Vacuna

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Jonas Salk en 1955 sosteniendo dos botellas de cultivo usadas para desarrollar la vacuna contra la polio.

Una vacuna es una preparación destinada a generar inmunidad adquirida contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos.[1]​ Una vacuna contiene típicamente un agente que se asemeja a un microorganismo causante de la enfermedad y a menudo se hace a partir de formas debilitadas o muertas del microbio, sus toxinas o una de sus proteínas de superficie. El agente estimula el sistema inmunológico del cuerpo a reconocer al agente como una amenaza, destruirla y guardar un registro del mismo, de modo que el sistema inmune puede reconocer y destruir más fácilmente cualquiera de estos microorganismos que encuentre más adelante. Las vacunas se usan con caracter profiláctico, es decir, para prevenir o aminorar los efectos de una futura infección por algún patógeno natural o "salvaje".

La administración de una vacuna se llama vacunación.[2]​ La efectividad de las vacunaciones ha sido ampliamente estudiada y confirmada; por ejemplo, la vacuna contra la influenza,[3]​ la vacuna contra el VPH,[4]​ y la vacuna contra la varicela.[5]​ La vacunación es el método más eficaz de prevenir las enfermedades infecciosas;[6]​ la inmunidad generalizada debido a la vacunación es en gran parte responsable de la erradicación mundial de la viruela y la restricción de enfermedades como la poliomielitis, el sarampión y el tétanos en la mayor parte del mundo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa que las vacunas autorizadas están disponibles actualmente para prevenir o contribuir a la prevención y control de veinticinco infecciones.[7]

Los términos vacuna y vacunación derivan de variolae vaccinae (viruela de la vaca), término acuñado por Edward Jenner para denotar la viruela bovina. Lo utilizó en 1798 en su obra Una investigación sobre las causas y los efectos de las variolae vaccinae (viruela bovina), en el que describió el efecto protector de la viruela bovina contra la viruela humana.[8]​ En 1881, en honor a Jenner, Louis Pasteur propuso que los términos deben ampliarse para cubrir las nuevas inoculaciones de protección que entonces se estaban desarrollando.[9]

Tipos[editar]

Centro de vacunación de Air France, VII Distrito de París

Las vacunas pueden estar compuestas de bacterias o virus que han sido criados con tal fin, ya sea atenuándolos o inactivándolos. También pueden crearse a partir de las toxinas que producen esas bacterias o virus, o con partes de ellos que sirven para que el cuerpo las identifique sin causarle daño. Existen cuatro tipos de vacunas principales:[10]

  • Vivas atenuadas: microorganismos que han sido cultivados expresamente bajo condiciones en las cuales pierden o atenúan sus propiedades patógenas. Suelen provocar una respuesta inmunológica más duradera y son las más usuales en los adultos. Esto se debe a que el microorganismo, aunque está debilitado, no se encuentra inactivado y crea una ligera infección que es combatida de forma natural por el sistema inmune. El inconveniente es que al tener el agente patógeno vivo, puede provocar la enfermedad en personas inmunodeprimidas o con problemas de salud graves. Entre las vacunas de este tipo se encuentran las de la fiebre amarilla, sarampión, rubéola, paperas o varicela.
  • Inactivadas: microorganismos dañinos que han sido tratados con productos químicos o calor causando la muerte del patógeno, pero manteniendo su estructura. Este tipo de vacunas activa el sistema inmune, pero el agente dañino no ataca al huésped y es incapaz de reproducirse ya que se encuentra inactivo. Esto genera menos efectos secundarios causados por el agente patógeno. La inmunidad generada de esta forma es de menor intensidad y suele durar menos tiempo, por lo que este tipo de vacuna suele requerir más dosis (dosis de refuerzo). Ejemplos de este tipo son las vacunas de la gripe (algunas), rabia o la hepatitis A.
  • Toxoides: son componentes tóxicos inactivados procedentes de microorganismos, en casos donde esos componentes son los que de verdad provocan la enfermedad, en lugar del propio microorganismo. Estos componentes se podrían inactivar con formaldehído, por ejemplo. En este grupo se pueden encontrar el tétanos y la difteria.
  • Subunidades, recombinantes, polisacáridas y combinadas: utilizan partes específicas del germen, como su proteína, polisacáridos o cápsula (carcasa que rodea al germen). Dado que las vacunas solo utilizan partes específicas del germen, ofrecen una respuesta inmunitaria muy fuerte dirigida a partes claves del germen. También se pueden utilizar en prácticamente cualquier persona que las necesite, incluso en personas con sistemas inmunitarios debilitados o problemas de salud a largo plazo. Normalmente estas vacunas necesitan dosis de refuerzo para tener protección continua contra las enfermedades. Entre las vacunas de este tipo están las de Haemophilus influenzae del tipo B (también conocido como bacilo de Pfeiffer), hepatitis B o el virus del papiloma humano.

Hoy día se están desarrollando y probando nuevos tipos de vacunas:

  • Vector recombinante: combinando la fisiología (cuerpo) de un microorganismo dado y el ADN (contenido) de otro distinto, la inmunidad puede ser creada contra enfermedades que tengan complicados procesos de infección. Los esfuerzos para crear vacunas contra las enfermedades infecciosas, así como inmunoterapias para el cáncer, enfermedades autoinmunes y alergias han utilizado una variedad de sistemas de expresión heteróloga, incluyendo vectores virales y bacterianos, así como construcciones recombinantes de ADN y ARN.[11]​ Los vectores más utilizados en este tipo de vacunas son el virus vaccinia, algunas bacterias lácticas (no patogénicas) de los géneros Lactobacillus y Lactococcus y variedades atenuadas de M. tuberculosis y Salmonella typhi (esta última se utiliza más, dado que se conoce muy bien y sus efectos patogénicos son mucho más suaves). Los principales problemas de este tipo de vacunas son la posibilidad de que la respuesta inmunitaria ante ellas sea insuficiente para dejar memoria en el sistema inmune y la inducción de la producción del antígeno una vez el vector está dentro del organismo (se está estudiando el uso de inductores como la tetraciclina y la aspirina).
  • Vacuna de ADN: vacuna de desarrollo reciente, es creada a partir del ADN de un agente infeccioso. Funciona al insertar ADN de bacterias o virus dentro de células humanas o animales. Algunas células del sistema inmunitario reconocen la proteína surgida del ADN extraño y atacan tanto a la propia proteína como a las células afectadas. Dado que estas células viven largo tiempo, si el agente patógeno (el que crea la infección) que normalmente produce esas proteínas es encontrado tras un periodo largo, serán atacadas instantáneamente por el sistema inmunitario. Una ventaja de las vacunas ADN es que son muy fáciles de producir y almacenar. Aunque en 2006 este tipo de vacuna era aún experimental, presenta resultados esperanzadores. Sin embargo no se sabe con seguridad si ese ADN puede integrarse en algún cromosoma de las células y producir mutaciones.

Desarrollo de la inmunidad[editar]

El sistema inmunitario reconoce los agentes de la vacuna como extraños, destruyéndolos y recordándolos. Cuando una versión realmente nociva de la infección llega al organismo, el sistema inmunitario está ya preparado para responder:

  1. Neutralizando al agente infeccioso antes de que pueda entrar en las células del organismo; y
  2. Reconociendo y destruyendo las células que hayan sido infectadas, antes de que el agente se pueda multiplicar en gran número.

Las vacunas han contribuido a la erradicación de la viruela, una de las enfermedades más contagiosas y mortíferas que ha conocido la humanidad. Otras como la rubéola, la polio, el sarampión, las paperas, la varicela-zóster (virus que puede producir la varicela común y el herpes zóster) y la fiebre tifoidea no son tan comunes como hace un siglo. Dado que la gran mayoría de la gente está vacunada, es muy difícil que surja un brote y se extienda con facilidad. Este fenómeno es conocido como «inmunidad colectiva». La polio, que se transmite sólo entre humanos, ha sido el objetivo de una extensa campaña de erradicación que ha visto restringida la polio endémica, quedando reducida a ciertas partes de tres países (Nigeria, Pakistán y Afganistán). La dificultad de hacer llegar la vacuna a los niños ha provocado que la fecha de la erradicación se haya prolongado hasta la actualidad.

Origen[editar]

Edward Jenner, el «padre de la inmunología moderna», realizó las primeras inoculaciones, específicamente vacunas contra la viruela.

Antes de la introducción de la vacunación con material de casos de viruela bovina (inmunización heterotípica), la viruela podía ser prevenida por inoculación deliberada del virus de la viruela. Los primeros indicios de la práctica de la inoculación con viruela se registran en China durante el siglo X,[12]​ mientras que la primera práctica documentada se remonta al siglo XV. Esta práctica consistía en una insuflación nasal de un polvo constituido por fragmentos de pústulas secas molidas, a fin de lograr la inmunización de pacientes que sufrían tipos leves de viruela. Se registra asimismo el uso de otras técnicas de insuflación en China durante los siglos XVI y XVII.[13]

En 1718, Lady Mary Wortley Montagu informó que los turcos tenían la costumbre de inocularse con pus tomado de la viruela vacuna. Lady Montagu inoculó a sus propios hijos de esta manera.

Disertacion physico medica, en que ... se demuestra la utilidad y seguridad de la inoculacion de las viruelas, y las grandes ventajas, que de ella se siguen a la humana sociedad, escrita en lengua toscana por Spallarossa y traduccida al idioma castellano en 1766.

En 1796, durante el momento de mayor extensión del virus de la viruela en Europa, un médico rural de Inglaterra, Edward Jenner, observó que las recolectoras de leche adquirían ocasionalmente una especie de viruela bovina por el contacto continuado con estos animales, y que luego quedaban a salvo de enfermar de viruela común. Efectivamente se ha comprobado que esta viruela bovina es una variante leve de la mortífera viruela «humana». Trabajando sobre este caso de inoculación, Jenner tomó viruela bovina de la mano de la granjera Sarah Nelmes e inoculó este fluido a través de inyección en el brazo de un niño de ocho años, James Phipps. El pequeño mostró síntomas de la infección de viruela bovina. Cuarenta y ocho días más tarde, después de que Phipps se hubiera recuperado completamente de la enfermedad, el doctor Jenner le inyectó al niño infección de viruela humana, pero esta vez no mostró ningún síntoma o signo de enfermedad.[14]​ Como la vacunación con la variante bovina era mucho más segura que la inoculación con viruela humana por insuflación, se prohibió esta última en Inglaterra en el año 1840. Desde entonces la vacunación fue extendiéndose por toda Europa y América, aunque no sin alguna oposición de algunos sectores de la Iglesia (en el siglo XVIII, un destacado reverendo cristiano de Londres, Edmund Massey, ante los progresos que acabarían desembocando en la vacuna de Jenner, atacó las medidas sanitarias preventivas, porque a su juicio se oponían a los designios de Dios; y estos argumentos se han reproducido incluso modernamente).[15]

«The Cow-Pock—or—the Wonderful Effects of the New Inoculation!» (1802), viñeta satírica de James Gillray, de las Publications of ye Anti-Vaccine Society, que muestra a Edward Jenner administrando vacunas contra el virus de la viruela bovina en el hospital de San Pancracio. El temor popular era que la vacuna provocaría el crecimiento de «apéndices vacunos» en los pacientes.

La segunda generación de vacunas fue introducida en la década de 1880 por Louis Pasteur, quien desarrolló vacunas para el cólera aviar y el ántrax. Para comprobar la efectividad de la vacuna antiantráxica lleva a cabo un audaz y brillante experimento público en la granja de Pouilly-le-Fort. El desarrollo del experimento fue como sigue[cita requerida]:

El 5 de mayo inyecta 24 carneros, 1 chivo y 6 vacas con 58 gotas de un cultivo atenuado de Bacillus anthracis. El 17 de mayo, estos mismos animales fueron inoculados nuevamente con la misma cantidad de un cultivo menos atenuado, o sea más virulento.

El 31 de mayo se realizó la prueba suprema. Se inyectaron con cultivos muy virulentos, todos los animales ya vacunados, y además, 24 carneros, 1 chivo y 4 vacas no vacunados, que sirvieron como grupo testigo a la prueba.
El 2 de junio, una selecta y nutrida concurrencia apreció los resultados, que fueron los siguientes:

Todos los carneros vacunados estaban bien. De los no vacunados, 21 habían muerto ya, 2 más murieron durante la exhibición ante la propia concurrencia y el último al caer de la tarde de ese día. De las vacas, las 6 vacunadas se encontraban bien, mientras que las 4 no vacunadas mostraban todos los síntomas de la enfermedad y una intensa reacción febril.

Al comunicar estos resultados, Pasteur introdujo los términos de vacuna y vacunación, que provienen de la palabra latina vacca. Mediante la elección de dicho término rinde homenaje a Jenner, su ilustre predecesor, quien había sido pionero en esta práctica al inocular el virus de la viruela de la vaca.

Hacia fines del siglo XIX, el desarrollo y la adopción de vacunas se consideraron como motivo de orgullo nacional y se aprobaron varias leyes de vacunación obligatorias.[16]

Durante el siglo XX se introdujeron varias vacunas en forma exitosa, incluyendo aquellas contra la difteria, sarampión, parotiditis (papera) y rubeola.

Cronología[editar]

Siglo XVIII

1796: Primera vacuna para viruela.

Siglo XIX

1879: Primera vacuna para la diarrea crónica intestinal grave;

1881: Primera vacuna para el ántrax;

1882: Primera vacuna para la rabia;

1890: Primera vacuna para el tétanos;

1890: Primera vacuna para la difteria;

1897: Primera vacuna para la peste.

Siglo XX

1926: Primera vacuna para tos ferina;

1927: Primera vacuna para la tuberculosis;

1937: Primera vacuna para la fiebre amarilla;

1937: Primera vacuna para el tifus;

1945: Primera vacuna para la gripe;

1952: Primera vacuna para la poliomielitis;

1954: Primera vacuna para la encefalitis japonesa;

1962: Primera vacuna oral para la poliomielitis;

1964: Primera vacuna para el sarampión;

1967: Primera vacuna para la paperas;

1970: Primera vacuna para la rubéola;

1974: Primera vacuna para la varicela;

1977: Primera vacuna para la neumonía (Streptococcus pneumoniae);

1978: Primera vacuna para la meningitis (Neisseria meningitidis);

1981: Primera vacuna para la hepatitis B;

1985: Primera vacuna para la haemophilus influenzae tipo b (HiB);

1992: Primera vacuna para la hepatitis A;

1998: Primera vacuna para la enfermedad de Lyme;

Siglo XXI

2005: Primera vacuna para el virus del papiloma humano (principal factor de riesgo del cáncer de cérvix).

2008: Primera vacuna para prevenir la adicción a la heroína y a la cocaína (Aunque siguen haciéndose experimentos con esta vacuna para comprobar su efectividad).

2009: Posible vacuna contra la Hepatitis C, Primera Vacuna contra la Gripe A (H1N1)

Calendario de vacunaciones[editar]

En cada país se recomienda que los niños sean vacunados tan pronto su sistema inmunitario sea capaz de responder a la inmunización artificial, con las dosis de refuerzo posteriores que sean necesarias, para conseguir la mejor protección sanitaria. Además, también existen unas recomendaciones internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS).[17]

Al margen del calendario de vacunaciones infantiles y de situaciones de viaje, algunas vacunas son recomendadas durante toda la vida (dosis de recuerdo) como el tétanos, gripe, neumonía, etc. Las mujeres embarazadas son a menudo examinadas para comprobar su resistencia a la rubéola. Para las personas de edad avanzada se recomiendan especialmente las vacunas contra la neumonía y la gripe, enfermedades que a partir de cierta edad son aún más peligrosas.

Vacunas y economía[editar]

La economía es uno de los mayores retos de las vacunas. Muchas de las enfermedades que más demandan una vacuna incluyendo el sida, la malaria o la tuberculosis afectan a la población de países pobres. Por diversas razones, entre ellas las bajas expectativas de beneficios las empresas farmacéuticas y compañías de biotecnología no se sienten motivadas a a desarrollarlas o ponerlas a disposición de estos países. Aunque el número de vacunas realmente administradas ha aumentado en las últimas décadas, especialmente aquellas suministradas a los niños en los primeros años de vida, esto se debe más a medidas gubernamentales que a incentivos económicos. La mayoría del desarrollo de vacunas hasta la fecha se ha debido a impulsos de gobiernos y ONG, agencias internacionales, universidades...

Muchos investigadores y políticos hacen un llamamiento para unir y motivar dicha industria, usando mecanismos de presión como los precios, impuestos o compromisos empresariales que puedan asegurar la retribución a las empresas que exitosamente consigan una vacuna contra el VIH (causante del sida).

Vacunas y tiomersal[editar]

El tiomersal (tiomersal o timerosal) es un agente antiséptico y antifúngico derivado del mercurio que ha sido usado como conservante en vacunas desde la década de 1930. Aunque actualmente la mayoría de las vacunas usadas en Estados Unidos y Europa ya no usan tiomersal, diversos movimientos antivacunas achacan a este compuesto un supuesto aumento de trastornos del desarrollo como retrasos en el lenguaje, autismo e hiperactividad. El principal trabajo científico que apoyaba un vínculo entre la vacuna triple vírica y el autismo y enfermedades gastroentestinales[18]​ desató una gran controversia. En 2010, una investigación del Consejo Médico General del Reino Unido determinó que el autor de dicho estudio, Andrew Wakefield, había violado protocolos éticos, no informó de serios conflictos de intereses y falsificó datos. El Consejo decidió suspenderlo del ejercicio de la práctica médica en el Reino Unido.[19]​ A la vista de dicho informe, la revista The Lancet decidió retractarse y retirar el artículo de Wakefield.[20]

Durante el desarrollo de la controversia, algunos estamentos médicos oficiales estadounidenses y europeos aconsejaron una reducción del uso de tiomersal en vacunas infantiles como respuesta a la creciente preocupación de algunos padres a pesar de reconocer que no existen evidencias de que sea responsable de ningún trastorno.[21]

No obstante, tras examinar el perfil actual del tiomersal, el Comité Consultivo Mundial sobre Seguridad de las Vacunas concluyó que no hay evidencia de toxicidad por mercurio en lactantes, niños o adultos expuestos al tiomersal en las vacunas. Aunque algunas autoridades nacionales de salud pública están tratando de sustituir las vacunas que lo contienen en respuesta a miedos populares, no existe evidencia científica contrastada de toxicidad derivada del tiomersal.

Movimiento antivacunas[editar]

En el continente americano, el sarampión fue eliminado en 2002. En mayo de 2011 hubo un brote de sarampión en Francia. Como ya no se veían casos de sarampión, la gente pensó que no había necesidad de inmunizar a sus niños. El alto número de casos se debió a un exceso de confianza.[22]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «Vacunas». Organización Mundial de la Salud. 
  2. «¿QUÉ ES LA VACUNACIÓN?». 
  3. Fiore AE, Bridges CB, Cox NJ (2009). «Seasonal influenza vaccines». Curr. Top. Microbiol. Immunol. Current Topics in Microbiology and Immunology 333: 43-82. ISBN 978-3-540-92164-6. PMID 19768400. doi:10.1007/978-3-540-92165-3_3. 
  4. Chang Y, Brewer NT, Rinas AC, Schmitt K, Smith JS (julio de 2009). «Evaluating the impact of human papillomavirus vaccines». Vaccine 27 (32): 4355-62. PMID 19515467. doi:10.1016/j.vaccine.2009.03.008. 
  5. Liesegang TJ (agosto de 2009). «Varicella zoster virus vaccines: effective, but concerns linger». Can. J. Ophthalmol. 44 (4): 379-84. PMID 19606157. doi:10.3129/i09-126. 
  6. *United States Centers for Disease Control and Prevention (2011). A CDC framework for preventing infectious diseases. Accessed 11 September 2012. "Vaccines are our most effective and cost-saving tools for disease prevention, preventing untold suffering and saving tens of thousands of lives and billions of dollars in healthcare costs each year."
  7. World Health Organization, Global Vaccine Action Plan 2011-2020. Geneva, 2012.
  8. Baxby, Derrick (1999). «Edward Jenner's Inquiry; a bicentenary analysis». Vaccine 17 (4): 301-7. PMID 9987167. doi:10.1016/s0264-410x(98)00207-2. 
  9. Pasteur, Louis (1881). «Address on the Germ Theory». Lancet 118 (3024): 271-2. doi:10.1016/s0140-6736(02)35739-8. 
  10. «Tipos de vacunas». Departamento de salud y servicios humanos de los EE. UU. Consultado el 26 de agosto de 2018. 
  11. Margaret A. Liu: [https://web.archive.org/web/20130523113256/http://feelsynapsis.com/pg/file/read/26358/immunologic-basis-of-vaccine-vectors. «Immunologic basis of vaccine vectors», en Immunity, 33, 29 de octubre de 2010.
  12. Needham, Joseph (2000). «Science and Civilization in China: Volume 6, Biology and Biological Technology, Part 6, Medicine». Cambridge University Press. (Cambridge): 154. 
  13. Williams, Gareth. Palgrave Macmillan, ed. Angel of Death. Basingstoke. ISBN 978-0230274716. 
  14. de Arana Amurrio, José Ignacio. Historias curiosas de la medicina. (1994) Madrid; Espasa Calpe. ISBN 84-239-9111-3.
  15. José Tuells "La introducción de la variolización en Europa", en Asociación Española de Vacunología, 17/08/2006, artículo extractado del libro de J. Tuells y S. M. Ramírez Balmis et variola, Valencia: Ed. Generalitat Valenciana, 2003: http://www.vacunas.org/la-introduccion-de-la-variolizacion-en-europa/
  16. Stern, AM; Markel, H. «The history of vaccines and immunization: familiar patterns, new challenges». Health Aff. 24 (3): 611-21. PMID 15886151. 
  17. WHO recommendations for routine immunization - summary tables. Organización Mundial de la Salud. Actualizado el 26/02/2014. Consultado el 23/04/2014.
  18. Wakefield AJ, Murch SH, Anthony A et al. «Ileal-lymphoid-nodular hyperplasia, non-specific colitis, and pervasive developmental disorder in children». The Lancet 351: 367-41. 
  19. Informe del Consejo Médico General del Reino Unido sobre Wakefield.
  20. Retractación de The Lancet.
  21. Agencia Estadounidense de Pediatría.
  22. «El sarampión está de regreso», artículo de Philippa Roxby en el sitio web de la BBC, del 14 de mayo de 2011.

Enlaces externos[editar]