desarrollar algo extensamente es una frivolidad. Recomienda el autor que no leamos su libro de un tirón, sino poco a poco, de noche preferiblemente, y sobre todo en momentos de pena o hastío. Porque es en esa situación cuando necesitamos que un simple pensamiento nos libere. Al fin y al cabo, un aforismo es algo discontinuo, un pensamiento instantáneo, que si bien no encierra mucho de verdad, si puede contener algo de futuro. Podemos encontrar un aforismo que afirme un acontecimiento y en la página siguiente otro que niegue eso mismo; y en realidad ninguno vale más que otro, sino que pertenecen a momentos distintos. Cioran no pretende ofrecer verdades absolutas, sino que nos lanza sus aforismos como si fuesen bofetadas.[cita requerida]

Así, el libro se articula en torno a cinco capítulos dónde se expresan casi todas las ideas que más perturban al autor (que son básicamente las mismas a lo largo de toda su obra. Los aforismos no están ordenados según las cinco partes, sino que cada capítulo es una amalgama de muchos temas distintos, y que como acabamos de decir, se contradicen muchas veces entre ellos.

Una de las ideas que prevalece es la de la religión. Fuertemente marcado por una sociedad altamente religiosa (incluido un padre sacerdote), Cioran se considera agnóstico desde su más tierna infancia, aunque se siente bastante cercano a los pensamientos hindú y budista; sobre todo porque son los únicos en entender realmente el concepto de “vacío”, siendo éste el único que puede eliminar nuestro temor a la muerte. Tampoco quiere ser filósofo, porque le parece que la mayoría de los filósofos observan los acontecimientos desde lejos, y para poder hablar de las cosas ha de implicarse uno, conocerlas desde dentro (Nietzsche y Sartre en ese aspecto eran bastante ingenuos, según él.[cita requerida] Se puede tener un mayor conocimiento sobre la vida siendo por ejemplo, barrendero, que dedicándose a los estudios filosóficos (de ahí que aborrezca su encasillamiento como filósofo).

Habitante de un planeta donde lo inhumano es la norma Cioran antepone el alto humor de su palabra, el fluir de un pensamiento que fusiona los contrarios y los sublima, para sumergirnos en un universo filosófico donde todas las verdades están heridas y todos los dogmas tambalean.

Ama la música y la amistad (aunque confiesa que un amigo es el peor ejemplo del que podemos aprender, pero debemos conservarlos). Dice en uno de sus aforismos más conocidos: "si dios le debe todo a alguien es a Bach. Aunque muchas veces abogue por la nulidad de la vida, lo que cree es que los caminos que el hombre toma son casi siempre equivocados. Su palabra favorita: perecer. Su arma de destrucción masiva: la palabra, que es también la curación de todos los males. “Los charlatanes no frecuentan farmacias”.

Desprecia trabajar, tomar posicionamiento, tener que explicarse cuando se contradice y conceder entrevistas. No le gusta hacer planes (ya que todos son inútiles), desprecia a la mayoría de la gente (“¡el hombre debe desaparecer!”), y sobre todo a aquellos que son incapaces de apreciar un buen libro o una gran composición musical. Odia la idea de haber tenido que vivir, y declara abiertamente todo lo que le deben en gratitud sus hijos no-natos. Para Cioran, morir es simplemente cambiar de género, pero sin embargo el suicidio no supone ninguna opción para él, porque "es la existencia del suicidio la que hace la vida posible".

Incluso a pesar de que sus aforismos sean contradictorios, si tuviésemos que definir todo su trabajo en unas pocas líneas, qué mejor que recurrir a uno de sus aforismos:

“Si se me pidiese que resumiera lo más brevemente posible mi visión de las cosas, que la redujese a su mínima expresión, en lugar de palabras escribiría un signo de exclamación, un ! definitivo”. Ese Maldito Yo (E.M. Cioran)[22]

El pensamiento de Cioran, infestado de amargura e ironía lo sitúa entre los pensadores más provocadores y destellantes de las últimas décadas.

Su devoción por el escritor argentino Jorge Luis Borges lo llevaría a escribir su ensayo "El último delicado", donde dibuja un retrato filosófico de este personaje con su característico humor.[23]

En su libro "De lágrimas y santos", E. Cioran llega muy lejos en la reflexión sobre el misticismo y la religión y con su acidez inquisidora nos depara extraordinarios aforismos de gran belleza, donde su cinismo pareciera no tener límites. Allí lanza esta sentencia: "En el juicio final sólo se pesarán las lágrimas".

Durante las últimas décadas su reconocimiento se tornó planetario. Cioran ha escrito en absoluta febrilidad su vertiginosa obra. No ha creado ninguna ideología, ni su pensamiento ha dado lugar a ningún tipo de movimiento filosófico. No ha dado clases, no ha escrito tesis ni doctorados, no ha firmado manifiestos, ni dado conferencias y no ha sido recordado (ni en vida, ni tras su muerte) más que por un puñado de amigos: (Mircea Eliade y Eugène Ionesco fueron algunos de ellos) y algún que otro estudioso que en un momento determinado se interesó por su obra. Sin embargo, fue un hombre que durante su larga vida no dejó de pensar, y sobre todo, que hizo y hace pensar a la gente.

Pequeñas píldoras de su filosofía:

- Vida. "El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única, en realidad". - Humanidad. "Amar al prójimo es algo inconcebible. ¿Acaso se le pide a un virus que ame a otro virus?". - Dios. "Una enfermedad de la que imaginamos estar curados porque nadie se muere de ella hoy en día". - Muerte. "La naturaleza, buscando una fórmula para satisfacer a todo el mundo, escogió finalmente la muerte, la cual, como era de esperar, no ha satisfecho a nadie". - Amistad. "Con la edad lo que más se teme es que los amigos nos sobrevivan". - Literatura. "Toda literatura empieza con himnos y acaba con ejercicios". - Relativismo. "¿Qué sería de nuestras tragedias si un insecto nos presentara las suyas?". - Filosofía. "Para poder vislumbrar lo esencial no debe ejercerse ningún oficio. Hay que permanecer tumbado todo el día, y gemir". - Pueblo. "Un pueblo no representa tanto una acumulación de ideas y teorías como de obsesiones". - Religiosidad. "Mientras más se alejan los hombres de Dios, más avanzan en el conocimiento de las religiones". - Tiempo. "No hago nada, es cierto. Pero veo pasar las horas, lo cual vale más que tratar de llenarlas". - Autodefinición. "Soy un filósofo aullador" http://elpais.com/diario/2011/03/30/cultura/1301436001_850215.html “Recuerde: mis libros pueden hacer despertar” .[24]

Principales obras[editar]

Referencias[editar]

  1. Cf. Sanda Stolojan, Nubes encima de balcones. Diario de exilio parisino, Bucarest, ed. Humanitas, 1996, p. 191.
  2. Cioran, 1933, in Ornea, p.191
  3. Cioran, 1934, in Ornea, p.192
  4. Cioran, 1933, in Ornea, p.190
  5. Cioran, 1936, in Ornea, p.192
  6. Ornea, p.40
  7. Ornea, p.50-52, 98
  8. Cioran, in Ornea, p.98
  9. Cioran, 1940, in Ornea, p.197
  10. Cioran, 1972, in Ornea, p.198
  11. http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/concioran.pdf
  12. Conversaciones, Emil Michel Cioran, p. 14, Tusquets, Barcelona, 1996
  13. Cioran, December 4, 1989, in Newsweek
  14. http://www.filosofia.mx/index.php?/perse/archivos/de_moda_entre_los_emos_emile_cioran
  15. Ilinca Zarifopol-Johnston, Searching for Cioran (Indiana University Press), p.6
  16. http://elpais.com/diario/2011/03/30/cultura/1301436001_850215.html
  17. http://www.thecult.es/Lecturas-y-analisis/fernando-savater-ensayo-sobre-cioran.html
  18. http://www.entrevista-a.com/entrevista-a-emil-cioran/
  19. http://serbal.pntic.mec.es/~cmunoz11/cioran67.pdf
  20. http://www.sisabianovenia.com/LoLeido/NoFiccion/Cioran-entrevista.htm
  21. http://www.lexia.com.ar/CIORAN.htm
  22. http://www.quedelibros.com/libro/4615/Ese-Maldito-Yo.html
  23. http://www.sisabianovenia.com/LoLeido/NoFiccion/Cioran-Borges.htm
  24. http://trabalibros.com/autores/i/4100/56/emile-michel-cioran

Enlaces externos[editar]