Pensamiento simbólico

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El pensamiento simbólico es la capacidad de crear y manejar una amplia variedad de representaciones simbólicas. Esta aptitud permite transmitir información de una generación a otra, desarrollar una cultura y aprender sin necesidad de la experiencia directa de la realidad.

El pensamiento simbólico constituye, probablemente, la diferencia más importante entre los seres humanos y el resto de los animales, y desarrolla una función esencial en casi todo lo que hacen los primeros.

La dificultad de este tipo de pensamiento, que se ejemplifica en el tiempo que lleva a los niños el desarrollarlo, radica en la dualidad inherente de todo objeto simbólico: no solo es una realidad en sí misma, sino que al mismo tiempo representa otra distinta. Consecuentemente, el observador debe realizar un doble proceso cognitivo: por un lado, representar mentalmente el objeto en sí, y por otro representar la relación entre este y lo que simboliza.

El pensamiento simbólico constituye, probablemente, la diferencia más importante entre los seres humanos y el resto de los animales, y desarrolla una función esencial en casi todo lo que hacen los primeros, incluso podemos considerar que es el proceso y habilidad que hemos desarrollado en tanto especie, a niveles que no tienen parangón en la evolución de nuestro universo conocido, que no solamente nos permitió sobrevivir a otra especies mejor adaptadas y mucho más fuertes que nosotros, sino incluso colocarnos en el peldaño más alto en la escala evolutiva de nuestro paneta.

De manera general podemos definir cinco características que ayuden a entender su importancia en este nuestro proceso evolutivo; Representa la capacidad humana de crear. Nos permite manejar una amplia variedad de representaciones simbólicas. Esta capacidad nos permite genera, acumular y transmitir conocimiento e información de una persona a otra, de un grupo social a otro, de una generación a otra. Nos permite conocer y aprender sin estar en contacto directo con la realidad. Permite el desarrollo de la cultura.

Hombres y mujeres hemos desarrollado un lenguaje simbólico, lo que hace que nuestro lenguaje sea muy distinto al de los animales. El lenguaje en los animales se refiere en general a respuestas meramente biológicas del especimén ante estímulos concretos e inmediatos, incluso en aquellas especies que han desarrollado un sistema más o menos elaborado, como es el caso de las ballenas jorobadas y algunas especies de primates, este es sumamente elemental. Mientras que la especie humana al desarrollar un lenguaje articulado no se enfrentan solamente con la realidad de manera inmediata, o responde solamente a sus necesidades apremiantes, como comer o dormir, sino que demora su respuesta a los estímulos exteriores e incluso internos a través de un complejo proceso de pensamiento, lleno de significados. De aquí que su relación con el entorno natural se manifiesta en formas tales como la lingüística, expresiones artísticas, símbolos míticos, ritos religiosos, literarios, poéticos y matemáticos, por mencioanr algunos. Además puede evocar sucesos pasados, presentes y la muerte futura, e incluso de sucesos inexistentes, producto de la imaginación.

La capacidad del pensamiento simbólico de crear y manejar una amplia gama de símbolos, es decir, de representaciones que son producto de un acuerdo entre los miembros de una sociedad, que a su vez se asocian directamente con realidades concretas.

El pensamiento simbólico en la infancia temprana y media

Los niños se enteran de los objetos, las acciones y la gente con la observación, la interacción y la exploración. Reciben información con todos los sentidos para formar un entendimiento básico del mundo a su alrededor.

Para los ocho meses de edad, los niños desarrollan la permanencia de objetos; es decir, saben que los objetos y las personas siguen existiendo aun cuando ya no pueden verse ni oírse. Es a causa de darse cuenta de esto que los niños lloran cuando su cuidador se va del cuarto o miran debajo de una cobija para hallar un juguete. Los niños necesitan la permanencia de objetos para desarrollar el pensamiento simbólico.

Mientras crecen, los niños siguen explorando su ambiente y jugando con objetos según la manera en que están diseñados para usarse. Los niños empujan un coche de juguete para moverlo por el cuarto, o ponen un teléfono de juguete junto a la oreja. El desarrollo del lenguaje está estrechamente relacionado a esta habilidad cognitiva, ya que los niños empiezan a usar palabras para representar a personas y objetos significantes en sus vidas; por ejemplo, “bibi” para biberón o “peho” para el perro de la familia.

El verdadero pensamiento simbólico emerge alrededor de los 18 meses de edad con la capacidad de los niños de pensar con imágenes y símbolos. Los niños representan objetos concretos usando imágenes, palabras, gestos o el juego. Por ejemplo, los niños pueden usar un bloque de madera como un teléfono durante el juego, o pueden hacer de cuenta que cocinan una comida en la cocina de juego. Se incorporan más y más acciones simbólicas en el juego a medida que los niños usan el juego de fantasía para captar el sentido del mundo.


De acuerdo a Piaget, podemos identificar las siguientes carácteristicas en el desarrollo del pensamiento simbólico en los niños y como se a partir de él se relacionan con su entorno.

• El símbolo individual es producto del desarrollo de la imitación del niño orientado por lo que ve, la orientación sensoriomotríz surge en presencia del objeto. • La inteligencia es equilibrio entre: asimilación de la realidad y acomodación a la realidad. • A los dos años hay acomodación adaptativa.Traslada lo aprendido de un aspecto de la realidad a otro distinto. La separación del esquema de realidad. • El juego pasa a ser juego simbólico, Usa esquemas diferidos puede separarse de estímulos reales y utilizarlos en otro contexto, implica una representación. • Al tercer año de vida los juegos son mucho más complejos ya no traslada acción de un contexto a otro en el juego empieza a sustituir objetos, “juego del como si”.