Socialismo de mercado

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El socialismo de mercado es un término usado para describir a distintas corrientes que en mayor o menor medida confían en los mecanismos de mercado para la construcción del socialismo. Algunas de estas corrientes defienden que el mercado no debe ser confundido con capitalismo.[1][2]

Orígenes y evolución del término[editar]

Origen[editar]

De acuerdo con Milonakis,[3]​ a pesar que el origen del término como tal se encuentra en los debates sobre el cálculo económico en el socialismo en la década de los 20 y 30 del siglo XX, su idea básica (la combinación del mercado con los aspiraciones del socialismo) se remontan a los orígenes del socialismo mismo, con la sugerencia de, por ejemplo, John Stuart Mill, acerca de socialismo descentralizado o «cooperativo»[4]​ y las propuestas de, por ejemplo, Proudhon, acerca de la «autogestión obrera» a través de la «asociación libre de productores».

Socialdemocracia[editar]

Con posterioridad, esa aspiración encuentra cabida en el pensamiento de Eduard Bernstein lo que llevó a su incorporación en los partidos adherentes al socialismo democrático y otros que proponen una economía mixta, tales como los originados del sistema keynesiano.

Marxismo[editar]

Karl Marx y Friederich Engels, fundadores del marxismo.

Describe el marxista Teodoro Santana Hernández que no hay que confundir mercado con capitalismo y afirma que «el conjunto de la economía planificada y de la economía de mercado libera las fuerzas productivas y acelera el desarrollo económico, condición sine qua non para el triunfo del socialismo».[1]

Por su parte, el economista marxista venezolano Manuel Sutherland defiende la tesis de que el marxismo no defiende ni el control de precios ni el control de cambios y siguiendo el Discurso sobre el libre cambio de Marx enfatiza la defensa del libre comercio como revolucionario y el rechazo al proteccionismo como reaccionario.[5]

En palabras del mismo Marx:[6]

Pero, en general, el sistema proteccionista es en nuestros días conservador, mientras que el sistema del libre cambio es destructor. Corroe las viejas nacionalidades y lleva al extremo el antagonismo entre la burguesía y el proletariado. En una palabra, el sistema de la libertad de comercio acelera la revolución social. Y sólo en este sentido revolucionario, yo voto, señores, a favor del libre cambio.

Karl Marx

Igualmente Friedrich Engels ataca a los «utopistas» como Johann Rodbertus por querer violar las leyes económicas como la ley del valor del sistema de precios:[7]

En una sociedad de productores que intercambian sus mercancías, querer establecer la determinación del valor por el tiempo de trabajo, prohibiendo que la competencia realice esta determinación del valor mediante la presión sobre los precios, es decir, por el único camino por el que esto puede ser logrado, sólo significa demostrar que, al menos en este terreno, se adolece del habitual menosprecio de los utopistas por las leyes económicas.

Friedrich Engels

Sin embargo Engels afirma que la ley del valor es inherente solamente a la producción mercantil:[7]

En una sociedad de productores que intercambian sus mercancías, la competencia pone en acción la ley del valor, inherente a la producción mercantil, instaurando así una organización y un orden de la producción social que son los únicos posibles en las circunstancias dadas.

Friedrich Engels

En este sentido Marx explicaba que dependiendo del desarrollo de la fuerzas productivas los seres humanos adquirían unas particulares relaciones de producción «necesarias e independientes de su voluntad»; y que al llegar a determinado punto entraban en contracción entre sí alterando la superestructura jurídica y política lo cual revoluciona las relaciones de propiedad y afirmaba que «jamás aparecen nuevas y más elevadas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad antigua».[8]​ Por otra parte, Marx indicaba que «el derecho no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo cultural de la sociedad por ella condicionado»; por lo tanto reconocía que mientras se avanza hacia la sociedad comunista son inevitables diversos defectos propios de la sociedad capitalista como la persistencia del derecho burgués y las leyes económicas propias de la producción mercantil.[9]

Igualmente, Engels señalaba en Principios del comunismo que no es posible abolir inmediatamente la propiedad privada de los medios de producción sino que se trata de un proceso paulatino en el cual no solo es necesario mejorar los medios de producción sino también el desarrollo correlativo de las aptitudes de las personas que manejan estos medios y afirma que la «gestión colectiva de la producción no puede correr a cargo de los hombres tales como lo son hoy, hombres que dependen cada cual de una rama determinada de la producción».[10]

No obstante, según Marx, cuando se alcance la «fase superior de la sociedad comunista» se hace innecesario los residuos del derecho burgués y la ley del valor para basarse la economía en las necesidades:[9]

En una fase superior de la sociedad comunista, cuando haya desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del trabajo, y con ella, el contraste entre el trabajo intelectual y el trabajo manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente el estrecho horizonte del derecho burgués y la sociedad podrá escribir en sus banderas: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades!

Karl Marx

Modelo de Lange[editar]

Oskar Lange, principal teórico del modelo de planificación socialista centralizada que lleva su nombre.

Durante el debate sobre el cálculo económico en el socialismo, Oskar Lange retoma el concepto desde un punto de vista que puede ser llamado neomarxista.[12]​ En Teoría económica del socialismo (1937), Lange propuso el uso de mecanismos de mercado por parte de los planificadores centrales, específicamente, un sistema de ensayo y error para establecer precios y asignar recursos, lograr el equilibrio económico y la eficiencia de Pareto.

Aplicación[editar]

Con posterioridad, una serie de desarrollos más o menos complejos o influyentes que, se puede alegar, repagarían ampliamente un análisis más profundo, dieron lugar a la aparición de tres modelos específicos de lo que puede ser visto como tentativas de concretar la visión socialista ya sea dentro de un sistema más general de mercado (por ejemplo, los kibutz en Israel) o del mercado dentro de un sistema más general socialista (por ejemplo, el socialismo autogestionario en la entonces república de Yugoslavia). De interés son los desarrollos que han tenido lugar en la República Popular China a partir de fines del siglo XX, y que son vistos específicamente como una implementación de un sistema socialista de mercado[13]​ más conocida, a fin de diferenciar, como economía de mercado socialista.

Actualidad[editar]

Dentro de los principales defensores del socialismo de mercado en la actualidad está el estadounidense David Schweickart y el anarquista Kevin Carson.

Socialismo de mercado en las economías de los Estados socialistas[editar]

Históricamente dentro de las economías de los Estados marxistas ha existido distintas interpretaciones de qué es el socialismo de mercado.

Unión Soviética[editar]

Nueva Política Económica[editar]

Lenin desarrolló la Nueva Política Económica en la Unión Soviética.

El término también ha sido empleado para aludir a los intentos de la economía soviética para introducir elementos de mercado en el sistema económico. Más concretamente, sería el primer intento durante los años 20 de aplicar la Nueva Política Económica (NEP) en la URSS, pronto abandonada.

Ante las críticas de los comunistas de izquierda, Lenin defendió el «capitalismo de Estado» como una etapa transición que representa la «preparación material más completa para el socialismo» y aseguró que «el socialismo es inconcebible sin la gran técnica capitalista basada en la última palabra de la ciencia moderna».[14]

Lenin aseguró que «no somos lo suficientemente civilizados como para ir directamente al socialismo».[15]

Bajo esta política se permitió cierto grado de libertad de mercado limitada y se implementó tanto un capitalismo privado regulado como empresas estatales con fines lucrativos.[16]

Aunque el Estado proletario regularía la economía, Lenin indicaba que los sindicatos debían defender los intereses de clase contra el capital privado y estatal.[16]

En este sentido Lenin diferenció dos formas de capitalismo de Estado:[17]

El capitalismo de Estado en una sociedad en la que el poder pertenece al capital y el capitalismo de Estado en un Estado proletario son dos conceptos distintos. En un Estado capitalista, el capitalismo de Estado significa que es reconocido y controlado por el Estado en beneficio de la burguesía y contra el proletariado. En el Estado proletario se hace eso mismo en beneficio de la clase obrera con el fin de mantenernos frente a la burguesía, todavía fuerte, y combatirla.

Lenin

Asimismo, Lenin promovió la creación de sociedades mixtas «en las que una parte del capital pertenece a capitalistas privados -por cierto, extranjeros- y la otra parte nos pertenece a nosotros» defendiendo esta estrategia dijo que «de esa manera aprendemos a comerciar, cosa que nos hace mucha falta».[18]​ Sin embargo, el mismo Lenin reconocía que no era una medida precisamente anticapitalista sino lo contrario, pero la defendía de la siguiente manera:[19]

Reconocemos con toda franqueza y no ocultamos que, en el sistema del capitalismo de Estado, el arrendamiento de empresas en régimen de concesión implica un tributo al capitalismo. Pero ganaremos tiempo, y ganar tiempo significa ganarlo todo, sobre todo en una época de equilibrio, cuando nuestro nuestros camaradas del extranjero preparan a fondo su revolución. Y cuanto más a fondo la preparen, más segura será la victoria. Pero, mientras tanto, tendremos que pagar un tributo

Lenin

Por último, el desarrollo y el aprendizaje de la clase obrera ayudaría a construir el socialismo:[20]

Cuando la clase obrera haya aprendido a defender el sistema estatal contra la anarquía del pequeño propietario, cuando haya aprendido a organizar la gran producción en escala nacional, tomando como base los principios del capitalismo de Estado, tendrá en sus manos –perdonen la expresión– todos los triunfos, y la consolidación del socialismo estará asegurada

Lenin

Perestroika[editar]

La política económica de Mijaíl Gorbachov incluía, entre otras objetivos, dar más autonomía a las empresas estatales[21]​ y también convertir empresas estatales en cooperativas autogestionadas.[22]

China[editar]

Socialismo con características chinas[editar]

Desde la época de Deng Xiaoping China busca desarrollar el socialismo con características chinas.

El sistema introducido en la República Popular China por Deng Xiaoping a finales de los 70 han evolucionado a lo que muchos economistas fuera de China denominan «economía de mercado socialista». En la propia China el sistema es llamado «socialismo con características chinas». Este término deriva adherir al marxismo y adaptarlo a las realidades chinas, basándose en el principio maoísta de «buscar la verdad desde los hechos».[23]

De este modo Deng señala que observaron que se había heredado de la vieja China una economía arruinada con prácticamente ninguna industria, siendo todavía una sociedad semicolonial y semifeudal; además, se dieron cuenta que en los inicios de la República Popular China no se le prestó demasiada atención a algo muy importante dentro del marxismo que es el desarrollo de las fuerzas productivas.[23]

En este sentido China se encuentra oficialmente en la llamada «etapa primaria del socialismo»,[24]​ la cual se centra en el desarrollo de las fuerzas productivas encaminada primero hacia el principio de la distribución según su aporte y finalmente gracias a una abundancia de riqueza material alcanzar el principio comunista «de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades».[23]

Por otra parte, para Deng ni el socialismo ni el capitalismo se caracterizan por la planificación o las fuerzas del mercado y que simplemente ambas son formas de controlar la actividad económica.[25]

El actual presidente de China, Xi Jinping, se ha manifestado contrario al proteccionismo económico y a favor de equilibrar la globalización para «hacerla más incluyente y equitativa».[26]​ De igual manera llamó a estudiar al sistema capitalista actual a la vez que dijo que su partido debe desarrollar todavía más el socialismo con características chinas y no debe abandonar el marxismo porque si es así el partido perdería «su alma y dirección», además de calificar al marxismo como «irreemplazable» para «comprender y transformar el mundo».[27]

Vietnam y Laos en la actualidad también se describen a sí mismos como sistemas de economías de mercado socialista.

Yugoslavia[editar]

Edvard Kardelj, considerado el principal creador teórico del modelo socialista yugoslavo.

En la Yugoslavia de Josip Broz Tito se desarrolló un modelo de socialismo autogestionario que le permitió a Yugoslavia tener unas condiciones económicas relativamente mejores que los países del bloque comunista en los años 70 y 80. Este modelo económico tuvo su fundamento ideológico en teóricos como Edvard Kardelj, Milovan Đilas y Boris Kidrič.[28]

La construcción del modelo en parte se vio favorecida por el distanciamiento paulatino con respecto a la Unión Soviética, el cual empezó con el mismo origen de la victoria del movimiento comunista yugoslavo gracias a la lucha popular y no tanto al respaldo del Ejército Rojo como en otros países de Europa del Este.[28]

Los teóricos marxistas yugoslavos denunciaron el modelo soviético como un capitalismo de Estado en el cual una casta burocrática explotaba a la clase trabajadora, por lo cual defendieron un modelo que enfatizara el fin marxista de la «extinción del Estado» y la creación de una sociedad como «asociación libre de productores», lo cual igualmente incluyó una descentralización política dentro del sistema de partido único.[28]

Igualmente se concedió más autonomía a las empresas a través de su autogestión por parte de los trabajadores participando igualmente en un mercado más competitivo donde se recompensara la eficiencia y la productividad, a la vez que la integración a mercados mundiales facilitó también los intercambios culturales como se evidenció en la filosofía de la Escuela de la praxis, la ola negra del cine yugoslavo, así como en distintos tipos de artistas.[28]

Por su parte, el anarcocapitalista Murray Rothbard afirmó que el modelo de socialismo autogestionario de la Yugoslavia de Josip Broz Tito estableció virtualmente cómo debería desestatizarse una economía desde el principio liberal de la apropiación original ya que los trabajadores básicamente tenían control de la empresa con la cual mezclaban su trabajo.[29]

Posteriormente, elementos del socialismo de mercado fueron introducidos también en Hungría, Checoslovaquia.

Cuba[editar]

Desde los últimos años Cuba ha experimentado la política de «actualización del modelo socialista cubano».[30]​ Entre los cambios están mayor autonomía en la gestión de las empresas estatales,[31]​ mayor apertura a la inversión extranjera,[32]​ reconocimiento del papel del mercado y de nuevos tipos de propiedad incluyendo la privada.[33][34]

Sin embargo, Cuba «mantiene como principios esenciales la propiedad socialista de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción y la planificación como componente principal de dirección».[33]

Socialismo libertario de mercado[editar]

El anarquista Benjamin Tucker defendió una vía libremercadista radical para lograr el socialismo.

Historia[editar]

Desde un punto de vista socialista libertario, incluso anarquista, hay otra apreciación de lo que sería un socialismo de mercado. Algunos socialistas ricardianos del siglo XIX como Thomas Hodgskin[35]​ fueron defensores radicales de la filosofía laissez faire, ya que pensaban que en el entorno de un libre mercado estricto ausente de monopolios se acabaría con el predominio del capital sobre el trabajo, obteniendo así los trabajadores el producto completo de su labor.[36]​ En el primer volumen de El capital, Karl Marx consideraría a Hodgskin como «uno de los más importantes economistas ingleses modernos».[37]​ Por su parte, G. D. H. Cole describe a Hodgskin como un «anarquista filosófico siguiendo la tradición de William Godwin» quien espera una «sociedad individualista no gubernamental» pero que se diferencia «del individualismo puro por su fuerte defensa del sindicalismo».​[38]

Esta interpretación fue continuada por teóricos anarcoindividualistas seguidores del mutualismo de Pierre-Joseph Proudhon y de las tesis de Josiah Warren, entre ellos Benjamin Tucker[39]​ y el círculo alrededor del periódico anarquista Liberty. Las tesis de Warren derivaron de una ruptura ideológica con el socialismo de Robert Owen,[40][41]​ así que decidió aplicar sus tesis fundando colonias como Utopía y Tiempos Modernos, así como su proyecto de la Cincinnati Time Store siguiendo el principio del costo como límite del precio. El último anarquista del alrededor del círculo de Liberty fue Laurance Labadie, quien criticó la propuesta de sistema judicial del anarcocapitalista Murray Rothbard la cual no permitiría la anulación del jurado.[42]

Esta corriente también tuvo presencia en Libertas, la edición alemana de Liberty la cual estuvo a cargo de la pareja George Schumm y Emma Schumm,[43][44]​ así como también en el periódico anarquista australiano Honesty.[45]

Otro defensor de una vía socialista promercado fue Franz Oppenheimer, quien influyó en su discípulo Ludwig Erhard, padre del milagro económico alemán. Igualmente estaría Silvio Gesell, desarrollador este último de la idea de la libre economía.[46]​ Gesell llegaría a ser ministro de Economía de la efímera República Soviética de Baviera,[47]​ inicialmente de orientación socialista libertaria hasta recibir tempranamente un golpe de Estado liderado por el marxista Eugen Leviné.[48]

Por otra parte, en el mundo hispanohablante el economista anarquista español Abraham Guillén defendió también el libre mercado socialista.[49]​ Guillén afirmaba que «una sociedad sin competencia es una sociedad sin incentivos».[50]

El novelista estadounidense Robert Anton Wilson adhirió al «anarquismo mutualista-individualista de Proudhon, Josiah Warren, S.P. Andrews, Lysander Spooner y Benjamin Tucker»,[51]​ aunque más tarde optaría por una visión minarquista del socialismo de mercado.[52]

Otro representante de esta corriente es Theodore Burczak cuyo objetivo «es desarrollar una concepción 'marxista libertaria' de socialismo, un socialismo comprometido con las formas de justicia procesal y distributiva que son centrales en la tradición marxista y un socialismo agudamente consciente de los problemas de conocimientos factuales y éticos enfatizados por [Friedrich] Hayek».[53]

En la actualidad este modelo ha sido profundizado sobre todo por el anarquista de mercado Kevin Carson[54]​ quien escribe para el Center for a Stateless Society, un think tank que agrupa a distintos sectores del denominado libertarismo de izquierda.

Métodos[editar]

Básicamente el anarquismo de mercado propone la abolición de cuatro monopolios sostenidos por el Estado que impiden la socialización de la riqueza: el monopolio del dinero, el monopolio de la tierra, el monopolio de los aranceles o tarifas, y el monopolio de las patentes.[55]​ En el siglo XXI Kevin Carson agregó un quinto monopolio a combatir dentro programa del anarquismo de mercado: el monopolio de los transportes.[56]

Aunque no compartido por todos los anarquistas de mercado, algunos como Dyer Lum proponen combinar la lucha por el libre mercado con anarcosindicalismo[57]​ y otros como Abraham Guillén incluso favorecieron la guerra de guerrillas[58]​ y la evolución del socialismo de libre mercado hacia el anarcocomunismo.[59]

En su libro What Is Mutualism? Clarence Lee Swartz propuso distintos métodos para lograr el ideal mutualista, entre ellos: ignorar leyes promoviendo la sustitución de instituciones autoritarias por voluntarias, resistencia pasiva incluyendo okupación de tierras, evasión fiscal, emprendimiento cooperativo, creación de bancos mutualistas.[60]

Críticas[editar]

En su libro Against the market («Contra el mercado») el canadiense David McNally, un socialista partidario de la abolición del mercado, responsabilizó de la crisis y el colapso del modelo de socialismo de mercado no al control obrero sino a la persistencia del mercado.[61]

Sin embargo, desde el liberalismo se argumenta que los problemas económicos más profundos de la extinta Yugoslavia provenían de las regulaciones y la intervención inherentes al dirigismo de un Estado socialista.[62]

Por su parte James Robertson señala que debido a la presión del mercado competitivo la autogestión en el modelo yugoslavo tendía a concentrarse en manos de los trabajadores más especializados, generando cierta desigualdad con respecto a otros trabajadores.[28]

Referencias[editar]

  1. a b Santana Hernández, Teodoro (26 de noviembre de 2017). «Socialismo de mercado». Aporrea. Consultado el 26 de mayo de 2018. 
  2. García, Alberto (1 de marzo de 2011). «Contextualizando el libre mercado anticapitalista». Mutualismo.org. Consultado el 18 de julio de 2018. 
  3. "New Market Socialism: A case for rejuvenation or Inspired Alchemy"
  4. «El socialismo de John Stuart Mill». mutualismo.org. Consultado el 15 de julio de 2018. 
  5. «Economista Manuel Sutherland: "La teoría marxista no incluye control de cambio o de precios"». Aporrea. 9 de mayo de 2018. Consultado el 15 de julio de 2018. 
  6. Marx, Karl (1846). «Miseria de la filosofía - fragmento de 'Contribución a la crítica de la economía política'.». www.marxists.org. Consultado el 15 de julio de 2018. 
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  10. Engels, Friedrich (1847). «Principios del comunismo.». www.marxists.org. Consultado el 27 de diciembre de 2017. 
  11. «The Neo-Marxian Schools». Archivado desde el original el 16 de abril de 2009. Consultado el 2 de mayo de 2016. 
  12. Lange nunca se consideró otra cosa que Marxista. Sin embargo, era crítico de la teoría del valor de Marx, prefiriendo la visión de la escuela neoclásica de los precios. En consecuencia, es considerado uno de los pensadores que anteceden la escuela neomarxista.[11]
  13. "Lenin and the Market Economy", Lecture by Fuwa Tetsuzo (Japanese Communist Party Central Committee Chair)
  14. V. I. Lenin (1918). «Acerca del infantilismo "izquierdista" y del espíritu pequeñoburgués.». www.marxists.org. Consultado el 27 de diciembre de 2017. 
  15. «Lénine : Mieux vaut moins mais mieux (4.3.1923)». www.marxists.org (en francés). Consultado el 27 de diciembre de 2017. 
  16. a b Lenin, Vladimir. «Role and Functions of the Trade Unions Under The New Economic Policy». www.marxists.org. Consultado el 27 de diciembre de 2017. 
  17. Uliánov, Vladímir. «Informe sobre la táctica del PC de Rusia. 5 de julio de 1921». Obras completas 44. p. 34. 
  18. Uliánov, Vladímir. «Cinco años de la revolución rusa y perspectivas de la revolución mundial. Informe pronunciado ante el IV Congreso de la Internacional Comunista, el 13 de noviembre de 1922», Pravda, número 258, 15 de noviembre de 1922. Obras completas, tomo 40, pp. 296-7
  19. Error en la cita: Etiqueta <ref> inválida; no se ha definido el contenido de las referencias llamadas :capitalismo de Estado2
  20. Uliánov, Vladímir. ¿El poder estatal se encuentra en manos de los obreros o en manos de los dirigentes del partido?. p. 195. 
  21. Keller, Bill (4 de junio de 1987). «New Struggle in the Kremlin: How to Change the Economy». The New York Times (en inglés estadounidense). ISSN 0362-4331. Consultado el 28 de diciembre de 2017. 
  22. Carson, Kevin (28 de julio de 2011). «Some Mirror-Imaging from Jeffrey Sachs». Center for a Stateless Society (en inglés estadounidense). Consultado el 28 de diciembre de 2018. 
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  24. «Principios básicos del Partido Comunista de China (PCCh)». www.chinatoday.com.cn. 29 de junio de 2011. Consultado el 27 de diciembre de 2017. 
  25. «‘Market fundamentalism’ is unpractical - People's Daily Online». en.people.cn. 3 de febrero de 2012. Consultado el 27 de diciembre de 2017. 
  26. HispanTV (5 de septiembre de 2017). «Xi condena proteccionismo y aboga por nueva economía mundial». Consultado el 18 de julio de 2018. 
  27. HispanTV (30 de septiembre de 2017). «Xi: China debe ver capitalismo, pero marxismo sigue siendo básico». Consultado el 17 de julio de 2018. 
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  29. Rothbard, Murray. «Confiscación y el principio de apropiación original». Instituto Mises. Consultado el 27 de diciembre de 2017. 
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  31. «Empresa estatal cubana: más autonomía, más posibilidades, mejor remuneración». Cubadebate. 29 de mayo de 2014. Consultado el 18 de julio de 2018. 
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  35. «Free Market Fairness or Freed Market Anti-Capitalism?». Center for a Stateless Society (en inglés estadounidense). Consultado el 21 de junio de 2017. 
  36. Historia del pensamiento económico heterodoxo, de Diego Guerrero: Antes de leer a Ricardo, Hodgskin había desarrollado una teoría que equivalía a una interpretación de los beneficios como un "robo legal". Sin embargo, como señala Hunt, poco después de leerlo, extrae una primera impresión que es contraria a Ricardo, a quien acusa de justificar "la situación política presente de la sociedad"; y esto lo lleva a oponer a la teoría del valor de Ricardo otra teoría que él deriva de Adam Smith. En realidad, Hodgskin no creía, a diferencia de Ricardo, que el trabajo incorporado en la producción de la mercancía determinara su valor en el capitalismo, sino que más bien se limitaba a identificar el precio con la suma de salarios, rentas y beneficios, tal y como había hecho antes A. Smith, sólo que, a diferencia de éste, Hodgskin creía que las leyes de la propiedad privada eran antinaturales e intrínsecamente injustas. Sin embargo, muchos autores piensan (erróneamente) que Hodgskin mantuvo una teoría laboral del valor (en la línea de Ricardo y de Marx) debido a que distinguió entre un precio "natural" y un precio "social" de una forma que ha sido frecuentemente mal interpretada. En efecto, Hodgskin escribió: "El precio necesario o natural significa la cantidad total de trabajo que la naturaleza exige del hombre para producir cualquier mercancía [...] La naturaleza exigía sólo trabajo en el pasado, demanda sólo trabajo en el presente, y requerirá sólo trabajo en el futuro. El trabajo fue originalmente, es ahora y será siempre el único poder de compra respecto a la naturaleza. Hay otra descripción del precio a la que llamaré social; es el precio natural aumentado por regulaciones sociales" (1827, pp. 219-220). Lo que no siempre se ha entendido es que el precio natural de Hodgskin —para el único que vale la cantidad de trabajo como regulador— es un precio normativo que sólo se daría, según él, si quedaran abolidas las leyes y el gobierno de la sociedad capitalista. Pero Hodgskin creía que el único precio positivamente existente era el precio social, cuya determinación sigue, según él, la teoría de Smith, y no la de Ricardo.
  37. Smith, George H. (5 de junio de 2012). «Thomas Hodgskin: Libertarian Extraordinaire, Part 2». Consultado el 28 de mayo de 2018. 
  38. Hodgskin, Thomas (1922). Labour Defended against the Claims of Capital. Londres: The Labor Publishing Company. pp. 12-14. 
  39. Tucker, B. «Socialismo de Estado y anarquismo: En qué coindicen y en qué difieren - Benjamin Tucker - Portal Libertario OACA». www.portaloaca.com. Consultado el 21 de junio de 2017. 
  40. «El Manifiesto de Josiah Warren». Mutualismo.org. Consultado el 18 de julio de 2018. 
  41. «Manifiesto de Josiah Warren». ellibertario.org. Consultado el 18 de julio de 2018. 
  42. citado por Mildred J. Loomis and Mark A. Sullivan, "Laurance Labadie: Keeper Of The Flame", pp. 116-30, Benjamin R. Tucker and the Champions of Liberty, Coughlin, Hamilton and Sullivan (eds.), p. 124
  43. Tucker, Benjamin (Mayo de 1897). «The Literature of Anarchism» (en inglés). Liberty. p. 4. 
  44. Lloyd, John William (17 de junio de 1935). «Memories of Benjamin Tucker» (en inglés). Consultado el 24 de junio de 2016. 
  45. McElroy, Wendy (2003). «Benjamin Tucker, Liberty, and Individualist Anarchism». The Debates of Liberty: An Overview of Individualist Anarchism, 1881–1908. Oxford: Lexington Books. p. 7. ISBN 0-7391-0473-X. 
  46. Economía de mercado sin capitalismo, de Werner Onken: "La teoría del dinero y la tierra libres fue una reacción tanto al laissez faire del liberalismo clásico como a las ideas planificadoras del marxismo. No es ninguna tercera vía entre capitalismo y comunismo como habrían de imaginar más tarde teorías de convergencia o las llamadas "mixed economies", es decir, economías de mercado capitalistas manejadas en forma global por el estado. Se trató de una alternativa por encima de los sistemas económicos hasta entonces realizados. Como ordenamiento compete caracterizarla como una "economía sin capitalismo". Por sí mismo desarrolló Gesell el pensamiento del reformador social francés Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865), quien ya a mediados del siglo diecinueve había culpado a la apropiación privada del suelo y al poder que el dinero extrae del interés, de que tras el fin del feudalismo no hubiese surgido una sociedad libre de dominaciones. Proudhon juzgó robo la renta de la tierra y cáncer (por su maligno crecimiento desenfrenado) los intereses del dinero. Estos explotadores medios de ingresos dieron lugar al surgimiento de la gran burguesía como nueva clase dominante que convirtió tanto al estado como a la iglesia en instrumentos de dominación sobre la pequeña burguesía y sobre la clase trabajadora. Las ideas de Gesell están asociadas con el igualmente inspirado en Proudhon socialismo libertario del filósofo de la cultura Gustav Landauer (1870-1919), que a su vez influyó fuertemente sobre Martin Buber (1878-1965). Paralelos de ideas pueden reconocerse también con el liberalismo social del médico y sociólogo Franz Oppenheimer (1861-1943) y con la terna social del fundador de la antroposofía, Rudolf Steiner (1861-1925)."
  47. Provéndola, Juan. «Silvio Gesell, el obsesivo del orden económico natural». Pulso Geselino. Consultado el 28 de mayo de 2018. 
  48. Montes de Oca, Rodolfo (20 de diciembre de 2015). «Contingencia y Cambio Radical». EquipoCritica.org. Consultado el 29 de mayo de 2018. 
  49. Guillén, Abraham (1990). Economía autogestionaria: las bases del desarrollo económico de la sociedad libertaria. Madrid: Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo. p. 136. ISBN 84-86864-04-6. «Al suprimir el libre mercado socialista y la autorreguladora acción de la ley del valor de cambio, todos los poderes convergen así en el Estado. Así la dictadura económica hace necesaria la dictadura política.» 
  50. Guillén, Abraham (1990). Economía autogestionaria: las bases del desarrollo económico de la sociedad libertaria. Madrid: Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo. p. 9. ISBN 84-86864-04-6. «Una sociedad sin competencia es una sociedad sin incentivos.» 
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  61. "Uno puede ver algunos de estos efectos en el caso de la economía yugoslava de los años 1960, 1970 y 1980. Yugoslavia era el estado estalinista que más seriamente trató de coordinar los elementos de la participación de los trabajadores en la empresa con la regulación del mercado. Y los resultados fueron enteramente consistentes con el análisis que hemos presentado: tendencias inherentes hacia el desempleo (parcialmente aliviado temporalmente por la emigración), inflación, aumento de la desigualdad social, y la concentración y centralización del capital. El caso yugoslavo demuestra que la regulación del mercado impone sus propios imperativos en la empresa independientemente de su estructura de propiedad o el grado de control obrero (que en el caso yugoslavo era a veces exagerado por algunos)." David McNally, Against the Market, 1993, p.182
  62. La 'escoba' del titoísmo: Cómo países en vías de desarrollo compensan los mercados laborales débiles, por Steven H. Hanke. Publicado en ElCato.org, el sitio web hispano del Cato Institute

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]