Conciencia

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La conciencia (del latín conscientia 'conocimiento compartido', pero diferente de consciencia, ser conscientes de ello) se define en términos generales como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno1, pero también se refiere a la moral o bien a la recepción normal de los estímulos del interior y el exterior. Conscientĭa significa, literalmente, «con conocimiento» (del latín cum scientĭa).

Conciencia en humanos[editar]

En la especie Homo sapiens, la conciencia implica varios procesos cognitivos interrelacionados. Se traduce del griego sy‧néi‧dē‧sis, de syn -'con'- y éi‧dē‧sis -'conocimiento'-, de modo que significa co-conocimiento, o conocimiento con uno mismo. Conciencia se refiere al saber de sí mismo, al conocimiento que el humano tiene de su propia existencia, estados o actos. Conciencia se aplica a lo ético, a los juicios sobre el bien y el mal de nuestras acciones. Una persona cloroformizada recobra la conciencia al cesar los efectos del anestésico. Una persona "de conciencia recta" no comete actos socialmente reprobables.

La conciencia en psiquiatría puede también definirse como el estado cognitivo no abstracto que permite la interactuación, interpretación y asociación con los estímulos externos, denominados realidad. La conciencia requiere del uso de los sentidos como medio de conectividad entre los estímulos externos y sus asociaciones.

Los humanos adultos sanos tienen conciencia sensitiva y conciencia abstracta, aunque también el pensamiento abstracto se presentaría en otras especies animales, hasta un punto que debe clarificarse[1] [2] . No obstante, los filósofos como Aristóteles afirman y demuestran[cita requerida] que el ser humano es un animal racional a diferencia de los demás.

Conciencia en animales no humanos[editar]

El 7 de julio de 2012, científicos prominentes de diferentes ramas de las neurociencias se dieron cita en la Universidad de Cambridge para celebrar la Francis Crick Memorial Conference,[3] la cual trató sobre conciencia en animales humanos y no humanos. Al finalizar las conferencias se firmó, en presencia de Stephen Hawking, la Cambridge Declaration On Consciousness[4] (Declaración de Cambridge sobre la Conciencia[5] ), la cual resumió los hallazgos más importantes de la investigación allí expuesta y discutida:

"Decidimos llegar a un consenso y hacer una declaración para el público que no es científico. Es obvio para todos en este salón que los animales tienen conciencia, pero no es obvio para el resto del mundo. No es obvio para el resto del mundo occidental ni el lejano Oriente. No es algo obvio para la sociedad."

Philip Low, en la presentación de la Declaración de Cambridge sobre la Conciencia, 7 de julio de 2012

Algunos estudios han hablado de altos niveles de conciencia en algunas especies de animales no humanos, comparándolos con niveles humanos.[6] [7] [8] [9] [10]

Conciencia e inteligencia artificial[editar]

Existen dudas sobre la naturaleza de la conciencia, y no se sabe con seguridad si la conciencia como fenómeno cognitivo es sólo el resultado de la complejidad computacional o un fenómeno emergente de la materia. Roger Penrose se ha ocupado del problema de la realidad física de la inteligencia y ha analizado diversas pretensiones teóricas por parte de la inteligencia artificial de simular o construir artefactos que posean algún tipo de conciencia.[11] [12] Penrose clasifica las posturas actuales ante la cuestión de si la conciencia es o no computable algorítmicamente:

A. Todo pensamiento es un proceso de computación, es decir, en particular la percepción de uno mismo y la autoconciencia son procesos emergentes que son resultado directo de la computación o algoritmo adecuados.
B. La conciencia es una consecuencia del tipo de acción física que ocurre en el cerebro, y aunque cualquier acción física puede simularse apropiada a través de medios computacionales, el hecho de que se lleve a cabo un proceso de simulación computacional del cerebro no comportaría, por sí mismo, la aparición auténtica de la autoconciencia.
C. La realización de cierta actividad física en el cerebro es lo que lleva a la aparición de la autoconciencia en el ser humano; sin embargo, aunque puede ser reproducida artificialmente, dicha acción no puede simularse algorítmicamente.
D. La conciencia de tipo humano no puede entenderse propiamente en términos físicos, computacionales o científicos de otro tipo.

El punto de vista D claramente niega la posibilidad de comprensión científica de la conciencia. Muchos investigadores del campo de la inteligencia artificial, en particular los más optimistas sobre sus logros, se adhieren a la postura A. John Searle sería más bien un partidario de la postura B, y el propio Penrose ha argumentado fuertemente en su trabajo por la postura C, relacionándola con varios otros problemas abiertos de la física como la teoría cuántica de la gravedad.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Los orangutanes tienen inventiva». NeoFronteras (5 de julio de 2007). Consultado el 8 de junio de 2011.
  2. «Los Ratones tienen Pensamiento Abstracto». Los Tiempos (29 de marzo de 2008). Consultado el 8 de junio de 2011.
  3. http://fcmconference.org/img/FCMCProgram.pdf
  4. http://fcmconference.org/img/CambridgeDeclarationOnConsciousness.pdf
  5. http://mataderos.cl/declaracion-de-cambridge/
  6. «Estudio de primates ‘tambalea’ concepto de lo humano». El Universal (18 de octubre de 2007). Consultado el 8 de junio de 2011.
  7. «Los elefantes reconocen su propia imagen ante un espejo». El Mundo (España) (30 de octubre de 2006). Consultado el 8 de junio de 2011.
  8. «Los elefantes lloran a sus muertos». El Mundo (España) (27 de octubre de 2005). Consultado el 8 de junio de 2011.
  9. «Las urracas son capaces de reconocerse en el espejo, según un reciente descubrimiento». 20 minutos (3 de agosto de 2008). Consultado el 8 de junio de 2011.
  10. Animal Behaviour – Pigs learn what a mirror image represents and use it to obtain information. ScienceDirect. doi:doi:10.1016/j.anbehav.2009.07.027. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0003347209003571. 
  11. Penrose, 1991.
  12. Penrose, 1996.
  • Daido Ubalde, Soko. La marisma dorada. 

Bibliografía[editar]

  • Penrose, Roger, La Nueva Mente del Emperador, Mondadori, 1991, ISBN 84-397-1786-5.
  • Penrose, Roger, Las sombras de la mente: hacia una compresión científica de la consciencia, Editorial Crítica, 1996, ISBN 84-7423-771-8.

Bibliografía[editar]

Conciencia y fenomenología

  • Husserl, Edmund, Ideas Relativas a una Fenomenología Pura y una Filosofía Fenomenológica, Trad. José Gaos, Fondo de Cultura Económica, México, 1967, 1986, ISBN 84-397-1786-5.
  • Ponty, Merleau, Fenomenología de la percepción , París: Gallimard, 1945., ISBN 84-397-1786-5.

Enlaces externos[editar]